La gloria de Marrero, de Zubieta a campeón de Copa: "Hay que creer. El chico que soñaba lo ha logrado"

La gloria de Marrero, de Zubieta a campeón de Copa: “Hay que creer. El chico que soñaba lo ha logrado”

"Me gusta la marcha y me crezco en estas situaciones". Unai Marrero tiene 24 años, se ha criado en los campos de Zubieta y, hasta esta temporada, solo le habían lanzado dos penaltis en la élite. Se lo paró a Mbappé la temporada pasada y se lo marcó Luis Rioja un año antes. En La Cartuja fue su segunda tanda, porque la primera se la ganó a Osasuna y fue cuando dijo que estaba "en su salsa". Quizá por eso se agigantó ante Sorloth y Julián Álvarez para atajar los dos primeros lanzamientos del Atlético y colocar la Copa del Rey mirando a San Sebastián. Su naturalidad le llevó a confesar que había echado mano de "chuleta" y que le había dicho a Pablo Marín, el último lanzador, que confiara en él y estuviera tranquilo, como él lo estaba.

"La gente de Guipúzcoa ha sufrido mucho. Hay que soñar, hay que creer. El chico que soñaba de pequeño, lo ha logrado. Es un sueño para mí", confesaba sin dejar de honrar al club donde ha crecido. "Como la Real no hay otro equipo", insistía.

Hubo dudas de si Matarazzo iba a confiarle al chaval la titularidad en la final. "Yo estoy para ayudar al equipo y estoy muy feliz de defender este escudo cuando me toque", insistía. Matarazzo no lo dudó. Y Remiro fue el primero en ir a abrazarle como campeón. El chico que se pone siempre primero el guante izquierdo y la bota derecha iba a ser el muro sobre el que se estrelló el Atlético.

La Copa del Rey siempre acaba dejando nombres que jamás se olvidan y en 2026 será Marrero, pero fue disputado saber quién sería el héroe. Pugnaron muchos, del tempranero Barrenetxea al superhéroe que aceleró a los atléticos. Julián Álvarez emergió para tomar la manija, forzar la prórroga con un zurdazo en el 82 y enviar un disparo a la cruceta en la prórroga. Había marcado en todas las finales que jugó y no se amedrentó cuando le tocó llevar el peso de una final sobre sus espaldas.

Le obligó la Real a tomar protagonismo. Los donostiarras quisieron dejar huella en la historia antes de que se cumpliera el primer minuto. Fue Guedes, con un guante en sus botas y un idilio con esta Copa, quien le sirvió a Barrenetxea un centro que el canterano, como si fuera un corpulento 9 acostumbrado a cazar balones en el área, cabeceó desde el punto de penalti para marcar a los 14 segundos el gol más rápido en una final. Adelantó a Unamuno (Athletic, 1930) y Badenes (Valencia, 1952) e inclinó el partido para la Real.

No hubiera podido hacerlo si Guedes no hubiera servido su cuarta asistencia en esta competición, siempre para desatascar a los donostiarras. Lo hizo con ese primer gol y después siendo la víctima de Musso en el penalti que Oyarzabal, cómo no, no falló. Aunque, para idilio con la Copa, y eso que llegó a la plantilla en enero, Ademola Lookman. En muchos momentos pareció imposible de frenar y, en el minuto 18, empató el duelo. Ha jugado cuatro partidos y sus números son tres goles y dos asistencias. Por eso sorprendió que Simeone lo mandara al banquillo en el minuto 60, cuando parecía que más lo iba a necesitar.

Y es que la final la había puesto cuesta arriba otro jugador, otra vez por gracia de Guedes. Buscó el luso un centro de Carlos Soler cuando Musso lo atropelló en su salida. Alberola Rojas no dudó y puso a Oyarzabal en el punto de penalti. Es infalible el capitán en esa faceta, como si no hubiera presión. Aunque exista y se transforme en calambres que impidan acabar el partido. Para tratar de contrarrestar esos galones emergió Koke, con un gran trabajo oscuro. Se jugaban quién recogería el trofeo de manos del Rey Felipe.

A los goleadores realistas les tocó sufrir en el banquillo los últimos 20 minutos, que podían ser suficientes para volver a ser campeones. No había aparecido la pólvora del Atlético, pero estaba en el campo. Griezmann no había brillado y Giuliano se marchó engrisecido. Julián Álvarez no amenazó hasta que las cintas de la Copa empezaban a teñirse de blanquiazul. Entonces, más centrado y con Sorloth como referencia, decidió tirar de su equipo, que tuvo ocasiones para evitar acabar en la tanda. Pero, otra vez, un penalti le apartó de la gloria.

Marrero emula a Arconada y da la Copa a la Real Sociedad en los penaltis ante el Atlético

Marrero emula a Arconada y da la Copa a la Real Sociedad en los penaltis ante el Atlético

Quizás Rino Matarazzo se había imaginado, en su paseo de 3 horas por San Sebastián, que su equipo levantaría el trofeo en la Cartuja dos días después. Quizás Oyarzabal proyectara, tras ver su gol en la última Copa del Rey, que volvería a tener suerte en una cita tan importante para su equipo y haría llorar a los casi 25.000 realtzales que les acompañaron a la capital hispalense. A veces los sueños se hacen realidad si se lucha mucho y, si al despertarse, uno los persigue para que no se desvanezcan. Quisieron los blanquiazules emular a la Real del 87 y fue Marrero el que, en esta ocasión, se vistió de Arconada y Marín, de héroe.

Pero la final la comenzó ganando Barrene que decidió introducir al Atlético en una nueva dimensión. Desconocida, deshabituado. Le dio el control del partido tras marcar un golazo a centro de Guedes en el primer minuto. Los rojiblancos debían olvidar la serie ante el Barça en la que explotaban la carrera y se aprovechaban del monopolio azulgrana del balón y la línea adelantada. Es la Real Sociedad un equipo valiente, pero no suicida. Aún así, Koke explotó en numerosas ocasiones la espalda de Aramburu con la velocidad de Lookman.

EFE

El británico estaba en ebullición. Las quería todas y al venezolano le estaba dando la noche. Tardó algo más de cuarto de hora en encontrar el premio a su constancia. No fue en velocidad o buscando la espalda sino en una preciosa jugada de tiralíneas que llegó a las botas de Griezmann para habilitar al extremo rojiblanco. Disparo cruzado y empate. Volver a empezar. El plan, con alguna curva, volvía a estar en marcha.

La primera parte se convirtió en un duelo de espejos. Como los entrenadores, ambos americanos y de riguroso negro. Y sus equipos se buscaban por el flanco izquierdo como si hubiera cristales rotos en la otra banda en un precioso duelo de pistoleros: Lookman-Guedes. La Real cedía el balón a los rojiblancos, pero no renunciaba a salir en tres pases usando a su capitán de pivote o buscando la espalda de Molina.

La Real, antes del descanso

El duelo estaba en un detalle y fue Musso el que fue sacudido por el aleteo de una mariposa. El portero, que seguía dando muestras de inseguridad en sus salidas, buscó de puños un centro de Soler. Su mano no encontró balón, si no la cabeza de Guedes. Alberola no dudó y Oyarzábal no falló, como en el 2021, para volver a ilusionar a media Cartuja y toda Guipúzcoa. En el minuto 45, además, ese tiempo donde los golpes duelen más, aunque no tumben.

Tenía el Cholo trabajo en el descanso. Esa palabra que le gusta tanto, la contundencia, estaba toda del lado donostiarra. Salieron con otra marcha los rojiblancos de los vestuarios y pronto avisaron con dos ocasiones de Griezmann y Lookman. Llorente aparecía por la banda derecha y equilibraba el peligro del equipo del Cholo. El siguiente movimiento de ajedrez fue sacar al británico, el mejor del equipo, y Ruggeri por Sorloth y Nico. Los caminos del Cholo son inescrutables. Respondió Matarazzo con Marín y Gorrotxa por Turrientes y Barrene, cemento al medio y a mantener la ventaja.

Tampoco quiso Simeone que Griezmann terminara el encuentro y el francés se llevó una ovación de ambas aficiones. Deportividad que continuaba tras un día de fraternidad en Sevilla. Pero el foco lo devolvió Julián al campo poco después. Tras una jugada de banda a banda del Atlético, terminó el balón en las botas de Julián, que con una gran maniobra empató el encuentro y silenció la Cartuja: una banda por asombro y la otra por miedo. La emoción cambiaba de bando y la Real debía afrontar los últimos 10 minutos sin su capitán y sin Barrene. Pero los rojiblancos, pese al empuje y las ocasiones de Baena y Sorloth, se quedaron sin tiempo y lo dejaron todo para la prórroga.

La alegría txuri-urdin

El tiempo extra siempre suele favorecer al que viene de atrás, aunque la Real intentó por medio de Kubo morder a un Atlético mandón. De hecho, se salvó en una ocasión cuádruple con un milagro de Cardoso. Poco después fue Oskarsson el que la tuvo por dos veces. Musso reaccionó mal al primer disparo y detuvo bien el segundo. Respondió Julián con un zambombazo a la cruceta. La final estaba para cualquiera, la Real, con corazón, había conseguido igualar el poderío rojiblanco.

EFE

Entonces llegó la suerte de los penaltis y el aroma del 87. Marrero, con el azul de Arconada, detuvo a Sorloth el primero y a Julián, el segundo. El fallo de Oskarrson dio un respiro al Atlético después del gol de Soler. Pero a partir de ahí nadie falló y el título, poco a poco, se fue tiñendo de blanquiazul hasta que Marín lo devolvió a donostia. Cinco años después y casi 30 desde el mito de la portería txuri-urdin.

Vivir y morir con Simeone: nadie sabe qué es este Atleti

Vivir y morir con Simeone: nadie sabe qué es este Atleti

El fútbol se estudia con perspectiva, pero se siente en el momento. Y entre estudiar y sentir, no hay color. Por eso resulta tan difícil, salvo para los acólitos y los haters, tener una postura firme con Simeone a estas alturas de su residencia en el Atleti. En el gran esquema de las cosas, analizando el cuadro completo a cierta distancia, su labor es indiscutible y su crédito, aún sólido. En el día a día, en el vivir, reír y sufrir que constituye la santísima trinidad de este deporte y en la desesperación que provoca perder una final, su naturaleza conservadora es desquiciante y las ganas instintivas de cambiar de líder, comprensibles. Toda esa gente que llora en la grada no se merecía un fiasco así.

Hace cuatro meses, cuando el Atleti ya había tirado la Liga y seguía dando síntomas de proyecto agotado, cada año un poco peor que el anterior, pensaba que la era Cholo debía acabar. Entonces llegó Lookman, revivió Griezmann y el técnico exhibió su dominio de las eliminatorias, convirtiendo repentinamente al peluche en una pantera. Si me preguntan el martes tras eliminar al Barça, lo renuevo cinco años. Hoy, cuando el equipo salió desconectado a una final, no mandó salvo cuando perdía, cambió a Lookman porque patatas y, lo que realmente señala al argentino, reculó una vez más tras los empates, resurgen las dudas. Sinceramente, es muy difícil entender a Simeone.

Los penaltis hicieron justicia porque la Real Sociedad fue mejor durante más minutos. En todo. En juego y en actitud, en ataque y en defensa, en el campo y en el banquillo. El fallo en cadena de Nahuel, Giuliano, Ruggeri y Musso en los primeros 14 segundos, que generó el 0-1 de Barrene, no fue un accidente sino una declaración de intenciones. Y ni siquiera tras la vida extra que supuso el golazo de Julián Álvarez fue capaz de tomar el control. La sensación de que este equipo sólo piensa en Europa sobrevoló tanto el partido como los días previos y es un riesgo mayúsculo. No es un gran plan jugárselo todo a hacer real una quimera.

¿Qué es este Atleti? ¿Cuál es su realidad, su idea, su futuro? ¿Es la máquina de competir de Champions o el equipo timorato de esta final, el que deambula sin pena ni gloria por la Liga? ¿De verdad la temporada va a ser de matrícula de honor o de suficiente raspado, sin punto medio, en función de dos partidos contra el Arsenal?

Pues sí, así es. Esa es la vida actual del Atleti con Simeone. Un doble o nada permanente en el que, por ahora, gana el nada.

Homenajes a Zabaleta y pugna entre silbidos y "lo, lo, lo, lo" durante el himno de España en la final de Copa del Rey

Homenajes a Zabaleta y pugna entre silbidos y “lo, lo, lo, lo” durante el himno de España en la final de Copa del Rey

Un tifo con un oso enfadado junto a un madroño y la Copa del Rey con la leyenda «Una pasión, un campeón» y una enorme efigie de Aitor Zabaleta destacaban en las gradas de La Cartuja antes de escuchar el himno ante la presencia del Rey Felipe VI. Pugna entre silbidos y tarareo de «Lo, lo, lo,lo» en un estadio azul y rojo. Los atléticos fueron mayoría ante un unos txuri-urdin que también pitaron a los ex Le Normand y Sorloth.

Una final que comenzó desde muy pronto en Sevilla. Caminaba Andrés Serrano por Triana escoltado por los hermanos DeGregorio, Santiago y Javier, con la hija de Santiago como guardesa. Más de dos siglos entre los tres amigos. Andrés, con 86 años, 72 como abonado, y socio número 80 del Atlético llevaba una camiseta de la generación de Luis Aragonés, con varios pins del club de sus diferentes épocas. Llegaron en AVE y andaban con miedo a la irregularidad de los rojiblancos. «Con el Atleti nunca se sabe», reflexionaba Andrés para luego preguntar: «¿Cómo puede ser que gane a los fuertes y pierda con los pequeños?».

Su andar era lento, claro, por el calor que pegaba en Sevilla, 33 grados a la sombra. Unos metros más adelante, les esperaba junto a la Catedral de Sevilla el grueso de los aficionados de la Real, unos 2.000, a los que su club recomendó juntarse sobre ese punto de la ciudad mientras que la afición rojiblanca, otros 2.000, hizo lo propio en la Alameda de Hércules, lugar que hace un par de años vivió una desagradable batalla campal en la final Athletic-Mallorca.

Intervención de objetos

Precisamente, en la calle Placentines, una de las vías que dan acceso a la Catedral bajaban cantando un grupo reducido de integrantes del Frente Atlético hasta que se encontraron con la masa blanquiazul. «Aitor, Aitor, Aitor Zabaleta», les devolvían los txuri-urdines mientras los rojiblancos daban media vuelta para evitar una confrontación. Por la mañana, la Policía identificó a 91 personas e intervenido objetos contundentes, cuchillos, palos, cadenas, pasamontañas y 95 barras de hierro.

Miles de rojiblancos atravesaban la ciudad para llegar hasta el parque del Alamillo, último paso de peregrinación camino del primer gran momento de la temporada. Muchos cánticos para el Cholo y un gran número de acólios se quedó en la puerta del hotel del equipo madrileño.

No estaba Sevilla de enfrentamientos, de hecho era más habitual ver a aficionados rivales haciéndose fotos juntos, especialmente en las Setas, donde la Real Federación Española de Fútbol había dispuesto una especie de festival futbolístico de confraternzación entre aficiones.

Y eso que en la capital hispalense se desayunó en vaso, como le gusta decir a Carlos Alcaraz. Desde las 11 de la mañana, numerosos bares del centro servían más cervezas y whiskys que cafés, especialmente en la Alameda de Hércules donde paseaban Félix Apalategui y su familia: tres hijos y dos nietos, que llevaban las camisetas de Guedes y Oyarzabal, la zamarra más habitual en la afición realista. «He estado en las últimas finales invitado por Adidas», mientras se dirigía rumbo a Triana.

"Desde antes de nacer"

Diego López, un rojiblanco de 20 años, había llegado desde Madrid y esperaba a su padre, que viajaba desde Málaga. El joven le había regalado por el Día del Padre las entradas para la final. «Soy socio del Atlético desde antes de nacer porque él está tan loco como yo», confesaba mientras enseñaba en su brazo los tatuajes del tridente de Neptuno y la fecha de nacimiento del club, 1903.

Sevilla fue tomada desde toda España y no sólo desde San Sebastián o Madrid. Fagogaga vino desde San Juan de Luz para animar a una Real de la que es socio desde hace 18 años y visitó la silla de Guipúzcoa en la Plaza de España, donde había una cola de 50 metros para poder hacerse una foto. Desde Logroño llegaron Álvaro Díez, Ángel López y Francisco González. Álvaro llevaba una camiseta de Simeone del doblete que se ganó en la 1995/96 con Antic en el banquillo. Consiguieron entradas a través de la Federación porque no son socios del Atlético y los dos se centraban en la Copa antes de mirar la Champions. «Vamos a empezar primero por hoy», decían sobre la posibilidad de otro doblete este curso. Como buenos cholistas, partido a partido. Las piernas no tienen que pesar, hay que jugar con el corazón», concluía Ángel.

Rafa Jódar cae con honores ante Fils en el Godó y promete un futuro magnífico

Rafa Jódar cae con honores ante Fils en el Godó y promete un futuro magnífico

Rafa Jódar embarcará este domingo en el puente aéreo de Barcelona a Madrid con la amargura de haberse quedado a un paso de la final del Trofeo Conde de Godó, pero con numerosas satisfacciones para encarar el Mutua Madrid Open. «Ya es un enorme tenista, ha jugado un primer set increíble. Le deseo mucho, mucho, mucho éxito en el futuro», le dedicaba su rival, Arthur Fils, que lo derrotó en semifinales por 3-6, 6-3 y 6-2 en casi dos horas de incertidumbre.

El francés, número 14 del mundo y semifinalista reciente en el Masters 1000 de Miami, necesitó sus mejores golpes y un sobreesfuerzo para deshacerse de Jódar, un novato al fin y al cabo. ¡Boom!, ¡Boom!, ¡Boom!, resonaban los derechazos del español y, sobre todo, sus reveses hasta que el cansancio hizo mella y su puntería decreció. Quedó una primera hora para el recuerdo: la primera hora de un futuro top 10, por no exagerar más el pronóstico. Una primera hora de ilusión.

EFE

Fils jugará por el título en el Godó este domingo (a las 16.00 horas, Teledeporte) ante Andrey Rublev, que derrotó a Hamad Medjedovic por 3-6, 6-2 y 6-2, pero el protagonista de la semana fue Jódar.

El crecimiento del español

Como ya hizo en el Open de Australia -donde logró su primera victoria en un Grand Slam- y en el ATP 250 de Marrakech -donde celebró su primer título profesional-, en el ATP 500 catalán el español dio varios pasos adelante en su crecimiento como tenista. «Mi objetivo en el tenis es disfrutar, jugar en el circuito y viajar. Cada semana en el Tour es muy divertida. Conoces a gente estupenda. Haces muchos amigos. Creo que la vida en el Tour es buena para los jugadores, con todas las facilidades que te dan los torneos. Es genial», repetía estos días, como ya había dicho en Melbourne en una entrevista con EL MUNDO. Con esa actitud, cada semana que pasa resulta más peligroso. Su juego consistente y agresivo está adquiriendo la velocidad de los mejores, y solo le falta madurez física para aspirar a cotas mayores. Tiene 19 años; llegará.

Además, en el Godó ha conectado con el público español -su público-, que lo encumbró como nuevo ídolo apenas minutos después de la retirada de Carlos Alcaraz, y ha escalado aún más en el ranking ATP. Este lunes, antes del inicio del Masters 1000 de Madrid, Jódar figurará en la lista como número 42, una posición ya más que notable. Por delante de él, solo tres españoles: Alcaraz (número 2), Alejandro Davidovich (24) y Jaume Munar (38).

El momento clave

En el duelo ante Fils hubo un juego decisivo que lo cambió todo. En el primer set, Jódar estuvo imparable. Sin los nervios iniciales que le habían afectado en otros partidos, desde el primer momento apabulló al francés con sus golpes planos y brilló especialmente en los puntos clave. Cada vez que Fils disponía de una bola de rotura, Jódar aceleraba; no logró quebrarle el servicio hasta el séptimo intento. Pero todo se torció al comienzo del segundo set.

MANAURE QUINTEROAFP

Con 1-1 y 15-40, el español contaba con dos opciones de break para lanzarse hacia la victoria. Ya se podía imaginar en la final, el público auguraba fiesta al día siguiente, y fue entonces cuando emergió Fils. Con su poderoso saque y su superioridad física, el francés salvó la situación y sometió a Jódar a un desgaste que, a la postre, resultaría decisivo. Con 4-3 en el marcador, Fils firmó su primer 'break' y a partir de entonces todo se inclinó de su lado.

España se da un baño de goles ante Ucrania en la persecución a Inglaterra

España se da un baño de goles ante Ucrania en la persecución a Inglaterra

Ganar y golear. Esos son los deberes que tiene España y, ante Ucrania, los cumplió. Se dio un baño de goles ante la selección que cierra el grupo tras convertir la segunda parte del duelo, a pleno sol cordobés, en un vendaval ofensivo. La goleada se abrió antes de los dos minutos de juego. Lucía Corrales, dueña del carril zurdo por las numerosas rotaciones que hizo Sonia Bermúdez, se coló en el área para servir un centro perfecto que Edna Imade cabeceó para marcar su cuarto gol como internacional.

Ese tanto les hizo encerrar a las ucranianas en su campo casi durante el resto de la primera parte. Sin embargo, faltó clarividencia para convertir los ataques que se sucedían en goles. Las más claras se acumularon poco antes de ir al descanso, con un latigazo de Salma Paralluelo y un remate de Alexia colándose entre tres rivales con rabona incluida que salvó la guardameta Keliushyk. Clàudia Pina, sin colmillo en esta ventana, también probó con un golpeo por encima del larguero. Sin embargo, Ucrania cuajó una contra y Oudiychuk estrelló el empate en el palo de una sorprendida Adriana Nanclares.

Cualquier esperanza de las ucranianas la tumbaron de nuevo Corrales y Edna. Calcaron la misma jugada al inicio de la segunda parte para meter en el bolsillo de España la victoria y los tres puntos en el minuto 46. Faltaba engordar la cuenta de goles para poder cazar a las inglesas en esa estadística y fiarlo todo al duelo en Mallorca.

Lo buscaron y María Méndez logró el tercero rematando un centro de Vicky López, a quien la seleccionadora había mandado al campo junto a Ona Batlle. El cuarto llegó con un brillante golpeo a escuadra de Eva Navarro y el quinto premió la picardía de Vicky López cazando una bola suelta en el área tras un mal despeje de las acaloradas ucranianas. El duelo estaba tan controlado que debutó Aiara Agirrezabala a sus 17 años. Se mantuvo la voracidad, aunque no llegaron más goles. Deberán aparecer el 5 de junio, en Son Moix, cuando España esté obligada a ganar a Inglaterra por más de un gol de diferencia para sacarse el billete directo a Brasil.

Asencio pierde seis kilos y seguirá de baja por la infección de una bacteria

Asencio pierde seis kilos y seguirá de baja por la infección de una bacteria

Raúl Asencio seguirá unos días más lejos de los terrenos de juego tras sufrir la infección de una bacteria. El central canario del Real Madrid, que se perdió el partido de vuelta de los cuartos de final de la Liga de Campeones contra el Bayern por lo que parecía una gastroenteritis, ha acudido en las últimas horas al hospital para pasar pruebas, tras sufrir vómitos y más dolores en los últimos días. Los resultados han derivado en una enterocolitis bacteriana, una inflamación del intestino delgado y el colon causada por infecciones bacterianas.

"Tras las pruebas realizadas a nuestro jugador Raúl Asencio por los Servicios Médicos del Real Madrid ha sido diagnosticado de una enterocolitis bacteriana. Asencio se encuentra en su domicilio bajo tratamiento. Pendiente de evolución", ha anunciado el Madrid en un comunicado publicado en su página web.

Para saber más

El central seguirá ahora un tratamiento de antibióticos, pero tardará unos días en regresar con el grupo. Según fuentes del cuadro madridista, Asencio ha perdido alrededor de seis kilos durante el proceso vírico, que comenzó a inicios de esta semana.

A nivel deportivo, el defensa no estaba contando demasiado para Arbeloa en las últimas semanas tras un encontronazo con el técnico después del Celta - Madrid del pasado 6 de marzo. Asencio forzó para disputar ese encuentro en mitad de la plaga de bajas de la zaga madridista, pero fue suplente cuatro días después en la cita contra el Manchester City, algo que le enfadó. El canterano mostró su molestia a Arbeloa y al técnico no le gustó su reacción, por lo que le dejó fuera de varias convocatorias.

Fue ante el Girona, en el Bernabéu y antes de la vuelta contra el Bayern, cuando Arbeloa volvió a contar con él para que disputara los 90 minutos. Parecía que iba a entrar en la lista contra el Bayern, pero la infección le dejó fuera.

La situación no está siendo fácil para Asencio, que es consciente de que el club podría escuchar ofertas por él este verano. Aún así, el canterano tiene contrato hasta 2031 y su intención es seguir en el equipo e intentar ganarse un puesto en la próxima pretemporada.

Cuchillos, palos, cadenas y 95 barras de hierro intervenidas a ultras antes de la final de la Copa del Rey en Sevilla

Cuchillos, palos, cadenas y 95 barras de hierro intervenidas a ultras antes de la final de la Copa del Rey en Sevilla

Actualizado

La Policía Nacional ha identificado a 91 personas en el marco del dispositivo especial con motivo de la final de la Copa del Rey que disputan este sábado en Sevilla el Atlético de Madrid y la Real Sociedad, y ha intervenido una gran cantidad de objetos contundentes entre cuchillos, palos, cadenas, pasamontañas y hasta 95 barras de hierro.

Las intervenciones se han llevado a cabo en la autovía A4, en las inmediaciones del municipio de La Carlota (Córdoba), además de en la ciudad de Sevilla y en los puntos desde los que se trasladan los aficionados, los lugares de llegada y las rutas de desplazamiento, informa la Policía.

Sobre las 21:30 horas del viernes, en la Autovía A4 dirección Sevilla, en las inmediaciones de La Carlota (Córdoba), efectivos de este dispositivo especial integrado por más de 1.600 agentes detectaron dos autobuses de hinchas radicales procedentes de Madrid.

Durante la intervención se identificó a 91 personas y se levantaron actas por infracción a la Ley del Deporte y de Seguridad Ciudadana tras incautarse de numeroso material contundente y peligroso, que previsiblemente pretendía ser utilizado para enfrentramientos con otros aficionados rivales.

Entre el material intervenido se detectó una funda de pistola y 26 palos de madera que simulaban banderas y que estaban escondidos en uno de los autobuses. En el otro vehículo requisaron un bucal, numerosos pasamontañas, dos cadenas, un cuchillo, esprais de pintura y otros 25 palos de madera.

Además, durante esta pasada noche, se han llevado a cabo en Sevilla capital identificaciones y controles a aficionados ultras procedentes de las ciudades de los equipos que disputarán el encuentro de este sábado en el Estadio La Cartuja, a los que se intervino material contundente escondido en turismos y en furgonetas, como una caja cargada con 95 barras de hierro.

También han sido intervenidos otros objetos peligrosos y de defensa como chalecos, 12 cascos, un puño americano, 31 bengalas, 19 lanza-bengalas, dos navajas, tres protectores bucales, esprais de gas pimienta, camisetas con simbología ultra, cientos de guantes de moto con protecciones, pasamontañas y un chaleco antipinchazos.

Muere Oscar Schmidt, el mejor anotador que nunca jugó en la NBA

Muere Oscar Schmidt, el mejor anotador que nunca jugó en la NBA

Alguien contó todos los puntos que Oscar Schmidt Bezerra anotó en su desbordante carrera. Cuando colgó las botas con 45 años en el Regatas Flamengo, 32 de ellos entre canastas, sumaba 49.743. El mejor anotador que nunca pisó la NBA. Una de las más grandes leyendas del baloncesto que falleció este viernes los 68 años. Hace unos años superó un tumor cerebral.

Oscar era una pesadilla para sus defensores. Un tirador atildado, impecable, compulsivo. Mano Santa. En los Juegos de Seúl le hizo 55 puntos a España y promedió 42,5 (Y en el Mundial del 90, 53 a Australia. Ambos son récords). Disputó cinco citas olímpicas con Brasil, el país que nunca quiso traicionar para engrosar en la NBA, pues en los 80 acabar en la mejor liga del mundo (fue seleccionado en un sonrojante puesto 131 del draft de 1984, como lo fue el contrato que le ofrecieron después los Nets para quien ya era una estrella mundial) significaba no poder defender la camiseta de tu país. Anotó y anotó hasta superar en 2001 el récord de Kareem Abdul-Jabbar.

Oscar fue también una rareza, un genio de las canastas en el país del fútbol. Había nacido un 18 de febrero de 1958 en Natal, aunque pronto su familia se trasladó a Brasilia. Con 13 años medía 1,90 y su tío le llevó al club Unidade Vizinhança, donde aprendió a jugar con una disciplina única. Como recordaba en su precioso speech de ingreso en el Hall of Fame, al lado de su ídolo Larry Bird, "he entrenado para ser el mejor del mundo. No lo conseguí, pero trabajé más que cualquiera".

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Con 16 años, obsesionado ya, dejó a la familia y se marchó a Sao Paulo para seguir creciendo en el Palmeiras. Con 19 debutó con la canarinha y con 24 llegó por primera vez a Europa, al Caserta de la serie A2 italiana, donde fue entrenado por el mítico Zoran Slavnic, junto a Claudio Mortari y Ary Vidal, los tres entrenadores que marcaron su carrera, según reconoció.

Oscar Schmidt y Magic Johnson, en una imagen de archivo.

Oscar Schmidt y Magic Johnson, en una imagen de archivo.VANDERLEI ALMEIDAAFP

El Caserta se hizo leyenda gracias a Schmidt, un club al que llevó desde la nada a disputar dos finales ligueras y ganar la Copa del 88. En la Recopa del año siguiente, sólo el Madrid le derrotó en la final de Atenas: Petrovic metió 62 y él 44.

Su leyenda fue aún más con Brasil (326 veces internacional), a la que llevó a conquistar dos Copas de América, dos Sudamericanos y un Panamericano. Y, más importante, algo de lo que presumió siempre, a ser los primeros en derrotar en suelo estadounidense al USA Team. Ocurrió en Indianápolis, en el Panamericano del 87 (120-115, él metió 46).

Mano Santa, quien siempre estuvo en la órbita del Real Madrid, también dejó huella en España, dos temporadas, ya veterano, en Valladolid: fue máximo anotador de la ACB en la temporada 93/94 (33,2 puntos de media).

El Barça salva el match-ball, el Madrid se enfrentará al Hapoel (¿sin público?) y el Valencia acaba segundo y espera rival

El Barça salva el match-ball, el Madrid se enfrentará al Hapoel (¿sin público?) y el Valencia acaba segundo y espera rival

Y después de 38 jornadas...

Pese a que no fue jornada unificada y todo se resolvió en dos días (ni siquiera los horarios coincidieron, ni uno...), la Euroliga puso el broche a su larguísima temporada regular y lo hizo con casi todo en el aire. Los últimos resultados, sin sorpresas, ordenaron los cuartos de final, el camino previo a la Final Four de Atenas (del 22 al 24 de mayo).

Para saber más

Allí quieren regresar los equipos españoles, ausentes todos de la última en Dubai. Y, menos el Baskonia (sin opciones desde hace semanas), los tres restantes cumplieron en la última fecha. El Real Madrid lo hizo el jueves, asegurando el factor cancha. Y este viernes el Barça salvó su match-ball y se metió en el play-in tras ganar de forma contundente al Bayern (95-89; nada se jugaban los alemanes, en el último partido de la carrera del legendario Svetislav Pesic). Y el Valencia Basket confirmó su histórica trayectoria: en su retorno a la máxima competición continental, sólo el Olympiacos fue mejor que ellos.

Los taronjas vencieron en Sarajevo al Dubai Basketball (85-95; aunque el Barça cumplió, le hizo un buen favor) y acabaron segundos. Han ganado 25 de los 30 partidos cuando casi nadie apostaba por ellos. Con ventaja de campo, aguardan rival del play-in: se enfrentarán al que venza del ganador del Panathinaikos-Monaco, que se disputa en el OAKA el martes. Si son los de Ergin Ataman, favoritos, los que se imponen, no será un rival nada apetecible.

Con su victoria, el Madrid acabó tercero y se las verá con el Hapoel de Tel Aviv, sexto. A los hebreos les ha derrotado en las dos ocasiones del curso, la última hace apenas unos días en el Palacio (92-83). Cuentan, eso sí, con una lujosa plantilla que encabezan Vasilje Micic y Elijah Bryant. Pero, sobre todo, tienen un hándicap. En esa ocasión, por medidas de seguridad a causa de la guerra en Oriente Próximo, no hubo espectadores en las tribunas. Así ha ocurrido con muchas de las visitas de los equipos de Tel Aviv, no todas. Falta por saber si en esta ocasión se repetirá, si el Madrid, después de los sudores para lograr el factor cancha, no podrá tener el aliento de su público en la eliminatoria clave. También si los de Itoudis seguirán jugando en su exilio de Sofia.

Pesic, homenajeado en el Palau Blaugrana.

Pesic, homenajeado en el Palau Blaugrana.EFE

El Barça, por su parte, deberá resolver un complicado play-in. Al acabar noveno, primero deberá vencer al Estrella Roja el martes en el Palau Blaugrana para no quedar eliminado. Y, después, siempre a domicilio, derrotar al perdedor del duelo entre Panathinaikos y Monaco. Si sobrevive a ambas citas, se las verá, nada menos, que con el mejor equipo de la temporada regular en cuartos: el Olympiacos.

La otra eliminatoria asegurada es que la enfrentará al Fenerbahçe, actual campeón y cuarto finalmente, contra el Zalgiris (quinto).