Obradovic mete en un lío al Real Madrid: lesión de Tavares, triple sobre la bocina y 0-1

Obradovic mete en un lío al Real Madrid: lesión de Tavares, triple sobre la bocina y 0-1

Real Madrid 87 Partizan 89

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Punter acabó con los blancos en el WiZink en un duelo agónico en el que Deck brilló y Muso cometió graves errores. El jueves, segundo partido

Punter, tras anotar el triple que dio la victoria al Partizan.Juan Carlos HidalgoEFE

El camino hacia la novena Final Four de las últimas 12, a continuar en las cumbres de Europa a las que se acostumbró, le exige al Real Madrid una prueba de carácter, un respingo en la hora de la verdad en esta seria con trampas hacia Kaunas. El Partizan, que reúne casi todos los elementos que uno no quiere enfrente, tomó sin embargo el Wizink y llenó los playoffs blancos de malas noticias. Un triple sobre la bocina de Kevin Punter coronó el embrujo de Obradovic para poner el 0-1 y meter en un buen lío a los de Chus Mateo. [87-89: Narración y estadísticas]

El grito animal de Zeljko cuando su pupilo atinó el lanzamiento que le daba otra victoria (en realidad, restaban 0,4 segundos en los que Hezonja no tocó ni aro) para agrandar su leyenda resumió el ardor de una batalla estupenda. Para el Madrid no sólo fue la derrota que le obliga a ganar al menos uno en Belgrado, quizá el escenario más áspero de toda Europa, fueron también las sensaciones, esa pérdida de colmillo en los desenlaces que ya empieza a ser tendencia. Y, lo peor, la lesión de su elemento clave, un Tavares que no pudo disputar la segunda parte.

A Zeljko le recibió un bonito aplauso del Palacio que un día fue su casa, cuando conquistó aquella Copa de Europa del 95 con Sabonis y Arlauckas, la última antes de la era Laso. Cuentan que el maestro se lo está pasando bien de vuelta a casa 30 años después. Desprende la misma pasión de siempre y sus broncas siguen siendo antológicas. Su aura es también un estupendo plan de partido, con el que el Partizan se adueñó del amanecer y dejó claras sus intenciones (6-14). Los triples de Smailagic desgastaban a Tavares, objetivo número uno.

Hezonja, olvidado

A ese primer aviso reaccionó el Madrid gracias al gigante y, sobre todo, a Deck, que se retiró exhausto tras su esfuerzo para nivelar la noche. La salida del segundo round, con Hanga a los mandos, fue un momento para despegar (30-22 tras un 8-0 de parcial), pero el Madrid se enredó con algunas decisiones arbitrales y el Partizan volvió a la carga a base de triples, con el talento de Punter, otro de esos a los que Zeljko ha relanzado la carrera, desatado: 13 puntos del escolta y de nuevo la ventaja visitante. La primera mitad dejó dos apuntes: el rebote ofensivo era el asidero blanco para hacer daño y Musa estuvo perdido, cero puntos, tres faltas, todas en ataque.

Había resultado un frenético ejercicio de baloncesto, pero el Madrid no podía seguir encajando tantos puntos. Todos se complicó aún más con las molestias de Tavares en su rodilla izquierda tras el descanso -tras unos segundos en el tercer acto, ya no jugó más-, aunque, curiosamente, sin él y con Randolph por primera vez en pista, de nuevo los de Chus Mateo se rebelaron, otro 8-0 para recuperar la iniciativa en la pura espesura de una noche abocada a la emoción.

En ese abismo aparecen los ganadores. Los estruendosos como Rudy y los silenciosos como Deck. El balear desde la defensa y su contagio, el argentino desde la responsabilidad ofensiva, desde esas penetraciones imparables. Guerreros que no se arrugan. Como tampoco los soldados de Obradovic, que revivieron a la máxima local (77-70) para elevar aún más la temperatura. Para entrar en la recta de meta mandando con un tres más uno de Punter. Musa cometió varios errores graves, Mateo se acordó tarde de Hezonja y ni el infalible Deck (8 de 8) le salvó. La genialidad de Punter con Yabusele encima, la genialidad de Obradovic.

kpd