A Damar Hamlin se le ha retirado el respirador en la noche del jueves al viernes y el jugador de 24 años de los Buffalo Bills de la NFL está progresando “notablemente”, ha informado su club citando un parte de los doctores en el Centro Médico de la Universidad de Cincinnati.
Hamlin se derrumbó el lunes en el campo después de hacer un placaje a un contrario en el primer cuarto de un partido contra los Cincinnati Bengals y sufrió un paro cardíaco, en una escena que conmovió a millones de seguidores.
“Su función neurológica permanece intacta y ha podido hablar con su familia y con quienes le atienden”, ha informado ahora el equipo sanitario al cargo de su evolución. Los médicos aseguraron el jueves que Hamlin estaba “mostrando signos de buena recuperación neurológica” pero que era demasiado pronto para comentar un pronóstico a largo plazo.
Ya ese día los doctores dijeron que Hamlin había preguntado por escrito quién ganó el patido. “Damar, ganaste, ganaste el partido a la vida” fue su contestación, según el Dr. Timothy Pritts. Esa pregunta de Hamlin sobre el resultado mostraba para ese especialista que “no sólo que las luces están encendidas, sino que él está en casa”. El doctor Pritts añadió entonces que “parece que todos los circuitos se activan dentro de su cerebro, lo cual es muy gratificante”.
Diciembre de 2023. Final de la Copa del Mundo en Copper Mountain (EEUU). Segunda ronda. Ahí, en el último truco, el tiempo se detuvo para Queralt Castellet (Sabadell, 1989). Un pequeño desequilibrio en el aire y un golpe espeluznante con su costado contra el pipe. La rider, que aún lo recuerda con respeto, cayó a plomo, quebrada. «Pasé bastante miedo». A sus 32 años entonces, con el sueño de una vida cumplido, la medalla olímpica en Pekín podía ser, perfectamente, el final de todo para una deportista histórica, una de esas pioneras surgidas contra todo pronóstico en el panorama español. Ni la rotura de seis costillas, ni el colapso pulmonar ni el susto. Ni el año entero en el dique seco. Ni otra lesión a comienzos de 2025 que le hizo retirarse del Mundial. Ni competir contra rivales a las que dobla en edad. La catalana afronta a partir de mañana sus sextos Juegos Olímpicos, la única de la delegación nacional que presume de presea.
Queralt sigue siendo, en el fondo, la niña que acudía los fines de semana al camping de Andorra en la caravana con sus padres, la que aprendía snowboard persiguiendo a su hermano mayor. Es como si siempre hubiera estado persiguiendo algo, lo improbable de una campeona en un país que no cuenta (sigue sin hacerlo, pese a sus protestas) con instalaciones para su deporte. Desde aquel debut en Turín 2006, no se ha perdido ninguna edición de los Juegos de Invierno, siempre mejorando, siempre persiguiendo, esa medalla que al fin llegó, de plata, en Pekín.
Pregunta. ¿Cuánto estrés mental y físico acarrean de más unos Juegos?
Respuesta. A nivel de trabajo es igual que otra prueba, pero obviamente los Juegos son la competición con la que todo deportista sueña, hacer la mejor actuación allí, que coincida tu mejor momento. Estamos acostumbrados a la competición, pero lo más importante es ahora, porque, en nuestro deporte, los Juegos es donde se da más bombo y hay más visibilidad.
P. Serán sus sextos Juegos. Pocos deportistas españoles, incluyendo los de verano, pueden presumir de algo así.
R. Seis. Se dice rápido, ¿no? Pero al final es una carrera dedicada al deporte que amo, por lo que tengo más pasión. Tengo mucha suerte.
Castellet, en acción.Red Bull
P. Cuando ganó la plata en Pekín, ¿le cambió la vida? ¿Notó esa repercusión en su deporte en más gente joven?
R. Desgraciadamente no. No fue un antes y un después en ese sentido. Para mí lo único que me ha cambiado es que es algo que necesitaba conseguir, personalmente. El resto de mi carrera ya la llevo de otra manera. Hasta el punto de que lo disfrutas más incluso, con menos presión. Pero en repercusión, no, no se ha notado muchísimo. Al final, si el halfpipe se conoce más es porque el deporte en sí crece. Hay más conocimiento, pero no porque gracias a mi medalla se haya dado más repercusión a los deportes de invierno o al snowboard en particular.
P. El problema de la falta de instalaciones en España, de tenerte que ir fuera a entrenar, sigue igual.
R. Exacto, es que eso no ha cambiado.
P. Una medallista olímpica en un país donde no hay ningún sitio donde entrenar su deporte.
R. Increíble. Es que para seguir el recorrido que he hecho yo, hace falta más que suerte. No hay un camino establecido, hay que intentar aprovechar todas las oportunidades que te puedan surgir e imaginarte las que no están para crearlas. Hay que trabajar mucho en este país para poder conseguir oportunidades, opciones.
P. Se tuvo que ir de casa con 16 años.
R. He dedicado mi vida, absolutamente. He tenido la suerte, que no todos los niños tienen, de tener unos padres que nunca me metieron presión. Nunca dudaron de mí y me apoyaron y siguieron, aunque pareciera una locura. Realmente ahora miro atrás y digo: 'Ostras, confiaron en mí incluso más que yo misma'. Fue jugármelo todo, irme a otro país, a Estados Unidos. Todo eso costaba dinero y era, o gano o no puedo seguir. En una carrera como la mía hay mucha suerte involucrada. No es fácil que se vuelva a repetir. Hay que producir opciones, posibilidades para las siguientes generaciones.
Queralt Castellet.Red Bull
P. La caída en Copper Mountain.
R. El deporte que hago es un deporte de impacto, hay caídas hasta para aprender. Esa caída en particular fue muy dura, pero de la que se aprendió y se siguió. Me alegra también que se pudiera ver, porque tuvo mucha repercusión. Y mucha gente se dio cuenta de que eso no es una cosa que pasa de vez en cuando. Es nuestro día a día. Estamos entrenando y caídas como esa están ocurriendo. Helicóptero para arriba y para abajo. Cuanta más presión te pongas a ti misma, o metas más altas tengas, o trucos más difíciles quieras hacer, pues más riesgo hay en los elementos.
P. ¿Pasó miedo en esos segundos en el aire en que era consciente de que iba a caer mal?
R. Sí, yo cuando salía sabía que me iba afuera. Pero al rebotar de espaldas no sabía en qué altura caería del pipe, si pillaría un poco de transición o caería totalmente al plano. Y fue así, al plano, por esa razón fue tan dura. No me salvó ni media la transición del pipe.
P. En su deporte no se puede ser prudente.
R. La gente prioriza. La parte de riesgo que pongas depende de la importancia que le des a aprender o hacer un elemento u otro. Para mí siempre ha estado en el margen de que todo esté dentro de mi control. Si hago todas las cosas bien, sé que el truco va a salir. Lo que pasa es que, claro, llega un momento que afecta tanto la adrenalina, las emociones y demás. Y hay que saber jugar todos esos elementos
P. ¿Cómo se lleva competir contra riders a las que dobla en edad?
R. De alguna manera, ellas han crecido viéndome a mí y yo las he visto desde el principio que han aterrizado en la competición. Para mí es un orgullo poder decir que he formado parte de esa progresión, de ese talento que va llegando y que va creciendo de una manera increíble. El nivel que hay ahora es diferente, todo el rato va evolucionando, van saliendo trucos nuevos, más altura, más todo.
P. ¿Imaginaba que se iban a poder llegar a estos límites?
R. No, ni en broma. Es increíble donde está ahora mismo el nivel del snowboard, tanto en chicos como en chicas.
P. ¿Se visualizó con otra medalla olímpica al cuello?
R. Y tanto, sí, yo lo sueño. Pero tengo que reinventarme todos los días. El juego es ese.
Las Palmas le amargó el cumpleaños al Barça. Los isleños llevaban 53 años sin saber lo que era ganar a domicilio a los azulgrana y rompieron su mala racha justo el día después de que los barcelonistas celebraran su 125 aniversario batiéndolos por 1-2. [Narración y estadísticas, 1-2]
Ante un rival difícilmente reconocible en el campo y en pleno bache de juego en la Liga, los visitantes aprovecharon los goles de Sandro, el encargado de abrir el marcador, y Fabio Silva para convertir en una anécdota la momentánea igualada conseguida por Raphinha y llenar a los de Flick de dudas justo el mismo día en que Lamine Yamal volvió a tener algunos minutos.
El Barça estuvo muy poco reconocible. No por el pantalón blanco que lucieron sus futbolistas, como homenaje al primer uniforme que lució el club y en conmemoración de un 125 aniversario celebrado este mismo viernes, sino porque se mostró terriblemente espeso en ataque y menos contundente que de costumbre a nivel defensivo.
Las Palmas, llevando al límite su presión en el centro del campo, consiguió llegar en múltiples ocasiones a las inmediaciones del área barcelonista y únicamente le faltó algo más de puntería para amargarles aún más la fiesta a los azulgrana. Los de Flick amenazaron los dominios de Cillessen un tanto a bandazos.
Incluso así, tuvieron al menos un par de buenas ocasiones para abrir el marcador. La primera, con un disparo de Fermín bien respondido por el holandés. La segunda, con un chut de Raphinha en el añadido del primer acto que, tras tocar en el larguero, se perdió por la línea de fondo.
La primera parte, además, estuvo marcada por el golpe en la tráquea que recibió Alejandro Balde en un encontronazo con Sandro. Propició el estreno del cambio adicional en caso de conmoción cerebral que se ha incorporado este mismo curso a la normativa de la Liga, con Gerard Martín tomándole el relevo como lateral izquierdo.
Los gestos del defensa, por momentos, preocuparon a una grada que, seguro, pudo respirar aliviada al saber poco antes del descanso que el jugador se había recuperado plenamente y que, de hecho, ni siquiera precisó finalmente desplazarse al hospital para ser atendido. Con vistas a la reanudación, el técnico azulgrana buscó cambiar las cosas dando entrada a Lamine Yamal en el terreno de juego, con el objetivo de cambiar mejorar a nivel ofensivo. No obstante, sería Las Palmas el que acabaría por abrir fuego.
Sandro, tras superar los suyos la tímida presión azulgrana, se las arregló para batir a Iñaki Peña con un disparo cruzado para marcar el 0-1 casi cuando la segunda parte aún estaba arrancando. Flick volvió a mover de nuevo el banquillo y apostó por dar entrada en el césped a De Jong, Ferran Torres y Héctor Fort. El juego barcelonista, a pesar de todo, no cambió demasiado.
Juego individual
Más que en acciones combinativas, los jugadores culés se obcecaban en hacer la guerra cada uno por su cuenta. En una de esas, Raphinha, capaz de aparecer en todas partes, materializó el empate con un buen disparo desde la frontal, pero solo para ver cómo apenas cinco minutos después, Las Palmas volvía a ponerse por delante gracias a una acción en la que Fabio Silva se las arregló para ganarle la partida a Fort.
Por mucho que los locales tuvieran aún algunos minutos para salir del lío en el que se habían metido en gran parte por deméritos propios, las urgencias siempre son malas compañeras.
De nuevo, más con chispazos aislados que por combinaciones, los azulgrana encontraron alguna que otra opción para, por lo menos, rascar el empate. Casi siempre, no obstante, vieron como sus intentos se encontraban una y otra vez con un Cillessen tremendamente inspirado ante el que fue su equipo durante tres temporadas.
Los visitantes, tal y como suele ocurrir muchas veces cuando David hace que Goliath hinque la rodilla, jugaron también con el cronómetro haciendo que la grada de Montjuïc llegara incluso a perder la paciencia. Pero, a la postre, lograron llevarse una victoria a todas luces más que merecida.