Carlo Ancelotti mantiene la elegancia en la sala de prensa de Valdebebas. El técnico italiano, que camina hacia sus últimos días como entrenador del Real Madrid, compareció en la previa del clásico de Montjuic, decisivo en la pelea por la Liga entre el Barcelona y el Real Madrid. No anunció nada sobre su futuro, pero deslizó algunas reflexiones hacia su final en el banquillo del conjunto blanco.
“La luna de miel con el Real Madrid no se acaba, sigue y seguirá para siempre hasta el último día de mi vida. Es como en las relaciones, al principio hay mucha pasión, y luego otras cosas. Y nada más que añadir. El Real Madrid, como el Milán, son equipos que se quedan en el corazón más que otros”, declaró el entrenador, cuestionado sobre las últimas semanas. “El Madrid es un club especial que merece una actitud especial, no sólo por el entrenador, por jugadores, asistentes… Es lo que siempre he intentado hacer cada día”.
En esas frases se explican los pasos del club y del técnico estos días, anunciada la salida de Xabi Alonso del Bayer Leverkusen y a la espera del clásico contra el Barça para anunciar de forma oficial su adiós al banquillo del Madrid. Ambos, club y entrenador, querían esperar al partido decisivo de Montjuic para hacerlo público, mientras Alonso espera ya su oportunidad. “He leído que Xabi se va del Bayer Leverkusen, ha hecho un trabajo fantástico. Tiene todas las puertas abiertas, ha demostrado ser uno de los mejores entrenadores del mundo”, elogió el transalpino.
Sobre el encuentro, al que el Madrid llega con cuatro puntos de desventaja sobre el Barcelona, Ancelotti declaró que “Rodrygo y Güler tienen opciones” de ser titulares en Montjuic y que “lo que pasa alrededor no nos ha afectado”.
“No es tan complicado preparar este tipo de partidos, no hay necesidad de motivar. Hay que darles la idea más clara posible de cómo jugar y lo que pasa alrededor esta semana no nos ha afectado para nada, cero problemas. Estamos bien y con mucha confianza”, explicó sobre el partido, que recordó que es “el último clásico de la temporada porque el Barcelona no estará en el Mundial de Clubes”.
Los casos se repiten cada vez más. Raúl Ramírez, portero del CD Colindres, falleció en septiembre por un golpe en la cabeza durante un partido. El mismo mes, Billy Vigar, excanterano del Arsenal, se dejó la vida al chocar contra uno de los bordes de un campo. Antes, en marzo, el chino Guo Jiaxuan, del Beijing Guoan, murió por un rodillazo involuntario en la sien. La historia reciente está repleta de avisos, pero también de soluciones. El pasado viernes, Nemanja Gudelj, futbolista del Sevilla, llamó la atención de aficionados y rivales al jugar por primera con una sorprendente cinta en la cabeza. No era de algodón ni por postureo, sino más dura y por salud. Se llama Proteckthor B1 y ha llegado para ser «el casco de moto de los futbolistas», admite a EL MUNDO Carlos Pelayo, uno de sus fundadores.
La apuesta del proyecto de este madrileño es tan sencilla como revolucionaria: una cinta hecha de termoplástico unificado, dura pero más blanda que el cráneo, que absorbe el 93% del impacto recibido en la cabeza, reduce las probabilidades de sufrir enfermedades de la neurona motora y, en su versión más avanzada, registra en tiempo real los impactos, su gravedad y, por tanto, lo que está sufriendo el cerebro. «Cumple con la normativa. El último modelo lo sacaremos el año que viene y es como si te hiciera un mapeo del cerebro. Podremos decidir en el momento si un jugador debe jugar o no».
Según un estudio realizado por la Universidad de Glasgow en colaboración con la FIFA, los futbolistas profesionales tienen cinco veces más riesgo de desarrollar alzhéimer y dos veces más de desarrollar a parkinson que la población general. La investigación fue dirigida por el doctor Willie Stewart, que insiste en que los futbolistas «tienen mayores índices de demencia».
"El cerebro no olvida"
Un futbolista profesional remata entre 1.000 y 3.000 veces de cabeza al año, entre entrenamientos y partidos. «Es como una torta en la cabeza», compara Pelayo. Un hábito que, acumulado, es un riesgo silencioso, y que sin controlar, como en colegios o fútbol amateur, se vuelve todavía más dañino. «El cerebro no olvida, acumula. Tres impactos leves pueden terminar siendo moderados. Y no se trata sólo del balón. Un choque cabeza contra cabeza puede requerir meses sin jugar», explica Pelayo. La realidad, sin embargo, nos dice que los futbolistas vuelven lo antes posible al césped para seguir en el partido.
Jeff Astle, ex jugador del West Bromwich Albion, es el símbolo de esta problemática. «Falleció en 2002 por la llamada 'herencia de púgil'. Su familia había notado cambios drásticos: olvidos constantes, desorientación, incapacidad para recordar los nombres de sus propias hijas. Tras su muerte, pidieron que le abrieran el cráneo», cuenta Pelayo. El diagnóstico creó un precedente: encefalopatía traumática crónica. Su cerebro estaba destrozado.
Cinta de cabeza futbol
Desde entonces, cada vez más futbolistas se someten a análisis y pruebas para descubrir el alcance de los impactos diarios con el balón. Y el resultado preocupa: «Los futbolistas profesionales tienen cinco veces más probabilidades de padecer Alzheimer y el doble de Parkinson que el resto de la población», señala Pelayo. «A los 40 años tienen enfermedades que deberían tener con 80 o 90», añade. «Cuando te enseñan la frente, casi todos tienen cicatrices».
«Con el Mikasa en los 90 era peor», pensarán ustedes, que se cruzaron con el balón-piedra más mítico de la historia del fútbol español. Pues se equivocan. El Mikasa, pesado y lento, afectaba menos al cerebro que una pelota actual. «Es peor la velocidad que la fuerza. Si el balón pesa más, parece que el impacto es más grave, pero para el cerebro es mucho peor la velocidad».
Pelayo y su equipo analizan la sangre de los jugadores para detectar las proteínas liberadas tras los impactos, un indicador de daño neuronal. Además, han realizado pruebas de reflejos que demuestran que «en muchos casos» los futbolistas tienen «menos capacidad de reacción o tardan más en realizar una cuenta matemática básica» que una persona normal.
Pero la batalla no es solo tecnológica, es también cultural. «Para un club, un futbolista es un producto que dura dos, tres o cuatro años. Lo que le pase a los 40 no es su problema. Dice que sigue las normas de la FIFA y listo», critica Pelayo, que recuerda el caso de Gavi, que sufrió un golpe en la cabeza y «no sabía dónde estaba».
Se observa, además, el negocio más allá de la salud. «No hay mayor espacio publicitario que la cabeza de un futbolista. Vale ocho veces más que el resto de la equipación. En el futuro podríamos poner publicidad en la cinta», reconoce sobre un producto que absorbe hasta el 93% del impacto en zonas críticas y no otorga más fuerza a los cabezazos. «No es doping tecnológico», bromea.
El proyecto de Proteckthor ha recibido un gran impulso en los últimos meses. La están probando jugadores como Álvaro Morata y diferentes clubes de divisiones inferiores del fútbol español, ha levantado casi dos millones de euros entre rondas de inversión y ayudas públicas y representará a España en la final internacional de los prestigiosos premios al emprendimiento Global eAwards de la Fundación NTT DATA. Logros que les acercarán todavía más a la industria del fútbol. «Vamos a trabajar con varios clubes en sus canteranos, realizando análisis con y sin cinta para valorar el impacto en adolescentes», finaliza. Una revolución.
Cada vez que se le ve por una sala de prensa parece que se pudiera acabar el mundo (futbolístico y mediático), pero todo sigue rodando y nada ha cambiado después de una nueva comparecencia de Kylian Mbappé. El delantero francés, que mañana será parte del encuentro amistoso ante la selección alemana, fue el protagonista de la previa desde Clairefontaine, el cuartel general de la Federación gala. Y no, no dijo nada sobre el Real Madrid. ¿O sí?
Sin anuncio oficial sobre su futuro, el atacante del PSG obliga a los presentes a leer sus palabras entre líneas. "No he anunciado nada porque no tenía nada que anunciar", empezó. Una frase en la que no hay mucho que rasgar, para lamento de los periodistas. Pero a raíz de ahí, el futbolista de Bondy fue soltando pinceladas sobre los próximos meses.
"Me concentraré en la selección francesa cuando llegue la Eurocopa. Para entonces todo estará resuelto", dijo sobre las fechas del anuncio de su próximo equipo. Recordemos que en febrero el jugador aseguró a Al-Khelaifi que iba a abandonar este verano el PSG. Su intención ya la saben: vestir de blanco.
Esa cronología, una presentación oficial antes de concentrarse con la selección gala para la Euro, es la deseada por el propio Madrid, que no ve otra fecha adecuada en el calendario. El torneo continental termina el 14 de julio, ya con el Madrid en plena pretemporada, unos días después comienza la gira madridista por Estados Unidos y a finales de julio dan inicio los Juegos Olímpicos, el otro tema de debate alrededor de Mbappé.
El futbolista, capitán de su selección, quiere jugar los Juegos de su país, que se celebran desde el 26 de julio al 11 de agosto, una semana antes del inicio de la Liga. El Madrid ya ha dejado claro que los internacionales que disputen la Eurocopa o la Copa América no estarán en los Juegos, pero Mbappé, que ya parece hablar como madridista, admite que es su "sueño".
"No sé nada sobre eso (si puede estar en los Juegos o no), pero siempre he dicho que es un sueño, son especiales. Tengo la misma ambición, pero no depende de mí. La decisión final es de una persona", reconoció. Sabiendo que el Madrid es el que se opone a su presencia, podemos adivinar que esa persona es el máximo responsable del conjunto blanco, Florentino Pérez. "No puedo opinar más. Si no pudiera jugar, lo aceptaría y haría lo que me dijeran", añadió, insistiendo en que como "nunca he enlazado Euro y Juegos no sé si supone un riesgo".
Además, admitió no estar "afectado" por la presión sobre su futuro. "¿Me has visto afectado? Yo siempre estoy centrado en lo que pasa en el campo. Mi objetivo siempre es rendir en los partidos. No soy responsable de lo que se hable fuera", declaró.
La primera respuesta del Madrid a la vida sin Dani Ceballos, antes último en la rotación, luego indispensable y ahora lesionado, fue agua, como el diluvio que cayó sobre el Villamarín. Y sobre la lluvia bailó Isco, timón verdiblanco, siendo todo lo que puede echar de menos el conjunto blanco estos meses: cerebro en la construcción y termómetro de su fútbol. El andaluz dio una asistencia y marcó un penalti para completar la remontada del Betis al tanto inicial de Brahim. 2-1 cayó el Madrid, al que se le puede escapar el Barça a tres puntos esta jornada. [Narración y estadísticas (2-1)]
Ancelotti le entregó el centro del campo a Tchouaméni y Modric, haciendo Brahim de Bellingham en el enganche. Arriba, los de siempre: Rodrygo, Vinicius y Mbappé.
El conjunto blanco empezó el partido dominando, asentado sobre campo rival y generando juego hacia la portería de Adrián. La entrada de Alaba en el centro de la defensa, enviando a Asencio al banquillo, le dio a los blancos manejo de balón durante los primeros minutos.
Entre el austriaco, Rüdiger y Modric tejieron la posesión de los de Ancelotti conectando directamente con un Mbappé que fue más arquitecto que ejecutor. Así llegó el primer gol. Rüdiger buscó al francés en la frontal, éste se giró y vio la diagonal a la entrada de Mendy en el otro costado, que de primeras cedió a Brahim para el 0-1. Una combinación rápida y precisa para ponerse por delante.
libre de marca en el área pequeña
Era el minuto 10 y el Madrid sonreía en Sevilla, aunque el tanto se convirtió en losa. A partir de ahí, el Betis despertó empujado por Jesús Rodríguez e Isco, y los blancos bajaron varias marchas mientras la lluvia comenzaba a caer con fuerza en el césped.
Lo que antes los de Ancelotti tejían con facilidad ahora eran pérdidas en mediocampo, provocando las contras de los de Pellegrini, una de sus virtudes más agradecidas. Carletto cambió de bandas a Brahim y Rodrygo para que el andaluz ayudara más a Lucas, superado por Jesús, pero los blancos pagaron no igualar el ritmo verdiblanco.
En el 33, y después de varios acercamientos peligrosos aunque sin ocasiones claras, Cardoso cabeceó a gol un córner de Isco. Lo hizo libre de marca en el área pequeña, un claro error defensivo del Madrid que provocó el delirio en el Villamarín y motivó todavía más al Betis, que no dejó de intentarlo hasta el descanso.
Creció en el manejo Isco, demostrando que un equipo de fútbol necesita asentarse sobre un eje, sea Kroos o sea Ceballos en el caso del Madrid. Un volante sobre el que girar, un termómetro. Sobre la bocina del primer tiempo, Courtois salvó un nuevo cabezazo de Cardoso mientras sus compañeros miraban al cielo. Demasiada pausa.
Vinicius, bajo la lluvia, el sábado en el Villamarín.AFP
El partido no cambió tras el descanso. Un Madrid sin fútbol, sin presión, sin intensidad a la hora de atacar las segundas jugadas, sin ideas en la creación más allá de enviar balones largos... Y enfrente, Isco siendo todo lo que podría necesitar el Madrid en este momento y poniendo el 2-1 tras un penalti de Rüdiger a Jesús.
Mbappé, desaparecido
El Betis consiguió pausar el duelo, haciendo que se jugara todo lejos de las áreas y mordiendo cuando el Madrid le permitió correr a la contra. Casi sentencia Cucho en el 66 tras un buen pase de Isco a Antony y una asistencia del brasileño al delantero, que remató desviado.
Mientras, Ancelotti trató de girar su rotación dando entrada a Camavinga, Güler y Endrick y sacando del campo a Mbappé, imperial en el último mes y medio y desaparecido en el Villamarín. El italiano mantuvo a Vinicius para que fuera la chispa que le faltaba a su equipo, pero el brasileño, como el resto, no tuvo el día y terminó enfrentado al árbitro y a sus rivales.
El tramo final demostró la impotencia del Madrid en Sevilla y en la Liga, donde ha sumado una sola victoria en las últimas cinco jornadas. Perdió en Cornellá contra el Espanyol, empató ante el Atlético y el Osasuna y cayó este sábado ante el Betis, enseñando una de sus peores versiones de las últimas semanas. Hoy el Barça puede escaparse a tres puntos.