En el último punto de la final del Open de Australia, la bielorrusa Aryna Sabalenka gozaba de cuatro bolas para cerrar su victoria, para asegurarse su segundo título consecutivo en Melbourne, y empezó a hacer cosas raras: dobles faltas, golpes imprecisos, prisas, nervios. Sólo a la quinta llegó la vencida. En esos instantes, por unos momentos, fue la Sabalenka de antes, demasiado joven, una tenista inmadura. Pero finalmente se impuso, por 6-3 y 6-2 ante la china Zheng Qinwen en una hora y 16 minutos de juego, y confirmó su figura actual: frente al dominio de la polaca Iga Swiatek, ahora está ella, preparada para la gloria.
A sus 25 años en el Open de Australia pasó por encima de todas sus rivales sin ceder ni un solo set y con apenas ocho horas sobre la pista. Pese a enfrentarse a rivales como la checa Barbora Krejcíkova o la estadounidense Coco Gauff, ambas ganadoras de Grand Slam, nadie pudo pararla ni acercarse a hacerlo.
Con su tenis directo, durísimo, potente, Sabalenka no concedió ninguna opción a Qinwen en una final sin historia. La china dudó, lógico a sus 21 años, lógico en su primera final de Grand Slam, y cuando quiso reaccionar ya era tarde. Su única oportunidad, de hecho, llegó demasiado pronto: en el primer set, ya 2-0 abajo, Qinwen tuvo tres bolas de break (0-40) y las desaprovechó. El resto fue un espectáculo de golpes de Sabalenka, firme y decidida hasta ese punto final en el que le alcanzaron los nervios.
Semifinalista en los cuatro Grand Slam el año pasado, este 2024 parece el año de su confirmación, incluso de su ascenso al número uno del ranking WTA.
Gran Premio de Azerbaiyán
JAVIER SÁNCHEZ
@javisanchez
Actualizado Domingo,
30
abril
2023
-
16:27Ver 4 comentarios"En el plato tendrán otros intereses", recriminó el...
Hace tres años, en los Juegos Olímpicos de Tokio, Francia se congratulaba porque por fin había encontrado a su hombre. Una eternidad después del Roland Garros de Yannick Noah y ya en el ocaso de la generación formada por Jo-Wilfried Tsonga, Gilles Simon, Gael Monfils o Richard Gasquet, aparecía un joven con el que ilusionarse. ¿Y si un tenista galo podía ganar un Grand Slam de una vez por todas? Se llamaba Ugo Humbert y lo tenía todo. Era joven, de 22 años; era alto, medía 1,88 metros; pegaba fuerte a la bola; y además contaba extravagancias que hacían las delicias de los franceses.
Sus padres regentaban una carnicería en Metz que habían abierto sus tatarabuelos y ampliado sus bisabuelos y sus abuelos. Tocaba el piano desde pequeño y lo había aprendido viendo vídeos de Youtube. Y tenía una novia también tenista, también francesa, Tessah Andrianjafitrimo, que le ayudaba en su preparación, aspirante a entrenadora. Sin duda, en aquella cita olímpica, más después de eliminar a Stefanos Tsitsipas, Ugo Humbert parecía el próximo gran tenista del país vecino. Pero de repente desapareció.
Sin que se supiera de una lesión, aquel chaval que ya era el 25 del mundo empezó a perder partidos y más partidos y más partidos hasta cerrar el 2022 con un balance muy pobre -nueve victorias y 22 partidos- y acabar fuera de los 100 mejores del ranking ATP. ¿Qué había pasado? El covid persistente. Según explicó meses más tarde, en aquella cita olímpica el fisioterapeuta del equipo francés le contagió el virus -que a su vez le había transmitido la tenista Fiona Ferro- y a partir de entonces jugar al tenis supuso un calvario.
Su caída de la élite
"Corría a 12 km/h en la cinta y me costaba horrores, en sólo una hora de entrenamiento ya estaba muerto... Un día intenté jugar un set con Richard (Gasquet) y acabé con calambres en todas partes. Me dolía pisar una pista de tenis porque no podía moverme. Realmente no podía jugar. Dejé de disfrutar del juego, aunque intenté mantenerme en el circuito. Empezaba un partido e intentaba acortar todos los intercambios, ganar con dos o tres golpes", resumió en plena crisis antes de confesar que su bajón físico le había afectado psicológicamente y había pensado en dejar el deporte de élite.
Biel AliñoEFE
No lo hizo, aunque en los últimos meses de 2022 volvió a contagiarse y nuevamente el virus le golpeó severamente. Al final perdió casi dos años y ya recuperado volvió a aparecer bajo los focos en el verano de 2023. Con varios challenger y un par de títulos en ATP 250 se recuperó en el ranking, el ATP 500 de Dubai el pasado marzo le concedió otro salto en la lista y llegó incluso a asomarse al Top 10 del ranking mundial. Ahora, después de haber llegado a octavos en el último Wimbledon, su mejor resultado en un Grand Slam, lidera a Francia en la fase de grupos de la Copa Davis y amenaza precisamente a quien le derrotó en el All England Club: Carlos Alcaraz.
Quizá el capitán español, David Ferrer, vuelva a emparejar a su número uno con el número dos del rival, en este caso el veinteañero Arthur Fils, pero un duelo de líderes también tendría sentido táctico. Pese a la derrota de Francia ante Australia en la primera jornada, Humbert salvó entonces un punto y parece el único capaz de frenar al equipo español en su camino directo a la fase final que se celebrará en Málaga a finales de noviembre. Humbert, zurdo y creativo, es un rival incómodo y quien mejor currículo presenta entre los adversarios de España.
El mejor clasificado tras Alcaraz
Señal de su mejora y señal del escaso ascendente de esta fase de grupos de la Copa Davis. Aunque parezca mentira, si Alcaraz y Humbert se miden este viernes, lo harán los dos mejores clasificados en el ranking ATP de todos los presentes en estas eliminatorias. Ausentes Jannik Sinner, Alexander Zverev o Novak Djokovic por descanso, los rusos Daniil Medvedev y Andrey Rublev por sanción o Hubert Hurkacz, Casper Ruud o Grigor Dimitrov por la ausencia de sus países, el español es el único Top 10 que está compitiendo y para encontrar a otro tenista en liza hay que caer hasta el 18 de Humbert.
"Me gusta mucho la Copa Davis, he ganado cinco de mis seis partidos. Quiero exponer mi tenis, quiero estar en la fase final. Este año he llegado cansado a este tramo final de la temporada, necesito estar fresco de ideas, pero tengo ganas de jugar", comentaba en la previa el francés, a quien casi derrota el covid persistente, pero venció y se rehízo para continuar con su carrera y, entre otras cosas, buscar la sorpresa ante España en la Copa Davis.