Las Finales que recuperan la grandeza de la NBA: el efecto Wembanyama contra el boom mediático de los Knicks y entradas a 100.000 dólares en el Madison

Las Finales que recuperan la grandeza de la NBA: el efecto Wembanyama contra el boom mediático de los Knicks y entradas a 100.000 dólares en el Madison

Con sus dedos infinitos (su mano tiene una longitud de 26 centímetros) haciendo diminuto el micrófono y su voz quebrada, Victor Wembanyama intentaba asimilar lo conseguido. El gigante imposible se ha saltado todos los tiempos: eliminó con sus Spurs al campeón de la NBA en un séptimo partido en Oklahoma para el recuerdo y disputará a partir de este miércoles (primer partido a las 2.30 h.) sus primeras Finales. Con 22 años. «He aprendido sobre mí mismo que puedo avanzar sobre las dificultades. Quizás esté loco, pero quiero hacer esto 15 ó 20 veces más. Esperemos que no se convierta en una adicción. Quizás ya lo sea», pronunció. Le aguardan los Knicks: el equipo de la ciudad con el mayor mercado NBA contra la estrella llamada a dominar el baloncesto durante la próxima década.

Pocas finales, pues, podría encontrar la NBA con mayor boom mediático después de años ásperos en este sentido. La maldición de los Knicks (no ganan el título desde 1973) contra el desafío que propone el jugador que es el reclamo de las nuevas generaciones. Wembanyama ha llevado de regreso a la lucha por el anillo a los Spurs 12 años después, ahora con Gregg Popovich ya entre bambalinas a sus 77 años tras el derrame cerebral que sufrió en noviembre de 2024. Un líder de 1,88 metros (Jalen Brunson) contra otro de 2,24. La reedición de la final de 1999 o de la última NBA Cup. Una expectación desbordada, con audiencias televisivas al alza y entradas (las más caras) a más de 100.000 dólares en el Madison Square Garden para el tercer envite. Y las más baratas por encima de 4.000.

Porque la serie arrancará en San Antonio, en el lejano Oeste para más contraste. Wembi, en su tercer curso en la NBA, ya está donde casi nadie en el pasado. A Michael Jordan le costó siete años llevar a sus Bulls a la lucha por el título. Cuatro a Kobe Bryant. Porque la lista de estrellas precoces no es tan larga: Abdul-Jabbar, con 23 años, ganó el primero de sus seis anillos en su segunda temporada (1971), Magic Johnson, con 20, el primero de sus cinco (1980), Larry Bird, con 24, a la segunda (1981). Elegidos.

Pero si va de mirar al pasado, nadie como los Knicks. Nueva York es sinónimo de baloncesto, de canastas en cada parque. Brooklyn, Harlem, el Bronx... Pero es una religión que sólo produce frustración. Desde 1999 no pisan las Finales los Knicks, cuando perdieron precisamente contra San Antonio (4-1) en aquella rara temporada del cierre patronal. Los de Popovich inauguraban una era, cinco campeonatos hasta 2014, Duncan, Parker, Ginóbili y compañía. En la Gran Manzana se quedaban con el recuerdo de 1973, Willis Reed, Walt Frazier, Bill Bradley, Earl Monroe, Dave DeBusschere, Phil Jackson y Jerry Lucas... los que ganaron el segundo anillo en cuatro años.

Jalen Brunson, durante la final del Este contra Cleveland.

Jalen Brunson, durante la final del Este contra Cleveland.EFE

Cuando Pat Ewing se fue en el año 2000, los Knicks se pasaron casi 25 años sin vencer en una serie de playoffs y todo eran polémicas y estrellas caídas en desgracia. El insospechado Jalen Brunson, rodeado de un esforzado y contundente colectivo en el que destacan Karl Anthony-Towns, OG Anunoby, Mikal Bridges y Josh Hart (todos llegados mediante traspasos o como agentes libres), han logrado lo que parecía imposible. Las imágenes de Times Square la noche en la que acabaron con los Cavaliers en las finales del Este resultaron delirantes.

El problema para los Knicks no sólo es Wembanyama -capaz de anotar 41 puntos y 24 rebotes en el primer partido ante los Thunder-, es todo lo que le rodea. Un quinteto con 23 años de media que es pura dinamita defensiva, capaces de tumbar a los Thunder del MVP Shai Gilgeous-Alexander. De'Aaron Fox, Devin Vassell, Julian Champagnie, Keldon Johnson, Dylan Harper -hijo de Ron, el compañero de Jordan en los Bulls-, Stephon Castle... Un colectivo que es pura ingeniería de despachos, pues casi todos fueron elegidos vía draft. Y dirigidos por Mitch Johnson, de interino por la baja de Popovich a cuarto entrenador más joven de la historia en llevar un equipo a las Finales.

Y, por si todo esto fuera poco, la NBA puede presumir de que tendrá un campeón diferente por octavo año consecutivo, la racha más larga en la historia de la liga.

El FBI en un hotel de Suiza, 220.000 millones de dólares, 7.000 muertos: el sinuoso camino de Qatar para ser sede de un Mundial

El FBI en un hotel de Suiza, 220.000 millones de dólares, 7.000 muertos: el sinuoso camino de Qatar para ser sede de un Mundial

El 2 de diciembre de 2010 la FIFA concedió de forma excepcional dos Mundiales en una misma sesión: el de 2018 a Rusia y el de 2022 a Qatar. Ángel Villar, presidente de Federación Española, acudió convencido de que el de 2018 sería para la candidatura España-Portugal, pues había pactado con Qatar un apoyo mutuo: Asia nos votaría para 2018 y él inclinaría el voto hispanoamericano y parte del europeo a favor de Qatar 2022. Pero le engañaron con Rusia, que se llevó el 2018... para irritación de Estados Unidos, que a su vez aspiraba al de 2022.

Ese fue el detonante de la arremetida contra las corrupciones de la FIFA, con irrupción del FBI el 27 de mayo de 2015 en el Hotel Baur du Lac de Zúrich durante el 65º congreso, en el que Blatter contaba con ser reelegido. Chuck Blazer, estadounidense, secretario de la CONCACAF con despacho en la Torre Trump, fue el delator que tiró de la manta desde su condición de golfo «arrepentido». Aquella redada se llevó a 14 altos cargos y significó el fin de Blatter. A Estados Unidos se le compensaría después con este Mundial que va a comenzar ahora.

Pero el de 2022 fue para Qatar, un país sin tradición futbolística pero muy rico, en gran desarrollo y dispuesto a invertir lo preciso. Un cambio de paradigma justificado con la necesidad de fortalecer la presencia del fútbol en una región emergente.

Tres millones de habitantes

El Mundial iba a un país con poco más de tres millones de habitantes separados en cinco estratos impermeables. Los nativos, sólo un 10 % y distinguibles por la rigurosa uniformidad de su vestimenta, tienen la vida (sanidad, educación, universidad extranjera si la quieren, vivienda, sustento) garantizada por el Estado en óptimas condiciones y copaban las presidencias de las empresas.

En una segunda y privilegiada capa estaban los directores generales de éstas, occidentales y preferentemente ingleses. Luego venía una tercera clase, bastante acomodada, de profesionales liberales: ingenieros, médicos, periodistas, directores de hotel..., en general del mundo musulmán, egipcios, sirios o libaneses. La cuarta capa, taxistas, camareros, recepcionistas, fontaneros, 'kellys', trabajadores de aduana o seguridad, auxiliares de vuelo..., eran en general pakistaníes, malayos o filipinos...

Por último, existía una gleba de trabajadores de la construcción, en su mayoría nepalíes, parias del sistema, explotados por una ley malsana, la 'kefala', que les obligaba a entregar el pasaporte a la empresa contratante para que no pudieran anticipar su regreso.

Condiciones infrahumanas

Sin familias, vivían en albergues carentes de aire acondicionado y eran traslados en autobuses que tampoco lo tenían. La construcción era incesante, con tres turnos diarios de ocho horas incluyendo los horarios de más calor del día, con frecuencia pasados los 40º, lo que costaba la vida a muchos. Eso provocó severos y justos reproches desde nuestro mundo, si bien dirigidos al país y no a las constructoras occidentales que se lucraban con ello. En el momento de máxima actividad llegó a haber un millón de ellos. Por presión occidental, Qatar alivió los términos de la 'kafala' e introdujo el aire acondicionado en sus barracones y en los autobuses. Se estima que unos 7.000 perdieron la vida en aquel empeño.

El calor. De repente caímos en que ese Mundial no podría hacerse en su periodo clásico, verano en el hemisferio norte, invierno en el hemisferio sur. Jugar al fútbol en el verano qatarí era inimaginable, así que se cabalgó entre noviembre y diciembre, cuando la temperatura media oscila entre los 18º y 26º, que en julio son 31º y 42º. Un estropicio para las ligas europeas, que aportaron el 73 % de los jugadores. Estoy convencido de que nadie lo pensó a priori, y en Qatar hasta ofendió el cambio.

Fui entrevistado en la tele estatal y el presentador me porfiaba sobre el asunto con dos argumentos: que se iban a refrigerar los estadios y que en 2010 se jugó en Sudáfrica con temperaturas bajo cero. Le dolía que consideráramos inhabitable el calor de su tierra y no el frío austral de Sudáfrica.

Y, sí, estaban refrigerando los estadios. Acudí a una final de la Copa del Emir entre el Al Sadd de Xavi Hernández y el Al Rayyan de Sergio García. Por la mañana me advirtió Xavi: «Pasarás frío». Me llevé una chaquetilla de verano y en efecto pasé frío. Hileras compactas de troneras en los distintos niveles del estadio emitían aire tan frío, que, con 40º grados fuera, aquello parecía El Molinón a finales de octubre.

Homosexualidad invisible

La invisibilidad forzosa de la homosexualidad fue otro motivo de fuertes críticas. Y la prohibición del alcohol, por decirlo todo. Sólo puede tomarse en los hoteles de lujo, donde en el ático o en la planta baja hay un bar o restaurante a cuya entrada se exige el pasaporte, pues los qatarís tienen vedado el acceso. Pero jamás se puede beber en público. Fútbol y cerveza hacen un feliz matrimonio y Budweiser es patrocinadora de la FIFA desde 1986, pero se tuvo que conformar. Tuvimos, gran novedad, unas fan zone escrupulosamente abstemias. Y la verdad es que eso reduciría drásticamente los incidentes.

La inversión fue brutal: 220.000 millones de dólares en 12 años, quince veces más de lo que empleó Rusia para 2018. Se reformó el mejor estadio y se construyeron siete. Hubo cuatro en Doha y uno en Al Wakrah, Rayan, Lusail y Jor. Las tres primeras son ciudades satélite de la capital, y la cuarta dista sólo 50 kilómetros.

Las selecciones estuvieron alojadas en un radio de 10 kilómetros, nadie tuvo que tomar un avión, se durmió en la misma cama, sin tocar la maleta. Para jugadores, técnicos, directivos, periodistas y aficionados fue una comodidad extrema. Como los JJ .OO., que discurren en una sola ciudad, este fue un Mundial sin distancias y se pudieron presenciar tres partidos en directo en un mismo día, desplazándose en un metro novísimo, pulcro y cómodo.

Presencia de argentinos

Hubo algo muy artificial: los aficionados-decorado, trabajadores de la cuarta capa con entrada gratis, a los que se adjudicaba la camiseta de una selección para dar mejor aspecto a las gradas. Hubo, sí, aficionados de fuera, la mayoría del entorno (saudíes, emiratíes, egipcios, sirios...), pero también de países de tradición, sobre todo argentinos. Aunque Aerolíneas Argentinas sólo transportó 2.600 desde Buenos Aires, el número de hinchas de aquel país duplicó esa cantidad, en su mayoría llegados de Europa, muchos de España, donde ya les vimos llenar el Bernabéu en la Libertadores de 2018.

Fue llamativa también la presencia de mexicanos, muy adinerados y con enormes índices de gasto. Para los visitantes sin poderío económico se ofrecieron caracolas o roulottes en la periferia, bien acondicionadas y comunicadas. Algunos, deseosos de llevar siempre a Argentina consigo donde fueren, desmontaron las rejillas del aire acondicionado para hacer parrilladas.

Alemania intentó, y se le impidió, portar distintivos arcoíris en apoyo a la comunidad LGTBI, lo que provocó fuertes protestas en especial dirigidas al presidente de la FIFA, Infantino, cuyo discurso inaugural fue de un cinismo sin límites. Al menos, el fútbol pudo presumir de la presencia de tres árbitras, que coincidieron además en el Alemania-Costa Rica, con la francesa Stephani Frappart como principal y la brasileña Neuza Back y la mexicana Kaern Díaz como auxiliares. Impactó en un país donde la mujer aún tiene que ocultar su rostro cuando sale a la calle.

La selección qatarí, preparada con esmero durante años y sobre la que Xavi Hernández tenía una excelente opinión, naufragó, agarrotada por los nervios. Perdió 0-2 con Ecuador, 1-3 con Senegal y 0-2 ante Países Bajos. Lo peor fue la sensación de no ser nada, de no tener nivel para participar. Siempre conviene al ambiente que la selección local prospere y es tradición que los árbitros cooperen en ello, pero aquí no fue grave. Sólo el 10 % de la población es qatarí de origen, de manera que la decepción no empañó la atmósfera.

Los errores de Luis Enrique

A Luis Enrique se le salió la cadena y dio lo peor de sí, muy crecido como estaba después de buenas campañas con la selección. Semifinalista de la Eurocopa 2020 y finalista de la Nations League 2021, se clasificó para Qatar con estupendas notas en un grupo con Suecia, Grecia, Georgia y Kosovo. Llegó encantado de haberse conocido, en un ataque de entrenador colocó a Rodri de central y decidió lucirse abriendo un twitch para intercambiar chascarrillos con la chavalería. Estuvo fuera de control. Los resultados, de más a menos, no acompañaron su descaro: goleamos a Costa Rica (7-0), empatamos con Alemania (1-1) y perdimos con Japón (1-2). En octavos nos echó Marruecos en penaltis tras empatar a cero. Ahí terminó el Luis Enrique seleccionador.

Todo giró en torno a la figura de Messi, que llegó con la obligación de ganar el Mundial para borrar la mancha de haberse estrellado en los cuatro anteriores. Jamás un jugador compareció tan presionado. Argentina comenzó con una inesperada derrota ante Arabia, él tomó la palabra nada más acabar el partido, prometió enmienda y título y el equipo fue a más de su mano y de la del técnico Scaloni, Lionel también de nombre propio, muy conocido entre nosotros porque fue jugador del Depor, del Racing y del Mallorca, donde fijó su residencia.

La inmensa mayoría de los internacionalizables argentinos juega en Europa, lo que explica que se pueda llevar esta selección desde este lado del charco. A la derrota frente a Arabia le sucedieron victorias por 2-0 sobre México y Polonia. En octavos batió a Austria (2-1), en cuartos a Holanda (2-2 y 4-3 en los penaltis) y en semifinales a Croacia (3-0). La final, ante la Francia de Mbappé, fue hermosísima, con resultado, tras prórroga, de 3-3 y victoria en los penaltis por 4-2. Un hermoso epílogo para un Mundial extraño y novedoso, un tanto irreal pero cómodo, en el que el fútbol superó barreras de tradición y ética con su fuerza desatada de huracán que no respeta nada.

La proyección del país

Qatar gastó un dineral, pero dio un salto gigante en autopistas, avenidas, metro y hoteles, mejorando su atractivo turístico hasta competir con Dubai. Ganó reputación en el concierto de países, pero sobre todo en el mundillo del fútbol, en el que un qatarí, Al-Khelaffi preside la EFC, antes ECA. En 2022 Qatar organizó la Copa de Asia, que ganó su selección, que jugó más relajada. Un éxito acompañado de beneficios económicos superiores a los del Mundial, pues la FIFA se lleva mayor tajada en los ingresos.

Qatar atrae ahora más y más jugadores y entrenadores de fuera, con influencias enriquecedoras. El seleccionador es Julen Lopetegui, y allí entrenan Pablo Amo (ex mano derecha de Luis de la Fuente), Tintín Márquez, Vicente Moreno, Santi Denia, Félix Sánchez y David Prats.

Sosegada aquella locura constructiva, el número de parias de la construcción, un millón en el apogeo, se ha reducido muchísimo. Los más regresaron a sus casas dejando atrás inmensos sufrimientos y 7.000 víctimas, pero los 300 dólares al mes que cobraban por su trabajo semiesclavo les convirtieron en clase acomodada en su regreso a Nepal, porque el mundo está así de desequilibrado.

Florentino planea traspasar el negocio del fútbol del Real Madrid a una nueva filial y vender hasta un 10% a un inversor privado

Florentino planea traspasar el negocio del fútbol del Real Madrid a una nueva filial y vender hasta un 10% a un inversor privado

Florentino Pérez busca cuadrar el círculo. O lo que es lo mismo, cambiar el modelo de propiedad del Real Madrid para abrirlo a nuevas vías de liquidez sin cabrear a los socios ni trascender como el presidente que privatizó el club más laureado de la historia. Sobre todo, con la cita electoral contra Enrique Riquelme a la vuelta de la esquina. Sus abogados llevan más de un año trabajando en ello y ya han dado con la fórmula.

Según ha podido saber EL MUNDO de fuentes próximas al proyecto, el esquema que ahora está sobre la mesa pasa por traspasar el «negocio del fútbol» a una nueva filial y vender un porcentaje minoritario de ésta a un inversor financiero, o varios. El Real Madrid quedaría como la sociedad hólding de la que pendería dicha filial, un cascarón que mantendría su actual naturalezade club deportivo y seguiría en manos de sus cerca de 100.000 socios.

Aunque no existe una definición concreta de todo lo que abarca el «negocio del fútbol», previsiblemente, la nueva filial concentrará las mayores fuentes de ingresos del club blanco como derechos televisivos, patrocinios, merchandising y hasta los rendimientos derivados del traspaso de jugadores. No así la explotación del estadio Santiago Bernabéu, que ya fue traspasada al fondo estadounidense Sixth Street.

La idea es vender un porcentaje minoritario de esa nueva filial a uno o varios inversores financieros pasivos. Es decir, que aporten el músculo económico necesario para seguir compitiendo con los clubes estado, pero sin derecho a voto ni capacidad para intervenir en la gestión deportiva o el día a día de la institución.

El objetivo es privatizar entre un 5 y un 10% de dicha filial. Los números que manejan en el entorno del también presidente de ACS apuntan a que esta participación alcanzaría un enterprise value (valoración en el marco de la operación) de entre 500 y 1.000 millones de euros, lo que supondría valorar el 100% de la filial en unos 10.000 millones de euros. Una inyección de liquidez clave dada la situación económica que vive el club merengue. «No es tamos como el Barça, pero no es boyante», indican las fuentes.

Ese es el último esquema de transformación que los abogados le han aconsejado al ingeniero de caminos, quien, incialmente, planteó otra vía: cambiar la naturaleza jurídica del Real Madrid de club deportivo a sociedad mercantil. Bajo esa receta, el 51% del capital quedaría en manos de la Fundación Real Madrid, que se convertiría en el accionista mayoritario, y el resto se comercializaría entre inversores privados, como adelantó El Confidencial.

Los abogados rechazaron ese esquema por sus inconvenientes jurídicos y fiscales. Finalmente han apostado por «filializar» el negocio deportivo. A priori, incluso para esta vía, que estrictamente no implica cambiar la naturaleza societaria del club, Florentino prevé someter la cuestión a un referéndum.

Parece un rompecabezas, pero la idea sobre el papel es sencilla. El Real Madrid actual sería como una gran casa familiar propiedad de todos sus miembros (los socios). Con el nuevo modelo, estos seguirán siendo los dueños absolutos de las escrituras de esa casa (el club o sociedad hólding), pero casi todo el contenido del inmueble (el negocio del fútbol) se trasladará a un construcción aledaña (la filial) y una minoría de esta acabará en manos de terceros. Es decir, los socios serían dueños formales del inmueble original, pero este quedaría despojado de buena parte de su valor.

Si bien los socios serán propietarios de entre un 90 y un 95% de la nueva filial, lo cierto es que, a diferencia de los potenciales inversores privados, que sí podrán rentabilizar vía dividendos su participación en esa filial; es prácticamente imposible que este modelo se aplique a los socios, que tampoco podrían eventualmente disponer libremente de su porción de dicha sociedad.

A sabiendas de que esto puede generar fricciones en la masa social del club, Florentino ha instado a su equipo a buscar una segunda fórmula que le permita repartir beneficios entre los casi 100.000 socios. «A eso se refiere cuando habla de dar la propiedad económica a los socios. Pero es muy complejo porque un club deportivo, jurídicamente, no puede repartir dividendo ya que es una asociación sin ánimo de lucro», explican las fuentes.

Los riesgos

«Uno de los principales riesgos jurídicos de este tipo de operaciones es el posible vaciamiento de la entidad», apunta Álvaro Gómez de la Vega, socio de Jofre Sports Law. «La cuestión no es si el Real Madrid sigue siendo formalmente un club deportivo, sino si continúa siendo el verdadero sujeto que desarrolla la actividad que justifica su existencia», añade. Así, no es lo mismo que la futura filial gestione áreas accesorias (merchandising, eventos, hospitality...), que atribuirle la explotación de elementos esenciales del fútbol profesional.

EL MUNDO se puso en contacto con la candidatura de Florentino respecto a esta fórmula societaria, pero desde la misma han preferido no hacer comentarios y remitirse a las palabras del presidente en un acto ayer en Toledo en el que esbozó algunas ideas del modelo que plantea. «El socio pasará a ser el dueño real y mercantil de un activo muy valioso. Se trata de convertir el carnet de socio en algo con un valor», declaró.

El año que cambió a Jódar: un ex entrenador de Nadal, las reuniones con su padre y su “seriedad nunca vista” en la Universidad de Virginia

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Hace justo un año, Rafa Jódar ocupaba el puesto 671 del mundo y lamentaba una derrota en el challenger de Tyler, Texas, un torneo tan modesto que no instala gradas ni mantiene página web oficial. Este martes (sobre las 16.00 horas, Eurosport), ya en el puesto 23 del ranking ATP, juega los cuartos de final de Roland Garros en la Philippe-Chatrier contra Alexander Zverev. Aquí sí hay gradas e incluso web. El contraste es tan delirante que merece una explicación.

El resumen es que pasó un año estudiando Economía en la Universidad de Virginia, compitiendo en la liga universitaria NCAA, y apenas podía participar en competiciones menores en Estados Unidos cuando no había clases. Pero ¿qué hacía Jódar en la universidad? Ya había sido campeón del US Open junior, conocía a entrenadores de renombre, le cortejaban las marcas comerciales; ya tenía abiertas las puertas al profesionalismo.

Pero tanto él como su padre estaban convencidos de que ese año en la universidad completaría una formación aún inconclusa, y así fue. «Esa etapa me ayudó mucho a desarrollarme como persona y también a convertirme en mejor jugador. Fueron meses muy importantes en el proceso», comentaba Jódar la semana pasada sobre un camino insólito -el suyo- para ascender a la élite. No fue miedo; no era estudiar una carrera por si el tenis fallaba. No fue desconocimiento. Fue la certeza, compartida por padre e hijo, de que era mejor crecer lejos de los focos de los Grand Slam y los Masters 1000. Hubo quienes insistieron a ambos en que se hiciera profesional. Hubo llamadas, reuniones... y nada.

La convicción de su padre

Para comprender la historia hay que remontarse un año más, a la primavera de 2024. Como jugador del Club de Tenis Chamartín de toda la vida había sido campeón de España júnior y la Federación Española de Tenis le quiso impulsar a la cima. En cuanto acabó los exámenes de Bachillerato en el IES Rafael Frühbeck de Burgos de Leganés, dejó Madrid y se instaló en Sant Cugat, cerca de Barcelona, para entrenar en la prestigiosa academia BTT bajo las directrices de Francis Roig, exentrenador de Rafa Nadal.

«Vivía junto al resto de jugadores jóvenes en una casa que tenemos alquilada y cada día se subía a la furgoneta como uno más. Le asignamos un entrenador, Harrison Lambe, un joven australiano formado por nosotros, bajo la supervisión directa de Francis. Y junto a él hizo octavos de final en Roland Garros júnior, ganó en Rockhampton en su categoría de edad, llegó a cuartos en Wimbledon junior y, al final, se alzó con la victoria en el US Open júnior», recuerda Jordi Vilaró, director de la academia BTT, que añade: «Era delgado, pero ya tenía buenas cualidades físicas, pegaba muy bien y muy limpio, y sobre todo era muy sólido. Los juniors suelen tener muchos altibajos y él no los tenía».

Jódar, con Lambe, en Roland Garros 2024.

Jódar, con Lambe, en Roland Garros 2024.H.L.

Por eso, desde la academia catalana lo intentaron todo para que comenzara a participar en los grandes torneos. «Junto a Francis Roig y Javier Soler, director deportivo de la Federación, hicimos varios intentos de convencer al padre para que apostara por el mundo profesional. Incluso Francis viajó a Madrid para reunirse con él. Pero tenía muy claro que su hijo iría a la universidad y no hubo manera de hacerle cambiar de opinión», cuenta Vilaró, que a finales de 2024 tuvo que despedirse de Jódar. Al final, adiós al circuito ATP: se marchaba a la Universidad de Virginia.

La vida universitaria

«Rafa se unió a nosotros en enero de 2025. Nos habíamos conocido en el US Open júnior que ganó y ya teníamos buena relación. Entró a vivir en la residencia de tenistas con nueve compañeros de equipo y pasaba con ellos su tiempo fuera de la pista», narra Brian Rasmussen, entrenador de Jódar en Virginia, con quien mantiene una estrecha amistad. Tanto que en el pasado Open de Australia viajó a Melbourne para sentarse junto a su padre en el palco. Al español le pusieron como compañero de habitación al coreano Kim Jangjun y entre sus compañeros también estaban los estadounidenses Roy Horovitz, Keegan Rice o James Hopper. De momento ninguno de ellos ha debutado en ATP.

¿Ya era tan bueno Jódar cuando llegó?
En los primeros meses le ayudamos mucho con su condición física y su saque. Luego fue añadiendo más variedad a su juego. Pero ya llegó con las herramientas necesarias para ser un muy buen tenista. Creo que aquí se adaptó a la intensidad de jugar ante grandes públicos, porque la NCAA suele despertar mucho interés. Lo mejor que tenía era que siempre lo daba todo en la pista. Tenía una seriedad que nunca había visto a su edad. Nunca tuve que pedirle que se esforzara más.

Rasmussen confiesa que una de las cosas que más le asombraron del español fueron sus notas. «Hizodos semestres increíbles. Viniendo de fuera y con el tenis, en su primer año mantenía un expediente de 3,5 sobre 4 en el sistema Grade Point Average (GPA), es decir, sacó sobresaliente en casi todas las asignaturas. Dedicaba gran parte de su tiempo a ser el mejor estudiante posible. Era muy importante para él y para su familia», concluye Rasmussen sobre el chico que el año pasado competía por ser el Rookie of the Year de la NCAA -y lo fue- y hoy disputa los cuartos de final de Roland Garros.

A contra reloj en Riazor para reparar los daños en el césped y las gradas antes del amistoso de la selección

A contra reloj en Riazor para reparar los daños en el césped y las gradas antes del amistoso de la selección

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Operarios del Deportivo trabajan contra reloj para reparar los daños en el césped de Riazor, donde este jueves tiene que disputarse el partido amistoso entre España e Irak, tras la invasión de campo de los aficionados deportivistas a la conclusión del partido del domingo contra la UD Las Palmas.

Para saber más

Fuentes del club gallego confirmaron a EFE que hay "zonas del césped que han sido arrancadas y otras quemadas", además de que las bocas de riego han quedado "destrozadas" y una de las porterías también presente desperfectos.

Con numerosos cristales sobre el césped y "unos 500 asientos" arrancados de las gradas, en el Dépor no aseguran que el partido pueda disputarse pese a que están haciendo "todo lo posible" para que el partido de España se celebre con normalidad.

En el club gallego también hay preocupación porque la invasión del campo puede acarrear una sanción de "un cierre parcial del estadio".

Este miércoles estaba previsto un entrenamiento de la selección iraquí en Riazor a partir de las 18.00 horas. Ese mismo día, España entrenaría en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas a las once de la mañana, antes de emprender viaje a Galicia.

El amistoso de A Coruña es el último que la selección va a disputar en España antes de viajar a México, donde el 8 de junio cerrará su preparación para el Mundial con un partido amistoso ante Perú en Puebla.

La polémica en torno al MVP de Mario Hezonja: "Estoy muy decepcionado. No se puede ir en contra de la política"

La polémica en torno al MVP de Mario Hezonja: “Estoy muy decepcionado. No se puede ir en contra de la política”

Una vez finalizada la temporada regular de la Liga Endesa y con los cruces de cuartos de final, que arrancan este martes, ya definidos, la competición hizo públicos sus habituales galardones individuales. El quinteto ideal y el MVP del curso, unos premios para los que votan aficionados, entrenadores, jugadores y prensa y que, inmediatamente, han desatado la polémica.

Para saber más

Mario Hezonja se impuso claramente como mejor jugador de la ACB. Respaldado por su contundente despliegue individual (17,5 puntos, 4,9 rebotes, 18,8 de valoración) y por el camino del Real Madrid -líder sólido hasta que en las últimas semanas, entre lesiones y Final Four de la Euroliga, perdió cinco partidos seguidos-, el croata sumó 103,5 puntos (fue el preferido por parte de los 18 capitanes de la competición y de los representantes de los medios de comunicación y el segundo en las votaciones de los entrenadores de todos los equipos y de los aficionados), muy por delante de Jean Montero (74,5) y David DeJulius (73,3). Ninguno de los dos ha protestado. Sin embargo sí, y con amargura, Luka Bozic.

El pívot croata del Covirán Granada acabó lejísimos, quinto, y apenas dominó la votación popular. Sin embargo, estadísticamente, no hubo nadie como él en la temporada ACB, promedios de otra época: hacia 18 años que un jugador no registraba una media de valoración tan elevada en Liga Endesa (24,3). Cuarto máximo anotador, segundo en rebotes...

El problema para Bozic fue que todo lo conseguido individualmente no le sirvió para nada a su equipo. Desahuciado prematuramente, el Granada, pese a un repunte final, descendió a Primera FEB con sólo seis victorias en todo el curso. ¿Un jugador del peor equipo de la ACB puede ser el MVP de la competición? La polémica, servida. Y el protagonista, dolido y manifestándose en sus redes sociales: "Muy decepcionado con la selección del premio MVP de la ACB. Los aficionados me votaron para el MVP y quiero agradecerles a todos y cada uno de ustedes por tomarse el tiempo de votar por mí. Estoy muy agradecido. Di todo lo que tenía, pero a veces no se puede ir en contra de la política... Necesito un descanso del baloncesto. Dios obra de maneras misteriosas".

Bozic sí fue incluido en el quinteto ideal de la competición, acompañando a Jean Montero (Valencia Basket), David DeJulius (UCAM Murcia), Mario Hezonja (Real Madrid) y Timothé Luwawu-Cabarrot (Kosner Baskonia).

Lo que Luis Enrique explica y Mbappé se niega a aprender

Lo que Luis Enrique explica y Mbappé se niega a aprender

Simplificar el fútbol hasta el punto de convertirlo en una sucesión de argumentos facilones de causa-efecto es demagogia, pero...

Pero voy a hacerlo: se fue Mbappé y el PSG de Luis Enrique ha ganado las dos siguientes Champions. Son los datos y así se los hemos contado. ¿El Real Madrid? Ahí anda, intentando resolver el jeroglífico de cómo ganar cuando tres nunca bajan.

Querer ahora a Luis Enrique, cuando es el mejor entrenador del mundo sin demasiada discusión (no creo casualidad que Guardiola, tanto tiempo dueño del cetro, haya decidido resetear), es muy fácil. Lo divertido era cuando no era mainstream y había que defender de la España cabreada a un borde que se creía (se sabía) mejor que el resto y se disfrazaba de streamer para caer en el Mundial frente a Marruecos con un 77% de posesión... y un tiro a puerta.

No siempre lo ponía sencillo, pero cualquiera que prestara atención sin prejuicios veía que todo partido se jugaba como él había decidido. Luego, el talento individual, el azar o, por supuesto, sus propios errores podían descarrilar el plan, pero hasta en la muerte él decidía el cómo. Por eso hoy merece un lugar en el Louvre ese vídeo en el que afirma que, una vez vendido Mbappé, el PSG va a ser mejor el año próximo porque él va a controlar todas las situaciones: "Todas, sin excepción", remata, antes de reír como el Joker de Heath Ledger. Por supuesto, ganó esa Champions. Y la siguiente.

Luis Enrique es un genio, sí, pero uno que ha entendido que con eso no basta. Su evolución ha sido constante, del estilo llamativamente directo de su Barça al juego de posesión exagerado con la selección hasta desembocar en esta fusión perfecta de ambos estilos que es el PSG. Y no se quedará aquí. Al tiempo.

Ha hecho exactamente lo que Mbappé, su víctima colateral en este asunto, no ha querido: crecer, mejorar, entender que el fútbol es mucho más que ser el que sale en el centro de la foto. Desde su prodigiosa aparición, ¿cuánto ha mejorado? Ha considerado insultante ser una pieza del engranaje, aunque sea la más bonita. Se sintió, y le hicieron sentir, intocable y, ahora, una parte nada desdeñable del madridismo lo vendería mañana mismo. Sería un error, tiene 27 años y aún puede ver la luz, pero entiendo el impulso.

Es, sin duda, uno de los grandes futbolistas del planeta, pero Luis Enrique le ha bajado a tierra: "Sin ti, somos mejores". Tantas veces la vida es saber cortar a tiempo con quien te hace mal. En la mano de Mbappé está dejar de ser tóxico.

El interminable lío entre el Sevilla y Sergio Ramos: ''Queremos seguir negociando''

El interminable lío entre el Sevilla y Sergio Ramos: ”Queremos seguir negociando”

Escribió el filósofo Antonio Gramsci en sus Cuadernos de la cárcel que «la crisis consiste precisamente en que lo viejo está muriendo y lo nuevo no acaba de nacer; y en este interregno surgen los síntomas mórbidos». Aplicado al fútbol y al Sevilla, cuando los propietarios que se tienen que ir no acaban de irse y los inversores que quieren llegar no acaban de invertir, en ese claroscuro, los clubes se quedan sin rumbo, a merced de los caprichos y de la pillería. Sin líderes fuertes, sólo reinan los villanos.

La venta del Sevilla ha pasado en apenas tres semanas de la notaría a la pira. Sergio Ramos compareció este lunes en Sevilla para ofrecer su versión sobre la ruptura de una operación que parecía cerrada y que debía convertirlo en el rostro visible de una nueva etapa en el club de su vida.

Con gafas, pañuelo en el bolsillo, con una intervención leída, apoyo de un powerpoint, puntero y una posterior ronda de preguntas, el nacido en Camas explicó el intento de compra que había protagonizado. «Nosotros seguimos aquí, yo sigo en Sevilla y queremos seguir negociando».

Antes de esa rueda de prensa, como tirita antes de la herida, los principales accionistas de la entidad habían decidido tomar la iniciativa. El famoso relato. Publicaron un comunicado durísimo, dividido en 14 puntos, en el que acusan al ex futbolista de haber cambiado las condiciones pactadas, de haber sustituido sobre la marcha a sus financiadores y de haber mantenido durante meses una negociación que, según ellos, acabó estallando de forma premeditada.

Según Ramos, en ese comunicado «hay palabras fuera de tono, pero nosotros tenemos la conciencia muy tranquila. Yo le pido personalmente a los accionistas que hagan un esfuerzo, como nosotros, ampliando el capital».

No se trataba de un comunicado oficial del Sevilla como institución ni tiene nada que ver con el consejo de administración. El texto lo suscribían las familias Guijarro, Castro, Carrión, Alés y Del Nido Benavente, es decir, el bloque accionarial que concentra la mayoría del capital social y que estaba llamado a vender sus acciones. El mundo viejo que no acaba de marcharse. Y lo firman ellos porque la operación es, en esencia, una compraventa entre propietarios y comprador. El club abrió la puerta a la auditoría y facilitó información, pero los vendedores eran quienes eran. Los que, cargados de legitimidad, anteponen su interés a los intereses de un club en los huesos.

El punto 14 es una bomba, con sus cables y todo. Los accionistas aseguran que han remitido una comunicación directa a Sergio Ramos y a Five Eleven Capital para denunciar el incumplimiento del acuerdo, reclamar el pago de la cláusula penal, advertir de posibles reclamaciones por daños y perjuicios y exigir el cese de cualquier vulneración de los pactos de confidencialidad suscritos durante la due diligence. Es decir, la guerra ya no es sólo mediática, sentimental o accionarial; la venta del Sevilla entraba en el terreno de los juzgados. Otra vez.

Críticas de accionistas

«Me veo en la obligación de presentar al sevillismo la oferta que traemos, que es muy importante. Y si no se da, es porque hay una oferta que mejore la nuestra y que incluya una ampliación del capital, que es lo importante», dijo el ex futbolista ante las críticas de los accionistas. «Me gustaría que me volvieran a llamar. Y sigo con la esperanza. Creo que es una buena oportunidad para los propietarios y para el Sevilla. Pero el tiempo corre en contra. Vamos muy tarde en lo deportivo».

La historia de amor había arrancado con otro tono. Ramos llevaba meses situado en el centro de la operación, como corazón de un proyecto de salvación de un club a la deriva. No era el comprador único ni el financiador principal, sólo la cara reconocible de un proyecto inversor. Su figura aportaba algo que ningún fondo extranjero podía tener, una vinculación emocional, ADN sevillista y una posible reconciliación con una grada que nunca perdonó del todo su salida al Real Madrid, sus celebraciones posteriores y su compleja vuelta como futbolista en 2023. En el entorno de Ramos se repetía una frase que resumía bien la dimensión íntima de la operación: era «algo personal».

El primer esquema de la compraventa se articuló con Five Eleven Capital. Según los accionistas, el 26 de enero se firmó una carta de intenciones vinculante para la venta de hasta el 85% del capital social. La operación incluía un precio por acción que debía pagarse al contado y una obligación posterior de ejecutar una ampliación de capital de 80 millones de euros para acelerar la recuperación económica del Sevilla. El acuerdo se sostenía, según esa versión, sobre el aval personalísimo de Ramos y sobre la presencia de varios inversores internacionales que habían presentado cartas de compromiso. En ese primer mapa apenas tenía protagonismo DMI, los mexicanos.

El escenario cambió poco después. El 11 de mayo, siempre según la versión de los accionistas, las partes refrendaron el acuerdo tras aceptar nuevas peticiones del grupo comprador. Entre ellas, un aplazamiento del pago y una reducción del precio de la transacción. Esas modificaciones habrían llegado el protagonismo de un nuevo inversor: el grupo DMI. La operación, pese a los vaivenes, seguía viva. De hecho, durante aquellos días se dio por prácticamente cerrada. Faltaban la formalización notarial, los contratos definitivos y las autorizaciones correspondientes.

Todo se rompió el 27 de mayo. En la reunión celebrada ese día, Ramos y sus asesores habrían comunicado su voluntad de no cumplir el pacto en los términos acordados. Según el comunicado, DMI dejó de ser un nuevo inversor para convertirse en el único inversor real de la operación. Desaparecieron los demás financiadores, incluida Five Eleven Capital. También cambiaron los interlocutores y cambió la estructura económica de la propuesta. Los vendedores interpretaron ese movimiento como una alteración completa del acuerdo. Como un síntoma de debilidad, de poca transparencia y de posible tocomocho.

La última oferta, según las informaciones conocidas, reducía de forma sustancial el desembolso directo a los accionistas. Frente al plan inicial, que se movía en torno a la compra del paquete mayoritario por una cantidad muy superior, Ramos habría planteado comprar unas 30.000 acciones por 100 millones de euros y activar después una ampliación de capital de 120 millones. Para los vendedores, esa fórmula permitía al grupo comprador alcanzar el control del club pagando mucho menos por las acciones. Para la parte de Ramos, el cambio se apoyaba en la situación económica del Sevilla tras la auditoría, con una deuda volcánica bajo la superficie.

«Las negociaciones tienen mucha complejidad. Son muchos accionistas y cada uno defiende lo suyo. Pero lo importante es mirar por el Sevilla FC, más allá de la oportunidad que vean como negocio», tiró el dardo el futbolista.

La posible ruptura llega en el peor momento posible para el Sevilla. El club vuelve a encontrarse sin comprador, con una plantilla a medio hacer, sin una dirección deportiva consolidada y con la urgencia de cuadrar números antes de entrar en el mercado. Antonio Cordón ha salido de la entidad y José Ignacio Navarro ha quedado al frente de la planificación, al menos de forma transitoria. El problema no es sólo administrativo. El Sevilla necesita vender, necesita fichar y necesita reconstruir una plantilla que apenas tiene valor deportivo y económico.

La ansiedad del club

El dato deportivo explica la ansiedad de la institución. El Sevilla lleva dos temporadas seguidas salvándose por un punto. En la 2024-25 acabó decimoséptimo con 41 puntos, sólo uno por encima del Leganés. En la 2025-26 terminó con 43 puntos, también uno por encima del descenso. La clasificación final maquilló la angustia, porque varios equipos quedaron apelotonados en la zona baja, pero no cambia las penurias. El Sevilla ha pasado de ser un modelo de gestión, un club reconocible en Europa y una referencia competitiva a vivir instalado en la permanencia, el miedo y la improvisación.

La inestabilidad viene de lejos. Desde la temporada 2022-23 se han sucedido los entrenadores y tampoco ha existido continuidad en la dirección deportiva tras la salida de Monchi. Víctor Orta y Antonio Cordón no consolidaron un proyecto estable. La plantilla ha sufrido ventas obligadas, fichajes de escaso rendimiento y una pérdida progresiva de jerarquía. Europa, que durante años fue el hábitat natural del Sevilla, ya queda lejos. Nadie habla de títulos, sólo de evitar la tragedia del descenso.

La figura de Monchi también sobrevoló toda la operación. En los primeros movimientos alrededor de Ramos, su nombre aparecía como una pieza más emocional y técnica capaz de dar sentido al proyecto. Su relación con la familia Ramos, su peso en la historia del club y su ascendencia sobre la afición lo convertían en un posible puente entre el nuevo capital y la memoria del sevillismo. Pero Monchi inicio hace semanas otra etapa en el Espanyol como director general deportivo. Oliéndose, quizá, el lío que venía. Ese fichaje lo sacó de la ecuación y dejó a Ramos sin el principal ancla emocional y deportiva de la reparación institucional.

Tampoco era la primera operación fallida. Antes de Ramos, los accionistas habían recibido distintas aproximaciones por el paquete mayoritario. Una vía norteamericana llegó a estar muy avanzada, pero perdió fuerza tras revisar las cuentas del club. También apareció la llamada tercera vía, con empresarios sevillanos y sevillistas como Antonio Lappí y Fede Quintero, cuya propuesta fue considerada insuficiente por los propietarios. Según el propio comunicado de este lunes, esas conversaciones, que quedaron suspendidas durante el periodo de exclusividad concedido a Ramos, de unos cinco meses, ya se han reactivado. El Sevilla vuelve, por tanto, a la casilla de salida. Sísifo empujando la piedra, de nuevo, hasta la cima.

La diferencia es que el tiempo se acelera y el mercado se estrecha. La operación Ramos había generado una expectativa enorme porque mezclaba dinero y narrativa. Era la vuelta definitiva del hijo pródigo. Ramos reparaba una herida y se ofrecía como un símbolo de reconstrucción.

El futbolista quiere seguir negociando. Las familias parecen unidas en el rechazo a su oferta. «Somos flexibles y estamos dispuestos a seguir negociando», fue el mensaje final y conciliador de Sergio Ramos. La pelota está de nuevo sobre el tejado de los accionistas, los mismos que han llevado al Sevilla hasta esta situación de urgencias y fragilidad.

Serena Williams regresa al tenis profesional a los 44 años de edad

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Serena Williams regresará al tenis profesional en el torneo femenino de dobles de Queen's entre el 8 y el 14 de junio, anunciaron los organizadores este lunes.

Williams, de 44 años, campeona de 23 torneos de Grand Slam en individuales, no ha jugado desde su derrota en tercera ronda en el US Open de 2022.

Roland Garros impone la multa más alta de su historia a Vallejo por decir que “hay partidos que debe arbitrar un hombre”

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La Federación Francesa de Tenis ha impuesto una multa de 65.000 euros al tenista paraguayo Adolfo Daniel Vallejo, de 21 años, la más alta jamás aplicada en Roland Garros. El dinero se retendrá directamente de los 130.000 euros que cobró el jugador por superar la primera ronda del torneo.

La sanción llega después de que Vallejo, tras caer en segunda ronda ante el joven francés Moïse Kouamé, afirmara en una entrevista en castellano en el medio Clay que "ese tipo de partidos debería arbitrarlos un hombre", porque a una mujer le resultaría demasiado difícil imponerse ante un público tan intenso. Las palabras iban dirigidas a la juez de silla del partido, la brasileña Ana Carvalho.

El contraste con su rueda de prensa en inglés, celebrada momentos antes, fue llamativo: allí, Vallejo había reconocido la influencia del público y se había mostrado deportivo. El jugador alegó posteriormente que sus palabras habían sido sacadas de contexto y pidió disculpas públicas, pero no logró ninguna rebaja en la sanción.

Amélie Mauresmo, directora del torneo, aplicó mano dura. La Federación calificó los comentarios de inaceptables y dejó claro que la competencia arbitral no depende del género sino de la profesionalidad.