El ex vicepresidente del Comité Técnico de Árbitros (CTA) José María Enríquez Negreira ha pedido a la jueza que investiga los pagos que recibió del Barça que ordene un nuevo reconocimiento forense para valorar su estado, aduciendo que su deterioro cognitivo ha empeorado desde que se le exploró en 2023.
En un escrito, al que ha tenido acceso EFE, Daniel Pérez-Esqué, abogado de Negreira, argumenta que este sufre un deterioro cognitivo que le impide "defenderse con todas las garantías" en el proceso penal abierto, por lo que reclama que lo examine un forense para que la jueza decida si lo expulsa de la causa por demencia.
Negreira, junto a los ex presidentes del Barça Josep Maria Bartomeu y Sandro Rosell, entre otros, está investigado por los más de 7 millones de euros que cobró del FC Barcelona entre los años 2001 y 2018, pagos que la Fiscalía sospecha están vinculados con la corrupción deportiva.
El ex vicepresidente del CTA fue explorado por médicos forenses en el Instituto de Medicina Legal de Cataluña en el año 2023, poco después de que se abriera el caso Negreira, y el juez que instruía entonces el caso concluyó que conservaba las facultades mentales para ser juzgado, pese a sufrir algún deterioro cognitivo por su avanzada edad.
En su escrito, la defensa de Negreira subraya que, en su informe de enero de 2024, los médicos forenses concluyeron que el investigado presentaba un deterioro cognitivo leve, pero que un reciente informe de la Fundación ACE -centro internacional de referencia en el tratamiento del Alzheimer- sostiene que su situación ha empeorado.
En concreto, los especialistas de la Fundación ACE mantienen que Enríquez Negreira sufre un grado de deterioro cognitivo 5 - en la escala GDS de Reisberg-, lo que supone un nivel de "demencia moderada".
"Es indiscutible el deterioro que ha sufrido en este periodo de tiempo y la necesidad de producir nueva valoración forense", añade el escrito.
Negreira fue citado como investigado en marzo de 2024, en una comparecencia en la que se acogió a su derecho a no declarar.
Guy Roux es una de las leyendas de los banquillos en Francia tras pasar 44 años al frente del Auxerre, con quien conquistó una liga y cuatro Copas de Francia. Sin embargo, estos días se ha convertido en el centro de la polémica por unas declaraciones en las que menosprecia el fútbol femenino.
"La mujer está hecha para dar a luz, con una pelvis más ancha. Y el fútbol no está hecho para pelvis anchas [...] Las mejores futbolistas tienen la misma complexión que los chicos", ha afirmado el ex entrenador, de 87 años en una entrevista en L'Est Eclair.
Roux intentaba poner en valor a las jugadoras al asegurar "siento un gran respeto por estas jóvenes que practican su deporte favorito", pero sus buenas palabras se torcieron a continuación. "Si me preguntas si los partidos femeninos son espectaculares, te remito a los de la División 1, disputados ante 800 espectadores", añade el veterano técnico.
En la entrevista continúa con su tesis que devalúa el deporte femenino frente al masculino. "Una vez conocí a una campeona europea de atletismo de 100 metros. Admitió que, a pesar de todo su entrenamiento, Bolt siempre le ganaba por 12 o 14 metros en esa distancia. Hombres y mujeres no están hechos de la misma manera, no están hechos del mismo tejido", explicó.
El LIV Golf inicia hoy su quinta temporada bajo las luces artificiales de Riad, probablemente en el momento más convulso de la historia del golf. El estreno llega con la noticia de la concesión de puntos para el ranking mundial, aunque la esperada decisión llegó con matices: solo obtendrán recompensa los diez primeros clasificados y empatados en cada torneo. El comunicado emitido por el Ranking Mundial reconoce que "hay una serie de áreas en las que LIV Golf no cumple con los estándares de elegibilidad establecidos por la OWGR".
Desde sus inicios, el LIV Golf ha perseguido sin éxito que sus torneos fueran puntuables para el ranking mundial, la única forma de que los jugadores ganen su derecho a competir en los majors. Sin embargo, la decisión de que solo los diez primeros y empatados reciban puntos no parece dejar satisfechos a los representantes de la liga saudí. "Un jugador que termina undécimo es tratado de la misma manera que un jugador que termina en el puesto 57. Limitar los puntos solo a los diez mejores finalizadores perjudica desproporcionadamente a los jugadores que se desempeñan constantemente a un alto nivel, pero terminan justo fuera de ese umbral, así como al talento emergente que trabaja para establecerse en el escenario mundial. Ninguna otra gira o liga competitiva en la historia de la OWGR ha sido sometida a tal restricción". El LIV criticaba la decisión en otro comunicado en la tarde de ayer.
Aunque la felicidad no sea completa, la noticia viene a suavizar la acumulación de malas noticias que se vienen sucediendo para los responsables del Fondo de Inversión Pública Saudita. Primero, Brooks Koepka abandonó el LIV y, en los días pasados, Patrick Reed, ganador del Masters de Augusta de 2018, siguió sus pasos, una vez que anunció que su contrato con los 4Aces había expirado. Reed, que recientemente ganó el Dubai Desert Classic y perdió el domingo pasado el desempate en Baréin, competirá hasta final de temporada en el DP World Tour antes de regresar en verano al PGA Tour. El norteamericano ocupa el puesto 25 del ranking mundial.
Jon Rahm (puesto 97 del mundo) ya ha sido sobrepasado en el ranking por su amigo David Puig (95) y será de nuevo el principal favorito para dominar un año más el LIV Golf. El español no oculta su satisfacción por afrontar por primera vez el año con 72 hoyos, cuatro rondas por torneo, que, sin embargo, no han terminado de contentar a todos los jugadores. Bryson DeChambeau ha sido uno de los que ha expresado su inconformismo ante la nueva medida, y es que todo apunta a que Bryson, atado por el año de contrato que le queda, está cada vez más incómodo en la liga. "No nos inscribimos aquí para jugar 72 hoyos", comentaba a los medios en Riad.
Las bajas tampoco se han visto compensadas fichajes de relumbrón. El belga Thomas Detry y el joven australiano Elvis Smylie han sido dos de los jugadores más
importantes en unirse. Mientras, la sensible baja de Patrick Reed la cubrirá esta semana el filipino Miguel Tabuena, número 223 del ranking mundial. Por si fuera poco, Phil Mickelson y Lee Westwood no podrán competir en los dos primeros torneos del LIV por lesión.
La nueva temporada nos traerá por primera vez un equipo íntegramente español, los Fireballs, capitaneados por Sergio García, que exhibió muy buena forma la semana pasada en Baréin. David Puig, Josele Ballester y Luis Masaveu completan la alineación patria de tres jóvenes valores, que este año sí pelearán por puntos del ranking mundial.
Si los nuevos criterios de puntos aplicados desde este jueves se hubiera utilizado en 2025, Jon Rahm estaría en el puesto 14 del mundo y no en el 97. En definitiva una buen noticia aunque el LIV arranca con muchas dudas sobre su futuro, 2026 será un año fundamental para saber cuál será el siguiente movimiento en el tablero del golf mundial.
El Barça despertó demasiado tarde y, tras llegar a perder de 17 puntos al final del tercer cuarto, no alcanzó a completar la remontada este martes en el Palau Blaugrana frente al Fenerbahçe, vigente campeón y actual líder de la Euroliga, que impuso su físico durante tres cuartos. [Narración y estadísticas (78-82)]
Lastrados por su mal inicio (14-29), los azulgranas fueron siempre por detrás, pero reaccionaron en el último periodo. Espoleados por Darío Brizuela, redujeron la desventaja a tres puntos, pero fallaron demasiado en el ajustado desenlace. Un rebote de Wade Baldwin a cinco segundos del final dictó sentencia.
La llegada del Fenerbahce, la mejor defensa de la Euroliga, fue una prueba demasiado dura para el equipo de Xavi Pascual, superado por el físico de un oponente que se adueñó de la pintura y estuvo más acertado también en el triple, merced a Tarik Biberovic (19 puntos) y Baldwin (16). Kevin Punter lideró con 24 puntos la estéril reacción local, que careció de la solidez necesaria para derrotar al bloque forjado por Sarunas Jasikevicius, agasajado con la habitual ovación durante la presentación por megafonía.
Petróleo del bloqueo directo
Eel equipo turco cuajó un primer cuarto casi perfecto en ataque, con un 5 de 6 tanto en tiros de dos como en triples. Trató de reaccionar el Barça en el segundo periodo, entregado a la renovada inspiración de Punter (14 puntos al descanso) y la envergadura de Tomas Satoransky en la pintura (8) ante marcadores más pequeños.
Sin embargo, la mejoría ofensiva no se sostuvo en la faceta defensiva. El Fenerbahçe acudió con asiduidad a la línea de tiros libres, sacó petróleo del juego de bloqueo directo central para anotar con facilidad cerca del aro y conservó la renta en los dobles dígitos (41-53, descanso), comandados por Biberovic.
El paso por vestuarios devolvió el mismo guion. Cada vez que el equipo catalán encadenaba un par de buenas defensas y de canastas, el equipo turco cortaba la reacción a base de físico ante un Barça incapaz de proteger su aro (46-65, min.25).
Jasikevicius, el miércoles en el Palau.EFE
Pese a las variantes de Pascual, que probó con cinco pequeños para dar descanso a Jan Vesely -Willy Hernangómez jugó solo 30 segundos en el primer cuarto y Youssoupha Fall nada-, el Fenerbahçe entró al último cuarto con 17 puntos de ventaja (56-73).
Cuando todo parecía perdido, el Barça despertó, espoleado por la garra de Joel Parra y Brizuela. Con Vesely como ancla interior y las dos figuras, Punter y Will Clyburn, entregados también en defensa, los azulgranas subieron el listón físico en toda la pista, se adueñaron del rebote y el Fenerbahçe empezó a fallar una vez tras otra.
Con el Palau entregado, Brizuela apretó el marcador (73-78, min.37). Aunque una serie de revisiones arbitrales amenazaron con enfriar el ambiente, el Barça peleó hasta el final, pero en un ajustado desenlace, con errores en ambos lados, Baldwin capturó el rebote decisivo a falta de cinco segundos y firmó el definitivo 78-82 desde la línea de tiros libres.
Lamine Yamal vive retándose para sostener al Barça. Lo hizo para, con una precocidad inaudita, convertirse en una estrella que catapultaba al equipo y, sobre todo, a la selección. También para comprobar cómo era eso de estar bajo un foco que te persigue dentro y fuera del césped. Incluso para convivir con un dolor que desluce tu juego mientras los rivales tienen como objetivo eclipsarte. Ha aprendido que ninguno le encara uno contra uno, sino que aparecen ayudas para achicarle todos los espacios por donde pueda escapar. Lamine ha tenido que volver a sacar lustre a su talento y, con él, por momentos al Barça, ya sea en la Champions o en la Copa ante un Albacete que les hizo sufrir, aunque fuera en los últimos cinco minutos de locura. [Narración y estadísticas (1-2)]
En el Carlos Belmonte Lamine asumió la responsabilidad de hacer añicos una defensa de cinco que se esmeraba por mantenerse viva todo el tiempo posible mientras buscaba una contra que sorprendiera. Con Rashford y Dani Olmo como escuderos, no cesó en su empeño hasta que lo logró con otro gol por cuarto partido consecutivo. El Barça llegó a Albacete avisado, cómo no, después de la humillación al Real Madrid y no tardó en comprobar que la idea era la misma. En un duelo que, durante muchos minutos, fue de área a área, entre Lamine y Rashford hilvanaron el primer ataque que no pudieron empujar ni Olmo ni Lewandowski. Había espacios y solo era cuestión de aprovecharlos.
No lo hizo el inglés cuando Olmo le lanzó en carrera para que enfilara a Lizoain sin poder conectar el remate. Asomaban los azulgranas, pero el Albacete no cedía. Una pérdida de Lamine casi en la frontal de su área la cazó Agus Medina para lanzar a Puertas ante Joan Garcia. Los latigazos iban de lado a lado, pero el Barça no había conseguido aún un disparo claro entre los tres palos. Aceleraba el juego, pero no demostraba ninguna prisa, como si estuviera convencido de que su momento llegaría. No se la había jugado Flick con muchas rotaciones, solo las necesarias por las bajas y ante la obligación de hacer el rodaje de Araujo y Cancelo. No tuvo el portugués su noche y, con una amarilla, se quedó en el vestuario al descanso antes de que dejara a su equipo en inferioridad. Al uruguayo se le dio mejor.
Por cuarto partido consecutivo
Antes, Lamine siguió buscando por donde hurgar, en una lucha constante pero a trompicones, como el que le costó la lesión a Neva y puso en el campo a Vallejo, ovacionado por su afición. En esa tarea encontraron a la estrella azulgrana Rashford y De Jong en la jugada del gol. Rebañó la pelota el inglés cuando el Albacete intentaba avanzar y se la dejó al neerlandés para que la entregara a Lamine cuando aparecía en el área por el carril derecho para enroscar un latigazo que abría el marcador. Catorce goles suma ya, los últimos cuatro en partidos consecutivos. Si bien pudo engordar la ventaja Lewandowski si hubiera llegado a un centro preciso de Rashford, también Puertas buscó el mano a mano con Joan Garcia para hacer el empate al filo del descanso.
El Barça no quería sustos y volvió al campo dispuesto a sentenciar. En un saque de córner, Araújo voló sobre Javi Villar para conectar un testarazo que encarrilaba la victoria y devolvía la sonrisa al uruguayo, fundido en un abrazo con Flick. Fue el momento en que el alemán movió el banquillo y el técnico del Albacete recurrió al talismán Jefté, que tuvo dos ocasiones tan claras que parece increíble que las fallara.
El Barça seguía volcado, con Ferran y Olmo afilando el colmillo pero sin lograr el tercero. Y eso le llevó a sufrir. Al Albacete le ilusionó Jefté con un gol anulado por fuera de juego, pero la vida se la dio Javi Moreno cabeceando una falta directa en el minuto 86. Tembló el Barça cuando anularon el tercero a Ferran y tuvo Gerard Martín que sacar bajo palos un remate de Fran Gámez. Sufrieron, sí, pero el premio son las semifinales de la Copa. Más que vivos en tres torneos.
Cristiano Ronaldo y Karim Benzema se han convertido en los últimos protagonistas del mercado de fichajes y en los actores principales de la polémica que sacude al fútbol de Arabia Saudí. Y todo por el fichaje del francés, que jugaba en el Al Ittihad, por el Al Hilal, gran rival del Al Nassr, el equipo del portugués, en la pelea por el título de la liga saudí. Una situación que ha provocado la rebelión de Cristiano, que amenaza con abandonar el país, y que tiene muchas aristas que comentar, con el Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudí en el ojo del huracán.
Cristiano, a sus 40 años, renovó con el Al Nassr en enero del año pasado por dos temporadas a razón de 200 millones de euros por cada una de ellas, aunque con una cláusula de salida en el verano de 2026. Lo hizo, según dijo en su momento, por la confianza que le habían transmitido los directivos en que el equipo podría aspirar a la liga saudí y a la Champions asiática, competiciones que el luso todavía no ha sido capaz de ganar desde que aterrizó en Riad.
Pero la situación desde entonces ha sido diferente. El Al Nassr se quedó a 13 puntos del Al Ittihad de Benzema en la carrera por la última liga, terminó tercero, sin hueco para la Champions de esta temporada, y en la AFC perdió en semifinales con el Kawasaki Frontale japonés, que después perdería la final ante el Al-Ahli. Un año más, Cristiano se quedó sin títulos.
El tercer actor
El portugués mostró su preocupación en verano y el club de Riad reaccionó fichando a Joao Félix, Coman, Iñigo Martínez o Simakan (Leipzig), gastándose 140 millones en un equipo que ya tenía a Sadio Mané, ex del Liverpool. Sobre el campo, el Al Nassr pelea la liga saudí de tú a tú con el Al Hilal, el otro gran club de Riad y del país. Éste último lidera la tabla, pero con un único punto de ventaja sobre la organización de Cristiano Ronaldo. Y aquí llega el movimiento que ha puesto todo el fútbol saudí patas arriba.
En Yeda, segunda ciudad de Arabia, Karim Benzema, molesto con la oferta de renovación a la baja que le había hecho el Al Ittihad, ha movido sus hilos para terminar jugando en el Al Hilal, líder de la tabla y favorito a ganar la Champions asiática.
El francés había tanteado sus opciones para volver a Europa, pero aquí ha aparecido el Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudí, tercer actor, junto a Cristiano y Benzema, de toda esta telenovela.
El PIF controla el presupuesto de los cuatro grandes equipos del país: Al Nassr, Al Hilal, Al Ittihad y Al Ahli. Cuatro organizaciones con el mismo dueño que beben directamente de la misma caja fuerte. Y ante el riesgo de que la liga saudí perdiera a Benzema, el Al Hilal le ha hecho una oferta de sueldo superior a la del Al Ittihad. Y Benzema, séptimo en liga con su equipo y sexto en la Champions de Asia que lidera también el Al Hilal, ha decidido aceptarla para aspirar a todos los títulos del continente. Y enfrente, claro, Cristiano.
El portugués se ha rebelado ante este movimiento y se niega a entrenar o jugar con el Al Nassr en protesta contra el PIF. Cristiano, según fuentes consultadas por este periódico, considera que el fondo ha beneficiado al Al Hilal en las últimas temporadas, a pesar de que gran parte del presupuesto del Al Nassr se va en su millonario contrato. Más allá de eso, los números están ahí.
415 millones en cinco temporadas
En las últimas cinco temporadas, el Al Nassr ha gastado 415 millones, mientras que en el mismo periodo el Al Hilal ha superado los 600. Benzema se una ahora a un equipo con Bono, Koulibaly, Theo Hernández, Rubén Neves, Milinkovic-Savic, Malcom y Darwin Núñez, todos entrenados por un técnico de elite como Simone Inzaghi, subcampeón de la última Champions con el Inter de Milán.
Mientras la directiva del Al Hilal está dirigida por un ejecutivo con experiencia en los grandes clubes europeos, el español Esteve Calzada, el CEO del Al Nassr es José Semedo, exfutbolista y amigo de Cristiano, firmado para contentar al portugués. Pero la realidad, según fuentes consultadas por este periódico, es que la dirección del club de Riad ha perdido mucho poder e influencia sobre el PIF y éste ya no reserva tanto dinero para sus arcas. El Al Nassr ha perdido dos patrocinadores en las últimas semanas y su situación financiera ha empeorado en pleno mercado.
De hecho, mientras el Al Hilal firmaba a Benzema y se convertía en el segundo equipo del mundo que más ha gastado en el mercado de invierno, sólo por detrás del Manchester City, el equipo de Cristiano fichaba al iraquí Haider Abdulkarim. La respuesta del portugués ha sido inmediata: huelga y amenaza con abandonar el club y el país.
Fue una noche de puro fuego. De mil partidos en uno solo, de remontadas, polémicas, tantos contactos que los árbitros no dieron abasto y tantas veces se equivocaron. Emoción, igualdad, agonía. Sloukas como líder del Panathinaikos y Alex Len como protagonista inesperado en el Real Madrid. Y una canasta final, preciosa, como colofón. Jerian Grant apuntilló a los blancos casi en el abismo para incendiar el OAKA. [82-81: Narración y estadísticas]
Es la novena derrota a domicilio de los de Scariolo en Europa, la que les hace perder el paso con la cabeza. Ante un rival directo al que dominaron hasta por 14 puntos, pero al que no supieron contener. No era sencillo entre tanta presión. Lo tuvo perdido y lo tuvo ganado después. Finalmente el Madrid murió por una genialidad ajena.
Visitar el OAKA tras la enésima pérdida de papeles del presidente del Panathinaikos -Dimitrios Giannakopoulos bramó el domingo tras la derrota liguera del equipo en Salónica ante el Aris-, nunca se sabe si es mala o buena noticia. En cualquier caso, el Madrid se plantó con la idea de pescar en aguas revueltas ante un rival siempre temido, el mismo con el que perdió la final de 2024. Y de enmendar el error de la semana pasada, una derrota con la que no contaba en París, y que le cortó su buen paso de últimamente.
Osman, ante Hezonja y Tavares.PETE ANDREOUEFE
Mejor, eso sí, que no sea de la partida Kendrick Nunn, posiblemente el combo más determinante de la Euroliga. Y que el amanecer sea a todo gas, con Hezonja completamente enchufado ante su ex equipo y los triples blancos lloviendo en Atenas. Un Madrid poderoso, seguro de sí mismo, capaz de poner 14 puntos de ventaja (19-33) tras tres tiros libres de un Procida que logró premio tras su estupenda actuación del domingo ante el Zaragoza (causaron baja Deck y Maledon).
Desnortado, sólo la personalidad de un líder del tamaño de Sloukas pudo hacer reaccionar al Panathinaikos. El veterano capitán aplicó un electroshock al duelo, con acciones en las que mezclaba su calidad con su picardía. Pero su impacto (12 puntos) no fue suficiente para acercar del todo a los verdes.
Fue eso sí, una mecha prendida. El paso por vestuarios hizo el resto. El PAO ya era otro y el Madrid no lo vio venir. Un 10-0 de vuelta, con Osman también revitalizado y otro triple de Sloukas, y ya estaba ahí (46-44). Era un partido nuevo (feo, trabado, polémico) y Sloukas estaba en una de esas noches.
Al comienzo del acto final los griegos se pusieron al frente (73-67), con el OAKA entregado y Tavares con cuatro faltas. Aunque el trabajo en la pintura de Len estaba siendo una de las grandes noticias para Scariolo. Más aún, fue la gran noticia para el Madrid. El ucraniano anotó nueve puntos en los últimos cuatro minutos, rey de la pista. Pero la pista estaba en llamas. Y el final fue de infarto. Digno del escenario.
Tras un dos más uno de Len, con 22 segundos por jugar, al Panathinaikos le dio para una canasta de Sloukas y para un triple de Juancho tras robar de saque de fondo (no sin varias faltas sin pitar, de las que luego se quejó amargamente Scariolo). Contestó Hezonja con otro dos más uno, pero en la última jugada, Jerian Grant enmendó su error de la falta anterior sobre el croata con una preciosa y decisiva canasta. Prácticamente sobre la bocina (Campazzo tuvo para un lanzamiento lejano y desesperado).
John Bachar, Sean Leary, Derek Hersey, Dan Osman... Fueron los mejores del mundo en la escalada de solo integral y todos murieron practicando lo que más amaban. Sin embargo, ninguno de ellos se acercó al nivel de Alex Honnold, el hombre que ha llevado los riesgos de esta disciplina a otra dimensión. El pasado 25 de enero, Honnold fue el protagonista de la ascensión al rascacielos Taipei 101, de 508 metros de altura, retransmitida en directo por Netflix. Sin cuerdas, ni ninguna otra medida de seguridad, como es su costumbre. Un logro sencillo a nivel técnico para él, empeñado, desde hace años, en burlar a la muerte.
«Fue un show televisivo», explica a EL MUNDO Iker Pou, uno de los mejores escaladores del panorama actual, formando cordada con su hermano Eneko. «En Taiwán ha tratado de acercar la escalada al gran público en plan reality show, pero yendo muy tranquilo, muy seguro», añade Iker, mientras Eneko abunda en el análisis. «Subir a ese rascacielos fue algo impresionante, pero sus logros en roca están a otro nivel». Y ninguno como su subida a El Capitán, la legendaria pared de 914 metros en el Parque Nacional de Yosemite (California). Fue el 3 de junio de 2017, una fecha para la historia en la escalada.
Aquel día, Honnold abrió la vía Freerider en solo integral y su hazaña quedó registrada en el documental Free solo, premiado con el Oscar en 2019. Más que un desafío, El Capitán se había convertido en una obsesión. Así lo confesaría el propio Honnold a los Pou en 2013. «Nos lo encontramos en un supermercado de por allí y tomamos un café con él. Se lo desaconsejamos, porque nos parecía algo demasiado duro y peligroso», relata Eneko. Aquello fue la obra maestra del genio con alma de hippie, que se había pasado nueve años viviendo en una caravana; del joven que había perdido a su padre a los 19 años; del adolescente que escalaba solo porque no quería hablar con nadie; del niño que no era cool y que se sentía bien sabiéndose el «tonto solitario».
«simplemente alucinas»
«Aquello tardará 20 años en repetirse. Fue impresionante», subraya Iker, de 48 años, muy preciso a la hora de evaluar los aspectos diferenciales de Honnold. «Hay otros escaladores con mejor nivel de rendimiento físico, pero su cabeza le hace único a la hora de asumir esos riesgos», apunta, en referencia a las pruebas neurológicas donde las amígdalas de Alex parecen inactivas ante el miedo. Los Pou, por supuesto, también han subido con cuerda la Freerider en El Capitán. Y esa experiencia les permite comprender mejor el hito de su colega. «Cuando estás allí y te imaginas a Alex en solo integral haciendo esos movimientos con 900 metros de patio, simplemente alucinas. Es algo surrealista. El resto no puede permitirse algo similar. Lo ha hecho desde muy pequeño, tiene esas cualidades y no le afecta como a los demás», concluye Iker.
Honnold se había iniciado en el solo integral en 2008, con Moonlight Buttress (Utah), una ascensión de 290 metros «bastante fácil y muy segura». Un par de años más tarde empleó 11 horas para rendir el Half Dome, también en Yosemite. Por entonces seguía idolatrando a Tommy Caldwell, siete años mayor, lo más parecido a un amigo. «La escalada sin cuerdas es una actividad personal un poco rara, porque nunca le cuentas a nadie lo que vas a hacer», confiesa Honnold en Free solo, dirigida por Jimmy Chin y Elizabeth Chai Vasarhelyi.
«Lo tenemos por muy buen tipo, por un chaval majete. Pero mantener eso en Estados Unidos, en el momento en que te haces famoso es muy difícil, porque llega el dinero, la fama. Recuerdo que un amigo, nada más ver Free solo, nos dijo: "Qué pena, porque este chaval no va a ser el mismo nunca más"», cuenta Eneko, para quien el dinero yanqui puede «cambiarlo todo». No obstante sigue mostrándose optimista respecto a Honnold. «Alex lleva unos años entre su pasión, su modo de escape y lo que se ha convertido en un negocio. Creo que, en cierta manera, ha logrado un equilibrio».
Se ha hablado mucho también sobre la faceta solidaria de Honnold, quien dijo donar un tercio de sus ingresos a ONG. En 2014 puso en marcha una fundación para apoyar a quienes no tienen acceso a la electricidad. «Estados Unidos es un sitio difícil. Llevamos trabajando muchos años para una empresa americana, como The North Face, y sabemos cómo funciona el país más competitivo del mundo. Detrás de alguien que parece hippie hay mucho negocio. Te montan un show, porque tienen dinero para hacerlo», apunta el mayor de los Pou sobre las prebendas de su deporte. De hecho hay quien aún no entiende cómo Honnold obtuvo permiso para trepar por el Taipei 101 mientras Alain Robert, el gran referente de la especialidad, se ha topado con innumerables dificultades a lo largo de los años.
Hasta el 'game over'
«Básicamente, los americanos hacen lo que quieren gracias al dinero. Si se me permite hablar un poco de nosotros, en los últimos años hemos sido una de las cordadas más reconocidas a nivel mundial, pero jamás vamos a conseguir la repercusión de un escalador americano de nivel medio. Esa es la realidad y así hay que aceptarla», concreta Eneko.
Los Pou, en cambio, nunca se animaron con los solos integrales, porque según admite Eneko, «queremos seguir disfrutando de nuestra pasión y si puede ser llegando hasta viejos, mejor que mejor». «Podemos animarnos con cosas muy difíciles, pero no tirando toda la baraja encima de la mesa», completa, recordando a quienes ya no podrán contarlo, como Darío Barrio o Carlos Suárez, y a quienes vieron «la muerte demasiado cerca», como Armando del Rey, que supo que debía «poner punto final a esto si quería sobrevivir». Las experiencias al límite de este grupo de amigos en el salto BASE pueden disfrutarse en La fiera, un film de Salvador Calvo que se estrena el próximo viernes.
¿Dónde hay que situar, pues, la delgada línea que separa el riesgo y el desprecio, casi obsceno, por la vida que parece guiar a Honnold? «Nuestro deporte se ha basado siempre mucho en la libertad», puntualiza Eneko, de 51 años. «No puedes decir que sean suicidas, sino todo lo contrario. Todos sabemos que tenemos esta vida, sólo una. Y que hay que disfrutarla, vivirla con intensidad. Hasta que llegue el game over, el final del juego. Sabiendo que se va a acabar, pero no buscando que se acabe ya. Ninguno de nosotros concibe una vida relajada, tirado en el sofá. Eso es perder tu vida o morir en vida, en cierta manera. Pero hay gente que lo lleva un peldaño más allá en la asunción de los riesgos. No podemos criticarles por las decisiones que tomaron. Sabían a lo que jugaban y tuvieron la mala suerte de no acertar».
Se ha acostumbrado el Valencia a vivir huyendo del descenso con tanta frustración que su parroquia se agarra a cualquier alegría que le recuerde la grandeza del club. Eso, en los últimos años, y pese a sonoros tropiezos, solo se lo da la Copa del Rey. No se resignan a exigir más, pero la realidad es tozuda, la misma que les ha privado de tener en su plantilla jugadores indiscutibles que llegan a Mestalla a punto de explotar o a reverdecer sus laureles. Sin capacidad para pelear en el mercado, históricamente las leyendas se han forjado creciendo en el club, hayan sido canteranos o no, o llegando como veteranos con mucha capacidad de pelea. Villa, Silva, Mendieta, Albelda o Baraja pueden pertenecer al primer grupo; Ayala, Carboni o Cañizares al segundo. En esta tipología encaja Guido Rodríguez.
El argentino, campeón del Mundo y dos veces de la Copa América, es la 'estrella' que los Lim le han traído a Carlos Corberán en el mercado de invierno. Con el agua al cuello, han rebuscado el CEO de fútbol, Ron Gourlay, y el propio entrenador refuerzos fiables que rescaten al equipo. Y el centrocampista lo es.
Guido es un jugador con peso, capaz de argumentar en su presentación que el Valencia «debe mirar para arriba», sin que eso crea que es escupir al cielo. Ambición y fútbol para un centro del campo que Corberán no ha conseguido evitar que, en algunos momentos, se diluya y donde hoy no hay más alternativa que Pepelu y el suizo Ugrinic, porque el resto no hace ralla. Ni Javi Guerra ni Almeida han convencido en este triángulo donde debe nacer el juego del Valencia y empezar a morir el del rival.
Llega a Mestalla para cinco meses, justo los que faltan para que Lionel Scaloni arme la lista del Mundial, y nadie, ni siquiera él mismo, sabe si se quedará más tiempo o, mejor dicho, si el Valencia se puede permitir que se quede más tiempo al coste que tiene un futbolista de esta talla aunque haya cruzado la treintena. Adaptado a LaLiga -salió del Betis en junio de 2024-, también sabe lo que significa la Copa para el Valencia. No en vano le arrebató con vistiendo de verdiblanco la última final que disputaron los valencianistas. Esta noche, ante el Athletic, podrá vivir cómo Mestalla siente pasión por la competición que le ha llevado a dos finales en la última década. «No son unos cuartos de final, es una final. Tenemos que vivir dándole la mayor de las importancias. Sabemos que es un partido de todo o nada», advertía Corberán, muy cuestionado porque sus números le hubieran condenado al despido en cualquier otro club donde no tuviera el apoyo férreo del máximo accionista, que prefiere traerle futbolistas que le ayuden a evitar el cese.
Las bajas del Athletic
El valencianismo se agarra en este cruce a que el Athletic es el único rival de los posibles al que le ganó en Liga, en Mestalla, una de las cinco únicas victorias en 22 partidos. Saben, además, que llega magullado. Y es que si el Valencia solo tiene dos puntos sobre el descenso, el Athletic tiene tres.
No está siendo una temporada fácil para Valverde, y solo el el milagro de Bérgamo, la victoria ante el Atalanta que le mantuvo vivo hasta la última jornada en Champions, ha dado alegrías a los rojiblancos. No se dan las condiciones para que sea fácil repetirlo en Mestalla, porque el equipo llega sin centrales. Paredes, sanciones, Vivian y Laporte saliendo de sus lesiones, Egiluz y Yeray sin poder viajar... el técnico no tendrá más remedio que tirar de laterales, Yuri o Lekue, o canteranos. En el ataque, la lesión Oihan Sancet y, sobre todo, la de Nico Williams son un varapalo.
"Tenía la sensación de que iba a ser grave, pero mantuve la esperanza hasta que tuve los resultados de la resonancia. No he llorado. Sé cuáles eran mis opciones antes del accidente y sé que ahora no son las mismas, pero aún hay una, y mientras la tenga lo intentaré. Me siento fuerte". Con una compostura admirable y su imborrable sonrisa, Lindsay Vonn, que algo sabe de renaceres, afronta el penúltimo percance de una carrera marcada por el éxito y también por las lesiones.El fin de semana sufrió una espeluznante caída en Crans-Montana, a apenas una semana del comienzo de los Juegos de Invierno. Fue trasladada en helicóptero y se confirmó después la rotura de los ligamentos de su rodilla izquierda. Aún así, la esquiadora estadounidense competirá, a sus 41 años, en la que será su quinta presencia olímpica.
Vonn ya estaba protagonizando una historia de película. El pasado mes de diciembre, en el descenso deSt. Moritz, a sus 41 años y 55 días, se convirtió en la mujer más veterana que jamás venció en una prueba de la Copa del Mundo. Nada menos que 21 años después de su primer triunfo. Y tras haber vuelto del calvario de lesiones por el que decidió poner punto y final a su carrera en 2019.
Hace dos años decidió que fuera punto y aparte. Un último baile con el objetivo puesto en Milán-Cortina D'Ampezzo, en el colofón, con medalla o sin ella (sería su cuarta olímpica), a la carrera de una de las mejores esquiadoras de todos los tiempos. Con su prótesis de titanio en la rodilla derecha y los entrenamientos dirigidos por el neozelandés Chris Knight, todo parecía dispuesto para aumentar su leyenda. Hasta que le volvió a visitar la fatalidad en una prueba, la de Suiza, que después se suspendió por el mal tiempo.
Lindsey Vonn, tras la caída sufrida en Crans Montana.JEAN-CHRISTOPHE BOTTEFE
"Quiero hacer el descenso del próximo domingo y el supergigante (del jueves 12). Y no descarto hacer la combinada (por parejas). Hoy fui a esquiar, con una rodillera. Mi rodilla estaba estable y tengo confianza en que puedo competir", sorprendió a todos este martes Vonn en una rueda de prensa en Cortina d'Ampezzo.
"Me rompí completamente el ligamento cruzado anterior, con un edema óseo, que es común cuando sufres esa lesión. También tengo dañado el menisco, aunque no sabemos si fue fruto del accidente o era previo", explicó la esquiadora, Premio Princesa de Asturias de los Deportes en 2019.