No habrá, de nuevo, aficionados rojiblancos en el Reale Arena. Ambas entidades acordaron hace unas semanas no venderse entradas de visitante esta temporada. Así, no se verán camisetas colchoneras ante la Real Sociedad, al menos, no en el cupo de entradas para el equipo de fuera.
La visita del Atlético de Madrid llega justo después de unos graves incidentes provocados por los aficionados ultras del Anderlecht en Europa League. Las imágenes que siguen circulando por redes sociales dan miedo y se trata de un milagro que no haya habido heridos de gravedad por el comportamiento de cierta parte de la afición belga.
El sábado se ponían en libertad a los últimos tres de los cinco detenidos que la Ertzaintza aprehendía tras lanzar sillas y trozos de metacrilato a los realistas que se sentaban en la grada de debajo de la afición visitante. El cuerpo policial se vio obligado a intervenir durante el partido para detener los incidentes provocados por los ultras. Las detenciones se produjeron todas en el estadio de la Real.
Sin embargo, la Ertzaintza ha comunicado a la coordinación de seguridad del Atlético de Madrid que no hay problema con la visita de los colchoneros al Reale Arena. No hay conocimiento de ningún desplazamiento, algo que viene siendo lo habitual desde el asesinato de Aitor Zabaleta a manos de Ricardo Guerra, seguidor del Frente Atlético en 1998. Son ya 26 años desde que se produjo el trágico suceso en las inmediaciones del estadio Vicente Calderón. Este suceso alteró el status entre las aficiones y las diferencias entre las ideologías de los seguidores ultras hizo el resto.
El Frente Atlético es un grupo de pensamiento de ultraderecha mientras que los radicales realistas, bajo el nombre de Peña Mujika, hoy dentro de la Bultzada Taldea, son nacionalistas vascos de ultraizquierda. Controlados en la liga, el último encontronazo entre ambos se produjo en la Copa de la Reina en 2019 en los aledaños del estadio de Los Cármenes. Aunque, en 2022, varios radicales apedrearon el autobús del Atlético de Madrid obligando a Imanol Alguacil y al club a través de un comunicado a pedir perdón y a condenar los actos violentos de una «minoría que no representa la afición realista».
Esas diferencias entre aficiones ultras no supone distancia entre clubes que, a nivel deportivo, llevan varios movimientos entre ambos como el fichaje de Le Normand por los rojiblancos esta temporada y la cesión de Javi Galán a los txuri urdin el curso pasado.
Lucha contra los radicales
Además, ambas entidades llevan en común una semana de violencia en sus estadios causada por los ultras. A los incidentes ya mencionados de los radicales del Anderlecht, cabe recordar la paralización del derbi del pasado domingo por el lanzamiento de objetos al portero del Real Madrid, Thibaut Courtois.
El Atlético de Madrid ya confirmó recientemente la identificación de otros dos responsables de estos incidentes a los que ha procedido a expulsar de manera permanente. Estas personas, dos de los encapuchados a los que se pudo ver departiendo con los jugadores rojiblancos durante la suspensión del juego, no podrán volver a pisar instalaciones del Atlético de Madrid y también han perdido definitivamente su condición de socio.
Julián tenía apenas dos años cuando Rafa Varas le conoció. Llegó de la mano de su abuela materna junto a sus hermanos y, cuando pisó el campo del Club Atlético Calchín, corrió como loco a por un balón que era más grande que él y se puso a conducirlo de banda a banda. "Este nos va a salvar", le dijo el primer entrenador del argentino a la abuela. Más de 20 años después, nunca unas palabras sonaron tan acertadas.
La temporada pasada, Julián Álvarez (Calchín, Argentina, 25 años) ya había ganado un Mundial jugando junto a Messi, juntando así dos de sus sueños infantiles, y había vivido su mejor momento en el Manchester City a nivel individual, aunque se terminara escapando la Champions. Era el noveno jugador más utilizado de la plantilla, había marcado 19 goles y por fin era una pieza fundamental para Pep Guardiola. Pero, tras dos años en Manchester, Julián "necesitaba un cambio".
En las oficinas del Atlético daban por hecho que el fichaje de Sorloth dejaba casi cerrada la plantilla. Sin embargo, Fernando Hidalgo, el representante de Julián, llama a Miguel Ángel Gil. "Al chico le gustaría jugar en el Atlético", le dice. El siguiente paso es una conversación entre el Consejero Delegado rojiblanco y Ferrán Soriano, director ejecutivo del City. Ambos se conocen desde hace años, pero en el Metropolitano, de esa llamada telefónica, extraen una conclusión: el fichaje es imposible.
Ocurre que el agente del futbolista insiste, y entonces empieza una riada de llamadas. De Gil con el jugador, con su padre, de Simeone con el propio Julián... Y es esa llamada, la del Cholo (que estaba como loco ante la posibilidad del fichaje) al delantero la que reaviva la operación. Julián habla con Guardiola y le dice que quiere salir. El técnico da luz verde a ese adiós, aunque el primer precio que pone el City es desorbitado.
Sin embargo, como la opción ya era real, el Atlético empieza a echar cuentas. Recién aprobada (finales de junio) la ampliación de capital de 70 millones, en el club se volvieron "locos", según fuentes cercanas a esas negociaciones. Tras las inversiones en Le Normand (35 millones más variables), Gallagher (casi un intercambio por Joao Félix) y Sorloth (otros 35 millones más variables), Miguel Ángel Gil, durante un crucero, cierra la operación en 80 millones, que subirán otros 10 si se cumplen ciertos requisitos.
Hay quien, en el club, sintió mucho vértigo ante el fichaje, pues una inversión tan alta siempre es un riesgo, y aquí vuelve a lucir el nombre de Joao Félix. Sin embargo, estos primeros meses en el Atlético han disipado esas dudas. "Es buen chico. Introvertido, trabajador, discreto", definen a Julián en las oficinas. "Educado y humilde", añaden desde el vestuario. "Debe ser difícil llevarse mal con él", bromean las mismas fuentes.
Entre los trabajadores que rodean al primer equipo llama la atención esa personalidad del futbolista que, pese a viajar a todos los desplazamientos rodeado de un grupo de 11 personas (su novia, sus hermanos, las novias de los hermanos, padres, agentes, etc...), es capaz de aislarse y enseñarse como un profesional al que no cabe reproche alguno.
Y es que Julián Álvarez ha sido un hombre muy apegado a su familia desde pequeño. Los tres hermanos, Rafael, Agustín y el propio Julián se pasaban horas jugando al fútbol en una canchita muy próxima a su casa de Calchín. También iban juntos a los entrenamientos del equipo desde el Centro Educativo Rivera Indarte de esta población argentina de poco más de 2.000 habitantes. "A los tres o cuatro años ya vimos que era un nene diferente, tanto en lo físico como en lo técnico. Era especial", explica Rafa Varas, ese primer entrenador de Julián en el Atlético Calchín, a EL MUNDO.
Esos focos nunca deslumbraron al joven, que siempre se mantuvo humilde pese a su superioridad en el campo. "No recuerdo si con 9 o 10 años, le veo hacer un gol de rabona tras driblar a todo el equipo contrario. No lo festejó. Le aplaudió todo el estadio, incluso los padres de los rivales", recuerda Varas. Esa "varita" que dice su técnico que tenía, la vio también un ojeador argentino, Piero Foglia, que le consiguió una prueba en el Real Madrid con apenas 11 años. También les llamó el padre de Messi como intermediario del FC Barcelona: "Fue halagador, pero ya se había tomado el compromiso de viajar para la invitación del Madri"», explicó en una entrevista su padre.
Fueron apenas 20 días en España en los que el jugador argentino se calzó la camiseta del (hoy) eterno rival y con la que consiguió ganar un torneo de infantiles en Peralada (Girona). No obstante, la reglamentación impidió que los blancos pudieran hacerle un contrato a Julián, y él y su padre volvieron a Argentina. La Araña, apodo que le pusieron sus hermanos al ser imposible quitarle el balón, terminó en River, club del que siempre había sido hincha. River le puso el foco, el City, la lanzadera y con el Atlético ha despegado.
El argentino en un torneo infantil con el Real Madrid.IG
Su partido ante el Leverkusen dio la vuelta al mundo. Simeone le considera el relevo natural de Griezmann como estrella rojiblanca. En el vestuario secundan la ilusión del entrenador: "Lo vemos como todo el mundo, como un crack", afirman. De momento, lleva ya 16 goles y cuatro asistencias esta temporada y es el pichichi del equipo.
El clan argentino
La clave del encaje de Julián en el Metropolitano es el clan argentino, el mismo con el que fue campeón del Mundo en Qatar en 2022. Correa, De Paul y Molina (y Giuliano, que no estuvo en el Mundial) son la pandilla de Julián en España y los que le abrasaron a llamadas para que fichara por el Atlético. Con ellos se le vio en unas imágenes en una fiesta en Navidad, algo raro, porque Julián es un hombre tranquilo y que prefiere pasar el tiempo con su novia, Emilia Ferrero. Junto a ella y su perro Tarzán celebró recientemente sus 25 años.
La pareja se tuvo que mudar a otra urbanización del norte de Madrid después de que se descubriera que la primera casa que alquilaron en Boadilla del Monte era en la que se fotografió al Rey Emérito en actitud cariñosa junto a Bárbara Rey. Los paparazzis se apostaron en la puerta de un futbolista que siempre ha rehuido de los focos, aunque todos los del Metropolitano, y hoy también algunos del Bernabéu, le apunten a él.
La historia de la camioneta
Rafa Varas
Cuando llegó la pandemia no pude seguir trabajando en el fútbol así que tuve que buscar otro empleo. Me puse a vender alimentos a los supermercados a mi pueblo. Había pensado en vender mi coche porque se me había quedado pequeño para hacer el reparto y se lo estuve comentando a su padre. Doce horas después aparece una furgoneta en mi casa. "Te lo regala La Araña", me dijo su padre. Nos abrazamos y nos pusimos a llorar. Eso fue un sábado y como él estaba concentrado con su equipo no sabía si llamarle por si lo molestaba. A las 22.05 me envió un mensaje: "¿Te llegó el regalo?". Me puse a llorar otra vez. Esas cosas no pasan muy a menudo. El gesto no me sorprende conociéndole a él y a su familia. Él antes me había regalado una camiseta autografiada y ya estaba feliz.
Hay niños que nacen con un talento y, lo que es más importante, lo descubren pronto. Julian Brandt (Bremen, 1996) encontró rápido que el suyo estaba en los pies. Pasó rápidamente por las canteras del S. C. Borgfeld y el F. C. Oberneuland para llegar con 15 años a la del Wolfsburgo.
Antes de los 20 años ya tenía la Medalla Fritz Walter de plata al mejor futbolista menor de diecisiete años y la de oro al de menor de 18, así como su presencia entre los candidatos al Golden Boy de 2016 que se llevó el portugués Renato Sanches. Se convirtió en uno de los futbolistas más jóvenes en llegar a 100 partidos en la Bundesliga y el más precoz desde Gerd Müller en marcar en seis partidos consecutivos fuera de casa.
Su irrupción en la Bundesliga con el Leverkusen fue meteórica, protagonizada, principalmente, por su habilidad en el último tercio de campo. "Mi debut ante el PSG fue una locura", recordó Brandt en una entrevista para su club, aunque realmente sus primeros minutos con el Leverkusen fueron unos días antes en febrero de 2014 frente al Schalke 04.
Vínculo con Witsel
Posteriormente, su conexión con Havertz, uno de sus mejores amigos en el mundo del fútbol y bautizada como Bravertz por la prensa alemana fue muy fructífera para el Leverkusen. Entonces, la pareja se separó uno para ir al Chelsea y otro para el Dortmund. Mientras Havertz siguió manteniendo esa estela de superestrella, la de Brandt parecía haberse apagado un poco, especialmente tras lo fuerte que había entrado en la liga alemana y la personalidad que había mostrado desde su juventud.
Así, en 2019 llega al conjunto amarillo con el que no puede tener mejor comienzo. Apenas 10 minutos después de saltar al campo, consiguió marcar su primer gol para el Dortmund. Fue, además, tras un pase de Witsel, que el próximo miércoles lo tendrá en frente y será, posiblemente, uno de los que se encargue de su marcaje.
Quizás Brandt tuviera pinta de superestrella cuando abandonó el domicilio familiar que compartía con sus padres, Heike y Jürgen, hoy su representante, y sus dos hermanos, Jascha y Jannis. Con ambos comparte profesión y hobbies. Uno de ellos, el backgammon, no es que sea muy propio de jóvenes de esta época, pero Julian siempre ha sido precoz para todo. "Cuando veía a mi hermano con el maletín ese a todas partes, decidí probar y me gustó", manifestó en una entrevista para su club.
Madurez
Quizás ya sin el ego y la purpurina de los primeros años y con la madurez de la edad, ya son 27, a Brandt le ha llegado uno de sus mejores momentos de juego. El futbolista alemán es el máximo asistente de su equipo con 11 pases de gol y el tercer máximo anotador tras Fullkrug y Malen, con seis tantos.
Más centrado en su posición en el campo, sin la necesidad de buscar el regate de sus primeras épocas de extremo, su juego se ha acercado al área y va camino de superar sus números de las últimas temporadas. Lleva más asistencias que nunca y está a dos goles de igualar su registro con el Dortmund y a cinco del mejor de su carrera.
Brandt, celebra un tanto del Dortmund.
Es increíble que esta 'vieja promesa' del fútbol alemán lleve ya más de 400 partidos, 200 de ellos con el Borussia Dortmund. "Da miedo que el tiempo haya pasado tan rápido", expresaba el jugador ante los medios de su club cuando le decían que llevaba ya diez años en el fútbol profesional.
Sin tatuajes, familiar y discreto, cómo será la viejunez de Brandt para que haya admitido que las últimas apps que borró de su móvil hayan sido Facebook y Twitter. El miércoles en el Metropolitano se jugará otra partida y no será de backgammon. Él será una ficha clave.
"Siento fuego en el estómago cuando pienso en las finales perdidas, me gustaría volver atrás para intentar dar un paso más". Estas palabras podrían reflejar la actitud de cualquier deportista que ha sufrido dolorosas derrotas que "se quedan para siempre en tu vida", pero en la boca de Harry Kane suenan especialmente desgraciadas. Uno de los mejores delanteros de la historia de Inglaterra no ha podido ganar ningún título en 14 años como profesional y ha perdido seis finales en ese periodo: la maldición de Kane.
Si nos referimos sólo a los títulos que se dirimen en finales, Kane ha perdido con el Tottenham dos Carabao Cup ante Chelsea en 2015 y Manchester City en 2021 y la final de Champions frente al Liverpool en 2019. Con Inglaterra ha sido derrotado en las Eurocopas de 2021 y 2024, la primera en penaltis ante Italia y la segunda en la prórroga contra España. Y la última, la Supercopa de Alemania en 2023 ante el Leipzig tras su mudanza a Múnich.
El fichaje de Kane por el Bayern en el verano de 2023 pareció un movimiento estratégico del delantero inglés para romper con esa preocupante sequía. El Tottenham, club en el que había jugado casi toda su carrera, no había ganado un título desde 2008, mientras que el conjunto bávaro había vencido en las últimas 11 Bundesligas y nada hacía presagiar que no consiguiera la duodécima seguida.
71 goles con su selección
"Las expectativas son ganar algo cada año, es lo que sentí el pasado", declaró el delantero en una entrevista a ESPN. Pero emergió el Bayer Leverkusen, con aquella histórica racha de imbatibilidad, y borró a los muniqueses del torneo. Así, el inglés recordó: "Como no ganamos hubo mucho ruido alrededor del club y con razón, así que cuando estás en estos sitios los estándares son altos tanto para ti como para el equipo".
Lo cierto es que los estándares de Kane han estado siempre muy por encima de la media. El delantero británico es el máximo goleador de la historia de su país con 71 tantos en 105 partidos. Para poner en perspectiva esa cifra hay que situar al segundo, que es Wayne Rooney con 53 en 120 duelos, o al mítico Bobby Charlton, tercero, con 49 en 106. Sus goles, además, han llegado en grandes torneos como en el Mundial de Rusia de 2018 o la última Eurocopa en los que fue el pichichi de ambos torneos con seis y cinco tantos respectivamente, aunque en la cita alemana empató con el español Dani Olmo.
En los dos clubs en los que ha militado, el Tottenham y el Bayern, sus cifras anotadoras han sido siempre sobresalientes. En el conjunto británico es el máximo goleador histórico con 280 tantos y ha sido el pichichi de la Premier tres temporadas. En la escuadra bávara, en su primer año, casi alcanzó un gol por partido, y en este lleva 32 en 36 encuentros.
Gran asistente
Pero Kane no es un killer al uso. El británico añade a su juego una capacidad inmejorable para interpretar el fútbol, de ahí que año tras año esté también entre los mejores asistentes del club en el que milita. De hecho, en la temporada 2020-21 fue el máximo asistente de la Premier League con 14 pases definitivos. En el Tottenham completó 59 en 435 partidos y en el Bayern lleva 21 en 81.
Todo ello hace presagiar que este año la suerte de Kane pueda cambiar. Pese al batacazo en Copa ante el Leverkusen, marcado por la temprana expulsión de Manuel Neuer, parece que la Bundesliga, con seis puntos de ventaja sobre los chicos de Xabi Alonso a falta de 18 por disputarse, romperá esa larga sequía.
La otra oportunidad llega hoy, ante el Inter en los cuartos de la Liga de Campeones, el torneo preferido de Kane. "Ganarla ha sido mi sueño desde pequeño, tenemos la oportunidad este año y además en casa frente a nuestros fans del Allianz, lo que la haría aún más especial", apuntó. El torneo, que los germanos han conquistado en seis ocasiones, lo comenzaron de manera irregular, pero ahora son uno de los favoritos. Pero con sus antecedentes, el sueño podría convertirse en pesadilla.