Del “¿cómo está Mbappé?” al “¿ideas para máscaras?”: la noche del miedo para Francia

Actualizado Martes, 18 junio 2024 - 11:59

Nadie quería preguntar otra cosa. "¿Cómo está Kylian?". Los jugadores de la selección francesa pasaron por la zona mixta de Dusseldorf con más miedos que respuestas ante una situación que podía cambiar el curso de su Eurocopa. La imagen de Kylian Mbappé con la nariz ensangrentada tras un golpe fortuito con el hombro del central austriaco dejó helado al vestuario. "Parece que tiene la nariz rota", avisó Deschamps una vez terminado el partido.

Una fractura nasal implicaba algunas variantes dependiendo de la gravedad. Podía jugar con una máscara... O podía abandonar la Eurocopa. Un drama para la selección. "No sé, vamos a ver...", respondía Aurélien Tchouaméni, amigo íntimo del delantero, preocupado en los pasillos del Merkur Spiel-Arena.

"Es nuestro capitán, vamos a esperar a mañana y a ver cómo continuamos en la competición", decía Jules Koundé. "Creo que podría jugar el tercer partido", se animaba a presagiar Rabiot. "A ver si no es nada", pedía Saliba. ¿La realidad? Nadie sabía nada.

Una ambulancia sacó a Mbappé del estadio a los pocos minutos del final del duelo. El atacante salió andando del vestuario hasta el vehículo, igual que en el césped, sin requerir camilla, algo que aliviaba un poco al cuerpo técnico, impactado por toda la sangre que había perdido. "No está nada bien, es muy preocupante, parece un golpe complicado... Es el gran punto negativo de esta noche", admitía Deschamps en la sala de prensa, donde dejaba una frase que sacudió a toda la expedición: "Si las noticias no son buenas, tendremos que luchar sin él".

Las palabras del seleccionador alentaron las informaciones de que Mbappé iba a ser operado de urgencia en el Hospital Universitario de Dusseldorf. Más miedo. La cirugía le dejaría lejos del césped durante muchos días, quizás demasiados para competir. En la zona mixta, los periodistas franceses ya hablaban de una fecha de vuelta: "Si le operan, le perdemos hasta semifinales (9 y 10 de julio)".

La tensión era tal en cada comparecencia de cada jugador que el jefe de prensa de la selección tuvo que intervenir durante las insistentes preguntas a Giroud: "Chicos, ahora mismo sabemos lo mismo que vosotros. Los jugadores no saben nada. Haremos un comunicado cuando tengamos más informaciones". "Yo sólo sé que duele mucho, lo sufrí y no es agradable. Luego jugué con una máscara... A ver qué pasa", reflexionaba el veterano delantero mientras su compañero estaba en el hospital.

Al cabo de una hora, la Federación emitió un comunicado relativamente tranquilizador tras las pruebas médicas. "Mbappé sufrió una fractura de nariz. Fue atendido en primer lugar por el personal médico y el doctor Franck Le Gall, que le diagnosticó una fractura de nariz. El diagnóstico se confirmó durante los exámenes de rayos X en el hospital de Düsseldorf", declaraba el comunicado, que avisaba que el futbolista "recibirá tratamiento en los próximos días, pero no se someterá a cirugía en un futuro inmediato". "Se confeccionará una máscara para que el número 10 de la selección pueda volver a la competición tras un periodo dedicado al tratamiento", finalizaban.

Superado el susto, ese "periodo dedicado al tratamiento" es lo que ahora preocupa en la expedición. Francia se enfrenta a Países Bajos el viernes en Leipzig en un partido clave por el primer puesto del grupo, y el atacante, según aseguran fuentes de la selección, es "duda" para ese encuentro.

Mbappé no pasó la noche en el hospital y regresó a Paderborn, hogar del campamento base de los galos. Y desde el vehículo que le trasladó al hotel dio su primer mensaje. "¿Ideas para máscaras?", bromeó en sus redes sociales. Una publicación que da esperanza a sus aficionados.

Muere el kitsurfista J.J. Rice, de 18 años, un mes antes de su estreno en los Juegos Olímpicos

Muere el kitsurfista J.J. Rice, de 18 años, un mes antes de su estreno en los Juegos Olímpicos

Actualizado Martes, 18 junio 2024 - 11:12

El kitesurfista J.J. Rice, nacido en Estados Unidos y que iba a representar a Tonga en los Juegos Olímpicos de París, ha muerto en un accidente de buceo a los 18 años apenas un mes antes del comienzo de la cita olímpica. Su padre, Darren Rice, confirmó el fallecimiento de su hijo este lunes al periódico Matangi Tonga.

Jackson James Rice iba a convertirse en el primer caucásico en representar a Tonga en unos Juegos Olímpicos. Su muerte se produjo el sábado en Faleloa, en la isla de Ha'apai, en el archipiélago de Tonga.

Según ha relatado el citado medio, J.J. Rice estaba buceando en apnea cuando sufrió un presunto desvanecimiento en aguas poco profundas. Los esfuerzos por reanimarle fueron infructuosos.

"Fui bendecida con el hermano más increíble de todo el mundo y me duele decir que ha fallecido", escribió Lily, la hermana de Rice, en un post de Facebook. "Era un kitefoiler increíble y podría haber logrado una medalla en los Juegos Olímpicos. Hizo muchos amigos increíbles en todo el mundo".

Rice nació en Estados Unidos de padres británicos, pero creció en Ha'apai, donde sus padres regentan un alojamiento turístico. Terminó octavo en la prueba Sail Sydney en diciembre, lo que le sirvió para lograr una plaza olímpica.

El kitefoiling será deporte olímpico por primera vez en París. Los kitefoilers compiten sobre tablas que se elevan sobre el agua y pueden alcanzar velocidades de más de 50 km/h.

De los puros de Auerbach a 'los Jays', así es el mito de los Celtics, el equipo más laureado (de nuevo) de la historia de la NBA

De los puros de Auerbach a ‘los Jays’, así es el mito de los Celtics, el equipo más laureado (de nuevo) de la historia de la NBA

Red Auerbach dijo una vez que los Celtics no eran un equipo de baloncesto sino un "modo de vida". Ahora que la leyenda verde vuelve a recuperar el trono, a ganar el anillo 16 años después y a situarse (de nuevo) por encima de los Lakers en esa eterna batalla por la hegemonía (18 títulos a 17) en la NBA, retumban las enseñanzas del entrenador y dirigente fallecido en 2006, las volutas de humo de los puros con los que festejaba los triunfos en el viejo Garden, la forja de un destino emparentado con la competitividad, con el baloncesto al 100%, con los mitos también en la cancha. Ese halo de energía flotaba en la peculiar ciudad de Boston, en una noche como las de antaño.

Para saber más

Todo empezó con el pionero Red y siguió con Bill Russell. Y este anillo logrado ante los Mavericks de Luka Doncic casi por la vía rápida, perdiendo apenas tres partidos en todos los playoffs (y 18 en temporada regular), es en honor al gigante fallecido hace dos años. Estos Celtics de los 'Jays' (Tatum y el MVP Jaylen Brown) que perdieron las Finales de 2022 contra los Warriors y se llevaron un buen sofocón el curso pasado en la final del Oeste contra los Heat, han vuelto a desempolvar el añejo espíritu guerrero de la franquicia creada por Walter Brown en 1946, la primera en elegir a un jugador negro en el draft, la primera en colocar a cinco jugadores afroamericanos juntos en la pista (1963), la primera en tener un entrenador de color (1966). Todo por obra de Auerbach, el verdadero creador del mito celtic, autor de sentencias igual de inolvidables. "Yo siempre buscaba chicos con buen carácter y procedentes de un buen programa. Para mí, como si llevaba falda escocesa", reivindicó tras elegir a Chuck Cooper en 1950, dos meses después de llegar al cargo.

Bill Russell y Auerbach, en una foto de archivo.

Bill Russell y Auerbach, en una foto de archivo.AP

Con Red y Bill juntos se creó una de las mayores dinastías del deporte en EEUU, con 11 títulos de 1957 a 1959. "Auerbach, como Santiago Bernabéu en el Madrid, fue el eje de todo. Él tiene una idiosincrasia muy particular: veía lo que otros no. Tenía un concepto y un ojo para jugadores muy marcado. Y luego iba renovando. Cuando se retira Bob Cousy, vienen Sam y KC Jones. Nunca perdía calidad en el equipo. Y el gran mérito es que sólo había 12 equipos, todo agrupado, con jugadorazos en todas las plantillas. Jerry West, Oscar Robertson, Will Chamberlain... Quedar tantas veces campeón así es una proeza", reflexiona el periodista Antonio Rodríguez, autor del libro 'La leyenda verde', todo un experto en la mitología Celtic.

Que incluye nombres propios que pueblan el cielo del actual TD Garden, que sigue conservando partes del parquet de madera de roble procedente de los bosques de Tennessee del original, reutilizadas tras haber sido barracones de la segunda guerra mundial. Bob Cousy, John Havlicek, Tom Heinsohn, KC Jones, Dave Cowens y después Larry Bird, Kevin McHale, Robert Parish y la rivalidad con los Lakers elevada hacia cimas que relanzarían (junto a un tal Jordan a continuación) la NBA hasta lo que es hoy en día... También episodios malditos, como las trágicas muertes de Len Bias (por sobredosis, horas después de que los verdes lo eligieran como número uno del draft) y Reggie Lewis (un paro cardíaco súbito en un entrenamiento) y la travesía en el desierto de 22 años hasta volver a ser campeones con Garnett, Allen o Paul Pierce.

"Los 80 fue otra época dorada. Larry Bird fue elegido en el draft un año antes de que pudiera jugar en la NBA. Auerbach sabía que iba a ser icónico. Y le rodeó con tipos que quizá nunca hubieran sido estrellas. McHale, Danny Ainge, que estaba entre el béisbol y el baloncesto, Parish... Un equipazo. Las muertes de Len Bias y Reggie Lewis impidieron que hubieran conseguido mucho más en los 90", admite Rodríguez.

Las cosas siguen igual en Boston, una ciudad donde "la religión era el hockey hielo, con los Bruins", donde las tradiciones se respetan como en ningún otro sitio. El mismo escudo con el Shamrock irlandés, la misma camiseta, el mismo logotipo con el Leprechaun, ese duende de la mitología gaélica que diseñó Zangfeld, el hermano de Auerbach. Pero desde aquel 2008 hasta ahora han pasado un buen puñado de años y de expectativas. Hasta dos anillos de los Lakers, incluido el de las Finales de 2010. Y la enésima reinvención y de decisiones de las que marcan el porvenir. Esta vez, con dos pilares elegidos consecutivamente en el tercer puesto de los draft de 2016 y 2017. Y de los refuerzos que han hecho insuperables a los del religioso Joe Mazzulla (su nombre ya junto a los de Auerbach, Russell, Heinhson y Doc Rivers), especialmente el de Jrue Holiday (Porzingis se perdió demasiados partidos por lesión) llegado desde el que parecía su principal rival en el Este, los Bucks. Todo por obra en los despachos de Brad Stevens, otro que pasó del banquillo a la gerencia con decisiones trascendentales.

Jaylen Brown, tras conquistar el anillo y el MVP.

Jaylen Brown, tras conquistar el anillo y el MVP.ELSAGetty Images via AFP

Ahora, el heredero del Celtic Pride es Tatum, cinco veces All Star, oro olímpico en Tokio (también estará en París). Un chico de 26 años formado en Duke, profundamente admirador de Kobe Bryant y que no se ha perdido ninguno de los 130 partidos que los Celtics han disputado en playoffs desde la temporada 2016-2017. Y la pareja que forma con Brown, el escudero perfecto que ha logrado un merecido MVP tras unos playoffs pletóricos.

Muere Eider Matilla, la patinadora que "convirtió el deporte en bandera para sobreponerse" al cáncer

Muere Eider Matilla, la patinadora que “convirtió el deporte en bandera para sobreponerse” al cáncer

Actualizado Martes, 18 junio 2024 - 08:48

La patinadora gijonesa Eider Matilla ha muerto a los 26 años tras dos años de lucha contra el cáncer, según ha informado la Federación Asturiana de Patinaje.

"Desde hace dos años en su lucha contra la enfermedad, había convertido el deporte en su bandera para sobreponerse a ella, mantener su eterna sonrisa y animar a todo su entorno", asegura el organismo en su comunicado.

La Federación recuerda en su escrito en Facebook que Matilla, patinadora de velocidad había pertenecido al Club Deportivo Fluke y al Club Pelayo, que también han expresado sus condolencias en las redes sociales.

"Con profundo pesar y corazones apesadumbrados, el Club Deportivo Fluke lamenta anunciar el fallecimiento de nuestra querida Eider, un alma valiente cuya lucha contra la enfermedad fue una inspiración para todos nosotros", ha escrito el club.

"Eider destacó no solo por su tenacidad en el deporte sino también por la sonrisa inquebrantable que adornaba su rostro, incluso en los momentos más difíciles. Su espíritu combativo y alegría de vivir permanecerán con nosotros como un faro de esperanza y coraje. Hoy, el cielo ha ganado una estrella que brillará con la misma fuerza con la que Eider vivió su vida. Vuela alto Eider", concluye el comunicado del CD Fluke.

Los Celtics liquidan a los Mavericks de Doncic y se convierten en el equipo con más anillos de la historia

Los Celtics liquidan a los Mavericks de Doncic y se convierten en el equipo con más anillos de la historia

Actualizado Martes, 18 junio 2024 - 07:25

Los Boston Celtics conquistaron este lunes el título de la NBA tras derrotar a los Dallas Mavericks por 106-88 (4-1 en la serie) y sellar su anillo número 18.

Los Celtics son ahora el equipo con más títulos de la historia de la NBA ya que este nuevo éxito les permitió desempatar con sus eternos rivales: Los Angeles Lakers (17).

Los de verde no ganaban un anillo desde 2008 cuando Paul Pierce, Kevin Garnett y Ray Allen alcanzaron el número 17 venciendo precisamente a los Lakers.

Dieciséis años después, la legendaria franquicia de Bill Russell, Larry Bird, Red Auerbach y muchos otros mitos del baloncesto ya tiene a nuevos dioses para su panteón con un conjunto liderado por Jayson Tatum y Jaylen Brown (MVP de estas Finales) que, del principio al final de la temporada, ha sido el imparable dominador de la liga.

Primeros del Este con el mejor balance de la NBA (64-18), los de Joe Mazzulla aplastaron a todos sus rivales de conferencia y tampoco dieron opción en las Finales a los muy meritorios Mavericks de un Luka Doncic con un físico tremendamente castigado.

El anillo supone además la ansiada redención de los "Jays", que habían llegado cinco veces a la final del Este y una a las Finales -sin contar esta- quedándose siempre al borde de la gloria, sobre todo en aquellas perdidas ante los Golden State Warriors en 2022.

Nunca más tendrán que escuchar las críticas que aseguraban que no estaban preparados para brillar en los momentos más importantes.

Quinteto

Al lado de Tatum y Brown, los Celtics han disfrutado del quinteto más completo y apabullante de la temporada.

Kristaps Porzingis -quien regresó este lunes tras perderse dos partidos por lesión- y Jrue Holiday fueron dos fichajes de lujo y un Derrick White multiusos redondeó ese heroico quinteto ya inolvidable.

Desde el banquillo, el primero en salir siempre fue otro de los grandes protagonistas de esta velada apoteósica: el dominicano Al Horford, que a sus 38 años y tras 17 temporadas por fin tocó el cielo de la NBA.

Porzingis celebra con champán  el 18º anillo de los Celtics.

Porzingis celebra con champán el 18º anillo de los Celtics.AP

Ese espléndido juego colectivo apareció en su plenitud en el definitivo encuentro : Tatum rozó el triple-doble en su mejor partido de las Finales (31 puntos, 8 rebotes y 11 asistencias); Brown consiguió 21 puntos, 8 rebotes y 6 asistencias; Holiday aportó 15 puntos y 11 rebotes; White sumó 14 puntos y 8 rebotes; Horford logró 9 puntos y 9 rebotes. Y también el rebote de equipo (51 por 35) y la defensa estuvieron a la altura (29,7 % en triples de Dallas).

Los Mavericks, que extendieron a 0-157 el balance histórico en la NBA de equipos con 3-0 en contra (nadie jamás lo ha remontado), acabaron con sabor amargo una campaña por otro lado fantástica en la que Doncic e Irving volaron de la mano, Dereck Lively destacó como novato y los fichajes de Daniel Gafford y P.J. Washington les permitieron reinar en el Oeste.

Rotundamente inferiores a estos majestuosos Celtics a lo largo de la serie, los Mavericks contaron en su despedida con 28 puntos, 12 rebotes y 5 asistencias de Doncic mientras que Irving volvió a apagarse en Boston con solo 15 puntos y 9 asistencias.

Gloria de verde

Como niños temblorosos el primer día de escuela entraron al partido los dos conjuntos. Los nervios, las imprecisiones y los errores se acumularon sin pausa en un primer cuarto más emocionante que brillante.

El TD Garden, con un ambiente extraordinario, era un volcán verde desde mucho antes del salto inicial. Pero su erupción llegó al máximo con la entrada de Porzingis, recibido ya como un auténtico héroe de Boston pese a estar claramente mermado.

Sin apenas rastro de Doncic (5 puntos) y con Irving perdido en combate (0), Josh Green dio oxígeno a los Mavericks con dos triples.

Pero en medio de la incertidumbre y las manos vacilantes emergieron Brown y Holiday, con 6 puntos cada uno y un rabioso compromiso defensivo. Precisamente esa dureza atrás y varios contraataques seguidos propulsaron a los locales con un sensacional parcial de 9-0 para cerrar el primer cuarto con la moral en alto (28-18).

El segundo periodo fue el de ajustar cuentas pendientes: si Boston no había brillado en los triples hasta ahora y a Tatum le faltaba explotar en anotación ambas cosas se dieron la mano en ese cuarto.

Tatum se lució con 12 puntos y un tramo pletórico y los Celtics maravillaron desde el perímetro con un gran 7 de 11 en triples hasta anotar 39 puntos solo en ese segundo capítulo.

Los Mavericks empezaron a derretirse sin que sus estrellas pudieran remediarlo y la puntilla la puso Payton Pritchard en uno de esos momentos mágicos de la NBA: el pequeño base deslumbró con un triple sobre la bocina y desde el centro del campo, exactamente idéntico al alucinante tiro que ya había clavado en el segundo partido en esas condiciones imposibles.

Con 67-46 y todo a favor se fueron los Celtics al vestuario. Tatum (16 puntos y 9 asistencias), Brown (15 puntos) y Holiday (11) marcaron el paso mientras Derrick Jones Jr. (10 puntos) era el sorprendente máximo anotador de unos Mavericks huérfanos de Doncic (9 puntos) e Irving (5).

No había indicios de que los Mavericks pudieran orquestar una remontada ni que pudieran acercarse a su magnífico nivel del cuarto partido.

Ni siquiera un mal tercer cuarto de los Celtics (29,2 % en tiros) les permitió estrechar una diferencia que ya no bajó de los 17 puntos por mucho que Doncic lo intentara con 9 puntos en ese periodo.

El último cuarto arrancó con un incontestable 86-67 y los fans de Boston ya solo tuvieron que descontar los segundos para lograr el anillo 18 en una memorable noche de gloria verde.

Mbappé se rompe la nariz en la rácana victoria de Francia ante Austria

Mbappé se rompe la nariz en la rácana victoria de Francia ante Austria

Un gol en propia puerta. Francia no necesitó nada más, ni hizo nada más, para debutar con victoria en la Eurocopa. El austriaco Wober se metió un balón en su portería tras un centro de Mbappé y Deschamps cumplió con su rancio, mínimo y simple deseo: ganar, algo que con la plantilla que dirige debería ser mucho más fácil. El técnico agitó los puños con rabia en el banquillo cuando sonó el pitido final y acabó el sufrimiento de su equipo, superado por Austria durante gran parte del duelo.

Pero el sufrimiento puede prolongarse en lo que queda de Eurocopa, toda vez que un choque fortuito entre la estrella gala y el central Danso terminó con un golpe en la nariz de Mbappé que le obligó a abandonar el terreno de juego. El propio seleccionador aseguró al término del partido que el futbolista podría haber sufrido una rotura, algo que luego se confirmó con el jugador camino del hospital de Dusseldorf para ser operado de urgencia.

En Dusseldorf, el técnico insistió con Rabiot, que ahora en la Juventus, y con Kanté, que juega desde el pasado verano en el Al-Ittihad saudí, como si el último lustro no hubiera avanzado, y sentó a Tchouaméni y a Camavinga. Uno puede entender los gustos del seleccionador galo, pero la realidad de la primera parte que se vio en el Esprit Arena no fue lo que Dédé se imaginaba. O sí.

En Francia repiten desde hace años que Deschamps no quiere el balón, que prefiere esperar a su rival, se llame Austria o se llame Alemania. Da igual. No quiere la pelota. Quizás porque esa plantilla a la que denominan la mejor del mundo tiene de todo menos un organizador. No lo es Tchouaméni, tampoco Camavinga, mucho menos Kanté o Rabiot. Por eso no le queda más remedio que convertir a Griezmann en centrocampista y jugar con cuatro delanteros, con Dembélé, Mbappé y Thuram arriba. Suena a alineación ofensiva, pero falta sentido.

Austria, por su parte, sí quiso el balón. Asumió la posesión y los riesgos de darle la cara al partido, dejando su espalda libre para las deseadas arrancadas de los velocistas franceses. En ese dominio austríaco, la solución de Deschamps fue la banda izquierda de Theo Hernández y de Mbappé. Un correcalles.

En el 8, el reciente fichaje del Madrid tuvo el 0-1 tras recoger un balón al espacio y encarar a Pentz. Buscó el primer palo, pero falló. Definió mordido y el portero desvió el intento a córner. Hubiera sido la situación soñada por Deschamps.

La ocasión no empujó a Francia a buscar más, la relajó. Se encerró en dos líneas de cuatro y entregó el balón a su rival, que no lo rechazó. El equipo de Ralf Rangnick, ideólogo de la factoría futbolística de Red Bull, mimó la pelota y se encontró con las mejores opciones del primer tramo. Francia sólo quiso correr, no dio ni tres pases seguidos y confió en el talento individual, con una contra mal finalizada por Griezmann como gran intento. Todo demasiado rancio.

En los últimos minutos de la primera parte el encuentro se aceleró. El exceso de pasotismo galo concluyó en una ocasión clarísima para el austríaco Baumgartner. Los de Rangnick enlazaron una buena contra en el lado izquierdo, donde el gigante Gregoritsch puso un buen centro que Laimer dejó al primer toque para la llegada de Baumgartner que el del Leipzig no aprovechó ante Maignan.

El fútbol suele castigar los fallos de un equipo teóricamente pequeño ante uno grande y en Dusseldorf hizo pagar a Austria sus errores. Dos minutos después, Mbappé se inventó una bicicleta en el lateral y puso un centro que Wober, sin querer, metió en su propia portería.

El descanso le entregó a Francia una ventaja injusta pero efectiva para mantener el plan de Deschamps, que no es otro que conseguir que pasen pocas cosas en el partido. Apenas un tiro a puerta de Austria y uno suyo para ir por delante. Tres puntos. Suficiente.

Francia no sentencia

Tras el intermedio no cambió el guion de los equipos, pero sí el oxígeno de los austríacos. En el 54, Mbappé le ganó la carrera a los dos centrales y se plantó sólo ante Pentz. Parecía gol seguro, pero el galo disparó incomprensiblemente fuera.

Rangnick decidió hacer cambios para ganar piernas, pero perdió ritmo y calidad y Francia, con mucho más músculo, perdonó el segundo. Kanté y Camavinga comenzaron a barrer balones sin parar. En el 66, Griezmann no llegó a un pase de la muerte de Theo y Pentz detuvo un disparo escorado de Thuram.

El tiempo añadido fue agónico para Francia, que no sentenció y sufrió ante el empuje austriaco, pero se llevó sus primeros tres puntos.

Koeman, mocos y pelotillas

Koeman, mocos y pelotillas

Preocupa el estado de Pedri en la selección española. Ha sido ver a Koeman comerse los mocos en el Polonia-Países Bajos, y empezar a pensar en un posible cruce con su ex entrenador, al que tendría que dar la mano, e incluso abrazarse, tras compartir momentos muy difíciles en el equipo culé postpandemia, en los que cualquiera entendería que el seleccionador holandés acabara chupándose hasta las PCRs.

Todos tenemos un amigo, un vecino o un pariente

Hazte Premium desde 1€ el primer mes

Aprovecha esta oferta por tiempo limitado y accede a todo el contenido web

Si lo prefieres
<!--

¿Ya eres Premium? Inicia sesión

--> <!--

Cancela cuando quieras

-->

El ‘portugués’ Roberto Martínez y su “generación superlativa”: fados, sorpresas tácticas y amansar a Cristiano

Actualizado Lunes, 17 junio 2024 - 21:22

«Tienes que perder para luego ganar/ Y aun sin ver, creer». Son estos versos y la voz de la fadista Mariza lo que ha inspirado a Roberto Martínez (Balaguer, 1973) para meterse a todo Portugal en el bolsillo. En apenas un año y medio, el primer entrenador de habla no portuguesa que dirige a la selección lusa se ha ganado al país y a los jugadores. De Cristiano Ronaldo al jovencísimo Joao Neves, a quienes ha traído a Alemania como única selección invicta en la clasificación, con diez victorias, 39 goles a favor y sólo dos en contra. «Hay que soñar muy alto. Vamos a crear recuerdos», se impone como reto el español.

La mirada está en volver a ganar un título que los lusos ya levantaron en 2016 antes del adiós de una «generación superlativa». El técnico español se perdía por los pasillos de la Casa dos Atletas de Federación Portuguesa los primeros meses, pero su plan estaba claro: se lanzó a conocer la estructura futbolística de un país de sólo 10 millones de habitantes, pero productor de tanto talento que tiene a 71 futbolistas en equipos Champions.

En su primera lista apuntó 200 jugadores, que después recortó a 90 y luego a 52 que monitorizó para hacer más fácil la criba de 20 y tres porteros que necesitaba para esta Eurocopa. El idioma del fútbol lo dominaba después de una larga experiencia en la Premier y con Bélgica. Pero sentía que necesitaba más. «Me gusta empaparme de la cultura y la forma de vida del país», confiesa siempre. Por eso se trasladó con su familia a Lisboa y comenzó clases de portugués, una lengua que se esforzó en dominar. La primera sonrisa de complacencia se la sacó a su afición entonando La Portuguesa, el himno nacional, en su primer partido en el banquillo.

Después ha sido capaz hasta de participar en la gala de los Premios de la Música Portuguesa, precisamente junto a Mariza, y de ser actor principal en el vídeo promocional de selección para la Euro. Roberto Martínez es una estrella que, además, ha conseguido la mejor versión de un equipo resquebrajado tras el Mundial.

«Trabajo, respecto y honestidad» es lo que pide y lo que se ha ganado de unos futbolistas a los que empezó por curar. «Cuando un entrenador no controla las emociones, no puede controlar el juego ni dar soluciones tácticas», advierte el catalán.

Su Portugal tiene un repertorio que explota las capacidades no sólo de Cristiano Ronaldo, reconvertido a sus 39 años en delantero y domesticado en trato, sino de toda la pléyade de estrellas que concentra y a las que convenció con charlas uno a uno por todo el mundo. «Portugal tiene la misma exigencia que un club grande y le va bien tener jugadores tan exigidos, por ejemplo, en la Premier», admite el seleccionador pensando especialmente en dos de sus líderes, Bruno Fernández y Bernardo Silva. Pero quiere más.

Cristiano Ronaldo y Pepe, durante un entrenamiento.

Cristiano Ronaldo y Pepe, durante un entrenamiento.M. A. LOPESEFE

A ellos encomienda el juego, en el que tendrá papel Joao Neves a sus 19 años e incluso Joao Félix, de quien espera su mejor versión. «Ellos nos van a abrir espacios y las estructuras defensivas que casi todos los rivales proponen en el fútbol moderno», reflexiona.

Cristiano, sin privilegios

A Cristiano y a Pepe, los dos 'cuarentones, les da el mando en el vestuario. «Tienen una experiencia y una forma de trabajar contagiosa». A Ronaldo incluso lo ha amansado e integrado en grupo, restándole poder para vivir al margen y rodeado de su corte, pero dándole los galones que le motivan. Incluso le ha inventado un papel distinto en el once titular que ya tramó con él en Riad su primera visita hace meses. «Llegamos al último tercio del campo con facilidad y tener tres puntas de lanza es nuestra idea. Cristiano es un jugador que queremos en el área por su potencia, su disparo e incluso su juego aéreo», advierte.

El arma que pretende explotar en esta Eurocopa, donde se encontrará con la República Checa, Georgia y Turquía, es una desconcertante flexibilidad táctica. Nadie sabe cómo jugará Portugal. «Queremos provocar la duda en los rivales», confiesa. «Puede hacerlo porque los jugadores han sido muy receptivos a esa conversación táctica. Han visto que les da un plus a su competitividad. Además, él es capaz de ver claras las soluciones que aparecen durante un partido», comenta el entorno del técnico.

En la clasificación ha tenido pocos partidos complicados y sabe que ahora es el momento «de crecer». El único entrenador español junto a De la Fuente no quiere pensar más allá. Aunque en su contrato marque que las semifinales son el objetivo, no parece posible que Portugal le abra la puerta a quien que se ha anudado su bandera al cuello.

Los goles de la disidencia contra el Gobierno de Georgia: "Algunos jugadores tuvieron que eliminar sus mensajes de apoyo"

Los goles de la disidencia contra el Gobierno de Georgia: “Algunos jugadores tuvieron que eliminar sus mensajes de apoyo”

El pasado 24 de marzo, poco después de que Nika Kvekveskiri anotase el penalti que metía a Georgia, por primera vez, en la fase final de una Eurocopa, las calles de Tiflis se tiñeron de una euforia que traspasaba lo futbolístico. Muchos ciudadanos, ajenos al balón, aprovecharon el momento para reivindicar un viejo anhelo: el de la integración en la Unión Europea.

Tres días más tarde, el patriarca de la Iglesia Ortodoxa animaba a los jugadores a "seguir haciendo feliz al país con más victorias". Un mensaje relevante, dado que la popularidad de Ilia II rivaliza con la de Giorgi Mamardashvili, portero del Valencia, o Khvicha Kvaratskhelia, extremo del Nápoles, las estrellas de la selección. Desde 1977, año de su entronización, su influencia sobre la sociedad y la vida política no sólo se mantiene intacta, sino que ha sobrevivido a una tentativa de envenenamiento con cianuro.

Para saber más

Georgia atraviesa una furibunda crisis política, agitada por la polarización y los discursos de odio. De ello dan prueba aquellas escenas de gozo por la Eurocopa, que pronto se transformaron, a lo largo de abril y mayo, en multitudinarias protestas contra Rusia, el gigante que ocupa militarmente, con 8.000 soldados, una quinta parte de su territorio. Siguiendo las directrices del Gobierno, la policía disolvió con tal violencia a los ciudadanos que una ola de indignación empezó a inundar el país. Hasta alcanzar al vestuario dirigido por Willy Sagnol.

"Hubo futbolistas que apoyaron esa causa, aunque debieron guardar silencio o eliminar sus publicaciones de apoyo en las redes sociales", cuenta a EL MUNDO el director de uno de uno de los periódicos más influyentes de Tiflis, con la condición de no revelar su identidad. "Algunos fueron acusados incluso de pertenecer a partidos políticos de la oposición. Aunque ningún jugador ha querido admitir presiones de la Federación, veo muy probable que se produjeran", prosigue.

El último informe de Amnistía Internacional confirma que el "procesamiento de opositores por motivos políticos", "la violencia contra las mujeres" y las "detenciones arbitrarias de civiles" resultan aún hoy moneda común en Georgia. El 8 de julio 2023, una fiesta del Orgullo Gay fue reventada por 2.000 militantes de ultraderecha, que destrozaron el escenario y prendieron fuego a los emblemas arcoíris. Los agentes de policía, según la citada ONG, "no hicieron nada para impedirlo".

Sagnol, seleccionador georgiano, con sus jugadores.

Sagnol, seleccionador georgiano, con sus jugadores.AFP

Como tampoco intervinieron, a mediados de 2017 en la sede de la Federación, cuando otro grupo de violentos clamaron contra Guram Kashia. El capitán de la selección había osado portar un brazalete con su club, el Vitesse holandés, en apoyo del colectivo LGBTQ. Hoy, Kashia liderará la línea de tres centrales ante Turquía, mientras en el banquillo del Westfalenstadion, a la espera de mostrar su olfato goleador, aguardará Budu Zivzivadze.

El futbolista del Karlsruher se ha erigido como uno de los estandartes de la disidencia. No sólo por aquel doblete ante Luxemburgo que despejaría el camino hacia la última eliminatoria frente a Grecia, sino por su frontal oposición al Gobierno. Zivzivadze no ha escatimado críticas a la Ley de Agentes Extranjeros. Un texto, ostensiblemente inspirado por el Kremlin, que coloca en la diana a cualquier empresa -de los medios de comunicación a las ONG- que presente un 20% de capital extranjero. Otro ejemplo de la deriva autoritaria de Sueño Georgiano, el partido gubernamental, el que intenta controlar cada resorte del poder. Incluido el balón.

Levan Kobiashvili, quien fuera ídolo del Schalke a comienzos de siglo, compatibiliza el cargo de presidente de la Federación con su acta de diputado, mientras Kakha Kaladze, campeón de dos Champions con el Milan, ejerce como alcalde de Tiflis. Pese a su escaso pudor para hostigar a los discrepantes, ambos encabezarán hoy la expedición en Dortmund. "Son los autores de todo el mal y de toda la inmundicia que pueda imaginarse", espetó Kaladze cuando le preguntaron sobre la influencia de la oposición en el equipo nacional.

Problemas sociales

Entretanto, el primer ministro, Irakli Kobajidze, no ha perdido la ocasión para reservar su cuota de protagonismo. "Cuando algo sucede por vez primera en 30 años significa que el esfuerzo de este Gobierno también ha supuesto una gran parte del éxito", adelantó el pasado 10 de abril. Según el último registro del Banco Mundial, correspondiente a 2019, Georgia es el séptimo país del mundo donde más fácil resulta hacer negocios, sólo unas décimas por detrás de Estados Unidos. Su sector turístico representa el 33,5% del PIB, casi el triple que en España o Italia. Sin embargo, aún sigue a años luz de Europa en cuanto a Índice de Desarrollo Humano, el coeficiente de la ONU que pondera la esperanza de vida, los niveles de educación o el consumo per capita.

Por no hablar de la libertad de prensa, donde en 2024 ya ha retrocedido 26 posiciones, según el informe anual de Reporteros Sin Fronteras. De ello bien saben en las redacciones de Tiflis. "Son tiempos duros. Desde que Vladimir Putin lanzó su guerra a gran escala contra Ucrania, mi país ha tomado una senda iliberal. La propaganda afecta a todos los niveles. Incluso al de la rivalidad con Turquía, el único país vecino que reconoce plenamente nuestra soberanía. A pesar de los prolongados intentos de Rusia de instigar la turcofobia, esos sentimientos son mínimos", concluye el citado informante georgiano.

Unai Simón, el portero 'distinto': póker, educación y la charla en Las Rozas donde todo empezó

Unai Simón, el portero ‘distinto’: póker, educación y la charla en Las Rozas donde todo empezó

Entre la prensa que sigue los pasos de la selección desde hace tiempo, hay un chascarrillo cuando, en el reparto de entrevistas, a alguien le toca Unai Simón (Vitoria, 27 años). «¿Cómo vendrá hoy?», se escucha, y alude la pregunta a si aparecerá el Unai sonriente, simpático, o si lo hará el Unai serio, distante. Siempre educado, eso sí, siempre amable, eso también, pero hay una distancia enorme entre el primer Unai, sonriente y simpático, y el segundo Unai, serio y distante, aunque Unai es Unai. Es el portero que, cuatro años después, logró hacer olvidar a Casillas.

Para saber más

Porque, desde 2016, cuando Del Bosque sentó a Iker para poner a De Gea en plena Eurocopa de Francia, el baile en la portería había sido intenso. Entre el propio De Gea y Kepa se generó un debate motivado porque ninguno de los dos fue capaz de atrapar el puesto con Lopetegui primero y Luis Enrique después. El asturiano fue quien, un noviembre de 2020, puso a Unai Simón para ya no quitarlo. «Hasta que no coincidí con él, yo no entendía el papel del portero en la salida del balón. Él me enseñó a buscar al hombre libre, y en buena medida, lo que soy capaz de hacer hoy es gracias a él», explicó ayer, cuestionado por su error frente a Croacia, al fallar un pase ante Majer.

Lo explicó, con su 1,90 sentado y con una camiseta de la selección de 1996 -«la que me han dado», dijo-, con la misma naturalidad con la que contó que viene arrastrando una lesión en la muñeca y que se operará tras la Eurocopa. A la segunda pregunta sobre ello, zanjó: «No me supone ningún problema y no quiero hablar más de esto». El dueño de la portería desde ese noviembre de 2020, en un Amsterdam Arena vacío por la pandemia, ha jugado todos los partidos oficiales menos uno contra Chipre, y los dos del debut de De la Fuente porque estaba lesionado.

Despedido Luis Enrique, en esa primera convocatoria del actual seleccionador, marzo de 2023, jugó Kepa. Pero en junio, para la Nations League, y ya recuperado de su dolencia en el tendón de Aquiles, De la Fuente le llamó. En la zona de la Ciudad del Fútbol donde se instalan las carpas para las entrevistas de prensa, el técnico y su preparador de porteros, Miguel Ángel España, estuvieron media hora sentados con Unai. Le explicaron lo que querían de él y, desde esa charla, todo quedó claro.

Unai Simón, en una rueda de prensa.

Unai Simón, en una rueda de prensa.EFE

Atrás quedaban los recelos del guardameta del Athletic, cuya última experiencia con el entrenador no había sido muy agradable. Hablamos del Europeo sub'21 de 2019. En el primer partido, España va ganando 0-1 a Italia con gol de Ceballos. Sin embargo, Chiesa empata aprovechando un error grosero de Unai, que deja libre su portería ante la posibilidad de un centro. El resto del campeonato lo jugó Antonio Sivera, hoy portero del Alavés.

«Es muy serio, y muy educado. Pero ha cambiado, porque antes era muy vacilón, muy bromista, y ahora es más prudente. Eso sí, se lleva super bien con los otros porteros», dicen fuentes de la concentración. «Lo más importante es saber que todos remamos en la misma dirección. Los títulos van a llegar gracias a los tres. Alex y David no tuvieron la oportunidad de jugar el primer partido, pero quizá jueguen contra Italia. Lo importante es que debemos apretarle las tuercas al compañero manteniendo el buen rollo, porque eso siempre va a estar, el buen rollo», explicaba ayer antes de reflexionar sobre las declaraciones de Kylian Mbappé, que el domingo pidió el voto de los jóvenes contra la ultraderecha de Le Pen en Francia.

MBAPPÉ

«Él es una persona muy importante, que tiene mucha repercusión. Yo soy jugador de fútbol, y comparezco ante vosotros en calidad de profesional del fútbol, con lo cual creo que de lo único que debería hablar es de deporte, dejándole el tema político a otras personas», afirmó alguien que, más allá de las videoconsolas, es de los fijos en la sala de recreo que tienen en el hotel, jugando casi siempre a las cartas, casi siempre al póker. Sin redes sociales (ni Instagram, ni Twitter, ni Facebook, ni nada parecido) empezó en su día Fisitoerapia, pero lo dejó y luego, durante la pandemia, empezó Administración y Dirección de Empresas (ADE). Dice que no sabe si está en su máximo nivel, «porque no sé dónde está eso».

Una reflexión final: «Esto ha cambiado. Antes de la Eurocopa del 21, jugamos un amistoso y hubo gente que nos pitaba, leíamos en prensa cosas que no tenían ningún sentido, y ahora, el buen hacer de aquella Eurocopa, el título de la Nations League, ha conseguido que este grupo ilusione».