La Federación Española de Fútbol sigue dándole forma a la Supercopa de 2027. Este periódico ya informó el martes que la organización presidida por Rafael Louzán está en conversaciones con Qatar para que la próxima edición se celebre en Doha, ante la imposibilidad de disputarla en Arabia Saudí por la celebración de la Copa Asia en el país.
Esta situación ha abierto una ventana de oportunidad a la RFEF, que también negocia con qataríes y saudíes el nuevo contrato a partir de 2030. Además, estos días de reuniones con los clubes participantes han dejado una conclusión clara: nadie está contento con la fecha actual del torneo, que se disputa en la semana del día de Reyes. Tanto es así que aprovechando el cambio de sede en 2027, la Federación trabaja para modificar también la fecha, planteándose disputarla en la primera semana de febrero.
Durante las charlas de la directiva de Louzán con los responsables de Real Madrid, Barcelona, Atlético de Madrid y Athletic Club, éstos han mostrado el malestar general de las expediciones por el calendario actual de la Supercopa, que afecta a asistentes, jugadores, cuerpo técnico y distintos representantes de cada club. Los trabajadores de Barça y Athletic tuvieron que viajar a Yeda el día 5 por la tarde, en plena celebración de Reyes en España, para estar en la previa de la primera semifinal. Y el año que viene la Supercopa caería entre el 4 y el 10 de enero, algo que los clubes rechazan.
El cambio que se plantea la Federación es adelantar las eliminatorias de Copa del Rey, cuyo calendario también depende de ellos, y disputar la Supercopa en la primera semana de febrero, fecha en la que ahora mismo se disputan los cuartos de final de Copa.
Esta nueva fecha, que todavía no está confirmada, se encajaría una semana después de la última jornada de la liguilla de la Champions y dos antes de la disputa del playoff de la competición continental.
"Ha sido sorprendente. No pensaba que el equipo pudiera ser capaz de tener un sacrificio así en este momento". Carlo Ancelotti admitió en la sala de prensa del Etihad Stadium una reflexión que viene rondando por Valdebebas en las últimas semanas, concretada siempre en las mismas palabras: "Sacrificio", "compromiso" y "equilibrio". En el mejor partido del Madrid en toda la temporada, el equipo del italiano sacó un sobresaliente en las tres. Y todo viene de una charla entre el entrenador y sus cuatro atacantes estrella.
Asumiendo la importancia del mes de febrero para el devenir de la temporada y viendo las dificultades que había tenido la plantilla en la primera parte del curso, Ancelotti mantuvo una conversación con Bellingham, Rodrygo, Vinicius y Mbappé antes del derbi contra el Atlético de Madrid. Les había lanzado miles de indirectas a través de sus ruedas de prensa, pero el mensaje seguía sin llegar y se iba haciendo más contundente en las comparecencias del italiano.
Los cuatro atacantes estrella del Madrid no estaban participando en la fase defensiva del equipo como quería el cuerpo técnico y el resultado estaba siendo demoledor, con la derrota en el clásico de Arabia como punto de inflexión y el duelo ante el Espanyol como último aviso. Algo debía cambiar. "A veces no hay equilibrio, a veces no tenemos mucho compromiso... El problema defensivo es de todos, no de la defensa", comentó Ancelotti ante la prensa en las últimas semanas.
Ancelotti: "Ha sido un partido muy bueno para nosotros"E.M
"El míster habló con nosotros. Si los demás ven que nosotros trabajamos, se contagian", dijo Rodrygo en la previa del duelo contra el City. Dicho y hecho. La segunda parte contra el Atlético fue el inicio del cambio, con un discurso de Ancelotti al vestuario animándoles a cambiar la marcha, a presionar arriba a sus rivales y a hacerlo como equipo. Y en Manchester, el Madrid cuajó el mejor partido de la temporada. Algo que sorprendió al propio entrenador: "Me ha sorprendido, no esperaba este sacrificio en este momento".
El plan de Ancelotti
Durante el partido, Carletto se enfadó varias veces con Mbappé, Vinicius y Bellingham por no hacer la presión como estaba pensada. "Queríamos presionar alto cuando tuviera Ederson el balón y en bloque medio después, cerrando mucho el centro", explicó. Cuando sus jugadores fallaban en la ejecución, el italiano les abroncaba. También cuando no bajaban lo suficiente a defender, con aspavientos a Vini o Mbappé en determinados momentos. Era algo necesario para el plan del Madrid en el Etihad. Y fue con suspense, pero salió bien.
Los blancos dominaron al City como nunca lo habían hecho en Manchester y lanzaron 20 disparos sobre la portería de Ederson, algo que ningún equipo había hecho en casa de Guardiola. "De todos los partidos que hemos jugado contra el Madrid, este es en el que mejor ha estado", reconoció Guardiola. Todo para conseguir la primera victoria en siete visitas al Etihad y para alejarse del sufrimiento de los últimos años. "Este es el camino. Durante mucho tiempo se decía si se podía tener equilibrio con este equipo. Y se puede, si hay una buena dosis de compromiso se puede. Hoy se han sacrificado todos. Lo llevábamos hablando mucho tiempo", volvió a repetir Ancelotti ayer por la noche. Otra vez el sacrificio, el equilibrio y el compromiso.
Y en todo ese plan fueron claves los cuatro defensas, con Valverde reconvertido a lateral derecho y Tchouaméni y Asencio realizando un encuentro colosal ante Haaland. "Los cuatro de atrás nunca habían jugado juntos. ¡Ni entrenado juntos! El muy discutido Tchouameni ha estado espectacular", definió Ancelotti, con un recordatorio para aquellos que cuestionaron al francés. Victoria en Manchester y "resultado trampa", dijo el italiano, para el Bernabéu.
El Cívitas Metropolitano se ha convertido esta semana en el núcleo central del fútbol europeo. En pleno desenlace de las máximas competiciones continentales, el estadio del Atlético de Madrid ha reunido en su sala de congresos a algunos de los directivos más poderosos del planeta. Todos forman parte de la ECA, la Asociación de Clubes Europeos, con Nasser Al-Khelaifi, presidente del PSG, como máximo responsable de la organización. A su lado, los 37 miembros del Comité Ejecutivo, entre los que están los españoles Miguel Ángel Gil Marín, consejero delegado del Atlético de Madrid, y Jokin Aperribay, presidente de la Real Sociedad.
Con los tres directivos pudo charlar este periódico, en una mesa redonda exclusiva con seis medios durante 20 minutos. "Hemos discutido el nuevo acuerdo con UEFA y FIFA, tanto para el nuevo formato de competiciones europeas como para el nuevo Mundial de Clubes", admitió Al-Khelaifi. Según pudo confirmar EL MUNDO, el 'pastel' del fútbol europeo se repartirá ahora de la siguiente manera: la UEFA mantiene un poder del 51% y la ECA, los clubes, se queda con el 49%. "Gracias al presidente Ceferin, así ganamos todos. Y con la FIFA tuvimos una reunión el pasado viernes y nos dijeron que quieren cero euros de este primer Mundial de Clubes. Eso es importante", añadió.
Gil Marín, por su parte, valoró que es una decisión que "ayuda a los clubes pequeños". "Vamos a pasar de 3.500 millones de ingresos a 4.400. E incrementaremos la solidaridad con aquellos que no juegan las competiciones hasta el 74%". Algo que también apoya Charlie Marshall, CEO de la ECA: "Los mayores beneficiarios del cambio de formato de la próxima temporada será los clubes que no participan. Tendrá un impacto en toda la pirámide del fútbol europeo".
Pregunta. ¿Cómo de importante es para ustedes acercarse a los clubes españoles en un momento en el que el Real Madrid y el Barcelona apoyan el proyecto de la Superliga?
Respuesta. Al-Khelaifi: Estamos orgullosos de tener a Miguel Ángel y Jokin. Dos caballeros, no sólo grandes profesionales. El respeto de todos es la mejor imagen del fútbol español. Los clubes españoles son importantes para nosotros históricamente, ¿cuántos títulos tenéis? Muchísimos. Ahora han venido ocho equipos españoles a escucharnos y espero que se unan. Veo desde fuera el conflicto que hay en el fútbol español entre las diferentes organizaciones y no beneficia a nadie, hace daño a todos. Así que espero que haya unidad porque todo el mundo se podrá beneficiar.
Gil Marín: Hay que entender lo global que es el fútbol. Que en Europa tenemos 55 asociaciones diferentes, y que se ve diferente en Rumania o Polonia que en las cinco grandes ligas. Tenemos que encontrar un equilibrio entre lo que piden los grandes clubes y los pequeños. Hay que proteger la pirámide, que es lo más importante. Los niños sueñan con ser jugadores, pero si cierras esa competición a 15 o 20 clubes, matas esos sueños. Estamos protegiendo esa estructura. Hablamos de la Superliga por la fuerza que tiene el Real Madrid en los medios, pero fuera de España nadie habla de la Superliga. Está muerta.
Aperribay: Creo que en España tenemos una manera particular de ver todo esto, pero es diferente a la que se tiene en Turquía o Austria. Hay que ver el plano global, no sólo el local, que es el error que se está cometiendo en España. Tenemos que entenderlo. Los clubes de Europa no quieren grandes cambios, quieren hacer el fútbol fuerte, pero no diferente.
Tebas, Al-Khelaifi y Gil Marín, hoy en el Metropolitano.ECA
Pregunta. ¿Espera que llegue el momento en el que los dos grandes clubes de España y la ECA estén de nuevo unidos?
R. Al-Khelaifi: Siempre hemos dicho que nosotros dejamos la puerta abierta. Y siempre he dicho que la Superliga no va a existir. Cuando se den cuenta, son más que bienvenidos. Están jugando la Champions ahora... Y han sido unos cuartos de final increíbles. La mejor competición de clubes del mundo. Ha sido bueno para los fans, para los medios... Aunque no mucho para mi corazón (risas). Esos clubes, los de la Superliga, están jugando la Champions porque saben lo importante que es. Y nosotros seguimos creciendo sin que ellos estén presentes. Tenemos el Joint Venture con UEFA y FIFA... No vamos a parar ni a esperar a nadie. Cuando vi a Laporta en Barcelona se le pregunté: '¿Cuándo vas a dejar la estúpida idea de la Superliga?'. Estoy seguro que lo hará. No tiene sentido.
El consejo de la ECA ha celebrado diversas reuniones a lo largo de la semana pero este miércoles era el día más importante por varias razones. La primera, la presencia de Javier Tebas, presidente de LaLiga, en el Metropolitano. El directivo español y la ECA, en concreto Al-Khelaifi, se habían distanciado por momentos en mitad de la eterna guerra existente en el fútbol europeo, pero la situación de Gil Marín como vicepresidente de LaLiga y miembro de la ECA ha reconducido la situación.
En las oficinas del estadio rojiblanco, el congreso de la ECA ha aplaudido el incremento en el número de clubes que forman parte de la asociación, que ahora es de 620, 266 más que al inicio de la temporada, y ha confirmado la nueva estrategia de la organización, que no es otra que ganar peso en las decisiones del fútbol europeo y aprovecharse de ese acuerdo con UEFA. Además, en el congreso ha planeado la idea de que UEFA y FIFA permitan la celebración de encuentros oficiales de las ligas domésticas en otros países, algo que se discutió en el pasado en el fútbol español.
Hay récords en el Real Madrid que parecen, o parecían, inalcanzables. Ahí están los 741 partidos de Raúl González o los 450 goles de Cristiano Ronaldo. Cifras extraordinarias. Un techo imposible. A esa altura estaban también las seis Copas de Europa de Paco Gento o los 14 títulos de Miguel Muñoz como entrenador. Ambas son ya historia. A Gento le igualaron Modric, Kroos, Carvajal y Nacho tras la última final de Wembley. Y a Muñoz le superó ayer Carlo Ancelotti, convertido ahora tras la Intercontinental, con 15 trofeos, en el técnico más laureado en la historia del conjunto blanco.
Su cara en el césped después del pitido final, ceja levantada y tímida sonrisa hacia su hijo y primer asistente Davide, es la expresión de un hombre que vive tranquilo en el continuo e inesperado sobresaliente. Porque si Muñoz levantó todos sus títulos en una misma etapa, entre 1960 y 1974, Carletto vio el cielo abierto cuando en una llamada de teléfono con José Ángel Sánchez para pedirle a un jugador para su Everton descubrió que tenía opciones de regresar al Madrid.
«Los días previos a esa llamada nunca pensaba que podía volver. Hice la llamada para ver si podía fichar a algún jugador del Madrid para el Everton, lo tiré ahí... Y efectivamente cayeron en la trampa», bromeó ante la prensa.
La realidad es que el italiano estaba agazapado en el segundo equipo de Liverpool, donde cumplía dos temporadas en la zona media de la Premier. A sus 60 años y tras 20 en la elite, parecía que su carrera iba caminando hacia el ocaso.
Antes, en los dos cursos con el Madrid, entre 2013 y 2015, conquistó la Décima, una Copa del Rey, una Supercopa de Europa y un Mundial de Clubes. Parecía suficiente título de blanco como para agrandar su palmarés, pero hubo más.
En su regreso, Ancelotti le ha dado vida a un equipo y a una plantilla en plena reconstrucción. Ha encajado a la columna vertebral veterana con la nueva generación de jóvenes estrellas y ha sumado once títulos en apenas dos temporadas y media. Y aspira este curso a siete trofeos, incluido el nuevo Mundial de Clubes de final de temporada.
«Son muchos títulos, estoy muy feliz. Es un éxito», manifestó en el césped del Lusail. «Si tuviera que quedarme con uno... La Décima fue algo especial para mí y para el Madrid, la verdad. Y después de volver... La Champions de París también fue muy importante».
También fue una noche especial para Vinicius. El brasileño recibió el martes el The Best, galardón que cubre un poco la herida de la derrota en el pasado Balón de Oro, y fue el mejor jugador de la Intercontinental, llevándose a casa, curiosamente, el Balón de Oro, así lo llama la FIFA, del torneo. El delantero asistió a Mbappé en el 1-0 y anotó de penalti el tercer y definitivo gol. Se trata de la quinta final en la que marca tras los dos goles en las finales de Champions en París y Wembley, el Mundial de Clubes de 2022 y la Supercopa de España de 2024, donde anotó tres goles al Barcelona.
«Estoy muy contento con el partido y con el martes, que fue muy especial. Está siendo una semana muy bonita y muy importante para mí y para todos los futbolistas que han jugado conmigo desde niño», explicó Vinicius, que prometió hacer hueco en su casa para más trofeos: «Si no tengo huecos, debo reservar para más», bromeó.
El brasileño reflexionó sobre la polémica alrededor del último Balón de Oro y su ausencia en la gala de París: «Vivo tranquilo desde que puedo dar a mi familia más comida y agua cada día. La gente no quiso votar por mí y eso no va a cambiar lo que pienso y lo que mis compañeros me dicen cada día. Estoy aquí para jugar por ellos y para hacer todo lo mejor para la camiseta más grande del mundo», terminó, saliendo ovacionado de Lusail.