El Barça afronta este domingo, a las 21.00 horas, una visita de alto voltaje: San Mamés. Frente a un Athletic que se metió en la final de Copa el pasado jueves, tras golear por 3-0 al Atlético, Xavi confía en que sus jugadores mantengan el buen nivel mostrado la pasada semana frente al Getafe. Sobre todo, un Robert Lewandowski que parece haber recuperado su mejor versión.
«Todos han dado un paso al frente, nos hemos unido después de que anunciara la decisión de mi marcha, pero es verdad que Robert está jugando mejor, está más intenso, y por eso ha sido el mejor del mes de febrero», aseguró el técnico azulgrana, quien quiso recalcar que ahora están en el momento más importante del curso.
«Llegamos mucho mejor que hace algunos partidos y con buenas sensaciones. Es el momento de la verdad, viene la hora de competir contra rivales directos, de la Champions… Estamos en el tramo decisivo de la temporada y ahora hay que demostrarlo, pero las sensaciones son positivas», recalcó el entrenador barcelonista. En su última visita, en los cuartos de final de la Copa del Rey, el conjunto bilbaíno se impuso por 4-2 tras forzar la prórroga. Por eso, un triunfo supondría sacarse esa espinita clavada. Y mucho más.
«Es el rival más intenso de la categoría. Creo que solo han perdido un partido allí, contra el Madrid, y están con mucha confianza. Si ganamos, daremos un gran paso adelante», analizó un Xavi que no tuvo reparos en admitir que los suyos parecen sentirse más cómodos lejos del que, ahora mismo, es un hogar provisional. «Seguramente, jugar en Montjuïc nos ha afectado, no nos sentimos tan bien como en el Camp Nou. Fuera, estamos invictos, y eso es una buena señal. Competimos bien y creo que incluso deberíamos haber ganado más puntos», aseveró.
La mejoría del equipo, no obstante, no le ha llevado a reconsiderar su decisión de marcharse. Al menos, por ahora. «A día de hoy no ha cambiado nada. No hay tema. Lo importante es ir paso a paso», sentenció el técnico.
Visitar San Mamés suele ser sinónimo de visitar al dentista. Se retrasa, se sufre y deja un amargor desagradable al salir. El Atlético lo vivió desde la llegada, con un retraso inesperado y molesto por las medidas de seguridad y lo terminó a la salida, con un obús de Berenguer para el que Oblak sólo pudo posar para la foto. Los colchoneros son muy vulnerables lejos del Metropolitano. Su gran racha este otoño había llegado en casa, salvo el desplazamiento a Getafe. Y el Athletic renació ante uno de sus rivales fetiche. [Narración y estadísticas, 1-0]
Y eso que los vascos este año no respiraban bien en las cumbres. Sus bajas ofensivas son sangrantes y la defensa no termina de cerrar bien la portería de un Unai Simón, que vive en una montaña rusa de emociones. El Atlético también sufre visitas asiduas a la enfermería, pero el fondo de armario de unos y otros es diametralmente diferente. Almada y Pubill serían titulares en el conjunto de Valverde. Afortunadamente, en la visita colchonera, el txingurri tenía disponibles a Nico y a Sancet y se notaron todo el encuentro.
La pubalgia tiene al menor de los Williams en versión Guadiana, aparece y desaparece del equipo según le permitan sus molestias y, lo que es peor, no siempre en sus vueltas disfruta de la explosividad que ha mostrado en temporadas precedentes. Y Sancet, quizás el hombre más imaginativo de los leones, tiene la misma irregularidad que Nico. Pero cuando el Athletic recupera esa presión asfixiante sobre los rivales, no necesita inventar. Así lo mostró en el minuto 10 cuando, tras un mal pase de Gallagher, Guruzeta no acertó a embocar un buen centro de Areso.
El Athletic empujó a los colchoneros hacia su portería, pero como en el refrán de la manta, su espalda se encontró desprotegida en ciertas jugadas estilo británico: pase largo, peinada y segunda jugada. Así encontró Julián a Almada que remató franco ante Simón y este respondió con brillantez. Resultaba extraño ver al Atlético recurriendo únicamente a la contra en los compases iniciales, no por voluntad, quizás, sino por momentos de juego y el inicio de los leones les obligó a ello.
Heridos por la dolorosa derrota contra el vecino rojiblanco en la anterior jornada, el Athletic salió con otra actitud, más firme, mandón incluso, y con mayor presencia ofensiva. Nico y Sancet influyen, claro, porque los bilbaínos no pueden vivir sólo de Berenguer. Aunque se hable menos de él, el centrocampista navarro tiene mucho fútbol en sus botas. Y entre los tres siguieron hundiendo a un Atlético que, más allá de balones largos, no encontró continuidad en su juego.
Guruzeta se lamenta por una ocasión perdida.Javier ZorrillaEFE
La presencia de Gallagher pone músculo y despliegue, pero le falta visión de juego para sacar al equipo cuando se reducen los espacios y Barrios no fue capaz de encontrar el tempo, ahogado entre el pujante medio campo bilbaíno. El Cholo pedía calma desde el banco, pero el Athletic no la permitía. Vértigo. La primera parte fue un suspiro. Intensidad y electricidad, pero poca contundencia y así lo reflejó el marcador.
Pudo desnivelarlo Julián al borde del descanso, pero su disparo se fue desviado. No está la Araña fina en este tramo del curso. Demasiadas defensas tiene que hacer el Cholo en cada rueda de prensa y no marca el argentino fuera de casa desde el primer encuentro ante el Espanyol. Simeone le brindó 65 minutos hasta que le sustituyó por Griezmann.
Más control, menos filo
Se incorporó Koke para ayudar más a Barrios e intentar cambiar el dominio del encuentro. El control cambió, pero la primera amenaza la puso Williams con una preciosa bicicleta y un pase atrás a Guruzeta que el delantero marrró. El partido continuó con mucho duelo, intercambio de posesión y llegadas, pero poco remate. No se terminaban de conseguir ocasiones claras y daba la impresión de que el primero que lograra romper el muro rival, alcanzaría la gloria.
El Athletic se encomendó a Nico, muy ágil y desequilibrante, y los rojiblancos, con Julián fuera, buscaron a Sorloth, pero el noruego necesita muchas para hacer gol. Berenguer en cambio, no. La que tuvo, la embocó desde la lejanía. Oblak no pudo hacer nada y las dudas rojiblancas lejos del Metropolitano se acrecentaron a un par de días de visitar Eindhoven. Dos partidos consecutivos, dos derrotas.
El Barça se dio todo un festín de goles ante el Athletic en el estreno oficial del nuevo Spotify Camp Nou. Robert Lewandowski tuvo el honor de marcar el primer tanto del nuevo estadio, Ferran Torres consiguió un doblete anotando en ambas ocasiones a pase de un Lamine Yamal eléctrico y el incombustible Fermín se sumó también a la fiesta prolongando su idilio con el gol ante un rival que ni siquiera inquietó. Nico Williams, permanentemente abucheado, no tuvo su mejor tarde y los bilbainos se quedaron prácticamente sin opciones tras la expulsión de Sancet por una fea entrada sobre Fermín que el VAR transformó de amarilla a roja. Nada falló en la deseada fiesta de retorno a casa, con 45.157 espectadores que no quisieron perderse ni el duelo ni todos los actos de conmemoración que se vivieron antes de que el balón empezara a rodar. [Narración y estadísticas: 4-0]
Las ausencias de Pedri, quien sigue recuperándose de su última lesión, y De Jong, sancionado por acumulación de amonestaciones, y con Casadó recién recuperado de su última dolencia, llevaron a Hansi Flick a situar a Éric García en el centro del campo y apostar por Gerard Martín como central izquierdo, pese a tener a Araujo y Christensen disponibles. Y el invento le funcionó de maravilla en los primeros 45 minutos. A falta de central zurdo tras la marcha de Íñigo Martínez, Gerard cumplió de sobras en un puesto en el que ya tuvo minutos en la pretemporada y Cubarsí, jugando en su lado bueno pudo explotar mejor su excelente salida de balón, mientras el hombre de la máscara brillaba en la medular, sobre todo en tareas destructivas.Suya, de hecho, fue la recuperación, en este caso en la frontal del área rival tras acometida de Lamine Yamal, que le permitiría a Robert Lewandowski marcar el primer gol oficial del nuevo Spotify Camp Nou cuando apenas se habían disputado los cinco primeros minutos del encuentro.
El Athletic, mientras, con un Nico Williams abucheado antes de que arrancara el duelo y que escuchó toda una sinfonía de pitos cada vez que tocaba el balón, buscó crear peligro inicialmente a balón parado. Y, de hecho, consiguió acercarse con peligro a las inmediaciones del área de un Joan García muy seguro en su regreso a la portería barcelonista tras su lesión. El empuje visitante permitió que Unai Gómez dispusiera de dos grandes opciones para poner el 1-1 en el luminoso. La primera, murió en manos del arquero azulgrana. La segunda se fue a las nubes. La más clara, con todo, la tendría el propio Nico, con un remate que se perdió terriblemente cerca del poste, en una recta final del primer tiempo en la que Ferran Torres, actuando por la banda izquierda a causa de la baja de Marcus Rashford por un proceso gripal, en el añadido y aprovechando un gran pase del Lamine Yamal, pondría el 2-0 pese a que Unai Simón llegó a tocar tímidamente el esférico, pero sin lograr evitar que, casi llorando, acabara por atravesar mansamente la línea de gol.
No tardó tampoco mucho el Barça en poner algo más de tierra de por medio en el marcador tras el descanso. Fermín, imprescindible ahora en la medular, a pase de un Eric García capaz de presionar en todos los rincones del campo, se encargó de poner muy pronto el 3-0. El onubense, además, sería quien recibiría una dura entrada de Sancet sancionada inicialmente con amarilla por Sánchez Martínez que, a instancias del VAR, se convertiría en roja y le pondría las cosas ya casi imposibles al Athletic. A Valverde no le quedó otra que sacrificar a Nico Williams, casi siempre bien contenido por Koundé cuando actuó por la banda izquierda del ataque visitante, para rehacer su equipo.
Los azulgrana, por su parte, lejos de exhibir esa actitud conformista que tanto llegó a disgustar a su técnico cuando vieron el partido frente al Mallorca prácticamente sentenciado, apostaron por mantener el pie en el acelerador en busca de sumar algún tanto más a la fiesta del nuevo Spotify Camp Nou. Los visitantes tuvieron también sus opciones. La mejor, un remate de Vivian perfectamente respondido por Joan García. Lamine Yamal, mientras, lo intentó una y otra vez, pero fue Ferran Torres, a pase del de Rocafonda, el que le pondría el broche de oro al duelo con el 4-0. La mejor versión azulgrana parece estar del todo de vuelta.