Ramallets, Casillas y... ¿Joan García? Las insólitas casualidades que preceden a los grandes porteros de la selección

Ramallets, Casillas y… ¿Joan García? Las insólitas casualidades que preceden a los grandes porteros de la selección

Antonio Ramallets Miró fue un niño pequeño y gordito al que mandaban a la portería (hecha de libros o abrigos), en los partidos callejeros en el barrio barcelonés de Gràcia, donde se crio a caballo de la guerra (nació en 1924). El prestigio en la pandilla se lo ganaba porque era el mejor confeccionando balones de trapo, con una piedra en el núcleo para darle peso, y mondas de naranja en una capa intermedia. Estiró, adelgazó e insensiblemente fue rompiendo en un buen portero. Primero en los equipos de barrio, de menor a mayor, hasta que ya con 20 años le fichó el Europa, uno de los 10 fundadores de la Primera División, pero que a la sazón estaba en Tercera. Un año de suplencia, otro de titularidad y luego la mili. Le tocó hacerla en Marina, y el periodo de instrucción lo hizo en San Fernando, en cuyo equipo jugó algunos partidos hasta que le destinaron a Mallorca.

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El equipo titular de la isla militaba entonces en Segunda. Le probó, le incorporó y una lesión del titular, Sureda, le permitió asentarse y jugar temporada y media a satisfacción. El Barça, atento, le fichó en plan promesa en cuanto se licenció y nada más llegar le cedió a modo de prueba al Valladolid para una fase de ascenso de Tercera a Segunda. El equipo castellano ascendió y pretendió prorrogar la cesión, pero no hubo acuerdo.

Así, en la temporada 1947-48 quedó incorporado a la plantilla del Barça, si bien como quinto portero, tras Velasco, Quique, Valero y Font, así que pasó dos años jugando amistosos menores. El panorama se le fue despejando porque salieron Valero y Font, con lo que ascendió dos peldaños, aunque seguía sin jugar. En la 49-50, Quique tuvo una lacerante lesión de rodilla («si no me llega a pasar eso nunca hubieran oído hablar de Ramallets», solía decir) y el joven de Gràcia pasó a ser el primer suplente del consolidadísimo Velasco. Ramallets ya tenía 25 años, pero a esa edad aún se consideraba inmaduros a los porteros. Se estimaba que el conocimiento pleno del puesto sólo llegaba tras mucho tiempo de práctica. Pero al menos viajaba con el equipo y en el viejo campo de Les Corts se sentaba en el banquillo junto al entrenador, y no en la grada. No estaban autorizados los cambios, salvo el del portero y sólo en caso de lesión, así que era el único suplente en los viajes y en el banquillo.

En esas estábamos. Velasco se lesionó el 20 de noviembre de 1949 en Balaídos, en una salida temeraria a los pies del céltico Germán Waidele, un impetuoso delantero hijo de alemán y gallega al que apodaban Mekerle. La valentía para tirarse de cabeza, en modo zambullida de piscina, a los pies del delantero que llegaba sólo era una de las características de Velasco, que luego prolongaría Ramallets, siempre muy atento en sus tres temporadas de aprendiz a lo que hacía el titular. Es una suerte ya olvidada, por cierto. Ahora los porteros prefieren plantarse a la argentina, como innovó Gatti, pero en aquel tiempo muchos porteros volaban de frente cuando percibían que el balón se le escapaba un poco largo al atacante. Era una jugada que producía escalofríos y daba lugar a lesiones, repartidas entre delanteros (el que metía la pierna se exponía a fractura de tibia por efecto palanca cuando le caía sobre la pierna el cuerpo del guardameta) y porteros, que se exponían a golpes en la cabeza o fracturas de clavícula. En esta ocasión una bota de Mekerle, que intentó saltar a última hora, impactó con un ojo de Velasco, con grave consecuencia. Sufrió un desprendimiento de retina, estuvo de baja bastantes meses y cuando regresó nunca fue el mismo. No llegó a recuperar la plena visión.

Ramallets, durante el España-Inglaterra del Mundial de Brasil en 1950

Ramallets, durante el España-Inglaterra del Mundial de Brasil en 1950E. M.

Eso dio oportunidad a Ramallets de jugar el resto de la Liga, y cumplió. El Barça terminó quinto, el mismo puesto en que lo dejó Velasco. Era rápido y elástico, seguro en el blocaje (otro aspecto hoy olvidado) y reproducía exactamente las valerosas zambullidas de Velasco. Después de la Liga se jugaba la Copa, y en ella se comió cinco goles en El Sardinero que hicieron que el Barça cayera en octavos, pero no se le culpó de ninguno de ellos.

Ese verano se iba a disputar el Mundial Brasil 1950, primero de la posguerra, segundo al que acudía España, que de los tres anteriores sólo había jugado el de 1934, y también en el equipo nacional se iban a producir alteraciones en la meta. Venía siendo titular el formidable Iñaki Eizaguirre, donostiarra, hijo de Agustín Eizaguirre, portero de la Real Sociedad en la preguerra. Iñaki empezó en el equipo familiar, pero pronto saltó al Valencia, muy fuerte en esos años. El número dos de la selección venía siendo el madridista Bañón, y también contaba mucho Acuña, del Deportivo, espectacular y más arrojado todavía que Velasco. Había un cuarto, Lezama, del Athletic, un niño de la guerra hecho futbolista en Inglaterra.

Justo esa temporada 49-50, Quincoces, entrenador valencianista, prefirió para la portería a Antonio Pérez, un ex del Atlético Aviación, y relegó a la suplencia a Iñaki Eizaguirre, ya algo fondón. Pero, paradoja, la selección siguió contando con él, que pese a su inactividad de club jugó los dos partidos con Portugal que nos clasificaron para Brasil. El seleccionador era Guillermo Eizaguirre, sin parentesco con Iñaki, pero también ex portero, coetáneo del padre, Agustín, lo que quizá influyó. Guillermo había sido célebre por sus elegantes vuelos y sus llamativos jerséis coloreados, con dibujos geométricos, rareza en la época. También fue un gran meta, suplente de Zamora en la selección. Bañón, por su parte, sufrió una tuberculosis que le hizo perder la portería del Madrid y le retiró con 27 años.

Como preparación para el Mundial se programó un viaje a México para jugar dos partidos con la selección de allá. En las fechas de la gira quedaban pendientes las semifinales y la final de Copa y, por supuesto, no viajó ningún jugador de los cuatro semifinalistas (Athletic de Bilbao, Valladolid, Valencia y Madrid). Se confeccionó un grupo que mezclaba internacionales cuajados con jóvenes emergentes merecedores de una oportunidad. Había dos porteros: Dauder, del Tarragona, comprometido ya para la siguiente temporada por el Atlético (flamante campeón de Liga) y Ramallets, al que la prensa madrileña aún citaba como mallorquín. Dado que había empezado a sonar en el Mallorca, se pensaba que era de allí, tan poco se sabía de él. Lo previsto era que jugara Dauder, pero se dislocó un hombro en el primer entrenamiento, así que la portería fue para Ramallets, que hizo dos estupendos partidos, uno empatado y el otro ganado por los nuestros.

A eso siguieron, ya terminada la final de Copa, dos partidos de preparación en Madrid ante el Hungaria, el equipo de exiliados del comunismo en el que apareció Kubala en España, al final de los cuales se hizo la lista definitiva de 22 jugadores, según el tope establecido por la FIFA. La mayoría de selecciones duplicaba los 11 puestos, pero Guillermo Eizaguirre pensó que lo prudente era llevar tres porteros a costa de ir con un solo extremo izquierda, Gaínza. Los dos primeros eran, según lo previsto, Iñaki Eizaguirre y Acuña. Para tercero se optó por Ramallets mejor que Lezama, reciente campeón de Copa con el Athletic, en la idea, que aún persiste, de que es mejor para ese puesto un joven sin pretensiones de titularidad que un veterano poniendo caras.

El portero del Barcelona, Joan García.

El portero del Barcelona, Joan García.Miguel OsesAP

El día de la partida se produjo un curioso y feo incidente en el aeropuerto de Barajas. Guillermo Eizaguirre comentó: «Las maletas se dejan ahí y que las recoja el gallego». Lo de «el gallego» era un genérico que aludía a los cargadores de maletas del aeropuerto de Madrid, en la época en general gallegos, del mismo modo que los serenos eran asturianos o los propietarios de restaurantes baratos, zamoranos. En ciertos oficios, paisanos tiraban de paisanos y acababan por regionalizar un oficio. Acuña entendió que iba por él, se encaró con el seleccionador y éste, que tenía todas las características de señorito infatuado y había hecho la guerra como capitán de la Legión, se encampanó en vez de aclarar el equívoco y tuvieron una bronca de órdago. Hubo que agarrarles y exigió que Acuña no viajara. A duras penas pudieron convencerle entre el presidente, Muñoz Calero, y el entrenador, el sabio y prudente Benito Díaz, y para evitar el escándalo consintió.

Llegados a Brasil, Iñaki Eizaguirre dejó en los entrenamientos una sensación de falta de forma. Pese a ello, y dado que a Acuña no lo quería ver ni en pintura Guillermo Eizaguirre y que Ramallets sólo había jugado hasta entonces 16 partidos en Primera, se decidió que el veterano ocupara la portería el primer día ante Estados Unidos. Estuvo mal en el gol de los norteamericanos (España llegó al 81' perdiendo 0-1, y luego marcó tres goles en serie), y dio otras muestras de inseguridad. Así que en el segundo partido, ante Chile, Guillermo Eizaguirre y Benito Díaz convinieron en que lo conveniente era tirar de Ramallets (aún el mallorquín en las páginas de la prensa) pese a que en su ataque estaba un reputadísimo delantero llamado Robledo, criado en Inglaterra, delantero del Newcastle y célebre por sus poderosas cargas a los porteros. Ganamos 2-0 y Ramallets estuvo impecable. Así que repitió ante Inglaterra, que acudía a su primer Mundial, ganamos 1-0 y el novato estuvo cumbre. Ese día Matías Prats le llamó El gato con alas, toda España supo que no era mallorquín, sino de Gràcia, y el Barça y la selección tuvieron portero para 10 años. Las aguas se habían ido abriendo ante él, como las del Mar Rojo ante Moisés, y en unos meses pasó del anonimato a la gloria.

Parecido fue el más reciente y conocido caso de Casillas. Llegó al Madrid en la 99-00 por una lesión de Illgner y una pésima racha de Bizzarri, mientras el club, consciente del problema, había fichado a César para el curso siguiente. Cumplió, ganó la Champions y viajó como tercer portero, tras Molina y Cañizares, a la Eurocopa de Bélgica y Países Bajos 2000. En su segunda temporada aguantó la titularidad, pero en la parte final de la 01-02 la perdió. A la final de Champions en Glasgow viajó como suplente de César. Pero éste se lesionó, le tocó salir en el 68' e hizo tres paradas milagrosas.

Para el Mundial de Corea y Japón 2002 habían sido seleccionados Cañizares, Ricardo y Contreras. Cañizares se rompió accidentalmente el tendón del dedo gordo del pie, fue llamado Casillas de urgencia gracias a esa lesión de César y a su fantástico final de partido, convenció en los entrenamientos, pasó por delante de Ricardo y Contreras, y tres penaltis detenidos ante Irlanda (uno en el partido, dos en la tanda) le elevaron a héroe nacional un mes y un día después de Glasgow. La moraleja sería que el talento superior siempre acaba por abrirse camino. Y la pregunta ahora es si Joan García necesitará también que se vayan abriendo las aguas ante él, o si no le hará falta.

El eterno regreso de Paula Badosa: “El tenis siempre me va a llevar al límite emocional”

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Paula Badosa podría estar en cualquier otro lugar. En los últimos tiempos, las lesiones la han martirizado, le han negado cualquier buena racha y la han apartado de las pistas durante meses y más meses. A sus 28 años y con sus dolores, podría haber recogido el botín —más de nueve millones de dólares en premios a lo largo de su carrera— y centrarse en cualquier otra cosa. Seguidores no le faltan —más de un millón en Instagram— ni gancho comercial; le bastaría con disfrutar de la vida. Pero aquí está, en una pista secundaria del Melbourne Park, persiguiendo todavía aquel anhelo que nació en la infancia.

"Quiero ganar un Grand Slam. Todavía hoy es mi sueño, es por lo que me levanto cada día. El tenis siempre me va a llevar al límite mental y emocional; siempre hay altos y bajos. Tener ese sueño que perseguir es lo que hace que me esfuerce", cuenta tras vencer a la azerí Zarina Diyas por 6-2 y 6-4 en la primera ronda del Open de Australia. En la siguiente se medirá a la rusa Oksana Selekhmeteva.

Sonríe Badosa a orillas del río Yarra antes de marcharse a su hotel, el Crowne Plaza, el mismo en el que se aloja Carlos Alcaraz, y recuerda que fue aquí, precisamente aquí, donde más cerca estuvo de ganar un grande. El año pasado derrotó a Coco Gauff, alcanzó las semifinales y tuvo que ser la número uno del mundo, Aryna Sabalenka, quien la frenara a dos pasos del título. Esta vez podría recorrer una senda similar, acercarse de nuevo a la gloria, aunque lo ve complicado.

"El cuerpo me responde"

"Jugar en Australia siempre me ha gustado, pero son situaciones muy distintas. El año pasado venía con muchos partidos a las espaldas, con mucho ritmo competitivo. Ahora, obviamente, me falta todo eso. Después de un parón por lesión la confianza se resiente y se pierde acierto en la toma de decisiones, velocidad de reacción... Eso es lo que más noto que me falta", explica Badosa, que aun así no pierde la esperanza por un motivo muy sencillo: está sana. La espalda, su punto débil, no le duele.

¿Cómo se encuentra?
El cuerpo me está respondiendo muy bien, la espalda también. He hecho una pretemporada muy larga, la más larga de mi vida, y ya he jugado unos cuantos partidos este año con buenas sensaciones. Obviamente estoy cada día pendiente de las lesiones porque he sufrido mucho, como todo el mundo sabe, y quiero prevenir para que no vuelva a pasar.

A simple vista, sus palabras se confirman. El pasado septiembre, una rotura en el cuádriceps izquierdo la obligó a renunciar al tramo final de la temporada, pero se recluyó en Dubái, donde reside, para volver más fuerte. Sus brazos, más musculosos que nunca, dan fe del trabajo en el gimnasio. Sus golpes, tan potentes como le gusta, también se benefician. Este lunes apenas ofreció opciones a su primera rival en Melbourne, Diyas. Cada intercambio desde el fondo de la pista, ¡boom! y punto. A la azerí le faltaba potencia para igualar su velocidad y, si resistió algo más de una hora, fue porque desde el inicio intentó frenarla con tiros cortados y dejadas.

Badosa, durante su partido ante Diyas en Melbourne.

Badosa, durante su partido ante Diyas en Melbourne.AFP

Los discretos números de la española con el saque evidencian que aún le falta seguridad sobre la pista, pero a ver quién la detiene. Según el cuadro, su primera gran prueba llegaría en tercera ronda ante Jessica Pegula, y más allá asoman Madison Keys o Amanda Anisimova. No será fácil.

"El año pasado entrené más fuerte que nunca y ahora me siento en el mejor estado de forma de mi vida. Me centré mucho en el gimnasio y creo que mi cuerpo lo ha agradecido. Mi lesión de espalda siempre va a estar ahí y no puedo controlar que vuelva a doler, pero sí puedo hacer todo lo que esté en mi mano. La prevención, el descanso... ahí tengo que dar el cien por cien", analiza la actual número 26 del mundo, que en los próximos días podría perder su estatus. Si no repite semifinales, cederá muchos puntos e incluso podría verse fuera del Top 50.

En cualquier caso, eso no es ahora lo más importante. "Me encantaría hacerlo bien ya, pero si lo pienso con calma sé que mi mejor nivel llegará dentro de tres o cuatro meses, cuando recupere el ritmo. Ojalá sea antes, pero tengo que tener paciencia hasta la gira europea de tierra batida", se sincera Badosa, otra vez de regreso. Un regreso eterno.

Davidovich cumple en su estreno

Alejandro Davidovich no quiere fallar en Melbourne. Después de su enésimo cambio de entrenador y de sus notables resultados en 2025, el segundo español del ranking ATP debutó en el Open de Australia con una victoria rapidísima por 6-2, 6-2 y 6-3 ante el austriaco Filip Misolic. En sólo una hora y 42 minutos ya estaba en segunda ronda. Davidovich estuvo impecable e incluso salvó las cuatro bolas que tuvo que enfrentar. En segunda ronda se medirá al estadounidense Reilly Opelka, todo un desafío en pista dura, que ganó por 6-4, 6-3 y 6-4 al noruego Nicolai Budkov Kjaer.

El Erasmus de Mbappé en Mónaco: la elección de papá, la compañía de Falcao y Bernardo Silva, y una graduación ante el City de Guardiola

El Erasmus de Mbappé en Mónaco: la elección de papá, la compañía de Falcao y Bernardo Silva, y una graduación ante el City de Guardiola

El Erasmus de Kyllian Mbappé no fue un pasatiempo, aunque lo cierto es que se divirtió mucho, junto a Bernardo Silva, Falcao o Fabinho. Mónaco era el lugar ideal, según decidió su padre, Wilfried Mbappé, para que su hijo evolucionara lejos del ruido de París. Tiempo habría de regresar y de marcharse, en una carrera que ha estado perfectamente diseñada desde el principio, en lo económico y lo futbolístico. Todo empezó en el Principado, a los 14 años.

Enfrentarse al Mónaco será, pues, para Mbappé como abrir el álbum de fotos. Lo ha hecho hasta 12 veces desde que dejó el equipo de sus principios, pero esta vez es diferente. Es en la Champions, el torneo más deseado y que acechó, por primera vez, cuando estrenaba su mayoría de edad. La Juventus impidió entonces que se hubiera jugado el título ante el Madrid de Zidane, en Cardiff. Contra su alter ego, aunque fuera en el banquillo. Para entonces las comparaciones lo acercaban a Thierry Henry, veloz, desbordante y goleador, más que a ZZ.

Había debutado con 16 años en el primer equipo, en 2015, pero la temporada de su explosión fue la 2016/17, en la que logró 29 goles y 16 asistencias en 60 partidos. El Mónaco, que había conocido días de gloria en los años 60 y 80, volvía a ganar la Ligue 1 después de 17 años. Antes de regresar a París, Mbappé rompía la hegemonía del que sería su futuro club. Fue como robar al rey en el mismísimo Palacio de Versalles.

Un fútbol a la medida

El estadio Luis II volvía a recodar los tiempos del Mónaco dirigido por Arsène Wenger, con Scifo o Klinsmann, pero en una clave muy distinta. El portugués Leonardo Jardim era mucho más pragmático que el romántico Wenger, con un equipo que no dudaba en replegarse y explotar el contraataque, los espacios desde las bandas. En pocas palabras, un fútbol a la medida de Mbappé.

Un duelo, sin embargo, marcó el salto de calidad del equipo. Fue en octavos de la Champions ante el City de Pep Guardiola. Después de perder por 5-3 en Manchester, el equipo de Mbappé remontó en la vuelta. El francés marcó un gol en cada uno de los partidos. Lo mismo hizo en cuartos, con un doblete ante el Borussia Dortmund. La experiencia de la Juve frenó un sueño pendiente antes del salto al PSG, donde las frustraciones en el gran torneo se acumularon.

Es imposible saber qué habría sucedido si entonces, en 2017, papá Mbappé, que dirigía la carrera de su hijo en lo deportivo, hubiera optado por el Madrid en lugar del conjunto parisino. Tres Champions ganaría el equipo blanco desde entonces, una más de la mano de Zinedine Zidane y dos con Carlo Ancelotti.

El Madrid, en la puja

El club de Florentino Pérez estuvo en la puja ante su salida del Mónaco, pero el primer destino de Mbappé era el dinero, en el momento de las grandes inversiones de Qatar en el fútbol, con el Mundial 2022 a la espera. Un fichaje de 180 millones de euros camuflado el primer año de cesión para no vulnerar las normas del Fair Play Financiero de la UEFA, acabó con el joven Mbappé en París. Ni el Madrid iba a alcanzar semejante cifra por el francés ni estaba dispuesto a pagar el salario que le esperaba en el Parque de los Príncipes.

La impresión es que el jugador no se hace ya esa pregunta, o al menos la disimula. Apareció ante los medios antes de enfrentarse, hoy, a su ex equipo, y no para hablar del Mónaco, sino para cerrar filas en torno a la crisis. Defendió a Vinicius y reconoció el derecho del público del Bernabéu a pitar a los futbolistas, algo que también dijo haber hecho de niño, como aficionado. Pero hizo una petición: «Que nos piten a todos, no sólo a Vini».

El francés no habló como ex jugador monegasco, pese a la oportunidad, sino como un futbolista maduro. Una voz que pesa mucho más que la de Álvaro Arbeloa, un entrenador circunstancial, y que suena a independiente. Para muestra, lo que dijo de Xabi Alonso: «Va a ser un grandísimo entrenador. Tengo una relación espectacular con él y le deseo lo mejor. Conoce mucho del fútbol moderno, es una decisión del club que hay que respetar». No dijo si la compartía. No lo necesita, ya no está de Erasmus.

Alemania devuelve a España a la tierra camino de la segunda fase

Alemania devuelve a España a la tierra camino de la segunda fase

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Alemania no dio cuartel a España. Los Hispanos llegaron al choque con la clasificación en el bolsillo tras la derrota de Serbia a manos de Austria, pero se vieron superados por un rival que se resarció con creces de su traspiés ante los serbios en la segunda jornada imponiéndose con un 34-32 que le permite avanzar con dos puntos a la siguiente fase del Europeo. Algo crucial, teniendo en cuenta el nivel de los que serán los contendientes de ambos en un grupo en el que estarán Noruega, Francia, Dinamarca y, muy posiblemente, una selección de Portugal que parece haberle tomado la medida a los españoles.

Con lo que había en juego, no fue raro que el primer tiempo fuera inicialmente un intercambio de golpes en el que, si bien los Hispanos abrieron el fuego, fueron los alemanes los que mostrarían una mayor contundencia en ambas áreas. En ataque, sobre todo, con un Renars Uscins demoledor en los instantes finales y que auparía a los suyos hasta una máxima diferencia de cuatro goles en la recta final del primer tiempo. En defensa, mostrándose como un bloque granítico y con un Andreas Wolff salvando llegadas aparentemente claras de los de Jordi Ribera.

Con todo, España supo apretar los dientes y llegó a rebajar la ventaja a solo un tanto con un parcial de 0-3 firmado por Daniel Dujshebaev, Marcos Fis e Ian Tarrafeta que Lukas Zerbe se encargó de dejar de nuevo en dos para que el marcador mostrara al descanso un aún esperanzador 17-15.

Conato de rebelión

Los germanos, no obstante, no dieron opción para que España llegara a amenazar su victoria. Nada más empezar la segunda parte, lograron adelantarse por tres goles por medio de un Juri Knorr que, junto con Justus Fischer, acompañarían la efectividad mostrada por Uscins en el primer tiempo.

A pesar de algún conato de rebelión de los españoles, que llegaron a ponerse a un tanto de distancia, la falta de acierto en momentos cruciales, unida a una defensa alemana tremendamente física y pegajosa, acabó por evitar que sus intentos por lograr al menos la igualada se fueran una y otra vez a pique. Sobre todo, con un arreón de Alemania que le permitió colocarse a cinco goles en la recta final (34-29) que los de Ribera lograrían recortar hasta un ajustado 34-32.

Arbeloa, entre la colonia y las campañas: "Sé por quién están organizadas"

Arbeloa, entre la colonia y las campañas: “Sé por quién están organizadas”

El entrenamiento de ayer en Valdebebas, abierto un cuarto de hora a la prensa, se inauguró con una conversación entre Álvaro Arbeloa y Vinicius. Un breve diálogo, justo delante de los numerosos micrófonos y cámaras que les apuntaban, donde el capitán y el entrenador del Real Madrid discutían sobre la conveniencia de las multas para acabar con algunos actos de indisciplina en el vestuario. Una hora más tarde, durante su rueda de prensa, Arbeloa quitó toda importancia a lo sucedido. «Ha sido una anécdota graciosa y nada más», zanjó, con una sonrisa, alegando que algunos de sus jugadores habían tardado más de la cuenta en saltar a la sesión preparatoria «porque estaban peinándose o echándose colonia».

Hubiese o no una excesiva dramatización por parte de Arbeloa, que en las horas previas de su debut frente al Levante ya había posado absorto junto a las 15 Champions, no parece buen momento para el excesivo celo en los cuidados faciales. Son días de aguas turbulentas y el Bernabéu sabe del poder de su dedo acusador. Hoy, frente al Mónaco, la afición no sólo volverá a pasar revista a sus futbolistas, sino que calibrará también el grado de responsabilidad de Florentino Pérez. Las escenas de máxima tensión vividas el sábado podrían repetirse en caso de que hoy vengan mal dadas frente al Mónaco. Sin embargo, Arbeloa no quiere saber nada de esa fractura en el madridismo.

«Sé cómo es el público del Bernabéu. Si hay algo que es, es justo y nos toca a nosotros cambiar esos pitos por aplausos. Que vean el esfuerzo, la calidad y el juego que les gusta. Estamos trabajando en ello y sabemos que van a estar de nuestro lado. El público quiere que su equipo transmita la emoción y pasión que siente por el Real Madrid», reveló el ex técnico del Castilla. Poco importa ahora que el Mónaco haya perdido siete de sus últimos ocho partidos en la Ligue 1. La única prioridad son los tres puntos con los que consolidarse en el top-8 y evitar una eliminatoria previa antes de los octavos de final.

"No me van a engañar"

Para alcanzar ese objetivo, Arbeloa tampoco va a renunciar a algunas maniobras de distracción, como las que ya apuntó tras el 2-0 del sábado, a propósito de quienes reclamaban la dimisión de Florentino. «Sé que hay campañas para debilitar al Real Madrid y sé por quién están organizadas. No me van a engañar. El máximo respeto y agradecimiento al Bernabéu, porque conmigo siempre se han portado excepcional y quieren lo mismo que yo, ganar títulos», subrayó ayer, sin hacer mención a las voces contra el presidente. Cuando le reclamaron más detalles sobre esa presuntas maniobras orquestadas optó por una excursión por la tangente: «Los periodistas sois vosotros».

Hoy, el preparador blanco no podrá contar con Rodrygo, aún renqueante de sus molestias musculares, Brahim Díaz, tras su derrota en la final de la Copa de África, el sancionado Álvaro Carreras, y los lesionados Trent Alexander-Arnold, Eder Militao, Antonio Rüdiger y Ferland Mendy.

La tragedia de Córdoba golpea también al fútbol: el padre de un jugador del Getafe entre los desparecidos

La tragedia de Córdoba golpea también al fútbol: el padre de un jugador del Getafe entre los desparecidos

"Cristo, en ti pongo mi fe y mi voluntad: pase lo que pase creo en ti y en tu amor eterno". Éste es el mensaje que publicó en redes sociales David Cordón, Davinchi, futbolista del Getafe, después de conocer que su padre estaba entre los desaparecidos de la tragedia ferroviaria de Córdoba.

David Cordón senior, de 50 años de edad, viajaba en el tren Alvia Madrid-Huelva que chocó en la tarde de ayer en Córdoba con otro Iryo dejando una cifra de 39 fallecidos y más de 150 heridos. Cordón está entre las decenas de desaparecidos de las que no tienen noticias sus familiares y amigos.

Cordón había acudido en la tarde del domingo a presenciar el encuentro liguero que enfrentó al Getafe con el Valencia en El Coliseum y que concluyó con victoria visitante. Según el medio local Huelva24 la pareja de Cordón no viajaba con él en el tren.

El padre de Davinchi fue un destacado jugador de fútbol playa. Como miembro de la selección española consiguió dos campeonatos de Europa en 2011 y 2004, en este último fue elegido mejor jugador, y dos subcampeonatos del Mundo en 2003 y 2004. A día de hoy, Cordón era enfermero en el Hospital Juan Ramón Jiménez de Huelva.

Su hijo Davinchi no ha acudido al entrenamiento del Getafe previsto esta mañana en la ciudad deportiva azulona. Desde el club piden el "máximo respeto, prudencia y solidaridad" respecto a las informaciones sobre esta tragedia. "Mantenemos la esperanza en nuestros corazones", escriben en un post de X.

Davinchi había recalado en el Getafe este curso proveniente del Recreativo de Huelva. El jugador empezó como titular en los onces de Bordalás hasta que una rotura de menisco le apartó de los terrenos de juego desde principios de octubre del año pasado.

Mbappé, sobre el clima de furia en el Bernabéu: "Entiendo a la gente, pero si pitan que nos piten a todos"

Mbappé, sobre el clima de furia en el Bernabéu: “Entiendo a la gente, pero si pitan que nos piten a todos”

El regreso Champions, el martes ante el Mónaco (21:00 horas), servirá otra vez como termómetro para medir el nivel de furia del Bernabéu contra los futbolistas del Real Madrid y contra su presidente, Florentino Pérez. Un plebiscito que Kylian Mbappé comprende en su justa medida. "Es algo que entiendo. Entiendo a la gente. Yo mismo lo hacía de joven, cuando acudía a un estadio. La única oportunidad de expresar su sentimiento es ir al estadio y pitar. Pero si pitan, que nos piten a toda la plantilla, no sólo a algunos futbolistas", relató el delantero durante su rueda de prensa.

Se refería Mbappé a las broncas dirigidas contra Vinicius, Jude Bellingham y Fede Valverde durante el triunfo ante el Levante. "Antes que nada pienso en Vini. No es su culpa cómo jugamos. Es culpa de toda la plantilla. Entiendo perfectamente que piten, pero a toda la plantilla"; reiteró el '10'. Cuando le insistieron sobre si debía dar algún consejo a su compañero brasileño, optó simplemente por el elogio. "Mi responsabilidad es cuidarle y protegerle para que se sienta bien y feliz, porque cuando es así, es un jugador totalmente diferente".

Había salido Mbappé con las ideas muy claras ante los periodistas, sin rehuir el choque y muy consciente del mensaje de unidad que quería transmitir. De modo que cuando le preguntaron por la situación de Bellingham tampoco titubeó a la hora repetirse, aunque fuese en inglés. "Nadie duda de la calidad de Jude, es un momento complicado para él, como para todos. Podemos aceptar que no estén contentos con nosotros, pero tienen que tratar a todos por igual, que no se centren en uno", insistió, antes de lanzar un par de vaticinios. "Si la gente ve que nos estamos esforzando, van a volver con nosotros y en el futuro nos reiremos cuando recordemos estos momentos", presagió.

Respecto a la situación del vestuario tras el despido de Xabi Alonso, el capitán de la selección francesa admitió la crisis, aunque también lanzó sus pullas contra la prensa. "Claro que han pasado cosas, pero hay muchas también que no son verdad. A veces se dice algo que es cierto, pero el 90% restante lo inventan", advirtió.

Ese clima tan enrarecido con todo lo que rodea al vestuario también ha servido de argumento para Álvaro Arbeloa. Justo después del 2-0 al Levante, el nuevo técnico ya advirtió de que los pitos contra el presidente provenían de "gente que no quiere" al Madrid. Esta vez reincidió en su análisis, aunque sin extenderse en detalles. "Las pitadas debilitan al equipo. Lo que dije el sábado es que sé que hay campañas para debilitar al club y sé por quién están organizadas, pero no me van a engañar", expresó el ex preparador del Castilla.

Respecto a la situación de Vinicius y Bellingham, Arbeloa considera que ambos no deben hacer "nada diferente" al sábado, sino también "correr, esforzarse y mostrar una grandísima actitud como durante la segunda parte ante el cuadro granota. "Ellos también necesitan a la afición para sacar su mejor versión", subrayó.

El Albacete, verdugo del Madrid, contra el Barça y Atlético frente al Betis, enfrentamientos más destacados de los cuartos de Copa

El Albacete, verdugo del Madrid, contra el Barça y Atlético frente al Betis, enfrentamientos más destacados de los cuartos de Copa

Un minuto de silencio arrancaba el sorteo de Copa del Rey esta mañana en las Rozas. La Real Federación Española de Fútbol quería dedicar estos cuartos de final a las víctimas del accidente ferroviario de Córdoba. Una eliminatoria en la que no estaría el Real Madrid tras su eliminación por parte del Abacete, pero que sí contaría con la presencia del FC Barcelona y el Atlético de Madrid como grandes favoritos.

Precisamente a los de Hansi Flick les ha tocado el equipo manchego, el verdugo del Real Madrid y único equipo de inferior categoría, mientras que el conjunto de Simeone se enfrentará al Betis en La Cartuja, estadio que también albergará la final.

El héroe del Albacete en la eliminación de los blancos, Jefté Betancourt, fue el primero de los entrevistados en este sorteo como único representante de un equipo de la liga Hypermotion en esta ronda. "Las sensaciones son muy bonitas, estamos viviendo un sueño", apuntó. Ahora les tocará el Barça en el Carlos Belmonte. Al ser un equipo de inferior categoría es el único que tendrá el privilegio de jugar en casa ya que el resto se ha decidido a sorteo puro.

En los cuartos se producirá una cosa curiosa y es que coincidirán en esta ronda los tres equipos de las tres capitales vascas, circunstancia que no se producía en este torneo desde 1932. Athletic, Real Sociedad y Alavés buscarán un hueco en las semifinales. Los bilbaínos la harán ante el Valencia en Mestalla y vitorianos y donostiarras se enfrentarán en un derbi vasco en Mendizoroza.

Las eliminatorias se celebrarán entre el 3 y el 5 de febrero y la siguiente ronda, que serán ya las semifinales del torneo, se disputará la ida entre el 10 y el 12 de febrero y la vuelta entre el 3 y el 5 de marzo. La final del trofeo volverá a ser en el estadio de La Cartuja el 25 de abril.

Así quedan los cuartos de Copa:

Albacete - FC Barcelona

Alavés - Real Sociedad

Valencia - Athletic

Real Betis - Atlético de Madrid

Las lágrimas de Brahim y los 17 minutos para un penalti que le perseguirá en Marruecos: "Está en shock"

Las lágrimas de Brahim y los 17 minutos para un penalti que le perseguirá en Marruecos: “Está en shock”

Cuando el árbitro Ndala Ngambo señaló el punto de penalti en el minuto 97 de la final de la Copa África entre Senegal y Marruecos, comenzó una cadena de acontecimientos surrealista en la que Brahim estaba en el epicentro de casi todos ellos.

El héroe marroquí y máximo goleador de la Copa África fue el objeto de la pena máxima y el encargado de patearla 17 minutos después. "Tuvo demasiado tiempo antes de lanzar, lo que debe haberlo perturbado", comentó el técnico marroquí, Walid Regragui. Senegal había decidido retirarse del campo al considerar que habían sido perjudicados por la anulación de un gol tras una presunta falta a Achraf, minutos antes, y luego les pareció que el agarrón al 10 marroquí no había sido suficiente para merecer ese castigo.

Así, en el minuto 114, el delantero de origen malagueño, colocó el balón en el punto de penalti y cogió carrera para lanzarlo ante Edouard Mendy, mientras en el otro extremos del campo seguía la pelea entre los hinchas senegaleses y la policía. Pese a que amagó con disparar con potencia, Brahim decidió intentar un panenka que adivinó el portero senegalés y lo acunó suavemente en sus brazos. "Fue su elección, no podemos cambiar lo que pasó... es muy duro haber estado a un minuto de ser campeones", declaró Regragui.

La ejecución y lo que ocurrió posteriormente, sin celebración de la parada por parte de los jugadores senegaleses, ha sido objeto de críticas en la prensa marroquí y de infundados rumores en redes sociales sobre si el fallo fue provocado.

"¿De verdad alguien piensa que, a un minuto del final y con un país entero esperando este título desde hace 50 años, podemos ponernos de acuerdo en algo así? Él quiso marcar y yo hice mi trabajo parándolo, nada más", salió al paso de esos comentarios el portero senegalés mientras que fuentes próximas a Brahim aseguran que no piensa en eso sólo está triste por haberlo fallado.

La acción dejó tocado al jugador que fue sustituido poco después por su técnico por el jugador del Villarreal, Ilias Akhomach. Pero todo se precipitaría con el gol de Pape Gueye poco después y la victoria final de Senegal ante los anfitriones en el Príncipe Moulay Abdellah de Rabat.

Infantino le entrega al delantero la bota de oro del torneo.

Infantino le entrega al delantero la bota de oro del torneo.Themba HadebeAP

Terminado el encuentro, el delantero del Real Madrid no pudo contener las lágrimas y con la cara descompuesta debió subir al estrado a recibir de las manos de Gianni Infantino la bota de oro como máximo goleador del torneo con cinco tantos. Marcó en todos los partidos del campeonato hasta semifinales, pero falló en el momento más crítico para su selección.

Una maldición en los penaltis

Puede ser una maldición la que sufre Marruecos con las penas máximas en una Copa África que no ganan desde hace 50 años. En 2019 fue Ziyech el que falló una pena máxima que les apeó de los octavos de final ante Benín, en 2023 le tocó a Achraf marrar un penalti que podría haber dado vida a su equipo ante Sudáfrica y ahora Brahim.

Desde su entorno trasladan que el futbolista está recibiendo sólo cariño por parte de los aficionados marroquíes. Apuntan a que gracias a él, llegaron a la final de la Copa África. "Está en shock, pero esto le hará más fuerte", comentan a EL MUNDO fuentes próximas al jugador que aseguran que sigue comprometido al máximo con Marruecos.

Los premios Laureus vuelven a Madrid

Los premios Laureus vuelven a Madrid

Actualizado

El próximo 20 de abril los focos del deporte volverán a iluminar Madrid por tercer año consecutivo. El Palacio de Cibeles acogerá los Premios Laureus World Sports 2026 que homenajearán las mayores hazañas de 2025. Nombres como Tadej Pogacar, Carlos Alcaraz y Jannik Sinner, Marc Márquez, Ousmane Dembelé y Atiana Bonmatí, entre otros, suenan entre los nominados para esta edición.

La organización tiene en Madrid un lugar sinónimo de excelencia deportiva internacional. Su capacidad de acoger grandes citas como el Mutua Madrid Open, La Vuelta a España y, el año que viene, un Gran Premio de F1 por primera vez desde 1981 hace que se haya elegido la capital española para esta ceremonia. "Madrid está más de moda que nunca y este logro es también gracias a los eventos internacionales deportivos que eligen cada vez más a la región como sede, porque saben que aquí encontrarán alegría, prosperidad, cultura, seguridad y, por supuesto, pasión por el deporte", apuntó la presidenta de la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso.

Los Laureus World Sports Awards 2026 volverán a reunir a la comunidad deportiva mundial junto a algunas de las figuras más destacadas del entretenimiento, la cultura y la moda. La icónica estatuilla Laureus se entregará a un ganador en cada una de las siete categorías principales. Los vencedores serán elegidos por el jurado compuesto por los miembros de la Academia Laureus de deporte.

"Madrid estará a la altura para que la mayor gala del deporte mundial tenga el mejor escenario. Acogemos esta fiesta deportiva con la mayor ilusión y estamos agradecidos de que nos hayáis elegido por tercer año como sede", concedió Jose Luis Martínez Almeida, alcalde de la ciudad.

Además, desde que Madrid acogió por primera vez los Laureus World Sports Awards en 2024, la ciudad ha recibido como legado los proyectos de la fundación Laureus Sport for Good. Una red creciente de Embajadores Laureus en Madrid ha permitido conectar los programas apoyados por Laureus que trabajan para mejorar la vida de niños y jóvenes en la ciudad y la región, ofreciendo oportunidades educativas y fomentando la participación a través del deporte.

La estrella del Real Madrid y ganador del Premio Laureus al Mejor Deportista Revelación del Año 2024, Jude Bellingham, fue anunciado como Embajador Laureus en septiembre, cuando compartió una jornada de fútbol y trabajo en equipo con niños y niñas en la fundación Fútbol Más, apoyada por Laureus.

"Los Laureus World Sports Awards son especiales no solo porque reconocen el éxito y los logros deportivos, sino también el impacto positivo que el deporte puede generar en nuestra sociedad", concedió Raúl González, ex jugador del Real Madrid y miembro de la Laureus World Sports Academy.

Además de reconocer logros deportivos excepcionales de todo el mundo, los Laureus World Sports Awards 2026 volverán a incluir el Premio Laureus Sport for Good, 26 años después de su creación en la primera ceremonia. A partir de una red de más de 300 programas deportivos en más de 40 países, el jurado reconocerá el compromiso de una organización con el cambio de vidas a través del deporte.