El rapero estadounidense Snoop Dogg estará entre los portadores de la llama olímpica este viernes en Saint-Denis, en el último día de relevo antes de la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos esa misma tarde, informó el alcalde de la ciudad este lunes, según detalla AFP.
“El hecho de que la llama pase el último día en Saint-Denis, justo antes de unirse a la ceremonia de apertura, es una señal sobre el lugar de Seine-Saint-Denis en la dinámica olímpica”, declaró el alcalde, Mathieu Hanotin.
Snoop Dogg nació hace 52 años en Los Ángeles, la ciudad que será sede de los próximos Juegos Olímpicos en 2028.
El antiguo protegido de Dr. Dre, de voz arrastrada y largas rastas, también trabajará como comentarista deportivo para la emisora estadounidense NBC durante los Juegos Olímpicos de París.
Entre los otros porteadores del viernes en Saint-Denis se encuentran la actriz Laetitia Casta, el rapero Mc Solaar y el ex saltador con pértiga ucraniano Sergei Bubka.
Después de más de dos meses de recorrido por Francia, la llama olímpica realizará una última gira en Seine-Saint-Denis el jueves y el viernes, antes de llegar a la capital el viernes al final del día para la ceremonia de apertura en el Sena.
Territorio popular en las afueras de París, Seine-Saint-Denis alberga gran parte de la infraestructura y los eventos de los Juegos Olímpicos de 2024.
El viernes por la mañana, la llama recorrerá la villa atlética situada entre las localidades de Saint-Ouen y Saint-Denis, antes de dirigirse al Estadio de Francia y al Centro Acuático, a pocos kilómetros de distancia.
Finalizará su recorrido en la basílica de Saint-Denis, necrópolis de los reyes de Francia.
El pulso entre Marc-André ter Stegen y el Barça ha vivido este martes un nuevo capítulo. Según ha señalado en primera instancia Mundo Deportivo, el portero barcelonista se habría negado a firmar el correspondiente consentimiento para que el club comparta con la Comisión Médica de LaLiga los informes derivados de la intervención en la espalda a la que se sometió la semana pasada.
Algo que, a su vez, complica la posibilidad de que se le pueda dar de baja y usar parte de su ficha para inscribir nuevos futbolistas. A pesar de que los jugadores tienen en todo momento derecho a negarse a que se compartan sus datos, es la primera vez en que un futbolista que juega en Primera División se niega a cumplir con algo considerado hasta ahora como un mero trámite.
En caso de que la Comisión Médica de LaLiga le hubiera dado la razón al Barça, que esgrimiría que el hecho de que se trate de una recaída puede llevar al arquero alemán a estar más de cuatro meses de baja, una parte de su ficha, liberada por una lesión de larga duración, se habría destinado a asegurar la inscripción del ex periquito Joan García, contratado este verano para convertirse en su relevo bajo los palos y que ha sido titular en los tres amistosos que ha disputado el equipo en su gira por Asia.
Ter Stegen, en cambio, aseguró en sus redes sociales al anunciar que iba a operarse para solventar unos nuevos problemas en la región lumbar que iba a estar unos tres meses alejado de los terrenos de juego, con lo que esa opción, de cumplirse las previsiones del alemán, quedaría absolutamente descartada. Y, ahora, parece haberle dado una vuelta de tuerca más a su conflicto con el club, que le habría comunicado hace ya varias semanas que no acaba de entrar en los planes de Hansi Flick para una temporada 2025-26 que está cada vez más cerca de empezar.
Por lo pronto, la entidad que preside Joan Laporta ya ha puesto el caso en manos de sus servicios jurídicos y podría abrirle al internacional germano un expediente disciplinario, dado que, con su actitud, estaría perjudicando gravemente los intereses tanto del propio club azulgrana como de un compañero de vestuario de manera directa.
No obstante, aún se confía en la opción de que el jugador recapacite y firme finalmente el consentimiento correspondiente. Por ahora, pese a su nueva situación deportiva, Ter Stegen se ha enrocado y se ha negado a facilitar su salida. Algo que, a largo plazo, podría acabar también por perjudicarlo. El seleccionador alemán, Julian Nagelsmann, aseguraba hace tan solo unos días que él está llamado a ser su primera acción para defender la portería de la Mannschaft en el Mundial que se celebrará el año que viene, siempre y cuando sea también el número uno en su club. Una posibilidad que, en estos momentos, parece más que remota si sigue en el Barça.
«La vida del futbolista es la mejor que hay, nadie vive mejor que un futbolista, pero también puede ser muy sacrificada. Si no consigues la estabilidad de estar varias temporadas en un mismo club, te tienes que buscar la vida y eso significa cambiar varias veces de país, separarte de tu familia, estar siempre adaptándote a una nueva cultura. Das muchos tumbos y eso es duro», acepta Carlos Calvo, uno de esos jugadores que siempre andaba con una maleta en la mano. Formado en el Real Madrid y con un brevísimo paso por el filial del Atlético -«Ni debuté porque no convencí a Pepe Murcia», confiesa-, llegó a jugar en Primera con el Xerez en la temporada 2009-2010, pero construyó su carrera en Segunda entre el propio Xerez, el Granada, el Hércules, el Almería, el Huesca y el Cádiz.
Luego le tocaría irse a Grecia, a Malta, e incluso a la India. «Estaba en el limbo, un poco cansado de dar vueltas y me salió la oportunidad de vivir allí a través de César Ferrando, que había sido mi entrenador. Como llevaba desde los 16 años fuera de casa, no me costó aceptar, lo tomé como una experiencia más. Y estuve muy cómodo, me trataban muy bien. De hecho, me quería quedar más años, pero a veces las negociaciones no salen como uno quiere», recuerda Calvo que se retiró en 2021, después de un paso romántico por el Xerez de Tercera Federación. ¿Y qué hace ahora con 39 años? ¿Es entrenador? ¿Es director deportivo? ¿Ha abierto un restaurante, un gimnasio, un holding de intermediación? Nada de eso. Aunque ya no juega al fútbol, Calvo sigue chutando los mismos balones, pero en otro deporte: el footgolf.
¿Qué tiene el footgolf de fútbol y qué tiene de golf?
De fútbol, en realidad, no tiene mucho. Jugamos con una pelota de fútbol y con el pie, no con un palo. Pero todo lo demás es del golf. Competimos en campos de golf con sus 18 hoyos, marcamos un par y gana el que necesita menos golpes para completar cuatro vueltas. Si incluso vestimos con la ropa del golf, con las mismas zapatillas.
Carlos Calvo, esta temporada, en competición.FEFG
«Es un deporte que se creó hace 15 años en Países Bajos. Yo lo conocí cuando jugaba en el Cádiz porque uno de los primeros campeones de España era amigo mío, Alberto de Benito. Me invitó un día, lo probé y me gustó, pero tampoco me alucinó porque me ganaba gente que pegaba peor al balón que yo. Luego cuando me retiré del fútbol volví a jugar y ya le fui pillando el truquillo, la táctica, el toque. Ahora llevo tres años compitiendo y me apasiona. Hay muy buen ambiente y es un deporte muy sano, nada lesivo», explica Calvo que hace más que jugar al footgolf. Gana al footgolf, gana mucho al footgolf.
En la Eurocopa de Turquía
Es el vigente campeón de España, el pasado septiembre venció en un Grand Slam, el Abierto Británico, y esta semana liderará a la selección en la Eurocopa de Turquía. Tiene un centro de fisioterapia, no le llega como nuevo oficio, aunque los premios cada vez son más cuantiosos. «El último Open de España repartía 8.000 premios, es un deporte en auge», advierte el ex futbolista, cuya implicación es máxima: desde hace unos meses es también el presidente de la Federación Española de Footgolf (FEFG) que busca su anexión a la Federación Española de Golf. O como mínimo una colaboración. «Queremos crecer de su mano porque somos un deporte muy unido al golf, porque usamos sus campos. No es fácil la convivencia. El golf tiene mucha tradición, muchos de sus practicantes son mayores, de una clase social alta, a veces no nos ven con buenos ojos. Pero estamos demostrando que no dañamos los greens, que hacemos un agujero de 52 centímetros, lo tapamos y ya está. Y que luego damos unos ingresos, claro».
En España hay una veintena de campos donde se puede practicar el footgolf, la mayoría en el sur del país. Al no tener una Federación como tal, el conteo de practicantes es inexacto, aunque por los campeonatos se supone que superan el centenar, con aficionados ilustres como Fabián Ayala, ex del Valencia, o Florent Sinama-Pongolle, ex del Recreativo, el Atlético o el Zaragoza. «Para un ex futbolista la adaptación es fácil y es un deporte muy relajado. Yo no quería meterme a entrenador y seguir dando vueltas». Así me mantengo en forma, compito y me divierto», finaliza Calvo, de futbolista a footgolfista.