El presidente de LaLiga, Javier Tebas, afirmó que su “objetivo es que no haya más Mundiales de clubes” y que la única manera es eliminarlo del calendario ya que los partidos les parecen “de pretemporada”, al término de una ponencia en la ESADE Business School de Madrid.
“Eliminándolo. Mi objetivo es que no haya más Mundiales de clubes, no hay fechas. No hace falta otra competición más. No hay más dinero en el mundo de los derechos audiovisuales. Lo que hay que hacer es mantener el ecosistema y eliminarlo. Hay que mantener la sostenibilidad del fútbol. No lo estoy viendo. Ayer vi un poco del Chelsea y me pareció un amistoso de verano, no vi intensidad en los 25 minutos que vi del encuentro”, explicó Tebas.
Sobre la posibilidad de que Atlético de Madrid y Real Madrid inicien más tarde la competición de Liga, Javier Tebas confirmó que lo han solicitado, pero todavía no existe ningún acuerdo y esperarán a observar su evolución en la competición.
“Hay un convenio colectivo que dice tres semanas de vacaciones. Que yo sepa los equipos de la Premier o de la Bundesliga van a empezar como siempre. Si el Real Madrid o el Atlético de Madrid ganan o llegan a semifinales, van a ganar 120 millones de euros. ¿Vamos a tener que empezar más tarde porque vienen cansados? Esto está bien. Hay que pensar en el resto de clubes. Han pedido, aún no ha habido respuesta”, sentenció Tebas.
"Boca, mi buen amigo, esta campaña volveremos a estar contigo..." y el "Dale, dale, dale, dale, Bo..." sonaron sin parar en el Hard Rock Stadium, renombrado a 'La Bombonera de Miami', donde miles de aficionados de Boca Juniors hicieron suyas las gradas como si el partido contra Benfica se celebrara en Buenos Aires. Los argentinos se pusieron 2-0 por delante, pero lo dejaron escapar a pesar de jugar gran parte del segundo tiempo con un jugador más. Otamendi, confeso seguidor de River, les silenció en el tramo final.
El primer partido de Miguel Ángel Russo al mando del equipo xeneize después de la serie de fracasos que terminaron con el despido de Fernando Gago dejó paso a una de las primeras sorpresas de este Mundial de clubes. Un Boca imponente, físico y vertical que pasó por encima del Benfica en los primeros 45 minutos. No lo vio Ander Herrera, lesionado a los 19 minutos.
Merentiel, en el 21, y Battaglia, en el 27, provocaron el delirio en el fondo argentino del Hard Rock, incrédulo ante lo que tenía delante. El primero lo hizo el delantero tras una gran jugada de Lautaro Blanco por la banda izquierda, caño incluido, y una buena definición al primer toque del atacante.
El segundo, con el ímpetu encendido de Boca, lo cabeceó a la red Battaglia tras una segunda jugada aprovechando un córner. Y así Boca, en un grupo que completan Bayern Múnich y Auckland City, daba un paso de gigante para estar en octavos de final.
Mientras, el Benfica trataba de asentar el golpe. El cuadro portugués, subcampeón de la liga portuguesa y eliminado por el Barça en octavos de Champions, hace crecer su equipo sobre Renato Sanches, Di María y los goles de Pavlidis, pero ninguno aparecía y las contras de Boca hacían daño. Tampoco Álvaro Carreras, pretendido por el Madrid.
Con el paso de los minutos, los lusos reaccionaron. Di María y el rápido Bruma comenzaron a entrar más en juego y Benfica empujó hacia la portería de Marchesin. Las distancias se recortaron rozando el descanso y con un penalti claro de Carlos Palacios a Otamendi en la salida de un córner. El VAR avisó al colegiado, el mexicano Cesar Arturo Ramos, y éste decretó el castigo al ver la imagen por la pantalla. Desde los once metros, Di María puso el 2-1 camino de vestuarios.
La segunda parte fue una trinchera tras otra. Una guerra convertida en final por el segundo puesto del grupo, asumiendo que el Bayern está un escalón por encima de ambos. Boca jugó con los tiempos y las sensaciones, entrando en la picaresca de tirarse en el suelo, provocar y alargar todo lo posible las pausas.
Benfica se desesperó por momentos y cayó en la trampa con la tarjeta roja a Belotti por juego peligroso, pero volvió a reaccionar con uno menos, olvidando las peleas con el rival y centrándose en el juego. Desde el banquillo, Bruno Lage ayudó con los cambios. Kokcu y Prestiniani acompañaron la posesión y Carreras empezó a ganar terreno por el carril izquierdo, llegando hasta línea de fondo y provocando córners
Uno de ellos, terminó en un formidable cabezazo de Otamendi, fan de River, para mandar callar al fondo xeneize. A Boca se le escapó una victoria en superioridad numérica y terminó sufriendo tras la expulsión de Figal por una temeraria entrada sobre Florentino en un tramo final de patadas y tanganas.
La tuvo el Benfica en el descuento, pero este Grupo C, si ambos ganan contra el Auckland City y caen contra el Bayern, va camino de decidirse por la diferencia de goles. Espectáculo asegurado.
Baja el Tour de los Pirineos en estado de shock por las exhibiciones con aroma de revancha de Tadej Pogacar y se encamina hacia los Alpes, con Niza al fondo como final inédito el próximo domingo. Y descansa el pueblo en movimiento que es la Grande Boucle, con sus casi 5.000 personas, en los alrededores de la medieval Carcassone, donde el UAE Emirates y el Movistar vieron juntos el domingo la final de la Eurocopa y sólo Adam Yates no acabó festejando. Tras el lunes de tregua, la salida de Gruissan y la meta en Nimes, última oportunidad para sprinters. Pero, ¿cómo se monta (y desmonta) todo esto?
Es el Tour una caravana andante, etapa a etapa por toda la orografía francesa. Más de tres semanas de salidas y llegadas, con sus podios, sus aparcamientos, sus zonas vips, sus arcos... Son cunetas engalanadas, montañas abarrotadas de aficionados, de equipos, seguridad, periodistas... Un rompecabezas logístico diario que lleva solucionando 44 años en la sombra XPO. "Nuestra labor es que nadie nos perciba", cuenta a EL MUNDO su presidente en Europa, el español Luis Gómez.
"Es un reto cada día, pero un desafío muy bonito", que incluye una flota de 47 camiones que trasladan 800 toneladas de material (vallas, pinturas, podios, arcos...). Un equipo compuesto por 65 trabajadores divididos en tres equipos con tres misiones concretas. Aunque... "Cada día, cada tarde, puede cambiar la cosa. La planificación se puede venir abajo porque haya cambios meteorológicos, porque se estropea un camión, acude más público de lo normal o se cambia el recorrido por algún motivo de última hora", explica Gómez.
El equipo de las salidas acude el día antes a la ciudad de la que partirá la etapa y trabaja en el montaje durante cuatro o cinco horas. El de las metas, el mismo día de la etapa por la mañana para que a mediodía esté todo preparado. Y el de los puntos intermedios también el día antes en la medida de lo posible. Todos en consonancia con la organización, las autoridades locales y la gendarmería. Y luego, claro, el desmontaje. "Es una aventura diaria", dice el directivo español, que destaca "la pasión" que mueve a XPO y a sus empleados, clave junto a la experiencia de que todo salga bien.
Uno de los camiones del Tour de XPO Logistics.XPO
"La planificación no es sólo los 21 días que sucede el Tour. Empezamos a trabajar a partir de octubre, cuando se definen los recorridos. Analizamos físicamente, vemos los puntos con dificultades para prevenir de antemano o adaptarnos", explica. Los principales retos ocurren en las etapas especiales, las de montaña, las contrarrelojs con salida y llegada en puntos cercanos o, por ejemplo, la que transcurrió por los caminos blancos de Troyes. "Fue espectacular, pero para nuestros camiones de gran tonelaje...", cuenta Gómez que detalla los vehículos especiales que manejan, "trenes carretera", con un segundo remolque añadido. "Dependiendo de la etapa, este segundo remolque no se utiliza. Las de montaña son más difíciles, pero más bonitas. Maniobrar en carreteras estrechas. Nuestros conductores lo asumen como un reto personal".
"Como los pilotos de rallies"
Esos más de 60 conductores trabajan en XPO, una logística con más de 200 centros y 14.000 empleados sólo en Europa (39.000 en todo el mundo). Y pasan una especie de casting, pues se presentan voluntarios muchos más. "La mayoría son franceses y se sienten orgullosos. Pasan tres semanas fuera de casa, trabajando casi las 24 horas, lejos de sus familias... Y son como los pilotos de rallies, ellos suben los puertos antes del Tour, toman anotaciones de las curvas... La preparación es exhaustiva, porque los tiempos son limitados".
Aunque ninguna dificultad como el año del covid, cuando el Tour se retraso a septiembre de 2020 para celebrarse con medidas sanitarias que obligaron a testar continuamente a los conductores, a desinfectar el vallado a diario y a instalar una doble protección para que la gente no se agolpase y guardase las distancias de seguridad. Hay que destacar que, en una etapa normal del Tour, si se pusieran en fila, las barreras ocuparían 10 kilómetros.
Gómez y su equipo no se olvidan de la sostenibilidad, de la responsabilidad de contribuir al cuidado del medio ambiente por esos parajes tan bellos que atraviesa el Tour. "Las bicicletas no van con motor, pero nuestros camiones es inevitable. Así que intentamos que el C02 que emiten sea el menos posible (usan biocombustible HVO). Este año como novedad hemos introducido un camión totalmente eléctrico. Estamos muy sensibilizados con la descarbonización", concluye el presidente en Europa de XPO.