Harry Kane se corona ante Modric: Inglaterra presenta credenciales de favorita
Inglaterra quiere su Mundial y Harry Kane su Balón de Oro. En Dallas, ante una Croacia que no pudo llevarles contra las cuerdas los 90 minutos, las dos cosas quedaron claras. Esta selección de Tuchel es ambiciosa, juega vertical y en un reino que el goleador del Bayern Munich maneja a la perfección. Ha habido relevo generacional, pero Kane llega en su madurez para empujar a su país, subcampeón de Europa hace dos años, más allá de lo que aquellas semifinales en Rusia 2018. [Narración y estadísticas (4-2)]
No dudó en adelantarse a Croacia y sacar pecho. Necesitaba Tuchel que se soltara la cadena desde el inicio para sofocar un ambiente tenso que, desde hace unas semanas, le tiene en el foco. Dejar a Bukayo Saka en el banquillo volvió a hacer que el gesto a los aficionados británicos que poblaron las gradas del estadio de Dallas se torciera. Croacia les recibió mordiéndoles los tobillos en una presión alta que les asfixiaba, pero en la que se supieron manejar. Kane fue esencial en esa labor de desatasco y de goles.
Incontestable, sabe cuándo tratarse para arrastrar centrales o cuándo aparecer en el área. Por eso, la primera jugada en la que pisó la zona de peligro fue un penalti. Modric había impedido con una patada el remate de Madueke y Clément Turpin, sin VAR, señaló la pena máxima. El primer lanzamiento lo paró Livakovic, pero adelantó los pies de la línea, y Kane, capitán y faro de Inglaterra, volvió a repetir lanzamiento para convertirse en el jugador en la historia de los Mundiales con más penaltis anotados, cinco en total.
Candidato al Balón de Oro
Inglaterra empezaba a soltarse y a estar cómoda, aún entrando en calor Bellingham porque Kane había asumido el mando. Suyo fue un pase en largo a Madueke para que buscara portería, pero el extremo del Arsenal se fue cerrando hasta que le rebañó el balón el joven central croata de 19 años Vuskovic. Su tarea se multiplicó tras la pausa de hidratación, cuando Dalic le pidió pegarse a Kane, convertido en indetectable y gobernando el juego.
Aún así, el capitán de los Three Lions siguió mostrando del don de la invisibilidad y, con una recuperación en el círculo central, puso a Bellingham rumbo al área antes de que se enredara en recortes. Mientras que al madridista le costó arrancar, el goleador del Bayern quería más. Máximo goleador europeo, sabe que su candidatura al Balón de Oro pasa por sus números en este campeonato. Dalic fue el primero que le vio el colmillo y mandó a Vuskovic a ser su sombra, hasta el medio campo si hacía falta.
Desenchufó un rato a Inglaterra y eso le permitió empatar a la media hora. Vuskovic estaba tan cerca del área que pudo robar un balón, abrir a Sucic a la orilla derecha para que, con un movimiento de cintura, sentar a Stones y servir el gol a Baturina. Había encontrado Croacia el hueco en el carril zurdo inglés y había conseguido enredar a la selección de Tuchel.
Turpin y Perisic, el miércoles en Dallas.
Antes del descanso, lo solucionó, quién si no, Harry Kane. Un córner que telegrafió Declan Rice lo cabeceó llegando solo desde atrás para engordar el marcador. Siguió buscando el hat- trick para entrar en la pelea de artilleros que libran Mbappé, Haaland y el propio Messi. Aún el partido estaba abierto.
Inglaterra tuvo una falta centrada y peligrosa y Croacia un disparo de Mario Pasalic, que filtró un balón al área a Perisic, que habilitó a Musa para que, en el añadido antes del descanso, empatara de nuevo el duelo. Con ese susto, Inglaterra volvió de la pausa con una marcha más que le permitió imponerse en intensidad.
No es que los de Modric, que se fue al banquillo en el minuto 56, no crearan ocasiones, pero Inglaterra fue imponienso su poderío físico hasta que lo llevó al marcador. Apareció Bellingham para repartirse la gloria con su capitán. Anderson lo encontró en el carril derecho y lo lanzó en una carrera que Jude culminó con un remate que rebotó en la cepa del palo y sorprendió Livakovic. Acto seguido, al guardameta del Dinamo de Zagreb le le tocó salvar a bocajarro otro tiro del madridista, enchufado como no se le había visto hasta ahora.
Arrebato inglés
Al arrebato se sumó el lateral del City O'Reilly, que estrelló el cabezazo a saque de esquina de Rice en el lateral de la red. Como el segundo capitán inglés no podía quedarse sin probar, forzó a otro paradón del cancerbero. Acababa de desatarse un vendaval en Dallas en el que solo Livakovic se sostenía atajando sin parar remates de los británicos, porque Kane quería su tercero.
Pese a los cambios, Dalic no consiguió que su equipo se sacudiera ese dominio hasta el minuto 75. El marcador permitía aun pensar en el empate, y lo tuvo Mario Pasalic forzando a Pickford a aparecer. Poco cambió entonces, porque Livakovic volvió a frenar a Spence y, aunque el carrusel de cambios, zarandearon el duelo e Inglaterra apretando los dientes, todo volvió a su lugar cuando Rashford pisó área por el carril del 10, recortó y se acomodó el balón para marcar el cuarto. El ex del Barça, que mostró más que Gordon en los pocos minutos que tuvo, hasta se permitió juguetear con Saka. Y es que Inglaterra pisó firme en el partido más equilibrado de esta primera jornada del Mundial.































