El piloto de motociclismo italiano Filipo Momesso, que competía en el Campeonato Italiano de Velocidad (CIV), ha fallecido de forma repentina en su domicilio de Trento (una localidad al norte del país)
La Federación Italiana de Motociclismo (FMI) ha expresado en un comunicado que “desde el presidente Giovanni Copioli, envía sus condolencias a la familia de Momesso en este duro momento”.
El joven piloto, nacido en Motta di Livenza (una pequeña localidad cercana a Venecia), cursaba sus estudios universitarios en Trento, donde el pasado mes de julio se graduó en Ingeniería Informática.
Momesso participó durante su carrera en el CIV, en el Trofeo Nacional y en la Copa Aprilia RS 660, competición en la que había subido al podio en la carrera disputada a principios de septiembre en el circuito de Mugello.
El desafío de Sifan Hassan era descomunal. Si en Tokio corrió del 1.500 al 10.000, con dos oros y un bronce, el último en la distancia más corta, en París se había propuesto ampliar el reto a la maratón. Finalmente, lo redujo y eliminó el 1.500. No pudo ganar el 5.00 y 10.000, como hace tres años, pero subió al podio en ambas pruebas para colgarse el bronce. Tenía sentido, porque la neerlandesa había fijado su preparación en la distancia más larga. La última prueba del atletismo en París lo demostró, resuelta en un apretado sprint en el que Hassan aprovechó la velocidad que conserva de la pista para entrar en la recta de Invalides como se entra en la gloria. El legendario Emil Zatopek logró el oro en 5.000, 10.000 y maratón en los Juegos de Helsinki, en 1952. La neerlandesa lo emula en plata y bronce en París.
A los 31 años, esta mujer ha extendido su dominio del mediofondo al fondo, combinación que le sirvió para explotar el final que se adquiere en la pista, en la prueba más larga. Antes, sin embargo, demostró una resistencia y un sentido de la estrategia impecables, sin desgastarse en absoluto. Jamás perdió el control de la prueba y jamás la lideró. El momento estaba en el último kilómetro, en el que dejó atrás a la etíope Assefa, que intentó entorpecerla, como si estuviera en la recta del estadio, en el final de un 1.500.
La exigencia del recorrido no impidió a la atleta de Países Bajos correr la maratón más rápida de los Juegos, como ya había ocurrido en la categoría masculina, para acabar en 2.22.55 y superar el registro de Londres 2012 (2.23.08).
En la línea de salida, Hassan permanecía concentrada. Miraba al frente. A nadie más. En carrera hizo un ejercicio de administración de fuerzas impecable. La prueba se inició a un ritmo asequible, lo que permitió a la española Majida Maayouf permanecer en el grupo. En la meta fue la primera española, decimoséptima, seguida de Meritxel Soler (25) y Esther Navarrete (42).
Inclinada en la rampa
Maayouf y otras atletas pudieron resistir sólo hasta que las africanas quisieron. Al llegar a la rampa que seleccionaba el maratón olímpico, en el kilómetro 25, rompieron la prueba. Hassan no se inmutó por el ritmo de subida impuesto por etíopes y kenianas. Se inclinó hacia adelante y dejó que se distanciaran. Lo contrario podía arrebatarle toda la energía y la atleta de Países Bajos la necesitaba para correr el último cuarto de la maratón como si corriera un 10.000, otro más.
Las atletas africanas, las etíopes Assefa y Shankule y kenianas Obiri y Lokedi, sabían que Hassan podía ser imbatible en el final, por lo que atacaron con cambios de ritmo constantes, especialmente a partir del kilómetro 30. Cinco mujeres, dos de cada nacionalidad más Hassan, llegaron a un final que iba a exigir un sprint. Eso le beneficiaba. En realidad, la neerlandesa, nacida en Etiopía, es genéticamente una atleta de la altiplanicie africana, el paraíso del fondo, tanto por los biotipos como por la altitud.
El grupo de cinco mujeres pasó el kilómetro 40 sin que ninguna intentara despegarse. Obiri lo intentó primero, pero pagó el esfuerzo y se descolgó. Un poco antes lo hizo Lokedi. Hassan seguía a la expectativa. En su rostro, ni un ápice del sufrimiento que se podía apreciar en Obiri. El ataque final de la neerlandesa no pudo ser sostenido por Assefa, pese a sus maniobras. El oro más deseado esperaba a Hassan, que sólo entonces se permitió sonreír. La obra olímpica sobre el podio, del 1.500 al 5.000, con seis metales en dos ediciones, está completa pero no cerrada.
Los Dallas Mavericks de Luka Doncic y Kyrie Irving arrollaron 103-124 este jueves a los Timberwolves de Minnesota para ganarse una plaza en la final de la NBA que disputarán contra los Boston Celtics.
Doncic e Irving, jugadores del equipo de Dallas, sumaron 72 puntos para ganarse en el quinto partido contra Timberwolves el pase a la serie final con los Celtics de Boston.
El esloveno se apuntó el doble doble de 36 puntos, 10 rebotes y 5 asistencias, mientras que Irving agregó los mismos tantos, 4 rebotes y 5 asistencias.
Los jugadores PJ Washington ( 2,01 metros de estatura) añadió 12 puntos y Daniel Gafford (2,08 metros de estatura) 11.
Por los locales, Karl Anthony Towns y Anthony Edwards hicieron 28 puntos cada uno.
Los Timberwolves iban perdiendo 3-0 en la serie cuando resucitaron este martes al vencer a los Mavericks 105-100 en el cuarto partido de la serie. Esta jueves, el equipo de Minnesota intentó frenar a los Mavericks sin éxito.
Los Mavericks no han llegado a la final desde la temporada 2010-2011, cuando ganaron su único campeonato NBA. Esta temporada, disputarán la final contra los Boston Celtics desde el 7 de junio hasta posiblemente, el 21 del mismo mes.
Doncic, quien como Irving se culpó de la derrota este martes, sumó 12 puntos, 6 de ellos de dos triples, en los primeros minutos de juego, con lo que los visitantes declararon su intención de ganar (8-16).
El entrenador de los Timberwolves, Chris Finch, pidió su primer tiempo muerto y en un abrir y cerrar de ojos los locales empataron a 18.
Pero el ex madridista esloveno acertó otros dos triples de corrido para devolver una ventaja considerable a los texanos e Irving cerró el marcador del cuarto inicial con una internada (19-35).
Doncic concluyó el primer segmento con más tantos (20 con 72.7 por ciento de aciertos) que todo el equipo local.
El segundo parcial comenzó explosivo con un tiro con paso atrás de Irving, triple de Maxi Kleber y los locales con estadísticas de tiro deprimentes (14.3 % en triples y porcentaje de 31 en total).
Rudy Gobert dispara mientras Dereck Lively II y Luka Doncic defienden la canastaAP
Las dos defensas cerradas obligaron a alargar los pases en ataque para ambas escuadras, pero era Dallas la que conservaba un abrumador liderazgo antes de llegar al ecuador del segundo cuarto a pesar de unos brillantes minutos de Towns (32-49).
Triples de Doncic (25 puntos y 5 triples en la primera mitad) e Irving (19) consiguieron que los Mavericks llegaran al descanso con unos abrumadores 29 puntos arriba (40-69).
Los Mavericks inscribieron porcentajes de acierto por encima de 60 mientras que los Timberwolves registraron un triste 34,9 % de éxito con un lamentable 16,7 % (2 de 12 intentos) en triples.
Doncic sirvió un pase que Washington convirtió en 'alley oop' y la siguió metiendo para llegar a sus 29 puntos personales en el minuto y medio del tercer segmento.
El entusiasmo que los aficionados del Target Center de Minneapolis habían mostrado desde el comienzo del partido se apagó cuando Doncic llegó a sus 31 puntos para imponer una ventaja de 36 tantos (46-82).
Tres triples de Edwards en un par de minutos hicieron poca mella a los dominadores visitantes (60-87), pero fueron suficientes para que el entrenador de Dallas, Jason Kidd, llamara a capítulo a sus pupilos.
Towns acertó su primer triple de cinco intentos, Irving le contestó con su tercero de siete y Doncic llegó a sus 33 puntos para dejar el marcador en 73-97 a falta del último cuarto.
Los locales comenzaron el segmento definitivo con un 9-0 que interrumpió Irving con un palmeo (78-103).
El australiano americano clavó su cuarto triple y Doncic su sexto cuando a falta de medio parcial parecía que la final de la NBA de este año ya estaba definida (85-111).
Los Timberwolves se dieron por vencido y Finch sacó a jugar a los suplentes minutos antes de concluir un partido que le dio el pase a la final a los Mavericks (103-124).