De Kvaratskhelia a Lewandowski y Militao, un once de estrellas que no jugarán el Mundial

De Kvaratskhelia a Lewandowski y Militao, un once de estrellas que no jugarán el Mundial

Khvicha Kvaratskhelia, elegido por unanimidad como el mejor futbolista de la última edición de la Champions, deberá seguir el Mundial desde casa. Una situación difícil de aceptar para el extremo del PSG, relegado por la debilidad de Georgia, que nada pudo hacer en la fase de clasificación ante España y Turquía. Tal y como sucedió con Romario en 1998 o Karim Benzema en 2022, la ausencia de Kvara dejará un sentimiento de orfandad en la Copa del Mundo. Además, con el resto de bajas podría conformarse el siguiente equipo ideal.

Entre los porteros, el más ilustre es Gianluigi Donnarumma, protagonista de la eliminación italiana en la tanda de penaltis ante Bosnia. El héroe de la Eurocopa 2020 no pudo adivinar ninguno de los cuatro lanzamientos locales de aquella funesta noche en Zenica, donde los errores de Francesco Pio Esposito y Bryan Cristante condenaron a la Nazionale, fuera del torneo por tercera edición consecutiva.

La línea defensiva podría formarse con Dani Carvajal, Alessandro Bastoni, Eder Militao y Jeremie Frimpong. El capitán del Real Madrid, muy lejos de la elite desde su rotura del ligamento cruzado en octubre de 2024, se quedó muy pronto sin opciones de disputar su tercera Copa del Mundo. Mucho más traicionero resultó el final de curso para su compañero Militao, víctima de una rotura en el bíceps femoral izquierdo. Pese a este grave contratiempo, Carlo Ancelotti aún alineará en Brasil un binomio de total garantía gracias a Marquinhos y Gabriel Magalhaes.

En el lateral izquierdo destaca la ausencia de Frimpong, fuera de la lista de Ronald Koeman tras una mala temporada de debut en Anfield, salpicada por cinco lesiones musculares. Los tifosi del Inter, campeón de la Serie A y la Coppa Italia, lamentarán la situación de Bastoni, uno de los mejores centrales del panorama actual.

De la nómina de centrocampistas que no viajarán a América destaca Xavi Simons, lesionado de gravedad en la rodilla derecha a finales de abril. La estrella del Tottenham, de 23 años, parecía llamado a comandar el fútbol de Holanda. De igual modo resulta relevante la ausencia de Cole Palmer con Inglaterra, justo castigo a su mal año en el Chelsea, donde apenas dejó muestras de esa clase con la que asombró durante el Mundial de clubes. A Thomas Tuchel tampoco le ha temblado el pulso con Phil Foden, por mucho que el zurdo del Manchester City formase como titular durante los amistosos de marzo frente a Uruguay (1-1) y Japón (0-1).

Para cerrar este once ideal con un par de atacantes como complemento de Kvaratskhelia cabría mencionar a Serge Gnabry y Robert Lewandowski. El primero sufrió un desgarro en el aductor derecho durante la ida de cuartos de Champions en el Bernabéu. De este modo, Alemania se ve privada de su referente goleador, ya que el mediapunta del Bayern acumula 26 dianas en 59 partidos con la Nationalmannschaft. Una cifra nada desdeñable, pero que palidece frente a los 89 tantos de Lewandowski con Polonia. El ariete del Barça se quedó a las puertas de su tercera Copa del Mundo tras el dramático play off ante Suecia (3-2), decidido por Viktor Gyökeres a dos minutos del final.

Por si aún quedase hueco para otros miembros de la aristocracia, reseñar a los lesionados Hugo Ekitike (Liverpool), Estevao (Chelsea), Rodrygo Goes (Real Madrid) o Fermín López (Barcelona). Sin olvidar a Victor Osimhen (Galatasaray) y Ademola Lookman (Atlético), víctimas de la pésima fase clasificatoria de Nigeria, o Jan Oblak (Atlético) y Alexis Sánchez (Sevilla), sin opciones con Eslovenia y Chile, respectivamente.

Ardillas, Melendi y el champú de Cucurella: así es el colegio de 76.000 dolares al año dónde está concentrada España

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Hace un calor severo en Chattanooga. No tanto por los grados (28) como por la tremenda humedad que desprende el río Tennessee, una de las fronteras de la Baylor School, el colegio (instituto más bien) cuyas instalaciones ha elegido la selección española de fútbol para estar concentrada durante la primera fase del Mundial. Suena Melendi, por cierto, en el Media Center, al que para entrar, por cierto también, hay que pasar un control tipo aeropuerto.

Este miércoles los jugadores tienen libre. Muchos se han quedado en el hotel haciendo tratamientos de presoterapia, masajes, etc... Las familias aún no han llegado, así que otros se han ido a jugar al golf. Aprovechando que no había trabajo, la Federación ha organizado una visita para la prensa, que ha atraído las miradas curiosas de los niños y adolescentes que estos días están aquí en los diferentes campamentos de verano.

Aquí conviven, pues, una de las favoritas para el Mundial con la muchachada que disfruta de un montón de actividades, todas dentro del enorme recinto de 280 hectáreas (casi 250 campos de fútbol). Hay de todo: varios campos de fútbol, uno de fútbol americano, piscina olímpica cubierta y al aire libre, zonas de recreo acuático, pistas de tenis y de baloncesto...

Una ardilla, en los jardines de Baylor School.

Una ardilla, en los jardines de Baylor School.PABLO GARCÍA

Realmente no están juntos los dos mundos, porque por ejemplo hay una piscina para el equipo y otra para los chavales, pero no es difícil que se crucen. Incrustado en un enorme bosque a las afueras de la ciudad, con las ardillas buscando la sombra, varios lagos llenos de nenúfares y un montón de edificios salpicando la naturaleza, la Baylor School es un instituto donde los muchachos se preparan para ir a la Universidad a razón de 76.000 dólares al año. Eso sí, es pensión completa. De hecho, las habitaciones, con baño compartido, fueron ofrecidas a la selección. Pero nadie se imaginaba a Pedri y a Unai Simón compartiendo baño, así que se fueron a un lujoso hotel a 10 minutos en autobús.

Los futbolistas cuentan, pues, con un increíble campo de hierba para trabajar y, justo al lado, el gimnasio. Siete bicicletas estáticas, unas máquinas enormes para hacer pesas y un gran cuadrado de césped artificial para trabajar los ejercicios isométricos. Unas pequeñas taquillas descubren que Cucurella ha dejado ahí el champú y el acondicionador (como para no llevarlos), Pubill las botas y en una de esas celdas se ven unas chanclas que parecen dos barcos. Son las de Oyarzabal, que calza un 47.

Una imagen del gimnasio.

Una imagen del gimnasio.PABLO GARCÍA

El gimnasio está presidido por una foto de María, la niña que, enferma de cáncer, cumplió su sueño de celebrar la Eurocopa en Cibeles hace dos años. María murió en abril y su imagen acompañará a los jugadores estos días.

Aquí estará España hasta el sábado, cuando viajará a Atlanta para debutar el lunes, a las 18.00 horas, contra Cabo Verde.

La llamada "cordial" de Florentino a Cerezo por un Julián Álvarez que "no está en venta": "Ni al Madrid ni a ningún otro club"

La llamada “cordial” de Florentino a Cerezo por un Julián Álvarez que “no está en venta”: “Ni al Madrid ni a ningún otro club”

Era por la tarde, poco antes de las 18.00 horas, cuando, según ha podido saber EL MUNDO, sonó el teléfono de Enrique Cerezo, presidente del Atlético de Madrid. Al otro lado de la línea, Florentino Pérez, recientemente reelecto como presidente del Real Madrid, dispuesto a cumplir la promesa electoral que realizó en Mediaset el jueves pasado, tres días antes de las elecciones. El máximo mandatario hablaba de hacer el martes una oferta a un club de Champions "la mayor cantidad de dinero que el Real Madrid pagaría por un traspaso en toda su historia", comentó entonces Florentino. Mientras los nombres oscilaban entre Olisé y los portugueses del PSG, Joao Neves y Vitinha, el objetivo era Julián Álvarez.

La llamada fue breve y "cordial", porque "el club no escucha ofertas porque no está en venta", explican desde la entidad. En ese tiempo se deslizaron los 150 millones, pero hubiera dado igual que fueran 300 porque Julián es "pieza central" del proyecto deportivo del Metropolitano y "lo económico es secundario" en el caso del argentino. Desde el Atlético de Madrid valoran que "los dos gigantes del fútbol estén preocupados por la situación de su delantero", y agradecen que el vecino haya llamado no como el Barcelona. No obstante, el propio Cerezo ya le indicó a Florentino que no le venderían "a ningún otro club".

Una hora después de esa llamada, el club blanco comunicó en su web y en sus perfiles sociales que el Atlético agradeció "la oferta realizada, efectuada en el marco de las buenas relaciones existentes entre ambos clubes" pero que la rechazó remitiéndose a la cláusula de rescisión del jugador. Las relaciones entre el Real Madrid y el club rojiblanco distan de ser buenas. "En los últimos años su comportamiento deja mucho que desear", deslizan desde el Metropolitano.

Así lo evidenciaron en los tuits con los que el equipo respondió a la supuesta oferta. "Habréis confundido la educación con agradecimiento, pero para que no haya dudas: no os agradecemos nada", escribió el club aunque luego añadió en una posdata uno de los motivos de ese resentimiento: "Aprovechando la buena relación con vuestro nuevo presidente, a ver si dejáis de 'robar' jugadores de nuestra Academia".

No obstante, la relación entre Florentino y Cerezo sí es más cordial que entre las entidades. El máximo mandatario rojiblanco ha llegado a calificarle como "el mejor presidente de la historia del Real Madrid" y muchas comidas de directivas entre ambos han servido para apagar ciertos fuegos que rodeaban al caliente derbi de la capital. No obstante, el caso de Julián Álvarez es pinchar en hueso.

Se ha repetido hasta la saciedad que Julián Álvarez quiere salir del Atlético de Madrid y que su preferencia es el FC Barcelona. No obstante, desde el club rojiblanco aseguran que no han recibido ninguna comunicación del jugador en este sentido ni tampoco una oferta oficial del club blaugrana por ningún montante. Han preguntado, sí, incluso otros clubes, pero la respuesta siempre es la misma: "no está en venta".

Los motivos

Las razones que se han dado son variadas, pero una de las que más duele en el seno rojiblanco es la que alude a la mala relación con Diego Simeone. Mantienen que ese motivo "es falso" y recuerdan que Julián Álvarez llega al Atlético tras "varias llamadas" del técnico al futbolista argentino y que su apoyo durante su mala racha esta temporada fue "público y privado". La relación entre ambos es correcta, no la que tiene con otros jugadores como Griezmann, pero tampoco lleva lo mismo en el club que el francés.

Se sospecha más de que es el entorno el que desliza esa posibilidad para forzar la salida de un jugador que sí puede pensar que recalar en el FC Barcelona es dar un salto en su carrera, pese a que él, como rojiblanco, les haya eliminado la temporada pasada tanto de la Copa del Rey como luego de la Champions. Es cierto, que en LaLiga no hubo color entre uno y otro club.

Además, el Barça es el club de Messi, el ídolo de muchos argentinos de la generación de Julián y siempre está el acicate de triunfar en la entidad de su gran icono. Queda mucho verano y un Mundial por delante. El jugador está centrado 100% en esa cita según fuentes consultadas por este periódico.

Los dueños de los palcos del estadio Azteca amenazan con boicotear el Mundial: "La FIFA vino a pisar nuestras leyes"

Los dueños de los palcos del estadio Azteca amenazan con boicotear el Mundial: “La FIFA vino a pisar nuestras leyes”

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Con el inicio del Mundial a la vuelta de la esquina, el Estadio Azteca (rebautizado como Estadio Ciudad de México) se encuentra en el ojo del huracán. A pesar de que está programado para albergar el partido inaugural de la Selección Mexicana, los dueños de los palcos amenazan con un boicot que podría poner en riesgo la celebración de los encuentros en este recinto: la FIFA quiere el control total del estadio, pero los dueños de los palcos no quieren liberar sus asientos.

La disputa por los 15.000 lugares de palcos y plateas tiene su origen en la exigencia de este organismo del control del total de las localidades de los estadios mundialistas, algo que hace desde 1998.

El problema con el Estadio Azteca, es que para culminar su construcción en 1966, la empresa vendió estos palcos y plateas con derechos para presenciar, sin restricciones, todos los eventos por 99 años. Gracias a ese contrato estos propietarios han podido presenciar, además de numerosos conciertos y eventos de otros deportes, los partidos del Mundial de 1970 y 1986 en los que México fue anfitrión.

Ante las múltiples trabas que los dueños de palcos y plateas han tenido para avanzar en sus derechos para este Mundial, Roberto Ruano, representante de la Asociación Mexicana de titulares de palcos y plateas, dijo que considerarán hacer uso del apoyo que les ofreció la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y otros grupos sociales, que ha desquiciado con sus protestas la capital mexicana en las recientes semanas.

Podrán ingresar, pero con restricciones

Tras una serie de negociaciones entre la FIFA y la asociación de palquistas encabezada por Ruano, un tribunal colegiado resolvió que, aunque los propietarios podrán usar sus espacios, tendrán estrictamente prohibido ingresar alimentos o bebidas; en su lugar, estarán obligados a consumir los menús ofertados por el organismo internacional.

La tensión escaló cuando Ruano y un grupo de dueños acudieron al inmueble para notificar formalmente su inconformidad. Los abogados del estadio les impidieron el paso de forma tajante, advirtiéndoles que no los dejarían entrar porque "aquí las leyes de la FIFA son las que mandan". Ante este cierre de puertas, Ruano expresó la indignación colectiva y aseguró que la percepción generalizada en el país es que la FIFA "vino a pisar las leyes de México".

El Mundial de los hermanos enfrentados: de las estrellas Williams y Doué al tatuaje de los Souttar

El Mundial de los hermanos enfrentados: de las estrellas Williams y Doué al tatuaje de los Souttar

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Cuatro parejas de hermanos juegan juntas en la misma selección nacional y otras cuatro se enfrentan defendiendo camisetas distintas: un récord que involucra a dos de las estrellas más esperadas del Mundial, el español Nico Williams y el francés Désiré Doué.

Ambos tienen un hermano mayor, nacido y criado junto a ellos, que, sin embargo, decidió jugar para el país de origen de sus padres, mezclando el sentimiento de gratitud hacia las raíces familiares con el pragmatismo deportivo. Ni el lateral del Estrasburgo Guéla Doué, que eligió representar a Costa de Marfil, ni Iñaki Williams, que juega para Ghana, fueron considerados piezas importantes por Francia y España debido a la enorme competencia existente en esas selecciones.

Sin embargo, esto no impide que el mayor de los hermanos Williams, hoy de 32 años, haya jugado con la selección sub-21 española y sumado incluso una aparición amistosa con la Roja en 2016. El sueño de disputar un Mundial, no obstante, lo hizo realidad en 2022 con el combinado africano.

Mientras tanto, su hermano menor, formado al igual que él en la prolífica cantera del Athletic de Bilbao —del que ambos son símbolos—, está llamado a desempeñar un papel protagonista con España en el Mundial de 2026.

También los hermanos Doué, criados futbolísticamente en Rennes, están muy unidos, en parte porque apenas se llevan tres años. En los amistosos previos al Mundial llegaron incluso a enfrentarse (Francia ganó por 2-1) y Guéla marcó un gol, celebrándolo con una patada a la bandera del córner. Al final, como manda la tradición, hubo selfis y grandes sonrisas.

Y poco importa que Francia —al igual que España— tenga muchas más posibilidades de avanzar en el torneo. Lo saben bien los numerosos futbolistas de Túnez, Marruecos, Haití, Argelia, Costa de Marfil, Congo, Senegal, Cabo Verde y Ghana que nacieron y se formaron futbolísticamente en el Hexágono (como se conoce a Francia por la forma de su territorio) antes de optar por representar a la selección de sus padres o abuelos.

Los franceses de nacimiento que juegan para otras selecciones son nada menos que 75, y en total hay 289 futbolistas, casi el 25% del total, nacidos en un país distinto del que representan sobre el terreno de juego. Esto también constituye un récord en la historia de los Mundiales.

Si bien los gemelos Timber de los Países Bajos y, sobre todo, los hermanos Lucas y Theo Hernández de Francia son ya muy conocidos, los hermanos Deroy y Laros Duarte de Cabo Verde y Juninho y Leandro Bacuna de Curazao, todos nacidos en los Países Bajos, debutan en la élite del fútbol.

Al igual que Derrick Luckassen de Ghana y Brian Brobbey, que juega para la selección neerlandesa: comparten la misma madre pero tienen padres diferentes, como los hermanos Boateng, de los primeros en jugar para dos selecciones nacionales distintas (Alemania y Ghana en su caso).

Las diferencias técnicas entre John (Escocia) y Harry Souttar (Australia), ambos defensores de estilo sobrio formados en la escuela del Aberdeen, son sutiles. Sin embargo, John, que juega en el Rangers, mide casi 15 centímetros menos que Harry, del Leicester, quien eligió representar a Australia debido a los orígenes de su madre y porque Escocia tenía dificultades para clasificarse para los Mundiales.

Lo que verdaderamente los une es el mismo tatuaje, que representa a su hermano mayor, Aaron, fallecido en 2022 a los 42 años a causa de la esclerosis lateral amiotrófica (ELA). Y, de algún modo, él sigue jugando junto a ambos.

Regreso goleador de Messi y victoria de Argentina antes de su estreno en el Mundial

Regreso goleador de Messi y victoria de Argentina antes de su estreno en el Mundial

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Con el regreso de Lionel Messi y su gol número 117 como internacional, Argentina derrotó este martes 3-0 a Islandia en su último amistoso antes del Mundial de 2026, donde defenderá la corona conquistada en Qatar 2022.

Valentín Barco (8'), Lionel Messi (72', de penalti) y Thiago Almada (86') marcaron los goles para el triunfo de la selección sudamericana, que en Alabama cosechó un triunfo en un partido en el que Lionel Scaloni hizo numerosos cambios para probar jugadores.

La novedad en el conjunto argentino fue el ingreso de Messi, que había faltado al amistoso previo contra Honduras por una lesión, a los 70 minutos para sumar algo de ritmo con miras al debut del 16 de junio contra Argelia.

En su partido 199 con la camiseta argentina, Messi sólo necesitó un minuto para asistir a Lautaro Martínez, que ingresó en el área y fue derribado, y el penalti fue anotado por el capitán albiceleste.

Messi llegó así a los 117 goles para Argentina, de la que es el máximo artillero histórico, pero también se convirtió en el goleador de mayor edad en anotar, con 38 años, 11 meses y 18 días, y así superar la marca de Ángel Labruna, que anotó su último gol con la Albiceleste en 1957, con 38 años, 9 meses y 8 días.

Ya mejorado de una contractura que se había producido en su último encuentro con Inter Miami en la MLS, a Messi le alcanzaron poco más de 20 minutos para dejar su huella sobre el césped de Alabama, y llegar con algo de ritmo para su sexta Copa del Mundo, un récord que compartirá con Cristiano Ronaldo (Portugal) y Guillermo Ochoa (México).

Antes de su ingreso, Scaloni dispuso una formación alternativa, con la idea de guardar a varios jugadores que no están en plena condición física, y observar a algunos con posibilidades de ganarse un lugar entre los once para el estreno en el Grupo J del Mundial.

En este contexto, Valentín Barco se mostró muy activo por el frente de ataque, y dejó su marca con un zurdazo esquinado para abrir la cuenta, en una primera parte que también contó con un buen trabajo de Exequiel Palacios en el centro del mediocampo.

Acaso le faltó un poco más de potencia para aumentar diferencias, algo que sucedió en la segunda parte, cuando Scaloni metió a la mayoría de los titulares, y el campeón del mundo amplió distancias en el juego y también en el resultado.

"Era un partido difícil, porque a una semana del debut queríamos que todos los chicos terminaran bien. El partido salió como lo habíamos pensado. La prueba de hoy me dejó satisfecho y me despejó muchas dudas sobre qué le podía hacer falta al equipo", destacó Scaloni después del encuentro.

España defenderá su estrella en Brasil 2027 tras aplastar a Islandia

España defenderá su estrella en Brasil 2027 tras aplastar a Islandia

Tardó cuatro minutos la España de Sonia Bermúdez en solicitar su pase para el Mundial de Brasil 2027 en el que defenderá su estrella de Australia 2023. Fue Vicky López la que encarriló un triunfo ante Islandia, con una dejada maravillosa de Alexia, que alejaba de manera definitiva el acoso de Inglaterra, vigente campeona de Europa. Imade y Paralluelo lo abrocharon ya en los 45 minutos iniciales y Pina y Vicky, que repitió en la segunda mitad, terminaron de aplastar la resistencia islandesa que sólo tuvo el gol de Boama para echarse a la boca.

La primera parte fue un monólogo ante el que la selección islandesa sólo pudo defenderse y rezar. Las llegadas por ambos perfiles, con la asentada Lucía Corrales en el puesto de Olga Carmona y la pujante Ona Batlle, eran constantes y peligrosas y sólo la fortuna evitaba que Runarsdottir tuviera una de las peores noches de su carrera. De hecho, su parada a Paralluelo tras un centro de la ex lateral barcelonista fue de mucho mérito.

Aunque la jugadora de origen culé que mostraba un estado diferencial era Alexia. Olvidado ya su periodo oscuro por las lesiones, casi dos años terribles, de 2022 a 2024, la doble Balón de Oro mostró su estatus en Laugardalsvöllur. Más allá de la primera asistencia, mejoró cada acción del combinado de Bermúdez y el tridente ofensivo: Vicky, Salma e Imade, agradecía disponer a su espalda de una futbolista tan creativa.

El segundo también fue conexión barcelonista con el inicio de Putellas y la pujanza de Batlle para que definiera la delantera del Bayern. Edna Imade no había tenido ocasiones claras por lo bajo de la línea islandesa, pero la primera que tuvo la mandó a guardar unos minutos antes del final del primer tiempo. Que terminaría con el tercer tanto español obra de Salma Paralluelo.

La segunda mitad comenzó igual, con las chicas de Bermúdez perforando la portería de Runarsdottir. En esta ocasión fue un chutazo de Vicky desde fuera del área. Aunque, minutos después, en la primera ocasión real que tenían las islandesas en el partido, Boama batió a Cata Coll, que pudo hacer algo más.

El partido estaba finiquitado y, con los dos equipos ya pensando en el verano, hubo media hora más de un guion parecido. Cómo sería, que las españolas ni siquiera echaron de menos a Aitana Bonmatí, que sustituía a Mariona en la segunda mitad.

Pina completó la manita y la propia Aitana hizo el sexto para dejar los deberes de España hechos y con la selección, por fin, con un verano libre tras cuatro años con torneos veraniegos. Rompieron las chicas de Bermúdez la historia en Islandia, donde nunca habían conseguido ganar.

El torneo del caos: guerra, redadas migratorias y lío geopolítico

El torneo del caos: guerra, redadas migratorias y lío geopolítico

Los Mundiales de fútbol nunca han sido ajenos a las grandes polémicas. En 1978 se disputó en Argentina durante la dictadura. En 1986, México, todavía con el recuerdo de la matanza de la Plaza de las Tres Culturas durante los JJOO de 1968, organizó el torneo después de que Colombia renunciara y tras un devastador terremoto que dejó miles de muertos. El de Italia llegó cuando estaba a punto de reventar el escándalo de Tangentopoli, el mayor entramado de corrupción de la democracia, y con la siempre amenazante presencia de la Mafia. El Mundial de Rusia arrancó precedido de una tormenta de críticas y denuncias por la peor crisis de derechos humanos en el país desde la era soviética, según Human Rights Watch, y una enorme presión sobre periodistas, activistas y opositores. Mucho antes de que el balón empezara a rodar en Qatar, The Guardian estimó que al menos 6.500 trabajadores extranjeros, provenientes principalmente de India, Pakistán, Nepal, Bangladesh y Sri Lanka, habían muerto durante las obras para terminar a tiempo las infraestructuras del torneo. Por no hablar de la discriminación contra mujeres o el colectivo LGBTQ, las censuras y el evidente esfuerzo de blanquear a un régimen autoritario a cambio de millones.

Para saber más

El Mundial de Estados Unidos llega también cargado de muchas sombras, polémicas, denuncias y miedos. El Mundial del caos, geopolítico especialmente, pero no sólo. Presentado por los organizadores como un instrumento de unión global, pero que corre el riesgo de acabar como el escaparate indeseado de las fracturas del sistema internacional y de los límites del deporte como instrumento de poder blando. Torneos anteriores, incluso en lugares problemáticos, aprovecharon un contexto de globalización relativamente estable y cierto optimismo. Entonces parecía que el mundo avanzaba siempre hacia una mayor integración: más comercio, más movilidad, más intercambios culturales. El Mundial, como los Juegos Olímpicos, encajaba perfectamente en esa visión de la globalización. Ese mundo es el mundo de ayer.

Este torneo coincide con una fase de puro desorden global, con creciente rivalidad y desconfianza entre potencias grandes y medianas, polarización política, dudas sobre la democracia y el cuestionamiento del orden internacional liberal por el país que más hizo por darle la forma actual tras la Segunda Guerra Mundial. Con tres países anfitriones con tres realidades distintas y unas relaciones más que delicadas, dependientes del humor cambiante de la Casa Blanca.

La cita está marcada por conflictos armados, fricciones diplomáticas y un escenario internacional completamente inestable que condiciona el torneo mucho más allá de lo estrictamente deportivo. Pero también y sobre todo por los caprichos de Donald Trump, la drástica política migratoria de la Administración, el temor de aficionados extranjeros a tapones en los controles fronterizos, la restricción de visados y las posibles actuaciones del temido ICE en las proximidades de los estadios.

La tercera Guerra del Golfo, en pausa pero no terminada, es el caso más extremo, dado que la participación de la selección iraní será logísticamente un gran problema. Pero el caos que ha disparado el precio de la gasolina y los viajes no se detiene en Teherán. El conflicto involucra directamente al menos a cuatro participantes: EEUU, Irán, Arabia Saudí y Qatar, después de que ya varias selecciones quedaran fuera por cuestiones extradeportivas. Rusia por la guerra en Ucrania, Pakistán y el Congo por sanciones administrativas, y Eritrea, que se retiró en la clasificación por miedo a que sus jugadores pidieran asilo en partidos fuera de casa.

Trump

En los últimos 18 meses, Trump ha bombardeado siete países, ha lanzado el mayor despliegue militar en Oriente Próximo desde la invasión de Irak y la mayor operación naval en el Caribe desde la toma de Granada. Ha matado a decenas de personas, muchas sin identificar o simples pescadores, en ataques a lanchas en el Caribe acusándolos de tráfico de droga. Aprovechando el dispositivo, capturó a Nicolás Maduro en Caracas y forzó un cambio en el régimen.

Ahora amenaza a Cuba, asfixiada sin acceso a combustible; ha puesto en la diana a dirigentes como Gustavo Petro en Colombia o Lula en Brasil, apoyando a su oposición y aprobando sanciones. Rescató a su aliado Javier Milei diciendo que habría dinero para Argentina, pero sólo si ganaban las elecciones sus amigos. Y tiene a la CIA operando en México contra los cárteles. Además, sigue atacando a Europa y la OTAN o esgrime la posibilidad de una anexión de Canadá. Sin olvidar una posible toma por la fuerza del Canal de Panamá o de Groenlandia. «Es de Dinamarca... por ahora», ha dicho el secretario de Estado, Marco Rubio.

La hostilidad de Washington hacia sus aliados y vecinos es el hecho diferencial de este mandato y el paraguas para entender una cita con muchas dudas y menos entusiasmo que las anteriores. Los turistas son bienvenidos, pero también examinados con lupa. Cuatro países cuyos equipos se han clasificado para el Mundial están sujetos a las prohibiciones de viaje de Trump: Haití e Irán de forma total, y Costa de Marfil y Senegal de forma parcial. Los aficionados de estos países no podrán asistir a los partidos en EEUU a menos que sean residentes o tengan doble nacionalidad con otros países que no figuren en la lista negra.

ICE

Las principales centrales sindicales, que representan a miles de trabajadores de hostelería y servicios del estadio donde se disputarán los partidos de Los Ángeles, han lanzado la campaña No ICE in the Cup amenazado con ir a la huelga si no reciben garantías de que no habrá operaciones migratorias durante el torneo. En Dallas, el grupo de derechos civiles El Movimiento DFW ha repartido miles de kits de defensa con información sobre cómo obtener asesoramiento legal gratuito en caso de que se produzcan redadas. Más de 120 organizaciones de la sociedad civil han lanzado al mismo tiempo una advertencia coordinada a los cinco millones de potenciales turistas y aficionados avisando de las «graves violaciones de derechos» y la más que posible «negación arbitraria de entrada y el riesgo de arresto, detención y/o deportación».

El Gobierno quiere un evento exitoso, y ha bajado sensiblemente la retórica y los dispositivos en los últimos meses, pero desde enero de 2025 ha normalizado las detenciones arbitrarias y las presiones sobre viajeros. Empezando por la aplicación más severa de la norma que permite a cualquier funcionario exigir a los visitantes que les den acceso completo a sus teléfonos móviles. Los extranjeros puedes negarse a la petición, pero entonces son deportados tras pasar horas encerrados.

Pero hay mucho más al margen de lo geopolítico y lo migratorio. Por ejemplo, las dudas sobre la asistencia en los estadios, por los precios elevados de las entradas. Las quejas por lo que se denuncia como una maniobra de la organización para inflar su coste se han multiplicado al ver cómo miles de opciones van apareciendo poco a poco a un precio muy inferior. Lo mismo ocurre con los hoteles, después de que la FIFA bloqueara cientos de miles de habitaciones y sólo ahora las esté liberando.

Ataques extremistas

El Gobierno estadounidense ha destinado casi 900 millones de dólares para los nueve estados anfitriones para que refuercen la ciberseguridad, los dispositivos de emergencias, la seguridad y la protección contra drones en las 11 ciudades sede. Informes de inteligencia de funcionarios estadounidenses y de la FIFA, obtenidos por Reuters en marzo, advertían que «el potencial de ataques extremistas contra los juegos, los eventos para aficionados o la infraestructura de transporte, así como de disturbios civiles, había aumentado por las tensiones de la política migratoria de Trump y la guerra en Irán». Sin mencionar siquiera a los cárteles en México.

La popularidad del fútbol ha aumentado en Estados Unidos desde 1994, pero sigue a años luz del resto de grandes deportes en dinero, público y cobertura. El Mundial es un evento importante, pero secundario, al que se le está prestando una atención discreta más allá del universo latino.

Una encuesta reciente de Pew Research señaló que el 66% de los estadounidenses afirmaba que probablemente no seguiría el Mundial, mientras que el 28% decía que era probable que lo hiciera. Datos de YouGov dicen algo parecido: el 54% de los norteamericanos no está en absoluto interesado en el Mundial y un 59% decía que no tenía previsto ver ningún partido.

Los dos precedentes más cercanos son la Copa América, disputada aquí hace dos veranos, y el Mundial de Clubes de 2025. El último funcionó bien, pero a nadie se le han olvidado los gravísimos incidentes de la final entre Argentina y Colombia en el Hard Rock Stadium de Miami en julio de 2024, cuando miles de aficionados intentaron entrar al estadio sin entrada o con tickets falsos, retrasando el inicio del partido más de una hora. Tras los incidentes, que sí llenaron los telediarios, hubo investigaciones internas y revisiones de los protocolos de seguridad, pero no han desaparecido las dudas sobre la capacidad de organizar el Mundial.

La última vez que Trump le dedicó tiempo de verdad fue el pasado 5 de diciembre. Se ha visto numerosas veces con Gianni Infantino, ha respondido recientemente preguntas sobre el precio de las entradas, pero casi de pasada. En diciembre, sin embargo, se volcó. Ese día, la FIFA organizó el sorteo para establecer los grupos, y lo hizo en el Kennedy Center de Washington. O mejor dicho, en el Trump-Kennedy Center, convertido en el último año en uno más de los intentos del presidente estadounidense de colonizar las instituciones. Ese día, el fútbol no fue el protagonista. Trump, como siempre, acaparó la atención y su amigo Infantino parecía encantado con ello. El presidente eclipsó a los líderes de Canadá y México, Mark Carney y Claudia Sheinbaum, respectivamente. Ahora, todos los ojos vuelven a estar pendientes de la Casa Blanca. El Mundial del caos. El Mundial de Trump.

Cómo salvar un Mundial contra natura

Cómo salvar un Mundial contra natura

De España 82 sólo recuerdo a Naranjito y a su enemigo, Zruspa, que me hizo desconfiar de por vida de los calvos con bigote, excepto de Antonio Resines. A partir de México 86 ya me lo sé todo. No sólo Maradona, Romario, Zidane, Ronaldo e Iniesta de mi vida, también Roger Milla, Schillaci, Letchkov y Al-Deayea. El cabezazo de Omam-Biyik para tumbar a Argentina en el inaugural del 90, tan presente como el de Puyol a Alemania. No eran torneos, eran ritos de paso que fusionaban para siempre Querétaro con ver el fútbol con tu padre, el codazo de Tassotti con aquella fiesta en la piscina o el golazo de Ronaldinho a Inglaterra con esa crónica que escribiste sin pasar por casa a dormir. Nuestra vida se medía en Mundiales. Ya no. Y no es que nosotros nos hagamos mayores, es que ellos se hacen peores.

Cuando pensábamos que un Mundial en invierno era una sima de profundidad insuperable, llega éste monstruo de 48 equipos que fulmina la ilusión y la emoción hasta bien avanzada la fase de grupos. La avaricia matará al fútbol, pero hará millonarios a unos cuantos antes. Qatar 2022 lo salvó la gente, los aficionados de cada país que dieron realismo a un escenario de cartón piedra, pero es mucho más fácil iluminar un pisito que una mansión. Esta vez, el escenario es tan gigantesco y hay tanto partido morralla que no hay hinchada escocesa que lo llene todo. Se disputa en tres países de los que sólo uno ama de verdad el fútbol y únicamente 13 de los 104 partidos se disputarán allí, el mejor de ellos un encuentro de octavos de final en el Azteca del Diego y Calamaro. Sí, ahí acaba el Mundial en México.

Lo gordo irá a un país, Estados Unidos, que en los amistosos previos ha acumulado ridículos tragicómicos, desde ponerle a Argentina una cumbia en lugar del himno en Texas al estupor de los jugadores de Senegal al ver que el balón no botaba en Charlotte pasando por la alineación inglesa que alguien perpetró en el videomarcador de Tampa con un frente de ataque, cuando menos, sorprendente en los Three Lions: Djed Bellingham, Jarrell Rashford y Ollie Kane. No puedo esperar al primer once de Corea del Sur. El torneo saldrá bien, no me malinterpreten, organizar shows saben. Sin embargo, no hay dinero que compre pasión y alma. Será un Mundial emocionalmente hueco.

Y, en lo deportivo, el aumento de selecciones es una aberración. Un aficionado al fútbol de nivel alto, uno que vea partidos de diferentes ligas todas las semanas, no reconocería a dos jugadores de varias selecciones de este Mundial si coincidiera con la expedición al completo en un ascensor (uno muy grande, sí, pero permítanme la licencia). Haití, Curaçao, Cabo Verde... No es serio. Y no lo es porque la FIFA, con ese argumento maniqueo, torticero y, por encima de todo, falso de "democratizar el fútbol" lo único que está haciendo es exprimirlo hasta asfixiarlo. Democratizar los Mundiales es llevar de una vez un campeonato al África subsahariana, no hacer tragar a la fuerza al planeta entero un Uzbekistán-República Democrática del Congo jugado en Atlanta. Nadie contó al Infantino niño, si es que no nació encorbatado, la fábula de la gallina de los huevos de oro. O sí y le da igual porque, cuando todo explote, él ya estará bebiendo mojitos en la playa.

Antes, cada partido de un Mundial era un evento imperdible. En este hay mucho encuentro de relleno que será sustituido por una serie, una copa o el sueño. La necesidad de no perderte nada, eso que los chavales ahora llaman FOMO, nos llevó a disfrutar en masa de los cinco goles de Salenko o de la caída en desgracia de Higuita. Ver todos los partidos ha pasado de darse por hecho a ser un reto de sujétame el cubata. Es un Mundial, y van ya varios, abocado a caer en el batiburrillo de la memoria, donde mezclaremos fogonazos, incapaces de recordar sin la ayuda de Google si sucedió en Canadá, en Qatar o en Rusia.

A no ser que...

A no ser que Messi, liberado de la sombra del Maradona mundial, decida cerrar cualquier debate, ya no futbolístico sino mitológico. A no ser que Portugal se quite al fin la melancolía y regale a Cristiano la redención (innecesaria, pero acechante) que logró Leo en Qatar. A no ser que Tuchel se convierta en héroe inesperado y sitúe, al fin, a Inglaterra a la altura de la imagen que sólo ellos tienen de sí mismos, pese a una convocatoria hecha más para provocar que para ganar. A no ser que Ancelotti vuelva a ordenar el desorden con la vieja fórmula del carisma, ese que hace que hasta el más egoísta muera por ti. A no ser que Mbappé fulmine su leyenda negra siendo, por primera vez, el mejor de su equipo en un gran título. A no ser que gane España, favorita de verdad, para los demás y no sólo para nosotros como en aquellos Mundiales que soñamos tan fuerte que la hostia aún duele. A no ser que Curaçao nos cierre la boca.

A no ser que, en definitiva, el fútbol nos salve. Como siempre lo ha hecho.

La hora del relevo en el Olimpo de las favoritas: el adiós de Messi y Cristiano, el testigo de Mbappé y Vinicius, con Kane de invitado

La hora del relevo en el Olimpo de las favoritas: el adiós de Messi y Cristiano, el testigo de Mbappé y Vinicius, con Kane de invitado

La Copa del Mundo de fútbol siempre ha sido un torneo de jugadores. Por más que un equipo nacional escribiera su nombre en la historia, siempre ha ido ligado a la explosión de una estrella que se convierte en leyenda. Lo hizo Pelé con Brasil en 1958, Maradona en México 86, Paolo Rossi en España en 1992 o Ronaldo en Japón y Corea en 2002. A esa lista se han sumado en los últimos años Mbappé, en Rusia 2018, y Leo Messi cuando alzó su ansiado trofeo para Argentina en Qatar. En este Mundial hay jugadores que, de manera indiscutible, van a llevar el peso del liderazgo en sus selecciones. Algunos, por galones y experiencia. Otros porque vienen a coger el testigo. Para todos, lo que pase en Estados Unidos, México y Canadá es una prueba de fuego. Son los estandartes, las estrellas de aquellas selecciones que, junto a España parten en todas las cábalas como favoritas.

Para saber más

Para Messi y Cristiano Ronaldo será su último Mundial. Ambos debutaron en Alemania en 2006 y, 20 años después, quieren despedirse llevando a sus selecciones a lo más alto. El argentino, con 38 años, se sacudió un peso de encima cuando en Qatar empujó para llevar la tercera estrella a la camiseta albiceleste. Allí, en su quinta Copa del Mundo, se convirtió en el jugador con más partidos jugados, 26, y engordó hasta 13 su cifra de goles y de ocho en asistencias. Sus ocho balones de Oro los empezó a acumular en 2009, pero su condición de mejor futbolista, año tras año, no se traducía en éxitos con Argentina. Alemania se cruzó de forma dolorosa en su camino: en 2006 le dejó fuera en cuartos, como en Sudáfrica' 2010 y les asestó un golpe durísimo en Brasil, cuando les arrebató el título en la prórroga (1-0). En Rusia, cuatro años después, el verdugo fue Francia (4-3), esta vez en el primer cruce, en octavos de final.

En Qatar se cobraron venganza. Messi marcó siete goles y se estuvo rodeado de un talento a su servicio, lo mismo que ocurrirá cuando empiece a rodar el balón para ellos en Kansas City ante Argelia. Scaloni sabe que tiene un diamante, aunque ahora su fulgor no ciegue y se vea en el Inter de Miami de la MLS, pero sigue brillando si le escoltan otros jugadores experimentados que, estos sí, siguen bregando en los mejores equipos europeos. Por eso, Argentina no es la favorita con mayor valor de mercado, tiene 760 millones frente a los 1.310 que le otorga a España el portal Transfermarkt. Tampoco es Messi es jugador por el que más se pagaría, sino aquellos que están llamados a coger el relevo: Enzo Fernández y Julián Álvarez (90 millones).

Quien también afronta su sexto, y último, Mundial es Cristiano Ronaldo con el brazalete de capitán de Portugal. A sus 41 años, sigue teniendo una espina clavada que le dejó el gol de Zidane en las semifinales del Mundial 2006. Entonces eran Figo y Deco quienes lideraban al equipo luso, al que acaba de incorporarse la joven estrella, que solo marcó un gol de penalti. Desde entonces, solo han alcanzado los cuartos de final en Qatar, donde Marruecos eliminó a Portugal. Su peor recuerdo, sin duda, fue Brasil'2014, donde cayeron en la fase de grupos.

Cristiano le pisa los talones a Messi con 22 partidos disputados en un Mundial, ocho goles y el récord de haber sido el único jugador que ha marcado en cinco campeonatos del Mundo, algo que ahora puede mejorar. Roberto Martínez, lejos de jubilarle, le ha vuelto a dar galones y él siempre responde. Su marcha al Al-Nassr de la Liga Saudí no le hizo salir de las convocatorias nacionales. De hecho fue Cristiano quien alzó la Nations League en 2025 tras ganar a España, el primero título de Portugal desde la Eurocopa de 2016. En este Mundial, el valor de Portugal está en su centro del campo, liderado por Vithina, que con una valoración de 110 millones se cuela entre los futbolistas más preciados del campeonato. Aunque cuide su cuerpo como si fuera un templo, la posibilidad de llegar al Mundial de España, Portugal y Marruecos, con 45 años, se antoja casi imposible, por lo que esta es la última gran oportunidad de llevar a Portugal a la gloria que, pese a tener a un cinco veces Balón de Oro, el mejor jugador europeo de la historia, no ha alcanzado.

Dudando si también será su última Copa del Mundo está Harry Kane. El capitán de Inglaterra vivirá el campeonato en plena revolución tras la llegada de Thomas Tuchel. Su propuesta para los Three Lions no se ha puesto a prueba en un gran torneo, pero sigue contando con el liderazgo de Kane, cuya temporada en el Bayern ha sido sobresaliente: 61 goles en todas las competiciones. El que arranca mañana será su tercer Mundial, que le llega en un momento de plena madurez. En Rusia en 2018, Inglaterra cayó en semifinales ante Croacia y acabó en cuarta posición. Sin embargo, él fue Bota de Oro con seis tantos. Cuatro años después, en Qatar, Francia les eliminó en cuartos 2-1: Kane marcó de penalti para los ingleses, pero falló en el minuto 84 otro que hubiera supuesto el empate y forzar la prórroga. Pese a no haber alcanzado la final de Champions League, vapuleado por el PSG en las semifinales, su registro de goles y el papel de Inglaterra en el Mundial marcarán si puede soñar con entrar en la pelea por el Balón de Oro.

En la disputa puede encontrarse con los líderes de Francia y Brasil, que son de otra generación a la que le aguardan más Copas del Mundo por delante. Kylian Mbappé encara su segundo Mundial porque a Rusia fue con 19 años a conseguir la gloria. En marzo de 2017 debutó con les bleus y, poco más de un año después, era campeón y su nombre comenzó a ser sinónimo de estrella mundial y el referente nacional francés que recogía el testigo de Zidane. Marcó en aquel debut mundialista cuatro goles, un doblete a Argentina, y en la final frente a Croacia, lo que le convirtió en el segundo más joven en hacerlo tras Pelé. En Qatar hizo todo para Francia: remontó dos goles de Argentina y marcó en la prórroga, un hat trick que no se producía en una final desde que lo logró en 1966 el inglés Geoff Hurst. De nada sirvió, porque Argentina alzó el trofeo venciendo en la tanda de penaltis. Su rodilla es lo único que le puede condicionar en este campeonato, como lo ha hecho en su temporada en el Real Madrid. Ha sido Pichichi de la Liga con 25 goles y su registro total ha sido de 42.

De todas las estrellas, quien menos experiencia tiene es Vinicius. Ancelotti sabe cómo manejar al brasileño, que llega a su segundo Mundial tras caer en cuartos con Croacia por penaltis y volverse de Qatar con solo un gol. Su figura ha crecido desde entonces, en el campo y por haber denunciado campañas de racismo en los estadios. La última, contra Prestianni, que va a provocar cambios en la reglamentación en este Mundial: taparse la boca con la mano o la camiseta para dirigirse a un rival será tarjeta roja. Pese a que su temporada con el Real Madrid no ha sido relevante, con su fútbol quiere ser el líder del ataque de una selección que necesita despertar, porque de su quinto título han pasado 24 años y seis campeonatos.

Ellos serán, junto a Lamine Yamal, las estrellas que liderarán a los principales favoritos en un Mundial donde habrá 22 jugadores de menos de 20 años. El más joven, con 17 años y 240 días, es Gilberto Mora, centrocampista del Tijuana que ha reclutado Javier Aguirre para México, donde Guillermo Ochoa hará historia. El arquero, a sus 40 años, disputará como Messi y Cristiano su sexta Copa del Mundo. Superando los 40 habrá seis más. El abuelo de este Mundial será el portero de Escocia, Graig Gordon, que estará en el debut contra Haiti con 43 años y 162 días.

El extraño regreso de Neymar

Fue la sorpresa de la lista de Ancelotti. Casi nadie contaba con que Neymar estuviera en el que será su cuarto Mundial. Pero el brasileño levanta pasiones, aunque en el campo su papel sea limitado. En Qatar se lesionó en el primer partido y se perdió toda la fase de grupos. Volvió en las eliminatorias, marcó dos goles y vio cómo la tanda de penaltis dejaba fuera a Brasil en cuartos a manos de Croacia. Ahora llega lesionado, con una rotura muscular en el gemelo de la que no se sabe cuándo estará recuperado. Ancelotti, o su federación, le espera porque ya ha quedado demostrado que sigue siendo una estrella en la Canarinha.

Alemania, el equipo coral de Nagelsmann

Sus cuatro Copas del Mundo no evitaron que fuera la decepción en Rusia y Qatar. Nagelsmann se apoya en un equipo coral liderado por Kimmich y con el talento de Havertz y Musiala, ambos tras lesiones que les han mermado toda la temporada, y Florian Wirtz. Una selección rejuvenecida que no tiene una estrella fulgurante en la que apoyarse.

El primer Mundial de Erling Haaland

El delantero del Manchester City ha sido clave para llevar a Noruega, de nuevo, a una cita mundialista tras dos ausencias. Fue, con 16 tantos, el máximo goleador de las eliminatorias europeas, pero ahora tiene su mayor examen, en el que se verá en al fase de grupos con Francia. Haaland llega tras haber marcado 38 goles en todas las competiciones en 2026, una cifra que queda lejos de los 52 que logró en la temporada 22/23. En su selección estará rodeado por Martin Odegaard y Alexander Sorloth.