Nada más poner pie el lunes en Nagoya, la caravana de la Fórmula 1, formada por unas 4.000 personas, empezó a asumir el lado positivo y negativo de un GP de Japón en plena primavera. La buena noticia era que, por primera vez desde su estreno en el Mundial (1976), la carrera quedaba fuera de la temporada de tifones. De hecho, la fina lluvia que ayer empañó la doble sesión de entrenamientos libres va a disminuir su impacto a lo largo del fin de sem
Hazte Premium desde 1€ el primer mes
Aprovecha esta oferta por tiempo limitado y accede a todo el contenido web
A mitad de la tarde, unos mensajes anónimos llenaron de estupor a la Fórmula 1 en Bahrein. El asunto de esos correos electrónicos, enviados a un centenar de destinatarios -altos cargos de la FIA, directores de equipo, periodistas acreditados...- rezaba lo siguiente: "A raíz de la reciente investigación en torno a Red Bull le interesará ver el material adjunto". Estos documentos contenían el enlace a un archivo de Google Drive y mostraban presuntas conversaciones entre Christian Horner y la empleada de Red Bull que le acusa de un presunto abuso sexual. Tan turbia se volvió la situación que Horner, tras evitar a la prensa por la mañana, tuvo que emitir un comunicado.
"No haré comentarios sobre especulaciones anónimas, pero reitero que siempre he negado las acusaciones", subrayó el team principal de Red Bull. Las citadas conversaciones de Whatsapp y fotografías habían llegado también a Jos Verstappen, el padre del tricampeón mundial. El hospitality del mejor equipo del Mundial se convirtió, en cuestión de minutos, en un hervidero. A falta de confirmar la veracidad de los documentos, lo cierto es que Horner se ve cada día más acorralado. De poco parece servir ahora la investigación interna que lo exculpaba. Porque el miércoles, cuando Red Bull quiso echar tierra sobre el asunto, ni siquiera dio a conocer un detalle sobre las acusaciones o las pruebas presentadas por la víctima.
A Horner se le esperaba con impaciencia a primera hora, pero no se presentó a la cita. Asedidado por la presión mediática, quiso limitarse a su labor en el muro durante la doble sesión de entrenamientos, dejando plantada a la prensa, que sólo reclamaba respuestas. O mejor, alguna explicación pormenorizada de su presunto abuso sexual contra una subordinada. El vacío de Horner fue ocupado por Toto Wolff, su gran rival en Mercedes, muy categórico a la hora de denunciar que la F1 "necesita más transparencia" en situaciones como esta.
"No se puede mirar entre bambalinas"
El escándalo que ha infectado el paddock durante las últimas semanas permitió a Wolff despacharse a gusto. En compañía de Zak Brown, Fred Vasseur y Laurent Mekies, sus homólogos en McLaren, Ferrari y Visa Cash App RB, el austriaco se acomodó en el asiento para apuntar mejor su disparo. "Mi opinión personal es que realmente no se puede mirar entre bambalinas", lanzó el team principal de las Flechas de Plata. Se refería, claro, al modo en que Red Bull había dado carpetazo al asunto.
A juicio del gigante de los refrescos energéticos, su procedimiento contra Horner fue "justo, riguroso e imparcial". Y al manejar "información privada de las partes y de terceros" mantendrá silencio "por respeto a todos los implicados". Incluida Geri Halliwell, esposa de Horner y ex miembro de las Spice Girls. Sin mencionar a otros personajes públicos con una influencia aún más decisiva. Porque la mancha sobre Horner amenaza con extenderse por las moquetas de Red Bull, escenario de numerosas batallas intestinas.
Todo se precipitó con la muerte de Dietrich Mateschitz a finales de 2022. Aun sin responsabilidad ejecutiva, el fundador de la marca ejercía como reconocida figura de consenso. Por decirlo de otro modo, un mediador entre la división británica, comandada por Horner desde la fábrica de Fórmula 1 en Milton Keynes, y la rama dirigida por Oliver Mintzlaff, enfocada en el resto de áreas del negocio.
Alianza estratégica
El arrollador éxito de Horner, con seis títulos de constructores en la F1 más otros siete de pilotos para Sebastian Vettel y Max Verstappen, habría provocado recelos en la facción austriaca. No sólo por su poder casi omnímodo en Red Bull Racing, sino por las competencias adquiridas en Powertrains, la marca de motores con la que también quiso hacer frente a Mercedes y Ferrari. Sin olvidar su aventura en la fabricación de coches de calle, con el RB17, diseñado por Adrian Newey como mascarón de proa.
Esta misma semana, una de las voces más críticas con Horner ha sido la de Jim Farley, director ejecutivo de Ford, quien se ha quejado públicamente a través de un carta. Farley se antoja una pieza esencial, dado que liderará el suministro de motores a Red Bull a partir de 2026. Por lo tanto este escándalo compromete una alianza estratégica para la escudería que dominó de modo tiránico los tres últimos campeonatos.
Verstappen, en el garaje de Red Bull en Bahrein.EFE
Tras dos décadas bajo los focos del Gran Circo, Horner sabe de sobra cómo manejarse en una situación tan delicada. Y va a hacer lo posible para descubrir de dónde proceden las más escabrosas filtraciones. Desde que el diario De Telegraaf destapó el caso, Red Bull ha intentado ofrecer una imagen de normalidad. Como cada año, el team principal llevó la voz cantante durante la presentación del RB20 y durante la rueda de prensa de la FIA previa a los test. Además, las fabulosas prestaciones sobre la pista de la última genialidad de Newey ayudaron a destensar el ambiente.
Conviene subrayar también que Horner no fue apartado de su puesto en ningún momento. Tras negar las acusaciones, reiteró que dentro del garaje su trabajo sigue "como siempre". Si esta "distracción", como él mismo la ha definido, se cierra definitivamente, el horizonte se despejará para Verstappen. Pero si la víctima ejerce su derecho y apela la decisión, Red Bull podría afrontar más peligros de los que Ferrari o Mercedes le han presentado en la pista.
No le bastó con ganar seis de las 10 últimas carreras, cuando no se bajó ni una sola vez del podio. Tampoco fue suficiente con igualar el registro de 2016 de Lewis Hamilton, el último piloto que se había quedado sin el título pese a sumar más victorias que el campeón. Max Verstappen no pudo culminar la remontada que le hubiese valido el quinto título consecutivo, así que ese récord seguirá en poder de Michael Schumacher. Sin embargo, el Mundial 2025 será recordado como el más completo de un piloto al que ya muchos consideran el mejor de la historia.
Durante la rueda de prensa oficial de la FIA, un periodista abordó sin ambages esta cuestión con Verstappen: ¿Ha sido la mejor temporada de tu vida? "Sí, creo que sí. A veces he odiado este coche, pero también me ha encantado. Y siempre he intentado sacarle el máximo partido, incluso en los fines de semana difíciles", contestó el tetracampeón. Después de las 24 carreras, sólo cabe atribuirle un borrón durante el GP de España, donde causó una choque contra George Russell por la que le sancionaron con 10 segundos, y un trompo en la resalida del GP de Gran Bretaña.
"Estoy aquí sentado ahora mismo con una mejor sensación que la del año pasado por estas fechas. Por supuesto que es una pena no haber conquistado el título, pero al mismo tiempo, durante mucho tiempo ni siquiera pensé en ello. Nunca me sentí capaz hasta hace unas semanas", añadió el líder de Red Bull, elegido mejor piloto del domingo en Yas Marina. Su cuarto galardón consecutivo en el voto popular, una racha nunca vista.
Doble intervención de Antonelli
Sólo dos puntos le separaron del título, la menor diferencia desde 2008. Los dos puntos que Andrea Kimi Antonelli perdió, tras un error flagrante en la última vuelta del GP de Qatar, frente a Lando Norris. Por si fuera poco, durante el GP de Austria, el rookie de Mercedes ya le había condenado a su único abandono del curso, tras provocar una colisión en la subida a la curva 3 del Red Bull Ring.
Pese a esos dos lunares, Verstappen cierra su antológico Mundial 2025 como el piloto con más victorias (ocho), poles (ocho) y vueltas en cabeza (454). A estas cifras hay que añadir cinco segundos puestos, dos terceros, 20 top-5 , 23 carreras en los puntos, 23 presencias en la Q3 y 12 salidas desde la primera línea de la parrilla. Tras un mal arranque, sin opción alguna ante McLaren, Red Bull despidió a Christian Horner, su team principal durante las dos últimas décadas. Así que Max debió salir al paso de los rumores y confirmar su continuidad en 2026. Laurent Mekies, el nuevo jefe, consiguió una mejor comprensión del coche, igualando sus prestaciones frente al MCL-39. Todo gracias a unas novedades en el suelo del monoplaza, introducidas desde el GP de Italia.
"Fue un cambio importante, pero surgió gracias a la colaboración con Laurent. Es un ingeniero excelente. Ambos aplicaron una nueva forma de analizar los detalles, de decir que los datos del simulador ya no importan, sino que lo que importa es lo que marca el cronómetro", explicó Helmut Marko, asesor de Red Bull, sobre la transformación del monoplaza. Un RB-21 que sólo él pudo llevar al límite. Durante la qualy de Monza, Verstappen marcó la vuelta más rápida en la historia de la F1 (1:18.792) a una velocidad media de 264,68 km/h. Al día siguiente ganó con 19 segundos de ventaja frente a Norris. Ese asombroso septiembre iba a completarlo con un triunfo en el legendario Nordschleife al volante de un Porsche GT4, un grand chelem en el GP de Azerbaiyán y otro debut con un Ferrari GT3 en el Infierno Verde.
El RB-21 de Verstappen, en cabeza, durante el GP de Abu Dhabi.AFP
El 8 de noviembre, una eliminación en la Q1 del GP de Sao Paulo, por falta de ritmo, extremó aún más la dificultad del desafío. Por supuesto, Red Bull no podía contar con la ayuda de Yuki Tsunoda, desquiciado, fuera de la dinámica, en la línea de Liam Lawson, que apenas aguantó dos grandes premios. Para entender la importancia de Verstappen en su equipo, baste señalar que se ha apuntado 66 de las 71 últimas victorias, 48 de las 51 últimas poles y 105 de los 136 últimos podios. Sólo ha perdido dos de las últimas 48 sesiones clasificatorias. Ni siquiera Schumacher tuvo un influjo tan arrollador en Ferrari.
"Felicidades a Lando, se lo merece. Pero Max está claramente por encima del resto", zanjó Alain Prost durante su participación televisiva en Yas Marina. Desde 2022, con la normativa del efecto suelo, Verstappen se ha confirmado como el absoluto jerarca de la F1, dejando en evidencia a rivales como Charles Leclerc, Hamilton o Russell. Ni siquiera el monegasco tampoco pudo echarle una mano en la pugna decisiva ante Norris. "Charles se esforzó al máximo para subir al podio. Fue impresionante verlo. Pero, claro, optaron por una doble parada, lo que lo complicó todo aún más", analizó tras la carrera.
El futuro de Lambiase
Tras perder su corona, el próximo año Verstappen deberá renunciar al dorsal 1, aunque según él mismo adelantó, no regresará al 33. Lo más probable es que regrese al 3, su favorito durante sus primeros años. Un guiño nostálgico, muy en la línea del cierre del curso en Abu Dhabi. Tras bajar del podio, Verstappen posó para la foto de familia a la puerta del garaje de Red Bull. En ese instante no perdió la oportunidad de posar con su mujer, Kelly, madre de la pequeña Lily, y Penelope, su hijastra.
En ese momento, muchos querían capturar otro momento con Gianpiero Lambiase, su ingeniero de pista. Sin embargo, no hubo rastro del italiano, que tras la carrera había roto a llorar en el muro delante de las cámaras. Durante los últimos meses, Lambiase ha sufrido problemas personales que le impidieron acudir a algunas carreras. ''Ha sido un año emotivo. No quiero entrar en detalles, pero ha sido duro", reveló Verstappen, que le mantiene como su hombre de estricta confianza desde mediados de 2016. Al parecer, Red Bull definirá durante este invierno el futuro de Lambiase y su continuidad en el Mundial 2026. "Estoy deseando ponerme al día con él. No sólo es mi ingeniero, sino que lo veo como un amigo", concluyó el holandés.
La sesión del jueves en la Bolsa de Milán se vio sacudida por una caída del 15% en las acciones de Ferrari. Un histórico desplome cuyas causas trascendían la Fórmula 1, pero que ayudaba a perfilar el actual momento del equipo. Tras el fiasco del GP de Singapur, la plana mayor de la Scuderia se reunió en las oficinas de Maranello. El presidente John Elkann, el director ejecutivo Benedetto Vigna y el resto de altos mandos abordaron la crisis estructural, en busca de soluciones urgentes. Nadie descarta ya una reestructuración integral, que incluiría a Fred Vasseur, Charles Leclerc y Lewis Hamilton. Nada menos que su team principal y su pareja de pilotos.
El pasado 31 de julio, Vasseur firmó una renovación multianual con la que nadie contaba. Hoy, cinco semanas después, los empleados de Maranello parecen haber perdido la fe en su jefe. Según las últimas filtraciones, los departamentos de la fábrica han venido trabajando bajo directrices contradictorias, ignorando las peticiones de sus pilotos y apostándolo todo a una nueva suspensión trasera. Un cambio que debía corregir los problemas con las alturas del SF-25 y mejorar su manejabilidad.
Nada de esto ha funcionado y para muestra, un aterrador dato. Durante las cuatro últimas carreras, Ferrari apenas ha sumado 38 puntos, menos de la mitad que Red Bull (96), McLaren (91) y Mercedes (89). El peor modo de afrontar la revolución normativa prevista para 2026. Ante tantas convulsiones, Leclerc habría iniciado ya conversaciones con Mercedes y Hamilton, de 40 años, quedaría a un paso de la retirada.
Cinco podios tras 18 carreras
La debacle en el Mundial 2025 puede explicarse al calor de las expectativas generadas a comienzos de curso, cuando el fichaje de Hamilton disparó la euforia. Hoy, 18 carreras después, Ferrari ocupa la tercera plaza en el Mundial de Constructores, donde sólo cuenta con ocho puntos de ventaja ante Red Bull. De momento no ha logrado una sola victoria, por lo que podría cerrar su primer año en blanco desde 2021. Además ha tenido que conformarse con cinco podios, cuando la temporada pasada acabó líder en esa estadística (22).
A última hora del pasado domingo, mientras McLaren festejaba en Marina Bay su segundo título consecutivo, Ferrari intentaba defender a Hamilton ante los comisarios. Nada pudo hacer, sin embargo, para evitar el castigo a su piloto, que había cerrado la carrera recortando las últimas curvas, víctima de una avería en los frenos. A partir de entonces, el británico se enzarzó en sus redes sociales con Fernando Alonso, que le había acusado de contar con el favor de la FIA. Mal momento para el británico.
No pudo elegir peor momento el heptacampeón, que el próximo fin de semana podría establecer un infausto récord. En caso de quedar fuera del top-3 en Austin, uno de sus circuitos fetiche, se convertirá en el piloto con más carreras sin subir al podio en Ferrari, dejando atrás a Didier Pironi, que acumuló 18 entre 1981 y 1982. Desde marzo, el único momento de gloria para el heptacampeón fue su victoria en la sprint race de China, un logro que no cuenta en las estadísticas oficiales de podios.
Hamilton, cabizbajo, en el paddock de Marina Bay.EFE
A lo largo de estos siete meses, Hamilton no ha sido capaz de adaptar su estilo de pilotaje a un monoplaza impredecible. Pese a la colosal campaña de marketing que acompañó su fichaje, el balance actual con Leclerc (15-3 en carrera y 13-5 en qualy) deja en muy mal lugar a Sir Lewis, protagonista de numerosos roces con Riccardo Adami, su ingeniero de pista, a través de la radio. Sin olvidar sus habituales críticas públicas a la cúpula de Maranello ante las deficiencias del monoplaza rojo.
El aviso de Todt
A esos comentarios también se sumó Leclerc, cada vez más harto de la situación, pese a su privilegiado estatus en un equipo que desde hace seis años le considera Il Predestinato. "Muchos pilotos querrán ver la competitividad de su equipo antes de decidir si se quedan o cambian. Preveo un mercado de fichajes muy intenso", deslizó el jueves su agente, Nicolas Todt. La paciencia del monegasco se agota a la vista del paupérrimo balance de la temporada, donde Ferrari sólo ha liderado la tabla en 11 de las 62 sesiones disputadas. Dejando aparte la pole de Charles en Hungría, la mayorían pueden considerarse como glory runs, es decir, meros momentos de lucimiento en Mónaco, Silverstone y Monza, los grandes premios de casa.
Este desolador panorama deja en muy mal lugar a Vasseur, incapaz de reconducir el rumbo en su tercera temporada como team principal. Hace un año, la apuesta por Loic Serra como nuevo director técnico fue su único modo de responder a la pérdida de Enrico Cardile, fichado por Aston Martin, a quien no dudó en responsabilizar por las pobres prestaciones del SF-25. Pese a las evidencias, Vasseur sigue manteniendo su fe en el coche, convencido de que cuenta con un potencial aún sin explotar. A su alrededor, obviamente, se escuchan cada vez más voces críticas. El pasado fin de semana, una extraña anomalía con el peso del coche desquició a Leclerc, mientras la ya mencionada avería de frenos retrasó a Hamilton hasta la octava posición en la tabla.