Campazzo y dos rebeldes dejan al Real Madrid a un paso de la Final Four

Campazzo y dos rebeldes dejan al Real Madrid a un paso de la Final Four

A un paso de Atenas, de regresar a la Final Four tras la dolorosa ausencia el curso pasado, a ese lugar en el Olimpo de Europa que no deja de ser la razón existencial del Real Madrid. A una victoria de acabar con el Hapoel de Tel Aviv tras un segundo ejercicio, otro, de poderío, incluso de supervivencia sin Tavares. La versión más plena del Madrid de Scariolo a tiempo. Campazzo lideró a un colectivo decidido, sin apenas resquicio, y Andrés Feliz y Usman Garuba resultaron la chispa adecuada, un dúo desestabilizador por puro corazón. Una tremenda paliza finalmente. [102-75: Narración y estadísticas]

Fue un tormento el Facu, 10 triples en dos partidos, porcentajes de francotirador. Fue un ciclón el Madrid, espoleado por dos tipos que no entienden el juego si no es desde el puro frenesí. Este Madrid es ya el del dominicano Feliz, un chico hecho a sí mismo desde las calles de Guachupita. Hasta la elite. Como Garuba, que enloqueció al Hapoel con su capacidad de estar en todos sitios todo el tiempo. De pelear cada rebote, de molestar en cada emparejamiento. Más allá de los números (13 puntos, nueve rebotes y dos robos el pívot, 11 y cinco el combo), estuvieron las sensaciones y lo que contagiaron.

Como no podía ser de otra forma, todo lo que aconteció en el primer duelo del miércoles iba a condicionar el segundo. La lesión de Tavares -"sin él, somos otro equipo", admitió Scariolo- y el dominio casi abrumador del Madrid entonces; pero también el extraño final, el parón de rendimiento y concentración blanca cuando ya todo lo tenía ganado, el parcial último del Hapoel, que le sirvió más para recuperar confianza que para asustar. Hasta las quejas por el arbitraje en sala de prensa de Itoudis (esta vez fue su equipo el que lanzó más tiros libres). Con todo eso en la coctelera y de nuevo sólo con la presencia de los abonados en las tribunas, amaneció una partida diferente, en la que, por ejemplo, Elijah Bryant, a cero hace dos días y con molestias físicas, empezó con un triple.

Las cartas marcadas y un Hapoel consciente de encontrarse sobre el alambre, de que viajar a Bulgaria con la losa del 2-0 era una condena. Oturu pronto explotó la ausencia de Tavares, con Micic surtiéndole y asestando unas ventajas hasta ahora nunca vistas por los hebreos (13-19). Pero fue la segunda unidad de Scariolo la que espabiló al Madrid. De repente, llegaron unos minutos de sublime defensa, con Garuba y Feliz como capitanes del incordio. Manos, choques, robos e intensidad. Un dolor de cabeza para cualquiera que, en la otra canasta, castigaba un Maledon al fin enchufado.

Feliz, ante Micic, durante el partido.

Feliz, ante Micic, durante el partido.EFE

Fue un 13-3 de parcial que devolvió la iniciativa al Madrid. Aunque, curiosamente, con la vuelta de los titulares, el Hapoel (y su zona defensiva) retomó algo el dominio. Espesó la noche. Aunque la última canasta fue de Campazzo, las sensaciones y la pequeña ventaja eran de los visitantes (40-42).

Pero Scariolo había visto claro quienes sacaban de punto al rival, quienes, con su energía, decantaban la balanza. Feliz y Garuba le hicieron cambiar los planes, titulares tras el descanso. Y fueron, otra vez, la revolución. Desquiciaron a Micic, atacaron cada resquicio, tocaron balones en defensa y, con la astucia de Campazzo, pusieron patas arriba el Palacio. Los tres (un triple de Hezonja y otro de Okeke en ese tramo también) fueron la plenitud, como si de repente el DJ subiera el volumen de la música. Un 25-9 de vuelta y una máxima para empezar a soñar (71-56).

No tiró la toalla el Hapoel, más alegre sin Garuba en pista. Un parcial de 2-9, la cuarta de Maledon... Amenazaba con un desenlace de tensión como el miércoles pero, de repente, todo terminó de saltar por los aires. Micic se cargó con la cuarta y a la jugada siguiente, una técnica por protestar le mandó al banquillo. Contestó el Madrid con dos triples (Campazzo y Lyles), una sentencia. A refrendar el martes en Bulgaria, el destierro del Hapoel. Y con el colchón de tener hasta dos balas más hacia el OAKA.

Dimitrievski, de sentirse engañado a ser el muro que sostiene al Valencia

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La razón por la que el Valencia ha sacado en las dos últimas semanas ligeramente la cabeza de la zona caliente del descenso tiene nombre y apellido: Stole Dimitrievski. El guardameta macedonio sostuvo al equipo en Mallorca para arañar un punto y sacó una mano salvadora a un remate de bocajarro de Stuani que permitó amarrar los tres puntos en Mestalla cuando el Girona tocó arrebato. Cuando el Valencia se resquebraja, aparece su portero para sujetarlo. Ante la artillería del Atlético, aunque mermada por el objetivo de llegar a la final de la Champions, tendrá otro reto.

Los números de Dimitrievski avalan el peso específico que ha ganado en el once de Carlos Corberán, incluso a su pesar. En Liga ha jugado hasta el momento 15 partidos y ha recibido 18 goles, lo que le convierte en el sexto cancebero con mejor promedio. Esas cifras y la sensación de seguridad que aportan son algo que no podía ni imaginar en noviembre. El macedonio se ha convertido en un hombre vital para la salvación a pesar de que su historia con el Valencia comenzó siendo amarga y llegó a estar en peligro especialmente el pasado verano.

Llegó libre a Mestalla en junio de 2024, tras finalizar una vinculación de seis temporadas con el Rayo Vallecano. Su destino era perfecto, un club que en enero, cuando le contactó, ya sabía que Mamardashvili sería traspasado y que Jaume Domenech, pese a su ascendencia en el vestuario, no sería el relevo. Iba a ser titular en un equipo que, en la segunda temporada de Rubén Baraja, rozó Europa y parecía iniciar un camino de crecimiento.

Todo se torció cuando el Liverpool accedió a dejar cedido una temporada al georgiano. Nadie lo esperaba. «Jugué toda la pretemporada y, en la primera jornada ya no juego, y a los cinco meses el equipo es último. Hubo un cambio de entrenador y juego cuatro partidos y después de una derrota me quita», explicó Dimitrievski en una polémica entrevista en su país durante el parón de selecciones en noviembre. Esa derrota fue un 0-5 ante el Barça en Copa del Rey en Mestalla. Había jugado cuatro partidos de Liga -tres con Baraja y uno con Corberán, todos por lesión de Mamardashvili-, y los cinco de Copa. En total, nueve. De esa cifra nació el verdadero desecuentro. Con la salvación garantizada llegó el Valencia al último partido ante el Betis. Dimitrievski estaba a un partido de cobrar un bonus de 300.000 euros que tenía fijado en su contrado, pero el entrenador no lo alineó.

El macedonio se sintió engañado y buscó una salida, pero el Valencia le cerró las puertas. El georgiano se había marchado y Jaume anunciado su retirada. Iban a buscar un portero, pero no dos. La sorpresa para Dimitrievski fue que Corberán, en su condición de manager, buscó a quien quería que fuera titular: Julen Agirrezabala. Lo que podía ser una competencia sana tenía letra pequeña. Fue el Athletic quien confirmó que la cesión tenía un coste para el Valencia además de unas penalizaciones económicas en caso de no jugara.

«El club trae otro jugador que tiene por escrito en el contrato que tiene que jugar partidos de Liga. Eso fue un shock para mí. Significaba que ya no hay competencia en esa posición. Tiene que jugar sí o sí», resumió Dimitrievski mientras estaba con su selección, donde es titular indiscutible. Unas declaraciones que fueron una bomba en el vestuario. El club le sancionó, pidió perdón y el entrenador le afeó en público sus palabras «erróneas e incorrectas». Esa tensión tuvo que desaparecer cuando el portero vasco se lesionó, primero muscularmente y luego para toda la temporada por una rotura de menisco. Fue entonces cuando emergió el mejor Dimitrievski.

«Si entreno bien y me dan la oportunidad, responderé sin ningún problema, porque tengo experiencia, tengo calidad y estoy preparado para hacerlo», dijo en su peor momento y lo ha cumplido. «Dimitrievski ha sido vital», admite Corberán, que protegió su apuesta por Agirrezabala al inicio hablando de una lesión en la pretemporada. El contrato del macedonio acaba en junio, pero el Valencia tiene la posibilidad de ejecutar una cláusula y, por medio millón de euros, alargarlo hasta 2028. De momento, la negociación está supeditada a cerrar la permanencia.

Para el Valencia, vencer al Atlético le colocaría cerca del objetivo y, aunque no es tarea fácil, algunos jugadores de la plantilla estaban en septiembre de 2023 cuando le endosaron a los de Simeone un doloroso 3-0. Los rojiblancos enfrentan este duelo entre las guerras con el Arsenal y tendrán que mimar a quienes salieron tocados como Julián Álvarez, Giuliano o Sorloth, y proteger al resto. Corberán no se confía y, por si acaso, Simeone le carga de razón: «Vamos a ir con gente fresca que tiene la oportunidad de mostrar por qué están en el Atlético».

El Barça, con Raphinha y Bernal para acercarse aún más al título

El Barça, con Raphinha y Bernal para acercarse aún más al título

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Si el Barça mantiene el ritmo, es solo cuestión de días que sume la segunda Liga consecutiva con Hansi Flick en el banquillo. Incluso, podría serlo únicamente de horas, si logra imponerse a Osasuna este sábado en Pamplona (21.00 horas) y el Real Madrid no consigue vencer a domicilio al Espanyol en el que será el último partido del domingo.

Para ganar en El Sadar, un estadio en el que los azulgrana cayeron la pasada temporada con estrépito por 4-2, el técnico germano podrá contar prácticamente con toda seguridad tanto con Raphinha como con Marc Bernal, que ya se han ejercitado esta misma semana al mismo ritmo que sus compañeros y están solo pendientes de recibir la pertinente alta médica. Con todo, su presencia de inicio en el once es algo que el entrenador prefiere guardar ahora mismo en secreto. En lo que se refiere al delantero brasileño, incluso, no quiere aventurar ahora mismo si tendrá o no minutos.

«A veces hay lesiones, pero siempre da el máximo, tanto en los partidos como en los entrenamientos. Esa es su mentalidad. Nos ayuda mucho, pero esta temporada ha sufrido, y es importante que esté de vuelta, es uno de los capitanes. Ya veremos qué hacemos», dejó caer Flick en rueda de prensa sobre Raphinha. En lo que se refiere a Bernal, en cambio, fue algo más claro. Deslizó que tendrá minutos, pero no dejó entrever si será o no titular. Lo que tiene claro es que alineará al mejor equipo posible. «Recuerdo la derrota del curso pasado. Hicimos muchos cambios en el once y eso es algo que no va a pasar esta vez. Estamos en un buen momento, pero Osasuna también está jugando bien y tiene como objetivo estar en Europa. Tendremos que dar lo mejor de nosotros en el campo», aseveró el preparador azulgrana, quien se centra única y exclusivamente en los suyos, sin pensar, por ahora, en el eterno rival. «No quiero hablar de otros, solo del nuestro», sentenció.

Con todo, sabe muy bien que, salvo que las cosas se tuerzan mucho en esta recta final del campeonato, el camino hacia su segunda Liga como azulgrana parece más que despejado. «La gente nos da las gracias por la calle, es fantástico y un honor para mí. Cuando entrenas a un club como el Barça, se trata de ganar títulos, ese es el objetivo. El ambiente es fantástico. Puedes tener a los mejores jugadores, pero, para ganar títulos hay que tener al mejor equipo», apuntó, en lo que se podría leer entre líneas un dardo en toda regla hacia el Real Madrid. Eso sí, se resiste a vender la piel del oso antes de cazarlo. «Me hace feliz lo que hacen los jugadores, lo dan todo por este club, y el entorno es fantástico. Vamos todos a una, también cuando perdemos, y eso me sorprende mucho y hace que me sienta orgulloso, pero tenemos que seguir mejorando y evolucionando. La temporada, además, aún no se ha acabado y, de momento, solo hemos ganado una Liga», zanjó.

Sabe muy bien, además, que ganar todos los partidos que restan le permitiría acabar la Liga nada más y nada menos que con 100 puntos en el casillero. Y ese es un reto que le encantaría lograr. «Estamos centrados en el siguiente partido, pero queremos ganarlos todos. No se me dan bien los números, sería perfecto vencer todos los que quedan, aunque los rivales que tendremos son duros. Sobre todo, tenemos que aprender de los errores, esa es nuestra actitud, nuestra mentalidad y estoy contento con lo que he visto en los entrenamientos. Todos los jugadores están centrados en hacer el trabajo», recalcó un Flick que, en parte, no pudo evitar abordar temas que van más allá de lo que queda de curso. Como, por ejemplo, el futuro de Robert Lewandowski o la recuperación de Lamine Yamal para jugar el Mundial con España.

«Con Robert vamos hablando, pero lo que nos decimos es algo que queda entre nosotros. Ante todo, nos centramos en los partidos que quedan de aquí al final de temporada. Cuando acabe el curso, ya veremos qué pasa», se limitó a señalar acerca del polaco, cuyo contrato con el club azulgrana finaliza el próximo 30 de junio y que, de acuerdo con las últimas especulaciones, podría fichar por la Juventus este mismo verano. «Estamos en contacto con los médicos de la selección y él lo está con el seleccionador. Está evolucionando bien y estará en el Mundial. Es lo que quiere», aseguró Flick acerca del joven crack barcelonista, quien ya fue determinante para que la selección española se hiciera con la última edición de la Eurocopa y aspira ahora a afianzarse un poco más en lo más alto en la gran cita futbolística de este verano.

Sinner se planta en la final y está a una victoria de convertirse en el primer hombre que gana cinco Masters 1000 consecutivos

Sinner se planta en la final y está a una victoria de convertirse en el primer hombre que gana cinco Masters 1000 consecutivos

Nadie puede detener a Jannik Sinner, que sumó ante Arthur Fils en las semifinales de Madrid su 27ª victoria en un Masters 1000 y buscará este domingo convertirse en el primer jugador capaz de ganar cinco títulos consecutivos de este rango. No alcanzó con la mejoría del francés, avasallado en el primer parcial, para comprometer el porvenir del número 1 del mundo, que respondió a las dificultades agregadas para imponerse por 6-2 y 6-4, en una hora y 26 minutos.

El paralelo de revés con el que consumó la rotura en el noveno juego del segundo set después de un intenso peloteo fue la expresión manifiesta de la distancia entre uno y otro a lo largo del partido.

Campeón el pasado año en Paris-Bercy y esta temporada en Indian Wells, Miami y Montecarlo, Sinner se encuentra a una victoria de conseguir algo insólito, un registro que, se concrete o no, demuestra la temperatura que ha tomado su raqueta y el dominio que ejerce en la competición.

Superado Rafael Jódar en un exigente partido de cuartos de final, Sinner se enfrentaba al hombre que detuvo al español en las semifinales del Conde de Godó para llevarse después del torneo. Fils, vigésimoprimer favorito, llegaba como un tiro, con nueve victorias consecutivas sobre arcilla, dispuesto a poner fin a la espectacular racha del italiano.

Quedaba por ver hasta dónde llegaría el tenis de Sinner, que se confesó fatigado tras el encuentro ante Jódar y tiene en las dos próximas semanas en Roma la penúltima cita antes de Roland Garros, donde, ausente por lesión Carlos Alcaraz, aparecerá como principal favorito.

Una tormenta incontenible

Las dudas sobre su plena implicación en el partido quedaron pronto resueltas. Tras un primer juego de siete minutos en el que el francés mantuvo a duras penas su servicio, Sinner desató una tormenta incontenible, arrinconando a su rival. Dominaba con su servicio y lo hacía también con el resto, castigando cualquier titubeo de su oponente con formidables devoluciones de revés.

Fils no encontraba su saque y pagó un alto precio por ello. Sinner ganaba en todas las circunstancias posibles: los largos intercambios, que alguno hubo, y los cortos, cuando encontraba el camino directo con la pulcritud y potencia de sus impactos. No daba con soluciones el francés, que se vio pronto un set por debajo.

Más afinado en el segundo, también por el receso que se tomó su oponente, nunca se le vio con verdaderas opciones de voltear el marcador. No creó una sola pelota de break e incluso con su mejoría fue siempre con el agua al cuello. Salvó dos amenazas sobre su saque en el quinto juego, pero no fue capaz de neutralizar la que enseñaría a Sinner el definitivo camino del triunfo. Será su primera final en Madrid, el único Masters 1000 donde no había litigado por el título.

La Euroliga expedienta al dueño de Panathinaikos por sus protestas en el playoff contra el Valencia Basket

La Euroliga expedienta al dueño de Panathinaikos por sus protestas en el playoff contra el Valencia Basket

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La Euroliga ha abierto expediente al dueño y presidente del Panathinaikos, Dimitris Giannakopoulos, y la sanción, según pudo sabe EFE por fuentes conocedoras de estos procesos, podría impedirle la entrada a los siguientes partidos de su equipo al tratarse de un directivo reincidente.

En el tramo final del segundo partido de los cuartos de final entre el Valencia Basket y el Panathinaikos, disputado este jueves, Giannakopoulos, que estaba situado junto al banquillo de su equipo, se levantó y se dirigió con gestos airados a la mesa de anotadores y a los colegiados del encuentro, lo que provocó un importante revuelo en la zona.

Los árbitros recogieron en el acta la situación y, al acabar el encuentro, la Policía le abrió también un acta, junto a otros miembros de la expedición, por no haber seguido sus indicaciones y haber provocado una situación de tensión en el partido. Al haber quedado reflejada la actuación del empresario griego en el acta del encuentro y, según el protocolo de la competición, la Euroliga le ha abierto un expediente al directivo.

Fuentes conocedoras de estos procesos explicaron a EFE que en principio la resolución del expediente debe llegar antes del próximo partido de la serie, que será el miércoles 6 de mayo en Atenas, y que la sanción puede ser grave, más aún por tratarse de un directivo que ya ha sido sancionado por actuaciones similares.

El castigo, apuntan estas mismas fuentes, además de una multa económica podría impedirle asistir a los encuentros que le queden al Panathinaikos esta temporada, en la que su club organiza en Atenas la Final a Cuatro -de la que su equipo está a un solo triunfo-, y también a los que tenga en el arranque de la siguiente campaña.

Giannakopoulos arrastra un largo historial de multas, algunas de hasta 800.000 euros, y de partidos de sanción y tras la Final a Cuatro de 2025 le fue prohibida la entrada a los siguiente cinco partidos del Panathinaikos, una decisión que se espera marque el castigo que se prevé que se le imponga por sus acciones en el Roig Arena.

Con sus triunfos del martes y el jueves en ese pabellón, el conjunto griego adquiere una ventaja de 0-2 en la eliminatoria que da acceso a la Final Four. Tras el segundo encuentro Pedro Martínez, entrenador del Valencia Basket, calificaba de "impresentable" a Dimitris Giannakopoulos y reclamaba a la Euroliga medidas contra "personajes que van contra los valores del deporte".

Alemao hace soñar a Vallecas y el Rayo volará con ventaja a Estrasburgo

Alemao hace soñar a Vallecas y el Rayo volará con ventaja a Estrasburgo

El Rayo Vallecano está hoy más cerca que ayer de jugar la primera final europea de su historia. Palabras mayores para el humilde proyecto del barrio de Vallecas. El conjunto franjirrojo venció al Estrasburgo por la mínima y volará al noreste de Francia la semana que viene para defender el resultado camino de la final de la Conference League. Alemao marcó el único tanto del encuentro al aprovechar un córner lanzado por Isi y los de Iñigo Pérez pudieron ampliar la renta en el tramo final.

Fue un partido equilibrado, donde hubo más miedo que fútbol y en el que el Rayo fue mejor cuando creyó de verdad en el tipo de plantilla que es. Cuando se vio más talentoso, más fuerte, más equipo. Todo eso ha conseguido Iñigo Pérez, uno de los entrenadores revelación del fútbol español, capaz de llevar al «barrio más grande de Europa», como rezaba el tifo que se construyó en la grada, a las puertas de una finalísima continental.

Enciso fue el futbolista más peligroso del Estrasburgo en el primer tiempo, capaz de llevar la voz cantante del juego galo ante un Rayo demasiado pasivo, demasiado pendiente de la trascendencia histórica de la noche en Vallecas. Isi trató de poner pausa, pero los primeros 45 minutos no dejaron muchas ocasiones en la memoria. Ni un tiro a puerta, un córner a favor del Estrasburgo y empate en la posesión. Nadie quería perder, nadie hizo lo suficiente por ganar.

Tras el descanso, sin embargo, el Rayo fue otro. Sirvió la charla de Iñigo en los vestuarios, porque los locales apretaron hacia la portería rival en el segundo acto. Ilias fue la chispa, Isi el control, Lejeune la fuerza y Alemao el gol. Después de varias llegadas peligrosas sin encontrar la meta francesa, Alemao apareció en el área pequeña, en el primer palo, para cabecear a la red un buen córner de Isi. Locura en Vallecas y merecido 1-0 para el conjunto español, que lo quería más que el Estrasburgo.

El tanto noqueó a los galos y el Rayo pudo llevarse un resultado más amplio hacia Francia, pero apareció el joven portero belga Penders, llamado a ser el heredero de Courtois en la selección. A sus 20 años, voló varias veces para evitar los tantos de Lejeune y Alemao, perdonando el Rayo el segundo. Todo se decidirá en Estrasburgo.

La insólita historia de Ángel Mateos, que el domingo, con 70 años, se convertirá en el futbolista más veterano de España: "Me siento igual que cuando debuté"

La insólita historia de Ángel Mateos, que el domingo, con 70 años, se convertirá en el futbolista más veterano de España: “Me siento igual que cuando debuté”

Veamos. Por mucho que se rastree en Google, incluso por mucho que se enrede con la IA, establecer una clasificación irrefutable sobre quién es el futbolista más viejo en disputar un partido oficial en el mundo es muy difícil. Imposible, de hecho. Puede ser un israelí de 74, o mexicano de 71, pueden ser los dos o ninguno. También se puede cavilar sobre si hablamos de fútbol profesional o no, e incluso dirimir si la Tercera División es categoría profesional o no. Bien, todo eso está muy bien, pero sea el primero, el segundo, el tercero o el cuarto del mundo, lo que va a hacer Ángel Mateos (Turón, Asturias, 1955) el próximo domingo es (con perdón) la leche.

A sus 70 años, se va a convertir (esto sí está claro) en el futbolista español más veterano en jugar un partido de competición oficial. Será, durante unos minutos, el portero de su equipo de toda la vida, el Colunga, en el partido que le enfrentará al Praviano, correspondiente a la jornada 33 del Grupo II, el asturiano, de Tercera Federación (lo que toda la vida se ha conocido como Tercera División). Mateos, 'Mate' en el mundo del fútbol, jugará con el equipo (el Colunga) al que lleva ligado más de seis décadas, desde que era solo un niño. Y está estos días, claro, como eso, como un niño. «Me siento igual que cuando debuté, con 20 años. Aunque no es lo mismo debutar con 20 que reestrenarse con 70», confiesa en conversación telefónica con EL MUNDO. Físicamente está «como un cañón», según Santi García-Barrero, ex jugador de Oviedo y Logroñés y directivo del Colunga.

JORGE PETEIRO

«Peso lo mismo que cuando tenía 18 o 19 años y llevo jugando ininterrumpidamente desde que empecé con 10. Gracias a Dios, nunca tuve una lesión y ningún accidente en la mina, en la que trabajé durante 25 años. Juego todas las semanas una pachanga con los directivos y ellos me insistieron en que, cuando el equipo estuviera salvado y no fuera posible perjudicar a nadie, tenía que jugar. Y al final, se ha dado», explica Ángel, que posa para las fotos con diversión.

"Llevé unos guantes a la mina"

La idea tomó forma en el pasado mercado de invierno. Fue entonces cuando José María Cortina, otro miembro de la directiva del Colunga, se encargó de llevar a cabo los trámites. Porque, al tratarse de competición oficial, a Ángel ha habido que hacerle la correspondiente ficha federativa. Una vez pasó la pertinente revisión médica, todo estaba dispuesto.

Ángel ha visto de todo en estos 60 años de fútbol. «Cuando era joven, tener unos guantes de lana era un privilegio. Unos que tenía los llevé también a la mina. En algún campo había un charco enorme y sacaba el agua con un pequeño cubo que tenía guardado cerca de la portería. Acababa embarrado y, a veces, no había agua caliente, o ni siquiera había agua, y tenías que sacarte el barro en el río y lavarte luego al llegar a casa», rememora. Su gran ídolo, explica, fue Iríbar, por quien se hizo aficionado del Athletic. Y, también, un poco, Arconada. A nivel asturiano, asegura que desearía que tanto el Sporting como el Oviedo estuvieran en Primera.

JORGE PETEIRO

'Mate', además de jugar al fútbol tanto en pachangas como con los veteranos, procura mantenerse activo montando en bicicleta, jugando al tenis o saliendo a correr. Recordemos, tiene 70 años. Siempre y cuando, claro, no tenga que acompañar a su nieto al colegio. A él, al nieto, le tira por ahora más el atletismo que el fútbol. «Lo más importante es que haga deporte», resume su abuelo, orgulloso.

La falta de centímetros

En su caso, llegar más arriba de Segunda B no fue posible por una cuestión de centímetros. Literalmente. «Me decían, 'Mate', con diez centímetros más tú te plantas en Primera División'. Juan Mesa, directivo del Oviedo, me lo confesó cuando yo estaba en el Caudal. 'Si hubieras medido un poco más, te hubiéramos fichado', me dijo. Al final, ficharon a Camuel, que medía 1,81 o así, quien estuvo en el club mucho tiempo y que falleció ya hace unos años, el pobre», explica. Este domingo, a las 17.00 horas, con el Colunga, revivirá sensaciones de antaño. «No es una excentricidad. No se trata de buscar solo la foto. Está para jugar. Jugamos con él cada semana y es muy difícil marcarle un gol. La Tercera División es muy exigente, pero lo va a hacer de maravilla», insiste el directivo García-Barrero.

JORGE PETEIRO

El Colunga, y no sólo por esto, es un club especial. Mucho. «Tenemos un proyecto muy bonito, darles a los jóvenes de aquí una estructura lo más profesional posible, para que puedan llegar lo más arriba posible, con césped natural, que requiere un esfuerzo para cuidarlo, claro, pero jugando con unos valores que cada vez escasean más en el fútbol. En toda la liga, no hemos visto ni una amarilla. Incluso, si alguno no se comporta, preferimos jugar con 10. Cuando vamos a campos rivales, dejamos el vestuario perfecto, lo más limpio posible, y un obsequio. Y parece que hemos hecho escuela, porque algún rival hizo lo mismo al venir al nuestro», destaca el mandatario. El debut de Mate, claro, les dará más visibilidad. Pero no es eso lo que buscan. Ni siquiera el efecto llamada. «Las entradas serán todas gratuitas», destaca. De lo que se trata es de que el fútbol, al que tanto le ha dado este veterano portero, le devuelva también una parte de esa pasión y cariño. A lo grande.

Algo se mueve en el circuito: Alexander Blockx, otro agitador a escena

Algo se mueve en el circuito: Alexander Blockx, otro agitador a escena

Algo se mueve en el circuito. Lo recordaba Jannik Sinner tras vencer a Rafael Jódar en cuartos de final: ahora mismo hay jugadores jóvenes muy capacitados que en cualquier momento pueden sorprender. Citaba entre ellos a Alexander Blockx, un belga de 21 años que hasta el pasado torneo de Montecarlo no sabía lo que era ganar un partido sobre arcilla y este jueves, en el encuentro que abrió la jornada, despachó en dos sets a Casper Ruud, defensor del título, y se plantó en Madrid en las primeras semifinales de su carrera.

Ex número 1 del mundo júnior, Blockx es uno de los aventajados de esa generación que parece ajena a la duda. En la misma onda que Jódar, de 19, con quien coincidió en la última edición del Masters para jóvenes, el pasado diciembre, en Jeddah, donde el jugador de Amberes cedió en la final ante el estadounidense Learner Tiem, Blockx es un tenista resolutivo al que no le tiembla la mano.

Así volvió a demostrarlo ante Ruud a lo largo del duelo y en su desenlace, cuando, después de ver esfumarse dos bolas de partido al resto, cerró con naturalidad el encuentro con su servicio y sumó al noruego a su ilustre lista de damnificados en este torneo, en la que figuran Felix Auger-Aliassime, quinto cabeza de serie, y Francisco Cerúndolo, vigésimo, un argentino que se maneja bien en arcilla.

Blockx, que se impuso a Ruud por un doble 6-4 en una hora y 36 minutos, mide 1,91 y destaca por su poderoso servicio y la pegada que distingue a esta camada a la que también pertenece, entre otros, Joao Fonseca, superado por Jódar en tercera ronda, y Martín Landaluce, cuartofinalista en el Masters 1000 de Miami y recién ingresado entres los cien primeros del ránking.

Proyección en el ránking

"He jugado sólido y con algunos golpes increíbles. Me sentí muy cómodo con el saque", comentó Blockx una vez culminada la victoria más importante de su carrera, que le proyecta de momento hasta el puesto 35º del ránking. Hijo de Oleg y Natalia, ambos ex deportistas profesionales de origen ucraniano, alcanzó los octavos de Montecarlo tras disputar la fase previa. "Es muy firme desde el fondo, se apoya bien en su saque y puede hacer muchas cosas: atacar, irse a la red, defender, moverse bien. También tiene buena lectura del juego.No sólo me sorprendió su saque, sino su consistencia desde el fondo", dijo de él Ruud, tres veces finalista del Grand Slam, también subcampeón de las ATP Finals, y, a los 27 años, en un precipitado declinar. El próximo lunes caerá hasta el puesto 25º cuando buscaba regresar a unas semifinales, algo que hizo por última vez hace un año en Madrid.

Aún lejos de discutir con los mejores en los grandes escenarios, la aparición de agitadores de estas características resulta estimulante. Sinner, en su reflexivo discurso tras ver cómo Jódar no le bajaba la mirada en los cuartos del miércoles, dejaba la puerta abierta a lo que pueda suceder en un par de temporadas, también con la incorporación de otros nombres aún por determinar.

"Vamos a intentar competir con ellos, aunque todavía están un paso por delante, pero por eso jugamos, para darnos esa oportunidad", explicaba Blockx en relación a Sinner y Carlos Alcaraz, feliz en un torneo que, por sus singulares características de altitud, también propicia resultados inesperados. "Aquí las condiciones son un poco más rápidas que en la tierra habitual".

Jonathan Castroviejo, el gregario se divierte en la Titan: "Me engañaron con el desierto, a Induráin le dijeron lo mismo"

Jonathan Castroviejo, el gregario se divierte en la Titan: “Me engañaron con el desierto, a Induráin le dijeron lo mismo”

Suéltate el pelo, Jonathan, suéltate el pelo. Toda una vida siendo eso que el pelotón ciclista llama un gregario de lujo: un ayudante, un currante, un compañero fundamental en los Tours de Francia de Geraint Thomas o Egan Bernal. Y ahora, por fin, puede correr a su aire. Retirado del ciclismo profesional, sí, pero a su aire.

En la Titan Desert de Marruecos -que acaba hoy tras más de 580 kilómetros de desierto- Jonathan Castroviejo ha tenido la oportunidad de pedalear sin estar pendiente de nadie. ¿Dónde está el líder? Tranquilo, Jonathan, aquí no hay líder. Ni ataques de rivales, ni abanicos, ni pinchazos que salvar. Él, la bici y el tiempo, como en sus primeros años, cuando llegó a ser cuarto en la contrarreloj de los Juegos Olímpicos de Río 2016 y tercero en el Mundial de contrarreloj ese mismo año.

«La verdad es que para mí esto no es una competición, es una experiencia. Quiero que sea lo más divertido posible y no ir con esa mentalidad que he tenido toda la vida, la de rendir cuentas», cuenta a EL MUNDO el ciclista de 37 años que abandonó la élite el pasado octubre. Pese a su buen hacer, Castroviejo llegaba a la Titan con el entrenamiento justo. Como admite, sin las exigencias del profesionalismo, durante la preparación sólo salía con la bici «dos o tres veces a la semana» y hace «algo de gimnasio y running».

Es más, todavía sigue usando la bicicleta de carretera; la de montaña que exigía la Titan ni la ha tocado. «Me han engañado un poco. Me dijeron que todo eran caminos fáciles y que no iba a notar nada. Luego me he enterado de que a [Miguel] Induráin le dijeron lo mismo. Y he visto que es más complicado de lo que parece», reconoce. En cualquier caso, después de 18 años en el pelotón peleando con los mejores, parece difícil que sufra ahora.

La exigencia de la élite

¿Echa de menos el pelotón profesional?
Nada. Hay momentos en los que recuerdo las competiciones, los viajes, las experiencias vividas, pero no echo nada de menos esa presión permanente. En el ciclismo, incluso cuando estás descansando, estás pensando en la próxima carrera. El no pasarte de peso, el cansancio acumulado, mantener la motivación... Ser ciclista es mucho más que salir a entrenar, y eso tiene un desgaste.

Castroviejo tiene el perfil perfecto para ser director deportivo en cualquier equipo. Fue un gregario experimentado e inteligente, y pasó por varios -Orbea, Euskaltel, Movistar y Sky/INEOS-. Pero de momento no tiene ninguna intención de volver al lío. «Todo el mundo me preguntaba si ya me habían hecho ofertas, que me encajaba perfectamente. Pero no me apetecía entrar en un equipo. Ahora quiero ver mundo, ver cosas diferentes, no quiero seguir en la misma dinámica competitiva», cuenta el ex ciclista que, por ahora, se dedica a recuperar con sus tres hijos todo el tiempo perdido.

«De hecho, veo poco ciclismo. Los highlights de algunas carreras y poco más. Las carreras este año están siendo muy divertidas, pero necesito un poco de espacio. Si te digo la verdad, creo que el ciclismo actual me hubiera ido muy bien. En mi época se corría la última hora, pero ahora van al máximo durante toda la competición. Es como una contrarreloj continua. Ese tipo de carreras, tan rápidas, tan intensas, sin pausas, me encantaban, y en mi época no había tantas como ahora», analiza Castroviejo.

El favoritismo de Pogacar

¿Qué cree que pasará en el próximo Tour de Francia?
Ni he visto el recorrido. Pero la superioridad de Pogacar es innegable y sigue siendo el gran favorito. En los últimos años ha estado muy por encima de todos. Lo único que puede pasar es que cometa algún fallo o sufra alguna caída, esas cosas. Pero no me imagino a Vingegaard o a Evenepoel ganándole en una vuelta de tres semanas. Ahora se habla mucho de Paul Seixas y saldrán más nombres, pero Pogacar es muy superior.

Estos días el hombre que pasó casi dos décadas mirando hacia atrás para proteger a otro debe aprender a mirar el paisaje. Más de 580 kilómetros de desierto marroquí p, sin radio en el oído, sin órdenes del director, sin líder al que cubrir. Solo arena, pedales y una nueva libertad. Para alguien que siempre corrió por los demás, no es poca cosa. Suéltate el pelo, Jonathan, suéltate el pelo.

La Fórmula 1 vuelve en Miami con el reglamento parcheado: ¿pueden Alonso y Sainz aprovechar el caos?

La Fórmula 1 vuelve en Miami con el reglamento parcheado: ¿pueden Alonso y Sainz aprovechar el caos?

La Fórmula 1 se marchó con abrigo y vuelve este fin de semana en plena primavera; menudo parón más raro. La guerra de Irán obligó a cancelar las dos carreras de abril, en Bahréin y Arabia Saudí, y el Mundial regresa cambiado en Miami, aunque todavía no se sabe hasta qué punto. Recuerden: Kimi Antonelli es líder, dominan los Mercedes y los españoles van de decepción en decepción. ¿Eso será distinto? Quizá, bueno, sí, un poco, igual no, no sé. Los monoplazas deben empezar a rodar y sólo entonces será posible hacer análisis. De momento se pueden anotar dos diferencias, que no son pocas. La primera la ha puesto la Federación. La segunda, los equipos.

El parche de la FIA

El reglamento técnico que prometía revolucionar el Mundial con su nueva hibridación al 50% entre motor de gasolina y motor eléctrico abrió un enorme debate dentro y fuera de las pistas. Sobre el papel, un salto evolutivo. En la pista, un quebradero de cabeza. El super-clipping, el sistema por el que la batería se recarga frenando el propio motor, obligaba a los pilotos a levantar el pie antes de lo previsto en las rectas y generaba diferencias de velocidad que rozaban lo peligroso. El accidente de Oliver Bearman en Suzuka, a más de 300 kilómetros por hora, obligó a la FIA a actuar, y qué mejor momento que el parón. En Miami, la Fórmula 1 estrena normas para restarle protagonismo al super-clipping y, en general, limitar la influencia del motor eléctrico en la gestión de la vuelta.

En principio, los pilotos podrán arriesgar más en clasificación y en carrera habrá menos diferencias de velocidad en los duelos directos. Menos peligro y... ¿Un nuevo orden?. En Ferrari y en McLaren consideran que el cambio les beneficia -Mercedes tiene el mejor sistema híbrido- y que estarán más cerca de las victorias. Puede ser que sí, puede ser que no. Pero poder optar a hacerlo ya será un éxito.

Williams y Aston Martin contra el cronómetro

Es lo mismo que les pasa a Carlos Sainz y a Fernando Alonso. El parón no transformará su temporada, pero cualquier avance supondrá una alegría tras un arranque para olvidar. Después de todo un mes con las fábricas abiertas -no como en agosto, cuando están obligadas a cerrar-, todas las escuderías presentarán mejoras que deberían remover la parte de atrás del pelotón.

El Williams de Sainz pesaba en Japón 26 kilos más que el límite mínimo, lo que lo convertía en el monoplaza más pesado de la parrilla con diferencia: casi un segundo regalado en cada vuelta. El equipo ha aprovechado el receso para introducir actualizaciones en el fondo plano y la carrocería del FW48 con el objetivo de reducir ese lastre. Su meta no es muy ambiciosa: simplemente pelear por los puntos. Pero todavía no está claro si esas contramedidas serán suficientes para lograrlo. Miami, al menos, trae buenos recuerdos al español: ha puntuado en todas sus visitas anteriores y en la carrera inaugural de 2022 subió al podio.

La situación de Alonso en Aston Martin es diferente en su naturaleza, pero igualmente urgente. Alonso dijo tras China que empezaba a no sentir las manos y los pies por el traqueteo, y en Japón admitió que las vibraciones eran un poco como el Guadiana: aparecían y desaparecían. El problema no solo lastraba el rendimiento, también comprometía su salud, y todas las partes implicadas tendían a señalarse entre sí. Durante el parón, Honda ha trabajado con empleados de Aston Martin desplazados a su fábrica para introducir mejoras y se supone que Alonso podrá competir en Miami sin tanto traqueteo. Quizá, bueno, sí, un poco, igual no, no sé. El dos veces campeón, de momento, no tiene intención de rendirse. «Me siento competitivo, motivado y feliz cuando conduzco. Espero que esta no sea la última temporada», dijo esta semana. Vuelve la Fórmula 1, haya cambiado o no.