Rafa Mir, a juicio: el futbolista se enfrenta a diez años y medio de cárcel por violar a una joven en su chalé de Bétera

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Llegó el día para Rafa Mir y Pablo Jara. Ambos futbolistas se sientan en el banquillo desde este jueves para ser juzgados por agresión sexual y lesiones en la Audiencia de Valencia. En el caso de Mir, se enfrenta a la petición de la Fiscalía de una pena de diez años y medio de prisión por violar a una joven de 21 años en 2024. El futbolista siempre ha mantenido su inocencia y, de hecho, su defensa pide la absolución con el argumento de que las relaciones sexuales fueron en realidad consentidas.

La tesis de la víctima es la que defiende el propio Ministerio Fiscal, que además solicita tres años de prisión por agresión sexual para el amigo de Mir, el también futbolista Pablo Jara. Mir fue detenido en septiembre de 2024 cuando jugaba en el Valencia cedido por el Sevilla, tras la denuncia que presentó la joven a la que había conocido en una discoteca. Tras la fiesta, ella y una amiga acompañaron a los dos futbolistas hasta el chalé de Mir en Bétera (Valencia).

Según la Fiscalía, Mir mantuvo relaciones sexuales consentidas con una de las mujeres en una de las habitaciones de la casa. Sin embargo, posteriormente cogió a la otra víctima en brazos y la lanzó a la piscina vestida para meterse él también en el agua y "realizarle tocamientos en sus partes íntimas y otras prácticas de tipo sexual".

La joven huyó entonces de la casa, pero regresó al percatarse de que se había olvidado el bolso. Es en ese momento, según el relato de la Fiscalía, cuando Mir la obligó a entrar en el cuarto de baño para forzarla sexualmente. Jara, por su parte, se habría acercado a la otra víctima para tocarle en sus partes íntimas mientras se bañaba en la piscina, a lo que la joven respondió pidiéndole que parara.

Cuando ambas abandonaron la vivienda, Jara empujó a una de ellas y le propinó un puñetazo en la cara. "Sois unas niñatas, piraos", les gritó. En su escrito de acusación, la Fiscalía destaca que una de las jóvenes sufrió contusiones y erosiones y la otra un trastorno psíquico del que tardó 180 días en curarse.

Ataque contra defensa, las diferencias (y similitudes) entre las propuestas de Florentino y Riquelme para el Real Madrid

Ataque contra defensa, las diferencias (y similitudes) entre las propuestas de Florentino y Riquelme para el Real Madrid

Lo que se vio ayer en Madrid en un espacio de siete horas no fueron sólo dos proyectos para liderar al Real Madrid los próximos cuatro años, fueron dos mundos diferentes. Quizás hace tres décadas, cuando Florentino Pérez se presentó, con 48 años, por primera vez a la presidencia del club blanco, las circunstancias, las ideas y la puesta en escena pudiera parecerse a la de Enrique Riquelme, 37 años. A día de hoy, el máximo mandatario ha tomado distancia voluntaria e involuntariamente con la oposición.

Los lugares elegidos para la presentación de las campañas ya representaban la principal diferencia. Si Riquelme elegía un miniauditorio tecnológico para exponer su "Legado y futuro", Florentino se decantaba por el clásico Hotel Melia Castilla para mostrar las líneas maestras de "Mucha historia por hacer". Dos eslóganes, por su parte, igual de diferentes para ambos contendientes.

Es lógico que el recién llegado, con mucho menos músculo que el actual presidente, contara con una menor audiencia, de perfil más joven, en su acto de ayer por la mañana. Mientras que Pérez, 26 años después de iniciar su primer mandato, exhibía su poder frente a tres salones contiguos en los que, ante una audiencia más madura, confrontaba a la oposición con Ronaldo Nazario, Roberto Carlos y Santiago Solari, entre los asistentes.

Porque el tono de ambos también fue diametralmente opuesto. No es que Enrique Riquelme no mostrara cierto grado de crítica contra la gestión de Florentino Pérez, especialmente atacando el modelo que anunció en la Asamblea General de 2025 y que, a su juicio, es un paso previo a la privatización. Pero su manera de hacerlo fue más indirecta e incluso hubo alguna que otra referencia a la necesidad de unidad.

Enrique Riquelme, durante el acto de presentación de su campaña.

Enrique Riquelme, durante el acto de presentación de su campaña.EFE

Pérez, por su parte, no se pudo contener y, desde el inicio de su discurso, atacó de manera muy dura a un rival al que considera un heredero de la "época más siniestra del madridismo" que considera el periodo de presidencia de Ramón Calderón. Y lo encuadró entre los familiares de los que "no vienen a servir al Real Madrid sino a servirse de él".

Es cierto que ambos pusieron siempre "al socio en el centro". Un mantra que han repetido hasta la saciedad, uno para recordar los inconvenientes que sufren los socios actuales y otro para erigirles en propietario de esa "nueva fórmula" de club que quieren instaurar en el Real Madrid.

Unos socios a los que ambos candidatos quieren construirles un club social con diferentes proyectos, uno más centrado en el entretenimiento, Riquelme, y otro más enfocado en la innovación tecnológica, Florentino. Los dos, por cierto, en el actual Valdebebas.

Lógicamente, el caso Negreira es algo que une los intereses de ambos. No obstante, mientras que el opositor ha esgrimido que se persiguió demasiado tarde, el actual presidente mantiene que siguen luchando contra algo que "sigue manchando el fútbol español".

Sin propuestas deportivas

Pese a la presencia de Ronaldo, Roberto Carlos y Solari, Florentino eligió no presentar aún ningún tipo de propuesta deportiva más allá de decir que con él "siempre jugarán los mejores jugadores en el Real Madrid". Enrique Riquelme, por su parte, ha preferido dejar ese pilar, de los cuatro que componen su proyecto, para más adelante.

Son más de 40 años de diferencia lo que separan a ambos candidatos. Pero, sea por política, sea por mentalidad, a día de hoy parecen vivir en mundos diferentes y son esos los que cada uno propone para el futuro del Real Madrid.

Maldito despertar del Rayo: el Crystal Palace le arrebata la Conference con un gol de Mateta

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Nunca entenderá el Rayo Vallecano por qué no disfrutó en Leipzig. Qué fue lo que le lastró las piernas en una final que vivió como un sueño, pero en la que tuvo un maldito despertar. No apareció el equipo pirata, descarado, irreverente, de espíritu vecinal y juguetón que se sentó a la mesa de la historia europea. Fue realidad que estuvo en la final hasta el último suspiro, pero no hay duda de que lo hizo con más fe que fútbol. El Crystal Palace se llevó una Conference por personalidad, esa que Íñigo Pérez reclamaba y que sus futbolistas no pudieron poner en el campo en ningún momento de los 90 minutos. No hubo proeza. El capitalismo Premier devoró al equipo del barrio obrero. [Narración y estadísticas: 1-0]

El partido tuvieron que masticarlo los dos equipos, ásperos en su juego y, por momentos, poco reconocibles por la tensión de lo que había en juego. Era difícil que la final rompiera cuando pasaban los minutos y no había ni un solo tiro entre los tres palos. Hubo ocasiones, no demasiadas, pero nadie anduvo preciso.

Al Rayo le costó adaptarse y eso hizo que Íñigo Pérez no parara en la banda, intentando sostener a sus jugadores en su idea de cómo debían ser en la final sin que los nervios le jugaran una mala pasada. El Crystal Palace, con un imperial Adam Wharton escondiendo la pelota y manejándola a su antojo el tempo del juego, arrancó más cómodo, obligando a Lejeune a multiplicarse para ataques que comandaban Jeremy Pino y Mateta. Siete minutos tardaron los vallecanos en probar a Henderson, y fue un centro tibio de Álvaro García, a quien su entrenador le encomendó el extremo izquierdo. Fue por esa orilla por donde, en cuanto le dejaron, cargó la ofensiva el Rayo. Pero antes ya se habían llevado dos sustos.

El primero, porque Jeremy Pino se activó más que De Frutos para robar y, tras un cúmulo de rebotes, que la ocasión acabara con un disparo de Sarr que no incomodó lo justo al desaparecido Óscar Valentín. El segundo lo generó Pathé Ciss, cuando frenó en falta al extremo canario cuando encaraba a Batalla. Por fortuna, Lejeune estaba unos pasos más adelantado y el senegalés vio solo amarilla. Demasiados sustos para una grada que se entregó, como en Vallecas, a gritar contra Presa en el minuto 13. Hay costumbres que no se olvidan ni en una final.

Cuando se acercaba la media hora de partido, el Rayo se despojó de la coraza y comenzó a ser más reconocible. Se desahogó. El balón pasó más por las botas de Isi y de Unai López, siguió encontrando a Álvaro, pero también a De Frutos. Incomodaron Pep Chavarria y Ratiu, aprovechando la altura que cogen Muñoz y Mitchel y la obligación que impone Oliver Glasner a sus extremos a cerrarse para comprimir la creación de los rivales.

El partido no tenía control, pero ya volaba de un campo a otro. Y llegó la mejor ocasión del Rayo, con un centro de Chavarria a Alemao, que lo cazó forzado y lo mandó rozando el poste de Henderson para lamento de la grada, que pidió a sus jugadores para el partido cuando un aficionado cayó por las escaleras y se hizo una aparatosa herida. Fueron apenas cinco minutos y, al volver, Unai López probó de nuevo con un disparo lejano. Pero hasta ahí se la jugaron y a punto estuvieron de llegar al descanso con el marcador en contra. Pelota colgada por Wharton al área donde apareció el carrilero Mitchel, burlando a De Frutos y Ratiu, para cabecear de manera imposible cuando Batalla nada podía hacer. Respiró toda la grada de Vallecas esperando que su Rayito apareciera.

No lo hizo. El Crystal Palace, con esa marcha más que siempre imprime la Premier, siguió cortocircuitando a los madrileños, golpeándolos en cuerpo y mente. Tuvo que aparecer Lejeune, como mariscal napoleónico de la zaga, para evitar que Mateta cazara un centro de Sarr. La segunda que tuvo, el francés ya no la falló. Fue en el minuto 50 cuando Wharton, el cerebro a quien nadie detectó, armó un misil desde la frontal que repelió Batalla, con la mala fortuna de que Ciss se olvidó de que aparecía Mateta para fusilar y empinarles la final.

Ese gol noqueó al Rayo, que estuvo a punto de perder la final en apenas cinco minutos. Una falta en el pico del área la mandó Jeremy Pino a la escuadra, no pudo empujar entre los tres palos Riad, que estaba en fuera de juego, y apareció Ratiu para despejar al poste. El canario volvió a ser una pesadilla cuando buscó a Mateta sin que el francés pudiera hacer el segundo. Estaban mordiendo con comodidad a un equipo débil que se cargaba de tarjetas y pedía a gritos los cambios que Íñigo Pérez no tardó en hacer.

Era momento de poner a dirigir a Pedro Díaz, con Pathé Ciss, y dejar que Mendy se las viera con Mateta. Pero no tardó el técnico navarro en buscar la pólvora de Camello y Pacha Espino. Ya era todo o nada, y el Rayo no se rinde jamás. Por si acaso, sus piratas le recordaban que sí, que se podía. Y el campo se inclinó hacia la portería de Henderson durante un buen rato. Probó Isi de falta directa, se soltó Ratiu por un costado y le siguió el Pacha por el otro, tratando de agarrar un empate que se le negó a Alemao. No serán leyenda, pero han construido memoria para todo el barrio de Vallecas

Íñigo Pérez no puede escribir el final feliz al cuento del Rayo en la revancha de Mateta: "Duele una barbaridad"

Íñigo Pérez no puede escribir el final feliz al cuento del Rayo en la revancha de Mateta: “Duele una barbaridad”

No pudo el escritor terminar bien el cuento. El final se atragantó a la pluma de Íñigo Pérez, un autor suigéneris. Identificado con una idea y un equipo. Con un barrio. Uno que llora la oportunidad perdida. Quizás sea la única en su historia. Desde luego era la primera 25 años después de pisar suelo europeo por primera vez. "Son momentos complicados para todos, uno tiene dolor y hay que pasarlo como se puede", apuntó el técnico mientras que el capitán Óscar Valentín aseguró: "Hemos disfrutado del proceso".

Augusto Batalla era el único que sabía lo que eran campeonatos nacionales e internacionales, con varias Copas Argentinas y una Libertadores en su haber. El único que había llegado a estas latitudes de grandes torneos y por sus manos pasó todo lo que el Rayo vivió en Leipzig. Porque Batalla tuvo una de cal y una de arena. En el gol inicial de Mateta quizás pudo hacer más en el despeje, mientras que poco después salvó el segundo ante el mismo protagonista. Antes, en el primer tiempo, también había sido el que tirándose al suelo consiguió llamar la atención de Mariani para parar el juego a que se atendiera a un aficionado rayista en la grada. "El camino fue hermoso", apuntó el portero.

El guardameta del Rayo estuvo mucha parte del partido pidiendo tranquilidad a sus compañeros, pero quizás debió reclamar algo de colmillo. La victoria en la posesión no se trasladaba a un marcador que los británicos habían conseguido inaugurar y habían amenazado hasta en nueve ocasiones el poder cambiarlo frente a las dos del Rayo. Además, hasta tres veces golpeó el poste el balón, todas tras una falta magistral lanzada por Yeremy Pino.

El canario fue el caballo de Troya. Su conocimiento del rival lo convirtió en una pesadilla para un Ratiu que disfruta mucho más corriendo hacia delante que persiguiendo para atrás. Le sentó bien la convocatoria de De la Fuente y la quiso justificar sobre el terreno de juego. Muchos dudaban de su partida al equipo británico desde el Villarreal, pero a día de hoy la Premier es el Dorado para muchos futbolistas españoles.

De lo que puede presumir el Rayo es de haber soportado el envite de un conjunto inglés superior físicamente y económicamente. Por mucho. Esa diferencia tiene el antecedente de la Conference del año pasado, en la que el Betis terminó reducido a cenizas por el Chelsea en una segunda parte en la que los sevillanos se vinieron abajo. "Hoy tenemos pena, pero hay que disfrutar este momento", insistió Isi tras el duelo.

Revancha francesa

Es el Rayo un equipo que se siente bien en la inferioridad, que le gusta ir de underdog y que no se arruga en los grandes escenarios. Aunque una final era un territorio inexplorado. Los cambios le hicieron creer frente a las circunstancias adversas. Apretaron todo lo que pudieron a Henderson. No fue suficiente. Los ingleses aguantaron la muralla a pie quieto y el Rayo no pudo encontrar a un Camello enrachado.

Esta vez el madrileño no pudo ganar "con los colegas". Esta vez fue Mateta el que le ganó la partida a un futbolista que le amargó los Juegos Olímpicos en su país con un doblete. Paris 2024 frente a Leipzig 2026. "Duele una barbaridad porque al final hemos hecho todo y sabemos el sacrificio de nuestra gente. Ojalá estén orgullosos como estoy yo", declaró Trejo. "No conocí mayor victoria que contigo en una derrota", respondió la grada rayista al término del partido. Pues eso.

El día que la afición del Rayo Vallecano hizo codearse a Felines y Marea con Richard Strauss: “Ganar debe ser la hostia”

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«Se van a enterar los ingleses. Ni se les va a oír aunque sean más». Apenas había pisado Leipzig el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, cuando lanzó una frase que hacía horas que era una realidad. El centro de la capital alemana se convirtió en un hervidero de camisetas del Rayo Vallecano que recorría la calle que unía la Plaza del Mercado, donde estaba la fan zone oficial de la UEFA, y la dedicada al compositor Richard Strauss. No sonaba El Danubio Azul, sino Marea, con La luna me sabe a poco, y Ska-P con Como un Rayo, salpicados con los gritos de Puto Rayo.

Los aficionados buscaban una foto con la réplica de la Conference League y sombra, porque la temperatura estaba a la altura del tórrido verano madrileño. «Medio litro de cerveza seis euros, no está mal», comentaban los aficionados, que seguían, a su manera, la recomendación de la UEFA de hidratarse. Eso sí, el poderío de la libra se hacía notar: los ingleses llenaban terrazas y muchos vallecanos optaron por llenar neveras en los supermercados cercanos. Una forma de no hacer colas y no perderse nada de la fiesta. Muchos habían empezado el día muy pronto. Jorge volando el martes a Praga. Desde allí, dos horas en furgoneta hasta Leipzig. «No llegamos a tiempo de comprar el vuelo a Berlín para venir en tren», cuenta. Estará en la grada del fondo norte con su hija. Eso era lo único importante: estar en esta cita histórica.

Para todos el viaje tenía un significado, incluso para el presidente del Rayo, Raúl Martín Presa, que se acordó del camino que inició con su padre. «Es fruto de los quince años que llevamos. El equipo estaba en quiebra, al borde de la desaparición. Esto es un sueño, que no un milagro», explicaba en el hotel de concentración, donde estuvo acompañado por el presidente de la RFEF, Rafael Louzán, y de LaLiga, Javier Tebas. Desde el lunes no se ha separado de sus jugadores, incluso fue el primero en bajar del autobús al llegar al estadio y pisó el césped como uno más.

De los casi 12.000 abonados del Rayo, 11. 500 viajaron y se fueron encontrando en la plaza. Había quien se había levantado a las seis de la mañana para coger uno de los tres vuelos charters de aficionados. En uno de ellos viajaba Rafa Garrido, el socio número 1 del Rayo que, a sus 89 años, no quiso perderse la mayor gesta de su equipo. Tampoco Toñi Sanjuán, la socia número 32. Ellos entendía mejor que nadie que Felines tenía que estar en la final. Su yerno, Jose, llevó una pancarta para que la leyenda del Rayo se codeara con Strauss, coreado por todo el rayismo, que cumplió con la tradición hacer el corteo hasta el estadio tras una pancarta: «Ganar tiene que ser la hostia».

La familia de Felines, con el socio número 1, Rafa Garrido, y la número 32, Toñi Sanjuán.

La familia de Felines, con el socio número 1, Rafa Garrido, y la número 32, Toñi Sanjuán.I.L.

Como un aficionado más viajó el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, un fiel del estadio de Vallecas. No se podía perder la final. «Porque que un equipo de barrio, humilde, al que nadie le ha regalado nunca nada y con un presupuesto escaso consiga una final europea es un gesta. Es heroico este Rayo», aseguró. El fútbol como válvula de escape a un momento político complicado. En su pasión futbolera le dio la razón el alcalde Martínez-Almeida: «El Rayo es el primer equipo de Madrid y la demostración de que los sueños se cumplen».

Ellos no tuvieron que hacer colas para acceder al Red Bull Arena, algo que desesperó a los aficionados y se produjeron algunos momentos de tensión.

Jódar aprende a sufrir en un Grand Slam y se mete en tercera ronda de Roland Garros

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Hay un momento en los Grand Slam en que las piernas dejan de ser piernas y se convierten en deuda, y las manos tiemblan cuando no deberían, y la cabeza empieza a rumiar de más, una duda en cada golpe. "¿Qué pasa, tío? ¿Qué pasa?", gritaba al aire Rafa Jódar al descubrirlo. Una cosa es el tenis y otra es el tenis a cinco sets, con tantos ojos encima y los rivales que ya te conocen esperándote. A sus 19 años le falta recorrido en los grandes escenarios, pero le sobra talento para seguir sumando victorias pase lo que pase.

Este miércoles, en segunda ronda de Roland Garros, el joven superó al australiano James Duckworth por 6-1, 6-7 (5), 6-4 y 7-5 en más de tres horas de esfuerzo e incomodidad. A su manera, tan contenido como siempre, celebró y se marchó de la pista 7 para recuperarse lo antes posible de cara a tercera ronda, donde se medirá al estadounidense Alex Michelsen.

No necesitó lágrimas para doblegar a Duckworth, pero sí sudor y sangre, y habrá que ver cómo se rehace. En el Open de Australia de este año ya se llevó un partido largo, a cinco sets, ante Rei Sakamoto, y se presentó exhausto al siguiente. Esta vez debería ser diferente. Ya no le viene de nuevo y de todas las lecciones aprende.

JULIEN DE ROSAAFP

Duckworth, por ejemplo, le enseñó varias para el futuro. Rival modesto -ocupa el puesto 82 del ranking ATP y solo había ganado dos de sus ocho participaciones en París-, mostró a Jódar que a partir de ahora quien se le ponga delante sabrá exactamente qué hacer. En lugar de entregarse a un intercambio directo y rendirse a la velocidad de bola del español, el australiano le ofreció una menú de golpes incómodos -altísimos, muy liftados, cambiando ritmos- y le descolocó. Tras un primer set de dominio, Jódar empezó a acumular error tras error y ahí llegaron sus dudas. ¿Por qué?, se preguntaba mirando a la raqueta.

El inoportuno resbalón

Porque ya es una figura y los Grand Slam son así. En el segundo set, además, sufrió un resbalón en el peor momento: justo durante el tie-break, y ahí se le vino todo encima de golpe. El calor que estos días sofoca París, la sequedad de las pistas que impide que las zapatillas agarren, e incluso el ruido de las gradas. Este miércoles Roland Garros había invitado a todos los niños de los colegios de alrededor -como hace cada año- y estos animaban cuando menos convenía: antes de un saque, durante los intercambios, en todo momento.

Con todo eso encima, y con ciertas molestias en la pierna izquierda -que le obligaron a llamar dos veces al fisioterapeuta-, Jódar se lanzó al desenlace del encuentro y lo hizo con valentía. En lugar de amedrentarse por las circunstancias, peleó más que nunca, batalló con el alma. Su derecha no le ofrecía confianza -acabó con 46 errores no forzados y 38 golpes ganadores- y le costaba horrores conseguir un break -solo logró 6 de 21 oportunidades-, pero era superior y tenía que confirmarlo. Lo hizo y, con mucho que aprender para el mañana, ya está en tercera ronda de Roland Garros.

Florentino Pérez presenta su candidatura con un ataque frontal a Riquelme: "Son los mismos de la etapa más siniestra del Real Madrid"

Florentino Pérez presenta su candidatura con un ataque frontal a Riquelme: “Son los mismos de la etapa más siniestra del Real Madrid”

Era el primer acto de campaña, tras la impactante lona de las siete Champions en los alrededores el Bernabéu. Florentino Pérez, el presidente de los 26 años al frente del Real Madrid, ocupaba el gigantesco Hotel Melia Castilla para anunciar su próximo proyecto para el club blanco acompañado de dos ex estrellas madridistas como Ronaldo Nazario y Roberto Carlos y el director de la cantera, Santiago Solari.

Su presentación ha sido un ataque frontal contra su rival, Enrique Riquelme, y su equipo. "No vienen a servir al Real Madrid vienen a servirse del Real Madrid", ha lanzado el mandatario en su andanada contra el opositor que fue constante desde el inicio de su alocución de apenas media hora. "Esta campaña está orquestada por los mismos que protagonizaron la etapa más siniestra del Real Madrid, la de Ramón Calderón", ha explicado el mandatario para rematar con que se presentan "los hijos, los cuñados y algunos que estuvieron".

El presidente, que para su presentar su candidatura no tuvo que presentar aval, ha cuestionado la capacidad financiera de su rival y ha deslizado que, por ella, los bancos españoles tuvieron reticencias a concederle la garantía. "Yo soy del Real Madrid y otros quieren que sea suyo", ha vuelto a atacar las pretensiones de la oposición.

Fueron casi 10 minutos los que empleó el máximo mandatario blanco en desacreditar la otra candidatura para luego retomar, las propuesta que tenía la suya. Una de las principales es el modelo de club, del que ya esbozó algo en la Asamblea General de 2025. El presidente negó que esta nueva fórmula, que "es lo contrario a la privatización" implique que el socio dejara de ser propietario del club blanco. "Ser socio del Real Madrid significa orgullo y también propiedad, queremos que los socios sean también propietarios", ha apuntado.

Así, ha incidido Pérez en desmontar la base de la campaña rival que ha hablado precisamente de esa privatización del club y ha asegurado: "los socios somos y seremos los dueños de nuestro club, por mucho que se empeñen en crear mentiras" y se ha comprometido además a blindar esa afirmación.

En la cuota de propuestas, Florentino ha querido responder al Club del Socio de Riquelme con otro club similar que incluye, además, un Hub de Innovación, del que se beneficie el propio club y su parcela deportiva de la que tampoco ha querido desgranar mucho, como ya ocurriera con su rival esta mañana. "Mientras siga siendo presidente aquí van a jugar los mejores jugadores del mundo", ha apostillado.

La FIFA, investigada por cambiar las categorías de entradas ya vendidas para encarecer el Mundial

La FIFA, investigada por cambiar las categorías de entradas ya vendidas para encarecer el Mundial

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Las Fiscalías estatales de Nueva York y Nueva Jersey divulgaron este miércoles que han abierto una investigación contra la FIFA relativa a sus "prácticas" de ventas de entradas para los ocho partidos de la Copa Mundial de Fútbol que se jugarán en el estadio MetLife, incluida la final del torneo.

Las autoridades indicaron en un comunicado conjunto que este miércoles han solicitado documentación a la FIFA en reacción a noticias de prensa en las que fans dijeron haber sido "engañados" respecto a la ubicación de los asientos que compraron y a acciones que pudieron "contribuir" a "inflar" los precios, como declaraciones públicas.

Las Fiscalías, que cuentan con investigadores del Departamento de Protección al Consumidor y Trabajador de la ciudad de Nueva York, recogen denuncias sobre cambios en las categorías de las gradas, posteriores a la división inicial del estadio y una vez estaba en marcha la venta, para crear zonas nuevas más "deseables" y caras.

"Los reportes indican que los fans que compraron entradas antes de que se presentaran estas nuevas zonas fueron excluidos de esos asientos y en su lugar se les asignaron asientos menos deseables, incluyendo asientos lejos del campo o detrás de las porterías", señalan. Además, otros fans denunciaron no haber recibido entradas para la categoría que pagaron, agregan.

También se someterá a escrutinio el coste, que "ha excedido los precios de cualquier Copa Mundial previa" como resultado de un método de "precio dinámico" para ajustarse a la demanda, en el que la FIFA ha lanzado las entradas en fases a lo largo de varios meses.

Para saber más

"La investigación examinará si el calendario de lanzamiento de la FIFA, sus declaraciones públicas y otras conductas impactaron a los precios, y cómo", abunda la nota.

Según el portal SeatPick.com, las entradas de los ocho partidos en el estadio MetLife se están vendiendo por un precio medio de 2.400 euros.

La fiscal de Nueva York, Letitia James, y la de Nueva Jersey, Jennifer Davenport, expresaron en la nota su compromiso con los consumidores de ambos estados y criticaron la "manipulación" y la "explotación" de los residentes y visitantes del torneo.

Michael Valgren agua la fiesta a la escapada del Movistar en el Giro

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A la espera de las decisivas jornadas del viernes y el sábado, Vingegaard y el Visma, la doble uve de este Giro, se tomaron un respiro. Es cierto que se mantuvieron en cabeza del indolente pelotón, pero sólo para ejercer un rutinario control. Dejaron hacer a otros en una etapa larga (202 kms.), quebrada (tres puertos de 3ª y algún monte no puntuable que contribuyó al zafarrancho), con perfil siempre ascendente y un respingo final que tenía su miga.

El resultado fue una jornada preciosa, con una treintena de hombres escapados desde mucho antes del kilómetro 100, entre ellos Arrieta, de la Cruz, Juanpe López y Mas, y que, tras darse "leña", palo tras palo, en los últimos 50, vio la victoria de otro danés, de otra uve: Michael Valgren (Education First). Aguó la fiesta al Movistar que llevaba en la fuga a Mas, Juanpe, Milesi y Rubio.

En los dos primeros puertos, Ciccone recolectó toda esa colección de puntos que no le llevarán a hacerse con la "maglia azzurra", porque Vingegaard se agencia 50 cada vez que triunfa en una llegada en alto. A Jhonatan Narváez, en cambio, le resultaron rentables los 12 puntos del sprint de Roncone para apropiarse de la "ciclamino" en detrimento de Magnier.

En la última cuarta parte de la etapa reinaron la energía, la ambición y la emoción. Garofoli, Caruso, Leknessund, Valgren, Vlásov, Arrieta, Rubio y compañía se atacaban, se contraatacaban, se unían, se separaban... Einer Rubio (Movistar) y Valgren coronaron en solitario el puerto de Andalo, con Caruso, Vlásov, Arrieta y Leknessund a 12 segundos.

Quedaban entonces un descenso de cinco kms. y una subida de cuatro con un llanito de, más o menos, uno. Hasta Rubio y Valgren llegó Arrieta a falta de dos kms. Hasta los tres llegaron, a falta de 1,8, Caruso, Vlásov y Leknessund. Todo el mundo iba ya muy cansado. Pero, en ese llanito, Valgren, a sus 34 años, sacando fuerzas no se sabe de dónde, de la mente quizás, se adelantó a sus compañeros. El pelotón, a más de cinco minutos.

Valgren, ganador de la Amstel Gold Race y la Omloop Het Nieuwsblad, lo ha pasado mal en los últimos tiempos, a raíz sobre todo de un atropello que sufrió en 2022. Exhibió en la victoria un juguete de Pokémon relacionado con su hijo. Una celebración sentida y original.

Gucci se convierte en el nuevo patrocinador principal de Alpine en F1 a partir de 2027

Gucci se convierte en el nuevo patrocinador principal de Alpine en F1 a partir de 2027

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Gucci se asociará con el equipo de F1 Alpine, propiedad de Renault, por lo que la escudería competirá bajo el nombre de "Gucci Racing Alpine Formula One Team" y lucirá los colores de la marca a partir de la temporada 2027, según anunció la firma este miércoles.

El anuncio es el más reciente de una serie de movimientos de alto perfil por parte de Gucci para aumentar su visibilidad y reactivar las ventas tras años de declive. A principios de este mes, la marca organizó un importante desfile de moda en el Times Square de Nueva York con el objetivo de captar la atención mundial.

La colaboración formará parte de Gucci Racing, que según la marca será "una nueva plataforma comercial y de experiencias construida en torno a los valores de rendimiento, precisión, disciplina y excelencia, en la intersección del lujo y el deporte".

En un momento en que la industria del lujo se enfrenta a una caída de la demanda mundial de sus codiciados bolsos y vestidos, los eventos exclusivos como las carreras de F1 han surgido como un nuevo e importante terreno de juego. En 2024, la liga de automovilismo cerró un acuerdo multimillonario con el gigante del lujo francés LVMH, valorado en más de 85 millones de euros.

El acuerdo de Gucci, del cual no se revelaron detalles financieros, convertirá a la marca italiana en la primera en dar su nombre a un equipo de carreras, según informó la empresa.

La alianza con el equipo de carreras de Renault acerca a la marca al entorno de Luca de Meo, director ejecutivo de su matriz francesa Kering, quien anteriormente se desempeñó como director ejecutivo del fabricante de automóviles. El equipo de Alpine está dirigido por Flavio Briatore, amigo y aliado desde hace mucho tiempo de De Meo.