El Rayo Vallecano está hoy más cerca que ayer de jugar la primera final europea de su historia. Palabras mayores para el humilde proyecto del barrio de Vallecas. El conjunto franjirrojo venció al Estrasburgo por la mínima y volará al noreste de Francia la semana que viene para defender el resultado camino de la final de la Conference League. Alemao marcó el único tanto del encuentro al aprovechar un córner lanzado por Isi y los de Iñigo Pérez pudieron ampliar la renta en el tramo final.
Fue un partido equilibrado, donde hubo más miedo que fútbol y en el que el Rayo fue mejor cuando creyó de verdad en el tipo de plantilla que es. Cuando se vio más talentoso, más fuerte, más equipo. Todo eso ha conseguido Iñigo Pérez, uno de los entrenadores revelación del fútbol español, capaz de llevar al «barrio más grande de Europa», como rezaba el tifo que se construyó en la grada, a las puertas de una finalísima continental.
Enciso fue el futbolista más peligroso del Estrasburgo en el primer tiempo, capaz de llevar la voz cantante del juego galo ante un Rayo demasiado pasivo, demasiado pendiente de la trascendencia histórica de la noche en Vallecas. Isi trató de poner pausa, pero los primeros 45 minutos no dejaron muchas ocasiones en la memoria. Ni un tiro a puerta, un córner a favor del Estrasburgo y empate en la posesión. Nadie quería perder, nadie hizo lo suficiente por ganar.
Tras el descanso, sin embargo, el Rayo fue otro. Sirvió la charla de Iñigo en los vestuarios, porque los locales apretaron hacia la portería rival en el segundo acto. Ilias fue la chispa, Isi el control, Lejeune la fuerza y Alemao el gol. Después de varias llegadas peligrosas sin encontrar la meta francesa, Alemao apareció en el área pequeña, en el primer palo, para cabecear a la red un buen córner de Isi. Locura en Vallecas y merecido 1-0 para el conjunto español, que lo quería más que el Estrasburgo.
El tanto noqueó a los galos y el Rayo pudo llevarse un resultado más amplio hacia Francia, pero apareció el joven portero belga Penders, llamado a ser el heredero de Courtois en la selección. A sus 20 años, voló varias veces para evitar los tantos de Lejeune y Alemao, perdonando el Rayo el segundo. Todo se decidirá en Estrasburgo.
Veamos. Por mucho que se rastree en Google, incluso por mucho que se enrede con la IA, establecer una clasificación irrefutable sobre quién es el futbolista más viejo en disputar un partido oficial en el mundo es muy difícil. Imposible, de hecho. Puede ser un israelí de 74, o mexicano de 71, pueden ser los dos o ninguno. También se puede cavilar sobre si hablamos de fútbol profesional o no, e incluso dirimir si la Tercera División es categoría profesional o no. Bien, todo eso está muy bien, pero sea el primero, el segundo, el tercero o el cuarto del mundo, lo que va a hacer Ángel Mateos (Turón, Asturias, 1955) el próximo domingo es (con perdón) la leche.
A sus 70 años, se va a convertir (esto sí está claro) en el futbolista español más veterano en jugar un partido de competición oficial. Será, durante unos minutos, el portero de su equipo de toda la vida, el Colunga, en el partido que le enfrentará al Praviano, correspondiente a la jornada 33 del Grupo II, el asturiano, de Tercera Federación (lo que toda la vida se ha conocido como Tercera División). Mateos, 'Mate' en el mundo del fútbol, jugará con el equipo (el Colunga) al que lleva ligado más de seis décadas, desde que era solo un niño. Y está estos días, claro, como eso, como un niño. «Me siento igual que cuando debuté, con 20 años. Aunque no es lo mismo debutar con 20 que reestrenarse con 70», confiesa en conversación telefónica con EL MUNDO. Físicamente está «como un cañón», según Santi García-Barrero, ex jugador de Oviedo y Logroñés y directivo del Colunga.
JORGE PETEIRO
«Peso lo mismo que cuando tenía 18 o 19 años y llevo jugando ininterrumpidamente desde que empecé con 10. Gracias a Dios, nunca tuve una lesión y ningún accidente en la mina, en la que trabajé durante 25 años. Juego todas las semanas una pachanga con los directivos y ellos me insistieron en que, cuando el equipo estuviera salvado y no fuera posible perjudicar a nadie, tenía que jugar. Y al final, se ha dado», explica Ángel, que posa para las fotos con diversión.
"Llevé unos guantes a la mina"
La idea tomó forma en el pasado mercado de invierno. Fue entonces cuando José María Cortina, otro miembro de la directiva del Colunga, se encargó de llevar a cabo los trámites. Porque, al tratarse de competición oficial, a Ángel ha habido que hacerle la correspondiente ficha federativa. Una vez pasó la pertinente revisión médica, todo estaba dispuesto.
Ángel ha visto de todo en estos 60 años de fútbol. «Cuando era joven, tener unos guantes de lana era un privilegio. Unos que tenía los llevé también a la mina. En algún campo había un charco enorme y sacaba el agua con un pequeño cubo que tenía guardado cerca de la portería. Acababa embarrado y, a veces, no había agua caliente, o ni siquiera había agua, y tenías que sacarte el barro en el río y lavarte luego al llegar a casa», rememora. Su gran ídolo, explica, fue Iríbar, por quien se hizo aficionado del Athletic. Y, también, un poco, Arconada. A nivel asturiano, asegura que desearía que tanto el Sporting como el Oviedo estuvieran en Primera.
JORGE PETEIRO
'Mate', además de jugar al fútbol tanto en pachangas como con los veteranos, procura mantenerse activo montando en bicicleta, jugando al tenis o saliendo a correr. Recordemos, tiene 70 años. Siempre y cuando, claro, no tenga que acompañar a su nieto al colegio. A él, al nieto, le tira por ahora más el atletismo que el fútbol. «Lo más importante es que haga deporte», resume su abuelo, orgulloso.
La falta de centímetros
En su caso, llegar más arriba de Segunda B no fue posible por una cuestión de centímetros. Literalmente. «Me decían, 'Mate', con diez centímetros más tú te plantas en Primera División'. Juan Mesa, directivo del Oviedo, me lo confesó cuando yo estaba en el Caudal. 'Si hubieras medido un poco más, te hubiéramos fichado', me dijo. Al final, ficharon a Camuel, que medía 1,81 o así, quien estuvo en el club mucho tiempo y que falleció ya hace unos años, el pobre», explica. Este domingo, a las 17.00 horas, con el Colunga, revivirá sensaciones de antaño. «No es una excentricidad. No se trata de buscar solo la foto. Está para jugar. Jugamos con él cada semana y es muy difícil marcarle un gol. La Tercera División es muy exigente, pero lo va a hacer de maravilla», insiste el directivo García-Barrero.
JORGE PETEIRO
El Colunga, y no sólo por esto, es un club especial. Mucho. «Tenemos un proyecto muy bonito, darles a los jóvenes de aquí una estructura lo más profesional posible, para que puedan llegar lo más arriba posible, con césped natural, que requiere un esfuerzo para cuidarlo, claro, pero jugando con unos valores que cada vez escasean más en el fútbol. En toda la liga, no hemos visto ni una amarilla. Incluso, si alguno no se comporta, preferimos jugar con 10. Cuando vamos a campos rivales, dejamos el vestuario perfecto, lo más limpio posible, y un obsequio. Y parece que hemos hecho escuela, porque algún rival hizo lo mismo al venir al nuestro», destaca el mandatario. El debut de Mate, claro, les dará más visibilidad. Pero no es eso lo que buscan. Ni siquiera el efecto llamada. «Las entradas serán todas gratuitas», destaca. De lo que se trata es de que el fútbol, al que tanto le ha dado este veterano portero, le devuelva también una parte de esa pasión y cariño. A lo grande.
Algo se mueve en el circuito. Lo recordaba Jannik Sinner tras vencer a Rafael Jódar en cuartos de final: ahora mismo hay jugadores jóvenes muy capacitados que en cualquier momento pueden sorprender. Citaba entre ellos a Alexander Blockx, un belga de 21 años que hasta el pasado torneo de Montecarlo no sabía lo que era ganar un partido sobre arcilla y este jueves, en el encuentro que abrió la jornada, despachó en dos sets a Casper Ruud, defensor del título, y se plantó en Madrid en las primeras semifinales de su carrera.
Ex número 1 del mundo júnior, Blockx es uno de los aventajados de esa generación que parece ajena a la duda. En la misma onda que Jódar, de 19, con quien coincidió en la última edición del Masters para jóvenes, el pasado diciembre, en Jeddah, donde el jugador de Amberes cedió en la final ante el estadounidense Learner Tiem, Blockx es un tenista resolutivo al que no le tiembla la mano.
Así volvió a demostrarlo ante Ruud a lo largo del duelo y en su desenlace, cuando, después de ver esfumarse dos bolas de partido al resto, cerró con naturalidad el encuentro con su servicio y sumó al noruego a su ilustre lista de damnificados en este torneo, en la que figuran Felix Auger-Aliassime, quinto cabeza de serie, y Francisco Cerúndolo, vigésimo, un argentino que se maneja bien en arcilla.
Blockx, que se impuso a Ruud por un doble 6-4 en una hora y 36 minutos, mide 1,91 y destaca por su poderoso servicio y la pegada que distingue a esta camada a la que también pertenece, entre otros, Joao Fonseca, superado por Jódar en tercera ronda, y Martín Landaluce, cuartofinalista en el Masters 1000 de Miami y recién ingresado entres los cien primeros del ránking.
Proyección en el ránking
"He jugado sólido y con algunos golpes increíbles. Me sentí muy cómodo con el saque", comentó Blockx una vez culminada la victoria más importante de su carrera, que le proyecta de momento hasta el puesto 35º del ránking. Hijo de Oleg y Natalia, ambos ex deportistas profesionales de origen ucraniano, alcanzó los octavos de Montecarlo tras disputar la fase previa. "Es muy firme desde el fondo, se apoya bien en su saque y puede hacer muchas cosas: atacar, irse a la red, defender, moverse bien. También tiene buena lectura del juego.No sólo me sorprendió su saque, sino su consistencia desde el fondo", dijo de él Ruud, tres veces finalista del Grand Slam, también subcampeón de las ATP Finals, y, a los 27 años, en un precipitado declinar. El próximo lunes caerá hasta el puesto 25º cuando buscaba regresar a unas semifinales, algo que hizo por última vez hace un año en Madrid.
Aún lejos de discutir con los mejores en los grandes escenarios, la aparición de agitadores de estas características resulta estimulante. Sinner, en su reflexivo discurso tras ver cómo Jódar no le bajaba la mirada en los cuartos del miércoles, dejaba la puerta abierta a lo que pueda suceder en un par de temporadas, también con la incorporación de otros nombres aún por determinar.
"Vamos a intentar competir con ellos, aunque todavía están un paso por delante, pero por eso jugamos, para darnos esa oportunidad", explicaba Blockx en relación a Sinner y Carlos Alcaraz, feliz en un torneo que, por sus singulares características de altitud, también propicia resultados inesperados. "Aquí las condiciones son un poco más rápidas que en la tierra habitual".
Suéltate el pelo, Jonathan, suéltate el pelo. Toda una vida siendo eso que el pelotón ciclista llama un gregario de lujo: un ayudante, un currante, un compañero fundamental en los Tours de Francia de Geraint Thomas o Egan Bernal. Y ahora, por fin, puede correr a su aire. Retirado del ciclismo profesional, sí, pero a su aire.
En la Titan Desert de Marruecos -que acaba hoy tras más de 580 kilómetros de desierto- Jonathan Castroviejo ha tenido la oportunidad de pedalear sin estar pendiente de nadie. ¿Dónde está el líder? Tranquilo, Jonathan, aquí no hay líder. Ni ataques de rivales, ni abanicos, ni pinchazos que salvar. Él, la bici y el tiempo, como en sus primeros años, cuando llegó a ser cuarto en la contrarreloj de los Juegos Olímpicos de Río 2016 y tercero en el Mundial de contrarreloj ese mismo año.
«La verdad es que para mí esto no es una competición, es una experiencia. Quiero que sea lo más divertido posible y no ir con esa mentalidad que he tenido toda la vida, la de rendir cuentas», cuenta a EL MUNDO el ciclista de 37 años que abandonó la élite el pasado octubre. Pese a su buen hacer, Castroviejo llegaba a la Titan con el entrenamiento justo. Como admite, sin las exigencias del profesionalismo, durante la preparación sólo salía con la bici «dos o tres veces a la semana» y hace «algo de gimnasio y running».
Es más, todavía sigue usando la bicicleta de carretera; la de montaña que exigía la Titan ni la ha tocado. «Me han engañado un poco. Me dijeron que todo eran caminos fáciles y que no iba a notar nada. Luego me he enterado de que a [Miguel] Induráin le dijeron lo mismo. Y he visto que es más complicado de lo que parece», reconoce. En cualquier caso, después de 18 años en el pelotón peleando con los mejores, parece difícil que sufra ahora.
La exigencia de la élite
¿Echa de menos el pelotón profesional?
Nada. Hay momentos en los que recuerdo las competiciones, los viajes, las experiencias vividas, pero no echo nada de menos esa presión permanente. En el ciclismo, incluso cuando estás descansando, estás pensando en la próxima carrera. El no pasarte de peso, el cansancio acumulado, mantener la motivación... Ser ciclista es mucho más que salir a entrenar, y eso tiene un desgaste.
Castroviejo tiene el perfil perfecto para ser director deportivo en cualquier equipo. Fue un gregario experimentado e inteligente, y pasó por varios -Orbea, Euskaltel, Movistar y Sky/INEOS-. Pero de momento no tiene ninguna intención de volver al lío. «Todo el mundo me preguntaba si ya me habían hecho ofertas, que me encajaba perfectamente. Pero no me apetecía entrar en un equipo. Ahora quiero ver mundo, ver cosas diferentes, no quiero seguir en la misma dinámica competitiva», cuenta el ex ciclista que, por ahora, se dedica a recuperar con sus tres hijos todo el tiempo perdido.
«De hecho, veo poco ciclismo. Los highlights de algunas carreras y poco más. Las carreras este año están siendo muy divertidas, pero necesito un poco de espacio. Si te digo la verdad, creo que el ciclismo actual me hubiera ido muy bien. En mi época se corría la última hora, pero ahora van al máximo durante toda la competición. Es como una contrarreloj continua. Ese tipo de carreras, tan rápidas, tan intensas, sin pausas, me encantaban, y en mi época no había tantas como ahora», analiza Castroviejo.
El favoritismo de Pogacar
¿Qué cree que pasará en el próximo Tour de Francia?
Ni he visto el recorrido. Pero la superioridad de Pogacar es innegable y sigue siendo el gran favorito. En los últimos años ha estado muy por encima de todos. Lo único que puede pasar es que cometa algún fallo o sufra alguna caída, esas cosas. Pero no me imagino a Vingegaard o a Evenepoel ganándole en una vuelta de tres semanas. Ahora se habla mucho de Paul Seixas y saldrán más nombres, pero Pogacar es muy superior.
Estos días el hombre que pasó casi dos décadas mirando hacia atrás para proteger a otro debe aprender a mirar el paisaje. Más de 580 kilómetros de desierto marroquí p, sin radio en el oído, sin órdenes del director, sin líder al que cubrir. Solo arena, pedales y una nueva libertad. Para alguien que siempre corrió por los demás, no es poca cosa. Suéltate el pelo, Jonathan, suéltate el pelo.
La Fórmula 1 se marchó con abrigo y vuelve este fin de semana en plena primavera; menudo parón más raro. La guerra de Irán obligó a cancelar las dos carreras de abril, en Bahréin y Arabia Saudí, y el Mundial regresa cambiado en Miami, aunque todavía no se sabe hasta qué punto. Recuerden: Kimi Antonelli es líder, dominan los Mercedes y los españoles van de decepción en decepción. ¿Eso será distinto? Quizá, bueno, sí, un poco, igual no, no sé. Los monoplazas deben empezar a rodar y sólo entonces será posible hacer análisis. De momento se pueden anotar dos diferencias, que no son pocas. La primera la ha puesto la Federación. La segunda, los equipos.
El parche de la FIA
El reglamento técnico que prometía revolucionar el Mundial con su nueva hibridación al 50% entre motor de gasolina y motor eléctrico abrió un enorme debate dentro y fuera de las pistas. Sobre el papel, un salto evolutivo. En la pista, un quebradero de cabeza. El super-clipping, el sistema por el que la batería se recarga frenando el propio motor, obligaba a los pilotos a levantar el pie antes de lo previsto en las rectas y generaba diferencias de velocidad que rozaban lo peligroso. El accidente de Oliver Bearman en Suzuka, a más de 300 kilómetros por hora, obligó a la FIA a actuar, y qué mejor momento que el parón. En Miami, la Fórmula 1 estrena normas para restarle protagonismo al super-clipping y, en general, limitar la influencia del motor eléctrico en la gestión de la vuelta.
En principio, los pilotos podrán arriesgar más en clasificación y en carrera habrá menos diferencias de velocidad en los duelos directos. Menos peligro y... ¿Un nuevo orden?. En Ferrari y en McLaren consideran que el cambio les beneficia -Mercedes tiene el mejor sistema híbrido- y que estarán más cerca de las victorias. Puede ser que sí, puede ser que no. Pero poder optar a hacerlo ya será un éxito.
Williams y Aston Martin contra el cronómetro
Es lo mismo que les pasa a Carlos Sainz y a Fernando Alonso. El parón no transformará su temporada, pero cualquier avance supondrá una alegría tras un arranque para olvidar. Después de todo un mes con las fábricas abiertas -no como en agosto, cuando están obligadas a cerrar-, todas las escuderías presentarán mejoras que deberían remover la parte de atrás del pelotón.
El Williams de Sainz pesaba en Japón 26 kilos más que el límite mínimo, lo que lo convertía en el monoplaza más pesado de la parrilla con diferencia: casi un segundo regalado en cada vuelta. El equipo ha aprovechado el receso para introducir actualizaciones en el fondo plano y la carrocería del FW48 con el objetivo de reducir ese lastre. Su meta no es muy ambiciosa: simplemente pelear por los puntos. Pero todavía no está claro si esas contramedidas serán suficientes para lograrlo. Miami, al menos, trae buenos recuerdos al español: ha puntuado en todas sus visitas anteriores y en la carrera inaugural de 2022 subió al podio.
La situación de Alonso en Aston Martin es diferente en su naturaleza, pero igualmente urgente. Alonso dijo tras China que empezaba a no sentir las manos y los pies por el traqueteo, y en Japón admitió que las vibraciones eran un poco como el Guadiana: aparecían y desaparecían. El problema no solo lastraba el rendimiento, también comprometía su salud, y todas las partes implicadas tendían a señalarse entre sí. Durante el parón, Honda ha trabajado con empleados de Aston Martin desplazados a su fábrica para introducir mejoras y se supone que Alonso podrá competir en Miami sin tanto traqueteo. Quizá, bueno, sí, un poco, igual no, no sé. El dos veces campeón, de momento, no tiene intención de rendirse. «Me siento competitivo, motivado y feliz cuando conduzco. Espero que esta no sea la última temporada», dijo esta semana. Vuelve la Fórmula 1, haya cambiado o no.
Simeone, en su lenguaje no verbal, es bastante transparente. En las palabras no, en las palabras es perfectamente capaz de decir justamente lo contrario de lo que está pensando (si cree que eso le va a beneficiar), pero en los gestos... Y en la noche del Metropolitano, ante las cámaras, se vio a un entrenador lleno de energía, sonriente, enérgico, con un mensaje claro: «Tenemos un desafío fantástico por delante», dijo, y remató: «Siempre soy optimista».
Su forma de moverse decía que se lo cree de verdad. ¿Por qué? Hay varias razones, y la primera de ellas habla de los datos que dejó tras de sí el partido de ida. Su equipo lideró todas las estadísticas ofensivas. El Atlético disparó más veces que el Arsenal, 18 contra 11, lo hizo con más acierto (4 a portería, más un larguero de Griezmann, por dos de los ingleses), y hasta dominó la posesión 52% vs. 48%. Incluso algo tan etéreo como la estadística de los goles esperados: 2,22 frente a 1,5.
Consciente de estos números, y precisamente para realzarlos, dejó otra de las frases de la noche: «¿Vieron lo que tenían del banquillo? ¡Si los que entraban eran mejor que los que se iban!», insistió varias veces en la ronda que hizo por las televisiones y, también, en la sala de prensa. También aumenta su optimismo ver que, pese a todo, sus chicos compitieron con un equipo que no ha perdido ni un partido en esta Champions (10 victorias, tres empates).
El aspecto físico también influye en esta alegría previa del argentino. Mientras el Atlético puede poner al equipo juvenil mañana frente al Valencia si es necesario, el Arsenal se juega, también mañana, la Liga inglesa, de modo que no podrá dar descanso a ninguno de sus mejores futbolistas. Juega contra el Fulham a las 18.30 horas, y estando empatado a todo con el Manchester City a falta de cuatro jornadas, el desgaste es más que evidente.
Tenemos, por tanto, los datos del primer partido y la diferencia en las horas de descanso como primeros motivos para afrontar con ilusión el partido de vuelta en Londres. Pero hay más. Ya no son tangibles, pues acuden a esa parte, trascendental, de la personalidad del técnico que se puede resumir en una palabra: cabulero, que es la forma que tienen en Argentina de llamar a una persona supersticiosa.
Las coincidencias
La cosa podría empezar por el hecho de que, 12 años después, el Atlético se encuentra en (casi) el mismo escenario. Entonces, en 2014, también el Atlético fue a Londres a jugarse el pase a la final de la Champions después de empatar en casa contra el Chelsea (0-0). Salió tan bien aquel partido (1-3 con gol de Torres, pero para los blues), que el recuerdo influye en alguien con la personalidad del Cholo. No sería extraño que haya puesto énfasis en repetir hotel, horarios de viaje, costumbres, etc... Y, aunque no lo contará nunca, es posible que haya más sensaciones que a él le hagan tener ese ímpetu estos días, quién sabe si hablamos de algún cumpleaños de algún jugador, o de una efeméride desconocida para el resto...
Sea lo que sea, Simeone está on fire. Ni siquiera las lesiones le impedían el miércoles por la noche esparcir su euforia por los rincones del estadio. Parece que Julián llegará pese a sus problemas en el tobillo, del mismo modo que Sorloth, que tenía algunas molestias en el isquiotibial y pidió no jugar después de estar calentando. En realidad, muy grave ha de ser la dolencia para que alguno de los futbolistas se quite del medio.
Por último, quién sabe si en toda esta atmósfera influyen dos tipos como Koke y Griezmann. Cuando Simeone le gritaba al francés si le retiraba del campo (minuto 85), Antoine le dijo con un gesto de que aguantaba. Aunque se le veía fundido, eran los últimos minutos del galo en Champions en el Metropolitano 97 encuentros después. Muy cansado también estaba el español, que suma más partidos todavía que su compañero (116). «Tenemos a Koke y a Antoine, que con la edad que tienen corren y juegan... Tenemos un desafío fantástico», les elogió su entrenador, quién sabe si viendo algo que los demás no ven antes de jugarse la que sería su tercera final de Liga de Campeones desde que llegó.
La semana del Turkish Airlines Open no es una más en el calendario del DP World Tour por muchos motivos, uno de ellos el lugar: la Antalya turca es el sitio de moda para el turismo de calidad del este y norte de Europa, sol, campos de golf y resorts de playa. Y eso se nota en el ánimo de los jugadores. En el National Golf Club, el primer recorrido que se levantó en esta zona, que cuenta con hasta 15 campos de golf, hay un runrún continuado. El PIF (Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudí) ha confirmado hoy oficialmente que no continuará financiando al LIV Golf a partir de 2027 al asegurar que "la importante inversión que requiere a largo plazo ya no se ajusta a la fase actual de su estrategia".
El PIF subrayó en un comunicado que su decisión de retirar los recursos al circuito de golf "se ha tomado considerando sus prioridades de inversión y la dinámica macroeconómica actual". Yasir Al Rumayyan, máximo responsable del LIV Golf y CEO de Aramco, abandona el barco tras invertir cerca de 5.300 millones de dólares en cuatro años para iniciar la guerra del golf, que a punto está de finalizar. Antes de finales de la próxima semana la liga anunciará su nuevo organigrama. De momento se ha creado un consejo independiente, con dos expertos en manejar situaciones de crisis, Gene Davis y Jon Zinman.
"LIV Golf ha impulsado significativamente el crecimiento del golf a nivel mundial gracias a su impacto transformador y positivo. Ha mejorado el golf para siempre. El PIF mantiene su compromiso de invertir capital internacionalmente, en línea con su estrategia de inversión, incluyendo sus importantes inversiones actuales y futuras en diversos deportes como sector prioritario", concluye el comunicado.
De los tres jugadores del LIV Golf que esta semana compiten en Turquía, el español David Puig, que tras los primeros 18 hoyos ha terminado en el puesto 37 con -1, no se ha escondido y ha hablado sin reparos de la situación: "Voy día a día, es algo que ya sabíamos desde México", ha valorado el catalán. "Es algo que no puedo controlar, estoy en una situación buena comparado con otros jugadores en el caso de que el LIV Golf desapareciera. En mi caso, bastante tranquilo, no me está afectando para nada, solo puedo controlar lo que puedo controlar".
Puig, que logró la tarjeta del DP World a principio de temporada gracias a su victoria en Australia, es uno de los jugadores de la liga italiana con mejor progresión, ocupando ahora mismo el puesto 61 en el ranking mundial. El cansancio de los kilómetros acumulados se ha notado en una primera jornada donde, a última hora, el sueco Mikael Lindberg arrebató con una tarjeta de -6 el liderato al español Alex del Rey, que en el primer partido del día finalizó la primera jornada con 67 (-5).
Para Rocco Repetto, los pinos de National Golf Club le han inspirado a su campo en Sancti Petri para entregar un resultado de -3, compartiendo, entre otros, la décima posición junto a Iván Cantero.
Mañana, parece, será el último día de calma, ya que las previsiones del fin de semana apuntan a mucha agua; el paraíso se volverá entonces en un test un poco más complicado.
Ausente en el torneo y baja en Roland Garros por su lesión de muñeca, Carlos Alcaraz sí estuvo este jueves en el Masters de Madrid. Lo hizo como espectador, en la pista 7, acompañado por sus padres, Carlos y Virginia, para ver el debut de su hermano Jaime en el torneo sub 16. El pequeño de la familia se estrenó en la competición con victoria por un doble 6-3 ante Pol Mas.
Ya se sabe que el tenis forma parte del ADN de la familia. Mientras Jaime prosigue con sus pinitos, que podrían llevarle a hacerse una foto con Jannik Sinner si ambos ganan en sus respectivas categorías, Álvaro, el mayor de los hermanos, hace tiempo que viaja con Carlos por el circuito y ejerce de spárring en más de una ocasión.
Jaime, de 14 años, ha recibido una invitación para disputar el torneo dentro de la categoría de jóvenes promesas. La presencia del poseedor de siete títulos del Grand Slam pasó en principio inadvertida, dado que el partido coincidió con el que disputaban en la central Casper Ruud y Alexander Blockx. Fue al concluir este encuentro, con la sorpendente victoria del belga, cuando algunos aficionados repararon en la presencia de Carlos Alcaraz.
Corría el minuto 85 cuando Diego Simeone le gritaba a Antoine Griezmann si le retiraba del campo. Quedaban aún dos cambios a los rojiblancos y el Cholo veía cansado a su estrella. Le respondió el francés con un gesto de que aguantaba. Aunque se veía fundido, eran los últimos minutos del galo en Champions en el Metropolitano. Los quería disfrutar 97 encuentros después. "Parece que Griezmann pasa el partido y, en vez de cansarse, empieza a encontrar lugares para hacer algo diferente. Pensé en sacarlo, pero dije: 'no, vamos a dejarlo porque siempre pasa algo'", apuntó su entrenador.
Y pasó, pero el palo se encargó de quitarle la gloria al francés en su despedida. Hubiera sido el tanto de la victoria tras el empate de penalti de Julián Álvarez unos minutos antes. "Tuve tres, pero no pude tocar la red, en la vuelta seguro. Hicimos un gran trabajo todos y nos tenemos que quedar con el segundo tiempo", expresó el galo en la televisión en la entrevista postpartido. La UEFA debió ver lo mismo que alabó su técnico: "jerarquía, talento y calidad", para darle al francés el premio MVP.
Aunque, para ser justos, esos piropos también los lanzó Simeone a Koke, el motor incombustible del Atlético de Madrid, que sumaba 116 duelos en la máxima competición continental. Fue ante el Arsenal el jugador con mayor número de recuperaciones, nueve, y el segundo en acciones con balón (81) y en pases totales (70). "Tenemos a Koke y a Antoine, que con la edad que tienen corren y juegan... Tenemos un desafío fantástico", lanzó el argentino sobre sus pupilos más veteranos.
El Arsenal ha sido el testigo de excepción de este último partido europeo juntos en el Metropolitano de estos dos amigos que han llevado al club rojiblanco a cotas impensables. Aunque queda la cima. "Ojalá que podamos darle la final de Budapest, yo intento disfrutar de Grizzy todos los días y además de ser un grandísimo jugador, como persona es increíble", alabó Johnny Cardoso, su compañero ayer en el centro del campo y con el que, juntos, consiguieron deshacer el empuje gunner.
Otro jovenzuelo que llegaba a los 116 partidos en Champions era un Oblak que, gracias a un excelso trabajo de su defensa, tuvo poco trabajo en su arco. "Queríamos la victoria , pero no la conseguimos y eso no cambia que hayamos hecho un buen partido", declaró el esloveno sobre la gran ocasión perdida para irse con ventaja a Londres. "Está todo abierto", añadió el guardameta que dice que hay que "ir a ganar a domicilio" y valoró que el equipo está "atacando muy bien".
Es cierto que los rojiblancos lideraron todas las estadísticas ofensivas. Dispararon más veces, 18-11, con más acierto, 4-2 más un larguero de Griezmann, y dominaron la posesión 52%/48%, así como la estadística de los goles esperados, 2,22 frente a 1,5. Aunque los tantos llegaron de penalti. Algunos, polémicos.
Polémica arbitral
En un duelo de control, sólo los errores inclinaron la balanza. El primero fue de Hancko por empujar en el área a Gyokeres. Lo que viene a ser un empujín, más bien. "El primero no me pareció. En semifinales de Champions se necesita un penal que sea penal", criticó Simeone, aunque no quiso el argentino abundar en la actuación arbitral.
Mikel Arteta, en cambio, sí que lo hizo en gran parte de su comparecencia tanto en las entrevistas postpartido de las televisiones como en rueda de prensa. "Cuando luchas tanto nueve meses por estar aquí, esto no puede pasar", se quejó el vasco sobre el penalti del que se retractó Makkelie a instancias del VAR por un pisotón de Hancko a Eze. Para el técnico del Arsenal, esa acción decidió el partido. Pero no la eliminatoria. Quedan, mínimo 90 minutos en Londres, para decidir el primer finalista de Champions. Y Koke y Griezmann, el 'dúo dinámico' rojiblanco, miran al 30 de mayo con la ilusión de unos colegiales.
Dimitrios Itoudis tiene 55 años, hizo un master como asistente junto a Zeljko Obradovic en el Panathinaikos y sabe lo que es ganar dos Euroligas como primer entrenador con el CSKA de Moscú. Sabe lo que cuesta el respeto en Europa y hasta donde se puede llevar el histrionismo en los banquillos. Tampoco está mal rodeado en este nuevo rico que es el Hapoel de Tel Aviv: su millonario presidente, Ofer Yannay, se presentó en el Palacio con una bufanda en la que se veía el escudo del Valencia Basket (¿?).
Itoudis se pasó todo el primer partido de la serie de cuartos de final fuera de sí. Algo habitual en él, por otra parte. Pero esta vez consiguió, puro empeño, que le expulsaran por dos técnicas al comienzo del último cuarto con ya (casi) todo perdido para su equipo ante el avasallador Real Madrid. Consciente de que la primera batalla estaba entregada, estaba preparando la segunda. También en sala de prensa.
Bien estudiado el mensaje, el técnico de Hapoel se ciñó (supuestamente) al dato estadísticos. "En tres partidos esta temporada contra el Madrid, ellos han lanzado 64 tiros libres y nosotros 34", dijo y lo repitió varias veces. "Esto es un hecho, no quiero ser sancionado", avisó. Tirando la piedra y escondiendo la mano. No especificó que en la derrota de un rato antes el Madrid lanzó 20 y su equipo 14. Es decir, casi todo venía desde atrás, de los partidos de temporada regular que también cayeron del lado blanco.
Scariolo, tras la victoria ante el Hapoel.EFE
Scariolo compareció a continuación. Traía cara de agotamiento y de felicidad no plena. La victoria fue estupenda, aunque el final de partido se enredara. Pero, lo que más le preocupaba sin mencionarlo mucho al técnico italiano era la lesión de Tavares. "Sin Edy nuestro equipo es diferente. Todo cambia con o sin él", admitió, para después elogiar la labor de sus sustitutos, Usman Garuba y Alex Len. Y la ayuda que tuvieron en el rebote de otros como Lyles y Okeke. A pesar de todo, Dan Oturu, poderosísimo, firmó 17 capturas en el Palacio.
Al ex seleccionador no le gustaron demasiado los últimos cuatro minutos, aunque la victoria no peligrara. "Estamos contentos por haber empezado la serie con triunfo y por cómo hemos jugado la gran mayoría del partido. Hasta que se ha embarrado con una serie de episodios en la cancha que lo han llevado a un terreno diferente y también por culpa nuestra, por lo que hemos perdido algo de tranquilidad y concentración", admitió. Sin señalar directamente al que, indirectamente, había 'embarrado' el duelo. Eso sí, Scariolo fue tajante en la respuesta al asunto de los tiros libres. Lo hizo con tanta elegancia como contundencia: "Toda la temporada, independientemente del rival, vamos mucho al tiro libre. Tenemos jugadores con peso que atacan el poste bajo y son capaces de penetrar, y es una parte importante de nuestro plan de partido".
"El siguiente partido no va a ser igual a este. Hapoel jugará a su nivel", añadió, consciente de que la batalla del viernes (20.45 h., Movistar) nada tendrá que ver y que Atenas está a la vez tan cerca y tan lejos. Tanto tendrá que decir la enfermería. La blanca con Tavares y la roja del Hapoel con Elijah Bryant, su referente, visiblemente mermado toda la noche en el Palacio: fue la primera vez en toda la temporada que se quedó a cero en anotación.