Rahm hace magia para transformar su gris primera jornada del PGA Championship

Jon Rahm (-1) salió más que ileso, reforzado de una cruenta primera jornada del PGA Championship donde solo 32 jugadores de los 155 participantes consiguieron imponerse a Aronimink Golf Club, un día que se llevó por delante a dos de los grandes nombres y favoritos; Rory McIlroy (+4) con 74 golpes y, sobre todo, Bryson DeChambeau, ya sin margen de maniobra tras entregar 76 golpes (+6). Una jornada donde solo Patrick Reed (-2), entre todos los participantes, fue capaz de firmar una jornada sin errores.
Rahm dormirá a solo dos golpes de un liderato en -3 formado por un diverso grupo de siete jugadores comandado por el número uno del mundo, Scottie Scheffler, que aprieta ya los dientes en la defensa de su título. Componen el variopinto pelotón de cabeza un sudafricano, Aldrich Potgieter; un australiano, Min Woo Lee; un japonés, Ryo Hisatsune; un profesional de club, ya clásico, ya este, su torneo, Alex Smalley; y dos alemanes, Stephan Jaeger y el ganador del PGA de 2010 y ex número uno del mundo, Martin Kaymer. Todos los acompañantes de Scheffler estaban fuera de cualquier cábala inicial que les llevara a levantar el trofeo Wanamaker el domingo.
También sería una sorpresa que lo hiciera Jordan Spieth, lo que le convertiría en el séptimo jugador en la historia en ganar cada uno de los cuatro majors. Llegó el tejano a ser colíder, aunque finalizaría con -1.
Los ondulados greenes y el denso rough fueron las principales defensas de Aronimink, que ha sorprendido a muchos de los participantes en este segundo major de la temporada. Al contrario que la tendencia habitual, la PGA de América ha tendido una trampa para los jugadores. Las preparaciones de los campos suelen ir de más complicados los días de prácticas a menos cuando comienza el torneo. Este año, por lo menos el primer día, se invirtieron las tornas y la jornada inaugural terminó con sensaciones más propias de un US Open.
Rahm, en un día de juego más bien gris, sobrevivió bajo el par gracias a dos chispazos de magia que entonaron la ronda del de Barrika. Su jornada es un enorme ejercicio de contención que se liberó como una olla a presión en dos momentos puntuales: el eagle en el hoyo 2 embocando desde 90 metros y el birdie en el hoyo 8 tras un approach desde 20. El birdie final en el hoyo 9, par cinco, llegó tras dejar la bola dada con su approach. Hasta aquí las buenas noticias; las malas, muy malas, dejan un dato inédito en el jugador de Barrika: ni un solo putt embocado. Para ser justos, el putt más largo convertido por Jon Rahm en los 18 hoyos fue en el hoyo 6 desde metro y medio. Más allá de esa distancia fue incapaz el español de acertar con el hoyo, si bien hay que destacar las dificultades que han tenido todos los jugadores en los greenes y que tampoco gozó Rahm de muchas oportunidades.
Rahm golpeó con la chuleta a un voluntario
La fortuna no acompañó a Rahm en toda la jornada. En el hoyo 7, tras un mal golpe desde el rough, el de Barrika pagó su frustración con la hierba alta del campo. Su gesto tras el fallo fue un swing de rabia contra la hierba que provocó que la chuleta se estampara directamente contra la cara de un voluntario. "No puedo sentirme peor", reconoció. El español admitió tras la ronda que necesita localizar al voluntario para entregarle un regalo y disculparse como es debido. "Es inexcusable y fue algo completamente evitable. Fuera o no mi intención, simplemente no estuvo bien". La PGA de América confirmó que no habrá sanción para el español.
Sí se fue con dos golpes de penalidad el sudafricano Garrick Higgo, el castigo fue por llegar un minuto tarde al tee de salida, incomprensible e inadmisible para un jugador profesional que además estaba a pocos metros del lugar de salida minutos antes de la hora; simplemente un despiste y error de cálculo.
Con respecto al resto de españoles, la historia de David Puig fue opuesta a la de su amigo Rahm. Puig logró terminar con +1 en el puesto 49º. El catalán llegó a tener hasta seis claras opciones de birdie, de las que convirtió la mitad. No es mal arranque, como tampoco lo fue el del debutante Ángel Ayora con +2. Una vez rota la presión de participar en tu primera gran cita, es el momento para que Ayora deje fluir el golf que le ha llevado a convertirse en una de las firmes promesas de este deporte.



























