Después de la derrota en la final de la Supercopa de España contra el Barcelona, el Real Madrid ha anunciado por sorpresa, en la tarde de este lunes lo siguiente: “De mutuo acuerdo entre el club y Xabi Alonso se ha decidido poner fin a su etapa como entrenador del primer equipo”. Álvaro Arbeloa, entrenador del Castilla, sustituirá al tolosarra al frente del primer equipo.
La situación del técnico vasco se había complicado desde la derrota contra el Celta en el Bernabéu a principios del mes de diciembre y durante las últimas semanas su puesto ha estado en entredicho, con la dirección general del club peinando el mercado en busca de sustitutos.
Parecía que tras las victorias de final de año y de enero ante el Betis y el Atlético de Madrid y de competir la final de la Supercopa, el de Tolosa tenía margen para seguir mejorando la situación, pero el regreso a Madrid desde Arabia ha acelerado todo en apenas unas horas.
“Xabi Alonso siempre tendrá el cariño y la admiración de todo el madridismo porque es una leyenda del Real Madrid y ha representado en todo momento los valores de nuestro club. El Real Madrid siempre será su casa”, ha manifestado el Madrid en el comunicado en su web.
“Nuestro club agradece a Xabi Alonso y a todo su equipo técnico el trabajo y la dedicación en todo este tiempo, y les desea mucha suerte en esta nueva etapa de sus vidas”, ha añadido.
Se trata de un movimiento completamente inesperado, pues todo lo que salía desde dentro del club en las horas posteriores a la final de la Supercopa parecía encaminado a mantener la calma en el banquillo. El equipo está segundo en Liga, a cuatro puntos del Barça, y con pie y medio entre los ocho primeros de la fase de grupos de la Champions, donde le queda recibir al Mónaco en el Bernabéu (martes 20 de enero) y visitar al Benfica (miércoles 28).
Alonso ha cumplido, pues, apenas medio año como entrenador del primer equipo. El hombre que vino a regañadientes para el Mundial de clubes (él no quería pero el club no le dio opción) cayó en semifinales de aquel torneo contra el PSG de manera estrepitosa, pero ahí no se le juzgó, aunque ya hubo algún detalle que hizo mirar con desconfianza su figura desde el palco.
Después llegaría la temporada, con un inicio arrollador, ganando todos los partidos hasta estrellarse en el Metropolitano contra el Atlético. Esa fue su primera gran mancha. Después, la falta de una idea futbolística y los tropiezos inesperados (sobre todo el del Celta) han terminado con una carrera muy corta. Se marcha con 34 partidos dirigidos, con 24 victorias, 4 empates y 6 derrotas.






