El presidente del Real Madrid ha pasado este martes por el quirófano y deberá guardar unos días de reposo.
Florentino Pérez.EFE
El presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, ha sido operado en la mañana de este martes de un nódulo en uno de sus pulmones, según informa el diario Marca.
La intervención, realizada con éxito, ha tenido lugar en el Hospital Universitario Puerta de Hierro de Majadahonda.
Florentino Pérez estuvo presente el pasado domingo en el palco del Santiago Bernabéu, en la victoria del Real Madrid ante el Sevilla (3-1). Ahora deberá guardar reposo unos días, por lo que no ha acompañado al equipo al desplazamiento a Alemania, donde este marte se enfrenta al Leipzig en la quinta jornada de la fase de grupos de la Liga de Campeones.
El próximo 8 de marzo el presidente blanco cumple 76 años.
Otro partido fallido del Madrid. Incompleto, destartalado y sin que su juego tenga sentido. El Getafe fue un equipo, sucio, desaprensivo, que sólo quiso jugar al fútbol cuando ya estaba muy perdido.
Pero el tema estrella del partido es Mbappé. Logró un gol de los de antaño. Maravilloso. Todo a partir de ahí fue in desfile indecente de errores, de fallar tres goles solo ante el excelente Soria.
Es un caso clínico para un psicólogo. No llega a ser u
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Hubo algo de revolución francesa en un cántico: "Fermer le toit!". En la Philippe Chatrier, la pista central de Roland Garros, este martes al mediodía caía una lluvia ligera, hacía bastante frío y molestaba el viento. Los jugadores, Novak Djokovic y Mackenzie McDonald, no podían ni lanzar la pelota al aire para sacar y los aficionados se abrigaban con todo lo que habían traído en busca de confort. Todos los presentes estaban a disgusto. ¿Todos? No. En el palco, se repartían unas mantas blancas muy gruesas y las autoridades parecían cómodas. Entonces empezó a sonar la revuelta. "Fermer le toit! Fermer le toit!", pedía el público, es decir, "¡Cerrad el techo!".
El juez de silla, Damien Dumusois, y los responsables de la organización del torneo hacían oídos sordos, pero entonces fue Djokovic quien alzó la voz. Y a él sí había que escucharle. En su estreno en París, el serbio se quejó a Dumusois de las dificultades para jugar al tenis y el árbitro requirió a sus superiores. En la pista central empezaron a aparecer responsables, entre ellos, Remy Azemar, el jefe de los jueces de la Federación Francesa de Tenis y en un principio aguantaron sin techo.
Thibault CamusAP
Roland Garros es un torneo al aire libre y las normas indican que para que se juegue ‘indoor’ las condiciones deben ser considerablemente adversas. Sólo si la lluvia impide el juego se puede autorizar el despliegue de la cubierta de la pista. Con 3-2 en el primer set en el marcador, Djokovic insistió e insistió para que le hicieran caso, pero no hubo manera. Volvieron las protestas, "Fermer le toit!" e igualmente la organización se mantuvo en su postura de mantener el cielo a la vista. Sólo minutos después, cuando la lluvia aumentó un poco más, Azemar autorizó el cierre y 12 minutos después la Philippe Chatrier ya tenía su tejado.
Para entonces, eso sí, el partido ya estaba decidido. La polémica despistó a McDonald que justo después del parón cedió por primera vez su servicio, perdió el primer set y se vio condenado a remontar ante Djokovic. Una misión imposible. El estadounidense, un jugador salido de su circuito universitario, carecía de golpes que pudieran intimidar al ganador de 24 Grand Slam y lo que consiguió fue a base de lucha y dejadas, muchas dejadas. Al final, Djokovic ganó por 6-3, 6-3 y 6-3 y se enfrentará el jueves en segunda ronda al vencedor del duelo entre Corentin Moutet y Clément Tabur. Entonces, seguramente, no volverá a haber revolución francesa.