La capital Francesa ha invertido más de 125 millones de euros en la ciudad para mejorar la accesibilidad y promover la inclusión, debido a que tambiém es sede de lo Juegos Paralímpicos de París 2024, que se celebrarán de 28 de agosto al 8 de septiembre.
Esta financiación, que coincide con que es la primera ocasión en la que París será anfitriona de los Paralímpicos, no solo tiene como objetivo preparar la ciudad para el evento, sino también dejar un legado duradero y convertirla en un modelo global de accesibilidad para sus más de 185.000 residentes con discapacidad.
Andrew Parsons, presidente del Comité Paralímpico Internacional (IPC), ha elogiado los avances logrados y recalcado que en los últimos años, París ha progresado más en accesibilidad que cualquier otra ciudad anfitriona de los Juegos Paralímpicos.
“París ha iniciado una revolución de la inclusión“, comentó Parsons y resaltó que los cambios beneficiarán a todos los ciudadanos y visitantes, y no solo a aquellos con discapacidades.
Transformaciones urbanas clave
Uno de los principales avances es el desarrollo de diecisiete barrios de accesibilidad mejorada, en los que se han asegurado que los servicios públicos esenciales estén a 15 minutos de cualquier residente, sin importar su movilidad.
En el transporte terrestre, se han adaptado autobuses y tranvías para ser completamente accesibles, y se han sumado 1.000 taxis para personas con movilidad reducida.
Además, se han aumentado los módulos de sonido en cruces viales para facilitar la movilidad de personas con discapacidad visual.
En educación, se espera que para 2030 haya una escuela accesible a 15 minutos de cualquier hogar. Además, para 2025, el 95% de los edificios municipales serán accesibles.
Promoción del deporte inclusivo
Además de las mejoras urbanas, París ha destinado más de 10 millones de euros para hacer que seis instalaciones deportivas de la ciudad, como la Piscina Georges Vallerey y el estadio Pierre de Coubertin, sean más accesibles. También se ha fomentado la creación de “Clubes Inclusivos”, con 44 clubes deportivos adaptados para acoger a deportistas con discapacidad, lo que supera el objetivo inicial de 40 clubes antes de 2024.
Desafíos persistentes en el transporte
A pesar de estos significativos avances, hay críticas, especialmente en lo que respecta al sistema de metro de París, que sigue siendo mayormente inaccesible para personas con movilidad reducida debido a la falta de ascensores y escaleras mecánicas en muchas estaciones.
Este contraste con los avances logrados en el transporte terrestre subraya la necesidad de más inversiones para lograr una accesibilidad total.
Parsons reconoció estos desafíos, mencionando que, aunque se han logrado mejoras importantes, aún queda mucho por hacer para garantizar que todos los ciudadanos, independientemente de sus necesidades de movilidad, puedan disfrutar plenamente de París.
Italia se perdió el respeto en este torneo. En 23 segundos, los que tardó el albanés Bajrami en batir a Donnarumma, el mito de la campeona de Europa se deshizo y desde entonces no encontró manera de alzarlo. Ni Spalletti ni sus jugadores. Nada de lo ocurrido después debe considerarse incongruente. Ante España ni siquiera pudo y se ahogó. Con Croacia resucitó a tiempo para tener un cruce más fácil que ha acabado suponiendo un calvario. No han espabilado y la consecuencia es que Suiza, con justicia, los ha enviado a casa con la cabeza agachada. [Narración y estadísticas (2-0)]
Enfrentarse a Italia había sido casi siempre como golpear la pelota contra un muro. Con suerte te vuelve a pie y tienes otra oportunidad, pero no lo derribas. Ahora la Nazionale se ha mostrado como un equipo poroso, que duda y sólo se sostiene en destellos individuales y en los guantes de Donnarumma. Pero eso no fue suficiente para eliminar a Suiza, que sólo necesitó jugar con la personalidad y las armas que ya ha enseñado en esta Eurocopa. No inventó nada Murat Yakin. Si la sospecha de que el robo de los ordenadores de su cuerpo técnico era un intento de sabotaje, perdieron el tiempo quienes lo perpetraron.
Los suizos quisieron llevar el manejo del partido y lo hicieron sin oposición. Spalletti armó una revolución sin Jorginho, Pellegrini y Frattisi y ni Fagioli pudo contener ni Barella crear. En el primer minuto Cristante ya hizo un despeje absurdo a córner de un balón intrascendente, un reflejo de lo que sería la primera parte.
Como también lo fue la primera carrera que, pegado a la orilla, le ganó Vargas a Di Lorenzo. Por los flancos, Italia sigue siendo vulnerable. El partido se fue dibujando con los helvéticos al mando. Sólo era cuestión de comprobar con qué efectividad.
Acumulando razones
No atinaron de principios los hombres de Yakin, con Embolo encarando la meta italiana sin demasiada fe para aprovechar los quiebros de Vargas mientras que NDoye andaba de carrilero. Había que ser paciente, y más viendo que a los italianos les costó 20 minutos acercarse a Sommer. Lo hicieron en una jugada ensayada de saque de falta que picó Barella y que no pudo enganchar en el corazón del área Di Lorenzo, que estaba en fuera de juego.
Pese al dominio, a Italia le bastaba con ordenarse y esperar su zarpazo. No estaba demasiado incómoda, ni siquiera cuando Donnarumma desvió un centro-chut que Embolo le telegrafió. Asustaban sin dañar... pero cada vez lo hacían más. Cabalgaba NDoye para aparecer al remate, golpeaba Ricardo Rodríguez cuando se le cerraban los caminos... Suiza iba acumulando razones para llevarse la eliminatoria y, antes del descanso, tuvo el premio.
Vargas quebró a Di Lorenzo, vio cómo se desataba de manera indetectable hacia el área Remo Freuler y le puso un centro raso y tenso al punto de penalti que el mediocentro del Bolonia controló y golpeó donde el guardameta italiano no llegaba. El despiste, el fallo en cadena que habilitó una autopista, le salió muy caro a Italia, que ya no pudo reaccionar.
Sin reacción, otro gol
El único que lo hizo fue, otra vez, Donnarumma para en el tiempo añadido, poner una mano milagrosa en un saque de falta directa que Rieder ajustó a su palo. Los azurri estaban noqueados.
Si Spalletti dio órdenes en el vestuario para cambiar el signo del partido, más allá de la entrada del salvador Zaccagni, no le dio tiempo. Su desalmada Italia se vio con el marcador en contra casi en el saque de centro. Perdió la pelota, la cazó Suiza para llevarla a la orilla de Aebischer y que acabara en la bota de Ruben Vargas para, solo desde el pico del área, la cruzara a la escuadra de Donnarumma.
Un tiro al palo de Chiesa y último intento de Scamacca que salvó el portero del Inter fueron los pobres argumentos de los italianos. No había leyenda suficiente que levantara una losa tan pesada como la que se puso encima Italia, disfrazada de equipo menor.
Radio MARCA, la única cadena española dedicada íntegramente al deporte, ha celebrado esta tarde su tradicional gala anual bajo el lema Los Guardianes del Deporte, un evento que ha servido de homenaje a grandes leyendas nacionalesy que ha contado con la participación del presidente del Comité Olímpico Español (COE), Alejandro Blanco, y la presencia del presidente del Comité Paralímpico Español (CPE), Alberto Durán.
En el acto han sido galardonados Fernando Torres, Carolina Marín, Alberto Contador, Jorge Garbajosa, Teresa Perales, Nani Roma, José Javier Hombrados, Jordan Díaz, Feliciano López y Virginia Ruano, referentes en sus respectivas disciplinas y auténticos guardianes del deporte español.
Por parte de Unidad Editorial han acudido al evento, celebrado en la sede del COE en Madrid, el director de MARCA, Juan Ignacio Gallardo; el director comercial de Unidad Editorial, Rafael Serrahima, y la directora de Negocio del diario, Gema Monjas.
En su intervención durante la gala -que ha contado con el apoyo de Endesa, CaixaBank y Moeve- Blanco ha definido la radio como "el campo de juego de las emociones". Asimismo, el presidente del COE ha alabado la "labor" y la "pasión" de los periodistas y ha destacado la importancia de los medios de comunicación en el deporte.
Por su parte, Gallardo ha ensalzado "los valores, el talento, el esfuerzo, el compañerismo y la victoria" de los deportistas galardonados. "En lo que llevamos de siglo, hemos asistido a tanto brillo en el deporte español que podemos considerarnos los aficionados, quizás, más afortunados de la historia", ha expresado el director de MARCA.
Durante la gala, Blanco ha hecho entrega de una distinción del COE a Radio MARCA, trofeo que ha recogido Gallardo, "por el ayer, el hoy y el mañana y porque no habrá deporte de éxito sin profesionales como vosotros".
Al observar a Arda Güler uno no piensa en Yaman, el arrebatador protagonista de La pasión turca. Güler es huidizo, de mirada oblicua, tímido, frágil en apariencia, lejos de la exuberancia del personaje de ficción, interpretado en el cine por el galán francés George Corraface, a cuya voluptuosa presencia sucumbe Desideria Oliván, Desi, presa de la rutina de su matrimonio. Antonio Gala, en realidad, se inspiró en el enamoramiento de su secretario por un turco para adaptarlo en la novela al arquetipo de la Penélope de provincias. La pasión, no obstante, era la misma, muy distinta a la pasión turca que seduce al Madrid, en la que la exuberancia no es física, pero exuberante es lo que produce en el Bernabéu.
Esta nueva pasión turca no necesita el sugerente caos de Estambul, una explosión de colores, melodías y aromas que conforman el decorado para la aventura de la buena Desi. Al contrario. La pasión turca de Güler precisa método, grabaciones, atención personal y psicología, mucha psicología. A todo ello se ha empleado Xabi Alonso desde su llegada con especial dedicación, porque necesita la pieza para lo que desea hacer en el Madrid. El tolosarra quiere un juego dominante desde la posición, que lleve sus centrales adelante, al centro del campo. Exige presión en territorio del rival para robar y armar ataques. Entonces, del mismo modo que en las transiciones ofensivas, llega el momento del pase que rompa las líneas. Ahí aparece Güler, que, frente al Valencia, dio a Mbappé su sexta asistencia. No hay mejor socio posible.
El entrenador quiere, pues, control, no caos, y eso abre incógnitas, porque tiene herramientas, jugadores, para ser mejor en el control, pero de lo que no hay duda es de que nadie compite como el Madrid en el caos. Veremos. El cambio de tendencia, de momento en su fase inicial, es el que hace que los especialistas en la conducción, como Valverde o el propio Vinicius, no tengan ya la etiqueta de indiscutibles del pasado. Vini, sin embargo, no es sólo un jugador. Es uno de los principales activos del club, un icono, y eso es algo que Xabi Alonso, un entrenador nada jerárquico, al contrario que Ancelotti, deberá conjugar con su hoja de ruta. De eso dependerá la cohabitación no sólo del técnico con la estrella, también con el presidente, tras la paz firmada en el festín ante el Valencia, un verdadero merengue en el Bernabéu.
El juego posicional
El juego posicional que penaliza a unos, beneficia a otros. No es casual la mejoría que ha experimentado Tchouaméni, del que quiere todavía más, que se avance en lugar de incrustarse entre los centrales, una necesidad convertida en vicio durante la pasada etapa. Xabi Alonso aspiraba a la llegada de un mediocentro, pero estaba claro que las prioridades estaban en la defensa. Florian Wirtz, al que había moldeado en el Bayer Leverkusen, era muy caro, carísimo, y Martín Zubimendi, con el que hizo algo parecido en el Sanse, filial de la Real Sociedad, no recibió el cariño del Madrid que le mostró Arteta. De haber sido de ese modo, estaría, hoy, en el Bernabéu.
En esa tesitura, el tolosarra dio su plácet a Modric para que siguiera un año más, pero el club sabía lo que saben todos: si el croata seguía, jugaría. No hay entrenador que se resista a su capacidad de templar los partidos. Para dar una verdadera alternativa a las inversiones realizadas para el centro del campo, Tchouaméni, Camavinga y Güler, Modric debía marcharse. De hecho, es justo lo que le dijo Juni Calafat al adolescente Güler cuando se avanzó a Deco por su fichaje: «Será difícil al principio porque están Kroos y Modric, pero cuando se marchen tendrás tu verdadera oportunidad en el Madrid, será tu momento».
Al llegar, Güler, muy respetuoso, llamaba abi a Modric. Abi es como se llama a un hermano mayor en Turquía. Ahora ya no necesita hacerlo, y no sólo por la marcha del croata. Pese a sus 20 años, juega como un hermano mayor. Si acaso, algunos en el vestuario lo llaman de ese modo, Arda abi, pero en tono de broma. «Ahora se siente importante, y ese es el cambio fundamental», explican en Valdebebas, además de «un trabajo muy específico con el futbolista».
Mbappé abraza a Güler tras una asistencia.OSCAR DEL POZOAFP
Los entrenamientos del Madrid son grabados por drones y después editadas las imágenes en vídeos con los que Xabi Alonso hace encuentros individualizados con quien lo cree necesario. En Güler es uno de los que invierte más tiempo, durante las estajanovistas jornadas del entrenador y su staff, desde las ocho de la mañana hasta mediada la tarde. Dónde posicionarse, cuándo girarse o cómo presionar son las cuestiones en las que más ha insistido al turco.
Clave en el balón parado
En las oportunidades que tuvo en el último año con Ancelotti, después de desencuentros, malentendidos y advertencias del italiano a su entorno, Güler hacía esfuerzos excesivos, aunque muchas veces sin rumbo. La clave ahora no es correr mucho, sino correr correctamente. El turco no es el único jugador al que Xabi Alonso explica la necesidad de dosificar los esfuerzos. También a Bellingham, de un despliegue físico brutal y de regreso a su mejor versión tras solucionar sus problemas de hombro en el quirófano. Había jugado mermado.
En un Madrid que quiere llegar a controlar todos los detalles, Güler se convierte, asimismo, en herramienta clave para el balón parado. Nadie tiene su precisión en las faltas indirectas o los saques de esquina. Es técnica en estado puro, pero eso no basta. Ahora vemos a un Güler sacrificado, que se repliega, y a un Güler más fuerte, que ha ganado peso de la mano de Ismael Camenforte, el preparador físico que está detrás de la energía del líder. Este nuevo Güler al que Montella ha puesto ya al mando de la selección de Turquía, aspira a ser el eje del juego del equipo que tiene la mejor selección de Champions.