España se juega el camino al Mundial 2026 en marzo: si gana se medirá a Turquía, Georgia y Bulgaria y si pierde le esperan Polonia, Finlandia, Lituania y Malta
En construcción. Así rezaría el cartel que a Diego Simeone le gustaría que llevara colgado su Atlético en el inicio de temporada esta noche en La Cerámica ante el Villarreal. Y es que la «renovación» aún no ha terminado. Al Cholo le faltan piezas para encajar el equipo que tiene en la cabeza y competir sin apuros por un objetivo que no se marcará hasta que no sepa cuáles son todas sus armas.
Con el mercado abierto hasta el 31, la inversión de 141,5 millones de euros que lleva realizada el conjunto rojiblanco no es suficiente para darle el nuevo aire que perfiló el argentino con la dirección del club hace unos meses. «Necesitamos terminar de cerrar la plantilla. No está cerrada. Estamos trabajando para tener a la gente que necesitamos», advertía el entrenador. Esa necesidad son un central zurdo y un centrocampista.
La operación con Conor Gallagher y el Chelsea encalló al descartar los ingleses la incorporación de Samu Omorodion, y con ella arrastró la opción del valencianista Javi Guerra. Sin embargo, el internacional inglés -a quien Maresca tiene en cuarentena y no jugó ante el City- sigue esperado al Atlético y la llave de su fichaje puede tenerla ahora Joao Félix. Inscrito en la Liga y a las órdenes de Simeone, que alaba su «predisposición» en esta pretemporada, el club necesita una venta jugosa para poder incorporar los refuerzos que reclama el técnico.
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«Buscamos seguir mejorando, entendemos que todos los años no son iguales para traer futbolistas. Hoy podemos traer futbolistas que generan nuevos estímulos y ayudar a los jóvenes para que nos ayuden. Estamos en una transición importante, una renovación que esperamos demostrar pronto», reflexionó el entrenador, que estrenará algunas de sus nuevas armas en este debut liguero.
El Atlético se ha movido con soltura hasta ahora en este mercado. La inyección de capital de 70 millones de euros de los máximos accionistas, las bajas de jugadores con un coste salarial alto, como Hermoso, Savic o Saúl Ñíguez, y la venta de Söyüncü (8,5) y Morata (15) le han permitido afrontar una inversión muy alta para reforzar parcelas clave y, en algún caso, lanzar un mensaje ambicioso que sus aficionados han recibido con agrado.
Caras nuevas e ilusionantes
La delantera es la línea que más ilusiona. Simeone tiene una pieza efectiva con Alexander Sorloth que hoy lucirá en un estadio que el noruego conoce muy bien. Entró en escena cuando, tras cerrarse la puerta de Dovbyk, el Villarreal aceptó negociar su traspaso por 32 millones más seis en variables. No hubo dudas en el cuerpo técnico viendo los 26 goles (23 en Liga) y seis asistencias que aportó al conjunto de Marcelino la pasada temporada. Además, el precio lo aligeró la salida de Morata.
Sorloth, en un entrenamiento.Z. ARAGÓNEFE
Simeone tiene el '9' que buscaba: capaz de vivir en el área cómodo, chocar con los centrales, alimentarse de la creatividad de Griezmann o Samu Lino y generarles espacios, algo de lo que también se beneficiará Julián Álvarez.
La llegada del campeón del Mundo y de la Copa América ha supuesto una inyección de optimismo en la grada colchonera que bien valen los 75 millones de euros abonados al City. De momento, su incorporación al ataque, en cualquiera de las posiciones por donde se mueve, será progresiva. «Lleva cuatro entrenamientos y se está adaptando. Sabe dónde viene y todas las características que tiene se acercan al ADN del Atlético. Se ha ganado un lugar importante. Ojalá podamos formar un equipo para que nos ayuden sus características», reflexionó el Cholo. El tercer fichaje fue Le Normand, un central a quien habían seguido durante toda la temporada, por el que ha pagado 34,5 millones y arranca el elogio de rivales como Marcelino.
Si Simeone no tiene la plantilla cerrada, tampoco el Villarreal, que además soporta las bajas por lesiones de jugadores que deben tener hueco en el nuevo once, que ha sufrido una reestructuración para bajar la media de edad, de las más alta s de la Liga. El portero Diego Conde y Sergi Cardona son las novedades que verá a la afición. El objetivo de los amarillos es tratar de mirar a Europa. El del Atlético, Simeone se lo reserva: «Espera que se cierre la plantilla». No duda de que el Real Madrid parte como favorito, pero advierte de que el resto «le competirá a un equipo que ahora parece ser de los mejores».
Vinicius salió del estadio Da Luz en silencio después de vivir otro episodio racista que acabó eclipsando la belleza de su gol al Benfica que pone franca la continuidad en la Champions para el Real Madrid. "Nada de lo ocurrido hoy es nuevo en mi vida y la de mi familia", confesaba el brasileño en redes sociales. Son más de una decena las denuncias acumuladas por llamarle "mono" en un estadio, pero siempre desde la grada, nunca otro compañero en el césped, como el brasileño -y Mbappé- denunciaron que había hecho Prestianni.
En este caso, no hay imágenes ni sonido, no hay carga de prueba que permita certificar sin dudas que hubo insulto racista grave y, aunque el colegiado francés Letexier le creyó y aplicó el protocolo, será la UEFA la que determine si hay o no sanción al jugador argentino. En LaLiga hay precedentes de denuncias similares que nunca tuvieron castigo.
En la memoria queda aquella noche del 21 de mayo de 2023 en Mestalla, cuando señaló a tres aficionados en la grada por insultos y gestos, paró el partido y amagó con irse del campo. No lo llegó a hacer el Madrid, pero aquel gesto dio la vuelta al mundo, adquiriendo una magnitud que sobrepasó a la real. LaLiga denunció a los tres seguidores, expulsados de por vida por el Valencia del estadio, y fueron condenados a ocho meses de cárcel de prisión por insultos racistas.
Mbappé sale en defensa de Vinicius por los insultos racistas: "Le ha llamado mono 5 veces"
Aquella fue la gota que colmó un vaso que iba llenándose desde octubre de 2021. En el Camp Nou, otro seguidor, a quien no se pudo identificar, le llamó "mono", y la Fiscalía acabó archivando. Lo mismo que ocurrió en mayo de 2022 en Son Moix. En diciembre, en Valladolid y bajo la presidencia de Ronaldo, le gritaron "negro de mierda" cinco aficionados, que fueron juzgados y condenados a un año de prisión por un delito de odio.
Apenas un mes después, en la previa del derbi contra el Atlético de enero de 2023, apareció colgado un muñeco que simulaba al internacional. Sus autores fueron identificados y condenados entre siete y 15 meses de prisión por delito de odio, y otros siete más por amenazas. En febrero fue en Son Moix, con otra denuncia y una nueva declaración judicial del futbolista, y en marzo en Pamplona y en el campo del Betis.
Pese al revuelo de Mestalla, poco cambió. En octubre volvieron a hacerle gestos de mono en el Sánchez Pizjuán y en marzo, antes del amistoso entre España y Brasil, Vinicius se rompió ante la prensa por el peso que ser foco de la ira racista. Ha aprendido a convivir con eso, pero en Lisboa volvió a estallar.
El futbolista señaló a Prestianni, sin querer generalizar a una grada que le pitó durante el resto del partido, incluso lo mandó "al carajo" con sus cánticos y protagonizó lanzamiento de objetos. Sin embargo, este episodio racista lo consideran, desde el entorno del Real Madrid, fruto de un "jugador maleducado, nada comparable a cánticos de un estadio". Por eso el club, y Vinicius, lo dejan todo en manos de la UEFA.
Principio de satisfacción
Qué pasará con el jugador argentino es algo que tendrá que determinar el máximo organismo del fútbol europeo. No hay imágenes, no hay audios, Letexier no escuchó y solo activó el protocolo antirracismo porque Vinicius se lo pidió. Ni siquiera el Real Madrid se fue del campo. "A Vini le pregunté si quería seguir. Estamos a su lado, siempre. No se puede tolerar. El árbitro me dijo que no había oído nada. Habríamos hecho lo que dijera Vini", aseguró Arbeloa. Mbappé, que dice que sí oyó el insulto, no supo explicar por qué no se fueron del campo, pero pidió contundencia.
¿Puedes escapar el argentino a una sanción? Si la jugada hubiera ocurrido en LaLiga, hay un precedente que indica que sí. El 4 de abril de 2021, el Valencia se retiró durante unos minutos del estadio del Cádiz porque el central Mouctar Diakhaby denunció que Juan Cala le había llamado "negro de mierda". El francés no pudo seguir en el campo y su equipo tuvo que volver a competir bajo la amenaza de que le dieran el partido por perdido.
La competición no encontró pruebas, ninguna imagen, que permitiera corroborar lo ocurrido y no hubo sanción. No se creyó a Diakhaby, lo que llevó al central a apartarse de toda la campaña de tolerancia cero que organizó LaLiga tras el episodio de Vinicius en Mestalla.
¿Puede la UEFA hacer lo mismo? Puede, pero tiene un arma más: el principio de satisfacción razonable, que permite que el Comité de Control, Ética y Disciplina pueda considerar un hecho como probado cuando está razonablemente convencido de que ocurrió, basándose incluso en testimonios, y se ha aplicado en casos de cánticos racistas, uso de bengalas o disturbios. Ahora, como recordó Mbappé, "la UEFA, que hace mucho contra el racismo, ahora tiene un caso grave".
Luis Enrique y su PSG siguen haciendo historia y generando héroes. Matvei Safonov, el portero ruso de 26 años que vive a la sombra de Lucas Chevalier, fue quien llevó a los parisinos a proclamarse campeones de la Copa Intercontinental, la primera para Francia y el sexto título de una temporada pletórica. Lo hizo parando cuatro penaltis en la tanda a la que les forzó con valentía y buen juego el Flamengo de Filipe Luis.
Llegaron los brasileños a la tanda si sus lanzadores habituales en el campo, pero eso no evitó que Safonov, con los apuntes en un toalla, se pusiera bajo los palos sabiendo casi exactamente dónde le iban a disparar. Le engañó De la Cruz en el primer lanzamiento, pero atajó los disparos de Saúl Ñíguez, Pedro -con algo de polémica porque reclamaron que se había adelantado-, Leo Pereira y Luiz Araujo. Sus eficacia dio un respiro a Dembélé, que falló estrepitosamente, Nuno Mendes y Barcola. Desde su guantes, el PSG volvióa ser campeón.
Quiso impedírselo el Flamengo, pero no era fácil el reto que tenía Filipe Luis, porque al fútbol avasallador de los parisinos se unía la estadística: desde 2012 solo ganan este título los campeones de Europa. Además, al resto la FIFA les ha condenado con este nuevo formato a superar dos rondas previas antes de llegar a la final, que premia con dos trofeos que sirven para engordar vitrinas y las arcas de los clubes. El Flamengo los levantó liquidando al Cruz Azul mexicano y al Pymarids egipcio, pero el equipo de Luis Enrique eran palabras mayores, y lo comprobaron muy rápido, lo que tardó Vitinha en manejar la primera pelota para asistir a Joao Neves.
Lesión a la media hora
A este amago le siguió un golpeo lejano de Kang In y un gol que el VAR anuló, aunque dejó entrever los problemas que tenían los brasileños. De Arrascaeta arriesgó un pase atrás que Antonio Rossi quiso salvar para evitar un córner. Devolvió la pelota al área y, en la telaraña de presión que teje el PSG, Neves la cazó y le dejó el remate franco, a puerta vacía, a Fabián Ruiz. De todo le salvó el videoarbitraje, que detectó que la pelota ya estaba fuera del campo cuando la rescató el guardameta argentino. Nunca un córner en contra se celebró tanto por una hinchada.
Como los franceses asfixiaban la salida de pelota, Filipe Luis mandó a los suyos a buscar la recuperación alta y Safonov tuvo que esforzarse en salvar el remate del chileno Erick Pulgar. No parecía que Luis Enrique se inquietara, a pesar de que había tenido que retocar su reconocible once. Sin Achraf Hakimi, concentrado con Marruecos para la Copa África, tuvo que colocar a Zaire-Emery en ese lateral derecho y se jugó el sextete sin 9 puro, sino encomendando esa tarea a la movilidad de Kang In y Doué. Cuando perdió al coreano a la media hora por lesión, la tarea recayó en Mayuyu. Y por si botas pasó el primer gol que subió al marcador.
Una jugada pura de PSG: balón que viaja de una orilla a otra, lo encuentra Doué en la derecha y pone un centro raso al segundo palo donde Rossi, que mide mal en su salida por bajo, queda vendido ante el remate a bocajarro de Kvaratskhelia. Aunque el dominio de los franceses creció, Flamengo no se amilanó y tuvo a balón parado la primera ocasión para empatar al filo del descanso con un testarazo de Pulgar que se perdió desviado.
Una de las paradas de Safonov en la tanda de penaltis.AP
Filipe Luis volvió del vestuario dispuesto a complicarle la vida a los campeones de Europa. Desactivó el contacto de Vitinha con Fabián y Neves y buscó la pólvora de Pedro, que se sumó en el ataque a Bruno Henrique. Antes de que creciera el juego de los brasileños, Marquinhos cazó en el área a De Arrascaeta y el VAR avisó al colegiado estadounidense Ismael Elfath para que revisara un penalti que no dudó en señalar. No perdonó Jorginho y la final se igualó.
La reacción de Luis Enrique fue tirando de la pólvora que tenía en el banquillo y sacó del campo a Mayulu -que apenas jugó media hora- para dar entrada a Barcola y mandó a calentar a Dembélé, elegido este martes como premio The Best de la FIFA.
Minutos para Saúl
Con el empate, Filipe Luis apuntaló físicamente a su equipo con la frescura, y la vocación ofensiva, que le dieron al centro del campo Saúl Ñíguez y el uruguayo De la Cruz. Habían conseguido desdibujar al PSG y tocaba forzarlo viendo, además, que ni su Balón de Oro, en una clara ocasión, le sacaba del atasco.
De hecho, la pudieron armar los brasileños con Gonzalo Plata y Pedro. Primero en una contra que dos contra dos que acabó en un remate forzado, a la que siguieron dos disparos con los mismos protagonistas que metieron el miedo en el cuerpo a los franceses. No iban a arriesgar cuando apenas quedaban tres minutos para el final, aunque Dembélé y Kvaratskhelia buscaran la proeza incluso con una chilena imposible del georgiano.
Aún pudo Marquinhos marcar en el último instante para evitar que la final fuera a la prórroga, donde fue el Flamengo quien continuó con mejores sensaciones, aunque el PSG encadenó ocasiones de Dembélé y Barcola en los últimos instantes. Todo iba abocado a la tanda de penaltis, que encumbró a Safonov como héroe.