Orfeo Suárez, periodista de EL MUNDO, fue premiado este lunes en Santa Susanna (Barcelona) por la Asociación Internacional de la Prensa Deportiva (AIPS), en la categoría de columna, por su artículo ‘El talón de Aquiles en las pelotas’, publicado el pasado 28 de agosto, sólo unos días después del escándalo que terminó provocando la dimisión de Luis Rubiales.
El primer premio correspondió a Christian Grosso, editor del diario argentino La Nación, por su trabajo titulado ‘El romance definitivo: Messi y el país en la noche para la eternidad’. El segundo premio quedó para Pablo Juanarena, por su artículo en MARCA, ‘Texto para una entrada de un partido de fútbol’, mientras Suárez obtuvo el tercero.
Los AIPS Sport Media Awards, cuya primera edición se celebró en enero de 2019 en Lausana, son el máximo galardón internacional en el periodismo deportivo. Entre los trabajos presentados, los 12 miembros del jurado han reconocido los artículos que muestran “una opinión informada y que demuestra investigación, relevancia, autoridad y una visión original sobre un tema”.
¿Para qué entrenar más si ya tienes un oro olímpico en la estantería? Ganar en unos Juegos es la recompensa a toda una vida de sacrificios, pero también se parece demasiado a un final. Llegó el pasado septiembre y Diego Botín, campeón de la clase 49er junto a Florian Trittel en París, descubrió que tenía que volver al mar y, lo que es peor, a levantar peso en el gimnasio y a reprimirse ante la nevera.
¿Cuánto le costó?
Bastante, bastante, de hecho aún me cuesta. No he llenado ese vacío post-olímpico. En las primeras semanas era fácil porque había muchas cosas que hacer, muchos actos, muchas entrevistas, pero a la que se calmaron las cosas... Durante muchos años tu mente sólo piensa en una cosa, el oro, el oro, el oro, y cuando lo consigues ya no sabes muy bien qué hacer. Tengo motivación a largo plazo, pienso en los Juegos de Los Ángeles 2028, pero el día a día cuesta más que antes. Aquello que no te comías antes, ahora igual te lo comes.
Ricardo PintoSAIL GP
A los 30 años, Botín estará en los próximos Juegos Olímpicos y es posible que lo haga de nuevo con Trittel en la clase 49er, pero para eso todavía queda mucho. De hecho, incluso para el próximo Mundial falta un año y medio. Por eso busca estímulos entrenando con otros barcos, como el pequeño MOD, y compitiendo en otras categorías, especialmente en SailGP, la llamada Fórmula 1 del agua, que sigue en crecimiento. Con él como patrón, hace dos años el equipo español acabó último y parecía más fuera que dentro, pero el año pasado se volvió la revelación y venció ante países plagados de leyendas de las regatas como Australia o Nueva Zelanda.
Ganar el día que no toca
Ganaron SailGP el 14 de julio de 2024, el mismo día que España ganó la Eurocopa y Alcaraz en Wimbledon. Mal día para salir en las portadas.
Es cierto. Por un lado, es así, la repercusión se difumina, nos hubiera ido mejor otro día, pero también fue un honor. Formamos parte de un día histórico para España, con la Eurocopa, Wimbledon y creo que Sergio García también ganó [el LIV Golf Andalucía]. A mí me pareció bonito.
Ya no les vale lo de ir de tapadillo.
Totalmente. Las sensaciones son muy distintas a las del año pasado. Llevamos tres eventos [la temporada de SailGP se compone de 14, acabará en noviembre] y vamos terceros. Pero creo que nos falta trabajo para ser regulares. Tenemos días muy buenos y errores demasiado grandes. Necesitamos consistencia. Pero podemos volver a pelear por el título.
El equipo que patronea lleva junto casi desde la Copa América junior de Bermudas, en 2017. ¿Es demasiado?
No, no. Esa es la raíz del equipo y creo que su principal fortaleza. Hemos crecido navegando juntos y por eso nos entendemos muy rápido y nos adaptamos a cualquier cosa. En aquella Copa América estaban Florian, Joel [Rodríguez] o Joan [Cardona, bronce en los Juegos de Tokio], no está mal. Con Florian hemos compartido muchísimo, más en la última campaña olímpica, y no nos cansamos. Si hablamos de motivación, con todos ellos es más fácil porque nos empujamos los unos a los otros.
Ya en su quinta temporada, SailGP ha crecido en pruebas alrededor del mundo (Dubai, Nueva Zelanda, Australia, Estados Unidos, Brasil, Gran Bretaña, Alemania, Italia, Suiza y en España, Cádiz, el 4 y 5 de octubre), en audiencias y en patrocinios, pero todavía necesita que los equipos se sustenten solos. Al principio pertenecían a la organización y poco a poco fueron vendiéndose a inversores privados: de los 12 en liza, ocho ya tienen dueño. El equipo alemán, por ejemplo, es copropiedad del cuatro veces campeón de Fórmula 1 Sebastian Vettel. Pero hay otros conjuntos que todavía están a la espera de capital. El equipo español es uno de ellos y si no lo consigue es posible que la próxima temporada desaparezca. A Botín no le faltaban contactos -es sobrino segundo de Ana Botín, presidenta del Banco Santander-, pero la inversión es seria: ronda entre los 20 y los 30 millones de euros.
¿Sobrevivirá el equipo?
Vamos en buen camino. SailGP es una competición muy joven, pero se está afianzando en muchas partes del mundo y el equipo español es un equipo importante. Tenemos conversaciones prometedoras y estamos trabajando fuerte. Creo que vamos a ser un equipo sostenible, que vamos a seguir, pero no lo puedo asegurar.