El piloto italiano de MotoGP Luca Marini sufrió graves lesiones, especialmente preocupante un neumotórax, tras una dura caída durante los ensayos previos a las 8 Horas de Suzuka, anunció su escudería, Honda, el jueves.
Marini, que debe mantenerse en el país nipón en observación hasta que tenga luz verde para viajar, sufre una luxación de cadera, lesiones en los ligamentos de una rodilla, fracturas del esternón y ligamentos de una clavícula y un neumotórax, indicó Honda.
Actual 13º clasificado del Mundial de MotoGP, Marini estaba participando en su segunda jornada de ensayos para las 8 Horas de Suzuka, una carrera de resistencia que se celebra en el trazado que también acoge el Gran Premio de Japón de Fórmula 1.
El italiano de 27 años publicó una foto en su cuenta de Instagram en la que aparece tumbado en una cama de hospital haciendo el símbolo de la victoria con los dedos y la acompañó de un mensaje en italiano: “¡Gracias a todos por el apoyo! Os mantendré informados”.
“Honda HRC y el equipo Honda HRC Castrol apoyarán plenamente a Marini en su recuperación”, declaró la escudería en un comunicado.
El domingo en Silverstone, Marini terminó 15º en el Gran Premio de Gran Bretaña, séptima prueba de la temporada.
La Federación Española, protagonista de mil novelas extradeportivas durante los últimos meses, encontró a su patrocinador principal para la Eurocopa dos días antes del inicio del torneo, la operadora de móvil española Silbö. Así de delicada era la situación en Las Rozas, donde se disfrutaba el título de la última Liga de Naciones pero se lamentaba la mala imagen que dejaba ante las marcas todo el revuelo montado alrededor de Rubiales. Cuatro meses después de aquello, la situación ha dado un giro de 180 grados. La campeona de Europa ha vuelto a estar en la diana de las empresas y sus estrellas, con Lamine Yamal y Nico Williams a la cabeza, son los nuevos niños bonitos de la industria.
Sólo ha bastado un trofeo, un simple y complicado trofeo, para cambiar la realidad de la Federación, de la selección y de sus futbolistas. Uno por uno, unos muchísimo y otros mucho, todos los internacionales han notado el peso mediático de la Eurocopa, tanto a nivel de patrocinios como de seguidores. Lamine Yamal fue el futbolista que más followers ganó en Instagram durante el torneo, 6 millones, por los 1,8 de Nico, segundo icono del conjunto hispano. En total, la selección de De la Fuente fue la que más seguidores nuevos acumuló en el mes de competición (11,7), por encima de Inglaterra (5,2). Un boom que han notado también en sus bolsillos.
El primero en aprovechar el tirón fue Cucurella, famoso por su gran actuación y por su flamante melena, que protagonizó una campaña con la conocida marca de cosmética Garnier. Su mes en Alemania reforzó su posición importante como imagen de Puma, de la que también es estrella Dani Carvajal. El lateral de Leganés, lesionado ahora para todo el año, anunció a los pocos días un nuevo proyecto con Ok Mobility.
"Si una marca pudiera elegir, Lamine, Nico o Alcaraz"
Pero sin duda, a los dos a los que les ha cambiado la vida la Eurocopa son a Lamine Yamal y Nico Williams, estrellas de la selección y representantes de la Generación Zen el vestuario nacional. Y es que el futbolista del Barça y el del Athletic ya no son ni millennials, esa cacareada palabra usada para aquellos nacidos en los 80 y los 90. Lamine nació en 2007 y Nico en 2002, son extremadamente jóvenes, buenos futbolistas y, lo que es casi más importante para las marcas, usan las redes sociales como las usaría cualquier otro adolescente de nuestro país.
«Si ahora mismo una marca pudiera elegir, buscaría a Lamine, a Nico o a Carlos Alcaraz, son diamantes en bruto. Son el cóctel perfecto para las marcas en esta era de la publicidad», explica Pablo Burillo, experto en el sector y director del MBA en Gestión de Entidades Deportivas de la Escuela Universitaria Real Madrid. «Ahora el marketing está asociado a lo digital, a las redes sociales, porque el target de las marcas está ahí. Lamine y Nico son jóvenes, ellos mismos usan las redes, cuentan lo que les pasa en cada momento... Por eso la publicidad que se haga con ellos en sus redes es más natural, no parece impostado, tiene muchas más interacciones que cualquier otro, más seguimiento y mucha mayor acogida», desarrolla.
Adidas y Nike, por Lamine y Nico
Lamine y Nico son ahora mismo unas de las caras principales de Adidas y Nike en Europa, con todo lo que eso implica. En el caso del futbolista del Barça, ha cogido el testigo de Leo Messi, casi nada, y ya ha protagonizado varias campañas con la marca alemana. Además, ha llegado a un acuerdo de colaboración con la Kings League, la liga de Gerard Piqué en la que los presidentes de los clubes son youtubers e influencers, y que es seguida por adolescentes en todo el mundo a través de las plataformas digitales. El cóctel, de nuevo, parece perfecto: un chico de 17 años que usa Instagram y TikTok como cualquiera siendo imagen de un producto destinado a adolescentes. En el caso de Nico, ha reforzado su acuerdo con Nike y ha sido la imagen de la última campaña de Goiko, una de las hamburgueserías más conocidas entre los jóvenes.
Sucede con todos los futbolistas de la selección porque hay pocas cosas como el deporte, y un deportista, para las marcas. «Las marcas buscan emocionar y el fútbol es pasión. Cada semana tienes una película nueva, cuando un actor tiene que esperar meses o años, y está asociado al éxito. Cuando asocias tu marca con un deportista de éxito, el usuario piensa que la marca le dará esa emoción», desarrolla Burillo.
Un boom que también vivieron los campeones del Mundial 2010, aunque a otro nivel. Había menos redes sociales y los anuncios se centraron más en la televisión y los periódicos. «Ha cambiado el medio pero todo se vuelve a repetir, aunque este medio, las redes, es más natural para los protagonistas. Son jóvenes, guapos, con dinero... Es un tema aspiracional mezclado con el deporte», reflexiona Burillo.
En su momento, pudimos ver a Del Bosque anunciando Danone, a Iniesta helados Kalise o a Casillas cervezas Mahou. «El fútbol tiene una fidelización que difícilmente existe en otro sector. Ahora cada vez hay más personas que son seguidores de jugadores, no tanto de equipos. Pocas industrias pueden decir eso», finaliza el experto. Tiempos de bonanza en la Federación.
Problemas para Xabi Alonso, problemas de verdad. Tres partidos sin ganar donde se gana la Liga, Vallecas, Elche y Girona, crean ya una tendencia negativa. El liderato se esfuma en beneficio del Barça, el mismo Barça que se diluyó en el Bernabéu, en el que su entrenador se deprime en el banquillo y que ha crecido menos de lo que le ha hecho crecer el Madrid. Atenas, en la Champions, fue como el paso por un balneario, pero la vuelta a la Liga ha sido como la vuelta a Esparta, donde no se necesitan únicamente buenos generales, también guerreros entregados desde el primer minuto, determinados. Los finales del Madrid no son suficientes para este Madrid. Los problemas están repartidos, pero las cuentas se le piden a uno solo. [Narración y estadísticas (1-1)]
Si en Atenas era ganar o ganar, como dijo Xabi Alonso, en Girona no había otro remedio, porque la secuencia negativa prevalecía en la Liga. Ese mensaje cargó el técnico con una alineación titularísima, salvo por la lesión de Huijsen. La única salvedad era Carreras. Fran García apareció en la izquierda con la voluntad de ser profundos, tanto como lo puede ser Trent en la derecha. Dos laterales muy ofensivos, carrileros, en una palabra, para crear superioridades en campo contrario y provocar situaciones de dos contra uno en bandas.
En cambio, si de algo careció un Madrid dominador en la mayoría de los tramos fue de profundidad, la que conceden los desmarques al espacio, pero también las acciones individuales, las conducciones, los desbordes. Hay condiciones del juego de las que debe responder el entrenador, claro, pero de otras hay que preguntar a los jugadores. Todos tienen que contestar. Vinicius, errático en el arranque, lo hizo en el el campo en la segunda mitad, desatado, con una entrada en el área en la que fue objeto de penalti. Lo justo para un empatito, nada más.
El plan de Míchel
Míchel sabe lo que todos saben, y es que al Madrid no se le puede regalar un error ni un metro. Por eso se enfureció con fallos en la salida de balón o entregas al contrario, especialmente una de Tsygankov, y ordenó un repliegue marcial cuando los de Xabi Alonso recuperaban el balón. Pocas oportunidades tuvo el Madrid de hacer lo que le gusta, de correr, con la igualada en el marcador. A Vinicius le faltó claridad y Mbappé se emborrachó de balón.
Obligado a un ataque posicional, el Madrid se mostró activo y dinámico, pero en exceso horizontal, como un parabrisas, sin encontrar la ruptura o el desmarque, con un sentido de la posición que puede conducir al estatismo si se lleva al extremo. Güler es quien mejor los ve, pero el turco no tenía el periscopio levantado como otras veces, y eso le costó ser el primer cambio en busca de un cambio, después del descanso, ya por detrás en el marcador. Xabi Alonso eligió entonces a Camavinga, eligió el dinamismo, un ritmo de juego más alto, el físico. No le alcanzó para ganar.
Tampoco habían sido una alternativa hasta entonces las cabalgadas de Valverde, capaz de avanzar como lo hace un quitanieves, o el desenfreno de Bellingham. Mbappé intentaba hacer su pequeña revolución en su espacio, pero es un espacio reducido. El francés necesita que otros la hagan para situarlo al pie de la Bastilla.
Güler, ante Witsel, el domingo en Montilivi.AFP
La falta de soluciones ofensivas llevó una y otra vez a Militao al área de Gazzaniga, fuera para rematar o para no saber qué hacer. Junto al reaparecido Rüdiger, fueron los mejores del Madrid, además de Courtois, con una mano baja ante Vanat que fue como una prueba de vida. La última solución fue la solución Gonzalo. Cuando eso sucede es que muchas cosas han fallado, lo que es particularmente grave si recordamos que el Girona es el equipo que más goles había recibido en lo que va de temporada.
Ha mejorado el equipo de Míchel, es evidente, pero lejos del Girona que tuteaba y ganaba a los grandes. Lo que está claro es que a su entrenador le funcionó su plan de partido más que a Xabi Alonso, hecho que le llevó a elevar la intensidad y entrar en un carrusel de cambios de nombres y posiciones. Ya le pasó al tolosarra frente a Íñigo Pérez o Eder Sarabia, entrenadores de su quinta, y eso está en su debe.
Ounahi, una aparición
Ounahi es la nueva perla en manos del City Group, hoy en el Girona, un futbolista diferencial, que todo lo que toca tiene sentido, siempre el pase preciso y a un compañero desmarcado. Lo que tocó el marroquí frente a Courtois le hizo convertir la pelota en un tesoro, después del pase, no menos valioso, de Tsygankov. Plata y oro.
El marroquí acabó reventado, como todo su equipo frente al asedio que siguió al penalti hecho a Vinicius, hiperactivo y hablador en el desenlace, y transformado por Mbappé. Otro pudo pitar De Burgos Bengoetxea sobre Rodrygo, pero el colegiado y el VAR interpretaron insuficiente el contacto. Polémico, cierto. La que no es polémica es la secuencia de estos tres partidos de Liga sin ganar ante modestos que apea al Madrid del liderato. Eso tiene otro calificativo. Es preocupante.
La vida sigue igual. O eso, al menos, cuenta la Supercopa Endesa, tan tempranera, pero de nuevo con triunfo del Real Madrid sobre el Barcelona en el partido que descorchó oficialmente la temporada 24/25. La vida sigue igual porque Facundo Campazzo, en el momento de la verdad, sacó su genio de la chistera, su gen ganador, y decidió una semifinal competida. Los blancos, que buscan en Murcia su séptimo título consecutivo, se enfrentarán el domingo al ganador del UCAM-Unicaja. [89-83: Narración y estadísticas]
Fue una asistencia a Tavares y un robo culminado en contragolpe por el propio argentino ya en el último minuto lo que desestabilizó a este novedoso Barça de Joan Peñarroya, la enésima vuelta de tuerca del proyecto culé. Fue la culminación de otra actuación majestuosa del Facu (18 puntos, seis asistencias...) para mantener las costumbres. Otro título que no alzarán los catalanes, en blanco toda la temporada pasada, aunque esta vez todo parezca tener un aire más ilusionante.
Al menos en lo anímico -lo baloncestístico todavía resulta difícil de calibrar-, las sensaciones que transmite este nuevo Barça son esperanzadoras para escapar del barrizal de los últimos tiempos. No hubo rastro de complejos pasados en esta Supercopa -un "partido loco" según Chus Mateo-, que no deja de ser un torneo oficial en mitad de la pretemporada, pero que, por supuesto, suma después en el palmarés y en las cuentas siempre pendientes entre los dos gigantes.
En el Palacio de los Deportes de Murcia, por segundo año consecutivo, Madrid y Barça se desperezaron con todo su carrusel de caras nuevas. Aunque falló dos tiros libres seguidos (uno sin tocar aro), Rathan Mayes, titular, pronto dejó pinceladas de lo que puede llegar a ser para Mateo. En los azulgrana, su fichaje más 'desconocido', el ex NBA Chime Metu, también. En una primera mitad de vaivenes y algunos lanzamientos fallados de más, como si a ese nuevo balón de la ACB aún costara tomarle las costuras, fue otra novedad, Serge Ibaka, el que primero impactó.
Brizuela, ante Ibaka.ACB Photo
Con sus 35 años pero su físico tan impecable como imponente, el pívot -que ya jugó unos partidos de blanco durante el lockout de la NBA de 2012- puso en órbita al Madrid, ocho arriba mediado el segundo acto (32-24). Pero pronto hubo respuesta del Barça. Y contundente. Aunque esta vez de un 'conocido'. Jabari Parker, que hace un año por estas fechas era toda una incógnita, demostró que es ya el auténtico líder azulgrana. Con su talento y su movilidad, despertó a los de Peñarroya, contagió a Brizuela (tres triples casi seguidos) y dejó al aspirante por delante al descanso (41-42).
Pero a la vuelta de vestuarios fue como si la pretemporada se hubiera terminado para el Madrid. De repente, su ritmo habitual, su colmillo y dos nombres propios dominando la cancha. Hezonja, que amaneció con dos triples y, especialmente Tavares. Perezoso al comienzo, en ese impás resultó el de siempre: completamente desequilibrante en la pintura.
Entre los refuerzos del Barça de este verano, también hay un anti-Tavares, un gigante de 2,21, Youssoupha Fall (desde el Asvel) que Peñarroya no utilizó, pues arrastra un esguince. El caboverdiano impulsó a un Madrid que se disparó con un 16-4 (60-48) pero que iba a bajar el pistón después. El final ajustado (80-80 a falta de menos de un minuto), lo había propiciado un tridente de pequeños en un Barça que lanzó, eso sí, 18 tiros libres menos, con el debutante Juan Núñez a los mandos y Laprovittola y Brizuela como puñales.
Pero en la recta de meta, pocos 'sprinters' tienen la cosas más claras que Campazzo.