Incombustible a sus 40 años, LeBron James, máximo anotador de la historia de la NBA, rompió este martes otro registro histórico al sumar 50.000 puntos en total contando la temporada regular y el ‘playoff’. Con los 34 de esta noche, ya está en 50.033
‘King James’ se había quedado justo al borde de esa cifra en su anterior encuentro, ya que sus 17 puntos ante Los Angeles Clippers del pasado domingo le dejaron con un total de 49.999, informa Efe.
Solo necesitaba un punto más para llegar a los 50.000 y lo consiguió este martes en el partido de Los Angeles Lakers en casa contra los New Orleans Pelicans. De esos 49.999 que tenía hasta esta noche, 41.837 llegaron en la fase regular y 8.162 los consiguió en las eliminatorias por el anillo.
En ambos apartados es el máximo anotador de la historia, puesto que el segundo en la clasificación de temporada regular es Kareem Abdul-Jabbar con 38.387 puntos y por detrás de LeBron en ‘playoff’ figura Michael Jordan con 5.987.
LeBron, pese a su edad, sigue compitiendo a un nivel extraordinario como si fuera eterno, tanto que este mismo martes fue elegido mejor jugador del mes de febrero del Oeste en la NBA.
Promedia 24,8 puntos, 8 rebotes y 8,6 asistencias por encuentro en su temporada número 22 en la mejor liga de baloncesto del planeta.
Cuatro veces campeón de la NBA y cuatro veces MVP, LeBron disfruta además de un dulce momento con unos Lakers eufóricos y muy ilusionados tras el impactante aterrizaje de Luka Doncic a comienzos de febrero.
Cuando estos días le piden al legendario David Ortiz que explique lo que piensa de Sohei Ohtani, dos veces seguidas MVP de la liga y ya para muchos el más grande beisbolista de todos los tiempos, a Big Papi se le encienden los ojos. Dice que nunca ha visto algo así, que es «un unicornio, una bestia», un «extraterrestre», algo sin precedentes. Un «tremendo tipazo, humilde, el mejor bateador del planeta y entre los 10 lanzadores más dominantes». Martínez sabe de lo que habla. Ha jugado contra los mejores de la historia y se ha ganado un puesto no solo entre ellos, sino entre los comentaristas televisivos.
Big Papi, como Pedro Martínez o Vladimir Guerrero (padre e hijo) representan mejor que nadie a todas esas generaciones de peloteros dominicanos, cubanos y venezolanos que han transformado las grandes ligas. Ahora en deportes como el baloncesto es normal que extranjeros, los Nikola Jokic, Luka Doncic o Victor Wembanyama compitan de tú a tú con los astros locales y los superen. En el béisbol la revolución llegó mucho antes. Pero lo de Ohtani es algo excepcional, único.
Batea como nadie, lanza como los elegidos, corre como los más rápidos, roba bases como los más pillos. Todo en uno. «Ohtani tiene la habilidad de controlar las dos posiciones. Por 700 millones, los Dodgers firmaron a dos jugadores en uno. Pero lo que él hace, sólo lo pueden hacer un asiático, por la disciplina de ellos. No pueden ser tan bueno sin esa disciplina», dice Big Papi. «La disciplina de este hombre lo es todo. Las rutinas de los jugadores son largas y complicadas, a mí no me daba tiempo y sólo era jugador de posición. Lo que él hace... de donde él viene, llega programado», insiste
El talento de Yamamoto
Los Ángeles Dodgers ganaron las Series Mundialel sábado pasado por segunda vez consecutiva, algo que nadie había logrado desde la era de los Yankees de finales del siglo pasado. Ohtani rompió récords, hizo cosas que nadie había hecho antes, pero el MVP de las finales no fue él, sino su compatriota Yoshinobu Yamamoto, que se subió al montículo del pitcher en la novena entrada del último partido, el lugar más solitario del planeta. Y lo hizo tras haber lanzado la noche anterior nada menos que 96 veces. Su brazo tenía que estar destrozado, los ligamentos al límite, pero Yamamoto, incluso lejos de su mejor momento, logró cerrar el partido.
Junto a ellos, celebró el trofeo el jovencísimo Roki Sasaki, la próxima generación. Primera vez que tres japoneses ganan un título de la MLB, pero probablemente no la última. Un deporte asociado siempre a EEUU, al Caribe, contempla ahora la eclosión de los asiáticos. Cuando se le pregunta a los expertos dicen que la progresiva japonización del juego es lógica. Que la pasión en Japón es extraordinaria. Que hay una liga muy competitiva, hay pasión, decenas de millones de fans y niños con guantes en sus casas, pero que tienen, sobre todo, «una cultura de la disciplina y la dedicación».
EDUARDO LIMAEFE
Hay estudios que han analizado cómo puede haber tantos buenos lanzadores japoneses. Explorando sus diferencias biomecánicas, cómo explotan más las piernas y caderas que los codos, lo que les permite recuperar más rápido entre partidos. O cómo su trabajo físico, más centrado en la elasticidad, la movilidad y el control del cuerpo entero (los vídeos de Yamamoto haciendo pino puente son espectaculares) que en las pesas. Nada importa más en los lanzadores que la longevidad y la recuperación, dada su exposición que suele conllevar el paso por quirófano.
Hasta 2.000 millones de dólares
Los jugadores, desde el campo, dicen en realidad que todo es cuestión de cabeza. De disciplina. De ser capaces de dominar las rutinas imposibles de un juego caótico. Se concentran, se aferran al plan y no dejan que las distracciones, los nervios, se interponga. Ohtani tiene a todo su país detrás, añadida a la presión del deporte profesional, o a los escándalos personales, después de que su amigo e intérprete fuera condenado por robarle millones de dólares aprovechando su buena fe. Y nada de eso, ni las lesiones, le han perturbado.
Han pasado 30 años desde que Hideo Nomo llegó por primera vez a Estados Unidos, precisamente con los Dodgers. Y han pasado 24 desde la irrupción de Ichiro Suzuki, que fue rookie del año y será el primer japonés del Hall de la Fama.
Mark J. TerrillAP
En la liga profesional estadounidense hay ahora mismo 12 jugadores nacidos en Japón. Sin contar siquiera a Yamamoto y Ohtani, estrellas como Seiya Suzuki, Kodai Senga, Tomoyuki Sugano, Yusei Kikuchi y Kenta Maeda tienen contratos que combinados rozan los 2.000 millones de dólares. Y la cantera parece inagotable. Hasta el manager de los Dodgers, Dave Roberts, nació en Okinawa, ya que su padre era militar allí.
Las virtudes de la escuela japonesa
Los estudiosos del juego dicen que una de las grandes diferencias entre americanos en general, del norte o del Caribe, y asiáticos es la paciencia. Y ésta es fruto de esa disciplina mencionada. El béisbol estadounidense es mucho más físico, con muchísimos más partidos, y más agresivo. Los bateadores intentan sacar del estadio todas las bolas, mientras que la escuela de pensamiento japonesa boga por cansas y desesperar al pitcher. Esperar todo lo que sea necesario.
Hiro KomaeAP
Japón lleva años esperando este momento. Son los grandes dominadores del béisbol internacional en las últimas décadas, incluyendo Juegos Olímpicos. Es el deporte nacional y nadie ha invertido más que ellos, fuera de EEUU. Los clubes japoneses disponen de los mismos dispositivos que los norteamericanos, y pueden captar y formar talento de una forma más sistemática. El béisbol es un deporte de momentos estelares y un país extranjero los está monopolizando.
Con la mirada baja respondía Montse Tomé a las preguntas que le formulaban en la causa del beso de Rubiales a Jenni Hermoso. Estaba incómoda la seleccionadora nacional en la sala principal de la Audiencia Nacional de San Fernando de Henares. Sólo mostró rebeldía cuando se le cuestionó los motivos de no convocar a la futbolista madrileña en la primera cita tras el Mundial: "No fue un castigo", coló en medio de la discusión entre el juez y la fiscalía.
Porque el interrogatorio de la acusación intentó demostrar que la ausencia de Hermoso en los partidos de la Liga de Naciones contra Suecia y Suiza, tres semanas después de ganar el Mundial y del beso de Rubiales, era una represalia federativa, pero la entrenadora del combinado nacional insistió en que fue "por motivos deportivos".
Tomé explicó que Jenni había jugado poco con su equipo, tres y siete minutos en dos partidos, y que por eso no la había convocado. No obstante, la fiscal, Marta Durántez, insistió en su razonamiento en la rueda de prensa en la que dio la lista en la que mencionó que era "para protegerla". "Además de lo que he dicho, que es deportivo, ella estaba viviendo una situación muy desagradable y la presión mediática me hizo tomar esta decisión", apuntó la seleccionadora que aseguró que el rendimiento deportivo depende de factores físicos y anímicos.
La abogada de la Asociación de Futbolistas insistió sobre ese punto y también le preguntó respecto a si conocía el protocolo antiacoso de la Federación, algo que la seleccionadora dijo desconocer. "Lo que dije en instrucción es lo que pienso, las razones eran deportivas y lo de proteger entra dentro de lo que estábamos viviendo y lo hacíamos para protegerla de los medios", insistió la seleccionadora.
El juez tuvo que cortar los interrogatorios de la acusación en varias ocasiones, algo que le valió reiteradas protestas de la fiscalía, hasta que estalló. "¿Le pegamos para que diga lo que usted quiere?", le inquirió a la abogada de la AFE y luego añadió: "¿Estamos intentando acusar a la testigo de algo?".
Lo cierto es que el magistrado consideró "insulsos" los testimonios de una seleccionadora que aseguró que no vio el beso de Rubiales a Jenni y que se sintió "incómoda" cuando su predecesor y el que le llevó a la federación, Jorge Vilda, le pidió en medio de sus vacaciones que fuera a la famosa Asamblea en la que Rubiales repitió aquello de: "No voy a dimitir".
Sesión corta
La declaración de la seleccionadora fue, con diferencia, la más larga de la breve sesión de hoy, apenas una hora, en la sala de lo Penal de la Audiencia Nacional. Los 30 minutos en los que estuvo Tomé en el estrado ocuparon la mitad del tiempo de la vista de este lunes del que se cayeron, por petición de la propia defensa de Rubiales, los testimonios de las hija del ex presidente de la Federación.
Además de Tomé, también declararon varios testigos propuestos por la defensa de Ruben Rivera, ex director de marketing de la Federación, como Salvador Losa Marí, consejero ejecutivo del Consell Insular de Ibiza, y Alejandra Hernández Guevara, esposa del propio Rivera.
La idea era intentar desmontar la teoría de que Rivera se pasó gran parte del viaje a Ibiza de celebración del Mundial intentando presionar a Jenni para que saliera con el presidente a quitar hierro a lo del beso.
Losa Marí, uno de los responsables de la organización del viaje, manifestó que no pudo detectar si Rivera hablaba más con alguna jugadora en particular. Mientras que Hernández sí aseguró que su marido apenas habló con Ana Ecube frente a las manifestaciones de la amiga de Jenni y la propia Hermoso en las sesiones previas que expresaron que fue muy insistente.
Diciembre de 2023. Final de la Copa del Mundo en Copper Mountain (EEUU). Segunda ronda. Ahí, en el último truco, el tiempo se detuvo para Queralt Castellet (Sabadell, 1989). Un pequeño desequilibrio en el aire y un golpe espeluznante con su costado contra el pipe. La rider, que aún lo recuerda con respeto, cayó a plomo, quebrada. «Pasé bastante miedo». A sus 32 años entonces, con el sueño de una vida cumplido, la medalla olímpica en Pekín podía ser, perfectamente, el final de todo para una deportista histórica, una de esas pioneras surgidas contra todo pronóstico en el panorama español. Ni la rotura de seis costillas, ni el colapso pulmonar ni el susto. Ni el año entero en el dique seco. Ni otra lesión a comienzos de 2025 que le hizo retirarse del Mundial. Ni competir contra rivales a las que dobla en edad. La catalana afronta a partir de mañana sus sextos Juegos Olímpicos, la única de la delegación nacional que presume de presea.
Queralt sigue siendo, en el fondo, la niña que acudía los fines de semana al camping de Andorra en la caravana con sus padres, la que aprendía snowboard persiguiendo a su hermano mayor. Es como si siempre hubiera estado persiguiendo algo, lo improbable de una campeona en un país que no cuenta (sigue sin hacerlo, pese a sus protestas) con instalaciones para su deporte. Desde aquel debut en Turín 2006, no se ha perdido ninguna edición de los Juegos de Invierno, siempre mejorando, siempre persiguiendo, esa medalla que al fin llegó, de plata, en Pekín.
Pregunta. ¿Cuánto estrés mental y físico acarrean de más unos Juegos?
Respuesta. A nivel de trabajo es igual que otra prueba, pero obviamente los Juegos son la competición con la que todo deportista sueña, hacer la mejor actuación allí, que coincida tu mejor momento. Estamos acostumbrados a la competición, pero lo más importante es ahora, porque, en nuestro deporte, los Juegos es donde se da más bombo y hay más visibilidad.
P. Serán sus sextos Juegos. Pocos deportistas españoles, incluyendo los de verano, pueden presumir de algo así.
R. Seis. Se dice rápido, ¿no? Pero al final es una carrera dedicada al deporte que amo, por lo que tengo más pasión. Tengo mucha suerte.
Castellet, en acción.Red Bull
P. Cuando ganó la plata en Pekín, ¿le cambió la vida? ¿Notó esa repercusión en su deporte en más gente joven?
R. Desgraciadamente no. No fue un antes y un después en ese sentido. Para mí lo único que me ha cambiado es que es algo que necesitaba conseguir, personalmente. El resto de mi carrera ya la llevo de otra manera. Hasta el punto de que lo disfrutas más incluso, con menos presión. Pero en repercusión, no, no se ha notado muchísimo. Al final, si el halfpipe se conoce más es porque el deporte en sí crece. Hay más conocimiento, pero no porque gracias a mi medalla se haya dado más repercusión a los deportes de invierno o al snowboard en particular.
P. El problema de la falta de instalaciones en España, de tenerte que ir fuera a entrenar, sigue igual.
R. Exacto, es que eso no ha cambiado.
P. Una medallista olímpica en un país donde no hay ningún sitio donde entrenar su deporte.
R. Increíble. Es que para seguir el recorrido que he hecho yo, hace falta más que suerte. No hay un camino establecido, hay que intentar aprovechar todas las oportunidades que te puedan surgir e imaginarte las que no están para crearlas. Hay que trabajar mucho en este país para poder conseguir oportunidades, opciones.
P. Se tuvo que ir de casa con 16 años.
R. He dedicado mi vida, absolutamente. He tenido la suerte, que no todos los niños tienen, de tener unos padres que nunca me metieron presión. Nunca dudaron de mí y me apoyaron y siguieron, aunque pareciera una locura. Realmente ahora miro atrás y digo: 'Ostras, confiaron en mí incluso más que yo misma'. Fue jugármelo todo, irme a otro país, a Estados Unidos. Todo eso costaba dinero y era, o gano o no puedo seguir. En una carrera como la mía hay mucha suerte involucrada. No es fácil que se vuelva a repetir. Hay que producir opciones, posibilidades para las siguientes generaciones.
Queralt Castellet.Red Bull
P. La caída en Copper Mountain.
R. El deporte que hago es un deporte de impacto, hay caídas hasta para aprender. Esa caída en particular fue muy dura, pero de la que se aprendió y se siguió. Me alegra también que se pudiera ver, porque tuvo mucha repercusión. Y mucha gente se dio cuenta de que eso no es una cosa que pasa de vez en cuando. Es nuestro día a día. Estamos entrenando y caídas como esa están ocurriendo. Helicóptero para arriba y para abajo. Cuanta más presión te pongas a ti misma, o metas más altas tengas, o trucos más difíciles quieras hacer, pues más riesgo hay en los elementos.
P. ¿Pasó miedo en esos segundos en el aire en que era consciente de que iba a caer mal?
R. Sí, yo cuando salía sabía que me iba afuera. Pero al rebotar de espaldas no sabía en qué altura caería del pipe, si pillaría un poco de transición o caería totalmente al plano. Y fue así, al plano, por esa razón fue tan dura. No me salvó ni media la transición del pipe.
P. En su deporte no se puede ser prudente.
R. La gente prioriza. La parte de riesgo que pongas depende de la importancia que le des a aprender o hacer un elemento u otro. Para mí siempre ha estado en el margen de que todo esté dentro de mi control. Si hago todas las cosas bien, sé que el truco va a salir. Lo que pasa es que, claro, llega un momento que afecta tanto la adrenalina, las emociones y demás. Y hay que saber jugar todos esos elementos
P. ¿Cómo se lleva competir contra riders a las que dobla en edad?
R. De alguna manera, ellas han crecido viéndome a mí y yo las he visto desde el principio que han aterrizado en la competición. Para mí es un orgullo poder decir que he formado parte de esa progresión, de ese talento que va llegando y que va creciendo de una manera increíble. El nivel que hay ahora es diferente, todo el rato va evolucionando, van saliendo trucos nuevos, más altura, más todo.
P. ¿Imaginaba que se iban a poder llegar a estos límites?
R. No, ni en broma. Es increíble donde está ahora mismo el nivel del snowboard, tanto en chicos como en chicas.
P. ¿Se visualizó con otra medalla olímpica al cuello?
R. Y tanto, sí, yo lo sueño. Pero tengo que reinventarme todos los días. El juego es ese.