Numerosos hinchas del Trabzonspor, tradicionalmente el cuarto equipo más potente de Turquía, han agredido este domingo a los jugadores del Fenerbahçe, segundo más exitoso del país, tras perder su club en casa con 2-3.
Tras pitarse el final del partido, los jugadores del Fenerbahçe y el equipo técnico intentaron celebrar la victoria en el césped, pero un nutrido grupo de hinchas del Trabzonspor irrumpió en el campo y agredió a los adversarios, informa la agencia turca Anadolu.
Los futbolistas se defendieron, produciéndose una batalla campal de la que los jugadores fueron rescatados por las fuerzas de seguridad que los acompañaron a los vestuarios.
AFP
Ya durante el partido se habían registrado tensiones y el árbitro, Halil Umut Meler, había interrumpido el juego varias veces porque los hinchas del Trabzonspor lanzaban petardos y vasos de agua al campo.
El Fenerbahçe, actualmente segundo de la Superliga turca, registra una extraordinaria racha de victorias este año, con 5 triunfos seguidos, incluido el de hoy, que lo aleja 30 puntos del Trabzonspor, en tercera posición.
Unos días antes de que Rubén Domínguez (Puerto Real, Cádiz, 2003) firmara en La Coruña una de las exhibiciones triplistas más asombrosas de la historia de la ACB (ocho aciertos, cinco sin fallo en el último cuarto), Sergio Scariolo había tenido una charla premonitoria con el joven durante la concentración de la selección española a la que fue invitado. «Me habló del don que tengo con el triple, de que se cotiza mucho en el baloncesto moderno. Me dijo que lo explotara a tope. Que tengo aptitudes para ser un gran tirador», desvela el gaditano, una rareza, un tirador nacional.
Explota Rubén al fin con el Surne Bilbao en su primera temporada completa en ACB (debutó con 17 años con el Estudiantes), todavía 22, aunque tan pregonado. Como si ya hubiera atravesado por varias vidas, pues fue un adolescente privilegiado. Una de las mayores joyas del baloncesto nacional que tuvo que dar un paso a un lado para encontrar impulso. «Ha sido muy duro, la verdad. Siempre se dispararon las expectativas conmigo. Como niño piensas en tus sueños, el draft, la NBA... Se ve cerca. Eres MVP de un Europeo sub 16 en el que está Wembanyama. En el Mundial sub 19, con un año menos, promedio casi 20 puntos. Estaba teniendo unos años increíbles, salgo en listas del mock draft...», se sincera en EL MUNDO, crítico con la situación que vino después en la cantera de un Estudiantes que acababa de descender. «Por lo que sea, no fui la prioridad del club. Lo puedo entender, pero salí muy perjudicado. Estuve dos años sin jugar. No era la situación más idónea. Me salvó el trabajo diario, hacía muchas cosas extra, con entrenadores fuera del equipo. Y cuando se me dio la oportunidad en un equipo serio como Castellón (el año pasado en LEB Oro) lo hice bien», relata.
Aquellos enredos han dado paso a un presente luminoso a las órdenes de Jaume Ponsarnau, un entrenador que le otorga lo más precioso que puede pretender una perla, «confianza y paciencia». «Siempre me dice que si tengo 30 centímetros, tiene que ser un tiro para mí. También me ayudan los compañeros. Ellos saben lo que yo soy, que un tiro mío de tres, no forzado evidentemente, es un buen tiro», afirma quien promedia un lustroso 44,3% de acierto en ACB, donde ha metido ocho de sus últimos 12 (y un 46,7% en la FIBA Eurocup). Y quien ha ido viendo incrementados sus minutos y protagonismo en la rotación.
Rubén Domínguez, durante el partido contra el Valencia.ACB Photo
¿Un tirador nace o se hace? Rubén se recuerda atinado desde niño. «Siempre he tenido una mecánica correcta, la aprendí con mi padre. En mini de primer año, con la selección andaluza, te ponen como una especie de deberes: 200 triples, 300 tiros de dos... Con mi padre hacíamos todos esos deberes y más», hace memoria, y se le viene a la mente un partido con el Unicaja en el Campeonato de España: «Metí muchos triples. No estoy seguro, creo que nueve».
«Repetición, repetición, repetición», dice sobre su secreto. Entrenamientos en los que simula todas las situaciones, hasta tirar desde «pases malos o desequilibrado». El último partido de diciembre, como si todo ese trabajo brotara de repente, eclosionó en La Coruña con ocho triples (para 35 puntos, récord del Bilbao en ACB). La semana pasada le hizo cinco al Girona. Dos victorias clave para que los de negro escapen de las apreturas del descenso. «Son momentos increíbles, con los que todo niño sueña. Pero no es suerte. Es todo fruto del trabajo diario y sigo trabajando para que haya momentos así», dice quien junto a su psicólogo, al que llama después de cada partido, busca lo que llaman «el estado de trance».
Porque Rubén, un gaditano de Puerto Real que vive feliz en Bilbao con su novia y su perro Golden de 35 kilos, quiere ser «algo más». «Tengo un don. El triple es mi arma principal, me siento afortunado. Es algo que no sobra mucho en España. Pero no me identifico 100% con lo de tirador puro. Anotar es relativamente lo más fácil del juego. Lo difícil es quedarte en la pista y sumar en otros ámbitos, en cosas que realmente hacen ganar al equipo. Esto lo estoy consiguiendo últimamente», concluye.
Hansi Flick no se marchó del Metropolitano contento con sus futbolistas. Desde su punto de vista, al Barça le faltó igualar el hambre mostrada por el Atlético durante los primeros 45 minutos. Pero eso no implicó que se dejara en el tintero algunas dudas sobre la actuación arbitral. Muy especialmente, en el gol marcado por Pau Cubarsí, invalidado tras unos minutos que parecieron eternos.
"Qué puedo decir... Primero, empecemos con las amarillas. La primera acción sobre Balde es amarilla. A partir de ahí, igual cambia todo, porque invitas a que jueguen de una forma determinada. Lo otro... Es un lío. ¿Cuánto estuvieron? ¿Siete minutos? Vale, después de ese tiempo, encontraron algo. Para mí, no era fuera de juego, pero ellos lo vieron y no explicaron por qué. Faltó comunicación", se quejó el técnico.
Según señaló el Comité Técnico de Árbitros (CTA) con un comunicado durante el propio partido, algo en absoluto habitual, la gran acumulación de futbolistas en la jugada provocó que el sistema de fuera de juego semiautomático (SAOT) no funcionara correctamente y se tuvo que optar por tirar las líneas de forma manual.
"decisión definitiva y correcta"
"Tras intentar que el sistema recalibrase la modelización, y tras comprobar que no era posible, siguiendo el procedimiento establecido, el equipo VAR procedió a lanzar líneas de fuera de juego manuales para llevar a cabo la toma de decisión definitiva y correcta. Por este motivo, y de manera extraordinaria, el proceso de peritación de la jugada se extendió más de lo normal en el tiempo e hizo que no fuese posible lanzar la recreación a la producción televisiva", explicó el CTA. Más allá de este hecho tan extraordinario, Flick también se quejó de la falta de combatividad de los suyos.
"No presionamos como debíamos, y, por eso, en los primeros 45 minutos aprendimos una muy buena lección. Queda un partido y lucharemos por ello. Si ganamos por 2-0 cada parte, con nuestra gente, remontaremos", aseveró el germano tratando de sacar algo bueno de la debacle.
Flick y Lamine Yamal, el jueves en el Metropolitano.EFE
"En líneas generales, estoy contento con lo que está haciendo el equipo, tenemos muchas lesiones y nos hemos ido adaptando a las circunstancias. Perder forma parte del juego, ha sido una derrota dolorosa, pero estoy orgulloso de mi equipo y sé que volveremos. El Atlético tuvo más hambre desde el principio y eso es lo que quiero de mis jugadores", recalcó el alemán, quien, pese al mazazo, aseguró que esta no ha sido su peor noche en el banquillo azulgrana. "No, mi peor momento fue en la vuelta contra el Inter, el año pasado. Tuvimos nuestras opciones y no las aprovechamos. Ahora, aún las tenemos, y lucharemos por darle la vuelta", arengó.
Quien se marchó con un sabor de boca aún peor, en este caso, fue Eric García autor del 1-0 en propia puerta tras un mal intento de control por parte de Joan García. "Nos vamos a dejar la vida. Sabemos que nos lo va a poner difícil todo el mundo, pero si estamos juntos, podemos darle la vuelta", deslizó el central, expulsado con roja directa a instancias del VAR. "Quedan 90 minutos, en casa, con nuestra afición. Con la gente que tenemos, y con la que vamos a recuperar, no tengo ninguna duda de que podemos cambiar las tornas", sentenció.