Un club 'marca España': Andoni Iraola y la larga tradición 'spanish' del Liverpool

Un club ‘marca España’: Andoni Iraola y la larga tradición ‘spanish’ del Liverpool

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Parece que el Rayo Vallecano es una buena "cantera" de entrenadores. Míchel al Ajax, Íñigo Pérez al Villarreal y, ahora, Andoni Iraola nuevo entrenador del Liverpool. El que fuera técnico de la Franja ha firmado con el club inglés tras ser una de las grandes revelaciones de la Premier League con su anterior equipo, el Bournemouth. El entrenador logró la pasada temporada registros históricos, dejando al conjunto inglés en la sexta plaza y consiguiendo la clasificación europea.

El vasco ha tenido una proyección vertiginosa en los banquillos. Comenzó dirigiendo al AEK Larnaca, club de la primera división de Chipre, para más tarde dar el salto al fútbol profesional español en el CD Mirandés. Allí ya destacó al alcanzar unas históricas semifinales de Copa del Rey, lo que le sirvió como lanzadera directa para llegar a Primera División. El Rayo confió en él y este respondió dejando un legado que todavía se recuerda en Vallecas.

El entrenador fue el encargado de consolidar al conjunto franjirrojo en la máxima categoría del fútbol español, logrando el ascenso en su primera temporada en el Estadio de Vallecas. También consiguió llevar al equipo a unas semifinales de la Copa del Rey.

El siguiente paso fue el salto al fútbol internacional. Tras tres temporadas en el Rayo Vallecano, en 2023 el Bournemouth incorporó al técnico para dirigir al conjunto de la Premier League. Ahora, su reto sube de nivel. El club de Anfield anunció el jueves la llegada del entrenador español de 43 años. Los 'reds' no han dado detalles sobre la duración del contrato, aunque, según la prensa inglesa, el acuerdo sería por dos temporadas. El comunicado oficial del club recogía las primeras palabras de Iraola como nuevo técnico: "No necesitas mucho para que el Liverpool te atraiga. El Liverpool es el Liverpool".

Andoni es el segundo español que dirige el banquillo del mítico club inglés. Ya lo hizo Rafa Benítez durante seis temporadas, formando aquel "Spanish Liverpool". Su propio nombre lo indica: un equipo marcado por un grupo de jugadores españoles que escribieron parte de la historia de la entidad. Durante aquella etapa destacaron en Anfield futbolistas como Fernando Torres, Xabi Alonso, Pepe Reina o Álvaro Arbeloa. Ahora queda por ver si Iraola también logra dejar su propia huella en la historia del club y construir un proyecto igual de memorable.

Zverev se lanza a por su primer Grand Slam: derrota a Mensik y espera rival en la final de Roland Garros

Zverev se lanza a por su primer Grand Slam: derrota a Mensik y espera rival en la final de Roland Garros

Hasta que no acabe la final de este Roland Garros, hasta que no levante la Copa de los Mosqueteros y se haga fotos con ella, descorche el champán en el vestuario y se marche a celebrarlo en algún restaurante chic de París, quedará la duda de si Alexander Zverev es capaz de ganar un Grand Slam. Finalista aquí en 2024, en el US Open de 2020 y en el Open de Australia de 2025, arrastra desde hace años esa etiqueta de tenista maldito. Cuando apareció en el circuito ATP se topó con Novak Djokovic y Rafa Nadal —no tanto con Roger Federer— y su madurez coincidió con la eclosión de Carlos Alcaraz y Jannik Sinner. Así, imposible.

Tipo melancólico e indescifrable, siempre con la polémica a cuestas y envuelto en graves acusaciones, parecía incluso que se había rendido a la derrota, más aún cada vez que se cruzaba con el italiano. Pero este Roland Garros, este rarísimo Roland Garros, apareció como su bote salvavidas y, de momento, se ha abalanzado sobre él con todas sus fuerzas. ¿Será, por fin, campeón de un grande? Hasta ahora ha hecho todo lo que está en su mano. Hasta el domingo (15.00 horas, Eurosport), ante el vencedor del duelo entre Flavio Cobolli y Matteo Arnaldi, quedará la duda.

Firme a lo largo del torneo, este viernes derrotó al joven Jakub Mensik por 7-5, 6-2, 3-6 y 6-3 en su versión más brillante, mejor incluso que en cuartos de final ante Rafa Jódar. En varios momentos, especialmente en el segundo y el cuarto set, Zverev estuvo de dulce: decidido a por la victoria, conectado con su juego, potente, agresivo, afinado. Todo le salía al alemán; en ningún momento dudaba. Mensik recurría una y otra vez al saque y volea para ir sumando, pero Zverev le castigaba cada segundo servicio con un resto valiente, una y otra y otra vez. Hizo aquello que tantas veces le ha exigido su entorno, los expertos, el mundo del tenis en general.

En el tercer set, cuando ya todo parecía decidido, Mensik adujo unas molestias en el cuello, se marchó unos minutos al vestuario a recibir tratamiento y, entonces sí, el número tres del mundo pensó demasiado. ¿Era otra vez finalista de un Grand Slam? ¿Qué pasaría el domingo? La cercanía de la mayor alegría de su vida le asaltó la mente y, en esa ensoñación, Mensik regresó a la pista y le arrebató el set. Pero en cuanto Zverev volvió a la tierra batida, recuperó su juego y se hizo con el triunfo. El domingo volverá a aspirar a su primer título grande. Hasta que no acabe y confirme, y celebre, y disfrute, le rodeará la duda.

Florentino prepara una oferta de 150 millones por Michael Olise

Florentino prepara una oferta de 150 millones por Michael Olise

Michael Olise. Ese es el nombre que lidera la lista de deseos de Florentino Pérez. El que ha sido presidente del Real Madrid durante las últimas dos décadas planea realizar una oferta de 150 millones de euros por el extremo derecho francés en caso de ganar las elecciones de este domingo. La información, adelantada por el Telegraph y confirmada por este periódico, llega después del aviso de Pérez durante su entrevista del jueves en el programa Horizonte.

«El martes voy a hacer una oferta a un importante club de la Champions por un gran jugador, que sería la mayor cantidad de dinero que pagaría el Real Madrid por un traspaso en toda su historia: 150 millones de euros», aseguró en dicha entrevista.

Pérez negó que se refiriera a Olise y todas las miradas se centraron en Vitinha y Joao Neves, centrocampistas del PSG, pero la realidad es que en la mente de Florentino y de su círculo más cercano el gran nombre que navega desde hace meses es Olise.

El francés ha vivido un año extraordinario con el Bayern y brilló en los cuartos de final de la Champions contra el Madrid, sorprendiendo a los dirigentes madridistas tanto en el Bernabéu como en el Allianz Arena. En la ida en la capital de España dio una asistencia y en la vuelta sentenció el enfrentamiento con un tanto en los últimos minutos, cuando el Madrid estaba ya con un futbolista menos por la expulsión de Camavinga. En ese momento, su nombre ya rondaba los despachos de Chamartín.

Fichado en el verano de 2024 desde el Crystal Palace a cambio de 50 millones de euros, en apenas dos años se ha convertido en uno de los mejores jugadores de Europa. Ha ganado dos Bundesligas y ha alcanzado el grado de titular en la potente selección francesa junto a Mbappé y Dembélé. Ahí, en los buenos ojos con los que le ve su compatriota, reside también la idea del Madrid. La directiva de Florentino considera que el flanco derecho del ataque es el más vulnerable ahora mismo tras la lesión de Rodrygo y la irregularidad mostrada por Mastantuono en su primer curso lejos de River Plate. Potenciar ese lado de la delantera suena obligatorio.

Pero a pesar del interés de Florentino, la operación se antoja muy complicada para el Real Madrid, como pudieran ser las de Vitinha o Joao Neves. El Bayern, como el PSG, no tiene intención de vender al futbolista y es un club reacio a dar salida a sus mejores jugadores. Además, el galo tiene todavía un contrato largo, hasta 2029, lo que otorga al cuadro del Allianz todavía más peso en la negociación.

Olise forma parte del último gran intento del Bayern por alcanzar el título de campeón de Europa. Junto a él, en las últimas tres temporadas han llegado a Múnich Harry Kane (95 millones) y Luis Díaz (70), formando el trío que les ha llevado hasta las semifinales en el último curso, donde cayeron ante el PSG.

Sea Olise o no, lo que parece claro es que tanto Florentino como Riquelme, con su interés en Haaland, planean fichar a otro galáctico.

Una España plagada de ausencias sabe a poco: empate con Irak antes de viajar a Estados Unidos

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¿En qué se va a parecer esta España que empata con Irak a la que saldrá a buscar la segunda estrella el día 15 de junio ante Cabo Verde? La respuesta es sencilla: en poco. Se repetirán algunos nombres, pocos, pero habrá otro orden, otra intención y otro espíritu. El último partido en suelo español sirvió para arrancar a sudar, echar a rodar a aquellos que llegan justos de kilómetros en las piernas y a proteger a los que son tan esenciales que no se quiere correr el más mínimo riesgo con ellos. Ahora bien, también para mantener los pies en la tierra. Y es que en el arranque del campeonato habrá rivales tan incómodos y poco estimulantes como los iraquíes, para quienes un empate ante la campeona de Europa tiene una relevancia histórica. [Narración y estadística: 1-1]

A España no le hacía falta que le recordaran que en un campeonato, cuando se llega como favorita, todos los rivales quieren derribarte. Es su momento de gloria, la lucha contra el gigante. Y esa fue la enseñanza que dejó el duelo en Riazor. De la Fuente quería aprovechar el amistoso, repitió que no era «un bolo de verano», pero también que el partido tenía que servir. Y lo hizo, pese al mal sabor de boca del empate. Reservó a la que debe ser columna vertebral del equipo nacional en el Mundial para buscar la activación de muchos futbolistas y premiar a otros de la unidad de apoyo que han sido esenciales en estos días. Optó por Joan Garcia, que quizá zanjó el debate de la portería en el debut ante Cabo Verde, si es que existe. Puso a Porro y a Grimaldo en los laterales e hizo debutar a Joan Martín junto a Laporte, un ancla en la defensa a la que no renuncia. El seleccionador no veía el momento de enrolar a Gavi, y lo colocó junto a Olmo, con Baena, Ferran y Borja Iglesias moviéndose por todo el frente de ataque.

España sabía que llevaría el peso del partido ante un rival que le esperaba ordenado en el centro del campo, buscando un robo que les lanzara hacia la portería. Había que desarmar esa telaraña, que es la misma que pueden tejer caboverdianos y saudíes en los dos primeros partidos de la Copa del Mundo. Incluso la Uruguay de Marcelo Bielsa. Era un buen momento para entrenarse en esa tarea.

Baena fue el primero que probó a Basil con un disparo que le obligó a sacar una mano milagrosa para desviarlo a córner. España, sin avasallar, empezaba a encontrar caminos, como las conducciones de Laporte rompiendo líneas o las recuperaciones rápidas que Olmo supo manejar para poner en ventaja a la selección. Pero el movimiento esencial lo hizo Borja Iglesias, dejando pasar el envío para habilitar a Ferran. Lanzado a la carrera en diagonal desde la derecha, el valenciano llegó a la frontal para cruzar un tiro imparable. Con el brazalete de capitán sumó su gol 24 con España en 56 partidos e igualó en esa marca a Oyarzabal.

Parecía que la selección podía desatarse con ese marcador a favor, pero no fue así. Al contrario. Irak se mantuvo en su idea y encontró premio. Doski, incorporado desde el lateral zurdo por la grieta entre Porro y Jon Martín, se plantó en el área y sorprendió a Joan Garcia con un tiro que suponía el empate. No estuvo acertado el cancerbero del Barça y a España le salió caro. A la campeona de Europa le estaba haciendo partido una selección que sufrió para estar en el Mundial.

Aun con el aturdimiento de verse sorprendidos, a cinco minutos del descanso, Ferran volvió a forzar a Basil a despejar al larguero otro tiro que armó en apenas una baldosa.

Si en la primera parte a España le costó ser reconocible, en la segunda la tarea se complicó cuando De la Fuente llevó al campo a Eric García, Sergio Gómez, Jesús Rodríguez, Jeremy Pino y Gonzalo. Reparto de minutos y activación, pero sirvió de poco porque la selección apenas puso a prueba al portero recién salido al campo, Hassan. Y eso que Jesús Rodríguez mandó ajustado al palo el primer balón que pateó. Un susto que no tuvo continuidad. España jugó deshilvanada. Hubiera sido un milagro hacerlo de otra manera cuando el carrusel de sustituciones volvió a aparecer, y esta vez en los dos equipos.

De la Fuente hizo debutar a Marc Pubill, que necesita soltar los nervios antes de tener minutos en Estados Unidos, a Turrientes y a Javi Guerra, que se movió con descaro en el ataque pero sin acierto para pisar área o alimentar a Gonzalo. Hasta Mikel Merino volvió en los últimos minutos para hacer el rodaje sin que su presencia se notara demasiado.

La cuestión era ya aguantar el tipo ante un rival que sabía que no perder ante España era un triunfo que les hace plantarse en el Mundial con una bocanada de confianza antes de arrancar en un grupo de la muerte, con la Francia de Mbappé, la Noruega de Haaland y el campeón, de momento, de la Copa África, Senegal. El fútbol les puede mandar de vuelta a casa el día 26 de junio, pero su empate ante España es un hito que no olvidarán.

Mientras, la selección tendrá que dar un paso adelante ante Perú en Puebla en el último amistoso. De momento, con este sabor amargo, pone rumbo a Estados Unidos hoy mismo para aclimatarse antes de viajar a México y recluirse ya para preparar el debut en Atlanta ante Cabo Verde. Hay días y entrenamientos para perfilar un equipo que muestre un fútbol más brillante y efectivo que el que exhibió en Riazor. Lo sabe De la Fuente, que ve irreconocible a su España con solo 13 remates a puerta y solo uno entre los tres palos. Suficiente para el último experimento, pero muy mejorable. Eso sí, artillería tenía guardada en la grada que irá apareciendo.

Andrés Jiménez recuerda la plata de Los Ángeles 84 con sus dibujos: “Cuando vimos a Jordan dijimos: ‘Este es un tirillas'”

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Era verano de 1984 y la selección española de baloncesto acababa de conquistar la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles. En el avión de vuelta, entre la euforia, alguien reparó en que Andrés Jiménez llevaba semanas llenando páginas de una carpeta. Caricaturas de sus compañeros, bocetos, anotaciones de anécdotas que de otro modo se habrían perdido para siempre. «Oye, esto lo tendrías que publicar», le dijeron. Y lo hizo, en una revista de modesta tirada, Nuevo Basket, cuya hemeroteca se perdió con su cierre. Por ello, ahora, con la ayuda de Ediciones Valnera, lo reedita en tapa dura, junto a una autobiografía, con la dignidad que la obra merece.

'Mi loca historia del básquet' se titula el libro que acaba de publicar este ala-pívot, ilustrador de vocación y contador de chistes. Porque sí, Jiménez también contaba chistes. Y no a cualquiera. «¿Qué dice un pájaro de 1.000 kilos en una rama de un árbol? ¡Pío, pío!», le soltó a Felipe González cuando el entonces presidente visitó a la expedición española en la villa olímpica y los compañeros le señalaron del grupo para que rompiera el hielo.

¿Qué dijo González?
Era otra época. Vino el presidente, había que improvisar y funcionó. Hoy, con todo tan organizado, con tanta gente envolviendo al equipo, seguro que pasan anécdotas, pero no son como estas.

La final contra Estados Unidos

Esas otras anécdotas son precisamente las que recorren el libro de cabo a rabo: el retrato de una generación que conquistó algo histórico sin darse cuenta, con medios escasos, sin apenas información sobre sus rivales y con una cohesión de grupo que, según Jiménez, lo explica todo. «Si no hubiésemos tenido ese ambiente, toda esa epopeya no hubiese acabado bien». Y la epopeya incluía capítulos de vodevil. Como cuando vieron por primera vez a Michael Jordan en persona.

¿Sabían quién era Jordan?
De Jordan, como máximo, habíamos visto un vídeo muy malo donde medio se veía una figura oscura. Cuando lo vimos en la pista dijimos: este es un tirillas. Aún no estaba tan musculado, tenía un cuerpo fibroso. Hasta que lo vimos jugar. El tirillas tenía más peligro que una caja de bombas.

También aparece en el libro el tapón a Patrick Ewing. Jiménez y Fernando Romay son los dos que, cuatro décadas después, todavía presumen de haberle plantado la mano al pívot de los New York Knicks, aunque el público general solo recuerda el de Romay. «El suyo es más espectacular, se lo da más arriba. Yo se lo doy más abajo, como de veteranillo, aunque no lo era», acepta Jiménez.

Sus inicios como dibujante

La semilla del baloncestista como ilustrador nació en el quiosco de su pueblo, Carmona, en Sevilla, que regentaba su abuelo. Tardes ojeando tebeos de Ibañez y Vázquez. Y un par de fanzines hechos a mano con un amigo. Antes de jugar para el Cotonificio, el Joventut y el Barcelona, llegó a ganar un concurso de dibujo de Coca-Cola de adolescente, y durante su carrera estudió diseño gráfico. Siempre supo que el baloncesto se acababa, el lápiz era su plan B.

No necesitó que lo fuera.
No, al final el baloncesto duró más de lo que yo esperaba y de lo que muchos esperaban. De hecho, con 13 años me presenté a unas pruebas de la Federación Española que se llamaban Operación Altura y me descartaron. Por suerte, un año después el Cotonificio de Aíto vino a buscarme a Sevilla. En aquella época todo era diferente. Mientras jugaba, llegué a trabajar también de auxiliar de contabilidad para la propia empresa, el Cotonificio, para garantizarme un sustento si el baloncesto se torcía.

No se torció. Con el Barcelona ganó siete Ligas ACB, cuatro Copas del Rey y una Copa Korac; fue internacional durante años y compartió generación con Fernando Martín, a quien conoció con 15 años en una concentración juvenil en Pamplona. Los dos llevaban manos jugando a baloncesto y estaban más retrasados que la mayoría. Yo le llamaba Conan y él me bautizó como Jimix», recuerda.

El libro ha agotado su primera edición en un mes -ya va por la segunda- y en las presentaciones congrega a los mismos de siempre: los compañeros de aquella plata, los que siguen viéndose al menos una vez al año. «Eso es lo que más vale con los años. Que hayamos podido mantener esa amistad», concluye Jiménez.

El voto por correo: un factor más importante que Haaland o que Mourinho para ser presidente del Real Madrid

El voto por correo: un factor más importante que Haaland o que Mourinho para ser presidente del Real Madrid

Cuando Enrique Riquelme anunció la futura incorporación para su candidatura de Erling Haaland, el miércoles en torno a las 23.05 horas de la noche, quedaban 55 minutos para que finalizara el plazo de reclamar el fichaje más importante en una campaña electoral madridista: el voto por correo. Se dice que Figo cambió las elecciones para Florentino Pérez en el año 2000 y que el noruego debería ser el anuncio que provoque un vuelco electoral para Riquelme, pero los últimos tres comicios en el Real Madrid los decidieron los sobres, no los nombres.

El miércoles a las 00.00 horas terminaba el periodo que dio la Junta Electoral para solicitar el voto por correo, que no para ejercer ese derecho, que se extendía hasta el mismo sábado antes de los comicios. No obstante, muchos ya se habían consignado en las sedes de ambos candidatos. Y es que en estas elecciones, teniendo en cuenta los precedentes anteriores, el envío de papeletas se había blindado con la necesidad de que un acta notarial confirmase la personalidad y el voto por correo del socio.

Pero el propio Riquelme denunció que, pese a que no se puede facilitar el censo a los candidatos, "le ha llegado a todos los socios únicamente de la candidatura de Florentino Pérez". "Esto cada vez se parece más a Maduro y Venezuela", dijo en una entrevista para luego denunciar irregularidades y malas artes de su rival para dificultar los votos a favor del aspirante.

"Esta campaña está orquestada por los mismos que protagonizaron la etapa más siniestra del Real Madrid, la de Ramón Calderón". Estas fueron las palabras que Florentino Pérez pronunciaba en su primer acto de campaña. Sabía el actual presidente de la importancia de un recurso que le quitó unas elecciones en 1995 y se las puso en bandeja en el año 2000, con Figo como baza.

En los primeros comicios a los que se presentó Florentino, con apenas 48 años, se quedó a las puertas de alcanzar la presidencia del Real Madrid. Fueron 700 votos de diferencia con Ramón Mendoza, pero mientras que el ganador consignó 5.375 sufragios por correo de los 15.203, el presidente de ACS se quedó en 3.985 de 14.505. Cinco años después, con la lección aprendida, fue Pérez el que le levantó la presidencia a Lorenzo Sanz mejorando la estrategia de Mendoza: logró 16.469 votos, 11.250 por correo, y el que fuera presidente, 13.842, 8.130 por correo. Es decir, más de 3.000 de diferencia.

Caso aparte fueron las de 2006, por las que se imputó a Ramón Calderón por una presunta participación en "una masiva falsificación de votos por correo". El juzgado de Instrucción número 47 de Madrid suspendió estas papeletas para evitar un fraude provocado, presuntamente por Calderón, ya que los 10.500 votos consignados podrían haber dado la victoria a Villar Mir.

Protección electoral

Los votos emitidos por correo están desde ayer bajo custodia de los servicios de seguridad del club, en una sala habilitada para ello en la Ciudad Real Madrid. Cada candidato podrá designar interventores para que no se rompa la cadena de custodia. En ellos puede estar la clave de estas elecciones más allá de que los candidatos se contraprogramen anuncios de diferentes fichajes, por grandes que estos sean.

Y es que, el domingo finaliza todo con las urnas que se pondrán en el pabellón de baloncesto de la Ciudad Real Madrid desde las 9:00 h. hasta las 20:00 h., en un día en el que la capital estará bloqueada por la visita del Papa. Por eso, pese a la insistencia de Riquelme en pedir a los socios que vayan a votar, el partido puede estar ya decidido por unos sobres. Como ocurrió en las últimas tres elecciones a la presidencia blanca.

Llull muestra el camino y evita el desastre del Madrid

Llull muestra el camino y evita el desastre del Madrid

Hubiera sido una de las debacles más inexplicables que el Real Madrid vivió jamás. En 10 días, de rozar la gesta en la final de la Euroliga a despedirse en falso de toda la temporada. Sobrevivieron los blancos en el primer asomo al abismo, golpe, de carácter y de baloncesto, sobre la mesa en Tenerife. Y de confianza, pues todavía caminan sin red en el decisivo envite, el tercero, este sábado (18.00 h., DAZN) en el Palacio. [83-118: Narración y estadísticas]

Llull es pasado, de leyenda. Pero Llull es presente, también. Parece mentira, qué plenitud. Si hay que encontrar una explicación al contundente triunfo blanco en el Santiago Martín, acudan al amor propio de un jugador único. Que no estuvo en el desenlace en el OAKA y apenas apareció en el primer duelo ante La Laguna Tenerife. Ni un mínimo mal gesto, listo para la siguiente batalla el capitán. Su tramo entre el final del segundo y el comienzo del tercer acto cambió para siempre el partido. Quizá la eliminatoria. Fue un cubo de hielo al ardor local y fue un refrendo definitivo a lo bien que estaban haciendo las cosas los de Scariolo.

Metió la última sobre la bocina, desequilibrado, una 'mandarina', imposible si no saliera de sus manos. Y Doornekamp y el propio Txus Vidorreta, espectadores de lujo, apenas pudieron sonreír y felicitar a Llull. No fue una rendición, pero si un paradigma de lo que iba a ocurrir después. No tembló el Madrid. Mediado el tercer cuarto llegó a dominar por 21 (59-80). Y pese algún arrimón de los aurinegros (triples de Van Beck y Mills), el asunto estaba resuelto.

El primer cuarto de hora fue otra cosa. La Laguna Tenerife, un equipo (sólo) aparentemente pidiendo vacaciones -perdió, entre una plaga de lesiones, seis de sus últimos siete partidos ligueros- tras no poder renovar su idilio europeo en la Champions League, dio un zarpazo tal en el Palacio que, de repente, se encontró con una de las grandes citas de su historia. La posibilidad de eliminar al mejor equipo de la temporada regular, lo (casi) nunca antes visto. Y en casa. A este grupo salvaje de Vidorreta le sobra colmillo.

Hezonja, defendido por Alderete.

Hezonja, defendido por Alderete.ACB Photo

Tipos como Marcelinho Huertas (claramente mermado físicamente) o Patty Mills, con mil batallas en las cumbres del baloncesto, de aquí y de allá. Batalladores que rondan los 40 como Doornekamp, Abromaitis o Scrubb. Y talentazos de los que derriban muros en noches inspiradas como Jaime Fernández o Van Beck. Conscientes de la ocasión, el Santiago Martín fue una caldera y el Tenerife un ciclón en el arranque.

Al Madrid le tocaba templar todo eso y, además, sus propios nervios. Caminar sobre el abismo. Fue Hezonja el que se echó de primeras el equipo a la espalda y Maledon el que le tomó el relevo desde el banquillo. Pero la igualdad, eléctrica, se mantuvo toda la primera parte. El Tenerife no iba a dejar de lanzar (y meter) triples. Mortales en los finales de posesión. La aparición de Llull (triple y canasta imposible sobre la bocina), dejó al Madrid con ligera ventaja al descanso (45-51).

Pero, principalmente, con la sensación de que su baloncesto se estaba imponiendo, de que sólo era cuestión de tiempo y de acierto que el Tenerife claudicara. Ocurrió después, un partido redondo del Madrid, la primera victoria tras siete partidos en Liga. Una mochila de confianza, la máxima anotación histórica del Madrid en playoff: 20 puntos y siete rebotes Hezonja, 17 Maledon, 14 Yurtseven... y 12 el infinito Llull.

Riquelme manda una carta a los socios y aprovecha para anunciar también el fichaje de Casillas

Riquelme manda una carta a los socios y aprovecha para anunciar también el fichaje de Casillas

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Enrique Riquelme ha mandado una carta a los socios en la que ha resumido sus líneas maestras de su campaña y ha aprovechado para anunciar a Iker Casillas, ex guardameta del Real Madrid, como otra parte importante en la estructura del club que él propone si es presidente. "A las leyendas del Real Madrid se las honra dándoles poder y peso en el futuro del club, no solo un lugar en el recuerdo", ha escrito el candidato.

Cierra así, Riquelme el tridente de leyendas del Real Madrid con Raúl en la dirección deportiva, Fernando Hierro en la dirección del fútbol base e Iker Casillas con un papel aún por determinar. "Este trío de capitanes al frente del proyecto que va a devolver el orgullo de pertenecer a este club a todos sus socios. Juntos lograron 10 Champions y 16 Ligas".

Riquelme ha abierto la misiva con el compromiso de poner al socio "en el centro del proyecto" y ha lamentado no tener un debate público para discutir ambas propuestas con su rival. No obstante, como mensaje principal ha aludido a la propuesta de cambio societario de Florentino como un ataque al club. "El Real Madrid no se vende", ha redactado.

Posteriormente ha ennumerado sus principales medidas si fuera presidente como: reducir la cuota de socio un 50%, crear la 'Ciudad del Socio', reinventar la cantera y recuperar el Trofeo Santiago Bernabéu, entre otras. "El socio irá antes que el negocio", apunta Riquelme.

UCAM Murcia asalta el Palau y recupera el factor pista

UCAM Murcia asalta el Palau y recupera el factor pista

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Un UCAM terriblemente combativo tanto a nivel defensivo como a nivel ofensivo, con un David De Julius (22 puntos, 26 de valoración) brillante hasta su inoportuna lesión y ,que encontró un más que oportuno relevo en un Kelan Martin entonadísimo en los instantes finales, capaz de sumar 18 puntos a su casillero, se llevó un trabajado triunfo por 87-90 del Palau y envió la serie de nuevo a Murcia para un tercer y definitivo partido. A los azulgrana, en este caso, las aportaciones de Toko Shengelia (18 puntos) y Kevin Punter (15) no les bastaron para hacerse con un triunfo que, a decir verdad, pareció en todo momento muy lejano.

El conjunto murciano firmó unos instantes iniciales en los que, sencillamente, desarmó a un Barça al principio aparentemente incapaz de romper el entramado zonal que planteó Sito Alonso. Los visitantes impusieron inicialmente su idea de partido hasta que empezaron a poderles un poco las prisas. Tras el desconcierto inicial, los azulgrana se las arreglaron para controlar los daños y marcharse al final del primer cuarto cuatro puntos abajo en el marcador (18-22).

Las cosas no cambiaron demasiado en un segundo periodo en el que el UCAM atesoró una máxima ventaja de siete puntos después de que los azulgrana lograran un momentáneo empate. Una más que destacable aportación de Parra, unida a la calidad a veces caótica de Punter, por mucho que De Julius hiciera esta vez sí acto de presencia, acabaría por permitirles a los barcelonistas marcharse al descanso poniendo en parte solución a lo que podría haber sido un serio apuro. Con el 40-43 que reflejaba el luminoso al término del cuarto, la sensación era que los de Xavi Pascual aún podían tener una bala por aprovechar. Pero, también, que los visitantes iban a ponérselo lo más complicado posible.

Tras el descanso, apoyado fundamentalmente en Will Clyburn y con destellos de calidad de Shengelia y Punter, el Barça pareció abrir una pequeña brecha con respecto a su rival. De Julius, aparentemente decidido a enviar de nuevo el cruce a Murcia, y el acierto en los triples del UCAM, con todo, no solo sofocaron el conato de rebelión, sino que propiciaron que los visitantes volvieran a mandar en el marcador, aunque fuera por la mínima. En el intercambio posterior, un postrero tiro de Punter pareció destinado a mandar el duelo al último y definitivo periodo con los azulgrana dos puntos por delante en un marcador que Radebaugh, con un triple tan lejano como oportuno, sobre la bocina, acabó por convertir en un 66-67 para un conjunto visitante para el que la peor de las noticias era en ese momento la lesión de un De Julius básico en sus esquemas.

Pese a ello, en el arranque del último cuarto los fallos azulgrana en ataque y su aparente permisividad defensiva propiciaron que el UCAM lograra marcar distancias en el marcador apoyado, sobre todo, en unos excelentes últimos minutos de Kelan Martin. El duelo, en un final de alto voltaje en el que el Palau protestó muchísimo un par de decisiones arbitrales a la postre determinantes, acabó cayendo del lado de un UCAM que recupera así el factor pista.

Riquelme contraataca con una lona gigante de la imagen del Bernabéu: "Se vende"

Riquelme contraataca con una lona gigante de la imagen del Bernabéu: “Se vende”

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La guerra entre Florentino Pérez y Enrique Riquelme vuelve a las fachadas. Después de las declaraciones del alicantino en El Hormiguero y del anuncio de Erling Haaland como jugador del Real Madrid si este gana las elecciones, Florentino contraatacó con el fichaje de Mourinho nada más finalizar el programa. Ahora, el accionista mayoritario de Cox vuelve a mover ficha. Esta vez, con una gigantesca lona ubicada en la calle Velázquez, 106, de Madrid.

En ella se muestra una imagen del Santiago Bernabéu y un cartel de "se vende", haciendo referencia a la idea central de la candidatura de Riquelme: la crítica al cambio societario que propone su rival para el Real Madrid.

Como ya ha dejado claro el aspirante sobre el presidente en muchas de sus intervenciones, todos sus mensajes van dirigidos principalmente al socio, aquel que decidirá quién logra ganar estas elecciones. En esta acción no ha sido diferente: "Y tú, ¿qué vas a hacer? El Real Madrid no se vende", se leía en la lona.

No es la primera vez que vemos algo así durante estas elecciones. Florentino Pérez ya utilizó este recurso en dos ocasiones. En la primera, recordó, en un edificio próximo al Bernabéu todas las Champions que ha ganado el club blanco con él al mando. La segunda, hace tan solo dos días: otra lona gigante en la que presumía de los grandes fichajes que ha conseguido el ingeniero de caminos a lo largo de los años, comenzando por Figo y acabando con Mbappé.

Parece que los dardos entre los candidatos no van a cesar. Con la ciudad patas arriba este domingo por los conciertos de Bad Bunny y la visita del Papa, las elecciones del Real Madrid acabarán de poner a prueba la capacidad de la capital. En medio del caos, los socios tendrán la última palabra en unas urnas que decidirán la presidencia. El desenlace, ahora sí, está a la vuelta de la esquina.