El Manchester United profana el Emirates y aprieta la Premier

El Manchester United profana el Emirates y aprieta la Premier

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El Manchester United prolongó el exitoso regreso de Michael Carrick al banquillo con un triunfo sobre el Arsenal, decidido por un gran disparo de Matheus Cunha, que permitió al Manchester City reducir a cuatro puntos su desventaja respecto al líder. [Narración y estadísticas (2-3)]

Los empates frente al Liverpool y el Nottingham Forest, ambos sin goles, generaron inquietud entre la afición londinense, acostumbrada a los inexplicables desplomes de su equipo, que acumula 22 años sin un título de la Premier. Mikel Arteta renovó su once respecto a los elegidos que ganaron al Inter, dando entrada a Gabriel, Martin Odegaard, Declan Rice y Piero Hincapié, recuperado de su lesión muscular.

El United, vencedor del derbi hace sólo unos días, intentó aplicar la misma medicina, con presión intensa en todas las líneas y salidas eléctricas al contragolpe. Pero no funcionó igual, porque los gunners manejaron bien la pelota con Martín Zubimendi a los mandos. El 1-0 llegó con una acción desafortunada de Lisandro Martínez, que en su intento por despejar un remate de Odegaard se metió la pelota en su propia portería. Era el minuto 29 y Arteta sonreía.

Casemiro, en el barro

Todo marchaba sobre ruedas, pero el United, con Carrick, goza de un carácter del que carecía. Y fruto de su insistencia, encontró petróleo en un error garrafal de Zubimendi. El jugador más fiable del Arsenal falló en la salida y entregó el balón a Bryan Mbeumo. El camerunés sólo tuvo que regatear a Raya para nivelar el marcador.

Tras el descanso, los visitantes salieron muy enchufados y se adelantaron con el golazo de Patrick Dorgu. El extremo danés combinó al borde del área con Bruno Fernandes y se sacó un zurdazo imparable, que golpeó con violencia en el larguero antes de reunirse con la red.

Al Arsenal le restaban 39 minutos y en ese tiempo Casemiro se hizo enorme. Bajó al barro como sólo él sabe y se multiplicó para frenar las desesperadas acometidas locales. Por el césped aparecieron de golpe Ben White, Mikel Merino, Ebereche Eze y Viktor Gyökeres, pero el United aún se rehizo para volver a merodear el área de Raya.

Dalot, frente a Trossard, el domingo en el Emirates.

Dalot, frente a Trossard, el domingo en el Emirates.EFE

Fue un toma y daca sin ocasiones, hasta que Merino apareció en el minuto 84 para reinar en el caos de un saque de esquina que acabó en gol con incertidumbre, porque Benjamin Sesko despejó su remate cuando la pelota cuando ya había entrado.

La felicidad del Arsenal duró un suspiro, porque apenas un instante después, Cunha, con un derechazo tremendo desde la frontal del área, volvió a adelantar al United para asaltar el Emirates, donde nadie había ganado esta temporada. El Arsenal se desinfla, el United, por fin, con Carrick, sonríe. Y el City, se frota las manos.

De Ferrero a Samuel López: un lenguaje común en el banquillo de Alcaraz

De Ferrero a Samuel López: un lenguaje común en el banquillo de Alcaraz

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Cada tenista puede buscar algo distinto cuando decide cambiar de entrenador. Hay ocasiones en las que después de seis o siete años con el mismo técnico, el jugador no acaba de dar el salto y busca una alternativa para gestionar su carrera. Otros, víctimas de sus propias limitaciones, pretenden encontrar fuera lo que no tienen dentro. En general, un entrenador de cierto nivel suele ser capaz de ver lo que necesita un tenista. Otra cosa es que dé con la manera de acometer esas necesidades, lea lo que éste precisa y sepa adaptarse a su personalidad.

A los 22 años, en lo más alto del ránking y con seis títulos del Grand Slam, el caso de Carlos Alcaraz no responde a ninguna de estas premisas. Su cambio en el banquillo no creo que venga dado por razones técnicas ni por una modificación drástica. Samuel López, el hombre que ahora ocupa el cargo de Juan Carlos Ferrero, ha bebido de las mismas fuentes que su antecesor. Ambos aprendieron de Antonio Martínez Cascales y tienen un lenguaje común. Se trata, así, de dar continuidad a una carrera meteórica hasta ahora llevada con absoluto acierto por Ferrero, al margen de los matices que pueda introducir su relevo. En un tenista de tal caudal técnico, se trata de encauzar bien toda esa energía para que se mueva bien el molino. Una liberación mal entendida entrañaría más riesgos que ventajas.

Es lógico que en los primeros partidos el español pueda tener una sensación de extrañeza cuando dirija los ojos a su box y no encuentre la mirada de siempre, el gesto de complicidad que le ha acompañado desde sus inicios. Ahora bien, esto no tiene por que privarle de seguir ofreciendo lo mejor de sí. Las bases no se han movido. Además, Alcaraz y Ferrero tienen formidables vivencias juntos, mantienen buena relación y espero que estén los puentes abiertos para el futuro.

Estamos, pues, ante un cambio continuista, que no altera la necesaria estabilidad de quien es, junto a Jannik Sinner, el máximo candidato a ganar este Open de Australia. El español se encuentra en disposición de convertirse en el tenista más joven capaz de coleccionar los cuatro títulos del Grand Slam. No hay ninguna razón que le prive de intentar terminar con la secuencia de dos títulos consecutivos de Sinner. Las pistas están en condiciones, no son ni más rápidas ni más lentas, las pelotas son las adecuadas y el escenario es perfecto para que desarrolle todas sus capacidades.

Cuenta con la experiencia de sus anteriores participaciones y llega en perfecto estado. Cierto es que no se ha rodado en ninguna competición oficial previa, pero un jugador de tanto nivel como el suyo se lo puede permitir. Después de dos o tres partidos estará metido de lleno en el torneo.

El Barça capea el temporal y mantiene el liderato

El Barça capea el temporal y mantiene el liderato

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El Barça supo capear la tormenta. El conjunto azulgrana, en un partido en el que fue de menos a más, acabó por imponerse por 3-0 a un Oviedo que se plantó en el Spotify Camp Nou dispuesto a tirar sobre todo de garra en búsqueda de sumar algún punto que pudiera aliviar su más que delicada situación en la tabla.

Los barcelonistas, aprovechando esa presión incansable en tareas ofensivas que tanto le gusta a Hansi Flick, acabaron por ahogar los intentos del equipo carbayón con goles de Dani Olmo, Raphinha y Lamine Yamal que, además, les permitieron recuperar el liderato de Primera División.

Además, cargaron al máximo las pilas con vistas a un duelo frente al Atalanta en la Champions en el que se juegan sus opciones de colarse entre los ocho primeros de la fase de liguilla y esquivar así una eliminatoria previa a los octavos de final que todos los grandes prefieren ahorrarse. Si se ponen a ello como en la segunda mitad de su choque frente a los asturianos, hay pocas dudas de que tendrán serias opciones de conseguirlo.

Con Pedri lesionado, Flick apostó por recuperar para la causa a un jugador que llevaba mucho tiempo sin entrar en sus planes para la medular: Marc Casadó. Ante un Oviedo extremadamente físico, siempre dispuesto a ir al choque, la ocasión parecía venirle como anillo al dedo al de Sant Pere de Vilamajor, pero lo cierto es que el centro del campo barcelonista, donde formó con De Jong y un Olmo que entró aparentemente para darle algo de descanso a Fermín, no tuvo la paciencia necesaria para elaborar un poco más las jugadas.

El conjunto asturiano, de hecho, fue el que más acertó a encontrar el camino de la portería de un Joan García que casi se jugó el penalti en el añadido del primer tiempo. Una recta final en la que Raphinha, a su vez, lanzó un zurdazo con muy poco ángulo, bien repelido por Escandell, que fue la mejor opción de los locales para pescar un gol antes del descanso.

Martinez Munuera se fue a la caseta dejando decisiones incómodas para unos y otros. Y con el meta visitante recriminándole por haberle señalado una falta, por mano fuera del área, que la televisión se encargó de desmentir, pero que le costó una amarilla por sus protestas.

Presión efectiva

El partido amenazó con atragantársele al Barça en la reanudación pero, en apenas unos minutos, los azulgrana supieron sacar un excelente rédito de la presión en vanguardia que ejercen tanto Lamine Yamal como Raphinha.

El primero forzó un fallo en la salida de la zaga rival que Olmo se encargó de convertir en el 1-0, mientras que el segundo aprovechó un error de Costas para, con un toque sútil sobre Escandell, poner el 2-0 en el marcador. Con dos tantos de ventaja, los azulgrana buscaron echarle algo de cloroformo al duelo, pero sin renunciar al ataque.

Y en esas, llegó el 3-0, con un remate acrobático del de Rocafonda que dejó el partido, que acabó disputándose bajo un chaparrón auténticamente de época, prácticamente visto para sentencia. Con todo dicho, Flick pudo dar también descanso a varios jugadores que deberán ser determinantes el miércoles que viene en la Champions. Un partido en el que más les valdrá también salir con el cuchillo entre los dientes desde el primer minuto.

Histórica Mikaela Shiffrin en la Copa del Mundo, con la vista puesta en los Juegos Olímpicos

Histórica Mikaela Shiffrin en la Copa del Mundo, con la vista puesta en los Juegos Olímpicos

En el último eslalon antes de los Juegos Olímpicos, en la estación checa de Spindleruv Mlyn, obtuvo Mikaela Shiffrin su victoria número 108 en la Copa del Mundo, 71 en esa disciplina de eslalon. Una doble celebración en el seno de una trayectoria inigualable y, aunque en deporte todo puede ocurrir, probablemente irrepetible.

La estadounidense, tercera el sábado en el gigante, ganó matemáticamente, y por novena vez, el Globo de Cristal de la modalidad y siguió certificando su categoría, su naturaleza, de esquiadora suprema en la actualidad y en la historia de su deporte. Ese noveno Globo supera los ocho que obtuvieron, también en eslalon, Ingemar Stenmark y, en descenso, Lindsey Vonn, en camino esta temporada de lograr el noveno e igualar así a su compatriota. Ambas esquiadoras suponen la cumbre de ahora y de siempre en las pruebas de habilidad y velocidad. El esquí las reconoce como sus reinas.

Es imposible esquiar mejor y más bonito, uniendo la belleza a la eficacia. Ya en la primera manga, Shiffrin, impecable en la pureza de su estilo, deslumbrante en su forma de deslizar y cimbrearse sin brusquedad en el zigzagueante paso de las puertas, estableció entre ella y las demás una barrera insalvable. Dejó a la suiza Wendy Holdener a 1:26. Sólo un accidente, más improbable en ella que en el resto, podía evitar su victoria, coronada casi siempre con una exhibición en el fondo y en la forma.

No se produjo, y Mikaela, vencedora por tercera vez en la estación checa, prodigó de nuevo su serena sonrisa rubia, escoltada por la suiza Camille Rast, su gran rival este año en el eslalon, y la alemana Emma Aicher, también asidua de los podios. Dado que la perfección humana no existe, al menos ininterrumpidamente, Mikaela tuvo en la segunda manga, a diferencia de la primera, algún ligero titubeo, solventado en el acto y sin daño, como quien rectifica un error sin reconocerlo ni lamentarlo. Al igual que en la primera manga, hizo el mejor tiempo en la segunda. En el cómputo de ambas, dejó a Rast a 1:67. Una diferencia sólida en un deporte resuelto habitualmente en centésimas.

Spindleruv Mlyn no es un nombre más en la memoria y la sentimentalidad de Shiffrin. Reviste una iniciática. Allí debutó Mikaela, el 11 de marzo de 2011, en la Copa del Mundo. Tenía 15 años. Era un proyecto de gran esquiadora, el embrión infantil de una futura estrella. Pero, naturalmente, nadie podía pensar que en el cuerpo de aquella chiquilla estaba naciendo un mito.

El placer de ver ganar y perder a Pogacar

El placer de ver ganar y perder a Pogacar

El Hemisferio Norte tirita y el Hemisferio Sur suda. En Australia, con el mercurio disparado, ha arrancado, junto al mejor tenis, el gran ciclismo con la disputa del Tour Down Under, primera prueba del calendario World Tour. Ya ruedan las ruedas.

Una vez más, la temporada orbita alrededor de Tadej Pogacar, el astro rey de la galaxia de la bicicleta. Entendiendo que una cosa es la excelencia y otra muy distinta, inalcanzable, la perfección. Aceptando que es posible la superioridad, pero no la infalibilidad, el ciclismo entero se pregunta cuántas carreras y cuáles puede ganar el esloveno. Sabiendo que es capaz de vencer en cualquiera de ellas, aunque no en todas, casi interesa más centrarse en quienes son susceptibles de derrotarle en algunas. Hay el mismo interés, el mismo placer en ver ganar a Pogacar que en verlo perder, a la vez que nos preguntamos si, a los 27 años, seguirá progresando. Y si es así, hasta cuándo y de qué forma.

Tadej obtuvo 20 victorias en 2025, más que nadie, para plantarse en las 108 a lo largo de su trayectoria. Y su equipo, el Emiratos Árabes Unidos (UAE), alcanzó 97 de la mano de 20 corredores diferentes. Estos datos significan tanto un resumen de la campaña pasada como un preámbulo de la actual. Los mismos interrogantes que nos planteamos respecto a Pogacar, nos sirven con relación a su equipo.

Cuarenta y seis años después de ingresar como estructura en el pelotón internacional y seguir en él con diferentes patrocinios (Reynolds, Banesto, Illes Balears, Caisse dÉpargne), Movistar es de nuevo el único representante español en la máxima categoría de escuadras. Ha incrementado la españolización de la plantilla. Pero no calará del todo en el aficionado nacional mientras la estrella del grupo, alguien con galones homologables en el exterior, sea un extranjero. Alejandro Valverde fue el último compatriota en portar la bandera. Enric Mas, el anunciado, no llenó el vacío dejado por el murciano, y a los 31 años va a ser un novato en el Giro, en busca de una improbable reinvención en un escenario inédito.

Coincidirá allí con Mikel Landa, veterano de ocho ediciones, que, a los 36 años, regresa, nostálgico, a donde conoció sus mejores días. Los dos, profesionales, no obstante, por encima de la media, han sido víctimas de sus propias limitaciones y de un frecuente mal fario en forma de caídas y enfermedades. Una combinación que les ha condenado a un palmarés somero y ya antiguo. Mas no gana una carrera de cualquier rango desde 2022. Landa, desde 2021. La actual figura del Movistar, recién adquirida, es el joven belga (23 años el 28 de febrero) Cian Uijtdebroeks. El equipo, necesitado de un acicate y un revulsivo, se ha puesto en sus manos y le entregará la jefatura de filas en el Tour.

Hacen falta nombres de aquí que ilusionen. Asoman chavales por el horizonte. Entretanto, depositamos en Juan Ayuso, un talento puro y un carácter difícil, mudado con alivio mutuo del UAE al Lidl-Trek, nuestras mayores esperanzas. A Carlos Rodríguez (Ineos) sólo le deseamos la necesaria salud y la imprescindible suerte para que se una a Juan en el empeño.

Un Van der Poel inabordable: récord de 51 victorias en la Copa del Mundo de ciclocross

Un Van der Poel inabordable: récord de 51 victorias en la Copa del Mundo de ciclocross

Mathieu van der Poel tenía un interés especial en ganar en Hoogerheide, en la Copa del Mundo de ciclocross. La carrera llevaba el nombre de su padre, Adrie. Pensado y hecho. Mathieu dominó con su suficiencia crónica la prueba. Esperó, tranquilo, a la tercera de las nueve vueltas para pegar el hachazo de rigor y abandonar el grupo que, enfilado, serpenteaba por el circuito.

Como siempre, hubo dos carreras. La primera, con un solo hombre. La segunda, con todos los demás y con los nombres habituales peleando por el podio en, esta vez, una infrecuente aglomeración. Una curiosa estampa en el ciclocross, que se caracteriza por la diseminación de los corredores.

En homenaje a su padre, Mathieu se esforzó especialmente. Lo habitual es que, conseguida una sustancial ventaja, se relaje un poco al final. En esta ocasión, mantuvo un ritmo altísimo y terminó con 1:20 de ventaja sobre Tibor del Grosso, Niels Vandeputte y Thibau Nys. Felipe Orts pasó por meta en la sexta posición.

Van der Poel, inabordable durante toda la temporada, obtuvo su duodécimo triunfo de la campaña y, de paso, un récord de 51 victorias en la Copa del Mundo. Se apresta, además, a apropiarse de otro récord. El próximo domingo perseguirá su octavo título mundial. Su condición de favorito es absoluta.

El Atlético derriba sin sudar el muro del Mallorca

El Atlético derriba sin sudar el muro del Mallorca

Hay leyes universales imposibles de cambiar y menos si no hay voluntad. El Mallorca llegó al Metropolitano sabiendo que iba a perder y perdió, claro, porque salvo Muriqi nadie quiso rebelarse contra el destino. El monólogo rojiblanco fue ininterrumpido. Quizás hubiera sido necesario algo más de filo, para evitar sorpresas, pero para ello necesitas que el otro contendiente quiera dártelas y no se supo si es por impotencia o falta de voluntad, que no las hubo. Monólogo rojiblanco con tres tantos y pudieron ser más. No hizo falta ni romper a sudar. [Narración y estadísticas, 3-0]

Decía recientemente el Cholo que ésta era la época en la que más estable veía a Sorloth. Es cierto que el técnico está confiando en él más recurrentemente de inicio y el noruego reafirma la confianza del técnico con buenas actuaciones y, sobre todo, goles. Ante el Mallorca metió uno de delantero, de estar en el sitio y de tener la suerte de que el balón, rechazado por Román tras un gran disparo de Llorente, le cayera a él entre cuatro defensores mallorquines. Suma ya siete en Liga, los mismos que Julián y la mitad que Muriqi, que lleva 14.

Es el Mallorca un equipo dependiente de un jugador. El Madrid tiene a Courtois además de Mbappé, pero los bermellones viven en exclusiva de los tantos del kosovar. Román, es verdad, tampoco es manco, como mostró al inicio del encuentro con una triple ocasión del Atlético en la que combinó reflejos, velocidad e intuición a los disparos de Sorloth, Giuliano y Barrios. Todos los balones del equipo rojinegro buscaban al ariete, casi siempre con alto. Hizo tres remates de cabeza, pero en ninguno encontró puerta.

Fueron oasis en un desierto de juego y dominio, porque hacía mucho que no se veía a un equipo tan inofensivo en el Metropolitano. El Atlético gobernó el juego a placer, mezclando jugadas de una posesión infinita con fulgurantes salidas a la contra en las pocas ocasiones que se estiraba el conjunto de Arrasate. Johnny dio empaque al medio rojiblanco y una salida más veloz que la que proporciona Koke, normalmente, más pausado.

Las otras novedades en el once del Cholo llegaron en la línea defensiva. Volvió Giménez, que no tuvo excesivo trabajo, y desplazó a Hancko al lateral en sustitución de Ruggeri. El miércoles visita el Metropolitano el Bodo Glimt con la obligación del equipo del Cholo de ganar tras tropezar en Estambul el pasado martes. Este duelo ante el Mallorca emparedado entre los encuentros de Champions tenía el peligro de que se desviara el foco de los jugadores. Lo cierto es que salvo los primeros cinco minutos del partido, en los que entre Joseph y Muriqi generaron cierta sensación no tanto de peligro como de presencia ofensiva, el Atlético enseguida se echó encima de su presa y demostró su carácter como local donde lleva 12 victorias, un empate y una derrota.

Ese carácter es el que muestra Giuliano en cada partido. El despliegue se le presupone, no siempre el acierto. Aunque ante el Mallorca tuvo ambas cosas tanto en el regate como al espacio, un movimiento extraño en un fútbol en el que muchos delanteros la piden al pie. Además, lo hizo en ambos costados ya que Simeone decidió que a lo largo del partido él y Baena se fueran intercambiando las posiciones para desordenar a la defensa bermellona.

Sin rebelión

Trató Arrasate de buscar velocidad con Virgili y Asano para intentar sacudirse el dominio rojiblanco. Retrasó a Darder para iniciar en la construcción y al menos el Mallorca consiguió que le durara algo más el balón en los pies. El Cholo antes había sacado a Nico por un Baena bastante gris. Veía más peligro a la contra el argentino y tiró del vértigo que siempre provoca su compatriota. No obstante, las ocasiones seguían siendo rojiblancas y especialmente claras fueron dos testarazos de Sorloth, aunque poco después respondiera Muriqi con otro.

Lo que pasa es que la ley de la gravedad sigue haciendo que los objetos caigan hacia abajo y una similar provocó el segundo del Atlético tras un centro peligroso de Llorente que David López se introdujo en su propia portería. Ni atisbo de rabia ofreció el Mallorca, que recibió antes del final un nuevo golpe protagonizado por una arrancada fulgurante de Almada. Pocas veces se ha visto un duelo tan fácil en el Metropolitano. Sin rebelión vale la ley.

Alcaraz, sobre la polémica por la regla que salvó a Sinner: «Salió favorecido, el calor le cuesta»

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El tiempo en Melbourne es incomprensible. Tan pronto el termómetro marca 40 grados como desciende hasta los 20; estar a gusto es casi una hazaña. Para los aficionados que se acercan al Open de Australia hay ventiladores con hielo, pero también se venden muchas, muchísimas sudaderas en la tienda oficial. A los tenistas, en cambio, solo les queda mirar la previsión y esperar que la organización les adjudique un horario benévolo.

Carlos Alcaraz ha disputado sus últimos tres partidos en días frescos, bajo los amables efectos del viento antártico, y de repente este martes, en su encuentro de cuartos de final ante Alex deMiñaur, se descubrirá en medio de una ola de calor peligrosa. «Se pueden alcanzar los 45 grados, vigilen si tienen que hacer actividad en el exterior», avisaban este domingo los meteorólogos de Channel 9, la cadena más vista del país.

¿Cómo lo afrontará? «Los tenistas nos tenemos que adaptar a todas las circunstancias, sea de día con mucho calor o de noche con frío y viento. Veremos qué pasa y nos prepararemos lo mejor posible», asumió Alcaraz ante los periodistas españoles tras vencer este domingo en octavos a Tommy Paul en tres sets, por 7-6 (6), 6-4 y 7-5. Unas palabras que podían leerse con doble sentido.

La polémica con Sinner

El día anterior, Jannik Sinner se salvó de la eliminación ante Eliot Spizzirri gracias al nuevo protocolo contra el calor de la ATP; es decir, en su caso, de «adaptación», nada de nada. El número uno no quiso sumergirse en la polémica generada alrededor de su máximo rival, pero en su valoración de lo ocurrido dejó clara su extrañeza. «No sé hasta qué punto la regla dice de parar en juegos pares o impares. No sé si un juego concreto se debió jugar. La regla es nueva y, si está escrita así, se tiene que hacer lo que dice. En esta ocasión salió favorecido Jannik, como él mismo reconoció, aunque otro día puede salir perjudicado», aseguró, y admitió que había tomado nota.

DAVID GRAYAFP

En condiciones normales, su rivalidad con el italiano está igualada, exageradamente igualada, pero si la pista arde, Alcaraz puede utilizarlo a su favor. «Jannik es de una zona de montaña y de muchísimo frío, y yo soy de Murcia. Las condiciones de calor me benefician, no lo puedo negar. Él lleva mucho tiempo en el circuito y se va adaptando, pero todos podemos ver que todavía le cuesta, y eso es algo que puedo aprovechar», comentó con sinceridad. Aunque para que llegue un posible enfrentamiento con Sinner todavía quedan muchos obstáculos.

"Partidazo" ante Paul

Antes quedan dos rondas que superar y una continua evolución, como la que mostró este domingo ante Paul. Tras tres encuentros relativamente sencillos, Alcaraz elevó su nivel para esquivar cualquier opción de derrota. Su arranque fue frío, como la jornada, pero después remontó con un saque muy fiable —un 70% de primeros— y una derecha... qué derecha. Paul es uno de los pocos rivales del circuito capaces de sostener su velocidad de bola, pero aun así fue desbordado.

«Era mi rival más complicado en cuanto a nivel y ha sido un partidazo. He acabado con sensaciones muy positivas, tanto física como mentalmente. Siempre hay cosas que quiero hacer mejor, pero ha sido un partido completo y muy bueno», analizó después. Si acaso, le queda mejorar la celebración. Al final del encuentro, en mitad de la pista, Alcaraz se puso a imitar un meme y nadie pilló la broma. La gracia era simular una lesión y luego ponerse a bailar, una trend muy popular en TikTok, y a varios miembros de su equipo casi les da un infarto. ¿Se había hecho daño? No, no, estaba de guasa. «No lo han pillado, no lo han pillado. Estaban todos asustados», se reía el número uno del ranking ATP antes de marcharse.

Alex Honnold hace historia al escalar sin cuerdas ni arnés el rascacielos Taipei 101

Alex Honnold hace historia al escalar sin cuerdas ni arnés el rascacielos Taipei 101

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Desprovisto de toda medida de seguridad y equipado solo con unos zapatos especiales, una bolsa de magnesio y su emblemática camiseta roja, el estadounidense Alex Honnold hizo historia este domingo al alcanzar con éxito la cima del rascacielos Taipei 101, el undécimo edificio más alto del mundo.

La hazaña, completada en poco más de 90 minutos, convierte al norteamericano en la primera persona en escalar esta estructura en la modalidad de 'free solo', como se conoce a la variante extrema de la escalada en la que no se utilizan cuerdas ni arneses y en la que cualquier error, por mínimo que sea, se paga con la muerte.

En la previa del evento, transmitido en directo a nivel global a través de la plataforma Netflix, Honnold, nacido en 1985, había comentado que llevaba años queriendo subir el Taipei 101, el icónico rascacielos de 508 metros que domina el distrito financiero de la capital taiwanesa.

"Es increíble. He pasado un montón de tiempo pensando en esto, imaginando que era posible, pero hacerlo realmente se siente diferente", afirmó Honnold ante los medios de comunicación al término de la escalada.

Una ascensión sin margen de error

La subida estaba programada inicialmente para este sábado por la mañana, pero los organizadores optaron por suspenderla media hora antes de lo previsto debido al mal tiempo. Veinticuatro horas después, sin embargo, el sol se reflejaba en los contornos del edificio, y apenas había nubes en el cielo.

El cambio de condiciones no convirtió la escalada en una tarea sencilla. Para empezar, Honnold tuvo que superar la base del rascacielos, compuesta por 113 metros de losa inclinada de acero y vidrio y dos estructuras metálicas de 4,3 metros conocidas como 'ruyi', que supusieron el primer gran obstáculo de la jornada.

Superado ese tramo inicial -algo que le llevó menos de veinte minutos-, el escalador encaró al segmento más largo y físicamente exigente: las llamadas "cajas de bambú", ocho módulos superpuestos entre aproximadamente los pisos 27 y 90 que conforman el cuerpo del Taipei 101.

A lo largo de 274 metros de ascenso en vertical, Honnold desplegó toda su destreza como escalador, trepando con dinamismo entre los vítores y los rostros de asombro de las cientos de personas que se congregaron en los alrededores del rascacielos para presenciar este hito.

La fase final, considerada la más peligrosa por los organizadores, comenzó al alcanzar la torre superior del edificio, donde los desplomes exigieron toda la fuerza de sus brazos. Desde allí avanzó por los anillos hasta la aguja, rematada por una pequeña esfera metálica suspendida sobre el vacío, donde se hizo un 'selfie' para la posteridad.

"Para mí, el reto más grande era mantenerme tranquilo (...). A medida que subía, me sentía más y más tranquilo, era muy divertido", apuntó Honnold.

Polémica alrededor del desafío

Conocido por ascender sin equipo de seguridad 'El Capitán' -una pared vertical de más de 900 metros de granito en el Parque Nacional de Yosemite (EE.UU.)-, logro reflejado en el documental ganador del Oscar 'Free Solo', Honnold recibió críticas desde el mismo momento en que anunció su intención de coronar el Taipei 101 bajo esta modalidad.

En algunos casos, esas críticas subrayaban la elevada tasa de muertes entre quienes practican este tipo de escalada; en otros, ponían el foco en su condición de marido y padre de dos niñas pequeñas. Cualquier imprevisto habría dejado a una mujer viuda y a dos menores de edad huérfanas.

Alex Honnold corona el Taipei 101.

Alex Honnold corona el Taipei 101.Chiang Ying-yingAP

De hecho, la organización se preparó para lo peor, con medidas como un retraso de diez segundos en la retransmisión para poder cortarla de inmediato si Honnold caía al vacío. El propio escalador se mantuvo en contacto constante con su equipo durante la ascensión, que contemplaba puntos de rescate a lo largo del edificio.

"Todo el equipo de hoy era de clase mundial. Para mí, es más fácil dar lo mejor de mí cuando confío en el equipo y sé que están dando lo mejor también (...). Fue increíble, un día espectacular", concluyó un Honnold que, casi una década después de alcanzar la cima de 'El Capitán', ha vuelto a hacer historia.

Alcaraz atemoriza a Paul como hicieron las leyendas y se clasifica para cuartos de final del Open de Australia

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En el culmen de la era esplendorosa del Big Three había un fenómeno que afectaba a la mayoría de sus rivales, si no a todos. Ante Roger Federer, Rafa Nadal o Novak Djokovic, no había manera. El resto saltaban derrotados a la pista, conscientes de su desventaja. Algunos tenistas que podían discutirles los partidos había perdido tantas veces ante ellos y de manera tan dolorosa que, ante una oportunidad de ganarles, temblaban, se encogían, reculaban. Ese mismo efecto provoca ya Carlos Alcaraz.

A sus 22 años hay adversarios que se entienden incapaces y saltan a la pista con el miedo en el cuerpo. Este domingo el estadounidense Tommy Paul pudo inquietar a Alcaraz, incluso llevarle al límite, y si perdió en tres sets por un rápido 7-6 (6), 6-4 y 7-5 fue porque en ningún momento pensó que podía hacer otra cosa. El partido fue más igualado que lo indica el marcador, pero Alcaraz alcanzó los cuartos de final del Open de Australia sin un rasguño.

Fue también mérito suyo, por supuesto, y de una nueva habilidad que también recuerda a las leyendas. Antes Alcaraz volaba durante la mayor parte de los partidos y, en algunos momentos, se relajaba y se metía en líos. Ahora, alcanzada la madurez, domina esos altibajos: es él quien decide cuándo embestir y cuándo esperar.

IZHAR KHANAFP

Este domingo ambas circunstancias, el temor de Paul y el control del número uno, convergieron en un primer set largo, tenso y decisivo: su desenlace fue el desenlace del encuentro. El estadounidense, de vuelta a su mejor nivel después de una lesión, tuvo hasta tres oportunidades para llevarse el set y entregó las tres. La primera fue obra de Alcaraz, que recuperó un ‘break’ temprano. Pero las dos siguientes fueron errores suyos. En el ‘tie-break’, Paul exageró su tenis duro y adquirió ventaja -se puso 5-4 y dos saques a su favor-, pero acabó deprimido entre fallos y doble faltas.

Fiabilidad con el saque

A partir de entonces, en el segundo y tercer set sólo quedaba esperar la arremetida de Alcaraz. Ante el número uno, muy seguro con su saque y su derecha, el yankee ya no volvió a tener ni una opción de rotura, menos de victoria. Todo estaba decidido.

"Estoy muy contento de haber ganado en tres sets. Tommy ha jugado a un gran nivel desde el principio y yo he tenido que trabajar para igualarle", analizaba el español que ahora se enfrentará al vencedor del duelo entre Alex De Miñaur y Aleksandr Bublik. En la entrevista post-partido, además, se felicitaba por su porcentaje de primeros servicios (70%), una de sus armas durante el encuentro: "Me sorprende hasta a mí, para ser sincero. Llevo mucho tiempo trabajando mi saque y ahora estoy apreciando los resultados"