Medvedev monta el show en Montecarlo: derrota por 6-0 y 6-0 y raqueta en la papelera

Medvedev monta el show en Montecarlo: derrota por 6-0 y 6-0 y raqueta en la papelera

Fue a mediados del segundo set cuando Daniil Medvedev rompió la raqueta contra el suelo, la lanzó hacia el fondo, repitió una y otra vez hasta ocho, la recogió finalmente y la tiró a la papelera. Listo. Ya había soltado la rabia. Luego volvió a colocarse para el resto y acabó por sufrir el peor partido de su vida.

En su debut en el Masters 1000 de Montecarlo cayó derrotado por 6-0 y 6-0 en solo 50 minutos. Matteo Berrettini, que fue un tenista excepcional y hoy intenta resurgir tras sus lesiones, no le concedió ni un juego. Medvedev no dominó ni sus turnos de saque —solo ganó 17 puntos— y acumuló hasta 28 errores no forzados. Lo tiró todo fuera; no le salió nada. De ahí su desesperación.

VALERY HACHEAFP

No era la primera vez que Medvedev perdía los nervios en una pista. En Wimbledon 2017 vació su cartera y lanzó monedas a la silla de la juez Mariana Alves. En el US Open de 2019 hizo un corte de mangas al público de Flushing Meadows y arrancó una toalla de las manos de un recogepelotas. En el Abierto de Australia de ese mismo año fue multado con 76.000 dólares por destrozar una cámara y lanzar la raqueta durante las dos primeras rondas. En el US Open de 2025, tras perder ante Benjamin Bonzi en primera ronda, golpeó su raqueta contra el suelo y el banco lateral en, al menos, doce ocasiones. La multa ascendió a 42.500 dólares. Y así, muchos, muchos episodios.

10 años sin derrotas así

Pero lo de Mónaco este miércoles tuvo otra dimensión. No fue una explosión de rabia; fue un desastre absoluto. El ruso, que fue semifinalista en el Principado en 2019 y venía de ser finalista en el Masters 1000 de Indian Wells, nunca disfrutó en exceso de la tierra batida, pero tampoco había padecido nunca tanto. De hecho, fue la primera derrota por 6-0 y 6-0 de su carrera profesional.

El último jugador del Top 10 del ranking ATP en caer por 6-0 y 6-0 había sido Tomás Berdych, derrotado por David Goffin en Roma en 2016. Una década después, el sucesor es todo un ex número uno del mundo. Berrettini dijo que había completado «una de las mejores actuaciones» de su carrera. Medvedev se marchó sin decir nada. Sus sentimientos quedaron reflejados en la raqueta dentro de la papelera.

Andorra investiga como contrabando la compra de relojes de alta gama por parte de futbolistas internacionales de Primera División

Andorra investiga como contrabando la compra de relojes de alta gama por parte de futbolistas internacionales de Primera División

La Justica andorrana ha abierto una causa por contrabando por la venta de relojes de alta gama a jugadores de fútbol de Primera División. Según ha podido saber EL MUNDO, las pesquisas se dirigen contra una sociedad del Principado denominada Best In Asociados que se dedicaba a la comercialización de relojes de primeras marcas sin el pago de los preceptivos impuestos. Las autoridades andorranas concluyen que la actividad ha sido delictiva y la investigación está en marcha.

Las operaciones de compraventa se materializaban en Madrid y en otras ciudades de España, y entre la lista de clientes de esta sociedad, que adquirían los relojes con un considerable descuento, se encuentran, entre otros y tal y como ha confirmado a este diario de fuentes próximas a la investigación, el jugador del Sevilla César Azpilicueta, el futbolista del Real Oviedo Santi Cazorla, Dani Carvajal del Real Madrid o ex el jugador David Silva.

La Guardia Civil se está encargando de requerir durante las últimas semanas información a los clientes de la sociedad Best In Asociados en el marco de una comisión rogatoria, y está previsto que próximamente Andorra ponga en marcha la toma de declaraciones de todos los implicados para esclarecer los hechos.

Los pitos a Vinicius y el dilema de Mbappé: "Queremos un Mbappé que quiera ser Mbappé todos los días"

Los pitos a Vinicius y el dilema de Mbappé: “Queremos un Mbappé que quiera ser Mbappé todos los días”

Cuando Thiago Pitarch perdió un balón en área propia que casi termina en gol de Gnabry, a los dos minutos estaba corriendo como un loco detrás de Harry Kane, provocando los aplausos de la grada. No fue el mejor partido del canterano, pero el público le recompensó el esfuerzo. A unos metros, Vinicius y Mbappé jugaban el encuentro a su manera, esperando una opción de ataque para tratar de acercar al Madrid en el encuentro mientras la grada, que espera el mismo esfuerzo de todos, se desesperaba con ellos.

Mbappé terminó anotando un gol que da vida al Madrid camino de Múnich, pero el aficionado se desesperó con sus ocasiones falladas, que hicieron MVP del partido a Neuer. Con Vinicius el volumen fue todavía más alto, con los pitos que aparecieron después de su error en salida de balón antes del 0-2 del cuadro alemán.

Los dos fallos del brasileño, que también perdió el balón previo al primer tanto y tiró al limbo una acción clarísima ante Neuer, le pusieron en la diana de un público que le tiene ganas. Vinicius sumó dos dobletes seguidos ante Manchester City y Atlético de Madrid a mediados de marzo y parecía que volvía a su mejor nivel, pero ante el Bayern se apagó. Intentó siete lanzamientos y realizó cinco regates, pero no fue el Vinicius que castigó a los alemanes en 2024. Esa versión constante sigue sin aparecer.

En el caso de Mbappé, el delantero empieza a acumular sobre él los focos del fracaso del Madrid en la última temporada y media. Los blancos se asoman a una campaña en blanco por primera vez desde 2021 y el público ve en su fichaje la razón principal. Es lo fácil, analizar la salida de Kroos y la llegada de Mbappé en un pack indivisible. En el club tratan de separarlo, reflexionando que la llegada de un mediocentro hará funcionar al equipo y mejorará la delantera formada por Vinicius y el galo, pero la realidad de estos meses desespera al Bernabéu.

Ante el Bayern, Mbappé, que "llegó para momentos así" según dijo Arbeloa en la previa, se encontró con Neuer en tres ocasiones y envió otras dos lejos de la portería. "Neuer fue el mejor", insisten en el vestuario blanco, pero la realidad es que si Mbappé llega a marcar uno de esos tantos, el camino hacia Múnich sería diferente.

El delantero francés lleva 14 goles en esta Champions, pero no estuvo ante el City, no marcó ante el Benfica, Liverpool ni Juventus. Sus goles llegaron ante el Kairat (3), Olympiacos (4), Benfica en fase de liga (2), Mónaco (2) y Marsella (2).

Unos números que unidos a todo lo demás, dejaron alguna frase interesante de Arbeloa: "He visto un Mbappé comprometido, capaz de desequilibrar. Lo que es, el mejor jugador del mundo. Este es el Mbappé que queremos. Un Mbappé que quiera ser Mbappé todos los días", manifestó el técnico salmantino.

El entrenador habló en varias ocasiones durante el partido con Vinicius y Mbappé, pidiéndoles estar más cerca en la presión y más liberados de su marca cuando el Madrid recuperaba: "Hablamos al descanso que cuando recuperas el balón tras correr un minuto o dos hay que dar opciones al poseedor, porque sino te metes en un ciclo de estar siempre defendiendo. Tenemos que ser capaces de descansar con balón, en la segunda parte lo hicimos mejor", reflexionó.

Arbeloa: "Si hay un equipo que puede ganar en Múnich, ese es el Real Madrid"E.M

El gol del galo mantiene con vida al Madrid, pero le obliga a ganar en Múnich, donde necesitará la mejor versión de Vinicius y Mbappé: "Podemos hacerle mucho daño al Bayern. Si algún equipo puede ganar en Múnich, ese es el Madrid", aseguró Arbeloa, que insistió en "lo futbolístico". "En lo anímico sé que tienen personalidad, porque lo primero que han dicho es 'vamos a ganar allí'. No hay miedo".

El día que Seve Ballesteros reinventó el márketing con una visera de Nike en Augusta

El día que Seve Ballesteros reinventó el márketing con una visera de Nike en Augusta

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Han pasado 40 años desde uno de los finales más crueles para el golf español en Augusta National. Seve Ballesteros salió a los últimos nueve hoyos del domingo con tres golpes de ventaja, pero el mejor jugador de todos los tiempos, Jack Nicklaus, terminaría arrebatándole la tercera chaqueta verde al español para colocarse él mismo la sexta, un récord jamás logrado en el Torneo de Maestros.

Pero, más allá del triunfo y la derrota, también se cumplen 40 años del gesto que espontáneamente hizo Seve el viernes por la noche, que todavía se estudia en las escuelas de marketing deportivo.

Seve acababa de firmar un contrato con Nike, una de las primeras incursiones de la multinacional americana en el mundo del golf; la marca ni siquiera tenía terminada su producción de viseras. Viendo el español —que se había comprado una visera en el club con el logo del Masters— que llegaba al fin de semana con opciones de victoria, decidió regalar a su nuevo patrocinador una dosis extra de visibilidad, así que decidió recortar el logo del polo y pegarlo en su visera para tapar el que llevaba del torneo.

El problema llegó cuando se dio cuenta de que el logo de Nike no terminaba de cubrir por completo el original de la visera; así que decidió recortar un nuevo logo de otro polo y poner los dos, uno encima del otro. Cualquier gurú de marketing se habría llevado las manos a la cabeza, pero Seve salió el fin de semana con una histórica reinvención de su nuevo patrocinador.

"Papá siempre entendía el momento y era muy creativo", dijo su hijo Javier, presidente de la Fundación Seve Ballesteros. "Nike acababa de ficharlo y él quería representarlos correctamente, especialmente sabiendo que estaría en la pelea durante el fin de semana. No había una visera preparada, así que simplemente creó una él mismo. Ese era papá: instintivo y creativo. Cuarenta años después, sigue siendo un recuerdo especial, no solo por la visera, sino por cómo afrontaba todo".

Para conmemorar los 40 años de esta curiosa historia, Nike ha lanzado un número limitado de viseras "Nike Double Swoosh", y el número uno del mundo, Scottie Scheffler, luce el curioso doble logo en sus zapatos esta semana.

El Madrid cae ante el Bayern en el Bernabéu y necesita un acto de fe en Múnich

El Madrid cae ante el Bayern en el Bernabéu y necesita un acto de fe en Múnich

Un acto de fe no atiende a la razón ni a la realidad. El Madrid es uno en sí mismo, tantas veces resucitado que no creer, entre su gente, es pecado. Anatema. Ahora lo necesita más que nunca, después de sufrir la potencia ajena y su propia impotencia. El resultado es malo, muy malo, ante un rival que forma parte de la misma aristocracia que el Madrid. La realidad, sin embargo, es que pudo ser peor, mucho peor, y que el Bayern perdió la oportunidad de clavar la tapa del ataúd de su rival en el propio Bernabéu. El gol de Mbappé, en cambio, llegó como lo hace el soplo de la respiración asistida. En Múnich, la próxima semana, necesitará más que el milagro de la resurrección, también todos los panes y los peces que no encontró sobre la hierba del Bernabéu.

Perder y no sentirse perdido resume las sensaciones con las que acabó el Madrid, tan vulnerable como poderoso en la reacción. Son los intangibles a los que debe aferrarse, porque son los que el Bayern teme. Lo tangible, el resultado, es una losa frente a un adversario que ganó y calculó, sostenido por un arsenal que, hoy, no tiene el Madrid. Es duro decirlo pero es lo cierto. En el Allianz tiene el Bayern que tomar una decisión. En el cálculo puede estar su trampa. El Madrid ya no tiene nada en qué pensar, sólo creer. La fe es, hoy, su argumento.

Un Bayern calculador

Entre los hombres y las intenciones había una diferencia. Kompany lo puso todo, pero no se pusieron como siempre. El Bayern salió a dominar, con posesiones larguísimas, como si la pelota recorriera de un lado a otro los pasillos de un laberinto. En cambio, no salió a fuego, con esa verticalidad que inclina los estadios de Alemania hasta que el Madrid, herido, dejara el rastro de la sangre sobre la hierba. La razón no era el respeto, ni el peso del escenario. Era el temor a encontrarse sueltos a Vinicius y Mbappé en mitad de la pradera, como guepardos. Especialmente al primero, del que no tiene buen recuerdo desde que abrió en canal el Allianz. A ese recuerdo debe aferrarse el Madrid. Mbappé es el gol, sin duda, pero el desequilibro es Vini. El problema es que es tan capaz de desequilibrar hacia afuera como desequilibrarse hacia adentro. Que estos días pase por el sillón gris de Arbeloa.

El Bayern tiene a su Vini en Olise. El francés, de 24 años, es un futbolista al que se espera hace tiempo. Avanza del mismo modo que se despliega un látigo. Lo buscaron sus compañeros continuamente, enfrentado a un duelo clave frente a Carreras. No basta un defensa frente a un jugador semejante. Son necesarias las ayudas, como ante Vinicius.

Olise, en el Bernabéu.

Olise, en el Bernabéu.OSCAR DEL POZOAFP

El Madrid detectó el peligro, pero el Bayern es como una baraja con cartas marcadas. Ni Kane y Luis Díaz habían entrado apenas en juego, pero aparecieron como en un baile de máscaras tras un error de Vinicius en un pase. Kane y Gnabry combinaron para habilitar a Luis Díaz, que cruzó sobre Lunin.

Ese error que tanto quería evitar el Bayern, las pérdidas mortales, lo cometió el Madrid ante un rival que se parece mucho al conjunto blanco, pero en un proyecto muy maduro, no improvisado. La era de Kompany y la miniera de Arbeloa no tienen nada que ver y la diferencia no está sólo en los banquillos, también en el palco.

A un error le sucedió otro, esta vez de Carreras, sorprendido por Pavlovic, y el resto resultó demasiado fácil ante una defensa desguarnecida. Olise tuvo tiempo de controlar y mirar y Kane podría haberse echado un pitillo. Miró y colocó el balón donde quiso. Un hecho especialmente grave, puesto que llegaba inmediatamente después del descanso, en el que se supone que Arbeloa debió comprimir más a los suyos. Al contrario, Vinicius no aprovechó el regalo de Upamecano.

Bellingham, al final

Inicialmente, el técnico del Madrid había tomado decisiones consecuentes, como fue la de dejar en el banco a Bellingham para mantener a Thiago Pitarch y Güler. El inglés no estaba en la forma necesaria, aunque hay cosas difíciles de argumentar con tanto viento en contra, hoy una tempestad. Cuando entró Bellingham por el jugador de la cantera, señalado por un error en el área nada más empezar, el Bayern estaba al acecho con un Olise ya en modo figura. El inglés entró en el momento de la efervescencia y lanzó a Mbappé, que cruzó para forzar la mejor intervención de Neuer.

No fue la única. A sus 40 años, y pese a la inactividad reciente, el portero alemán se desplegó como dos de 20, un par de veces ante disparos del francés y en un mano a mano ganado a Vinicius. Sólo una vez pudo superarlo Mbappé, gracias a esos pases medidos de Trent. Un soplo de vida, y mientras hay vida lo siguiente es más cierto si es que hablamos del Madrid.

¿Habrá milagro en Múnich?

¿Habrá milagro en Múnich?

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El Real Madrid no mereció perder. Y la pregunta que flota en el misterio del fútbol es si el Madrid será capaz de lograr una hazaña en Múnich, como si se tratara de una película del calibre de Los cañones de Navarone.

Puede parecer una quimera, una misión imposible sin Tom Cruise, pero con el Madrid en la Champions, todo es posible.

El error principal fue que Álvaro Arbeloa interpretó el partido como si el Bayern fuera el City. No lo es. Es un equipo bastante inferior. Y la estrategia de Arbeloa, una vez más, resultó equivocada. ¿Por qué despreciar tanto al Madrid y jugar como si fuera un equipo vulgar?

No lo entendí. Pero la estúpida corriente generalista en el madridismo actual sostiene que hay que correr. ¿Correr cómo? ¿Como un pollo sin cabeza? En efecto, Vinicius Júnior defendió mucho, pero por su zona llegaron los dos goles muniqueses. Y Kylian Mbappé bajó en exceso en la primera parte. No podía marcar ni aunque fuera un ángel. Correr mucho, sin atacar, es imposible.

La cantidad de balones perdidos fue alarmante precisamente porque no había nadie en posiciones ofensivas. Arbeloa parece creer todavía que dirige al Castilla. No se puede jugar con una táctica tan cobarde. Esto es el Real Madrid.

Con el mejor jugador del mundo convertido en esclavo defensivo, los muniqueses se creyeron durante un rato que se enfrentaban a otro rival alemán más.

A los veinte minutos de juego descubrieron que el Madrid, aun acurrucado atrás, no era un equipo menor. Mbappé tuvo una ocasión clara, lo intentó como un poseso, pero no tuvo fortuna: no cuenta con dos muslos al viejo estilo. Poco después llegó el gol del Bayern.

Trent Alexander-Arnold le dio el pase de gol y Mbappé no falló. Hizo todo lo que pudo —y más—, pese a las torpezas de Vinicius de cara a portería. Incluso logró provocar que el Bayern jugara con un hombre menos.

De repente, un gol del mejor jugador del mundo hizo creer que el hundimiento del Madrid era imposible. Y no lo fue: el equipo firmó un segundo tiempo soberbio, quizá el mejor de la temporada. No tuvo suerte y perdió, también condicionado por el arbitraje del inglés Michael Oliver, que siempre me ha parecido un colegiado alineado con la doctrina de la UEFA. Y ya sabemos que, ahora mismo, el Bayern pesa más que el Madrid.

El Madrid golpeó con fuerza al Bayern, pero esta vez lo salvó Manuel Neuer, que para desgracia del madridismo estuvo extraordinariamente brillante. El Bayern demostró en el Bernabéu que no es para tanto.

Aunque la plantilla madridista sea un cuadro de Picasso, con las piernas en la cabeza, el cuerpo quebrado y el pie hacia arriba; aunque no haya un entrenador sólido ni una plantilla bien ejemplarizada, el Madrid tiene futbolistas como Mbappé, Federico Valverde, Aurélien Tchouaméni, Trent, Arda Güler y Thibaut Courtois. El belga, por desgracia, no pudo jugar en esta derrota madridista.

Havertz rompe la atonía en Lisboa y da el triunfo al Arsenal en el 90

Havertz rompe la atonía en Lisboa y da el triunfo al Arsenal en el 90

El Arsenal más tibio, cauto y pragmático encontró un premio exagerado con el gol de Havertz en el minuto 90, cuando unos y otros daban por bueno el marcador, como habían hecho a lo largo de todo el encuentro. El veterano delantero, que se incorporó por Odegaard a 20 minutos de la conclusión, controló con mimo un exquisito centro de Martinelli, otro de los reclutados en el segundo tiempo, y definió certero ante Rui Silva. Los británicos sacan oro del José Alvalade y ratifican su condición de favoritos para estar en semifinales, a la espera de lo que suceda el próximo miércoles en el Emirates Stadium.

En el casi desesperado afán de encontrar atractivos a un partido plano, muy plano, hasta que llegó el momento determinante, podría destacarse la combustión de Araujo por la banda izquierda, tanto a la hora de proyectarse desde su lateral como de fajarse con Madueke cuando le tocaba defender. Podría uno detenerse a observar al reaparecido Odegaard, novedad en el centro del campo de un Arsenal no obstante en la línea decaída de los últimos partidos. Quedó también algún detalle de Trincao dentro de su discreta actuación, como lo fue la de los dos equipos en términos colectivos.

Cierto que los británicos avanzaron levemente líneas tras el descanso, pero cabe esperar mucho más de un equipo que pretende postularse para el máximo torneo continental y pierde gas de manera preocupante. Languideció un partido en el que nadie quiso exponerse. Un par de ocasiones, sendos palos, insinuaron algo distinto en un duelo sin ritmo donde ambos equipos se esmeraron en no comprometer sus opciones en la eliminatoria.

Pocas ocasiones

Pronto tuvo que dejarse ver David Raya. Un gran pase con el exterior de Diomande al desmarque de Araujo derivó en un disparo que el guardameta español desvió al larguero. El lance, a los siete minutos, fue como la chispa que pudo haber encendido la noche, al igual que sucedió poco después con un córner que Madueke puso en el larguero.

Llegaba el Arsenal a Lisboa en un momento incierto cuando mayores han de ser las certezas. Eliminado por un equipo de inferior categoría como el Southampton en los cuartos de la FA Cup, poco después de perder ante el Manchester City la final de la Carabao Cup, al conjunto que entrena Mikel Arteta parece amenazarle el vértigo. Sólido líder de la Premier, aún siente la amenaza del City, situado a nueve puntos, con un partido menos y a la espera de recibirle en el Etihad el día 19.

La incontestable autoridad plasmada en la fase regular de esta Liga de Campeones ha dado paso a un equipo dubitativo, que sufrió más de lo esperado para eliminar al Bayer Leverkusen tras caer 1-0 en el partido de ida. Distinta era la tendencia del Sporting de Lisboa, al que el estadio José Alvalade recibió con la memoria aún cercana de los cinco goles al Bodo Glimt que le dieron la clasificación después del sofoco padecido en Noruega.

Hubo otro gol, sí, lo marcó Zubimendi de un disparo desde el exterior del área en el minuto 60, pero fue anulado por un fuera de juego previo. Más allá de algunas tímidas tentativas a balón parado, el Arsenal no había inquietado a Rui Silva. Los gunners se han convertido en un equipo previsible, que ya ni siquiera cuenta con los réditos acostumbrados en el fútbol de estrategia. Pero a Arteta, hombre metódico y cabal, volvió a funcionarle el fondo de armario. Cuando todo abocaba a nada, emergió Martinelli y resolvió Havertz.

La lágrimas del 'dernière danse' de Griezmann ante uno de sus peores rivales: "Era el mejor momento para decirlo"

La lágrimas del ‘dernière danse’ de Griezmann ante uno de sus peores rivales: “Era el mejor momento para decirlo”

«Había llegado al límite mentalmente, buscaba excusas cuando no me salían las cosas, probé, pero a los meses me di cuenta de lo feliz que era». Es Antoine Griezmann el que pronunció esta frase sobre La Decisión justo después de convertirse en el máximo goleador de la historia del club rojiblanco. La Decisión del francés, hoy con 211 goles como colchonero, fue buscar nuevos retos en el Barcelona al lado de Messi en 2019, pero aquella aventura de dos años no funcionó ni para él, ni para su familia, ni para el club culé. Tenía 28 años.

Con 35 le ha llegado la oportunidad de otro cambio de rumbo. Una oportunidad que apareció en enero, cuando el jugador era un buen sexto hombre, pero sin el peso que el futbolista atesora en el club y sin la importancia que merece en el juego del Atlético de Madrid. "En septiembre fue algo más difícil de gestionar. Pero con el vestuario que hay y la familia en casa se ha ido trabajando y buscando lo que necesitaba el Cholo. Lo entendí e intenté hacer lo mejor posible", apuntó el jugador

La oportunidad se la brindó el Orlando City con una petición inicial muy difícil para el francés que era que llegara en la ventana principal del mercado de la MLS que concluía el 26 de marzo. Entonces llegó la enésima explosión del francés. Dando exhibiciones, primero partiendo del banquillo y luego como titular.

Especialmente memorables fueron las de Copa del Rey ante Betis en cuartos y FC Barcelona en semifinales. "Parece tan ligero... Es como si estuviera bailando", calificó Hansi Flick al francés su habilidad para jugar entre líneas, girarse y, especialmente, lanzar los contraataques del conjunto colchonero. Esos partidos han colocado a su Atlético de Madrid en la final de Copa y en los cuartos de Champions ante su ex equipo. "Ojalá que sí la juegue. Se la merece más que nadie. Su calidad y talento lo va a mantener toda la vida. Qué puedo agregar más. Lo quiero mucho, quiero siempre lo mejor, ojalá pueda jugar esa final", pidió el Cholo.

Mientras, su entrenador y compañeros como Koke y Llorente hablaban de esa duda. "No sé qué va a pasar" decían sus amigos. "Tenemos unos objetivos en la vida y unas sensaciones y hay que respetarlas", añadió el 14 del Atlético sobre el galo. Pero el francés, callaba. Su situación inicial de la temporada a nivel individual había cambiado y, a nivel colectivo, el equipo tenía un título a tiro y la final de Champions, el mayor objeto de deseo de la historia del Atlético de Madrid, a cuatro partidos.

Lo cierto es que el futbolista nunca llegó a tomar una decisión definitiva y su entorno tuvo claro que la opción de quedarse hasta final de temporada era la más lógica. Había una parte sentimental tras un adiós difícil y feo al FC Barcelona y una reconciliación larga, lenta y muy trabajada. Y una deportiva que se fundamentaba en la posibilidad de ganar títulos con el Atlético de Madrid toda vez que él jugador se perdió la segunda liga del Cholo por estar en el FC Barcelona y sólo pudo conquistar, a nivel nacional, una Supercopa en 2014. "Siempre pienso en el equipo y creo que lo mejor para estar tranquilo y que no haya duda es que el cielo esté despejado y que era el mejor momento para decirlo", reveló el francés.

El peor enemigo

Precisamente el Barça se vuelve a interponer en el camino de sus sueños. Lo intentó antes en 2016 también en cuartos, pero el galo les ajustició a la vuelta con un doblete, después de perder 2-1 en el Camp Nou en la ida. Y no es precisamente el conjunto culé uno de los favoritos del francés. Nunca le ha marcado en liga con el Atlético y apenas le ha anotado seis tantos en 31 partidos de los que sólo ha ganado tres.

"Si Dios quiere vamos a jugar cinco partidos más en Champions". Era Simeone el que auguraba o deseaba lo que sería el dernière danse del francés. Un jugador, "de los mejores que ha entrenado" al que le dedicó un emotivo discurso de despedida para su sorpresa. "Gracias por lo que nos diste, nos das y seguís dando", apuntó el técnico en la rueda de prensa previa para luego recordar al jugador que primero es su entrenador y luego su amigo. "Te quiero mucho, pero soy tu entrenador y sabes que si no corres vas afuera", se despidió.

Estábamos equivocados: el problema no es Mbappé

Estábamos equivocados: el problema no es Mbappé

No hay un madridista, ni en la Tierra ni en la cara oculta de la Luna, que no tuviese la certeza de que la primavera de ilusión duraría hasta que emergiese Mbappé. Y pese a ello no hay mucho que reprocharle al francés. Hizo persecuciones defensivas hasta la frontal del área, conducciones explosivas a la contra, buenos desmarques y Neuer le sacó tres balones nivel Courtois y casi le para el del gol. La posibilidad de que sea gafe existe, pero más allá de eso no hubo leña para quemar a Kylian en la hoguera de la frustración del hincha. Al contrario.

El ojo entrenado en la Copa de Europa detectó las turbulencias cuando Olise cogió la primera bola y al paso no le salió Mendy, sino Güler y Carreras. El lateral sacó una bajo la línea como aquella de Ferland contra el City, pero no era lo mismo. Se produjo un milagro para no castigar con gol un fallo monumental de Pitarch, idéntico al de los octavos de final. Pero no era lo mismo. En otro tiempo, habríamos visto destellos de decimosexta hasta cuando el árbitro se inventó una amarilla a Tchouameni que empezaba a poner los cimientos de una exhibición redentora de Camavinga en la vuelta en Münich.

Pero nada era lo mismo. Vinicius, el antiMbappé, el hombre que sí nos ha dado la gloria europea dos veces, la enterró esta vez con dos balones lamentables al medio que cayeron como dos losas bávaras. Después falló el 1-2 en una jugada que despertó el tenebroso recuerdo continental de Gonzalo Higuaín.

Con todo, hubo arrebato europeo. El equipo nos castiga con la esperanza de la fe. Hubo un buen Bellingham, un apocadillo Bayern, un cambio inexplicable del gran Arda y la sensación de que la eliminatoria no está cerrada. La necesidad, también, de entender que la mística del estadio no existe y que plantillas mejores que la tuya es muy posible que el 99% de las veces jueguen mejor que tú, salvo que tengas a Mendy para frenar a ese demonio llamado Olise. ¿Ficharía el Real Madrid a un extremo del Crystal Palace? Por el mismo precio, fichó a Mastantuono...

Otro puñetazo de realidad al Real Madrid: el Bayern se une a la lista del Liverpool, el Arsenal y el PSG

Otro puñetazo de realidad al Real Madrid: el Bayern se une a la lista del Liverpool, el Arsenal y el PSG

Decía Arbeloa unos minutos antes del inicio del partido que «me sorprendería que el Bayern no viniera a jugar arriba». Y vaya si vino. Acompañado por 4.500 aficionados y por la inesperada lluvia vespertina que acechó la Castellana, los de Vincent Kompany volvieron a dar un puñetazo de realidad sobre la mesa del Real Madrid. Uno más, por si hiciera falta, para reconfirmar el secreto a voces en el que vive el club desde hace dos temporadas.

Desde que ganara la Champions en Wembley, retirándose Kroos y fichando a Mbappé, el Madrid había perdido contra el Milán, el Liverpool (en dos ocasiones), el Arsenal (también dos) y el PSG. Seis resultados en los que encajó 15 goles y anotó sólo 2. Todo sin contar las derrotas domésticas ante Barça y Atlético. A esa lista se sumó este martes el Bayern. De los diez primeros del ranking de la UEFA, sólo ha sido capaz de ganar al City en las dos últimas eliminatorias y a la Juventus en la liguilla de este curso. El resto, cruz.

Esos partidos han dejado una amarga sensación de impotencia en la grada madridista. El partido de ida contra el Bayern, que pudo marcar varios goles en el primer tiempo, recordó al cruce de la pasada campaña contra el Arsenal. Fue un Madrid incapaz, dependiendo una y otra vez de balones largos hacia Vinicius y Mbappé, errático en salida y sin generar fútbol. El brasileño, que prometió su mejor versión en la previa, falló en el inicio de los dos primeros goles del Bayern y se llevó una pitada.

En el banquillo, Arbeloa le pedía a Mbappé y a Vinicius que se pegaran un poco más a Kimmich, principio de todo en el cuadro alemán. El centrocampista germano es el tipo de jugador sobre el que gira todo un equipo. El tipo de jugador que era Kroos y el tipo de jugadores que son Pedri o Vitinha. El tipo de jugador que le falta al Madrid.

La derrota en Mallorca, con la que el conjunto blanco dijo casi adiós a la Liga, fue la gasolina que encendió el tramo final de un encuentro que no tuvo notas positivas para el Madrid. Tchouaméni se perderá la vuelta por acumulación de amarillas, pero la incapacidad de Vinicius y Mbappé, los mejores pagados de la plantilla, de generar alguna ocasión en la segunda parte desesperó al público. Tampoco ayudaron los fallos de los jugadores en controles o pases, fruto del nerviosismo del momento y de una realidad que el Madrid como club debe enfrentar: falta calidad técnica en la plantilla.

El volumen de los pitos a Vinicius aumentó con la clarísima ocasión fallada para poner el 1-2, pero desapareció con el gol de Mbappé y con el intento de asedio final del Madrid, más por corazón que por fútbol, y que demostró en 15 minutos que, al menos de pulmones, puede dar mucho más. En una semana, Múnich juzgará finalmente el proyecto del Madrid.