Pocas cosas más importantes en el baloncesto y en la vida que alguien te diga que no con criterio. Nepotismo californiano del principal opositor a mejor jugador de la historia del deporte de la canasta, LeBron James.
Simuladores de conducción, parques de esquí indoor, rocódromos, piscinas de olas... Son muchos los escenarios en los que el deporte ha ampliado su esfera tanto para fomentar su práctica como, más recientemente, elevar las prestaciones de los atletas de élite. "Es una gozada poder entrenar en cualquier momento del año, con mayor tecnología y de una manera más segura", explica a EL MUNDO, Jesper Tjäder, esquiador de freestyle y campeón del Mundo de Pista de Obstáculos en 2014 en Sochi y medallista olímpico en los Juegos de Invierno de 2022 en Pekín.
Tjäder era uno de los atletas asistentes de GoPro a la presentación de su nuevas cámaras Hero 13 y Black en el centro O2 Surftown en Múnich. Resulta que estas instalaciones, que abrieron el 10 de agosto, tienen esa doble función de ocio y lugar de evolución para deportistas profesionales. "Es fácil entrenar en lugares así porque puedes repetir con las mismas condiciones", expresa Justine Dupont, surfista especialista en olas grandes.
El portavoz de la instalación, Jonathan Henderson, explica a este periódico que cuentan con hasta siete niveles de olas y, dentro de ellas, hay dos secciones para practicar aéreos y otra para realizar tubos. "Todo es customizable", apunta Henderson sobre las infinitas posibilidades que ofrece una de las instalaciones con más tecnología del mundo. "Mediante inteligencia artificial, traqueamos tu recorrido y la posición de tu cuerpo a la vez que tus movimientos y así puedes mejorar tras someter todo a un análisis más exhaustivo", desarrolla.
Precisamente, Johanne Defay, reciente medallista de bronce en París 2024 en la modalidad de surf individual, explicaba que este tipo de mejoras son algo que ya están aplicando todos los atletas jóvenes y menciona el ejemplo de su compañera Erin Brooks que, a sus 17 años, tiene las sesiones de piscina de olas como algo habitual en su entrenamiento a la hora de prepararse para las pruebas profesionales.
Lógicamente, hay deportes, y el surf es uno de ellos, en los que el entrenamiento en lugares artificiales tiene los hándicaps de que las condiciones en los lugares naturales son muy diferentes. Defay ponía el ejemplo de la ola de Teahupoo en Tahití, donde se realizaron los Juegos Olímpicos de París 2024. Para ella, lugares tan característicos como ese, no disponen de modelos replicables fuera de ir allí a entrenar.
En cualquier entorno, Teahupoo también, puede ocurrir que la naturaleza no permita entrenar a los deportistas o por la época del año o, por ejemplo, porque simplemente no hay olas. Así el freeskier Jesper Tjäder agradece que existan lugares para poder practicar su deporte haya o no haya nieve, por ejemplo, o sin estar sometido a condiciones de viento fuertes que pueden generar más peligros a la hora de entrenar en la montaña.
Los peligros, por ejemplo, son otro de los factores que se reduce considerablemente en entornos controlados. "Nosotros tenemos airbags, que nos permiten aterrizar trucos sin ningún riesgo o, al menos, con un riesgo menor", cuenta Tjäder, un deportista que tiene el récord de deslizarse por la barandilla más larga del mundo con sus esquís: 154,49 metros de tubería tras 127 intentos.
Tjäder desliza en el récord de longitud en barandilla.RED BULL
La mayoría de estas instalaciones disponen de sistemas de vídeo análisis en alta definición con varios puntos de visión que permiten al atleta corregir todo tipo de parámetros y añaden más ojos a los de, por ejemplo, su propio entrenador. "A través de vídeo en 4K consigo ver la posición de mis caderas, las piernas, las manos y eso me permite desde mi propia visión saber de qué manera necesito colocarme para hacer mis trucos", apunta Tjäder.
Virtuales
Entre los entornos artificiales hay que mencionar los virtuales, que los hay de todo tipo. Existen de golf, para practicar la extensa variedad de golpes que tiene este juego; de tiro y, también de conducción. Fernando Alonso, piloto de Fórmula 1, es uno de los deportistas que han recurrido a este tipo de beneficios, especialmente en la época en la que el Covid-19 paró el mundo en 2020. El asturiano preparó la carrera de las 24 horas de Lemans, tanto la que se realiza de manera virtual que es en junio, como la real, que se celebra en septiembre.
Entre las desventajas, lógicamente, existe la visión romántica y ecologista contraria a este tipo de entornos. Hay deportistas profesionales que cuestionan el impacto medioambiental de estas instalaciones, la mayoría, consumidoras de una gran cantidad de energía y recursos para generar el entorno en el que practicar el deporte. No obstante, las más modernas, como el O2 Surf Town de Munich disponen de sistemas tanto para no desperdiciar agua como para emplear, por ejemplo, energías limpias para mover los motores que generan las olas.
"Además, en este tipo de sitios se pierde el instinto", explica Justine sobre lo intangible del deporte. Eso que, generalmente, diferencia a los superclase del resto de deportistas. Lo que te hace, en resumen, entender esa capacidad espacio tiempo que tiene el deporte para conseguir ventaja respecto de tus rivales.
Cómo ser una superestrella del golf sin parecerlo. Scottie Scheffler se ha paseado para conquistar el Open Championship en Royal Portrush (Irlanda del Norte), con lo que se convierte en el octavo jugador de la historia en sumar cuatro majors antes de cumplir 30 años.
A cualquier jugador le tiembla el pulso saliendo de líder en la última jornada de un torneo del Grand Slam. No a Scheffler, que en las 10 últimas oportunidades que se ha puesto líder el último día, no ha perdonado. Pegó una madera tres en el tee del primer hoyo, salió controlada al semirough, y un wedge certero dejaba su pelota a 30 centímetros del agujero. Birdie en el hoyo 1. Game over.
Continuó el texano con su masterclass de putt en los greenes de Royal Portrush: birdie en el hoyo 4 desde dos metros y medio, en el 5 desde los cinco metros y dos pares determinantes en los dos hoyos siguientes. En el 6, embocando desde otros cinco metros, y en el 7, un poco más largo. Sacó el puño Scheffler; que por entonces ya manejaba siete golpes de ventaja.
Podio estadounidense
Sus competidores jugaban ya por el segundo puesto. Llegaría el peor momento de la semana para el líder: su bola al bunker de salida en el hoyo 8 y, desde uno de esos pozos profundos típicos de estos campos links, Scheffler estrelló su hierro contra el talud, volviendo la bola a los pies. El enredo le llevó a un doble bogey que en realidad nunca llegó a tensar la situación, rebotó el líder con un birdie en el 9 que devolvía la sensación de tranquilidad al torneo. Su última tajeta de 68 golpes le permitió cerrar con un global de 267 (-17), con cuatro de margen sobre Harris English (-13) y cinco ante Chris Gotterup (-12).
Por detrás no hubo tampoco un atisbo real de remontada. English (-13) terminó segundo con 66 golpes, y Gotterup (-12), ganador la semana pasada en Escocia, completó el podio estadounidense dando un paso determinante hacia la Ryder Cup. Los intentos de Rory McIlroy (-10) se frustraron con un doble bogey en el hoyo 10 y terminó sexto empatado. Bryson DeChambeau concluía en el décimo puesto en la remontada del torneo. El norteamericano empezó la semana con 78 golpes, acumulando un total de -16 en los últimos tres días de juego.
Solo tuvo que administrar su ventaja el número uno, y con -1 en los segundos nueve hoyos certificaba su dominio. Su esposa Meredith y el pequeño Bennett, de poco más de un año, esperaban a papá en el hoyo 18. No es de extrañar que el benjamín de los Schefflers ya sepa aplaudir, ya que desde que nació no ha hecho otra cosa.
"Tres majors buenos y uno malo"
Sergio García y Jon Rahm compartieron el resultado final de -3 y puesto entre los 35 mejores. Para García fue la mejor jornada de la semana, pese a un incidente en el hoyo 2. El español falló la salida y estampó su driver contra el suelo, partiendo la varilla por la mitad.
Aunque no estuvo arriba en toda la semana, Sergio no renuncia a pelear por la Ryder Cup. "Ni es la última ni es la primera oportunidad para la Ryder Cup, todavía quedan semanas, semanas buenas e importantes donde tengo que seguir demostrando que voy mejorando. No tengo que convencer a Luke Donald, tiene que estar convencido él y sabe lo que yo puedo aportar al equipo. Si cree que merezco estar ahí y puedo aportar al equipo, estaré", finalizaba antes de poner rumbo a Londres, donde competirá en una nueva cita con el LIV Golf la próxima semana.
Rahm, por su parte, firmó un insulso resultado de 70 golpes (-1) que le dejaron empatado en esa posición 34º y su peor actuación este año en majors. "Contento, no, no es que sienta que esté jugando mal, ni estoy tan lejos de hacer pocas. Me fastidia que la diferencia entre lo que siento y el resultado sea tan grande", concedió el vizcaíno, valorando su temporada de majors: "Siempre que no se gane es una oportunidad perdida. Tres majors buenos y uno malo", finalizó.
Ya pueden recriminar a Luis Enrique sus desahogos ante la prensa o ese dogmatismo, casi fanático, a la hora de llevar a cabo su idea. Lo que nadie debe negar, a tenor de los hechos, es que este PSG se comporta, en las buenas y en las malas, a imagen y semejanza de su técnico. Es un equipo de autor. Hubo evidencias durante la eliminatoria ante el Liverpool y tendremos más el próximo martes en Villa Park, donde defenderá, a su peculiar manera, la victoria de ayer en París. El PSG juega muy bien a esto y si no podemos considerarle máximo candidato al título es por su falta de contundencia en las áreas. [Narración y estadísticas (3-1)]
No se trataba sólo de ese insólito gesto de Khvicha Kvaratskhelia, que renunció a forzar un penalti clamoroso de Boubacar Kamara. Ni de la primera salida por alto de Gianluigi Donnarumma, a modo de espantapájaros. El PSG hacía todo casi tan bien como en Anfield, tirando de un ovillo interminable de pases, pero sin la puntada final.
Emiliano Martínez repelió un disparo de Ousmane Dembélé, Vitinha la puso por encima del larguero con todo a favor y Désiré Doue parecía algo obtuso en sus primeros acercamientos. El arranque parisino fue un continuo revoloteo en torno al área rival, con verticalidad, con innumerables recuperaciones merced a su impetuosa presión. Mucha fe, pero escasa puntería.
Penalizar el fallo
El Aston Villa hubo de esperar casi media hora para tejer su primera jugada en campo rival. No era la prioridad para Unai Emery, claro, que se protegía con una línea de cinco y las ayudas, fantásticamente sincronizadas de sus volantes. El Villa iba sobrado de paciencia para penalizar el fallo.
Un error en la salida, por ejemplo, de Nuno Mendes ante John McGinn. A partir de ahí bastaron cuatro toques para que Marcus Rashford encontrase la incorporación de Youri Tielemans, cuyo balón al espacio fue empujado a la red por Morgan Rogers. Nada mejor para entender la relevancia del momento que el festejo en el palco de Guillermo, príncipe de Gales.
El revés no iba a suponer merma alguna en la confianza del PSG, guiado por Doué y Kvaratskhelia, cuyas constantes permutas ponían a Emery con los nervios de punta. El francés, 19 años, niveló el marcador poco antes del descanso con un derechazo a la escuadra. A la vuelta de los vestuarios, el georgiano quiso dar réplica con otro golazo. Tras recibir a 30 metros de la portería, Kvaratskhelia trazó una diagonal diabólica para romper la cintura de Axel Disasi y largar un soberano disparo al ángulo.
Emiliano Martínez, desolado tras el 3-1 en París.AFP
Con media hora por delante y un resultado adverso, Emery tenía que enfriar el asunto. Nada de ruborizarse por seguir cediendo metros y nada de ir contra su propia naturaleza. Porque nada significaba, por sí sola, la mera presencia Marco Asensio, su primer relevo en la vanguardia. El Villa se sentía feliz con una derrota por la mínima. Si el pasado otoño ya ganó al Bayern en su estadio, ¿por qué considerar un milagro otra victoria así?
Al PSG le anularon un gol por fuera de juego de Achraf Hakimi y sólo hubo de lamentar un susto, sustanciado en un remate de Rogers. El respeto mutuo, entre quien se daba por satisfecho por la victoria y quien se conformaba con su propio castigo, estalló por los aires en el tiempo extra. Dembélé filtró un balón perfecto para la subida de Nuno Mendes. La finta del lateral ante Ezri Konsa, que dejaría también por los suelos al guardameta, bien parece un pasaporte para semifinales.