Ana Peleteiro ha denunciado en sus redes sociales que ha recibido comentarios racistas hacia su persona al posar con el uniforme de España, por lo que ha decidido publicar algunos de ellos.
La atleta gallega, quien representará al país en el XXVI Campeonato Europeo de Atletismo y que se llevará a cabo en Roma del 7 al 12 de junio de 2024, ha subido a su cuenta de Instagram el uniforme con el que competirá por España. Tras ello, varias personas le personas le comenzaron a escribir señalando que parecía ser una persona de otras nacionalidades.
Peleteiro ha recibido infinidad de comentarios racistas sobre su piel. Por ello ha decidido eliminar los comentarios y compartir una nota en sus historias.
“Desde ayer, que empecé a crear contenido con la ropa de mi país, ESPAÑA, estoy recibiendo innumerables comentarios racistas en las redes sociales. Han sido muchos los que he ido borrando y bloqueando, pero por supuesto continúan dejando mensajes de odio y desprecio cada vez que subo cualquier tipo de vídeo con la ropa de mi selección”, ha escrito la deportista.
Historias de Ana Peleteiro donde denuncia el racismo recibido@apeleteirob
“Me da mucha rabia e impotencia, pero sobre todo PENA, que a día de hoy sigan existiendo este tipo de personas y que además se sigan permitiendo este tipo de comentarios en las redes sociales, sin ningún tipo de represalia”, continúa en el mensaje.
“Hoy tengo el corazón un poco dolido, pero sé que estas emociones las convertiré en fuerza para que todos aquellos que se burlan o ponen en causa nuestra nacionalidad, se pongan la mano en el pecho al escuchar el himno de España gracias a nuestros éxitos”, finaliza.
Posteriormente del comunicado, ha compartido dos capturas de pantalla con algunos de los comentarios que ya había eliminado en sus publicaciones más recientes.
Alguno de los insultos recibidos@apeleteirob
Más comentarios racistas@apeleteirob
Sin duda el enfrentamiento a este tipo de posturas es destacable por parte de la atleta, ya que ha representado con éxito a su país y ha obtenido varias medallas en sus competiciones.
Por si no fuera suficiente, también ha recibido críticas porque su uniforme no era lo suficientemente rojo, ya que tiene con degradado que va del anaranjado al amarillo, cambiando un poco las tonalidades de la bandera.
La primera medalla para Lúa, la primera de muchas. Un año después de ser madre, Ana Peleteiro certificó su regreso a la élite con un bronce en el triple salto del Mundial indoor de Glasgow. Fue como siempre, todo carácter, aunque esta vez de otra manera. La emoción le nacía de las entrañas, le enfriaba los nervios y al mismo tiempo le inflamaba las piernas. Desde los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 no saltaba tanto.
En su segundo intento, brincó hasta los 14,67 metros y ya no hubo manera de bajarla del podio. Su reacción fue resumen: en lugar de entusiasmarse, se quedó más seria que nunca mirando a su entrenador, Iván Pedroso. Era una reafirmación de ella misma: si alguien dudó de su vuelta, estaba errado. Era una reivindicación del muchísimo trabajo realizado para volver a estar ahí. En los próximos Juegos Olímpicos de París 2024 volverá a aspirar a todo.
La cita era una oportunidad para Peleteiro y ella lo sabía. Por primera vez en la última década, su amiga Yulimar Rojas, dominadora absoluta de la especialidad, no estaba presente y para más inri la cubana Liadagmis Povea se retiró antes de empezar. El oro no estaba sentenciado, todo era posible, había tres medallas al alcance. Para su desgracia duraron poco.
En el primer salto la dominiquesa Thea Lafond superó los 15 metros (15,01 metros) y en el cuarto intento la también cubana Leyanis PérezHernández se quedó cerca (14,90). Si quería superar el tercer puesto, Peleteiro tenía que completar la actuación de su vida, batir su propio récord de España y, aunque lo intentó -en su quinto salto llegó hasta los 14,75 metros-, su metal era el bronce.
Desde las pistas de atletismo A Fieiteira sólo se ve el cercano almacén de Estrella Galicia -¿cómo no?-, pero huele a mar, al Atlántico, a la ría de Arousa. Es el lugar. Ana Peleteiro entrena en casa, literalmente en casa: en su Ribeira natal -de hecho, en el módulo que lleva su nombre- y junto a su marido, Benjamin Compaoré, que también es su entrenador desde el pasado octubre. Después de que la saltadora estuviera una década a las órdenes del mito Iván Pedroso, la unión profesional-sentimental generó dudas, pero su oro en el reciente Europeo indoor las disipó. Ahora Peleteiro busca acabar con ellas en el Mundial indoor de Nanjing (China) que empieza este viernes y donde ella competirá este sábado (a partir de las 12.10 horas, Teledeporte).
Ausente Yulimar Rojas, el sueño del oro mundial, su primer oro mundial, es posible, pero amenazan las cubanas Leyanis Pérez y Liadagmis Povea y la dominiquesa Thea LaFond. Sería el ascenso de Peleteiro a la cima del triple salto y, de paso, la confirmación de que su pareja con Compaoré funciona.
"Creo que desde el principio gestionamos nuestra relación en la pista de forma muy inteligente e incluso nos fortalece como pareja. Cuando entrenamos, se produce un cambio natural y me convierto en su entrenador al 100%. Siempre hablamos con respeto, con fluidez. Nos centramos en el trabajo incluso si llegamos al entrenamiento enfadados porque en casa hemos tenido nuestras discrepancias por cualquier tontería", comenta Compaoré en conversación con EL MUNDO desde China, donde la máxima preocupación hasta el momento ha sido el jet lag.
A.P.
La pareja llegó el pasado sábado, pero antes ya seguía tratamientos de luz azul y luz roja para adaptar los ritmos circadianos y conciliar el sueño lo mejor posible. Semanas atrás, Peleteiro aseguró que el Mundial indoor estaba "muy lejos" y caía "muy tarde en el calendario", pero finalmente decidió acudir. La oportunidad resplandece. "Ana realmente comenzó su temporada el 22 de febrero, en el Campeonato de España. Sólo lleva dos competiciones. Está tercera en el ranking mundial, sería un error no haber venido. Nuestro objetivo del año es el Mundial al aire libre de Tokio y será a mediados de septiembre, así que hay margen para la recuperación", asegura Compaoré.
"En casa hablamos de técnica, sin pasarnos"
¿Tienen algún pacto para no hablar de atletismo en casa? Puede llegar a saturar, imagino.
¡Claro que hablamos de atletismo en casa! El tema no nos asfixia porque los dos tenemos una vida muy ocupada por separado. En casa podemos hablar de los objetivos, de la técnica, de cosas del trabajo, aunque sin pasarnos. Al final, es inevitable, somos grandes aficionados al deporte y, sobre todo, al triple salto.
Nacido en Bar-Le-Duc, entre París y Estrasburgo, de padre burkinés y madre francesa, Compaoré destacó muy joven en el triple salto siendo campeón del mundo junior y vivió su mejor momento deportivo en 2014 cuando se proclamó campeón de Europa al aire libre. Pese a algunos problemas físicos, hasta el año pasado intentó seguir en activo -fue decimosegundo en el último Europeo-, pero este invierno se retiró para centrarse en preparar a Peleteiro.
"La creatividad es fundamental"
Empezaron a salir juntos en 2021, fueron padres en 2022 y se casaron en 2023 así que 2024 demandaba un nuevo paso en la relación. Entrenador y pupila, marido y mujer. Parece un desafío. "Ana tiene mucha experiencia y quiere entender los porqués, pero lo percibe todo muy bien. Para mí es un placer entrenar con ella, disfruto descubriéndole cosas. Para mí, más allá de la precisión técnica, de la cantidad de trabajo o del número de repeticiones, la creatividad es fundamental. E intento aplicarla con educación, diálogo, estimulación y juego", proclama el ex saltador.
A.P.
El trabajo entre ambos empezó con una propuesta ambiciosa, que Peleteiro cambiara de pierna de batida en el salto de la derecha a la izquierda, pero finalmente ésta quedó aparcada. Las molestias en la rodilla izquierda de la española obligaron a replantarlo todo y a recuperar la técnica de siempre, aquella que le dio el bronce en los Juegos de Tokio 2020. Igualmente Compaoré no descarta volver a intentarlo en el futuro y, sobre todo, insiste en que Peleteiro debe saltar más bajo que antes, distinto, más horizontal.
"Ana puede saltar muy lejos con ambas piernas y ese cambio es posible, yo mismo lo hice como atleta. Después de los Juegos de París teníamos tiempo así que nos atrevimos a hacerlo. Desafortunadamente eso provocó inestabilidad articular y tuvimos que deshacer nuestros planes", reconoce Compaoré que por Peleteiro ya cambió París por Guadalajara y ahora se ha asentado en Ribeira, donde también ha abierto una cafetería junto a su mujer, y donde huele a mar, al Atlántico, a la ría de Arousa. Es el lugar.
Hace unos días, Ana Peleteiro anunció, a través de sus redes sociales y por sorpresa, su decisión de "abrir una nueva etapa" y dejar de contar con el que ha sido su entrenador durante los últimos ocho años, Iván Pedroso.
Un cambio de rumbo en su carrera que ha querido explicar en una rueda de prensa convocada en la Federación Española de Atletismo. "Me he preparado algo por primera vez en mi vida", apuntaba antes de comenzar a narrar los motivos que la han llevado hasta aquí: "La razón de más peso es personal: la maternidad es un tarea complicada y conciliar cuando estás lejos de la familia es difícil".
"Tras trece años fuera, mi corazón me pedía volver a mi refugio, a Galicia. Cuando soñaba con ser madre quería que mi hija creciera con un ambiente que aquí no tengo. Eso me iba entristeciendo y aunque quería despistar el sentimiento, seguía dentro de mí y cada día me pesaba más", ha comentado casi entre lágrimas.
En el terreno deportivo, Peleteiro ha confirmado que Benjamin Compaoré, su marido, será a partir de ahora su nuevo entrenador: "He sido yo la que se lo ha ofrecido a él y en ningún momento me lo ha propuesto. Quería evitar mezclar lo profesional y lo personal, porque sé que a veces no sale bien pero, después de París, se lo expuse y él lo valoró para decidir lo más adecuado para nuestra familia", ha enfatizado.
"Mi cuerpo y mi cabeza me piden cosas nuevas. Cuando te sabes los entrenamientos de lunes a sábado a la perfección, de memoria, hay veces que tu cabeza te pide algo nuevo. El deportista no solo es un máquina, también puede verse afectado por la rutina", ha explicado Peleteiro, consciente de las "dudas" y "críticas" que hayan podido surgir acerca de un cambio que, asegura, es "muy común" entre los atletas.
Sobre los rumores que han circulado al respecto, también ha querido dejar claro la gran profesionalidad de su nuevo técnico. "Le he podido ver durante estos tres años. Ha habido días en los que he tenido la suerte de recibir sus consejos y descubrir su forma de ver el triple salto. Ha conseguido objetivos increíbles con sus atletas", ha señalado.
"Quiero alcanzar los 15 metros"
Con Campaoré su lado, Peleteiro ha explicado que ambos quieren "ayudar a que otros niños y niñas no tengan la necesidad de salir de Ribeira (Galicia) para cumplir el sueño de ser deportistas de alto nivel" y que, al contrario de lo que se ha dicho, "no es para bajar el nivel deportivo, es para intentar mejorar y alcanzar, de una vez por todas, los 15 metros"
Además, para despejar todo tipo de especulaciones, la atleta ha confirmado que "no se va París", y que "en ningún momento" ha contactado con la Federación Francesa para entrenar allí. "No sé ni como se hace eso", ha comentado.
Su amistad con Iván Pedroso
Finalmente, acerca de la relación que continúa manteniendo con Iván Pedroso, la saltadora ha afirmado que "es una persona increíble" y que, cuando tuvo explicarle la decisión, Pedroso le dijo que "su amistad será eterna" y que "seguirá celebrando sus victorias porque es una luchadora". Un momento en el que tampoco ha podido evitar emocionarse.