Zverev se lanza a por su primer Grand Slam: derrota a Mensik y espera rival en la final de Roland Garros

Zverev se lanza a por su primer Grand Slam: derrota a Mensik y espera rival en la final de Roland Garros

Hasta que no acabe la final de este Roland Garros, hasta que no levante la Copa de los Mosqueteros y se haga fotos con ella, descorche el champán en el vestuario y se marche a celebrarlo en algún restaurante chic de París, quedará la duda de si Alexander Zverev es capaz de ganar un Grand Slam. Finalista aquí en 2024, en el US Open de 2020 y en el Open de Australia de 2025, arrastra desde hace años esa etiqueta de tenista maldito. Cuando apareció en el circuito ATP se topó con Novak Djokovic y Rafa Nadal —no tanto con Roger Federer— y su madurez coincidió con la eclosión de Carlos Alcaraz y Jannik Sinner. Así, imposible.

Tipo melancólico e indescifrable, siempre con la polémica a cuestas y envuelto en graves acusaciones, parecía incluso que se había rendido a la derrota, más aún cada vez que se cruzaba con el italiano. Pero este Roland Garros, este rarísimo Roland Garros, apareció como su bote salvavidas y, de momento, se ha abalanzado sobre él con todas sus fuerzas. ¿Será, por fin, campeón de un grande? Hasta ahora ha hecho todo lo que está en su mano. Hasta el domingo (15.00 horas, Eurosport), ante el vencedor del duelo entre Flavio Cobolli y Matteo Arnaldi, quedará la duda.

Firme a lo largo del torneo, este viernes derrotó al joven Jakub Mensik por 7-5, 6-2, 3-6 y 6-3 en su versión más brillante, mejor incluso que en cuartos de final ante Rafa Jódar. En varios momentos, especialmente en el segundo y el cuarto set, Zverev estuvo de dulce: decidido a por la victoria, conectado con su juego, potente, agresivo, afinado. Todo le salía al alemán; en ningún momento dudaba. Mensik recurría una y otra vez al saque y volea para ir sumando, pero Zverev le castigaba cada segundo servicio con un resto valiente, una y otra y otra vez. Hizo aquello que tantas veces le ha exigido su entorno, los expertos, el mundo del tenis en general.

En el tercer set, cuando ya todo parecía decidido, Mensik adujo unas molestias en el cuello, se marchó unos minutos al vestuario a recibir tratamiento y, entonces sí, el número tres del mundo pensó demasiado. ¿Era otra vez finalista de un Grand Slam? ¿Qué pasaría el domingo? La cercanía de la mayor alegría de su vida le asaltó la mente y, en esa ensoñación, Mensik regresó a la pista y le arrebató el set. Pero en cuanto Zverev volvió a la tierra batida, recuperó su juego y se hizo con el triunfo. El domingo volverá a aspirar a su primer título grande. Hasta que no acabe y confirme, y celebre, y disfrute, le rodeará la duda.

kpd