Paco Pérez Durán, que fue defensa del Castilla campeón de la Segunda división en 1984 y que militó también en clubes como Deportivo, Granada, Parla, Alcoyano, Cartagena, Linares y Racing de Santander, ha fallecido tras una dura lucha contra la ELA a los 63 años.
El Real Madrid informó este domingo del fallecimiento del ex jugador nacido en Priego de Córdoba en un comunicado en el que expresa “sus condolencias y su cariño a sus familiares, a sus seres queridos, a sus compañeros y sus clubes, y a todo el madridismo”.
Pérez Durán llevaba más de cinco años de dura lucha contra la ELA, implicado en la defensa de las personas que sufren la enfermedad y el pasado 31 de mayo fue homenajeado en un amistoso que jugaron en Arganda del Rey la selección de veteranos de la AFE y un conjunto de ex jugadores del Real Madrid, al que no pudo acudir debido al estado de salud en el que se encontraba.
La AFE también ha expresado su pesar en un mensaje publicado en sus redes sociales en el que “en nombre de todos y todas las futbolistas de España” lamenta “profundamente el fallecimiento de nuestro compañero Paco Pérez Durán”.
“Su pasión por el fútbol, su compañerismo y su incansable espíritu de lucha lo convirtieron en un ejemplo dentro y fuera del campo. Su pérdida deja un profundo vacío, pero también una huella imborrable en quienes compartieron camino con él”, añade el organismo presidido por David Aganzo.
“Desde el Real Racing Club queremos trasladar nuestro más sentido pésame a los familiares y amigos de Paco Pérez Durán, ex futbolista verdiblanco que formó parte del ascenso a Segunda División en la campaña 90/91. Descanse en paz”, refleja el club santanderino en el que militó en sus ultimos años de carrera en activo Paco Pérez Durán.
El suegro del futbolista Nahuel Molina ha sido asaltado con violencia en su propia casa. Los hechos ocurrieron el pasado lunes cuando Claudio Occhiuzzi, empresario, cenaba con su familia en su vivienda, situada en Lanús. Según relata La Nación, varios asaltantes armados irrumpieron en ese momento en el domicilio.
Occhiuzzi se levantó al escuchar un ruido. "Llegué a la ventana y entró un malviviente todo de negro, me puso un revólver en la cabeza y después entraron tres más". A partir de ese momento fue encañonado, separado de su pareja y los dos hijos con los que estaba, encerrado en una habitación y amenazado de muerte si no entregaba el dinero.
"Me gatillaron en la cabeza", ha contado Occhiuzzi. "Me pusieron el revólver en la cabeza, me pegaron, me dijeron que iban a matar a mis hijos delante mío si no les daba dinero", ha contado. El empresario, según su relato, insistió en que no tenía dinero en efectivo en la casa.
El suegro de Nahuel Molina ha declarado que los ladrones portaban herramientas para cortar rejas y se comunicaban mediante una radio, a través de la que una mujer les daba instrucciones.
El momento de máxima tensión se produjo cuando llegó la Policía, que había seguido el rastro del vehículo porque estaba implicado en otro delito. Según cuenta el suegro del futbolista del Atlético de Madrid, "uno escapó para afuera y lo agarraron, yo quise cerrar la puerta, pero otros tres se volvieron a meter, querían escapar por el fondo".
"Pensé que me mataban porque tal vez se imaginaban que yo había llamado a la policía; tenía un pánico terrible", ha asegurado Occhiuzzi.
El enfrentamiento se inició cuando los agentes intentaron identificar a los ocupantes de la banda que estaban en el coche sospechoso, pero fueron embestidos y se inició un tiroteo sin consecuencias para las víctimas del ataque. Los asaltantes trataron de escapar pero tres de ellos resultaron detenidos tras una persecución.
El año anterior, Carlos Alcaraz se marchó de Melbourne con el ánimo por los suelos, desmoralizado por una derrota en cuartos ante Alexander Zverev donde apenas mostró su tenis. Ayer no fue así. Ante Novak Djokovic perdió en la misma ronda del Open de Australia por 4-6, 6-4, 6-3 y 6-4, pero fue un aprendizaje, más que una decepción: en el futuro no le volverá a pasar. Desde que acabó el encuentro, incluso antes, Alcaraz entendió que había caído en la trampa en la que muchísimos otros cayeron antes, que se había dejado enredar. A sus 21 años, un error perdonable.
Al salir de la pista Rod Laver, el español se subió a la bicicleta estática del gimnasio para soltar la mente, recibió el consuelo del equipo del propio Djokovic -empezando por su nuevo entrenador, Andy Murray- y se metió en la ducha. Fue una ducha larga. Había perdido por culpa del juego psicológico, ya lo sabía, pero necesitaba digerirlo. Después, antes de abandonar el recinto y volar de vuelta a España, aceptó ante los medios de comunicación lo ocurrido.
"Estaba controlando el partido y en el segundo set le he dejado volver. Ha sido mi gran error. Tenía que haberle llevado al límite y no lo hice. Luego empezó a sentirse mejor y fue más agresivo. Yo tuve mis oportunidades, pero casi todos los puntos importantes cayeron de su lado", analizó el actual número tres del mundo, que no perderá el puesto pese al tropiezo: se va con los puntos que vino.
El momento Djokovic
En la primera hora de partido, Alcaraz fue superior a Djokovic. Su derecha gobernaba, disfrutaba de las dejadas. Ya se intuían algunos problemas con su segundo saque, pero el resto de sus golpes eran decisivos. Con todo a su favor, el español conseguía el primer break, el primer set y se abalanzaba hacia la victoria cuando Djokovic mandó parar. Como muchas otras veces, reclamó un tiempo muerto médico para curar unas molestias en el aductor de la pierna izquierda, se marchó al vestuario y obligó a una pausa de 10 minutos. Al volver ya todo era distinto. Los intercambios se acortaron, se ralentizaron, se trastabillaron y Alcaraz no supo reconstruirlos.
"Cuando he visto que Novak tenía problemas físicos, ha sido como si dejáramos de jugar al mismo nivel. Parecía que iba a ser más fácil y me he centrado en no cometer errores. Por eso he dejado de golpear la bola como antes. Después ha sido muy difícil volver", confesaba el español, que participó de las dudas. ¿Realmente Djokovic estaba herido? Los precedentes invitaban a la suspicacia, más con el rendimiento del serbio en el último tramo del encuentro.
DAVID GRAYAFP
Sobre la pista, después de su celebración, el vencedor de 24 Grand Slam aseguró que se reservaba los detalles de su dolencia porque sigue en competición, que se hubiera retirado si hubiera perdido el segundo set, que los medicamentos habían hecho efecto justo después y que sólo el viernes en las semifinales ante Zverev podrá comprobar si está al 100%. "No digo que haya hecho show, pero en el segundo set se le veía con problemas y en el tercero y el cuarto no se veía nada. No creo que se hubiera retirado si hubiera perdido el segundo set. Un tenista que piensa en retirarse no juega así después", opinó Alcaraz que proclamó que la derrota le haría mejor. "Me voy con la cabeza alta", aseguró.
Ahora, en Doha, más cemento
En los próximos días deberá analizar en profundidad y aprender del partido, del enredo de Djokovic y también de su mala racha en superficie dura. Pese a su historial en el resto de 'grandes', en la pista dura 'aussie' sigue sin disputar unas semifinales, un vacío que se une a sus problemas en los torneos indoor del final de la pasada temporada. En pretemporada ha mejorado su saque para intentar ser más peligroso, pero necesita mejorar más si quiere dominar.
Para ello, este febrero competirá en el ATP 500 de Doha nuevamente sobre cemento en lugar de marcharse a Brasil y Argentina para disputar sus torneos de tierra batida. Será la preparación ideal para los Masters 1000 de Indian Wells y de Miami de marzo y, al mismo tiempo, un incentivo económico. El torneo qatarí ha aumentado de categoría -de ATP 250 a ATP 500- y para ello ha propuesto una bolsa de premios que ha hecho que se apunten también Jannik Sinner, Djokovic o Daniil Medvedev.
GP de México
MIGUEL A. HERGUEDAS
@herguedas
Actualizado Domingo,
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