La cautelarísima a Dani Olmo es una medida muy política, en todos los sentidos, para la que los servicios jurídicos del CSD han tenido que forzar los argumentos sin entrar en cuestiones jurídicas más profundas y peligrosas. Política porque política se hace también en el deporte, donde ahora están enfrentados el padre de la norma por la que se impedía la inscripción del jugador, Javier Tebas, y el secretario de Estado, José Manuel Rodríguez Uribes
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La llegada de inversores a un sector tan identitario como el fútbol a menudo genera rechazo, y más si se observan adónde han llevado aventuras como la de los Al Thani en Málaga o Peter Lim en Valencia. En Mallorca, en cambio, el estado de opinión acerca de los inversores estadounidenses es distinto, ocho años después de la llegada al club que, el sábado, vuelve a una final de Copa, 21 años después de ganar su único título ante el Recreativo. Andy Kohlberg (Nueva York, 1959) es el rostro principal de la propiedad, en la que también se integran personajes como la ex estrella de la NBA Steve Nash.
Kolhberg fue también deportista de élite, especialista en dobles en los años 70 y 80, que llegó a vencer en torneos ATP a parejas en las que se integraban Ivan Lendl o John McEnroe. «También jugué contra Emilio [Sánchez Vicario] y Sergio Casal. Gran pareja», añade. El proyecto empresarial, pues, no ha perdido de vista el criterio deportivo, algo que también ha llevado a cabo en los Phoenix Suns, donde es vicepresidente y donde captó a Nash. Ambos estarán en el palco de la Cartuja.
«Estoy convencido de que el fútbol europeo, el 'soccer', y el baloncesto americano serán los grandes deportes del futuro en los próximos 20 años a nivel de mercado», explica Kohlberg, durante una visita a Madrid, para justificar la razón por la que decidieron invertir en el fútbol. «Vimos clubes -prosigue- en Inglaterra y en España. En algunos casos se trataba del segundo o tercer equipo de la ciudad (Levante), pero preferíamos ser número uno, y eso era más fácil de conseguir en una isla. Mallorca, además, es una marca internacional y recibe 13 millones de visitantes cada año, lo que nos da oportunidades de crecimiento».
100 millones invertidos
En estos ocho años, ese crecimiento ya se ha producido, aunque al llegar se encontraron un club en concurso de acreedores y con una deuda de 30 millones de euros. «Desde que llegamos, hemos invertido 100 millones», dice Kohlberg. El nuevo estadio, con capacidad para 26.000 espectadores e innovadoras zonas VIP, tiene su propio plan de explotación para albergar otro tipo de eventos. Las altas de socios se han disparado, igualmente, hasta 22.000, con un crecimiento de 6.000 en una sola temporada. Lo mismo sucede con los seguidores en redes sociales, que han pasado de 400.000 a 7,4 millones. Hay otros muchos indicadores, como los ingresos en marketing, de 1,2 a 11 millones. En opinión de Kohlberg, «es el resultado de un cambio en la forma de trabajar», con un equipo profesional distinto, al frente del cual está el CEO Alfonso Díaz.
A la pregunta de si aplica en Mallorca los modelos de gestión de la NBA, el estadounidense contesta: «Son contextos y modelos diferentes. Nosotros no pretendemos cambiar el fútbol ni al Mallorca ni a sus fans, que son nuestra base. No queremos modificar la esencia, pero sí podemos complementarla». A la pregunta de si el club es la palanca para realizar otros negocios en la zona, es rotundo: «Nada, sólo fútbol».
NBA, ejemplo frente a la corrupción
Se trata de un sector muy regulado en España, en especial a partir del Real Decreto que regula la venta centralizada de los derechos de televisión y su reparto, pero es también un sector con mala reputación, algo siempre preocupante para un inversor. «La guerra del fútbol español parece el 'far west' (sonríe). No es positiva, claro, como tampoco las denuncias de casos de corrupción. Creo que LaLiga lo hace bien y ha hecho progresos, pero también está la Federación... Para eso los protocolos y roles de la NBA son mucho más claros. Hay que trabajar en la dirección correcta».
A Kolhberg se le observa satisfecho, ya sin los sudores del paso por la Segunda B en el camino de la reconstrucción. «El objetivo es consolidarnos entre los 10 primeros equipos de LaLiga y, ocasionalmente, optar a Europa», afirma. Eso significa un salto en el segmento habitual del Mallorca, que la temporada pasada concluyó noveno y en la actual marcha decimoquinto.
EL VALOR DEL ENTRENADOR
Javier Aguirre, el entrenador que ha llevado al Mallorca a la final de Copa, tiene 65 años, por lo que es difícil pensar en el mexicano como el técnico del futuro, pero Kohlberg cree que ha marcado una forma de trabajar. «Es todo un carácter, tiene una gran mentalidad como técnico y ahora no piensa en el futuro, porque está focalizado en la final y en la Liga».
Mallorca es un lugar ideal para muchos futbolistas y sus familias, pero también tiene los riesgos de ser uno de los destinos premium, en el sentido de la relajación que pueda provocar en los jugadores. «Eso existe y es algo que hemos de combatir con una cultura clara de trabajo y de club», añade Kohlberg. El estilo Aguirre encaja en esa tendencia.
Acerca de las posibilidades del Mallorca ante el Athletic, Kohlberg prefiere no manifestarse. La sensación es que la final tiene ya el valor de un título para el club y su gente, que afrontan el desafío de sacar a más de 20.000 personas de la isla en dos días, algo sin precedentes. La presión será, pues, para el Athletic, algo que maneja a la perfección Aguirre y que provoca una sonrisa en Kohlberg. Cuando jugaba en las pistas de tenis, también lo era para Lendl o McEnroe.
Pasión rima con traición. Se trata de una rima consonante, también conocida como rima perfecta. La relación musical de las palabras encaja con la necesidad que la pasión tiene de la traición para desarrollar todos sus estados, del amor a la ira. El fútbol, como todas las pasiones, no es ajeno, necesita a sus traidores, a sus Judas, aunque convertidos en personajes de una comedia a la que los aficionados asisten como si se tratara de una tragedia. Ilusos. El último ha sido Nico Williams, como antes lo fueron Figo, Laudrup, Schuster, Hugo Sánchez, Mijatovic, Íñigo Martínez, Mbappé o, recientemente, Joan García. Traición de ida y vuelta, en este caso, primero al Athletic, después al Barça, porque a Nico le advirtieron de los riesgos que no contaron al malogrado Judas, incapaz de soportar la culpa, y porque el fútbol paga mejor que la centuria romana: 100 millones de euros no son 30 monedas de plata.
Es la cifra global que el futbolista, de 22 años, cobrará durante los 10 años de vinculación de su contrato con el Athletic, de forma creciente, no dividida exactamente entre los ejercicios. Cantidad libre de impuestos, ya que el IRPF corre a cargo del club, al negociar las grandes estrellas en neto. Un pelotazo del que el ganador no es únicamente Nico, también el arquitecto de la operación, Félix Tainta, agente y persona de confianza de la familia Williams, hasta el punto de que la madre querría que fuera el albacea de sus hijos de por vida. Como un «segundo padre», lo define Iñaki, cuya carrera tutela Tainta desde que era un juvenil.
"Tensa la cuerda hasta el final"
Para quienes están al otro lado de la mesa, el agente es «alguien que tensa la cuerda hasta el final». A menudo son los directivos del Athletic, puesto que Tainta representa, además de a los hermanos Williams, a Gorosabel, Yeray, Sancet, Boiro, Serrano y Robert Serrano. En ese contexto, parecía difícil que quisiera una ruptura cruenta con el club donde juegan la mayoría de sus clientes.
Tainta llamó a Deco, porque el interés del futbolista era marcharse, pero no dejó de hablar con Jon Uriarte, que utilizó cargas de profundidad al solicitar a la Liga fiscalizar las cuentas del Barcelona. No era un farol. Javier Tebas, además, ya no está en posición de mirar hacia otro lado, como en las primeras palancas de Joan Laporta, y menos después de que el pulso por la inscripción de Dani Olmo dejara en falso a la patronal ante el resto de clubes, con el empujón del Gobierno a los azulgrana. «Hay que ayudar al Barça», se escuchaba tiempo atrás en los pasillos del Consejo Superior de Deportes. La multa de la UEFA, 15 millones que pueden llegar a 60, deja a todos en evidencia, Barça, Liga y Gobierno.
Mural de los hermanos Williams.LUIS TEJIDOEFE
Laporta se queda, pues, como se quedó Florentino Pérez con el «no» de Mbappé, aunque el francés acabó por recibir el perdón del faraón para regresar un año después. En las comedias todo se perdona y todo se paga. La diferencia es que Laporta es como el jugador de póker que entra a todas las manos con o sin cartas, y eso lo saben quiénes se sientan a la timba. El primero, Tainta; el segundo, Uriarte. El presidente del Athletic esbozaba una sonrisa en Ibaigane, días antes de que el propio Nico anunciara su renovación, y pedía al pintor del mural de los hermanos Williams, emborronado en Barakaldo, que lo reparara.
Era obligación del agente, pues, pedir al Barcelona una cláusula liberatoria para su representado en caso de no poder ser inscrito por incumplimiento de la normativa de la Liga, la conocida Regla 1:1. Pura seguridad jurídica. El primero en reclamarlo fue Íñigo Martínez, al que, en caso de no ser inscrito, debía el Barça no sólo liberar, sino pagar íntegramente su contrato. Mateu Alemany, entonces director de fútbol, se negó, pero acabó por aceptarlo.
Riesgo penal
La fórmula era esta vez inasumible para Laporta, que ya atravesó una situación de altísimo riesgo con Dani Olmo, salvado en el desfiladero de la política. Íñigo Martínez llegó libre al Camp Nou, sin traspaso, pero perder a Dani Olmo o Nico, por el que debían pagar los 58 millones de su cláusula, podría haber provocado una demanda penal, por administración desleal, contra el presidente y su directiva. «El caso Nico nos ha puesto ante el espejo. Aunque el relato del club es que ya hemos superado el descalabro económico, la realidad es tozuda: no sabemos si podemos inscribir los fichajes que queremos hacer», asegura Víctor Font, cabeza de una oposición de chocolate frente al Laportismo.
El Athletic convierte a Nico en el mejor pagado de su plantilla, después de una cadena de renovaciones que le permite mantener a su núcleo duro en su vuelta a la Champions. Dobla su cláusula, en el umbral de los 100 millones, lo que le mantiene en el mercado si se produce una explosión del jugador. La pasada temporada no fue así. Con la fiscalidad transferida, hay ventajas, pero no ya las de antes, desmesuradas, que podían llegar a un ahorro de hasta el 50% en impuestos a propósito del tratamiento de las rentas irregulares. El ahorro era para el Athletic en las negociaciones en neto. Al menos, como dicen en Ibaigane, se mantiene un «trato amable». Normal si la Hacienda Foral de Vizcaya pertenece a la Diputación Foral, participe, a su vez, de la sociedad San Mamés Barria S. L., dueña del estadio. Todos juntos en armonía.
No gustaban las fotos de Lamine
El Judas al que insultaron o borraron del mural, como si lo tacharan en el cuadro de la Santa Cena, se queda, finalmente, con los apóstoles del Athletic, en lugar de irse en pecado con su amigo Lamine Yamal, cuyo jueguecito de colgar fotografías juntos cada vez que arreciaban los rumores no hacía ninguna gracia en su vestuario.
El Athletic lo compara a Nico con Julen Guerrero, que dijo no por «amor», como si no lo sintieran Alexanko o Zubizarreta, y directivos azulgrana envían mensajes con la frase de Cruyff de que no merece jugar en el Barça quien no lo desee. Dos clubes sin piedad, en cambio, con el amor ajeno, como bien saben en Euskadi y Cataluña, donde les basta con las 30 monedas. Esta vez había que pagar más que a Judas.