Pedro Rocha no podrá presentarse a las próximas elecciones a la presidencia de la Real Federación Española de Fútbol. El Juzgado número 2 de lo Contencioso Administrativo de la Audiencia Nacional le ha denegado el recurso en el que se solicitaban medidas cautelares contra su reciente inhabilitación por el Tribunal Administrativo del Deporte (TAD).
Así, sólo si el mismo organismo admite un recurso urgente ante esta decisión podría permitirle ser candidato en las próximas elecciones al principal organismo del fútbol español que se celebran el próximo 10 de septiembre. Un recurso que, como ha adelantado IUSPORT, ya se plantean los abogados del ex dirigente.
El TAD inhabilitó a Rocha por dos años por excederse en sus funciones y le impuso una sanción de 33.000 euros. El Tribunal Deportivo consideró que Rocha no estaba capacitado para despedir el ex secretario general de la RFEF, Andreu Camps, y que tampoco para prescindir de los servicios de GC Legal, el bufete al que pertenecía Tomás González Cueto.
Cuesta un mundo sumar 14 en cualquier cosa. Lo que darían muchos por hacerlo en la quiniela. Pero este Atlético lleva esos partidos seguidos ganando. No lo había hecho en toda su historia. Y es Simeone, el entrenador que muchos creían había cumplido un ciclo, el que lo ha conseguido. Suya por cierto es también la marca de 13 victorias, hace más de 12 años. Le valió un solitario tanto de Julián Álvarez para conseguirlo y tambien proclamarse campeón de invierno. La última vez que lo fue terminó también al final de la temporada en lo alto del cajón. Y este Atlético lo quiere, lo busca y lo ansía. [Narración y estadísticas, 1-0]
Entre el pitido inicial y el primer momento que el balón tocó la red de Osasuna, la posesión había sido del 100% rojiblanca, 99,9% si contamos los despejes de los rojillos. La suerte del equipo que dirige Vicente Moreno es que lo que impulsó al interior de su portería fue el brazo de Griezmann y no su cabeza. Lo tenía pegado, sí, pero hizo el francés por moverlo para dirigir el esférico y el VAR le pilló.
Ese susto inicial sirvió para que el equipo visitante recordase que el fútbol se juega con el balón en los pies y no persiguiéndolo, pero esa primera estirada rojilla casi le cuesta el primer gol en una contra si Julián Álvarez hubiera sabido cómo mandar a la red un gran pase de Giuliano. Remató flojo a las manos de Sergio Herrera para desesperación del Cholo, que ya había negado con la cabeza tras el gol anulado al Principito.
Pasado el agobio inicial, el Atlético bajó un poco el ritmo y Osasuna subió algo sus líneas. Sin volverse loco el conjunto de un Vicente Moreno que, con la tablilla, quiso más llegar vivo al segundo tiempo que dominar desde el inicio. De hecho, Ante Budimir, tercer en el Pichichi de esta liga, inició el choque desde el banquillo. Simeone, por contra, ha encontrado una veta de oro y no piensa cambiar hasta que se agote. Hace pequeñas variaciones, como la salida de Molina por Llorente y la obligada de Le Normand por Giménez, pero el resto es inamovible.
El partido se igualó y el Atlético de Madrid comenzó a echar de menos a su Armada Argentina. Julián, el más activo, tuvo tres ocasiones, dos de ellas claras, pero no debe de haber vuelto igual de fino tras su paso por el parón navideño. De Paul, por su parte, estuvo más espeso, a chispazos, no con la regularidad de otros partidos y Molina, fue el que criticó la parroquia antes de la lesión: fallón e inconsciente en defensa, pero algo más incisivo en ataque. Quizás Giuliano, un hombre que no conoce la palabra relax, estuvo más cercano a su nivel habitual de gran o, a veces, exceso de actividad.
Griezmann, tras marcar el tanto que fue anulado.THOMAS COEXAFP
Osasuna, de hecho, fue el último rival que se llevó algo positivo del Metropolitano. Fue en el último partido en casa de la temporada pasada, con todo decidido, y le consiguió endosar cuatro tantos a la portería que defendía Oblak. No obstante, si quería intentar una machada parecida, necesitaba pólvora arriba. El equipo echaba de menos a su delantero titular, aunque Raúl García, como su homólogo ya retirado, ponía mucho trabajo a nivel de presión y defensa.
Salió Lino tras el descanso, notaba Simeone un desequilibrio ofensivo entre ambas bandas, y veía que Galán no sufría con Rubén García así que decidió buscar la mordiente que aporta el brasileño arriba. Circunstancial o casualmente, el Atlético comenzó a empujar desde el inicio de la segunda parte. Quería la 14 seguida, quería que su técnico hiciera historia, quería el título de invierno. Giuliano estrelló la primera ocasión rojiblanca en la defensa rojilla. No perdonó Julián en la suya tras una gran dejada de cabeza de Lenglet a centro de Griezmann.
Faltó ambición
El gol espoleó a Vicente Moreno en el banquillo que hizo un triple cambio para asemejar Osasuna a lo que suele ser el resto de duelos. Oroz, Moncayola y Areso, al campo, aunque el Cisne seguía esperando turno. Sacó a Torró, un mariscal en el medio y el mejor rojillo sobre el campo, raro ahí el de Massanassa. Serían los cambios o sería el cansancio tras el parón, pero el Atlético dio un paso atrás muy peligroso para sus intereses y algo menos usual esta temporada.
Pero Osasuna pagó la falta de valentía inicial de su entrenador. Quizás con la actitud de los últimos minutos y un nueve arriba podría haber sacado otro resultado, pero a toro pasado todos somos Manolete. El Atlético y Simeone hacen historia y, también, se apuntan a la liga.
"Vestir la camiseta de la selección española es de lo más grande que me ha pasado en mi carrera. No sé si en algún momento volveré a ser una opción, pero he tomado la decisión de no volver a la Selección hasta que las cosas cambien y este tipo de actos no queden impunes". Han pasado dos años de estas palabras referidas al beso a Jenni Hermoso, pero este lunes Borja Iglesias (Santiago de Compostela, 1993) volverá a pisar la Ciudad del Fútbol de Las Rozas. Lo hace por méritos deportivos, es el delantero español más en racha, y porque las cosas han cambiado en la RFEF con Luis Rubiales fuera del organismo e inhabilitado.
Pueden parecer extemporáneas ese tipo de declaraciones, pero no en Borja Iglesias. El futbolista gallego ha abanderado siempre todo tipo de causas sociales especialmente la lucha contra la homofobia y el racismo, así como el propio feminismo. Muy comentadas han sido sus fotos con las uñas pintadas de negro, por el Black Lives Matter, o la imagen junto a su compañero Aitor Ruibal con un bolso en la boda de un miembro del cuerpo técnico del Betis. "Hay cosas que a mí de verdad me influyen como ser humano y, para mí, eso es más importante que mi profesión", apuntó en una entrevista.
Pero al nueve del Celta no le convoca Luis De La Fuente por ser un futbolista comprometido con causas sociales, sino porque su rendimiento en el campo es, quizás, el más alto de todos los delanteros españoles. Ninguno de los otros seis convocados por el seleccionador firma los números que tiene Borja Iglesias. El gallego ha marcado seis goles en los últimos siete partidos, podrían haber sido siete si enchufa el cabezazo que dispuso ayer ante el Atlético en el tercer minuto de partido. Lo ha hecho, además, con 100 minutos menos de juego que Ferran Torres, el que más se le acerca a su rendimiento goleador.
El Panda está feliz y eso se le nota en el campo. Los futbolistas, especialmente los delanteros, son de rachas y, también, de estabilidad deportiva y emocional. Iglesias la ha encontrado en su 'vuelta a casa'. Tras no terminar de encontrarse en su última temporada en el Betis y su posterior cesión al Bayer Leverkusen, su préstamo al Celta, en el que se presentó en Balaídos conduciendo precisamente un Seat Panda, ha terminado por destapar aquel delantero que prometió mucho en su tercera temporada en el Betis con 19 tantos. Hoy ya pertenece a la disciplina celeste.
Pero, al Panda no se le conoce así por el coche, sino por una canción de un rapero estadounidense. La afición por poner Panda de Desiigner en el vestuario del Celta B y convertir al filial Celeste en el Panda Team terminó por etiquetarle con ese apodo que él alimentó posteriormente tatuándose un oso Panda en un tobillo y realizando la celebración imitando a este animal tras marcar un tanto.
Precisamente, de ese filial aterrizó en el Zaragoza, donde la rompió en Segunda con 23 tantos en 43 duelos, lo que le valió su fichaje por el Espanyol y su despegue definitivo en Primera. En el club periquito hizo 23 tantos en 46 duelos y consiguió clasificarlo para Europa. En ese escaparate llegó al Betis, en el que tardó en responder, estuvo casi 12 meses sin marcar, del 12 de enero al 6 de diciembre del 2020.
Goles frente al odio
Y de nuevo, el odio. Ese que salpicó a su propia familia y le hizo pensar si ser futbolista "merecía la pena". Pero el deportista recapacitó ayudado también por un gabinete de psicología deportiva y volvió a recuperar los goles. "El fútbol es mi forma de vida. Hay cosas que te saturan mucho, pero el día a día como futbolista profesional es un sueño", comentó en otra entrevista.
La sonrisa ha vuelto a Borja Iglesias, como la que lució ayer a la salida de Balaídos tras ser convocado por la selección. "No creo que esté, pero apoyaré desde aquí siempre. No hay problema", había expresado días antes de esta positiva sorpresa. Pero está. Vuelve tras un par de años y apenas 51 minutos como internacional en tres partidos, el último, la derrota ante Escocia en marzo de 2023. "Llevan esperando esta mierda mucho tiempo, verdad", canta Desiigner en la canción que tanto le gusta a Iglesias. Casi dos años.