El anunciado adiós de Xavi ha sido un golpe del todo inesperado para la plantilla azulgrana. Así se encargó de señalarlo Pedri tras el encuentro en declaraciones a DAZN: «Que pase una cosa así no es lo normal en un semana, pero es una decisión que ha tomado el míster. En lo que nos queda con él, lo vamos a dar todo. Nos ha ayudado mucho a todos y hay que hacerlo, por él y por el equipo», apuntó el centrocampista. «Ser entrenador del Barça tiene que ser complicado, cada vez que fallas llueven palos. A los jugadores nos pasa lo mismo. Lo importante es asimilar las críticas y saber encajarlas», recalcó el canario.
«Sabíamos que son sus últimos partidos como técnico y hay que salir con más ganas aún que antes y brindarle victorias desde aquí hasta el final de temporada», abundó el centrocampista. En este contexto, el triunfo de este miércoles, aunque por la mínima, supo a gloria. «Era un partido difícil, por de donde veníamos. Osasuna les mete mucha intensidad a sus encuentros y lo importante era sumar los tres puntos», aseveró. Gracias, en este caso, al estreno como goleador azulgrana de un Vitor Roque que tardó menos de minuto y medio en batir al meta rival desde su entrada en el campo.
«Creo que Vitor le mete mucha intensidad cada vez que salta al campo, tiene gol y nos va a aportar muchísimo. Tira desmarques constantemente y eso es fundamental», señaló un Pedri que, a pesar de que las cosas no van tan bien como desearían, no descarta aún luchar por reeditar el campeonato logrado la temporada pasada.
«La Liga está complicada, pero he visto cosas peores a las que se les ha dado la vuelta. Vamos a intentar seguir sumando de tres en tres y a ver si pinchan los de arriba», apostilló. «Estoy muy contento por marcar mi primer gol y por la victoria. El míster siempre habla conmigo para tranquilizarme y decirme que vaya poco a poco, que tendré mis oportunidades. Lo que tengo que hacer es seguir trabajando para aprovecharlas», sentenció por su parte el brasileño.
Son las siete de la tarde y un viento frío y húmedo barre las afueras de Manacor. El aire racheado se cuela por la cristalera entreabierta de un bar que vive un día especialmente emotivo. Es el US Open, el restaurante ubicado en la primera planta del cuartel general de Rafa Nadal en Mallorca: su famosa academia.
Allí, en una tarde anodina de martes, unas 150 personas se han reunido para ver el que puede ser el último baile del héroe local. Han llegado animosos y confiados, con su letanía de vamosrafas en la boca, esa evocación de un tiempo dorado.
El bar, elegante, forrado de posters del Grand Slam norteamericano que Rafa ganó en cuatro ocasiones, ha sido engalanado para la ocasión con banderines de España. Fuera, en las pistas de la escuela de tenis, los chicos de la academia están con sus clases y suena el ruido seco de sus golpes cuando Nadal pierde un punto y se hace el silencio.
"Sólo sentimos gratitud"
Porque el tenis ha ido avanzando como la tarde que se cuela por la cristalera: la corriente gélida de noviembre ha ido enfriando el ambiente y el otoño del héroe ha acuchillado poco a poco la ilusión de la parroquia. "Da igual, sólo sentimos gratitud por todo lo que nos ha hecho vivir, por el legado que nos deja, por todo lo que ha ganado y nos ha hecho disfrutar todos estos años", explica Toni, empleado de la Rafa Nadal Academy desde hace seis años, manacorí que se crio jugando al tenis en el mismo club local donde Rafa dio sus primeros golpes.
Lo dice al borde de la emoción, mientras va tomando conciencia de lo que acaba de ver. "Muy probablemente ha sido el último partido profesional individual de su carrera", reflexiona con la mirada en el infinito, dejando espacio para la esperanza de verle en unos hipotéticos dobles en esta Copa Davis. "El valor de lo que ha hecho es único y los que lo conocemos podemos decir que su calidad humana es enorme". Cerca de su mesa, Marga llora. Raya los 70 años y lleva media vida siguiendo a Rafa, al que adora como tenista "y como persona".
El partido ha tenido sus altibajos. El tenista español nunca se da por vencido y ha logrado levantar de sus asientos a los aficionados en alguna ocasión. Como cuando, impetuoso, ha subido a la red en el arranque del segundo set, quizá el momento más celebrado de la tarde junto a su conato de remontada y la ruptura del saque de Botic van de Zandschulp, momento en que el público se ha inflamado y ha cerrado el puño emulando a su ídolo.
"Ha luchado como siempre"
"Ha habido un momento en el que parecía que venía la remontada", explica uno de los camareros, que en ocho años ha visto todo tipo de tardes gloriosas en este mismo bar. Nunca con tanta gente como en esta noche con aroma de despedida. "Lo ha intentado y ha luchado como siempre, pero no ha podido ser". Muchos hubieran deseado otro baile final, "disputando un trofeo". Pero "es lo que hay", sentencia el público local, empleados, amigos, aficionados, gente del tenis.
RAFA NADAL ACADEMY
En una mesa en primera fila el partido se ha vivido con especial emoción. Isabel Homar, abuela de Rafa, ha venido al bar de la academia para ver a su nieto. Visiblemente emocionada, a sus 93 años ha aplaudido con energía al término del partido. Ha apurado una infusión y tiene el orgullo en la mirada, satisfecha por todo lo que su nieto le ha dado al tenis.
Cuando acaba el partido, charla junto a otros familiares. Mueve la cabeza ligeramente, como quien acepta con deportividad el curso natural de los acontecimientos, el inexorable paso del tiempo. "Pero ha tenido puntos muy buenos", le comenta una de sus acompañantes. La abuela asiente sin más apostillas, como en una cariñosa concesión al cumplido. Una abuela no discute el valor de su nieto.
El partido de Rafa se acaba en Manacor. El bar se vacía de golpe y la noche se cierra. Fuera, los chicos que sueñan con ser Nadal siguen entrenando en las pistas. Siguen dando golpes secos. En la tele juega Carlos Alcaraz, pero apenas 10 personas se quedan a verlo. Porque se ha hecho de noche, porque hace frío. Y porque no era solo tenis lo que habían ido a ver allí.
El Comité de Competición de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) ha sancionado al jugador del Real Madrid Jude Bellingham con dos partidos de suspensión tras su expulsión el pasado sábado en Pamplona durante el Osasuna-Real Madrid. El club blanco ya ha anunciado que recurrirá la decisión ante el Comité de Apelación.
En la resolución hecha pública en la mañana de este miércoles, el Comité explica los motivos por los que no ha tenido en cuenta las alegaciones de Madrid, basadas en dos informes. "Uno de D. Jeremy Freeman, perito de reconocida competencia en el Ámbito de la Lectura Labial Forense", y otro de "D. David Hernanz de Lucas, experto lingüista del habla inglesa".
Con esos dos informes, el club que preside Florentino Pérez argumenta que, en esta expulsión, "no se estaría ante una discrepancia sobre la apreciación de un lance del juego ni de un ejercicio de revisión subjetiva de la autoridad arbitral, sino de la constatación objetiva de que el hecho consignado en el acta no sucedió en los términos reflejados en ella. En ese sentido, se afirma que la prueba videográfica que se aporta acreditaría de manera patente, que el jugador no dijo lo que consta en el acta arbitral ("fuck you"), sino, "fuck off".
Después, explica el Comité que ni el vídeo ni el informe del experto en el idioma inglés "permiten llegar a la convicción inequívoca de que el jugador no pronunció la frase que le atribuye el Acta, sino otra distinta". Sólo si esa prueba videográfica sirviera para tener esa "convicción inequívoca" serviría para quebrar "la presunción de veracidad de la que goza el acta arbitral". Por tanto, concluyen los juristas de la Federación, prevalece lo que Munuera Montero puso en el acta.
El Comité le aplica al jugador inglés el Artículo 124 del Código Disciplinario, y lo hace en la menor de las posibilidades. Ese artículo prohíbe "dirigirse a los/as árbitros/as, directivos/as o autoridades deportivas en términos o con actitudes de menosprecio o de desconsideración siempre que la acción no constituya falta más grave", y eso "se sancionará con suspensión de dos a tres partidos o por tiempo de hasta un mes".