Neymar, la gran sorpresa tras más de dos años y medio ausente de la Canarinha, fue convocado con la selección brasileña para disputar el Mundial 2026 junto con los delanteros Vinícius Junior, Raphinha, estrellas de Real Madrid y Barcelona, y Endrick, cedido por el conjunto madrileño al Olympique de Lyon francés.
La lista de 26 convocados para el Mundial, que se disputará a partir del próximo mes en Estados Unidos, México y Canadá, fue anunciada por el seleccionador brasileño, el italiano Carlo Ancelotti, en una concurrida y vistosa ceremonia en el futurista Museo do Amanha, en Río de Janeiro, ante 700 periodistas de 14 países.
La inclusión de Neymar en la lista fue una sorpresa debido a que el atacante del Santos nunca fue convocado con la selección desde que Ancelotti asumió el comando de la Canarinha, hace exactamente un año.
El entrenador italiano siempre aclaró que solo convocaría a futbolistas en 100 % de sus condiciones físicas, algo que Neymar no había conseguido desde su llegada al Santos el año pasado y tras superar una serie de graves lesiones en la rodilla.
Otras sorpresas de la lista fueron el portero Weverton (Gremio), que no venía siento tenido en cuenta, y el juvenil Rayan (Bournemouth/ING), una de las grandes revelaciones del fútbol brasileño de los últimos tiempos.
Los grandes ausentes, que se perderán el Mundial por graves lesiones tras haberse ganado la confianza de Ancelotti, son los atacantes Estêvão (Chelsea) y Rodrygo (Real Madrid), y el defensor Éder Militão (Real Madrid).
Los convocados para el Mundial, en el que Brasil intentará su sexto título tras los vencidos en 1958, 1962, 1970, 1994 y 2002, se concentrarán a partir del 27 de mayo en el centro de alto rendimiento que la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) tiene en Teresópolis, en la región serrana de Río, a unos cien kilómetros de la capital fluminense.
La Canarinha disputará un amistoso con Panamá el 31 de mayo en el estadio Maracaná para despedirse de sus aficionados y al día siguiente pondrá rumbo a Estados Unidos.
Durante su preparación en ese país, Brasil se medirá con Egipto el 6 de junio en Cleveland, en el último test antes de su debut en el Mundial.
La pentacampeona del mundo disputará en territorio estadounidense toda la primera fase del certamen.
Debutará en el Grupo C el 13 de junio frente a Marruecos, en Nueva Jersey, y luego se enfrentará con Haití el 19 de junio, en Filadelfia, y a Escocia, cinco días después, en Miami.
Lista de convocados:
. Porteros: Alisson (Liverpool/ING), Ederson (Fenerbahçe/TUR) y Weverton (Gremio).
. Defensas: Danilo (Flamengo), Wesley (Roma/ITA), Alex Sandro (Flamengo), Douglas Santos (Zenit/RUS), Marquinhos (PSG/FRA), Gabriel Magalhães (Arsenal/ING), Bremer (Juventus/ITA), Leo Pereira (Flamengo), e Ibáñez (Al-Ahli/SAU).
. Centrocampistas: Casemiro (Manchester United/ING), Bruno Guimarães (Newcastle/ING), Fabinho (Al-Ittihad/SAU), Lucas Paquetá (Flamengo) y Danilo Santos (Botafogo).
. Delanteros: Vinicius Jr. (Real Madrid), Raphinha (Barcelona), Gabriel Martinelli (Arsenal/ING), Luiz Henrique (Zenit/RUS), Igor Thiago (Brentford/ING), Endrick (Lyon/FRA), Matheus Cunha (Manchester United/ING), Neymar (Santos) y Rayan (Bournemouth/ING).
Campeón en Suecia-1958 y Chile-1962, despojada en Inglaterra-1966 mediante juego violento, Brasil se clasificó para México-1970 de la mano de João Saldanha, de 52 años, exjugador de corta carrera en el Botafogo, luego afamado periodista deportivo y miembro del Partido Comunista por más señas. La clasificación fue brillante, con dobles victorias sobre Paraguay, Colombia y Venezuela, sumando 23 goles y encajando dos.
Pero con problemas. El general Emílio Médici, jefe de la dictadura militar de turno, quería en la selección a Dadá 'Maravilla'. Diré que este era un jugador singular. Hijo de madre soltera suicidada cuando él tenía cinco años, tuvo una infancia callejera salpicada de delitos y arrestos. No le interesó el fútbol hasta que se vio en el correccional de Fenabem, ya con 20 años. Era un prodigio físico: hacía los 100 metros en 10 segundos, y saltaba 0,90 desde parado y 1,50 en carrera. Apareció en el Campo Grande con 21 años y a los 23 saltó al Atlético Mineiro. Carecía de control y regate, pero su velocidad, salto e instinto le proporcionaban ocasiones de remate y muchos entraban por desconcierto del portero ante su mal golpeo. Se autodenominó 'Peito-di-Aço', (Pecho de Acero), y decía cosas divertidas: "Con Dadá en el campo no hay portería en blanco", "Hay tres poderes: Dios en el cielo, el Papa en el Vaticano y Dadá en el área." "Chuto tan mal que si un día marco desde fuera del área despedirán al portero." En 1969 sumó 40 en 43 partidos para el Mineiro, ninguna broma, pero era un perfecto inútil para todo lo demás. Médici reclamó que fuera convocado, y Saldanha respondió: "Yo no convoco a los ministros, él no convoca a los jugadores".
Además tuvo un feo incidente. Brasil celebró la clasificación con un amistoso ante el Flamengo, que ganó, y su entrenador, Dorival Knipel, declarado enemigo de Saldanha hizo a los suyos dar una vuelta olímpica. Lo digirió tan mal que el día siguiente fue a la sede del Flamengo con un revólver para ajustar cuentas con Knipel, que afortunadamente no estaba.
Pero el problema definitivo lo tuvo con Pelé. Había surgido Tostão, seis años más joven, y felizmente recuperado de una lesión de retina. Era 'El Pelé Blanco' y jugaba en su misma posición, por detrás del punta. Como Pelé ya perdía velocidad, Saldanha le pidió que se emplazara arriba, como referencia, pero no quiso. En un amistoso contra Bulgaria le dejó en el banco y le sacó en el segundo tiempo con el 13 a la espalda, todo un sacrilegio. El partido acabó 0-0 y fue despedido.
La llegada de Zagallo
Se eligió a Zagallo, compañero de Pelé en los títulos de Suecia-58 y Chile-62. Se encontró con cuatro 'dieces' de inmensa categoría y en gran forma: Pelé, Tostão, Rivelino, muy técnico y formidable chutador, y Gerson, un interior cerebral. Los cuatro se movían por la misma zona. La revista Placar reveló un encuentro en la habitación de Pelé en el hotel Palmeiras organizada por Clodoaldo, de fuerte liderazgo, con Tostão, Rivelino, Gerson y el propio Pelé. Ahí acordaron cómo organizarse, con el extremo Jairzinho por la derecha. Rivelino sería extremo izquierdo, con diagonales hacia el interior, alternando con Tostão, Pelé se movería libre y Gerson marcaría el ritmo. A aquella línea (Jairzinho-Gerson-Tostão-Pelé-Rivelino) se la llamaría 'la delantera de los cinco dieces'. Jairzinho era extremo puro, sólo fue un 'diez' muy al principio y ya al final de su carrera, pero lo de 'cinco dieces' sonaba mejor y quedó.
Zagallo retrasó al medio Piazza a la defensa, junto al duro Brito, para mejorar la salida, y confió el eje a Clodoaldo. Los laterales fueron Carlos Alberto, capitán y superclase, y el seguro y fuerte Everaldo. De portero, Félix, al que le cayó el papel de patito feo. Ese sería el equipo, con Paulo César Lima por ausencia de Gerson ante Inglaterra y Rumanía. Eso sí: llevó a Dadá, para contentar a Médici.
La preparación la diseñó un oficial de marines, Lamartine DaCosta, que recetó 92 días en ejercicios físicos duros, sin apenas balón, en altitud y un uso insistente del 'test de Cooper'. Los últimos 60 días, ya los hicieron en Guanajuato, México, a 2.800 metros. Un martirio para Pelé. Tenía 29 años y había mantenido su privilegiado físico sin casi entrenar, sólo jugando, pues el Santos le explotó en constantes giras. Un día cazó al defensa Fontana murmurando con un militar: "Pelé es bueno para el fut-voley, pero no para el trabajo serio". Se indignó, hubo que separarles y costó convencerle para que no exigiera su expulsión.
La parada de Banks
El estreno es el 3 de junio en el Jalisco, de Guadalajara (1.566 metros), ante Checoslovaquia. Mucha gente opina que una victoria en el Mundial favorecerá a la dictadura, que está haciendo barbaridades, y no hay fervor en torno al equipo. Para los jugadores es una liberación reconvertirse de nuevo de marines en futbolistas. Empiezan despistados, las conexiones no funcionan, y en el 11' Petrá abre el marcador para los centroeuropeos. En el 24' hay un golpe franco cerca del área que Rivelino transforma con un cañonazo homicida por el palo del meta Viktor. 1-1. No ha pasado mucho tiempo cuando Pelé lanza desde su propio campo un tiro que sorprende a todo el mundo; Viktor retrocede a la carrera, no llega, pero el balón se escapa junto a la escuadra. Es un momento mágico. Desde entonces se llamará 'el gol de Pelé' a los intentos de ese tipo, que proliferaron. En el 59' sí marcará, matando con el pecho un pase de Rivelino para cruzar de forma imparable. En el 61' Jairzinho agranda la distancia y luego cierra en el 83'. 4-1.
El día 7 y en el mismo escenario, toca Inglaterra, campeona vigente. Los jugadores soportan horas de proyección de diapositivas en las que Parreira, un innovador, les hace ver foto a foto los secretos tácticos del rival. El partido, bravo y tenso; una imprudencia de Lee, que patea la cabeza de Félix por llegar tarde al balón, es respondida pronto con un estacazo de Carlos Alberto, pie de hierro en bota de seda. Banks le hace a Pelé la parada de todos los tiempos, en un cabezazo desde la frontal del área chica, picado, que salva manoteando a bocajarro por encima del larguero. El gol no llega hasta el 59', tras una cadena de regates de Tostão por la izquierda con envío a Pelé, que en el punto de penalti doma la pelota, atrae a defensas y abre para la llegada de Jairzinho, que cruza.
El grupo se cierra el día 10 con un 3-2 ante Rumanía. Pelé hace dos goles (19' y 67'), uno de ellos al modo de Rivelino ante Checoslovaquia, tirando duro por el hueco que deja Jairzinho en la barrera apartándose en el momento oportuno. El otro lo consigue el propio Jairzinho en el 22'.
Los cuartos, el 14 y de nuevo en el Jalisco, enfrentan a Brasil con Perú, que entrena Didí, campeón del mundo y director de juego en 1958 y 1962. Un referente en el país, donde muchos se quejan de que no sea seleccionador nacional por negro y haya tenido que ir a exportar el 'jogo bonito' a Perú. Se clasificó para el Mundial dejando a Argentina, lo que inspiró al compositor Félix Figueroa una canción, 'Perú Campeón', que se sigue cantando allí. En su presentación remontó a Bulgaria un 0-2 para ganar 3-2 con un ataque constante y creativo... Luego batió 3-0 a Marruecos y no se le tuvo en cuenta la caída ante la Alemania de Maier, Beckenbauer, Overath, Seeler y Müller. El 14 de junio, de nuevo en el Jalisco, disputó contra Brasil el más bello partido del campeonato, que ganaron los brasileños por 4-2, con goles de Rivelino, Tostão (2) y Jairzinho. Fue una gozada.
El recuerdo del Maracanazo
La semifinal, que Havelange maniobró para que se jugara también en el Jalisco, donde el público estaba definitivamente enamorado de Brasil, les enfrentaba a un fantasma familiar: Uruguay. Sólo hacía veinte años del 'Maracanazo', todos los jugadores habían crecido escuchando a sus mayores hablar de ese trauma y las vísperas estuvieron cargadas de una tensión incómoda, con decenas de periodistas pululando por la concentración.
El desafío es el 17 de junio. Uruguay se maneja con soltura y se adelanta en el 19' por medio de Luis Cubilla, y digamos que Félix no estuvo exento de culpa. A Brasil se le nota agobiado e impreciso, aunque en el 43' empata Clodoaldo, que se ha adelantado inesperadamente y llega sin ser detectado al área para marcar a pase de Tostão.
En el descanso, Zagallo está indignado. Se sube a la mesa de masajes, les abronca por cobardes, enrojece... "La mejor charla de un entrenador que vi nunca", diría luego Clodoaldo. El equipo sale con otro son, convencido de su superioridad. Jairzinho, en el 76' y Rivelino, en el 89', fijan el resultado en 3-1. Rivelino lo celebra con una alegría salvaje, como si expresara la liberación de todo un país. Pelé deja una jugada para la historia, al regatear a Mazurkiewicz sin tocar el balón. Lástima que tampoco fue gol.
El título, en propiedad
Todo desemboca el 21 de junio en el Azteca, a 3.200 metros. Enfrente está Italia, que ha ido de menos a más. Pasó el grupo con 1-0 ante Suecia y sendos 0-0 con Uruguay e Israel; en cuartos barrió a México (4-1), y en semifinales dejó fuera a Alemania con una prórroga inolvidable, la media hora más emocionante en la historia de la Copa del Mundo.
Al llegar al campo dejan solo a Pelé, que echa una cabezada en el vestuario, como hacía en los partidos importantes. Cuando regresan está despierto. Y todos a jugar. Brasil ataca y en el 18', Rivelino bombea hacia el segundo palo y allí aparece Pelé, a la espalda de Burgnich, para sacudir un frentazo inapelable. Sigue apretando Brasil, pero en el 37', en un contraataque, Félix y Brito se lían y el balón queda suelto en la frontal para Boninsegna, que marca a puerta vacía.
Parece que hay partido, pero no. La segunda mitad de Brasil es magnífica. Juegan los mismos once que ante Uruguay, sin cambios aquel día, tampoco ahora. Esos últimos 45 minutos del campeonato valoran aquel feroz entrenamiento de marines. Juegan con frescura ante una Italia que boquea y se agarrota. Gerson hace el 2-1 en el 66' con un gran tiro cruzado, Jairzinho el 3-1 en el 71', llegando al área chica remolcando a Facchetti, y en el 86' llega la firma, una jugada que nace por la izquierda, hacia donde Jairzinho ha arrastrado a su marcador, pasa por Pelé, que temporiza y cede para la llegada en carrera de Carlos Alberto y éste sentencia con un tiro raso y duro al segundo palo. Luego salta tras la portería, celebrando ese gran gol suyo que es de todos y de todo el fútbol: 4-1.
Carlos Alberto recoge la Jules Rimet, entregada en propiedad a Brasil por su tercer título. (Desgraciadamente ya no existe, porque unos cacos la fundieron). La mira con veneración, la besa, la alza. Luego se desata el delirio. Los jugadores son asaltados, su ropa vuela, Rivelino sufre un colapso y le sacan como se puede... Pelé es alzado a hombros y alguien coloca sobre su cabeza un gran sombrero mexicano. Es O Rei, no hay duda, y esa imagen simboliza el regreso de lo mejor del fútbol, después de Inglaterra-1966, último Mundial en blanco y negro, en el que habían mandado el fútbol sucio y los malos arbitrajes.
"El sevillismo no se negocia, se lleva en vena desde que se nace. Podéis contar conmigo para lo que necesitéis, es un hasta luego". Estas eran las palabras con las que Sergio Ramos se despedía del Sevilla en su segunda etapa como jugador. Menos de dos años después, el de Camas volvió para rescatar a un club que se encuentra en horas bajas tanto financiera, con una deuda de 90 millones de euros, como deportivamente, pese a haberse salvado inextremis del descenso.
Ramos llegó al Sevilla con el fondo Five Eleven como socio inversor en una operación de 450 millones de euros. Una de las mayores que ha realizado un futbolista respecto de una entidad deportiva. Porque ha habido muchos otros ex compañeros de Ramos que han realizado este tipo de inversiones, pero quizás la del club hispalense, por volumen, haya sido de las más importantes. El último, Thibaut Courtois con el CD Extremadura.
Así, el futbolista de Real Madrid se ha sumado a una moda que está atrayendo a muchos futbolistas no sólo que han colgado las botas sino que permanecen en activo. Una inversión muy lucrativa para muchos de ellos. "Es un negocio que conocen mejor que los restaurantes y otros sectores y les gusta más", apunta a EL MUNDO Carlos Cantó, CEO de SPSG Consulting.
Courtois, en la compra del Extremadura.CD Extremadura
Si podemos hablar de uno de los pioneros, habría que referirse a David Beckham y su vinculación con el Inter de Miami. El inglés, una empresa andante desde que fue futbolista, se guardó un as en la manga al firmar con Los Ángeles Galaxy, el poder participar de una franquicia de la MLS. Algo que hizo al retirarse para entrar en el Inter de Miami por un monto que podría rondar los 25 millones de euros.
El británico, con el músculo financiero del magnate mexicano Jorge Mas, se hizo con el control de una entidad que hoy está valorada en más de 1.000 millones de dólares impulsada, principalmente por la llegada de Leo Messi a sus filas en julio de 2023.
Beckham, en una premiere del documental de su mujer.EM
Precisamente el argentino, quizás por el influjo del futbolista británico, decidió, recientemente, seguir sus pasos a un nivel muy inferior. El rosarino formalizó la adquisición de la totalidad de las acciones de la Unió Esportiva Cornellà, un club que milita en la quinta categoría del fútbol español y del que han salido jugadores como Gerard Martín, Jordi Alba y David Raya.
"El interés de un jugador en un club pequeño es para imprimir su huella, generar mas ingresos y contribuir a su desarollo", apunta Cantó sobre la inversión de un argentino cuyo negocio está en la "identificación de talento". "Además, los chicos querrán sumarse al club de Leo Messi", añade sin despreciar la atracción de patrocinadores que también genera su nombre. El caso de Ramos, Cantó lo encuadra más en un elemento "abridor de puertas" así como en un interés sentimental.
Muchos madridistas
El principal rival del rosarino este siglo ya había realizado también una inversión previamente en otro club español. Cristiano Ronaldo había comprado en febrero de este mismo año un 25% de la Unión Deportiva Almería, club que pelea por ascender a Primera División esta temporada.
"Desde hace tiempo he tenido la ambición de contribuir al fútbol más allá del campo", declaró en su momento el astro portugués sobre una inversión que realizó a través de su compañía, CR7 Sports Investments, de la que se estima que pudo superar los 25 millones de euros aunque no se han publicado cifras oficiales.
También su compañero del Real Madrid, Luka Modric, hoy en el Milan italiano, se ha decidido a invertir en un club de fútbol. En el caso del croata se trata de una participación del Swansea, club galés que milita en la Championship (Segunda División Inglesa) y en el que fue una gran estrella el asturiano Michu.
Y el último madridista en sumarse, aunque ya tenía una participación en el Le Mans ha sido Thibaut Courtois con su llegada al CD Extremadura, club que ha acumulado cuatro asecensos consecutivos y ya está en Primera Federación.
Final de etapa
Lo normal es que los jugadores que inviertan en clubes de fútbol lo hagan cuando ya están retirados, como el caso de Beckham o Thierry Henry, que entró como accionista en el Como que entrena y también tiene participación Cesc Fábregas, o en el ocaso de sus carreras. Cuando ya han acumulado las ganancias y la experiencia, junto a sus asesores para determinar o no la idoneidad de entrar en una entidad o fundarla como hizo Paolo Maldini con el Miami FC, la otra franquicia de la ciudad americana.
Ya es más extraño realizarlo cuando se está en activo, pero comienzan a verse ese tipo de inversiones de manera reciente. Gerard Piqué, por ejemplo, compró el Andorra cuando aún militaba en el FC Barcelona y le quedaban dos ligas y una Copa del Rey por ganar. En 2018 a través de su empresa, Kosmos Holding, el ex futbolista se hizo con un club que ha transitado estos años entre la segunda y la tercera categorías del fútbol español.
Pero, más extraño es que una estrella mundial, aún con mucho futuro por delante y uno de los futbolistas franquicias del Real Madrid haya hecho lo propio con el Caen a través de su fondo Coalition Capital Partners. En 2024, en una operación valorada en unos 20 millones de euros, Kylian Mbappé se haría con la entidad que disputa la segunda división francesa con tan sólo 25 años.
Son los clubes de fútbol, los nuevos 'restaurantes' de los futbolistas. Una moda en la que aterrizan con un mayor conocimiento y en la que "si se hace bien, se puede hacer mucho dinero". "Además, a día de hoy, los jugadores esán mucho mejor preparados y asesorados", concluye Cantó.
El Real Madrid dice adiós a Dani Carvajal, no al revés. Un adiós agridulce, no por la relación con el club, pese a los desencuentros con Álvaro Arbeloa, sino por la relación con su propio cuerpo, por las lesiones que han maltratado a un futbolista colosal, dueño de seis Champions, tantas como las seis Copas de Europa de Paco Gento. Del último estallido de su rodilla, en 2024, ya no regresó el mismo Carvajal, y eso no tuvo efectos únicamente en el campo, también en el vestuario, sin una voz de alto compromiso cuando era más necesaria. A esta crisis le ha faltado un gran capitán. Carvajal, de 34 años, es el último de su estirpe que se marcha, después de que lo hicieran en años consecutivos Sergio Ramos, Marcelo, Benzema, Nacho y Modric. José Mourinho necesitará la reencarnación de uno de ellos con el brazalete, un líder que complemente al líder.
Carvajal, de 34 años, tendrá la oportunidad de despedirse de la afición el próximo sábado, en el último partido de Liga, ante el Athletic en el Bernabéu. La comunicación del club y las palabras del futbolista anticipan un adiós sin acritud, aunque Carvajal se haya sentido poco respaldado en este tramo final de temporada, en el que hubiera deseado más minutos para intentar encontrar la mejor forma y no perder el tren del Mundial. En la primera prelista de Luis de la Fuente, de 55 jugadores, ya no se encontraba. De nada sirvió ya el último partido en el Sánchez-Pizjuán, el domingo, donde mostró un buen tono.
El eslabón de la cantera
A la espera de que algunos de los jóvenes de la cantera incorporados por Arbeloa en este periodo, en especial Thiago Pitarch, consiga consolidarse en el primer equipo blanco, Carvajal era una especie de último mohicano de la Fábrica. El Madrid recordaba en su comunicado cómo, todavía niño, acompañó a Alfredo Di Stéfano en la puesta de la primera piedra de la Ciudad Deportiva, en Valdebebas: «Es una leyenda y un símbolo del Real Madrid y su cantera».
Es cierto que Álvaro Carreras tuvo una crianza inicial en la cantera blanca y que a ésta se incorporó Fede Valverde, pero ninguno cerró el círculo como Carvajal, de blanco desde alevín, salvo la temporada 2013-14, que jugó en el Bayer Leverkusen. Elegido por 'Bild' en el once de la Bundesliga, el Madrid hizo uso de la opción de recompra y Carvajal acabó por desplazar del lateral derecho, curiosamente, a Arbeloa. Esa primera temporada la concluyó sobre el campo en la final de Lisboa ante el Atlético, como uno más de la 'Décima'. Desde entonces, ha sumado cinco más, la última con gol en la final frente al Borussia Dortmund, en Wembley.
450 partidos
A las Champions se unen seis Mundiales de Clubes, cinco Supercopas de Europa, cuatro Ligas, dos Copas del Rey y cuatro Supercopas de España. En total, 27 títulos después de jugar 450 partidos con el Madrid. Una epopeya de 13 años en el primer equipo, en la que se hizo dueño de la banda derecha, tanto por su eficacia defensiva como por su proyección ofensiva. Carvajal nunca negoció el esfuerzo, algo que siempre tiene premio en el Bernabéu. La última lesión y las reiteradas recaídas le impidieron competir con Trent, un jugador de gran calidad técnica, pero que no llena su vació en el campo y, mucho menos, en el hábitat del vestuario.
En 2024, Carvajal vivió su mejor año como futbolista y también su calvario. Si las lesiones le habían impedido en el pasado tener mayor continuidad con la selección, ese año alzó, como uno de los capitanes, la Eurocopa, en Alemania, pocos meses después de haber conquistado la Champions, con el gol que depuso el dominio inicial del Borussia Dortmund. En una polémica votación del Balón de Oro, por la ausencia de su equipo en la Gala de París, fue cuarto, por detrás de Rodri, Vinicius y Bellingham. En octubre de ese año, al poco de iniciarse la temporada, se produjo la grave lesión en un partido con el Villarreal. Le esperaba un curso en blanco. A su vuelta, nada fue igual.
«Me voy tranquilo y en paz», se despidió Carvajal en sus redes sociales, a la espera de un futuro que debe decidir, quizás en ultramar, como su cuñado Joselu. El brazalete pasa a un futbolista señalado por los últimos episodios, como Fede Valverde, lo que abre incógnitas sobre el liderazgo en el vestuario. Un futuro que ya no es el de Carva, que merece una despedida a la altura de la Griezmann en el Metropolitano o Lewandowski en el Camp Nou.
El empresario español Enrique Riquelme, presidente del grupo Cox, declaró este lunes que decidirá "en los próximos dos o tres días" si finalmente se presenta como candidato a las elecciones presidenciales del Real Madrid.
Asimismo, confirmó que sí dispone del aval bancario necesario para levantar su candidatura, durante unas declaraciones a los medios de comunicación en el XV Torneo Solidario de pádel de Clínica Menorca en la Ciudad de la Raqueta de Madrid.
"Estamos trabajando todavía, nos han dejado muy poco tiempo para organizar algo que realmente tenga sentido y sea bueno para el Real Madrid. No vamos a ir a perder el tiempo. En los próximos dos o tres días decidiremos lo que vamos a hacer. Si vamos, será algo que tenga un buen sentido y que sea ilusionante para un nuevo Real Madrid en los próximos 10, 15 o 20 años. Espero dar noticias pronto", afirmó.
También desveló que dispone del aval necesario de 187 millones de euros (15 por ciento del presupuesto total, que asciende a cerca de 1.200 millones de euros), uno de los requisitos indispensables para presentarse, además de ser socio desde hace al menos veinte años: "Sí, por supuesto. Si no, no estaríamos hablando".
Así, y a la espera de una confirmación oficial, Riquelme vuelve a asegurar, como hace unos días atrás en una carta abierta firmada en su condición de socio número 43.858 del Real Madrid, que cuenta con la "capacidad económica y experiencia financiera" que requiere una entidad como el conjunto blanco.
Riquelme, de 37 años, guarda mucha relación con latinoamérica por sus negocios. Es un emprendedor pionero en el sector solar con presencia en España y su empresa Cox cuenta con oficinas y proyectos en México, Chile, Panamá, Estados Unidos, Oriente Medio y Colombia. Ha sido incluido en la lista de los 100 latinos más influyentes contra el cambio climático y en el mundo de los negocios se le conoce como el 'Rey del Sol'.
La pasada semana, el actual mandatario del Real Madrid, Florentino Pérez, convocó elecciones a la presidencia del club y le interpeló de manera indirecta como "ese señor con acento mexicano".
Desde el anuncio de las elecciones y según los estatutos del club, cualquier candidato dispone de 10 días, en este caso hasta el 23 de mayo, para presentar sus respectivas candidaturas.
Las imágenes que pudieron verse en el circuito de Montmeló en el Gran Premio de este pasado fin de semana son de esas que le hielan la sangre a cualquiera. El accidente de Álex Márquez, que acabó con su moto volando por los aires para caer al suelo hecha pedazos, y la caída de Johann Zarco, con su pierna atrapada en la montura de Pecco Bagnaia, hicieron que presagios muy feos cruzaran por la mente de cualquier aficionado que estuviera viendo la carrera.
Con el paso de las horas, y una vez ambos fueron sometidos a chequeos más amplios en el Hospital General de Cataluña, la sensación fue de tremendo alivio. Al final, ninguno de los dos deberá afrontar consecuencias del todo irremediables, pese a la aparatosidad que mostraron los dos percances que vivieron en la pista.
"Hoy solo doy gracias". Esa frase fue todo lo que compartió Marc Márquez a través de sus redes sociales este mismo domingo una vez, muy posiblemente, ya le habían informado de cuál era el estado en el que se encontraba su hermano. Álex dejó este lunes el Hospital General de Cataluña, donde fue sometido a una intervención para colocarle una placa en la clavícula derecha, por su propio pie, con un collarín rígido para cuidar su séptima vértebra cervical, fracturada también a causa de su accidente en Montmeló, y el pulgar en alto.
La espectacularidad del incidente, que podría haber tenido un final mucho peor si el de Cervera hubiera impactado con el muro tras perder el control de su moto, caló hondo en el paddock. Muchos, como Fabio Quartararo, no ocultaron su conmoción. "No es fácil volver a salir después de haber pasado bajo el puente en la curva 10 y haber visto a Álex en el suelo", señaló el francés en declaraciones recogidas por los medios oficiales del Campeonato del Mundo de MotoGP.
El impacto de las imágenes
"No quieres volver a salir. Tenía la piel de gallina, lo vi todo, las piezas, los neumáticos y la moto volando. No fue fácil, pero forma parte de nuestro trabajo hacerlo", insistió el francés al término de la prueba. Diogo Moreira, compañero de equipo de Johann Zarco, por su parte, señaló que prefirió no ver las imágenes del accidente del francés, para mantener así su concentración al máximo.
El propio Zarco, desde el hospital, dejaba el pasado domingo palabras más o menos tranquilizadoras. "Llevo un collarín, pero lo que hace es más molestarme que otra cosa. Sobre todo, es la rodilla, los ligamentos, pero el fémur no está roto. Tengo una pequeña fractura al final de la fíbula, en la parte exterior de mi tobillo izquierdo", compartió a través de sus redes sociales. "Estoy más asustado que herido, podríamos decir", sentenció.
Según señaló el equipo Honda, Zarco fue dado de alta este lunes al mediodía y, a partir de ahora, seguirá con su recuperación en casa, en Francia. A partir de este mismo martes, empezará a trabajar en Lyón con el doctor Bertrand Sonnery-Cotte, especialista en lesiones de rodilla y famoso por haberse hecho cargo de la recuperación de futbolistas afectados por problemas con esta articulación, como Kylian Mbappé, Karim Benzema, Zlatan Ibrahimovic o Mouctar Diakhaby.
"Ahora mismo, puedo decir que estar en Mugello y Hungría es básicamente imposible. Los milagros siempre pueden ocurrir, pero no preveo que Johann pueda estar en la pista en las dos próximas carreras. Sabremos más cuando el especialista nos dé su diagnóstico", señaló Lucio Cecchinello, director del equipo japonés, durante los tests que se llevaron a cabo a largo de este lunes en el circuito de Montmeló.
Era un hecho irrefutable que el rendimiento de Jon Rahm en los torneos del Grand Slam había decaído desde su fichaje por LIV Golf en diciembre de 2023. Hasta esa fecha, había logrado ganar dos, finalizando en el 52% de sus participaciones dentro de los diez primeros. Sus estadísticas hablaban de 2,09 golpes ganados con respecto a la media del torneo en cada ronda de grandes que disputó hasta entonces. Si comparamos estos números con sus actuaciones en grandes desde 2024 y hasta el reciente PGA, nos encontramos con un 30% de torneos en el top ten y los golpes ganados por jornada cayeron hasta 1,38.
Aunque Rahm nunca ha admitido que su marcha al LIV tenga que ver con este descenso de rendimiento, el pasado Masters de Augusta, donde terminó en el puesto 38, sembró un cierto ambiente de preocupación en torno a él. "He jugado siete torneos este año y seis han sido muy buenos y uno malo, que es el más importante", dijo entonces.
Solo unos días después del fiasco de Augusta, levantaba el segundo trofeo del año en el LIV Golf México. Dos victorias, tres segundos puestos, un quinto y un octavo ha sido el exitoso bagaje en la liga saudita en lo que llevamos de año, pero Rahm de alguna forma necesitaba callar bocas demostrando que sigue siendo competitivo en las citas más importantes.
"Definitivamente tengo que cambiar algunas cosas para seguir avanzando", fue la enigmática declaración a la prensa que dejó en su despedida del Masters. Los acontecimientos se precipitaron desde entonces y el LIV se tambalea en la cuerda floja tras la retirada del dinero del fondo soberano saudita.
"¿Qué significaría para el LIV que ganaras mañana el PGA Championship?", le preguntó un periodista la víspera de la jornada definitiva en la que Jon salía a dos golpes de la cabeza. "Egoístamente pienso en mí y en el legado para el golf español", respondió.
Diez hoyos de locura
El domingo en Filadelfia se coronó el inglés Aaron Rai, que provocó un auténtico cataclismo en los últimos 10 hoyos de Aronimink, jugando en -6 bajo par y ganando con -9. Rahm hubo de conformarse con la segunda posición, a tres golpes del nuevo ganador. No fue una sensación de oportunidad perdida. "He jugado muy buen golf. Esa es la única manera de verlo. Ojalá hubiera manejado mejor la velocidad de los greenes. No conseguía darle el ritmo adecuado a la bola para llegar al hoyo, y esa es la razón por la que no metí más putts".
Un par más de acierto en los greenes es el único debe que dejó el domingo en su mejor actuación en un major desde que milita en el LIV Golf. "Con lo que hizo hoy [por este domingo] Aaron Rai, alcanzarle habría sido muy complicado", comentaba en la rueda de prensa tras la conclusión del torneo.
"Por mi parte, volver a estar en la pelea, pegarle tan bien a la bola y rendir como lo hice hace que haya sido una gran semana. Cuatro rondas bajo par o al par, no puedo pedirme mucho más. Quizás meter algunos putts más, aunque no es nada fácil en estos greenes".
Rahm ha vuelto, si es que alguna vez se fue. Nos consta que desde su entorno sí les preocupaba la presión creciente, como abanderado de LIV, de demostrar su verdadero nivel en las grandes citas. Más aún después de la decepcionante actuación del otro peso pesado, Bryson DeChambeau, que falló el corte en los dos primeros grandes y salió del PGA Championship sin hacer ni una sola declaración.
Sobre esa posible presión, Rahm comentó a las cámaras de Movistar que lo único que verdaderamente le importa "es la opinión de su familia". Del resto, está más que acostumbrado a las críticas desde que tomó el rumbo de aceptar el dinero de Arabia Saudita. Con respecto a los cambios en su preparación, mencionados en el Masters, reconoció que se habían producido, pero no quiso aclarar más. "Siempre pensáis que va a ser algo revolucionario, pero son pequeños detalles", concluía la versión más tranquila y serena del jugador vasco, que tras el segundo puesto se alza duodécimo en el ránking mundial.
Las strippers de Montreal planean una huelga para el fin de semana del Gran Premio de Fórmula 1 de Canadá, con la que pretenden obtener plenos derechos laborales durante la noche más concurrida del año en los clubes de striptease de la ciudad.
El Comité Autónomo del Trabajo Sexual (SWAC, por sus siglas en inglés) ha convocado la huelga para el 23 de mayo, víspera de la quinta carrera del calendario de Fórmula 1, como parte de una campaña para lograr el reconocimiento como empleadas con los derechos asociados que esto implica.
Su demanda principal es la abolición de la "tarifa de barra" (bar fee) que las strippers deben pagar para trabajar en los clubes, pero también exigen condiciones de trabajo seguras e higiénicas, así como el fin de la discriminación en la contratación y en la asignación de horarios.
"Como strippers, se nos considera contratistas independientes; esto significa que, sobre el papel, se nos trata igual que, por ejemplo, a un fontanero independiente que contratarías para las reparaciones de tu casa", afirmó el SWAC en un comunicado.
"El fontanero contratista independiente no es responsable ante nadie más que ante sí mismo, mientras que la strippers contratista independiente es responsable ante la gerencia del club, a expensas de su propio trabajo".
El SWAC afirmó que el fin de semana del Gran Premio de Canadá había sido seleccionado deliberadamente para la huelga. "Los clubes están en su momento de mayor actividad, lo que lo convierte en el período más lucrativo del año para nuestro jefe", continuaba el comunicado.
"Esta es nuestra oportunidad de amenazar esos ingresos y afectarles donde más les duele. Durante este tiempo, a pesar de que la gerencia gana más dinero, las bailarinas tienen que aguantar... condiciones de trabajo que, por lo general, son peores".
Si Griezmann nunca se hubiera ido al Barça, nadie discutiría que es el mejor jugador de la historia del Atleti. Habiéndose ido, tampoco hay mucho debate. Lo diferencial de su carrera en este equipo, ya para siempre su equipo, no son los 500 partidos, los 212 goles (más que nadie), las 100 asistencias... Es la historia de amor. El fútbol se mueve siempre en dos líneas, la emocional y la racional, que discurren en paralelo hasta que algunos genios, muy pocos, logran forzar que se crucen en una intersección gloriosa. En la primera línea, el mejor para mi abuelo fue Ben Barek; para mi padre, Gárate; para mí, Futre; para otros, Escudero, Collar, Mendonça, Luis, Simeone, Fernando Torres... Antoine parecía abocado a ser el rey de la segunda, un sensacional futbolista que renunció a un reino que tenía conquistado porque se despistó con uno más rico, que no mejor (para él).
Se fue. Se fue mal. Volvió. Volvió peor. Con una afición poco dispuesta a perdonar y algunas humillaciones indecentes por parte del club, como aquel esperpento de las suplencias forzadas para no pagar por su recompra al Barça. Durante muchos meses, la redención no parecía en su horizonte, pero aguantó como ya no aguanta ninguna estrella de su calibre. Tragó, calló, trabajó, volvió. Volvió a lo grande.
Cualquier otro se habría rendido y hecho las maletas rumbo a Estados Unidos en 2022 sin ruido alguno en vez de en 2026 entre lágrimas. Suyas, de Koke y de un estadio que prometió no volver a quererle, pero hoy le adora. Por suerte, en las mejores historias de amor las promesas no sirven de nada y la perfección, sobrevalorada, las aboca a una breve dedicatoria en la tumba: "Se conocieron, se enamoraron y pasaron la vida juntos". Es bonito, no me malinterpreten, pero convierte las relaciones en algo mucho más simple de lo que casi siempre son.
Demasiada gente cree que el amor gira en torno a encontrar a la persona adecuada, pero es mentira. Tan importante como el quién es siempre el cuándo. Miles de relaciones no surgen o se rompen cada día por cuestión de minutos, de un autobús que se escapa, la vida es un permanente "¿qué hubiera pasado si...?". Griezmann no supo querer en su primera etapa, pero tuvo la fortuna de tener una segunda oportunidad. ¿Azar, empeño, destino? Un poco de todo. Decidió aprovecharla y la película quedó completa.
Griezmann se despide como el mejor jugador de la historia del Atlético, Antoine se marcha como uno de nosotros. Lo primero se lo podrá arrebatar otro, lo segundo es eterno.
El técnico alemán Hansi Flick ha firmado su renovación con el FC Barcelona hasta 2028 y una temporada más como opcional. La rúbrica se ha llevado a cabo en un acto privado celebrado en las oficinas del club, con el presidente de la entidad blaugrana, Rafa Yuste, y el presidente electo, Joan Laporta.
El alemán, al que aún le resta un partido esta temporada en Valencia, viene de vencer al Betis en el Camp Nou por 3-1. Aunque su derrota ante el Alavés le impidió conseguir los 100 puntos a los que aspiraba el flamante campeón de esta liga y también de la Supercopa de España.
Son cinco títulos: dos ligas, dos supercopas de España y una Copa del Rey los logrados por el técnico germano desde que aterrizó en el FC Barcelona en la temporada 2024/2025 en sustitución de Xavi Hernández. No obstante, el gran reto de la entidad y del técnico es la Champions League en la que alcanzó las semifinales el curso pasado y fue eliminado por el Atlético en cuartos de final este año.
El club y el técnico parecían condenados a entenderse ya que el germano ha conseguido virar el destino de una entidad que atraviesa por problemas financieros desde hace unos años. Flick no quiso sellar su renovación hasta concluir los objetivos de esta temporada y se ha dejado para esta penúltima jornada de Liga en la que los culés ya no se juegan nada.
El año opcional ha sido más deseo del Barça según una serie de variables al finalizar la campaña 27-28, algo a lo que Flick era reticente, puesto que no considera prácticos los contratos largos en entrenadores.