La ausencia de Fede Valverde en el calentamiento previo al partido contra el Kairat Almaty sigue dejando titulares en el entorno del Real Madrid. En la previa del duelo ante el Villarreal, Xabi Alonso volvió a responder cuestiones referidas al caso del uruguayo, portavoz del equipo en la rueda de prensa previa a la cita de Champions, suplente en el encuentro y ausente durante el rondo de suplentes en el calentamiento de la plantilla sobre el césped.
“Es algo que nos gusta (el rondo de suplentes) y creo que es bueno porque hay que estar preparados para cualquier cosa. Para nosotros es importante y quiero que todos participen”, respondió, añadiendo de nuevo “quiero que todos participen” al ser preguntado por si le molestó la ausencia de Valverde.
Otro de los debates de esta semana es si el uruguayo se ha negado a jugar de lateral derecho, más allá de admitir en numerosas ocasiones que no le gusta, algo que el tolosarra ha negado ante los medios. “Ningún jugador me ha dicho nunca que no quiera jugar en una posición. Ni él, ni Rodrygo ni Vinicius. Eso no ha pasado. Todos están con muy buena predisposición y luego yo decido en base a lo que es lo mejor para el equipo. Eso quiero dejar claro”, declaró.
Alonso aseguró que Valverde “está preparado para mañana, como todos“. “Sabemos lo importante que es el partido y lo importante que es para el equipo”, insistió sobre el partido ante el Villarreal, tercero en la Liga a dos puntos del Madrid. “Volvemos a casa contra un equipo que está en un buen momento. Necesitamos dar un gran nivel colectivamente e individualmente porque son partidos importantes”, dijo.
La noticia deportiva de la mañana fue la ausencia de Jude Bellingham en la lista de convocados de la selección inglesa para el siguiente parón internacional, lo que permitirá al británico quedarse en Valdebebas para seguir mejorando su puesta a punto tras la lesión de hombro. “Es cuestión de tiempo que vuelva a una convocatoria, lo hará en la siguiente. Jude está mejor de la lesión, con ganas de sumar y aportar. Es cuestión de tiempo que vuelva a su mejor nivel”, comentó el vasco, que reconoció que la relación de los fisios con los jugadores y la de estos con los seleccionadores es la clave en estos casos.
“Normalmente los jugadores nos transmiten la información y tenemos la puerta abierta hacia los seleccionadores. Intento colaborar y los preparadores físicos tienen más contacto para controlar cargas. Lo de Jude estaba decidido con la selección”, añadió.
Y ahí, sobre el césped que tantas veces ha visto ganar al Real Madrid y que hasta ahora sólo conocía un esférico, dos porterías y 22 jugadores, la NFL plantó una bandera gigante de los Estados Unidos al lado de otra igual de grande de España. Una declaración de intenciones. El gran show de la patria estadounidense es así: inmenso, colosal y mastodóntico, capaz de transformar el Bernabéu a su antojo para convertir Chamartín en otra ciudad americana más durante cuatro horas y celebrar de esa manera el histórico primer partido de la NFL en nuestro país.
Sonó el himno estadounidense, cantado a viva voz por Karina Pasian, y sonó el de España, tocado por el Grupo de Infantería de Marina de Madrid. Todo después de un emotivo homenaje a la Unidad Militar de Emergencia (UME) por su labor durante la pandemia y en las inundaciones de Valencia, cortesía de una NFL que antes de cada encuentro de su liga pone el foco en una persona o colectivo a la que brindar el show. «La UME ha estado siempre valiente y solidaria», se repitió por megafonía en inglés y en castellano ante una grada que ovacionó a la unidad durante un largo minuto.
El público abarrotó el estadio y llenó los alrededores del Bernabéu, donde hubo de todo. Una parte de fiesta, con varias bandas tocando en diferentes momentos y las cheerleaders de los Dolphins haciendo algunos shows a la puerta del estadio, pero también colas kilométricas para acceder al campo. La seguridad del partido, a cargo de la NFL, decidió instalar un cordón de vallas que rodeó el estadio y retrasó la entrada de los aficionados, que se desesperaron. «Aquí entran 80.000 personas cada semana y nunca pasa nada así», se quejaba Manuel, socio del Madrid. Las extremas medidas de seguridad de la liga estadounidense agobiaron a la mayoría, que entró con el tiempo justo a su grada. «Llegué a mi asiento a las 15:28 y estuve más de una hora en la cola», admitía un aficionado. Como él, muchos a los que se les pasó la molestia con la diversión de la tarde.
Comida y bebida agotadas
Quizás por esa preocupación, o por simples ganas, la comida y la cerveza se terminaron agotando en varios de los puestos interiores del Bernabéu. «No estaban preparados para el gran consumo que hacemos los estadounidenses», explicaba Jack. Y es que el público fue una mezcla de todo. Había fans de Washington y Miami que volaron desde sus ciudades para la ocasión, estadounidenses que viven en Madrid y que aprovecharon la oportunidad, españoles que querían conocer la experiencia, turistas.... «Parece una ciudad estadounidense», decía Diego, joven aficionado.
OSCAR DEL POZOAFP
La cámara del estadio emitida por el videomarcador fue el segundo gran show del día. Unos madres elevaron a su bebé como El Rey León mientras la grada jaleaba, hubo besos, parecidos razonables, juegos a través de la pantalla... Los clásicos. Sonaron Sweet Caroline, de Neil Diamond, y Take Me Home, Country Roads de John Denver, dos canciones icónicas de la cultura estadounidense que suenan en todos y cada uno de los partidos de la NFL, dentro y fuera de sus fronteras. Y el Bernabéu no iba a ser menos.
En los días previos la NFL había repetido que querían que el Bernabéu viviera «una mini Super Bowl», ¿y qué hay en una Super Bowl que engancha a todo el mundo?: un show al descanso. En esta ocasión le dieron la oportunidad a Daddy Yankee y a Bizarrap, que tocaron durante unos breves minutos la última canción que han sacado. No hubo silencio entre el deporte y la música porque no hay pausa en la NFL. El show siempre debe continuar.
La prensa, en el vestuario
El evento fue tan norteamericano que los periodistas pudieron entrar en los vestuarios de los equipos, algo impensable en la normalidad del Bernabéu y de las competiciones de fútbol. Las cámaras y los micrófonos entraron en la zona privada de los Dolphins mientras los jugadores se cambian. «Perdonad», se disculpaba el periodista. «No te preocupes. Tú tienes tu trabajo y yo tengo el mío», contestaba amable Minkah Fitzpatrick, una de las estrellas de los Dolphins, saliendo en toalla de la ducha. Lo que es normal en Estados Unidos suena a broma en el Bernabéu.
En su taquilla y mientras se cambiaba, Jack Jones explicaba la jugada clave del partido, su pase interceptado a Marcus Mariota que dejó a los Dolphins cerca de la victoria, y la celebración que hizo tras ella. «Tío, hacer el 'siu' de Cristiano Ronaldo en el Bernabéu ha sido increíble. Conozco la celebración por un amigo español y soy fan de Ronaldo por los videojuegos», admitía. «Le he dicho a mis compañeros que mi celebración ha sido mejor que la intercepción», bromeaba.
Florentino Pérez y Roger Goodell, comisionado de la NFL.JUANJO MARTINEFE
En el palco, Florentino Pérez se sentó al lado de Roger Goodell, comisionado de la NFL. En algún momento de las cuatro horas, el capo de la liga norteamericana le habrá repetido al presidente del Madrid lo que dejó claro a los periodistas unos minutos antes del encuentro, ya en el césped del estadio: «Queremos volver. A Madrid o a España. Volveremos. Es un gran mercado para nosotros», explicó. A unos metros, Zidane, Rüdiger o Griezmann cumplían como invitados estrella.
La NFL y su «mini Super Bowl» llegaron por fin al Bernabéu y ya ha quedado claro que tendremos más.
Supercopa de España
ABRAHAM P. ROMERO
Enviado especial
@AbrahamRomero_
Riad (Arabia Saudí)
Actualizado Martes,
9
enero
2024
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