Mourinho manda huEGOS

Mourinho manda huEGOS

Visto el partido del sábado, la gestión de egos de Carletto no está funcionando en Brasil. Una de las grandes favoritas no pudo pasar del empate ante Marruecos, que, aunque ya no es la cenicienta de Qatar, tampoco está entre las candidatas a llevarse el título.

Vinícius volvió a salvar a Ancelotti, como tantas veces había hecho en el Madrid, y así pudo seguir dejándose ver por los rodizios de Río fumando puros entre otro tipo de carne mucho más suculenta.

El viernes, en mi cumbre con el mourinhismo histórico en Richelieu, se comparaba la vuelta del entrenador portugués al Madrid con el reencuentro con un gran amor: el que más quisiste, al que tuviste que dejar o que te abandonó, en el que no puedes evitar pensar cada día 20 años después.

Y eso no quiere decir que esos años hayan sido en balde. Al contrario: te casas con alguien al que amas, te mudas a las afueras, tienes hijos... pero no es esa emoción de ese gran amor. Y un día, ya con el divorcio firmado y la custodia y el hogar conyugal en el desguace te reencuentras con ese amor, el único. Y resulta que ambos estáis libres, sin ataduras ni impedimentos que os separen. La cosa puede salir muy bien y volver la magia, aunque no fuera perfecto. Claro, siempre quedará París, que son la Liga de los récords y la Copa del Rey ante el Barça. Y también puede salir mal, muy mal o fatal. El miedo al desastre, sin embargo, nunca disuade de querer vivir el gran amor porque... ¿de qué narices escribiríamos?

Mis amigos piperos andan muy pesados y machacones con la vuelta de Mourinho. También lo estarían si les dijera que iba a volver a intentarlo con el amor de mi vida, que fue bastante hijoputesco. (Me simultaneó con varias y me dejó por otra más joven). Tendrían razón en preocuparse, pero ya se sabe que el corazón tiene razones... y también dos coj... Y estoy segura de que con Mourinho, al menos, las ruedas de prensa volverán a ser muy divertidas. Como el cigarrillo de después.

Es de esperar que estos años hayan cambiado a nuestro amourinho (ojalá le den las dos ligas que le regalaron al Barça de Guardiola), pero el Madrid también ha cambiado: se ha acostumbrado al bonachismo de Carletto y a su gestión de huEGOS.

La diáspora convierte el debut de Irán en un pulso político: "Este equipo no nos representa"

La diáspora convierte el debut de Irán en un pulso político: “Este equipo no nos representa”

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Jayhun Behestani era todo entusiasmo cuando se confirmó que Irán venía a jugar el Mundial a Los Ángeles, la ciudad en la que vive desde 2012. En cuanto se pusieron las entradas a la venta, se hizo con tres pese al precio, 890 dólares por cabeza. Pero el lunes, este cerrajero iraní no estará en las gradas del SoFi Stadium para ver al conjunto persa frente a Nueva Zelanda. La prohibición de la FIFA de entrar al estadio con la bandera prerrevolucionaria le ha llevado a tomar una drástica decisión: renunciar a las entradas y quedarse en casa.

"Pensé que este era un país libre donde uno podía llevar a un estadio la bandera que le diera la gana, pero me equivoqué", dice Behestani a EL MUNDO. "Nuestra intención, junto con otros 30 amigos, era disfrutar del partido y mostrarle al mundo nuestra bandera, la del país libre que queremos recuperar. No nos dejan. En cambio, sí estarán con sus banderas los que apoyan al régimen de los ayatolás, gente perversa que se dedica a lavar dinero y que se mueve a sus anchas por Estados Unidos".

Para saber más

Behestani se refiere a la bandera del sha de Persia, que era la enseña oficial del país bajo la dinastía Pahlaví, depuesta en la Revolución Islámica de 1979. Sus elementos distintivos eran los colores verde, blanco y rojo en franjas horizontales, con el emblema central del león y el sol: un león con una espada y un sol naciente sobre su lomo, símbolo milenario de la monarquía persa. Tras la revolución, fue sustituida por la actual bandera de la República Islámica, que conserva los tres colores pero reemplaza el león y el Sol por el emblema de Alá estilizado.

El asunto ha desembocado en una demanda contra la FIFA presentada por el Instituto por las Voces de la Libertad de California, dándole un tinte aún más político al encuentro. La guerra en Irán iniciada por Estados Unidos e Israel a finales de febrero ha enrarecido por completo el ambiente alrededor del combinado asiático. Durante meses se ha especulado con su participación en el torneo al jugarse en territorio enemigo. Después, las autoridades estadounidenses tomaron la polémica decisión de mandar al equipo a México, cuando inicialmente estaba previsto que se instalaran en Tucson, Arizona.

Los de Amir Ghalenoei, el seleccionador iraní, se han tenido que adaptar al calor y al césped artificial de los campos de Tijuana en los que están preparando su debut ante Nueva Zelanda, rodeados de un estricto cordón de seguridad, con hombres armados patrullando los alrededores de las instalaciones y el hotel en el que se hospeda el equipo. A los neozelandeses, en cambio, sí se les ha permitido entrenar en Estados Unidos. No están muy lejos de su rival, en la Universidad de San Diego, al sur de California.

El domingo, cuando los iraníes se trasladen a Los Ángeles para la rueda de prensa previa de la FIFA, lo harán sin 15 miembros de su staff, incluyendo su equipo de prensa, según ha podido confirmar The Guardian. Al preguntarle sobre quién se encargará de coordinar la rueda de prensa, uno de los oficiales especuló con que sea el utillero el que dirija la sesión con los periodistas.

Un barrio persa en California

"Esto será más que un partido. Se ha vuelto muy político", apunta Behestani, que está convencido de que muchos asientos estarán vacíos. "Hay mucha gente afectada por la prohibición de la FIFA, no solo nosotros". Casado y con un hijo, forma parte de la mayor comunidad de iraníes en el extranjero. Se calcula que son entre 500.000 y 700.000 residiendo en la zona metropolitana de Los Ángeles. No es de extrañar que al barrio donde hay mayor concentración de persas, Westwood, lo hayan apodado Tehrangeles, una combinación de la capital iraní y la segunda ciudad de Estados Unidos.

Allí, el rechazo al combinado nacional es más que palpable. Roozbeh Farahanipour, que lideró las protestas estudiantiles en 1999 y que aboga por un gobierno secular en Irán, aseguraba a The Financial Times que no puede soportar ni la bandera de la República Islámica ni su himno nacional. "Mientras los jugadores lleven ese uniforme, no pienso apoyarlos", indicaba.

Asghar Adibi, ex internacional iraní que tuvo la oportunidad de jugar contra el Brasil de Pelé, sostiene que el equipo no le representa. "Este no es el equipo nacional de Irán. Es el equipo del régimen", afirmó durante una manifestación contra los ayatolás frente a la alcaldía de Los Angeles. Hussein Majdid, locutor de una estación de radio local, SoCalPersian.com, dice que es "triste y muy difícil no apoyar a tu equipo porque la gente muere por el fútbol y por su país".

El lunes, Irán es favorita para imponerse a la débil selección de Nueva Zelanda. Otra cosa es el apoyo que les llegue desde las gradas del imponente SoFi Stadium. Behestani les desea la peor de las suertes. "Espero que pierdan 5-0 todos los partidos", dice entre risas. "Este equipo no nos representa".

De la Fuente: “¿Cucurella? Si es una buena noticia para él, es una buena noticia para todos”

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El día previo al debut en el Mundial transcurría con cierta normalidad, incluso con un poco de tedio, hasta que se filtró que Cucurella está muy cerca de fichar por el Real Madrid la próxima temporada. Y claro, a Luis de la Fuente, que le tocaba hablar, fue lo primero que se le preguntó. ¿Puede esto descentrarle? "Si recordáis, en la Eurocopa ya lo vivimos con otros compañeros. Lo vivimos con total naturalidad. Nadie en el equipo haría nada que perjudicara al grupo. Si es una buena noticia para él, es una buena noticia para todos", resumió el técnico.

Lo cierto es que, con permiso de este fichaje (por concretar), que es muy sonoro, el nombre propio de la selección es, cómo no, Lamine Yamal, cuya imagen rodea del espectacular estadio de Atlanta en casi todas las fachadas, que no son pequeñas. "Lamine está en perfectas condiciones, se ha seguido el proceso previsto y ha llegado a la cita en el momento que queríamos. Para mañana, están todos disponibles. Estos jugadores [Nico, Víctor Muñoz y el propio Lamine] no estarán desde el inicio, pero veremos cómo se desarrolla el encuentro para que jueguen", contó el seleccionador, que tiene claro el once inicial, porque no ha pasado nada del otro mundo en estas dos semanas de concentración.

Volvió a insistir también en por qué la palabra "familia" está tan presente en las declaraciones de todos. "Damos mucha importancia a la familia, al concepto de unión, de solidaridad, de compañía, lo que haces por un familiar no lo haces por nadie más. Eso es ser un equipo. Es una palabra que empezamos a acuñar en la Eurocopa porque decíamos: 'llevamos más tiempo aquí que con nuestras familias'. Es una de nuestras fortalezas".

¿Y el rival? "Mañana el gran público va a ver lo que puede ser Cabo Verde, es una selección tácticamente muy completo, y si alguien piensa que el partido va a ser fácil, se está equivocando", resumió. "Nosotros tratamos a todos los rivales como si fueran el más difícil al que nos vamos a enfrentar. Esta noche vamos a terminar de transmitirle a los jugadores lo que se van a encontrar. Hay que situarles en la realidad, sabiendo lo que se van a encontrar, porque somos muy certeros en la información que le vamos a dar".

Una coral Alemania aplasta a la histórica Curazao, que marcó su primer gol en un Mundial

Una coral Alemania aplasta a la histórica Curazao, que marcó su primer gol en un Mundial

Más de 357.000 kilómetros cuadrados frente a 444, 84 millones de personas ante 150.000 y 4 billones de euros de PIB contra 3.000 millones. Las diferencias entre Alemania y Curazao son insultantes y estás tardaron cinco minutos en evidenciarse en el primer partido del grupo E. Fue lo que tardó Nmecha en perforar la meta de Room en una gran jugada colectiva. A partir de entonces, la máquina germana se convirtió en un vendaval que hacía presagiar el disponer de un ábaco para contar el resultado. Terminaron en siete, pero más por pereza, que por falta de contundencia. [Narración y estadísticas, 7-1]

A nivel futbolístico se enfrentaban en Houston una tetracampeona mundial con una debutante entrenada por el técnico más veterano de la historia de los Mundiales. Un Dick Advocaat de 78 años que, tras obrar el milagro con la selección caribeña, debía intentar parar al combinado dirigido por el entrenador más joven de este campeonato. Julian Nagelsmann, de tan sólo 38 años, ha recuperado el hambre de una Alemania que bajó de la gloria de Brasil al barro de Qatar.

Con el cambio generacional ya casi completado, este combinado liderado por Kimmich y Neuer, pero centrado en dos veinteañeros como Musiala y Wirtz, afrontaba el grupo E, quizás uno de los más inciertos del torneo, con la necesidad de golear a la maría de la liguilla. Sin embargo, y pese al buen inicio con el tanto de Nmecha, Curazao tardó un cuarto de hora en dar una de las sorpresas del campeonato. La dejadez alemana fue castigada por Comenencia y dejaba a los germanos con cara de póker en la pausa de hidratación. El centrocampista metía el primer tanto de Curazao en un Mundial, casi nada.

Los chicos de Nagelsmann se tiraron al cuello de los caribeños. Lo hicieron con demasiada precipitación y suficiencia y eso les generó varias pérdidas que pudieron costarles más de un susto. No obstante, justo antes del descanso Schlotterbeck volvió a poner las cosas en su sitio. Tras varios avisos en los saques de esquina previos, encontró la red en el tercero. Muchos problemas a balón parado para la selección de Advocaat. Y, de penalti, recibieron el tercero en el descuento del primer tiempo obra de Havertz.

Activaron antes el rodillo los alemanes en la segunda mitad. Se cumplía apenas el minuto de juego cuando Musiala embocó un pase al hueco de Kimmich. Posteriormente, el duelo vivió el mismo reflejo que en los primeros 45 minutos, con una Alemania que jugaba con suficiencia y una Curazao que buscaba otro golpe de suerte, que no terminó de encontrar, aunque repitiera tanto tras un rebote. Un fuera de juego le quitó la doble alegría histórica.

Sin forzar

Brown hizo el quinto de los germanos tras una dejada maravillosa de Undav, que había entrado en el campo por Musiala. Y dio la sensación de que Alemania quiso contemporizar en este Mundial de 104 partidos y muchos kilómetros. Algo raro en un fútbol, el alemán, que no se caracteriza, precisamente, por levantar el pie del acelerador. Lógicamente, este equipo, en cuarta y ante una Curazao que ya no llegaba igual a las coberturas, podía seguir agrandando el marcador.

Como hizo Undav, poco después tras una dejada de Kimmich y repetiría Havertz, justo antes del final. Sería el último golpe de Goliat contra David. Un siete para inaugurar este Mundial que debía ser el de la recuperación germana. Quedaba mucho torneo, pero los de Nagelsmann ya presentaban su candidatura para conseguir la quinta estrella.

La Champions de balonmano vuelve a ser del Barcelona: cuarto título en los últimos seis años

La Champions de balonmano vuelve a ser del Barcelona: cuarto título en los últimos seis años

No es el Dream Team, pero casi. Las gestas del Barcelona actual resuenan con menos fuerza, el balonmano ocupa en España un plano secundario, pero el club vuelve a tener un equipo que domina Europa año tras año, y que apunta a seguir haciéndolo. Este domingo sumó su cuarta Champions en seis temporadas -la decimotercera en total- tras derrotar en la final al Füchse Berlín por 37 a 34. Como lo hicieron Masip, Barrufet, Chepkin, Urdangarín o el hoy entrenador Carlos Ortega, ahora lo hacen Gómez, Mem, N'Guessan, Janc y Nielsen. Se han perdido aficionados y también arraigo local, pero el talento sigue siendo sobresaliente.

El Füchse Berlín llegaba esta vez como amenaza real. En las semifinales había eliminado al vigente campeón, el también alemán Magdeburgo, y contaba en sus filas con el mejor jugador del mundo, el danés Gidsel. No fue suficiente. Desde el primer minuto, el Barcelona fue superior: el acierto de Nielsen bajo palos -que anuló a los extremos rivales- y el liderazgo de N'Guessan y Mem permitieron construir una ventaja que no dejó de crecer hasta el minuto 40 de la mano después de Makuc, Janc y del infalible Gómez no falló. Con 26-20 en el marcador, el partido y el título parecían sentenciados.

EFE

Pero como suele ocurrir en la Final Four de Colonia, el arbitraje resultó amable con los equipos alemanes, y en un deporte tan físico e intervencionista como el balonmano, eso puede ser determinante. En una acción sin mayor relevancia aparente -un agarrón en el brazo, una jugada como tantas otras-, Ludovic Fábregas, el eje de la defensa azulgrana, fue expulsado, y el desenlace del encuentro se convirtió en un ejercicio de supervivencia. Gidsel, que había empezado errático, ya era Gidsel; al otro lado golpeaba su compatriota Andersen; y el público alemán hacía el resto. En el minuto 53, el Fuchse ya sólo perdía por dos goles (32-30) y se divisaba un desenlace ajustado.

¿Qué pasó? Que los árbitros se vieron obligados a compensar. Max Darj, clave en la defensa del equipo alemán, realizó un bloqueo exactamente igual al que había hecho Fábregas y, después de revisarlo en el video, fue expulsado de la misma manera. Su tarjeta roja frenó el impulso del Fuchse y el resto lo hicieron dos acciones azulgranas. Djordje Cikusa consiguió un robo clave que amplió la ventaja a tres goles y la parada posterior de Nilsen fue la sentencia. A partir de ahí, al Barcelona ya sólo le quedaba celebrar su éxito, otro éxito, el cuarto en seis años, la continuación de una dinastía única en Europa.

El Real Madrid acelera por Marc Cucurella

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El Real Madrid está negociando con el Chelsea para cerrar el fichaje de Marc Cucurella, lateral izquierdo internacional con la selección española, tal y como ha adelantado Fabrizio Romano y puede confirmar este periódico. El futbolista, que termina contrato en junio de 2028, es el elegido en el Santiago Bernabéu y el precio podría alcanzar los 50 millones de euros.

Cucurella, canterano del Barcelona, reforzaría una posición que ahora mismo cuenta con Álvaro Carreras, Fran García y Ferland Mendy, y en la que se esperan cambios en las próximas semanas. Como informó este periódico esta semana, Carreras, fichado el pasado verano a cambio de 50 millones, tiene un gran cartel en la Premier League y el Madrid vería con buenos ojos encontrarle una salida después de ir de más a menos durante el curso. Lo mismo sucede con Fran García, que ya pudo salir el pasado mercado de invierno al Bournemouth.

La llegada de Cucurella entra dentro del cambio de planes del Madrid, que tras el anuncio de José Mourinho quiere darle un giro a su plantilla y a su estrategia de fichajes. Después de muchos años firmando jóvenes promesas, el club de Chamartín ha modificado sus ideas y ha apostado por futbolistas más experimentados.

Durante la campaña electoral Florentino Pérez ya anunció los fichajes de Dumfries y Konaté, de 30 y 27 años, avanza en las negociaciones con Bernardo Silva, de 31, y ahora ha elegido a Cucurella, de 27, tras la renovación de Gvardiol con el Manchester City.

El club es consciente de la falta de experiencia que hay en el vestuario tras las salidas de jugadores importantes como Alaba y Carvajal y quiere reforzar el día a día del primer equipo a todos los niveles. Sigue buscando un central, un mediocentro y un refuerzo para la zona de ataque, aunque también debería dar salida a jugadores del segundo escalón de la plantilla.

Hamilton celebra su primera victoria con Ferrari y Antonelli descubre la mala suerte en Montmeló

Hamilton celebra su primera victoria con Ferrari y Antonelli descubre la mala suerte en Montmeló

Una pregunta se repetía en cada rueda de prensa de los últimos meses: "¿Cuándo te retiras, Lewis?". Con distintas palabras, distintos acentos, siempre el mismo fondo: la duda de si un siete veces campeón del mundo de 41 años, sin victorias, sin celebraciones, tenía todavía algo dentro. "I'm useless", llegó a declarar la temporada pasada en plena crisis. Inútil, se llamó. Otros le despedían mientras él se machacaba.

Este domingo en Montmeló, Lewis Hamilton respondió a todos, incluido a sí mismo, como siempre había sabido hacerlo. Una exhibición de pilotaje, fría y demoledora, le dio su primer triunfo con Ferrari. E incluso algo más grande que una victoria.

A cuatro vueltas del final, de repente, Kimi Antonelli, el joven italiano que dominaba el Mundial con cinco victorias consecutivas y llegaba pletórico a Barcelona, se quedó parado y todo cambió. El Mercedes del futuro, aparcado en la gravilla. El hombre del pasado, volando hacia el horizonte. Hamilton no ganó por el abandono del italiano, ya mandaba entonces, contaba con doce segundos cuando el Mercedes enmudeció, pero transformó el campeonato con su triunfo y la desdicha de su adversario.

Ahora Ferrari ya puede vencer y, con muchas carreras todavía por delante, los 41 puntos de ventaja de Antonelli sobre Hamilton no parecen tantos. El británico no sólo logró una victoria, la primera de rojo, también descubrió la opción de volver a ser campeón.

La estrategia de Ferrari

"Gracias por creer en mí y traerme a este equipo", proclamó Hamilton en un emotivo discurso dirigido a sus compañeros en la Scuderia. "El año pasado parecía imposible que volviera a ganar, pero nunca perdieron la esperanza en mí. Me levantaban una y otra vez e hicieron muchísimos cambios para ayudarme. Todas mis victorias han sido especiales, pero esta es algo distinto. Siempre me había preguntado qué sería ganar con Ferrari y ahora ya lo sé", continuó el británico, que también agradeció la estrategia planteada por el equipo.

Hamilton cruza la meta en Montmeló.

Hamilton cruza la meta en Montmeló.LLUIS GENEAFP

La estrategia que le llevó a la victoria. El brillo lo puso él con su ritmo, pero la táctica de Ferrari fue igual de determinante. Salir desde la segunda posición, con George Russell por delante y Antonelli por detrás, ofrecía dos caminos: el conservador, quedarse donde estaban, o el ambicioso, ir a por la victoria. Y eligieron el segundo. Hamilton haría tres paradas cuando lo habitual en Montmeló es hacer dos, una apuesta arriesgada que convertía cualquier imprevisto en una oportunidad. Exactamente eso ocurrió.

En la vuelta 40, después de una hora de monotonía, las cámaras enfocaron por primera vez a Fernando Alonso, que rodaba último, desquiciado con su Aston Martin, en una situación aún peor a la vivida por Hamilton en los últimos tiempos. Esta vez al español se le había estropeado la batería y por cuarta vez este año se veía obligado a abandonar. Entonces a Hamilton se le abrieron las puertas del cielo.

Gracias al virtual safety car forzado por Alonso, al británico apenas le penalizó su última parada en boxes y con neumáticos nuevos se abalanzó a por el triunfo mientras Russell y Antonelli sólo podían verle marchar, lejos, cada vez más lejos.

La desdicha de Antonelli

La jugada había sido redonda y más que lo fue cuando a seis vueltas para el final los dos Mercedes se enfrascaron en una batalla propia. En el garaje de la escudería alemana no querían ni mirar. Antonelli, mucho más rápido, se lanzó en recta para rebasar a Russell en la primera curva de Montmeló y lo hizo, pero el segundo puesto apenas le duró unos segundos. De golpe su monoplaza empezó a hacer cosas raras, a pararse, no avanzaba y llevarlo hasta meta se convirtió en una quimera. El líder del Mundial, que había disfrutado de mucha fortuna hasta el momento, supo entonces qué era sufrir una avería y no pudo más que retirarse.

Su infortunio devolvió a Russell a la segunda posición y elevó a LandoNorris a la tercera completando así el primer podio plenamente británico desde 1968, cuando Jackie Stewart, Graham Hill y John Surtees lo lograron en Watkins Glen.

Por detrás quedó el cuarto puesto de Max Verstappen, otra vez fuera del podio, una nueva desgracia para Charles Leclerc, decimoquinto por una avería en el gran día de su compañero en Ferrari, y otra jornada de vacío para Carlos Sainz. Como Alonso, el español espera que el verano cambie completamente su situación, pero de nuevo se quedó fuera de los puntos, esta vez sin posibilidades siquiera de pelear por entrar entre los 10 primeros.

La paradoja de David Raya, el portero invisible: "Puede que se hayan olvidado de mí"

La paradoja de David Raya, el portero invisible: “Puede que se hayan olvidado de mí”

En el Mundial de Qatar, 2022, la Federación de Rubiales estaba nerviosa. En abril había saltado el escándalo de los tejemanejes del presidente con Piqué para la Supercopa a Arabia, y llegados al Mundial, que se jugó entre noviembre y diciembre, la relación con varios medios de comunicación era tensa. A uno de esos medios, la Federación sólo le concedió una entrevista, cuando lo normal era, y es, poder tener a uno de los protagonistas antes de cada partido. El elegido fue David Raya, en ese momento el tercer portero de la selección, pues apenas llevaba, con esa, tres convocatorias. Por delante de él estaban, en teoría, y en la práctica, Unai Simón y Robert Sánchez.

Para saber más

Para quien no esté muy familiarizado con el funcionamiento de los medios de comunicación, una entrevista con el tercer portero de una selección en un Mundial, a priori, no es lo más atractivo, y no cambiaba esa percepción el hecho de que entonces fuese el guardameta del Brentford. No dejaba de ser el tercer portero, alguien que parece llamado a no jugar ni un minuto y, por tanto, de inicio lejos del interés del público (excepto en esta cita de EE.UU., claro, porque aquí el tercer portero es Joan García, del Barça, e interesa). Bueno, el caso es que aquella entrevista a David Raya (Barcelona, 30 años) descubrió uno de los personajes más interesantes de la selección.

"Si no me conoce nadie, mejor", decía en aquella conversación, algo que ha cambiado radicalmente en cuatro años. Hoy día es el portero titular del Arsenal, campeón de la Premier y subcampeón de la Copa de Europa. Sin embargo, vuelve a estar en una situación algo incómoda porque la llegada de Joan García ha producido un efecto curiosísimo: se ha abierto en algunos sectores de la prensa y de la afición un debate, estéril por el pensamiento del seleccionador, pero debate al fin y al cabo, según el cual hay que decidir quién debe jugar: Unai Simón (primer portero) o Joan García (tercer portero). ¿Y el segundo?

"Puede ser que se hayan olvidado de mí, puede ser que los medios, teniendo a los porteros que están en la Liga española, a Joan y a Unai, pongan ahí el debate. Me acuerdo de la primera vez que vine, que la gente no sabía quién era porque llevo muchos años fuera. Pero vamos, que el debate os lo dejo a vosotros. Yo estoy intentando hacerle la vida imposible al míster y nada más", explicó ayer él, educado, exquisito, con el don de la palabra y muy agradecido con la defensa que hizo de él Luis de la Fuente el día que dio la lista. "No entiendo que no me preguntéis si va a jugar Raya, no entiendo que sólo me preguntéis quién va a jugar, si Unai o Joan", dijo el técnico.

Raya (derecha) junto a Unai Simón.

Raya (derecha) junto a Unai Simón.PABLO GARCÍA

En realidad, está acostumbrado. Hablamos de un jugador que paraba en el Cornellá y que, gracias a un convenio de ese club con el Blackburn Rovers, con 16 años cogió la maleta y se fue para allá con el sueño de ser futbolista. De hecho, estaba decidido a, si no salía bien, dejar el fútbol y ponerse a estudiar ADE, que es lo que le atraía. Pero salió bien. No sin dar un montón de tumbos, entre ellos jugar cedido en un equipo que vendría a ser como una categoría regional en España, el Southport, donde vivió una experiencia humana que le ha marcado. "Allí, en quinta división, vi a la gente que dependía de la prima por ganar el partido para pagar la hipoteca, o gente que volvíamos de jugar a cinco o seis horas de viaje y al día siguiente había que levantarse a las seis para ir a trabajar", contó ayer. Todo eso lo tiene grabado a fuego. Volvió al Blackburn, logró debutar con el primer equipo y luego se marchó al Brentford. Le costó tanto que tiene tatuada en el cuello la fecha de su debut en la Premier.

Ahí fue cuando le llamó, por sorpresa, Luis Enrique en esa primavera de 2022. Desde entonces, ha jugado 13 partidos, todos a la sombra de Unai Simón, y eso que tuvo la oportunidad, real, de jugar con Inglaterra, que intentó 'ficharle'. Pero no: "Me siento español, siempre he querido representar a España. No jugaría con Inglaterra porque me sentiría un extraño por muchos años que lleve allí. Siempre me he sentido muy español y siempre va a ser así".

Volvió sobre la paradoja que vive: "La diferencia entre Joan y Unai y yo, para vuestro debate, es que juegan en España. La situación en sí, la convivencia con ellos, la vivo con naturalidad, compañerismo, empujándonos los unos a los otros para ser mejores. Y esa competencia no sólo nos hace mejores a nosotros mismos, sino a nuestros compañeros, así que lo vivimos con naturalidad, sabemos que tenemos una gran selección. Es un lujo trabajar con estos porterazos", explicó, e incluso detalló lo mejor de sus rivales: "De Unai me quedo con la serenidad y de Joan, el uno contra uno".

Luis Enrique, el hombre que apostó por él, le utilizaba en muchísimos entrenamientos para completar los 'partidillos'. "Tú puedes jugar de 10 en cualquier equipo, David", le decía el asturiano. Eso, el juego con los pies, es una de sus grandes virtudes. ¿Y saben por qué juega de portero? Porque su hermano mayor, que también le daba al fútbol, se lo llevaba a jugar con él, pero solamente para que se pusiera de portero con los grandes. Con su hermano, por cierto, diseñó unos anillos tipo NBA para celebrar la Eurocopa.

David, que tiene como ídolo a Casillas, viene de una familia de joyeros, y aprovecharon los dos para crear 26 piezas únicas, con el nombre y el dorsal de cada compañero, que recibieron el regalo encantados en una muestra más del buen ambiente que sigue presidiendo, hoy, el vestuario. "Estamos muy felices, como siempre, deseando ya que llegue el debut. Esperemos ganar, pero lo importante no es cómo se empieza, sino cómo se acaba", zanjó.

Partidos de hoy, domingo 14 de junio, del Mundial 2026: horarios y dónde ver por TV

Partidos de hoy, domingo 14 de junio, del Mundial 2026: horarios y dónde ver por TV

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Hoy, domingo 14 de junio, se juega la cuarta jornada del Mundial 2026, en el que varias selecciones se enfrentarán a lo largo del día en la fase de grupos del Mundial que se juega hasta el 19 de junio en Estados Unidos, México y Canadá.

Esta tarde, a las 19:00 horas, se enfrentan Alemania y Curazao, encuentro del grupo E que se retransmite en La 1 de RTVE, ya que forma parte de los partidos seleccionados por la televisión pública para darlos en abierto en España. Será el único del día que se pueda ver en RTVE.

Horas después, a las 22:00 horas, se jugará el Países Bajos - Japón, correspondiente al grupo F, que podrá seguirse en Dazn, igual que el resto de partidos del día, que ya se jugarán de madrugada.

A la 01:00 horas, se disputará el Costa de Marfil - Ecuador (grupo E), y a las 4:00 horas, el Suecia - Túnez.

Calendario semanal del Mundial 2026: Debut de España

La televisión pública española emitirá todos los partidos que juega España en el Mundial -que por ahora son tres en la fase de grupos los confirmados, el resto dependerá del recorrido de la Selección- y una amplia selección de partidos de otros países que consideran de interés (puedes consultar el listado completo de los partidos que se pueden ver en abierto desde España aquí).

Más allá de eso, los auténticos fanáticos del fútbol que no se quieran perder ni uno de los 104 partidos que se disputarán en el Mundial de Fútbol de 2026, podrán verlos por televisión en la plataforma de pago de DAZN, que ha comprado los derechos del mundial.

Mundial 2026 Semana del 11 al 17 de junio

Jueves 11 de junio Mundial 2026

  • 21:00 (Grupo A) México-Sudáfrica | La 1 y DAZN

Viernes 12 de junio Mundial 2026

  • 04:00 (Grupo A) Corea del Sur-Chequia | DAZN
  • 21:00 (Grupo B) Canadá-Bosnia-Herzegovina | DAZN y La 1

Sábado 13 de junio Mundial 2026

  • 03:00 (Grupo D) Estados Unidos-Paraguay | DAZN
  • 21:00 (Grupo B) Qatar-Suiza | DAZN

Domingo 14 de junio Mundial 2026

  • 00:00 (Grupo C) Brasil-Marruecos | DAZN y La 1
  • 03:00 (Grupo C) Haití-Escocia | DAZN
  • 06:00 (Grupo D) Australia-Turquía | DAZN
  • 19:00 (Grupo E) Alemania-Curazao | DAZN y La 1
  • 22:00 (Grupo F) Países Bajos-Japón | DAZN

Lunes 15 de junio Mundial 2026

  • 01:00 (Grupo E) Costa de Marfil-Ecuador | DAZN
  • 04:00 (Grupo F) Suecia-Túnez | DAZN
  • 18:00 (Grupo H) España-Cabo Verde | DAZN y La 1
  • 21:00 (Grupo G) Bélgica-Egipto | DAZN

Martes 16 de junio Mundial 2026

  • 00:00 (Grupo H) Arabia Saudí-Uruguay | DAZN
  • 03:00 (Grupo G) Irán-Nueva Zelanda | DAZN
  • 21:00 (Grupo I) Francia-Senegal | DAZN y La 1

Miércoles 17 de junio Mundial 2026

  • 00:00 (Grupo I) Irak-Noruega | DAZN
  • 03:00 (Grupo J) Argentina-Argelia | DAZN
  • 06:00 (Grupo J) Austria-Jordania | DAZN
  • 19:00 (Grupo K) Portugal-Congo | DAZN
  • 22:00 (Grupo L) Inglaterra-Croacia | DAZN y La 1

Para consultar todos los partidos de la fase de grupos, puedes acceder al calendario completo del Mundial 2026 de EL MUNDO.

Los Knicks ganan la NBA 53 años después y desatan la locura en Nueva York

Los Knicks ganan la NBA 53 años después y desatan la locura en Nueva York

Cincuenta y tres años y dos dolorosas finales después, los New York Knicks han hecho historia este sábado convirtiéndose de nuevo en campeones de la NBA, tras derrotar a los San Antonio Spurs de Victor Wembanyama en el quinto partido. Los Knicks tienen uno de los nombres más potentes de la liga, quizás el pabellón más icónico del planeta, y sin duda la primera fila de aficionados más ricos y famosos del deporte profesional, pero hasta ahora sólo habían logrado dos anillos. El último fue en 1973. Habían estado cerca en 1994 y 1999, en la era de Patrick Ewing, Allan Houston, Latrell Sprewell o Rick Brunson, pero no lo suficiente. El ciclo, sin embargo, se ha cerrado esta semana con el propio Brunson en el banquillo como entrenador asistente y con su hijo Jalen como estrella indiscutible de la franquicia y MVP de las finales.

Brunson es mucho más que el corazón y el alma del equipo. En estas finales ha sido sus piernas, sus brazos y su cerebro. Anotando 45 puntos esta pasada madrugada (15 en el último periodo) y manteniendo la cabeza fría cuando el resto de la cancha enloquecía o se encogía por los nervios. Los Knicks han logrado ganar los tres partidos como visitantes en Texas y uno en casa (sólo perdieron el tercero, el único con la presencia del presidente Donald Trump) remontando en todos y cada uno de ellos. Hasta 29 puntos en la segunda mitad en el cuarto partido y 16 más este sábado. Con más espíritu que estrategia, con más fe y ganas que dibujos en la pizarra.

El resultado, 94-90, refleja la igualdad en toda la eliminatoria (todos los partidos estaban en cuatro o menos puntos de diferencia en el último minuto), pero no el caos vivido en la pista. Un festival de errores, malas decisiones, tiros absurdos e imprecisiones al que sólo Brunson y el rookie Dylan Harper (el cuarto novato capaz de encadenar partidos de más de 20 puntos en una final) parecieron capaces de poner orden y sentido en los minutos finales. Penetrando una y otra vez con facilidad ante una defensa desconocida. Iban 13 abajo en el tercer cuarto; siete puntos por detrás al empezar el cuarto, pero fueron recortando poco a poco ante la impotencia de unos Spurs sin sangre fría cuando más falta hacía.

La ciudad de Nueva York, llena de pantallas gigantes, con entradas que costaban 20.000, 30.000, hasta 150.000 dólares durante la final, estalló cuando Wembanyama, con casi 20 puntos esta noche, falló el último triple sobre la bocina. No hubiera servido de nada pero fue el cierre perfecto para una afición acostumbrada a ganar en otros deportes, pero cínica con el equipo de su vida.

Desde 1973, los Yankees han ganado siete Series Mundiales de béisbol. Los Giants, cuatro Super Bowls. Los Islanders, otras cuatro Stanley Cup de Hockey. E incluso los Mets, los Rangers y el Liberty han ganado un campeonato desde entonces. Sólo faltaban los Knicks, una de las franquicias legendarias junto a los Lakers, los Celtics o los Bulls, con una de las sequías más largas y extrañas del deporte profesional.

El triunfo adquiere además una dimensión especial porque cierra un círculo abierto desde 1999. Aquella vez, la última que los Knicks llegaron a las Finales, lo hicieron como octavos cabezas de serie, sorprendieron a toda la NBA antes de caer precisamente ante los Spurs de Tim Duncan y David Robinson. Veintisiete años después, habiendo sido terceros en su conferencia, con un balance bueno pero no espectacular (con una racha de nueve derrotas en 11 partidos en enero y otra opuesta de 8 victorias consecutivas justo después) el rival volvía a ser San Antonio, y con otro pívot especial y destinado al olimpo, pero el desenlace es radicalmente distinto.

En las primeras dos décadas del siglo, Nueva York vivió obsesionada con el anillo. Fueron años de travesía en el desierto, fiándolo todo al sueño de un salvador. Pasaron por el Madison Square Garden Stephon Marbury, Steve Francis, Carmelo Anthony, incluso el extraño fenómeno de Jeremy Lin. Hasta Phil Jackson por los despachos, pero faltó un plan coherente a medio o largo plazo.

La llegada de Leon Rose como General Manager en 2020 cambió esa dinámica. Los Knicks, sin perder o dejarse ir para asegurarse buenas elecciones del draft, empezaron a crear una cultura como la de antaño. El punto de inflexión fue la llegada de Jalen Brunson como agente libre en 2022, apenas unas semanas después del fichaje de su padre para el cuerpo técnico. Hoy parece una decisión obvia, pero entonces muchos analistas consideraron exagerado el contrato para un base que ni siquiera había sido All-Star. Y que incluso este año, sin votos para MVP de la temporada, se tuvo que conformar con una mención para el segundo mejor quinteto. Los Knicks vieron algo que otros no vieron y construyeron todo el proyecto alrededor de él. Y la jugada salió bien, con el base formando ya parte, en el imaginario colectivo, del selecto grupo que incluye a Patrick Ewing o Willis Reed.

Este año, el equipo puso al frente a Mike Brown, un entrenador que venía de 'resucitar' otra franquicia caída en desgracia, Sacramento, y que esta noche se ha convertido en el 15º head coach en la historia de la liga en ganar un campeonato en su primera temporada al frente de un equipo. Su primera gran decisión: mantener a Brunson padre en el staff, consciente de los singulares lazos en la franquicia y la familia Brunson. Rose es el padrino y ex agente de Jalen; y a su vez, el hijo de Rose, Sam, se convirtió en su agente cuando Leon aceptó el puesto de manager de los Knicks.

A partir de ahí, cada movimiento tuvo lógica interna. Josh Hart, OG Anunoby, Mikal Bridges o Karl-Anthony Towns. Ninguno de los mejores jugadores de la rotación de los Knicks esta temporada salió de una primera ronda del draft propia. De hecho, solo Mitchell Robinson (segunda ronda, 2018) fue drafteado por el equipo. En una ciudad acostumbrada a la impaciencia y a la presión mediática, Leon Rose desafió las convenciones, casi comportándose como una franquicia pequeña: buscando talento infravalorado, evitando movimientos desesperados y construyendo un proyecto sólido paso a paso, sin atajos. Funcionó.