Declan Rice, el “faro” del Arsenal para Arteta: 2.136 pases, 120 millones de valor y ‘fichado’ por Wenger cuando era juvenil

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Es el faro la primera señal de esperanza para los marineros. La luz que te guía hacia tierra firme. Mikel Arteta considera que Declan Rice (Londres, 1999) es eso en el Arsenal y así le llama. Como si fuera poco. «Nunca había oído eso antes, pero él suele decir cosas que nunca se oirían, así que fue algo muy especial», expresó el centrocampista británico en una entrevista a la UEFA.

Rice es el futbolista inglés más caro de la historia: 120 millones de euros pagó el Arsenal al West Ham en 2023, dos millones más que los que costó Jack Grealish al Manchester City. Es el más valorado de los gunners junto a Saka.

El entrenador vasco insistió en la contratación de centrocampista internacional cuando militaba, en 2023, en el West Ham para que el Arsenal se agarrara a él en días de tormenta. Declan Rice siempre cumple, brega y aporta.

Lidera las estadísticas del Arsenal en pases completados: 2.136. Pero su verdadero talento aparece con en el balón parado, el gran arma del Arsenal. Porque sus botas están detrás de casi todas las faltas y córneres lanzados por equipo británico. Es el jugador más activo en esta especialidad, que ha otorgado grandes beneficios a una plantilla que esta temporada ha batido el récord de la Premier en goles a balón parado: una veintena, 16 de ellos de córner. Gabriel, con cuatro tantos, es el mejor rematador de los lanzamientos del internacional inglés.

Rice llega al último escalón de la Champìons League con un déficit en finales, que no en títulos. El británico ha conseguido una Conference y una Community Shield, ambas en 2023, con el West Ham, y la reciente liga con el Arsenal. No obstante, ha perdidola final de la Copa de la Liga con los gunners y dos finales de la Eurocopa con Inglaterra, selección a la que se mudó en 2019 después de haber jugado en todas las categorías inferiores con la de Irlanda por ascendencia de sus abuelos paternos. Una victoria en Budapest le igualaría las emociones en estos partidos a vida o muerte.

"De niño, crecías viendo las noches de la Champions League, la fase de grupos, las eliminatorias, la final... Y luego, al darte cuenta de que estabas a punto de llegar a ella, mirabas el reloj: cinco minutos para el final, dos... y por fin oías el silbato. De repente, todo se desbordaba: alivio, pura felicidad, pura emoción. Fue una sensación que recordaré siempre", rememora Rice el pitido del árbitro Daniel Siebert, en el Emirates, en la ida de la semifinal con el Atlético de Madrid.

Sueño de niño

Ahora será Rice el que disfrute en Budapest de ese sueño que tuvo de niño. El que tendrá que enfrentarse a uno de los mejores centros del campo del mundo y a una línea delantera que ahoga en la zona de la salida del balón en la que normalmente baja Rice a construir. "No puedes saber antes del partido si vas a jugar bien o no. Es una incógnita. Pero lo que sí puedes controlar es cómo empiezas, cuánta confianza puedes generar en ti mismo", apuntó el británico sobre este duelo final.

El futbolista al que llaman El caballo, por su enorme despliegue, deberá galopar mucho y demostrar por qué Arsene Wenger, mítico entrenador gunner, se quedó fascinado con su juego cuando le vio 20 minutos siendo juvenil. Tiene la mejor oportunidad de reivindicarse de la historia del club británico, la de lograr el título que se les escapó al Arsenal de entre los dedos en 2006 ante el Barcelona. Qué mejor que lograrlo justo 20 años después.

El ayudante que se convirtió en rival, la historia detrás del duelo entre Jódar y Carreño: “Era muy delgadito, sigue siéndolo”

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A Rafa Jódar se le veía en una nube a los 17 años cuando, recién proclamado campeón del US Open junior, recibió la llamada de David Ferrer para ser el 'sparring' del equipo español de la Copa Davis. Le tocó hacer de ayudante, pasar bolas en los entrenamientos para que sus referentes practicaran, pero él estaba encantado. Era septiembre de 2024, era la fase de grupos de Valencia, y allí estaba Carlos Alcaraz, por supuesto, junto a Roberto Bautista, Pedro Martínez y Pablo Carreño.

"Era muy delgadito y lo sigue siendo, aunque ya ha echado un poco más de cuerpo. Ya veíamos que jugaba muy bien, con esas palancas que tiene, con esos golpes tan fuertes, con esa manera de no perder la pista ni un momento", analizaba este viernes el propio Carreño después de confirmarse un reencuentro solo un año y medio después. Este domingo, en octavos de Roland Garros, habrá duelo español: Jódar, aquel adolescente que echaba una mano a los mayores, se enfrentará ahora a uno de ellos, Carreño, por un puesto en cuartos.

"Recuerdo hacerle de 'sparring' y será un partido especial. Para mí será un reto y una oportunidad para seguir mejorando", comentaba Jódar sobre el encuentro. Para los dos será una oportunidad única, aunque los dos llegarán con el cansancio en las piernas.

El triunfo de Jódar

Jódar se la ganó aprendiendo una lección: la resistencia. Su victoria ante el estadounidense Alex Michelsen fue un ejercicio de pura supervivencia que se extendió durante cuatro horas y cinco sets (7-6, 6-7, 4-6, 6-3 y 6-3). Los dos rivales se parecían demasiado -misma generación, mismo metro noventa y tres, mismo tenis plano y agresivo, misma formación universitaria en Estados Unidos- y esa simetría condujo a un partido larguísimo. En los momentos más duros, cuando ya se asomaba al abismo de la eliminación, el español se pasó el cuarto set levantando los brazos para animarse, para despertar a su afición. Funcionó.

ALAIN JOCARDAFP

En el quinto, más lúcido, más entero, empezó a mover mejor a Michelsen, a gestionar los puntos con mayor criterio, y fue imponiendo su peso físico y mental sobre un rival que se desvanecía. "Estoy supercontento por estar en octavos, es un sueño hecho realidad. He tenido que luchar mucho y me quedo con mi mentalidad", proclamó ayer al terminar.

La victoria de Carreño

Horas antes, Carreño llegó al mismo destino desde la orilla opuesta: el disfrute de quien ya no tiene presión. A sus 34 años, después de una larguísima recuperación de una lesión en el codo y de una reciente dolencia en el hombro, venció al argentino Thiago Agustín Tirante por 7-6(0), 7-5, 3-6 y 6-4 y se metió en octavos por primera vez desde 2021.

EFE

Lo hizo con un juego completísimo, variado e inteligente, capaz de frenar el ímpetu de su rival desde el fondo de la pista, y también con carácter: en el tercer set, con más de dos horas ya en las piernas, se pegó un sprint de camino al banquillo, mensaje claro para Tirante de que si quería ganar tendría que hacerlo con tenis. Y con tenis, Carreño mandó.

La semana pasada ni siquiera podía coger la raqueta; ayer se echaba las manos a la cabeza sin dar crédito. Ahora le tocará vencer a aquel chavalín que hace no tanto se ilusionaba por hacerle de ayudante: "Rafa se fue a la universidad en Estados Unidos y le vino muy bien. Creció apartado de los focos, un poquito escondido y este año ha dado un salto grandísimo de nivel, ha cogido confianza muy rápido. No le tembló la mano ni en Barcelona, ni en Madrid, ni en Roma y no le está temblando aquí. Será bonito enfrentarme a él".

Vitinha, el mejor alumno de Luis Enrique: le apodan GPS y le descartaron en Portugal por su físico

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Se estima que sólo entre el 2% y el 5% del alumnado tiene altas capacidades. Sin lugar a dudas, Vitor Machado (Faro, 2000), Vitinha, está en ese porcentaje en el equipo de Luis Enrique. No es que aprenda conceptos un 70% más rápido, como hacen este tipo de alumnos, es que su desempeño en el campo proyecta al modelo de equipo que ha construido el técnico español en el PSG.

Vitinha es el delegado de clase del tutor asturiano dentro del césped. Un arqueo de cejas suyo marca el tempo de la presión y el repliegue de un equipo, el PSG, que ha vuelto a coger velocidad de crucero en la parte importante de la temporada.

Es tanta la sintonía entre maestro y alumno que ambos lanzan los mismos mensajes sobre la ausencia de Mbappé, un elemento discordante en una orquesta que necesita estar afinada en la misma nota. "Mi equipo será mejor la próxima temporada", lanzó Luis Enrique y poco después reiteró Vitinha: "Como equipo, somos mejores". Además, el centrocampista portugués añadió: "Es muy difícil en el fútbol actual que uno, dos o tres jugadores no corran, que no ayuden en defensa. Esa es la diferencia con el PSG actual".

Vitinha es la piedra angular de un PSG que esta noche busca su segundon título de la Champions consecutivo. Es su jugador más valioso, 110 millones de euros, según Transfermarkt, a la par con Joao Neves, y el que se ha echado el equipo a las espaldas en los 11 de los 13 títulos que ha ganado con el conjunto parisino desde su llegada, en 2022, del Oporto. Su papel creció cuando llegó Luis Enrique, en 2023, y le entregó la batuta del equipo. En ese primer curso coincidió Mbappé, el fránces fue la estrella, pero el luso se convirtió en el líder silencioso.

Con los 11 jugadores del PSG en el mismo barco, el desempeño del portugués mejoró sustancialmente en las dos partes del campo. A nivel de distribución es el jugador que más pases realiza por partido del equipo francés, con 94,2, y el que más balones largos y cortos juega con gran precisión en cada encuentro, seis y 82,7, respectivamente.

A nivel defensivo es el centrocampista que más balones corta por duelo, 0,9, y el cuarto de toda la plantilla del PSG. Lógicamente, el compromiso de los jugadores del conjunto parisino con el esfuerzo en defensa ayuda a la labor de un jugador que ahora, con el grupo más compacto, ya no debe corregir tantos espacios en una parcela, el mediocampo, que puede hacerse interminable si hay dejación de funciones de otros compañeros de la plantilla.

Descartado en Portugal

En Oporto le llamaban el GPS porque sabe exactamente los espacios por los que transitar y hacer daño. Sin embargo, en su país no creyeron en él cuando era niño debido a su físico: bajo y muy delgado. No obstante, eso le ayudó a desarrollar una mayor inteligencia táctica y capacidad técnica. Es lógico pues el enamoramiento de su entrenador hacia su mejor alumno. "Es uno de los mejores centrocampistas del mundo para controlar un partido", dice Luis Enrique.

Hoy, en Budapest, el PSG lo va a necesitar en plenas capacidades. Pese a que a nivel individual ha aportado siete tantos y 10 asistencias, de él depende la labor coral del equipo francés. El nuevo fútbol de Luis Enrique es el que siempre anheló Vitinha desde su Faro natal. Ahora lo tiene y, de nuevo, se encuentra en el mejor escenario para mostrarlo.

Luis Enrique y Arteta, la historia para PSG y Arsenal se escribe en Budapest: "El trabajo está hecho"

Luis Enrique y Arteta, la historia para PSG y Arsenal se escribe en Budapest: “El trabajo está hecho”

Ocurra lo que ocurra esta noche en Budapest, alguien hará historia. Lógicamente, Mikel Arteta tiene en su mano ser recordado para siempre en el imaginario del Arsenal como el primer entrenador que consiguió ganar la Champions. Luis Enrique, por su parte, entraría en el selecto club de nueve técnicos que encadenaron dos consecutivas -desde el Olimpo les mira a todos ellos Zinedine Zidane con tres- y metería al PSG como único equipo junto al Real Madrid que ha logrado levantar la orejona dos veces seguidas desde que la Copa de Europa mutó a la actual Champions.

En las comparecencias previas al gran duelo, ambos entrenadores han rebosado confianza y han lanzado mensajes contundentes respecto a sus posibilidades. "Somos los campeones", recordaba Luis Enrique, que hablaba poco antes de las cuatro de la tarde. Casi tres horas después, le respondía Arteta: "Son los campeones y estamos para quitarles ese privilegio".

Un privilegio que se dirime, hoy, en el Puskas Arena. Es la primera vez que se decide un título de la máxima competición de clubes en Hungría. "Me gusta, ya he jugado aquí con la selección", valoraba Bukayo Saka, quien fue uno de los dos jugadores que acompañaron al técnico gunner en la rueda de prensa previa al encuentro.

Quizás sea el británico el primero en conseguir el trofeo que se le escapó antes a otros grandes jugadores gunners como Henry o Robert Pires. "Si están en esa final es porque la merecen", apuntó el centrocampista francés después de participar en el Trofeo de Leyendas que se llevó su equipo, capitaneado por Iván Rakitic.

Quien sería la verdadera leyenda del conjunto británico es un Mikel Arteta que dice que sólo "ve felicidad", porque "todo el mundo quiere ser parte de ello". De hecho, todos están disponibles salvo Ben White. Él, como capitán del barco, sería el principal responsable de conseguir lo que se le escurrió a su equipo hace 20 años en Roma. Una expulsión temprana de Lehman hizo imposible el milagro ante el Barcelona de Ronaldinho y Frank Rijkaard. "Es la oportunidad de ganarse el momento. Escribir un nuevo capítulo en la historia de este gran club", lanzaba el entrenador vasco.

Por el otro lado aparece la figura de Luis Enrique, una "referencia" para Arteta desde jugador. El asturiano ya lleva dos Champions League separadas por 10 años, una con el Barça en 2015 y la última edición con el PSG del que dice el vasco que trasluce "su huella". Lo cierto es que, de conseguir este segundo título consecutivo, se metería en una nómina en el que hay nueve técnicos: Arrigo Sacchi (1989, 1990), que lo hizo con el Milán; Brian Clough (1979, 1980), con el Nottingham Forrest; o Helenio Herrera (1964, 1965), con el Inter de Milan, entre otros, que lo lograron antes. "Es muy poderoso ganar la primera, pero es más grande ganar la segunda seguida", apuntó el técnico asturiano.

Luis Enrique mostró la confianza del que sabe que ha construido al mejor equipo a nivel ofensivo de esta Champions, con 44 tantos a favor. Pero hoy se enfrenta a la mejor defensa del torneo, sólo seis tantos en 14 partidos. "Somos equipos que se parecen, porque nosotros también defendemos bien, pero que han seguido caminos diferentes", expresó igualmente.

Con todos disponibles, incluido Achraf Hakimi, que venía aquejado de unas molestias, Luis Enrique confía plenamente en su equipo más allá de dejar o no un legado. "La motivación no es la historia, que ya la hicimos el año pasado, sólo queremos seguir siendo el mejor equipo de Europa y del mundo", recordó el técnico, pese a que perdieron la final del Mundial de Clubes frente al Chelsea.

Normalidad

Dijo Mikel Arteta que no haría nada especial ayer noche más allá de cenar con el equipo y vivir con normalidad uno de los partidos más importantes en la historia del club y en la suya propia. "El trabajo está hecho", contó. Pero Luis Enrique sabe que todo cambia cuando se consigue el anhelo de un club. Él ya lo ha vivido en París y quiere repetirlo esta tarde en Budapest.

Daniel Siebert, el árbitro del que tanto se quejó el Atlético de Madrid por su actuación en la vuelta de semifinales, será el juez de la contienda. Cuando pite el final, su silbato determinará qué historia se escribe en esta edición de la Champions League. Si la del aspirante, que quiere derrocar al campeón para conseguir su primera corona, o la del campeón que, con un equipo joven, ha conseguido mantener el hambre para seguir queriendo más y más. Seguro que ninguno imaginó cuando vestía la camiseta azulgrana que estarían luchando por hacer historia en Europa.

Roland Garros se entrega a la esquizofrenia: Novak Djokovic también cae eliminado

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Novak Djokovic llevaba dos años persiguiendo un fantasma: el vigésimo quinto Grand Slam, el título que lo separaría de cualquier otro jugador en la historia del tenis. Se le resistía siempre por culpa de los mismos dos verdugos: Jannik Sinner y Carlos Alcaraz. Y, de repente, este Roland Garros apareció envuelto en papel de regalo. Sin ninguno de los dos mejores del mundo en el cuadro, el serbio se plantó ante la mejor oportunidad de su carrera reciente. El momento deseado. Su momento. Y tropezó.

Este viernes, en tercera ronda, cayó ante Joao Fonseca por 4-6, 4-6, 6-3, 7-5 y 7-5 en más de cuatro horas de batalla sobre la Philippe-Chatrier. Djokovic, pese a toda su experiencia en este tipo de escenarios, quedó deslumbrado por el brillo de la ocasión que tenía delante y acabó intimidado por el talento de un brasileño de 19 años en plena confirmación en la élite.

En los dos primeros sets, el serbio se impuso con más oficio que lucidez, dominando los intercambios con esa mezcla de oficio y frialdad que tantas veces le ha dado títulos. Pero algunos problemas físicos en el tercer set abrieron una grieta. Fonseca no necesitó más invitación. ¡Boom! ¡Boom! ¡Boom!, con derechazos rasgando las líneas, el brasileño fue empujando hacia atrás a un Djokovic que ya no encontraba respuestas. El resto lo hicieron los aficionados brasileños que abarrotaron la Philippe-Chatrier y convirtieron la pista central de París en una fiesta de Río.

¿Quién gana el torneo?

Para Fonseca, el triunfo es mucho más que una victoria: es la carta de presentación definitiva ante el mundo. El joven considerado desde hace meses el sucesor natural de los grandes, ya no es solo una promesa. Es un problema real para cualquier rival, incluidos los mejores. París le ha dado la dimensión que su tenis merecía. Para Djokovic, en cambio, la derrota duele con una crueldad especial. La ventana perfecta se ha cerrado. El fantasma del 25 seguirá rondándole, y el tiempo -ese adversario que ningún campeón puede vencer- juega cada vez menos a su favor.

Ahora el torneo avanza prácticamente sin favoritos antes siquiera de cruzar a la segunda semana. Todos los campeones de Grand Slam en activo -Alcaraz, Sinner, Djokovic, Medvedev y Wawrinka- ya están fuera del cuadro y apenas quedan candidatos que sepan siquiera qué es jugar una final de Grand Slam.

Jódar aclara su incidente con una recogepelotas: “No la he tocado, nunca haría eso”

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Una hora después de su victoria ante Alex Michelsen por 7-6(0), 6-7(3), 4-6, 6-3 y 6-3, Rafa Jódar entró en la sala de prensa de la Philippe-Chatrier con la preocupación reflejada en el rostro. De alegría, ni rastro. Ya clasificado para los octavos de final de Roland Garros, donde se enfrentará a Pablo Carreño, sabía que llegaría una pregunta incómoda, sabía que tendría que responderla de la mejor manera posible y sabía que su imagen pública estaba en juego.

Al término del encuentro, en las redes sociales -especialmente en Twitter- comenzó a viralizarse un episodio de apenas unos segundos que podría cambiar la percepción que los aficionados tienen de él. Entre el cuarto y el quinto set, Jódar se dirigió decidido hacia el vestuario y mantuvo una conversación a distancia con su padre y entrenador, que se encontraba en su palco. Por el camino, se cruzó con una recogepelotas y, en el encuentro fortuito, ella tropezó con la lona y estuvo a punto de caerse.

En las imágenes de la retransmisión internacional no quedaba claro si había existido contacto entre ambos ni si Jódar la había empujado. Las conclusiones de muchos usuarios ya condenaban al español, pero este quiso aclarar lo que realmente había ocurrido.

"Cuando ha acabado el set me he ido al baño, porque tengo derecho a cinco minutos de pausa, y en ese momento mi padre me iba a dar algo que tomo durante los partidos. Le dije que no, que me lo diera después, y justo en ese instante me encontré con la chica: ella intentó apartarse, se echó hacia atrás y resbaló. No la toqué. Nunca le haría nada a una recogepelotas", relató Jódar, quien añadió una defensa del colectivo para reforzar su argumento: "Sé lo que sufren en la pista porque hace mucho calor, y aprecio todo lo que hacen por nosotros. Nos ahorran mucho esfuerzo. Nunca les haría nada".

El escándalo de Vallejo en Roland Garros: “Este tipo de partidos tiene que arbitrarlos un hombre”

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El paraguayo Adolfo Daniel Vallejo, de 21 años, protagonizó este jueves uno de los momentos más bochornosos del Roland Garros. tras su derrota ante el adolescente francés Moïse Kouamé en segunda ronda. Lo que comenzó como la frustración comprensible de un tenista eliminado acabó convirtiéndose en un escándalo de machismo que sacudió el torneo.

El contexto importa para entender cómo escaló la situación. En la rueda de prensa posterior al partido, en inglés, Vallejo había sido impecable. El paraguayo habló del público, de su influencia en el resultado y se mostró fair-play, diciendo entender los resortes de aquel ambiente tan caldeado. Sus palabras en ese momento fueron las de un competidor decepcionado, nada más.

Sin embargo, segundos después, en una entrevista en castellano con el medio Clay, cayó en el sexismo más primario, apuntando directamente a la juez de silla del partido, la brasileña Ana Carvalho.

DIMITAR DILKOFFAFP

"Este tipo de partidos tiene que arbitrarlos un hombre, es muy difícil que una mujer tenga la fortaleza para ir contra un público tan intenso", aseguró y no se quedó ahí: "Este tipo de partido debería ser arbitrado por un hombre, es demasiado difícil de gestionar para una mujer. Es un público muy pesado de manejar, así que hace falta mano dura para imponerse ante eso".

La sanción de la Federación Francesa

La queja de fondo de Vallejo era que Carvalho nunca supo hacer respetar las reglas, desbordada por el fervor popular, especialmente en un quinto set muy disputado. "Ganó tiempo muchas veces, tirándose al suelo o rascando segundos aquí y allá. No es normal tampoco que el público pueda gritar durante casi un minuto sin que se pueda jugar", argumentó el paraguayo, mezclando críticas legítimas al ambiente con comentarios claramente inaceptables sobre el género de la árbitro.

La Federación Francesa de Tenis respondió este viernes, calificando los comentarios de inaceptables y anunciando una sanción económica "significativa" (sin especificar la cantidad), reiterando que la competencia arbitral no depende del género sino de la profesionalidad.

Kuss, el gregario de lujo de Vingegaard, se anota la etapa reina del Giro de Italia

Kuss, el gregario de lujo de Vingegaard, se anota la etapa reina del Giro de Italia

Etapa reina y no ganó el rey, sino uno de sus escuderos. Mejor de sus gentilhombres de cámara. No ganó Jonas Vingegaard. Quizás porque no quiso. Quizás porque en el Visma habían reservado el día para Sepp Kuss, en pago por los impagables servicios que ha prestado a su jefe en este Giro (y en cualquier otra carrera). A los 31 años, el estadounidense de Durango, residente en Andorra, se convirtió en uno de esos elegidos que han ganado etapas en las tres grandes rondas.

En la quinta llegada en alto, el danés no obtuvo su quinta victoria. Es cierto que esta vez no concluía el trayecto en un puerto de 1ª, sino de 2ª. Pero venía precedido de una sucesión atormentada de picos dolomíticos, entre ellos la Cima Coppi (el Passo Giau), encerrados del primero al último en 151 kms. entre Feltre y Alleghe, con 5.000 metros de desnivel acumulado.

Vingegaard, en su debut en el Giro, ya no ganará seis etapas como Tadej Pogacar en su, también, debut en 2024. Este sábado, en Piancavallo, de nuevo en un puerto de 1ª, se apuntará probablemente la quinta. Sin que ello suponga más que una anécdota, ha perdido, por así decirlo, ese duelo a distancia, deportivo y psicológico, que mantienen los dos mejores corredores del mundo en las grandes vueltas: el rey Jonas y el emperador Tadej.

Hubo un vencedor feliz, Kuss, y un héroe desdichado, Giulio Ciccone, que pasó en cabeza todos los puertos de la jornada, menos el Passo Falzarego, por detrás de Einer Rubio, para, exhausto, reventado, ceder en el postrer envite. Entró en cabeza en las rampas finales de Piane di Pezze, en los cinco kilómetros decisivos al 9,7% de pendiente media y al 15% de máxima. Lo hizo tras abandonar a sus siete acompañantes en el descenso del Falzarego: Caruso, Gee, Rubio, Hirt, Pellizzari, Kuss y Storer. Detrás, el grupo de la maglia rosa, con Gall, Eulálio, Bernal, Arensman, Hindley, Piganzoli, Lemmen, De la Cruz... Había muchas cosas en juego en algunos hombres de ambos grupos: el podio y el Top-10.

En los dos kilómetros finales, cada uno hacía lo que podía. Dispersos y mezclados, fueron tras Kuss, pero no a por Kuss, que, aunque también agotado, estaba a salvo. Cada cual defendía su suerte sobreponiéndose a la desgracia de estar allí en ese momento. Kuss cruzó la meta, Derek Gee, que había agarrado cuatro segundos en el kilómetro Red Bull, hacía segundo a 13". Y, a 36", Ciccone, todavía él, tercero. Aunque desgraciado por haber perdido la etapa, sonreía por dentro porque era, con toda justicia, maglia azzurra de la montaña. El Lidl-Trek salvaba un Giro no muy afortunado. Pocos segundos más tarde, a 39, Gall, que salvaba el segundo puesto, y Vingegaard, que, sin esforzarse, apuntalaba aún más el primero.

La maglia ciclamino de la regularidad se había decidido a favor de Paul Magnier con el sorprendente abandono de Jhonatan Narváez. Al parecer, el ecuatoriano había sufrido un golpe el jueves en el traslado hacia el autobús y no estaba en condiciones de afrontar una etapa tan dura.

Y, lo dicho, sábado de pasión ciclista con la penúltima etapa, reina compartida, con la doble subida a Piancavallo.

El Atlético 'se pica' y responde a los rumores del fichaje de Julián Álvarez por el Barça 'fichando' a Lamine Yamal, Raphinha y Pedri

El Atlético ‘se pica’ y responde a los rumores del fichaje de Julián Álvarez por el Barça ‘fichando’ a Lamine Yamal, Raphinha y Pedri

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"Here we go". Así ha anunciado el Atlético de Madrid en su red social X la 'oferta' lanzada al FC Barcelona para fichar a Lamine Yamal, Raphinha y Pedri, después de todos los rumores que sitúan a Julián Álvarez como el próximo delantero del Barcelona. "Hemos enviado un fax al FC Barcelona con nuestra oferta de traspaso: 4 entradas para el concierto de Bad Bunny de mañana, una suscripción anual al ABC y una bolsa de pipas. Esperamos ansiosos la respuesta para preparar el 'announce'", afirman en X con el 'fichaje' de Lamine Yamal.

Con el jugador canario, también pronunciaron el famoso "here we go" de Fabrizio Romano, pero esta vez con el siguiente mensaje: "Para esta segunda oferta hemos tenido un problema, se nos han terminado las entradas para el concierto de mañana, así que mejoramos la propuesta anterior con 6 para el del domingo".

Para terminar, también han querido 'fichar' al extremo brasileño 'viniéndose arriba': "Y para completar el 3x1 nos hemos venido arriba y vamos a tirar la casita por la ventana: el jugador llega cedido por una temporada y a cambio nosotros cedemos a Tom Ford y Smith sin opción de compra. Oferta irrechazable

Las redes sociales no han tardado en reaccionar ante una de las idas de olla más grandes que ha tenido el conjunto colchonero. Todo viene provocado por la alta cantidad de rumores y tuits que sitúan a Julián Álvarez, por unos 100 millones de euros, como el próximo gran fichaje del Barça; incluso muchos aseguran que el propio futbolista habría pedido salir del club madrileño.

Cansados de toda la rumorología, momentos antes de publicar el tuit lanzaron otro en el que anunciaban un próximo comunicado "sobre un asunto relevante que está generando numerosas desinformaciones".

No es la primera vez que el Atlético utiliza sus redes sociales para quejarse de forma pública. Los arbitrajes suelen ser una de las grandes reclamaciones del club en las redes, una tendencia que encontró su máximo exponente el día del derbi madrileño de Champions de hace dos temporadas.

El Barcelona, por el momento, no ha querido responder a estos mensajes, pero son muchos los aficionados colchoneros que piensan que, si finalmente Álvarez ficha por el Barça, tendrán que arrepentirse del tuit: "Este tuit va a envejecer terriblemente cuando vendas a Álvarez al Barça", dicen en los comentarios.

Netflix estrena 'Rafa', el "sufrimiento" detrás de la indestructible leyenda de Rafa Nadal: "Muy poca gente hubiera aguantado tanto"

Netflix estrena ‘Rafa’, el “sufrimiento” detrás de la indestructible leyenda de Rafa Nadal: “Muy poca gente hubiera aguantado tanto”

Cuando el pasado 14 de mayo presentó su nuevo y rutilante museo en su famosa academia de Manacor, Rafa Nadal deslizó una frase que pasó desapercibida en el radar de los titulares. "El deporte a nivel profesional no es salud, aunque sí lo es a nivel 'amateur'".

No era el eslogan de un manual de estoicismo. Era la autorizada voz de la experiencia de uno de los mejores deportistas de la historia. Un hombre que hizo de su laureada y gloriosa carrera en las pistas -22 Grand Slam, 14 Roland Garros, único jugador que ha sido número uno en tres décadas distintas- una constante lucha contra el sufrimiento. Un pulso agónico, infinito, entre su cabeza y su físico. Una brutal autosuperación, la "exploración de sus límites", como él mismo resume ahora su trayectoria en el documental que este viernes acaba de estrenarse en la plataforma Netflix.

"En mi carrera he tenido que tomar decisiones con mi salud en las que estás en el límite entre lo correcto y lo incorrecto, y ahí la línea es fina", se sincera Rafa en el documental recién lanzado, revelando que llegó a rayar el abuso en el consumo de antiinflamatorios. "Pero creo que si no hubiera explorado [esos límites], a lo mejor tendría 10 grand slams menos...no te digo uno o dos, te digo 10 ó 12, y esta es la realidad".

En esencia, la historia de Nadal es la historia de un gran luchador, la batalla contra sí mismo. "La gente cree que yo era un ganador pero no soy un ganador, soy un competidor", enfatiza Rafa en una de las entrevistas exclusivas para el documental, rodadas en Mallorca, su isla natal.

Dirigido por Zachary Heinzerling, la serie documental se compone de cuatro episodios y tiene como eje la última etapa en la vida tenística de Nadal, el último año de su carrera profesional, el canto del cisne, que apuró hasta donde pudo, fiel a sí mismo. "Me fui en paz, tenía miedo de irme sin intentarlo hasta el final".

Partiendo de ese último año la línea temporal va intercalando la historia de sus inicios con imágenes de archivo, algunas hasta ahora nunca vistas, filmadas en el bunker de sus entrenamientos. Desde que era un niño y se autoexigía "seguir entrenando" tras ganar un torneo infantil, hasta aquellas epopeyas tenísticas con Novak Djokovic y, por supuesto, Roger Federer, al que en su triunfal final de Wimbledon de 2008 le puso una bola más lenta de lo habitual para forzarle a fallar: "le di tiempo para pensar, porque a veces es más fácil golpear sin pensar", confiesa hoy el tenista español.

Y así, golpe a golpe, confidencia a confidencia, la serie va repasando una trayectoria que él mismo ve difícil de repetir.

"Creo que se tardará más en superar mi marca de los 14 Roland Garros que los 24 grand slam de Djokovic, mi récord va a costar superarlo", reflexiona en una de las conversaciones inéditas registradas en el documental, una oda a la épica y a la cara menos visible del deporte, al sacrificio de los campeones.

Impecablemente filmado, emotivo y punteado por la música épica de Martin Crane, la serie camina en la línea de otros grandes retratos de tenistas de la historia, como las famosas memorias de Andre Agassi que en 2016, y con el título 'Open', le escribió el premio Pulitzer J. R. Moehringer. Agassi, de hecho, figura fugazmente en el documental.

Ambas obras son un retrato de lo que no enseñan al público las cámaras: la autoexigencia y la presión sobrehumana que soportan los grandes campeones, atrapados -en la soledad del fondo de la pista- entre su talento, la severa mirada de sus mentores y sus propios fantasmas interiores.

"Estoy cansado, soy el jugador más agujereado de la historia del deporte", le llega a decir Nadal en uno de esos momentos de debilidad a su último entrenador, su amigo Carlos Moyà. El deportista estaba asaeteado por las lesiones: en el documental se explica detalladamente la más grave, el crónico síndrome de Müller-Weiss que mortificó toda su carrera.

Era 2024, Rafa acababa de caer en Roma con problemas físicos y ambos estaban entrenando en Mallorca. "Hay que seguir, no hay opción", le contesta en ese momento Moyà, ex tenista, consciente de que nada iba a detener a Rafa por lograr su objetivo: irse en paz tras haberlo intentado hasta el último aliento en la cancha.

"Eso es lo que hacen los grandes campeones: aguantar una bola más", dice a la cámara con su inconfundible mirada escrutadora Toni Nadal. El tío Toni el hombre con filosofía de hierro que moldeó desde niño al deportista indestructible, aunque para ello tuviera que exprimir su talento a base de constancia, dejándole la "primera hora de entrenamiento sin beber agua" cuando apenas era un niño.

Tío y sobrino separaron sus caminos pero no su mutua adoración, un hilo umbilical forjado en los entrenos. "Goethe tiene una frase que dice: el talento se construye en la calma, el carácter se construye en la tempestad", resume el entrenador. Según revela la obra, el tenista se enteró "por la prensa" de que el hermano de su padre iba a abandonar su equipo tras casi tres décadas juntos.

El retrato de Rafa no sólo se centra en lo tenístico. El documental cuenta algunas confidencias. Como su afición casi prohibida por el chocolate, sus peculiares supersticiones, disparadas por la ansiedad, o aquel día en que tuvo que beberse unos "chupitos de tequila" para vencer su timidez al rodar un videoclip con Shakira en el año 2010.

Además, entra en el santuario íntimo de Nadal, la casa que se construyó en Porto Cristo, en la tierra donde nació y de la que nunca se ha movido.

Junto a la gran pecera de su salón, las cámaras filman a Rafa corriendo y jugando con Rafelet, su hijo mayor, de tres años de edad, o confesando frente a la mirada condescendiente de su mujer, Mery Perelló, que si por él fuese se hubiera quedado más tiempo viviendo con sus padres mientras ganaba trofeos.

El documental da voz a su madre, Ana María Parera, y a su hermana Maribel, dos figuras capitales en su carrera y en su vida. Pero también concede un inusual protagonismo a su padre, Sebastián, un hombre alérgico a los focos y al protagonismo, habitualmente ausente de todos los actos.

Su determinación fue clave para encontrar solución a su lesión crónica del escafoides y suyas son algunas de las escenas más emotivas, como el relato sobre cómo su hijo afrontó sus lesiones: "Muy poca gente hubiera aguantado tanto".