Adrián Otaegui (-18) logró remontar los cinco golpes de desventaja con los que partía en la ronda final del Volvo China Open, para conseguir su quinta victoria en el DP World Tour y romper así la sequía del golf español, que aún no había ganado en este 2024 en ninguno de los dos grandes circuitos. El torneo, que se vio reducido por fuertes lluvias a 54 hoyos, concluyó este domingo en Hidden Grace Golf Club de Shenzhencon una soberana ronda del español con 65 golpes, siete birdies sin error que le dieron la victoria con un golpe de ventaja sobre el italiano Guido Miggliozzi.
Este triunfo mete al jugador español en el PGA Championship, segundo grande de la temporada, que se juega en un par de semanas en Valhala (Kentucky) y donde ya esta clasificado Jon Rahm. Además Otaegui, que ocupaba el puesto 143 del ranking mundial antes de su triunfo, se va acercar mucho al puesto 100, lo que le va a permitir meterse en la lucha por los Juegos Olímpicos, donde David Puig llevaba hasta ahora la delantera (105 del ranking mundial) seguido por Jorge Campillo (123) que podría dar un salto importante si esta noche termina en el Top-10 del torneo del PGA Tour que está disputando.
La competición se vio reducida a 54 hoyos. Los 18 últimos disputados mediante dos tee de salida y en grupos de tres para agilizar un torneo donde Adrián Otaegui ha brillado, a pesar de las dificultades, con luz propia.
Adrián Otaegui, en acción.–AFP
El golfista vasco empleó 67 y 66 golpes en las dos primeras jornadas, dos resultados brillantes apoyados en un juego sólido que generó un torrente de birdies, hasta el punto de que un bogey en el hoyo 18 de la segunda ronda figura como único error de una actuación inmaculada. No obstante, lo mejor estaba por llegar, una última vuelta excepcional donde los birdies se fueron haciendo hueco en la tarjeta a borbotones, cuatro en la primera vuelta (hoyos 2, 4, 8 y 9) y otros tres más en la segunda (hoyos 13, 16 y 17), siete en total que voltearon la clasificación a su favor a pesar de la fuerte competencia de sus principales rivales.
Entre ellos, mención especial para el sueco Sebastian Soderberg, que por momentos compartió liderazgo con el golfista español. La emoción alcanzó sus más altas cotas en el último hoyo del jugador nórdico, ya con Adrián Otaegui esperando impacientemente en la casa club el desenlace de la vuelta de Soderberg. La presión, inmensa, afectó gravemente al golfista sueco, envuelto en problemas en un hoyo final donde rubricó un doble bogey que puso en bandeja el nuevo triunfo de Adrián Otaegui en el DP World Tour.
Del resto de representantes españoles en este Volvo China Open, los más destacados han sido Santiago Tarrío e Iván Cantero, ubicados en los puestos 27 y 24.
La policía francesa procedió en el día de ayer a la detención de un hombre ruso que era sospechoso de estar planeando algún tipo de acción de cara a los Juegos Olímpicos que se inauguran el próximo viernes.
Según informó la Fiscalía en un comunicado, las pruebas encontradas en su domicilio hacen temer por "su intención de organizar actos susceptibles de desestabilización" durante el periodo de competición. Esta detención se produce en un contexto en el que las relaciones entre los cuerpos de seguridad ruso y francés llevan meses deteriorándose debido al firme apoyo de Macron al gobierno ucraniano.
Además, las autoridades locales han informado en repetidas ocasiones acerca de presuntas campañas de desinformación provenientes de Rusia, al mismo tiempo que un investigador francés era detenido en el país soviético acusado de espionaje.
La Embajada Rusa pide aclaraciones
El detenido ya se encuentra en prisión preventiva y se podría enfrentar a una pena de 30 años de cárcel, según informa el comunicado. Conocido el hecho, la Embajada de Rusia en París ha asegurado que no ha recibido ninguna notificación al respecto y ha pedido aclaraciones sobre lo ocurrido.
El ministro del Interior francés, Gerald Darmanin, ha asegurado en una entrevista radiofónica que esa "desestabilización" que planeaba el sospechoso podría haberse traducido en términos de desinformación o en otro tipo de ataques.
La coronación de Rodri como Balón de Oro 2024 representó la cúspide de un triunfo de alcance planetario para el fútbol español. En la gala celebrada ayer en París también fueron premiados Lamine Yamal (mejor futbolista sub-21), Aitana Bonmatí (Balón de Oro femenino), el Real Madrid (mejor club masculino) y el Barça (mejor club femenino). Asimismo, Dani Carvajal (cuarto) y Lamine (octavo) entraron en el top-10 del Balón de Oro, al igual que Salma Paralluelo (tercera), Mariona Caldentey (octava) y Alexia Putellas (décima). Sin olvidar a Pep Guardiola, Luis de la Fuente, Xabi Alonso y Jonathan Giráldez, que optaban al premio de mejor entrenador o Unai Simón, finalista en el Trofeo Yashin. Una extraordinaria representación que evidencia el estado de nuestro fútbol, en el mejor momento de su historia. Estas son cinco razones de un éxito mundial.
Títulos de selecciones
Quizá ningún argumento con tanto peso para valorar a una potencia como el balance de sus selecciones. En categoría masculina, España es la vigente campeona de cuatro torneos: la Eurocopa (2024), los Juegos Olímpicos (2024), la UEFA Nations League (2023) y el Europeo sub19 (2024). Hay que añadir un título más en categoría femenina, donde ostenta el Mundial (2023), la Nations League (2024), el Mundial sub17 (2022), la Eurocopa sub19 (2024) y la Eurocopa sub17 (2024). Este bagaje, que concilia los éxitos de los mayores y los jóvenes, multiplica el optimismo para el Mundial de EEUU (2026) y el Mundial de Brasil (2027).
Una idea desde abajo
El fútbol base español y la aplicación de una idea común llevan años sirviendo como ejemplo en todos rincones del planeta. Desde finales del pasado siglo, las instituciones públicas y la Federación (RFEF) iniciaron un triple cambio: de estructuras (con canchas de fútbol-siete de hierba artificial y pabellones cubiertos de fútbol sala), de entrenadores (con licencia desde la base) y de paradigma (con el balón como protagonista). Y hoy, sencillamente, se recogen los frutos a todos los niveles. Que el actual momento de gloria coincida con el peor de la Federación explica, mejor que nada, la fuerza y la resiliencia de nuestro fútbol.
El poder de LaLiga
El nivel de los equipos de LaLiga se demuestra a través de su nivel en los torneos continentales, donde lucen una racha demoledora. Porque desde los tropiezos de Valencia y Alavés en la Champions y la Copa de la UEFA de 2001 ante Bayern y Liverpool se han enlazado 19 finales sin derrota ante adversarios europeos. Desde el 2-1 del Real Madrid al Leverkusen en Hampden Park (2002) al más reciente 3-1 de los blancos frente al Dortmund en Wembley. Entre medias, los triunfos de la selección absoluta en tres Eurocopas (2008, 2012, 2024) y una Copa del Mundo (2010).
El valor de ellas
Por primera vez desde 2018, año de la creación del Balón de Oro femenino, un país ha acaparado las dos máximas distinciones individuales. Rodri y Aitana se repartieron la gloria en París. Sin embargo, el factor diferencial en nuestro país a lo largo de la última década lo han marcado ellas. No sólo a través de los logros colectivos de la selección o del Barça, con tres Champions desde 2021, sino con su masiva representación en el Balón de Oro. Alexia Putellas ganadora en 2021 y 2022, ha cedido ya su trono a Aitana, mejor futbolista en 2023 y 2024. Asimismo, las menciones de honor para Salma Paralluelo (tercera en 2023) y Jennifer Hermoso (segunda en 2021 y Premio Sócrates 2024 en reconocimiento a su compromiso para la construcción de una sociedad más justa e inclusiva).
Dos buques insignia
La supremacía de Real Madrid y Barça, los dos grandes transatlánticos españoles, se escenificó ayer en el Théâtre du Châtelet. Pese a la decisión de no viajar, en protesta por la derrota de Vinicius ante Rodri, el equipo blanco fue proclamado como el mejor del año, con Carlo Ancelotti como mejor entrenador, con Jude Bellingham tercero en el Balón de Oro y con Kylian Mbappé, sexto y Premio Gerd Müller al máximo anotador del curso (52 goles). El Barça, mejor club femenino, pudo añadir a Dani Olmo, decimotercero, Pau Cubarsí, quinto en el Trofeo Kopa, más Giráldez, Lucy Bronze y Ewa Pajor en categoría femenina. Si Florentino Pérez ha consolidado al Madrid como el de mayores ingresos en Europa, según los últimos datos de Deloitte, Joan Laporta aún lucha por reflotar a un club en situación crítica, pero que hoy ya parece preparado para asaltar todos los títulos en juego.
Donald Trump no es de la misma opinión que Carl von Clausewitz. No cree, como el militar prusiano, que la política sea la continuación de la guerra por otros medios. Al contrario, mucho antes de agotar la vía política, manda a un portaviones o a los militarizados agentes del ICE, el servicio de inmigración y control de aduanas de Estados Unidos. Minneapolis e Irán son, hoy, los puntos calientes de Trump, sin olvidar el pulso por Groenlandia con la Unión Europea, la intervenida Venezuela, las amenazas a México y Colombia por el narcotráfico o la múltiple guerra arancelaria. Mañana nadie lo sabe.
Un contexto que ha convertido a Trump en enemigo de países y regímenes dispares, democracias o dictaduras, meses antes de recibirlos con buena cara en la fiesta del Mundial. El problema puede ser que el resto entienda que el fútbol también puede ser la continuación de la guerra o la política por otros medios.
Las situaciones de tensión internacional siempre generan inquietud en las grandes organizaciones deportivas, principalmente el COI y la FIFA, que recuerdan con temor la era de los boicots. La amenaza ha afectado mucho más al olimpismo, porque el fútbol es el alimento de las masas, y a las masas se las teme. No obstante, hay precedentes.
Los mimos de Infantino
La FIFA mima a Trump todo lo que puede, y la prueba es el Premio de la Paz, un Nobel de chocolate, que le regaló Gianni Infantino como si fuera una mona de Pascua. La inquietud, sin embargo, permanece, tanto por el Mundial como por los Juegos de Los Ángeles'28, al tratarse de un personaje fuera de catálogo y de control hasta para sus propios halcones.
Infantino se hace un selfie con Trump.AP
Las peticiones de boicot al Mundial han aparecido ya en todo el mundo, especialmente entre asociaciones en defensa de los derechos humanos, debido a la persecución y expulsión de inmigrantes, pero no por parte de ningún gobierno. Ni siquiera de los que mantienen mayores tensiones con la política del presidente de Estados Unidos, como Colombia, o han sido atacados, como Irán. Ambos están clasificados para el Mundial.
Alemania es una de las potencias donde las voces contra el torneo han llegado más alto, hasta obligar a decir a la ministra de Estado ante la Cancillería Federal, Christiane Schelderlein, que las decisiones sobre participar o no en eventos deportivos «recaen exclusivamente en las federaciones correspondientes». Las competencias del derecho deportivo son un refugio a la medida para lo que conviene, aunque las decisiones de que España no acudiera a final de la Eurocopa de 1960, en la URSS, o de que Estados Unidos impulsara el boicot a los Juegos de Moscú'80, no fueron de sus federaciones ni de sus comités olímpicos. Las tomaron Franco y Jimmy Carter, un dictador y presidente legítimamente elegido.
«Si Trump cumple sus amenazas y lanza una guerra comercial contra la Unión Europea, difícilmente puedo imaginar que los países europeos participen en el Mundial», advirtió Roderich Kiesewetter, un referente en política exterior de la Unión Demócrata Cristiana (CDU), partido que lidera la coalición de Gobierno. Boris Mijatovic, también diputado en el Bundestag, por los Verdes, fue incluso más contundente: «No es seguro para los aficionados viajar a este Mundial».
El Mundial no es Eurovisión
Mijatovic citó como ejemplo los recientes disparos letales de agentes del ICE en Minnesota, incluso antes de que resultara muerto Alex Pretti, y advirtió: «Solo puedo aconsejar a cada hincha que boicotee los partidos en Estados Unidos». Resulta paradigmático el silencio del Gobierno de Pedro Sánchez, uno de los más beligerantes con Trump, aunque con la selección más favorita del torneo. El Mundial no es Eurovisión.
Si un boicot global o por bloques parece complejo, menos lo es el que puedan realizar los aficionados en una cita compartida por tres países, Estados Unidos, México y Canadá, con tensiones continuas por la inmigración, el narcotráfico o los aranceles. Las fronteras que deben ser esponjosas en un Mundial a tres, son más sensibles que nunca.
Trump, en la celebración del Chelsea en el Mundial de clubes.AP
El pacto por Groenlandia en el seno de la OTAN ha dejado en 'stand by' el problema que más unidad había generado entre los líderes europeos contra las políticas de Trump. De proseguir en la intención de anexionarse un territorio de soberanía danesa, habría elevado las voces de boicot en el continente. Con Trump nada puede considerarse del todo cerrado y no parece que el soccer, algo entre desconocido y grotesco para el inquilino de la Casa Blanca, vaya a frenarle.
La invasión de Afganistán por parte de la URSS provocó el boicot de Estados Unidos y la mayoría de países occidentales a los Juegos Olímpicos de Moscú'80, y una cuestión racial, la violación del embargo al apartheid de Sudáfrica por parte de los All Blacks de Nueva Zelanda, propició el veto de la mayoría del bloque africano a Montreal'76. Estados Unidos no ha invadido Venezuela, pero la mantiene intervenida de facto, mientras amenaza a Irán o Cuba, y es innegable que bajo las severas leyes de inmigración subyace una cuestión racial.
El 'sí' a la Argentina de los coroneles
Los boicots al fútbol nunca han tenido un impacto tan global. Ni siquiera cuando las denuncias de las torturas del régimen de los coroneles, en Argentina, eran evidentes, ya antes de 1978. Buena parte de ellas se producían en la Escuela Mecánica de la Armada, a escasa distancia del Monumental de River, donde la albiceleste se proclamó campeona. Dos meses después del golpe de Estado del general Pinochet en Chile, en 1973, la URSS se negó a jugar un partido en el Estadio Nacional, convertido en un centro de detención, tortura y muerte los días siguientes al golpe del 11 de septiembre. La selección chilena salió sin rival a la cancha y sus jugadores marcaron a una portería vacía.
Matt Freese estará bajo los palos de la principal selección anfitriona el próximo verano en Estados Unidos, pero para buena parte de los participantes y aficionados, bajo la gran portería del Mundial estará Trump. Será como jugar contra el enemigo.