Segaert roba la etapa de Novi Ligure en el Giro

Segaert roba la etapa de Novi Ligure en el Giro

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Etapa para sprinters. O etapa para no sprinters. Según. Para sprinters porque, en los últimos 80 kilómetros de los 175 de recorrido entre Imperia y Novi Ligure, dos puertos de 3ª podrían no ser suficientes para eliminarlos. Para no sprinters porque esos dos puertecitos podrían bastar para dejarlos atrás. Los dejaron. Pero tampoco ganó una escapada. Lo hizo, en solitario, saltando a tres kilómetros del final, Alec Segaert, belga, 23 años, del Bahrain Victorious, el mismo equipo del líder, Afonso Eulálio.

Etapa duodécima monotemática, dedicados los equipos sin velocistas a desprenderse de éstos y sus protectores durante el camino. No lo consiguieron en el primer puerto, el Colle Giovo. Todavía estaban todos bastante frescos. Sí en el segundo, el Bric Berton, 5,5 kms. al 6% y con una pendiente breve y máxima del 10%. Había que ver a Enric Mas tensando la cuerda tratando de romperla por el delgado hilo de los hombres rápidos.

Los ‘hombres rápidos’ son Jonathan Milan y Paul Magnier (los demás son ‘rapidillos’, incluso ahora Dylan Groenewegen). No aguantaron. Los esfuerzos del primer puerto les pasaron factura. Magnier, boqueando como un pez, se retrasó muy pronto. Milan, apretando los dientes, tardó un poco más. El puerto era corto y cabía la posibilidad de que ambos coronaran con una diferencia lo bastante escasa como para, con 53 kms. por delante, enlazar durante el descenso y el llano.

Tampoco lo lograron. Ellos y el grupito de penitentes que los acompañaban fueron perdiendo segundos paulatinamente. Por delante el Movistar, pensando en Orluis Aular, y los demás, pensando cada uno en los suyos, no paraban. Sin Milan ni Magnier, incluso Jhonatan Narváez, cercano a la ‘maglia ciclamino’, podía tener sus opciones. Odo estaba bastante abierto y alimentaba ambiciones de mucha gente.

Cuando todo parecía abocado a la ‘volata’ de un pelotón numeroso, surgió, a eso, a tres kilómetros, y en curva, Alec Segaert. Sorprendió por partida doble. Nadie esperaba ya, en ese momento y en ese lugar, una acción semejante. Y el grupo, cansados unos y otros de bregar contra Milan y Magnier, bajó los brazos y se rindió. Y Segaert, que no es la primera vez que hace algo parecido, como demostró este año en el G.P Denain, levantó el brazo, apretó el puño y sonrió. Aguantó porque es un gran contrarrelojista: campeón de Europa y subcampeón mundial sub-23 en 2023. Otra vez campeón europeo en 2024.

kpd