La mejor derrota de Landaluce: casi seis horas y el tercer partido más largo de la historia de Roland Garros

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Llegará un día en el que Martín Landaluce mire atrás y vea esta derrota como un triunfo. Fue su llegada a la élite, la confirmación de su madurez. Este sábado cayó ante el argentino Juan Manuel Cerúndolo por 6-4, 6-7(7), 7-6(4), 6-7(4) y 7-6(8), pero de qué manera lo hizo. En el tercer partido más largo de la historia de Roland Garros -cinco horas y 49 minutos-, remontando todo lo remontable, peleando cada punto, sin rendirse. Al final, un par de errores en el super tie-break le cerraron las puertas de los octavos de final, pero lo vivido tiene valor. Para su formación, a sus 20 años, fue una derrota excelente.

Desde el primer minuto, el partido fue un intercambio igualadísimo en el que ninguno lograba imponerse. Cuando Landaluce aceleraba su derecha con potencia, Cerúndolo respondía con bolas altas, altísimas, para forzarle el error. Cuando Cerúndolo sacaba con más fuerza, Landaluce se adelantaba en la pista en sus segundos servicios para sembrar la duda. El español se enredó más con su revés, especialmente el cruzado, pero encontró mayor fortuna en la red. Cerúndolo, en cambio, brillaba en la defensa desde el fondo y le sobraban piernas para llegar a la mayoría de dejadas. Ninguno era mejor que el otro y, en ese contexto, todo dependía de los momentos. Hasta tres muertes súbitas disputaron con un balance también equilibrado y así, después de casi seis horas de juego, llegó el super tie-break decisivo.

En él, un extraordinario golpe paralelo de derechas le puso en disposición de vencer (8-6), pero a partir de ahí todo fueron errores. Tanto él como Cerúndolo aguantaron el sobreesfuerzo sin quejas: no hubo ni una sola llamada al fisioterapeuta, ni tan siquiera un gesto de dolor, pero con el paso del tiempo los dos fueron acumulando fallos y al final la fortuna abandonó al español.

EFE

En su orgullo quedarán grabadas, de todas formas, las dos veces que estuvo muerto y las dos en las que resucitó. Tanto en el segundo como en el cuarto set, Landaluce lo tuvo todo perdido y supo sobreponerse. En el segundo salvó hasta tres bolas de set antes de forzar el tie-break y decidirlo; en el cuarto levantó un break en contra cuando Cerúndolo ya sacaba para cerrar el partido. Tiene 20 años y acaba de jugar casi seis horas en Roland Garros sin bajar los brazos. El futuro puede esperar, pero ya ha sabe de qué es capaz.

Vingegaard suma su quinta victoria de etapa y este domingo será coronado en Roma como dominador absoluto del Giro

Vingegaard suma su quinta victoria de etapa y este domingo será coronado en Roma como dominador absoluto del Giro

Un repóquer para el fantástico dominador del Giro de Italia. Jonas Vingegaard se anotó este sábado su quinta victoria de etapa, con final en el puerto de Piancavallo. En la montaña de los Dolomitas superó a sus adversarios con una facilidad asombrosa y les aventajó con una renta superior a un minuto. El danes, en su debut en la Corsa Rosa, se encuentra un paso protocolario (la etapa de este domingo en Roma) de conquistar la ronda italiana y unir su nombre a los siete privilegiados corredores que se han impuesto en las tres grandes pruebas por etapas. Un mensaje retador para Tadej Pogacar, con quien se enfrentará en el próximo Tour de Francia. Danés y esloveno están a otro nivel.

Vingegaard ganó cuando y como quiso en una jornada de 200 kilómetros. En el último ascenso a Piancavallo peleaba consigo mismo, como si fuera un entrenamiento de calidad para futuros compromisos.

La jornada, que incluyó en la salida un emotivo homenaje a las 990 víctimas del terremoto que asoló Gemona del Friuli hace 50 años, arrancó con la rutinaria escapada, en esta ocasión integrada por Jonas Geens, Axel Huens, Jack Haig, Andreas Leknessund y Guillermo Thomas Silva. Luego se unieron Larry Warbasse, Igor Arrieta y LudovicoCrescioli. Tras varias escaramuzas por las ascensiones Clauzetto y el primer paso por Piancavallo, el grupo se presentó en la última subida con un margen de dos minutos.

En las primeras rampas del coloso dolomítico, Kuss, Campenaerts y Lemmen asumieron la labor de caza. A falta de 10 kilómetros saltó Vingegaard, Felix Gall sólo puedo aguantar el acelerón durante 50 metros. El danés, sin exprimirse al máximo, fue alcanzando a la ristra de escapados. Otra exhibición en Piancavallo, puerto largo de 15 kilómetros, con tramos del 14%. Una cumbre, como no puede ser de otra forma, que encumbra a los escaladores atrevidos. El primero que marcó su impronta en el Giro de Italia fue Marco Pantani, en 1998. Las otras dos ocasiones en las que cima señaló el final de etapa fueron en 2017 y 2020, con triunfos de Mikel Landa y Tao Geoghegan Hart.

A 9,5 kilómetros de la llegada, el líder de la Corsa Rosa se quedó sólo en cabeza. Por detrás, Gall, Aresmann, Hindley, Derek Gee y Piganzoli agotaban sus últimas opciones para entrar en el podio de Roma.

Una pugna en la que Vingegaard estuvo ausente. A él sólo le interesaba sumar su quinto triunfo y certificar su dominio en la general (líder de forma consecutiva desde las últimas siete jornadas),y en la alta montaña. Las otras etapas ganadas por el danés con final en alto fueron la 7ª (meta en Blockhaus), 9ª (Corno alle Scale), 14ª (Pila) y 16ª (Cari). La otra llegada en subida fue la 19ª (Alleghe), conquistada por su gregario Sepp Kuss. Dominio absoluto del equipo Visma.

Vingegaard, salvo catástrofe o incidente indeseado en la clausura de este domingo en Roma, se proclamará triunfador del Giro de Italia. El danés entrará en la selecta nómina de ocho ganadores de las tres grandes rondas: Jacques Anquetil, Eddy Merckx, Felice Gimondi, Bernard Hinault, Alberto Contador, Vincenzo Nibali y Chris Froome. Vingegaard ganó la Vuelta en 2025 y el Tour en 2022 y 2023. Un tridente de oro que aún no figura en el espléndido palmarés de Tadej Pogacar

La etapa final se divide en dos partes: un primer tramo desde la salida de Roma hasta el primer paso por la línea de meta, por el litoral y la zona de Ostia, la segunda parte se afronta en un circuito de ocho vueltas por el centro de la capital. El circuito de 9,5 km incluye breves tramos en pavé.

Raúl Fernández se lleva su primera 'sprint race' y Jorge Martín vuela a 368,6 kilómetros por hora en Mugello

Raúl Fernández se lleva su primera ‘sprint race’ y Jorge Martín vuela a 368,6 kilómetros por hora en Mugello

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Raúl Fernández fue la gran sorpresa en Mugello. El madrileño, quien logró el curso pasado su primera victoria en MotoGP en el Gran Premio de Australia, se hizo en esta ocasión con su primera sprint race de forma incontestable, sin dar opción prácticamente en ningún momento a un Jorge Martín con quien saltaron chispas en Montmeló y que, en los entrenamientos, estableció un nuevo récord de velocidad máxima en MotoGP: 368,6 kilómetros por hora.

El de San Sebastián de los Reyes prefirió ser cauto y conformarse con un segundo puesto que le permite recortar un poco las distancias con respecto a un Marco Bezzechi a quien no le sirvió mucho hacerle con la pole, si bien sucuarta plaza le permite mantenerse en lo más alto de la tabla. El podio, en este caso, lo completó otro italiano, Fabio Di Giannantonio. Marc Márquez, en su primera carrera tras pasar por el quirófano, por su parte, consiguió terminar quinto, pese a lograr encaramarse hasta el cuarto paste de la parrilla.

«Estoy muy contento. La verdad es que este tercer puesto es fantástico, hicimos una primera vuelta muy precisa y agresiva y estoy muy feliz de poder estar en el podio», confesó el propio Di Giannantonio nada más terminar la carrera ante los medios oficiales de MotoGP. «Hemos hecho un trabajo increíble, el viernes fue difícil, pero siempre tratamos de luchar por el podio y ha salido todo fantástico. Me costaba seguir a Raúl, y al final pensé que era mejor asegurar los puntos que una caída. Aprilia está haciendo un trabajo impresionante», señaló por su parte un Jorge Martín que, ahora mismo, está a 12 puntos del liderato de la clasificación.

«Me siento muy contento. No tengo palabras. Muchas gracias al equipo, desde Jerez estamos haciendo un gran trabajo. He sentido muy bien el ritmo de la moto este fin de semana y estoy realmente muy agradecido», apuntó finalmente un Raúl Fernández que fue felicitado muy efusivamente al término de la prueba por un Jorge Martín con quien tuvo un serio cruce de palabras tras un incidente en el Gran Premio de Cataluña que, finalmente, le costó quedarse fuera de carrera al vencedor del campeonato del año pasado. Por mucho que Marc Márquez lograra colocarse brevemente en cabeza al iniciarse la sprint race, la prueba acabó muy pronto en un mano a mano entre ambos en el que la moto satélite de Aprilia y su jinete acabó por llevarse el gato al agua, mientras Bezzecchi se vio obligado a remontar tras una mala salida para encaramarse finalmente hasta la cuarta posición y salvar así en gran parte los muebles, con Di Giannantonio instalado durante mucho tiempo prácticamente en tierra de nadie.

En cuanto al resto de pilotos españoles, Fermín Aldeguer fue sexto, Pedro Acosta, noveno, por delante de un Diogo Moreira que fue de más a menos y que llegó a rodar tercero en las dos primeras vueltas, Álex Rins fue decimosegundo, Maverick Viñales, decimoquinto y Joan Mir, finalmente, se vio obligado a abandonar la prueba antes de iniciar la octava vuelta por unos aparentes problemas mecánicos en su montura.

El Gobierno francés arremete contra Vallejo por sus comentarios contra una juez de silla: "Perdió su partido. Sobre todo, perdió una ocasión para callarse. La competencia no tiene género"

El Gobierno francés arremete contra Vallejo por sus comentarios contra una juez de silla: “Perdió su partido. Sobre todo, perdió una ocasión para callarse. La competencia no tiene género”

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https://www.elmundo.es/deportes/tenis/roland-garros/2026/05/29/6a19bfbbe9cf4ac8128b45ba.htmlLos comentarios sexistas y misóginos del tenista paraguayo Adolfo Daniel Vallejo esta semana en Roland Garros han sobrepasado la cancha y han llegado a los despachos con las críticas de la ministra francesa de Igualdad, Aurore Bergé.

"Adolfo Daniel Vallejo perdió su partido. Sobre todo, perdió una ocasión para callarse. La competencia no tiene género", criticó este sábado Bergé en su cuenta de X, reaccionando a las declaraciones de Vallejo contra una jueza de silla tras perder su partido en Roland Garros el pasado jueves.

En su primera presencia en el cuadro principal de un torneo del Grand Slam a sus 22 años, Vallejo (71º del mundo) perdió en un maratón en cinco sets ante el joven francés Kouame por 6-3, 7-5, 3-6, 2-6 y 7-6 (10/8).

El partido, disputado con un fuerte calor, contó con un ruidoso apoyo a Kouame por parte de los hinchas franceses.

Después del partido, Vallejo criticó a la jueza de silla brasileña Ana Carvalho en declaraciones recogidas por la web Clay: "Este tipo de partido debe ser arbitrado por un hombre. Es muy difícil para una mujer hacerlo. Debe ser arbitrado por un hombre porque es un público muy exigente, tienes que tener mucha fuerza para enfrentarte al público".

La organización del torneo parisino anunció el viernes que sancionará "de manera significativa" al paraguayo, sin precisar el monto de la multa.La dirección de Roland Garros subrayó que "la competencia de los árbitros no se mide por su género, sino por su profesionalidad y su capacidad para desempeñarse al máximo nivel"

Declan Rice, el “faro” del Arsenal para Arteta: 2.136 pases, 120 millones de valor y ‘fichado’ por Wenger cuando era juvenil

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Es el faro la primera señal de esperanza para los marineros. La luz que te guía hacia tierra firme. Mikel Arteta considera que Declan Rice (Londres, 1999) es eso en el Arsenal y así le llama. Como si fuera poco. «Nunca había oído eso antes, pero él suele decir cosas que nunca se oirían, así que fue algo muy especial», expresó el centrocampista británico en una entrevista a la UEFA.

Rice es el futbolista inglés más caro de la historia: 120 millones de euros pagó el Arsenal al West Ham en 2023, dos millones más que los que costó Jack Grealish al Manchester City. Es el más valorado de los gunners junto a Saka.

El entrenador vasco insistió en la contratación de centrocampista internacional cuando militaba, en 2023, en el West Ham para que el Arsenal se agarrara a él en días de tormenta. Declan Rice siempre cumple, brega y aporta.

Lidera las estadísticas del Arsenal en pases completados: 2.136. Pero su verdadero talento aparece con en el balón parado, el gran arma del Arsenal. Porque sus botas están detrás de casi todas las faltas y córneres lanzados por equipo británico. Es el jugador más activo en esta especialidad, que ha otorgado grandes beneficios a una plantilla que esta temporada ha batido el récord de la Premier en goles a balón parado: una veintena, 16 de ellos de córner. Gabriel, con cuatro tantos, es el mejor rematador de los lanzamientos del internacional inglés.

Rice llega al último escalón de la Champìons League con un déficit en finales, que no en títulos. El británico ha conseguido una Conference y una Community Shield, ambas en 2023, con el West Ham, y la reciente liga con el Arsenal. No obstante, ha perdidola final de la Copa de la Liga con los gunners y dos finales de la Eurocopa con Inglaterra, selección a la que se mudó en 2019 después de haber jugado en todas las categorías inferiores con la de Irlanda por ascendencia de sus abuelos paternos. Una victoria en Budapest le igualaría las emociones en estos partidos a vida o muerte.

"De niño, crecías viendo las noches de la Champions League, la fase de grupos, las eliminatorias, la final... Y luego, al darte cuenta de que estabas a punto de llegar a ella, mirabas el reloj: cinco minutos para el final, dos... y por fin oías el silbato. De repente, todo se desbordaba: alivio, pura felicidad, pura emoción. Fue una sensación que recordaré siempre", rememora Rice el pitido del árbitro Daniel Siebert, en el Emirates, en la ida de la semifinal con el Atlético de Madrid.

Sueño de niño

Ahora será Rice el que disfrute en Budapest de ese sueño que tuvo de niño. El que tendrá que enfrentarse a uno de los mejores centros del campo del mundo y a una línea delantera que ahoga en la zona de la salida del balón en la que normalmente baja Rice a construir. "No puedes saber antes del partido si vas a jugar bien o no. Es una incógnita. Pero lo que sí puedes controlar es cómo empiezas, cuánta confianza puedes generar en ti mismo", apuntó el británico sobre este duelo final.

El futbolista al que llaman El caballo, por su enorme despliegue, deberá galopar mucho y demostrar por qué Arsene Wenger, mítico entrenador gunner, se quedó fascinado con su juego cuando le vio 20 minutos siendo juvenil. Tiene la mejor oportunidad de reivindicarse de la historia del club británico, la de lograr el título que se les escapó al Arsenal de entre los dedos en 2006 ante el Barcelona. Qué mejor que lograrlo justo 20 años después.

El ayudante que se convirtió en rival, la historia detrás del duelo entre Jódar y Carreño: “Era muy delgadito, sigue siéndolo”

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A Rafa Jódar se le veía en una nube a los 17 años cuando, recién proclamado campeón del US Open junior, recibió la llamada de David Ferrer para ser el 'sparring' del equipo español de la Copa Davis. Le tocó hacer de ayudante, pasar bolas en los entrenamientos para que sus referentes practicaran, pero él estaba encantado. Era septiembre de 2024, era la fase de grupos de Valencia, y allí estaba Carlos Alcaraz, por supuesto, junto a Roberto Bautista, Pedro Martínez y Pablo Carreño.

"Era muy delgadito y lo sigue siendo, aunque ya ha echado un poco más de cuerpo. Ya veíamos que jugaba muy bien, con esas palancas que tiene, con esos golpes tan fuertes, con esa manera de no perder la pista ni un momento", analizaba este viernes el propio Carreño después de confirmarse un reencuentro solo un año y medio después. Este domingo, en octavos de Roland Garros, habrá duelo español: Jódar, aquel adolescente que echaba una mano a los mayores, se enfrentará ahora a uno de ellos, Carreño, por un puesto en cuartos.

"Recuerdo hacerle de 'sparring' y será un partido especial. Para mí será un reto y una oportunidad para seguir mejorando", comentaba Jódar sobre el encuentro. Para los dos será una oportunidad única, aunque los dos llegarán con el cansancio en las piernas.

El triunfo de Jódar

Jódar se la ganó aprendiendo una lección: la resistencia. Su victoria ante el estadounidense Alex Michelsen fue un ejercicio de pura supervivencia que se extendió durante cuatro horas y cinco sets (7-6, 6-7, 4-6, 6-3 y 6-3). Los dos rivales se parecían demasiado -misma generación, mismo metro noventa y tres, mismo tenis plano y agresivo, misma formación universitaria en Estados Unidos- y esa simetría condujo a un partido larguísimo. En los momentos más duros, cuando ya se asomaba al abismo de la eliminación, el español se pasó el cuarto set levantando los brazos para animarse, para despertar a su afición. Funcionó.

ALAIN JOCARDAFP

En el quinto, más lúcido, más entero, empezó a mover mejor a Michelsen, a gestionar los puntos con mayor criterio, y fue imponiendo su peso físico y mental sobre un rival que se desvanecía. "Estoy supercontento por estar en octavos, es un sueño hecho realidad. He tenido que luchar mucho y me quedo con mi mentalidad", proclamó ayer al terminar.

La victoria de Carreño

Horas antes, Carreño llegó al mismo destino desde la orilla opuesta: el disfrute de quien ya no tiene presión. A sus 34 años, después de una larguísima recuperación de una lesión en el codo y de una reciente dolencia en el hombro, venció al argentino Thiago Agustín Tirante por 7-6(0), 7-5, 3-6 y 6-4 y se metió en octavos por primera vez desde 2021.

EFE

Lo hizo con un juego completísimo, variado e inteligente, capaz de frenar el ímpetu de su rival desde el fondo de la pista, y también con carácter: en el tercer set, con más de dos horas ya en las piernas, se pegó un sprint de camino al banquillo, mensaje claro para Tirante de que si quería ganar tendría que hacerlo con tenis. Y con tenis, Carreño mandó.

La semana pasada ni siquiera podía coger la raqueta; ayer se echaba las manos a la cabeza sin dar crédito. Ahora le tocará vencer a aquel chavalín que hace no tanto se ilusionaba por hacerle de ayudante: "Rafa se fue a la universidad en Estados Unidos y le vino muy bien. Creció apartado de los focos, un poquito escondido y este año ha dado un salto grandísimo de nivel, ha cogido confianza muy rápido. No le tembló la mano ni en Barcelona, ni en Madrid, ni en Roma y no le está temblando aquí. Será bonito enfrentarme a él".

Vitinha, el mejor alumno de Luis Enrique: le apodan GPS y le descartaron en Portugal por su físico

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Se estima que sólo entre el 2% y el 5% del alumnado tiene altas capacidades. Sin lugar a dudas, Vitor Machado (Faro, 2000), Vitinha, está en ese porcentaje en el equipo de Luis Enrique. No es que aprenda conceptos un 70% más rápido, como hacen este tipo de alumnos, es que su desempeño en el campo proyecta al modelo de equipo que ha construido el técnico español en el PSG.

Vitinha es el delegado de clase del tutor asturiano dentro del césped. Un arqueo de cejas suyo marca el tempo de la presión y el repliegue de un equipo, el PSG, que ha vuelto a coger velocidad de crucero en la parte importante de la temporada.

Es tanta la sintonía entre maestro y alumno que ambos lanzan los mismos mensajes sobre la ausencia de Mbappé, un elemento discordante en una orquesta que necesita estar afinada en la misma nota. "Mi equipo será mejor la próxima temporada", lanzó Luis Enrique y poco después reiteró Vitinha: "Como equipo, somos mejores". Además, el centrocampista portugués añadió: "Es muy difícil en el fútbol actual que uno, dos o tres jugadores no corran, que no ayuden en defensa. Esa es la diferencia con el PSG actual".

Vitinha es la piedra angular de un PSG que esta noche busca su segundon título de la Champions consecutivo. Es su jugador más valioso, 110 millones de euros, según Transfermarkt, a la par con Joao Neves, y el que se ha echado el equipo a las espaldas en los 11 de los 13 títulos que ha ganado con el conjunto parisino desde su llegada, en 2022, del Oporto. Su papel creció cuando llegó Luis Enrique, en 2023, y le entregó la batuta del equipo. En ese primer curso coincidió Mbappé, el fránces fue la estrella, pero el luso se convirtió en el líder silencioso.

Con los 11 jugadores del PSG en el mismo barco, el desempeño del portugués mejoró sustancialmente en las dos partes del campo. A nivel de distribución es el jugador que más pases realiza por partido del equipo francés, con 94,2, y el que más balones largos y cortos juega con gran precisión en cada encuentro, seis y 82,7, respectivamente.

A nivel defensivo es el centrocampista que más balones corta por duelo, 0,9, y el cuarto de toda la plantilla del PSG. Lógicamente, el compromiso de los jugadores del conjunto parisino con el esfuerzo en defensa ayuda a la labor de un jugador que ahora, con el grupo más compacto, ya no debe corregir tantos espacios en una parcela, el mediocampo, que puede hacerse interminable si hay dejación de funciones de otros compañeros de la plantilla.

Descartado en Portugal

En Oporto le llamaban el GPS porque sabe exactamente los espacios por los que transitar y hacer daño. Sin embargo, en su país no creyeron en él cuando era niño debido a su físico: bajo y muy delgado. No obstante, eso le ayudó a desarrollar una mayor inteligencia táctica y capacidad técnica. Es lógico pues el enamoramiento de su entrenador hacia su mejor alumno. "Es uno de los mejores centrocampistas del mundo para controlar un partido", dice Luis Enrique.

Hoy, en Budapest, el PSG lo va a necesitar en plenas capacidades. Pese a que a nivel individual ha aportado siete tantos y 10 asistencias, de él depende la labor coral del equipo francés. El nuevo fútbol de Luis Enrique es el que siempre anheló Vitinha desde su Faro natal. Ahora lo tiene y, de nuevo, se encuentra en el mejor escenario para mostrarlo.

Luis Enrique y Arteta, la historia para PSG y Arsenal se escribe en Budapest: "El trabajo está hecho"

Luis Enrique y Arteta, la historia para PSG y Arsenal se escribe en Budapest: “El trabajo está hecho”

Ocurra lo que ocurra esta noche en Budapest, alguien hará historia. Lógicamente, Mikel Arteta tiene en su mano ser recordado para siempre en el imaginario del Arsenal como el primer entrenador que consiguió ganar la Champions. Luis Enrique, por su parte, entraría en el selecto club de nueve técnicos que encadenaron dos consecutivas -desde el Olimpo les mira a todos ellos Zinedine Zidane con tres- y metería al PSG como único equipo junto al Real Madrid que ha logrado levantar la orejona dos veces seguidas desde que la Copa de Europa mutó a la actual Champions.

En las comparecencias previas al gran duelo, ambos entrenadores han rebosado confianza y han lanzado mensajes contundentes respecto a sus posibilidades. "Somos los campeones", recordaba Luis Enrique, que hablaba poco antes de las cuatro de la tarde. Casi tres horas después, le respondía Arteta: "Son los campeones y estamos para quitarles ese privilegio".

Un privilegio que se dirime, hoy, en el Puskas Arena. Es la primera vez que se decide un título de la máxima competición de clubes en Hungría. "Me gusta, ya he jugado aquí con la selección", valoraba Bukayo Saka, quien fue uno de los dos jugadores que acompañaron al técnico gunner en la rueda de prensa previa al encuentro.

Quizás sea el británico el primero en conseguir el trofeo que se le escapó antes a otros grandes jugadores gunners como Henry o Robert Pires. "Si están en esa final es porque la merecen", apuntó el centrocampista francés después de participar en el Trofeo de Leyendas que se llevó su equipo, capitaneado por Iván Rakitic.

Quien sería la verdadera leyenda del conjunto británico es un Mikel Arteta que dice que sólo "ve felicidad", porque "todo el mundo quiere ser parte de ello". De hecho, todos están disponibles salvo Ben White. Él, como capitán del barco, sería el principal responsable de conseguir lo que se le escurrió a su equipo hace 20 años en Roma. Una expulsión temprana de Lehman hizo imposible el milagro ante el Barcelona de Ronaldinho y Frank Rijkaard. "Es la oportunidad de ganarse el momento. Escribir un nuevo capítulo en la historia de este gran club", lanzaba el entrenador vasco.

Por el otro lado aparece la figura de Luis Enrique, una "referencia" para Arteta desde jugador. El asturiano ya lleva dos Champions League separadas por 10 años, una con el Barça en 2015 y la última edición con el PSG del que dice el vasco que trasluce "su huella". Lo cierto es que, de conseguir este segundo título consecutivo, se metería en una nómina en el que hay nueve técnicos: Arrigo Sacchi (1989, 1990), que lo hizo con el Milán; Brian Clough (1979, 1980), con el Nottingham Forrest; o Helenio Herrera (1964, 1965), con el Inter de Milan, entre otros, que lo lograron antes. "Es muy poderoso ganar la primera, pero es más grande ganar la segunda seguida", apuntó el técnico asturiano.

Luis Enrique mostró la confianza del que sabe que ha construido al mejor equipo a nivel ofensivo de esta Champions, con 44 tantos a favor. Pero hoy se enfrenta a la mejor defensa del torneo, sólo seis tantos en 14 partidos. "Somos equipos que se parecen, porque nosotros también defendemos bien, pero que han seguido caminos diferentes", expresó igualmente.

Con todos disponibles, incluido Achraf Hakimi, que venía aquejado de unas molestias, Luis Enrique confía plenamente en su equipo más allá de dejar o no un legado. "La motivación no es la historia, que ya la hicimos el año pasado, sólo queremos seguir siendo el mejor equipo de Europa y del mundo", recordó el técnico, pese a que perdieron la final del Mundial de Clubes frente al Chelsea.

Normalidad

Dijo Mikel Arteta que no haría nada especial ayer noche más allá de cenar con el equipo y vivir con normalidad uno de los partidos más importantes en la historia del club y en la suya propia. "El trabajo está hecho", contó. Pero Luis Enrique sabe que todo cambia cuando se consigue el anhelo de un club. Él ya lo ha vivido en París y quiere repetirlo esta tarde en Budapest.

Daniel Siebert, el árbitro del que tanto se quejó el Atlético de Madrid por su actuación en la vuelta de semifinales, será el juez de la contienda. Cuando pite el final, su silbato determinará qué historia se escribe en esta edición de la Champions League. Si la del aspirante, que quiere derrocar al campeón para conseguir su primera corona, o la del campeón que, con un equipo joven, ha conseguido mantener el hambre para seguir queriendo más y más. Seguro que ninguno imaginó cuando vestía la camiseta azulgrana que estarían luchando por hacer historia en Europa.

Roland Garros se entrega a la esquizofrenia: Novak Djokovic también cae eliminado

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Novak Djokovic llevaba dos años persiguiendo un fantasma: el vigésimo quinto Grand Slam, el título que lo separaría de cualquier otro jugador en la historia del tenis. Se le resistía siempre por culpa de los mismos dos verdugos: Jannik Sinner y Carlos Alcaraz. Y, de repente, este Roland Garros apareció envuelto en papel de regalo. Sin ninguno de los dos mejores del mundo en el cuadro, el serbio se plantó ante la mejor oportunidad de su carrera reciente. El momento deseado. Su momento. Y tropezó.

Este viernes, en tercera ronda, cayó ante Joao Fonseca por 4-6, 4-6, 6-3, 7-5 y 7-5 en más de cuatro horas de batalla sobre la Philippe-Chatrier. Djokovic, pese a toda su experiencia en este tipo de escenarios, quedó deslumbrado por el brillo de la ocasión que tenía delante y acabó intimidado por el talento de un brasileño de 19 años en plena confirmación en la élite.

En los dos primeros sets, el serbio se impuso con más oficio que lucidez, dominando los intercambios con esa mezcla de oficio y frialdad que tantas veces le ha dado títulos. Pero algunos problemas físicos en el tercer set abrieron una grieta. Fonseca no necesitó más invitación. ¡Boom! ¡Boom! ¡Boom!, con derechazos rasgando las líneas, el brasileño fue empujando hacia atrás a un Djokovic que ya no encontraba respuestas. El resto lo hicieron los aficionados brasileños que abarrotaron la Philippe-Chatrier y convirtieron la pista central de París en una fiesta de Río.

¿Quién gana el torneo?

Para Fonseca, el triunfo es mucho más que una victoria: es la carta de presentación definitiva ante el mundo. El joven considerado desde hace meses el sucesor natural de los grandes, ya no es solo una promesa. Es un problema real para cualquier rival, incluidos los mejores. París le ha dado la dimensión que su tenis merecía. Para Djokovic, en cambio, la derrota duele con una crueldad especial. La ventana perfecta se ha cerrado. El fantasma del 25 seguirá rondándole, y el tiempo -ese adversario que ningún campeón puede vencer- juega cada vez menos a su favor.

Ahora el torneo avanza prácticamente sin favoritos antes siquiera de cruzar a la segunda semana. Todos los campeones de Grand Slam en activo -Alcaraz, Sinner, Djokovic, Medvedev y Wawrinka- ya están fuera del cuadro y apenas quedan candidatos que sepan siquiera qué es jugar una final de Grand Slam.

Jódar aclara su incidente con una recogepelotas: “No la he tocado, nunca haría eso”

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Una hora después de su victoria ante Alex Michelsen por 7-6(0), 6-7(3), 4-6, 6-3 y 6-3, Rafa Jódar entró en la sala de prensa de la Philippe-Chatrier con la preocupación reflejada en el rostro. De alegría, ni rastro. Ya clasificado para los octavos de final de Roland Garros, donde se enfrentará a Pablo Carreño, sabía que llegaría una pregunta incómoda, sabía que tendría que responderla de la mejor manera posible y sabía que su imagen pública estaba en juego.

Al término del encuentro, en las redes sociales -especialmente en Twitter- comenzó a viralizarse un episodio de apenas unos segundos que podría cambiar la percepción que los aficionados tienen de él. Entre el cuarto y el quinto set, Jódar se dirigió decidido hacia el vestuario y mantuvo una conversación a distancia con su padre y entrenador, que se encontraba en su palco. Por el camino, se cruzó con una recogepelotas y, en el encuentro fortuito, ella tropezó con la lona y estuvo a punto de caerse.

En las imágenes de la retransmisión internacional no quedaba claro si había existido contacto entre ambos ni si Jódar la había empujado. Las conclusiones de muchos usuarios ya condenaban al español, pero este quiso aclarar lo que realmente había ocurrido.

"Cuando ha acabado el set me he ido al baño, porque tengo derecho a cinco minutos de pausa, y en ese momento mi padre me iba a dar algo que tomo durante los partidos. Le dije que no, que me lo diera después, y justo en ese instante me encontré con la chica: ella intentó apartarse, se echó hacia atrás y resbaló. No la toqué. Nunca le haría nada a una recogepelotas", relató Jódar, quien añadió una defensa del colectivo para reforzar su argumento: "Sé lo que sufren en la pista porque hace mucho calor, y aprecio todo lo que hacen por nosotros. Nos ahorran mucho esfuerzo. Nunca les haría nada".