Yeda, punto de inicio del peregrinaje hacia La Meca, acoge esta semana una nueva edición de la Supercopa de España, la sexta disputada en Arabia Saudí y la séptima lejos de las fronteras españolas tras la de 2018-2019, celebrada en Tánger (Marruecos).
Será un torneo especial por muchas cosas: el derbi madrileño de semifinales con Xabi Alonso pendiente de asentar su futuro, el Barça-Athletic Club al otro lado, un posible clásico en la final, y la doble negociación a la que, según pudo saber este periódico, tiene que hacer frente la Federación Española de Fútbol durante los próximos días y semanas: negociar el nuevo contrato de la Supercopa, que termina en 2030 y por el que pelean Arabia y Qatar, y resolver el parón saudí del año que viene, una vez que en Las Rozas han recibido la información de que la próxima Supercopa no se podrá disputar en el país árabe por la celebración de la Copa Asia de fútbol entre el 7 de enero y el 5 de febrero.
Riad y Yeda, las ciudades que hasta ahora han acogido la Supercopa, han sido dos de las tres sedes elegidas por el gobierno saudí para la celebración de los partidos del torneo continental asiático. La otra es Al Khobar, en la orilla del Golfo Pérsico y pegada a Dammam, otra gran urbe. Son ahora mismo las tres principales metrópolis del país junto a la Meca y Medina, las dos ciudades sagradas del Islam, y dejan sin opciones al torneo español.
La RFEF trabaja ahora en encontrar una sede para 2027. Qatar, experta en este tipo de eventos y que ha celebrado, entre otros las últimas Copas Intercontinentales, es la gran favorita a ser sede en 2027, en concreto Doha. Como el contrato con Arabia terminaba en 2029, se ha ampliado automáticamente un año, a 2030, al no poder disputarse en 2027 en suelo de Arabia.
Resolver la situación de 2027 es primordial para la Federación, que rechaza la idea de devolver el torneo a suelo español ante la «extrema», dicen, diferencia entre los beneficios obtenidos al disputar la Supercopa en Arabia y en España. «El futbol modesto vive del dinero de Arabia», explican fuentes consultadas en Las Rozas.
51 millones por año
Y es que Rafael Louzán y su cúpula directiva estarán acompañados esta semana en Yeda por una comitiva de presidentes de equipos más humildes del fútbol profesional y no profesional español. Una idea que se instauró el año pasado y que sirvió para tender puentes entre clubes y Federación y para ampliar las relaciones con el fútbol saudí, cada vez más interesado en entrenadores, preparadores, directivos y jugadores españoles.
El dinero de Arabia se considera ahora mismo «clave» para la buena salud de muchos clubes y nadie lo quiere perder.
La RFEF gana 51 millones por cada año del acuerdo con los saudíes, de los cuales 12 van siempre para Real Madrid y Barcelona (seis y seis), con un plus de un millón por llegar a la final y otro por ganar el trofeo.
Pero el reparto no queda ahí. Los otros dos equipos participantes se llevan varios millones dependiendo de su nivel y la empresa 'Kosmos', administrada por el ex futbolista Gerard Piqué, gana cuatro por haber actuado como intermediaria del acuerdo, firmado en la época de Rubiales, y la Federación recibe los 20 millones restantes, insistiendo desde Las Rozas en que ese montante «va íntegro» a los clubes más modestos a través de un Departamento de Ayudas creado tras la firma del acuerdo con Arabia.
Según informó la propia RFEF en su última Asamblea, la Supercopa genera cada año con su actual formato 27 millones de euros en concepto de patrocinio, 11 millones en derechos audiovisuales, 10 en servicios y tres por ayudas a desplazamientos u hoteles.
La intención de Arabia
La Federación quiere llevar la Supercopa en 2027 a un país con esa capacidad económica. O similar. El gobierno saudí, además, trabaja con la RFEF en la búsqueda de la sede para 2027, intentando mantener como suyo un torneo que quiere celebrar más allá de 2030. Ahí reside la segunda negociación a la que aspiran Louzán y su directiva estos días en Yeda: cerrar la sede de la Supercopa a partir de ese año. Un nuevo contrato que el Ministerio de Deportes de Arabia Saudí no quiere perder, pero por el que pelea también Qatar, que pondría una cifra similar a los 51 millones anuales que ahora mismo gana la Federación. La ampliación sería por cinco años más.
Las fechas no son casualidad. El dinero recibido por Arabia se inyecta en los clubes profesionales y no profesionales españoles, muchos de los cuales actuarán como sede o subsede del Mundial 2030, bien como estadio para encuentros oficiales o bien como centro de entrenamiento de las selecciones participantes en la Copa del Mundo. Y los clubes no quieren perder ese dinero.
Por otra parte, Arabia quiere estirar hasta 2034, como mínimo, su inversión en promover su imagen a través del deporte. El país será sede del Mundial ese año y recibir cada enero, salvo sorpresa, a Real Madrid, Barcelona, y dos clubes más del fútbol español le pone en el foco mediático futbolístico durante al menos unos días.
Además, Arabia también tiene la Supercopa de Italia hasta 2029, celebrándose ésta un par de semanas antes que la española y también entre Yeda y Riad. La idea es la misma, aunque en el caso español el torneo le salga algo más caro. 51 en el caso de la RFEF y 25 si hablamos del acuerdo con la LEGA italiana.
La opción de Qatar
En el caso de Qatar, quiere los Juegos Olímpicos de 2036 e invertirá lo necesario en seguir siendo referente en la celebración de eventos deportivos.
El modelo, considerado un éxito económico en la Federación, no está exento de polémica entre los futbolistas, especialmente aquellos que no van a Arabia todos los años. El último en elevar la voz ha sido Iñaki Williams, capitán del Athletic Club. «Jugar en Arabia es una mierda, hablando mal. Llevar una competición que es nacional a otro país no es fácil para los aficionados y no facilita ese desplazamiento. Al final, nosotros, por masa social, parece que jugamos fuera de casa y si fuera aquí, sabemos todos los aficionados que nos acompañarían», lamentó en una rueda de prensa celebrada hace unos días.
Su crítica le valió la respuesta de su propio entrenador, Ernesto Valverde, más cauto en su reflexión. «Independientemente de que nos guste más o menos el formato, no sé si estuvo muy acertado en la expresión que utilizó. Iñaki está con el nacimiento de su hijo y marchar fuera le puede trastocar un poco más, pero debemos ser cuidadosos con las expresiones. Ir a Arabia supone prestigio porque vamos a jugarnos un título y nuestro club recibe dinero por ir allí. A todos nos gustaría que estuvieran los aficionados, pero tenemos que ser respetuosos».
No será la última polémica de la semana, porque un enero más la Supercopa española aterriza en suelo saudí con un intenso debate futbolístico, institucional y económico a la vista.