Nico Paz celebra su gol al Napolés.OSCAR DEL POZOAFP
El gol de Nico Paz en la pírrica victoria del Real Madrid ante un desordenado y obtuso Nápoles, salvó los desprecios de Ancelotti. El caduco técnico italiano sólo cuando se ve con la soga del ahorcado utiliza a una cantera blanca que está repleta de
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La electricidad de Danjuma, su jugador más desequilibrante, con una jugada personal perfectamente finalizada por MiguelGutiérrez, y una falta transformada por Juanpe ya en la recta final de la segunda parte fueron los grandes argumentos que le permitieron al Girona sumar, por fin, su primera victoria en la Champions.
Los de Míchel, que venían de sendas derrotas ante PSG y Feyenoord, se impusieron por 2-0 a un Slovan de Bratislava muy mermado por las lesiones en Montilivi. Pese a sus esfuerzos por rascar algo gracias a un trabajo incansable en tareas defensivas, el cuadro eslovaco no tuvo más remedio que hincar la rodilla.
El sueño local, eso sí, se vio levemente ensombrencido por una nueva lesión, en este caso de un Iván Martín que cuenta con la plena confianza del técnico madrileño y cuya baja supone otro quebranto para un equipo incapaz de reencontrarse con las sensaciones del curso pasado.
El Girona, a lo largo de los primeros 45 minutos, sí ofreció síntomas de recuperación y frescura, con ese fútbol que convirtió su estadio en la envidia de la elite. El conjunto de Míchel dominó el juego y llegó cada vez con más insistencia al área de un Slovan de Bratislava que, mientras trataban de sorprender a la contra, se las veía canutas para alejar el peligro de sus dominios.
Los locales se estrellaban una y otra vez contra un ordenadísimo muro rival, capaz de repeler todo balón que amenazara con acabar en el fondo de su portería. Hasta que Danjuma, al límite del tiempo reglamentario para el descanso, protagonizó una brillante cabalgada hasta la línea de fondo, como en sus mejores días en el Villarreal. El holandés colocó un centro perfecto a Miguel, que el zaguero se encargó de convertir en el 1-0 y desatar así la euforia en la grada de Montilivi, volcada con su equipo.
Libre directo
En la reanudación, el Girona bajó un poco el ritmo, ante un adversario que trataba de seguir metido en el partido evitando nuevos sustos. No obstante, fueron los locales los que tuvieron inicialmente claras opciones para aumentar la brecha en el marcador, siempre perfectamente respondidas por Takac.
El Slovan, con ese panorama, desperdició algunas oportunidades, malogradas siempre por su falta de puntería. Hasta que Juanpe, con un libre directo levemente desviado por la barrera, puso el 2-0 en una recta final que se vería también a su vez marcada por las molestias de un Van de Beek que, tras consultar con los fisios, fue sustituido por David López. El otro punto negativo de la noche fue el penalti errado por Stuani. Un triste epílogo para el ídolo de Montilivi.
LUIS NÚÑEZ-VILLAVEIRÁN
@LNvillaveiran
Actualizado Martes,
24
octubre
2023
-
21:01Medios escoceses critican la camiseta en homenaje al partido del 74 mientras que...
"Uruguayo, uruguayo". Así terminó el duelo el Metropolitano cantando a su central que un minuto antes del final del encuentro volaba para dar la victoria al Atlético ante un Inter que llegaba invicto al campo rojiblanco. Un fortín. Necesitada y buscada victoria que Simeone peleó con cuatro delanteros en el campo y con Nico de lateral izquierdo. Giménez hizo bueno el primero de Julián para olvidar el empate de Zielinsky. El top-8 pasaba por ganar todo en casa y rascar fuera y este era el duelo marcado en rojo. Un duelo que se afrontó sin complejos y con algunas novedades curiosas. [Narración y estadísticas, 2-1]
Uno piensa que los experimentos siempre mejor con gaseosa y ese fue el temor al ver que en la alineación del Cholo salía Cardoso, un jugador que había jugado 185 minutos en toda la temporada hasta entonces. Lo bueno, para el estadounidense, fue que estuvo arropado por un mediocampo de cemento con Barrios y Gallagher, pero no le hicieron mucha falta porque gobernó su espacio, que fue todo, como si llevara siendo titular 20 partidos con el Atlético. Sólo estuvo Giuliano como punta de lanza para romper líneas al espacio.
La primera internada fue una ocasión de peligro solventada por Di Marco, la segunda acabó con el balón rebotando por el área hasta que lo acunó Baena y lo embocó Julián. En primera instancia el árbitro Letexier decretó mano del español, pero el VAR le corrigió y con el tanto, el Atlético se sacudió un inicio bastante apabullante de un Inter subido a Di Marco, que en el mismo minuto casi emboca una falta directa que terminó salvando Musso y luego tuvo un mano a mano ante el argentino que marró por centímetros.
Otra de las novedades, ésta por necesidad, estuvo bajo palos. Musso salió por Oblak pese a que el esloveno había entrenado en la previa. Y lo cierto es que el argentino fue truncando todos los disparos del Inter, la mayoría desde fuera del área, con una sobriedad impropia de un jugador que debutó esta temporada en el partido anterior, ante el Getafe en Liga. Especialmente meritorio un mano a mano en el que tapó el disparo de Bony a la argentina, rodilla en tierra, aunque finalmente se decretó fuera de juego.
Resultaba increíble que el Atlético se fuera al descanso ganando ante uno de los líderes de esta Champions. El Inter de Chivu llevaba un pleno tras ganar sus cuatro primeros duelos, eso sí, todos ante equipos muy inferiores a este equipo de Simeone cuya dinámica, cinco encuentros seguidos ganando, volvía a oler a la racha que el año pasado terminó por colocarle líder de invierno en LaLiga y top-8 en Champions tras 12 victorias consecutivas.
Julián celebra su tanto en el Metropolitano.Manu FernandezAP
El equipo del Cholo no dominó el partido, pero sí lo controló en sus primeros 45 minutos. Los italianos no sabían cómo meter mano a ese 5-4-1, en fase defensiva, que tanto rédito le da a Simeone desde la vuelta de Giménez, el héroe. El uruguayo ha apuntalado una línea que ha conseguido cuatro porterías a cero desde su vuelta.
El susto previo al final de los 45 minutos lo dio Giuliano, pero en su portería. El argentino cedió atrás sin mirar y su pase lo aprovechó Zielinsky en área contraria para pasar el balón a Di Marco, siempre Di Marco, cuyo disparo se fue fuera con todo a favor. Estuvo incisivo e impreciso a partes iguales desde su vuelta a la titularidad. Su presencia en el once paliaba un poco la orfandad que ha dejado Llorente en el carril. Y es que Molina hacia delante es un gran jugador, pero hacia atrás comete demasiados errores para un defensa.
La segunda mitad comenzó contrario a la primera, en un minuto dos ocasiones. Un larguero de Barella y un mano a mano en el que se durmió Giuliano. Poco después, quién si no, Di Marco a pase de Lautaro se volvió a presentar ante Musso, pero el argentino volvió a responder con maestría. No pudo, sin embargo, atajar la pared con la que se presentó Zielinsky en el área. La puso donde tenía que hacerlo. No lo hizo Giuliano poco después tras un buen centro de Ruggeri. La volea la tiró arriba para desesperación de su padre que se echaba las manos a la cabeza.
Valentía final
El paso del tiempo y el cambio de plantilla ha creado un Cholo más osado, temerario incluso. A falta de media hora agotó los cambios y sacó a Griezmann y Sorloth por Baena y Ruggeri. Quería aprovechar el argentino que el equipo había reaccionado bien al gol en contra, dando un paso adelante. El Metropolitano es mucho Metropolitano y casi se cae abajo cuando Griezmann probó a Sommer tras una jugada rojiblanca de 20 pases.
El guion se mantuvo a contracorriente de lo que solía ser el Atlético. Los italianos se agrupaban atrás a la espera de alguna contra y los rojiblancos achuchaban, mandones, para llevarse el encuentro, pero las líneas se fueron partiendo y el peligro rondaba ambas porterías. Hasta que un avión voló por la meta interista. Cazó un balón y con este certificó la victoria. Giménez nunca dejó de creer, la victoria es suya.