Nick Danielson, el fotógrafo de Kilian Jornet: “No puedes hacer la foto si mueres”
Un buen día, el año pasado, Nick Danielson publicó todos sus registros en Strava de golpe y sus amigos alucinaron. «¿Qué narices estás haciendo?», le preguntaron. En un mes había recorrido 523 kilómetros por todo Estados Unidos y había acumulado más de 37.000 metros de desnivel. Algunos pensaron que se estaba tomando demasiado en serio esa afición suya a correr por la montaña, otros que directamente había enloquecido. Pero en realidad Danielson estaba trabajando.
Es el fotógrafo de Kilian Jornet y lo de sumar kilómetros y más kilómetros va en el sueldo. Como hizo en el proyecto que conectó todos los Alpes, el año pasado siguió al español mientras ascendía a los 72 picos más altos de Estados Unidos y no le quedó más remedio que ponerse en forma. Muy en forma.
- Documentar las aventuras de Jornet debe ser agotador.
- Es duro. En este tipo de proyectos que duran semanas o hasta un mes Kilian no corre tan rápido como puede hacerlo en una carrera, pero igualmente cuesta seguirle. Siempre he sido aficionado al trail running, antes del proyecto de Estados Unidos entrené mucho y al final me sentía muy, muy fuerte, más fuerte que nunca. Pero igualmente necesitaba descansar. Normalmente corría con él las primeras horas del día hasta llegar a un pico, me daba la vuelta y conducía hasta otro para finalizar la ruta a su lado. No podía planificar mucho porque Kilian hacía cambios de ruta constantemente.
- ¿Cómo se conocieron?
- A través de un amigo mío, Max Romey, que trabajaba con Kilian desde hace años, cuando corría para Salomon. Cuando Kilian fundó su marca, Nnormal, pidió a Max que se uniera y en 2022 Max me llamó para cubrir la Hard Rock 100, que es una de las carreras de ultramontaña más duras del mundo, en Colorado. Kilian y yo congeniamos mucho. Y a partir de entonces siempre he estado en sus proyectos. Siento que me tiene confianza, que me lo he ganado estando donde hay que estar, con frío, con viento, a 4.000 metros de altitud.
- ¿Alguna vez ha estado en peligro mientras filmaba?
- Siempre hay que tener el riesgo en mente y evaluar todas las situaciones. En el proyecto de Estados Unidos me sentí en control de la situación y cada vez que había algún tramo peligroso decía: 'Vale, hasta aquí llego yo'. Pero en el proyecto anterior, en los Alpes, hubo momentos mças delicados. Escalé el Mont Blanc para encontrarme con Kilian en la cima y las condiciones eran muy malas. Había muchas grietas abiertas y mucho hielo. Para llegar al punto donde tenía que encontrarme con él para filmarlo, tuve que escalar por una ruta realmente comprometida y fue peligroso. Preferiría no repetirlo nunca en mi vida. No puedes hacer la foto si mueres, así que tienes que saber cuál es tu límite. Mi límite no es el límite de Kilian, sin lugar a dudas.
- ¿Impresiona el aguante de Jornet?
- Sabía que era el mejor, pero nunca le había visto ser tan tenaz durante tanto tiempo. En una carrera demuestra su velocidad. Pero esto era diferente. Un mes encadenando jornadas larguísimas con mal tiempo, pedaleando bajo la lluvia, haciendo cosas que no son nada divertidas. Muchos atletas muy talentosos habrían sufrido con algo tan física y mentalmente demoledor. Él simplemente se relajó y lo fue trabajando, día a día. Sabía que Kilian era duro, pero fue genial ver hasta qué punto lo era.
- Con él todo parece fácil. ¿Esto es un problema para ti como fotógrafo?
- Es un reto, sí. Siempre está sereno. Incluso cuando está sufriendo de verdad, no lo muestra. Nunca se queja. Pero eso hace que los momentos en que sí muestra emoción sean todavía más poderosos, porque sabes que de verdad está al límite. En una carrera de 160 kilómetros quizás no pasa nada. En treinta días, algo ocurre. Y cuando ocurre, tienes que estar ahí.
- ¿Cuándo decides que la montaña es el sujeto y cuándo lo es él?
- La respuesta suele estar justo delante. Cuando hay un paisaje increíble, en una cresta con vistas infinitas, no puedes evitar fotografiar el entorno. Del mismo modo, cuando Kilian muestra emoción, debes mostrar su cara. De todos modos pasé muchos días detrás de él, fotografiando su espalda con las montañas de fondo, porque me encanta ese ángulo. Me recuerda lo pequeños que somos.




























