Doble campeona del mundo de cross y considerada mejor atleta española del s. XX, ha muerto a los 68 años
Carmen Valero, con la medalla en el Mundial de cross de 1977.E.M.
Carmen Valero, doble campeona del mundo de campo a través en los años 1976 y 1977 y primera atleta olímpica española, ha fallecido este martes como consecuencia de un derrame cerebral sufrido la pasada semana y por el que estaba ingresada en cuidados intensivos, según informó la Real Federación Española de Atletismo.
Valero, de 68 años, nació en la localidad turolense de Castelserás el 4 de octubre de 1955, aunque muy pronto se marchó a Cataluña, fijando su residencia en Sabadell, donde falleció. “Me siento medio catalana y medio maña”, dijo en diferentes ocasiones.
Empezó en el atletismo en 1969 con el entrenador Josep Molins -fallecido en marzo de 2023-, en la Joventut Atlètica de Sabadell, dónde comenzó a despuntar.
Fue la primera atleta española olímpica, en los Juegos de Montreal 1976, en los que compitió en las pruebas de 800 y 1.500 metros. Además, en su palmarés figuran 15 campeonatos de España de pista en distancias como los 3.000 y 5.000 metros y esos dos campeonatos del mundo de campo a través en Chepstow 1976 y Düsseldorf 1977, siendo 25 veces internacional y plusmarquista nacional de los 800, 1500 y 3.000 metros en aquellos años.
“Nos ha dejado Carmen Valero. Nuestra pionera. La mujer que abrió camino. La madre de nuestro atletismo. La primera atleta olímpica. Bicampeona del Mundo de cross. La mejor atleta española del s.XX. Gracias, Carmen, te estaremos eternamente agradecidos. D.E.P”, expresó la RFEA en la red social X.
Una de las últimas apariciones públicas de Carmen Valero se produjo en mayo de 2023, en el IV Memorial Miguel de la Quadra-Salcedo, disputado en la pista de ceniza de la Universidad Complutense de Madrid, en la que se la rindió un homenaje por parte de la Asociación Española de Estadísticos del Atletismo, que le eligió mejor atleta femenina del siglo XX.
“Hoy es un día muy triste, se nos hace imposible decir adiós a la mujer que transformó nuestra historia. Carmen fue un talento innato en medio de unas circunstancias casi imposibles para la mujer. Hoy somos lo que somos, gracias a ella. Nunca te olvidaremos. DEP”, escribió Raúl Chapado, presidente de la Real Federación Española de Atletismo, en X.
El contraste era extremo entre las dos grandes favoritas al oro en los 800 metros. Entre Keely Hodgkinson, la viva imagen de la rubia Albión, y Mary Moraa, surgida de las profundidades oscuras de la fértil Kenia. Entre el estilo grácil de una y el enérgico de la otra. Dos mediofondistas formidables. Fiel a su costumbre, a su táctica, Hodgkinson tomó en el acto la cabeza de la carrera. Moraa, a su lado. A su lado, no detrás. Corrió de ese modo, al
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El maratón es una prueba de fortaleza física y mental. Nadie lo acaba sin sufrir, sin superar muros, dolores y sin aprender a domar la mente para no ceder y rendirse hasta cruzar la línea de meta. Es una metáfora de la vida que este domingo en Valencia tendrá más sentido que nunca. La ciudad acoge su gran evento deportivo anual un mes después de que su área metropolitana se viera arrasada. No ha sido fácil mantener una prueba que tiene la etiqueta platino y en mente ser sede del próximo récord del mundo. Es el reto que se ha marcado su mecenas, Juan Roig.
Este año importará más recuperar la imagen de la ciudad y recaudar apoyos para los damnificados que la marca que haga el ganador. La prueba no tendrá el latido habitual, pero las zancadas se darán con el alma, aunque sea encogida. Hasta 20 clubes con participantes inscritos se han visto golpeados y cada uno tiene su historia. La carrera tenía 1.919 inscritos que vivían en los pueblos arrasados. La mitad ha decidido no tomar la salida. Otros casi 200 son miembros de cuerpos y fuerzas de seguridad que han decidido volcar sus energías donde más las necesitan.
La preparación del Maratón de Valencia arranca en agosto, pero el 29 de octubre se paró en seco ese millar de corredores. Algunos han intentado sortear el barro y la desgracia para trotar buscando un descanso emocional. Otros lo harán mañana. «Todos los que corramos vamos a llevar una mochila muy grande y muy pesada con botas, con palas, con fango, con mascarillas y con mucho polvo», asegura Paco Milán, faro y guía de la Escuela de Corredores de Albal. Mario y Chus no tienen ganas de correr, pero lo harán. Su amigo y entrenador, Eugenio, murió en Benetússer tratando de salvar a vecinos. «Nadie del club tiene ganas, pero entraremos en la meta aunque sea andando con una pancarta con su nombre», cuentan entre lágrimas.
Las cifras de la solidaridad
Homenaje, visibilidad de la tragedia y solidaridad de 30.000 corredores populares que saldrán a las calles. Muchos de ellos han colaborado en la iniciativa Dorsal 0 han hecho aportaciones que ya superan los 84.000 euros. Los patrocinadores sumarán su pellizco y por cada atleta que cruce la pasarela azul de la Ciudad de las Artes y las Ciencias, el Maratón donará tres euros. El destino es el deporte, recuperar las instalaciones y el material que casi 350 clubes de todas las disciplinas han perdido.
Levantar Valencia es el objetivo que se ha marcado el Maratón, que desde el primer día estuvo vistiendo a las víctimas, y todo el Legado Juan Roig, que convirtió L'Alqueria del Basket en un refugio seguro, primero, y en hogar de centenares de militares que trabajan en la reconstrucción.
El empresario no se ha quedado ahí. A través del programa Alcem-se (Levantémonos) ha convocado una línea de ayudas de 25 millones de euros para pymes, autónomos y emprendedores que en este primer mes ha beneficiado a casi 1.500 profesionales. Además, este programa tiene una línea para la reposición de instalaciones y material deportivo de cuatro millones de euros.
Otros cuatro destinará Hortensia Herrero a la cultura, al sector textil tradicional valenciano, las sociedades musicales, las escuelas de danza y los centros educativos. Los ganadores del Maratón de Valencia se colgarán al cuello la medalla con una cinta de espolín de seda valenciano tejido en una fábrica, la Compañía de Valenciana de la Seda, arrasada por la DANA. Su marca no será sólo un logro deportivo, sino que tendrá un fuerte contenido social.
Melani Bergés, albina y por ello ciega en un 90% de su visión potencial, llegó a París, en julio de 2023, lista para competir en el Mundial paralímpico de atletismo en 100 y 200 metros lisos. En semifinales se topó con una atleta a la que acababa de vencer pocos meses antes en Jesolo (Italia): la transalpina Valentina Petrillo.
Bergés y Petrillo se saludaron calurosamente. «Ella ya me había contado, cuando nos vimos en Italia, lo mal que se lo estaban haciendo pasar en su país, lo mucho que estaba sufriendo». Petrillo, también ciega, había sido hombre, y como tal, con el nombre de Fabrizio, había ganado 11 títulos italianos en categoría paralímpica masculina. En 2019, con 46 años, había iniciado su transición a mujer, compitiendo por primera vez como trans en el campeonato italiano en septiembre de 2020.
En pista, en aquellas semifinales de los 200 metros lisos , Petrillo ganó a Bergés, y luego se hizo con el bronce en la final tras ser descalificada la competidora alemana por problemas con la cuerda que la unía a su guía. La italiana tenía 49 años y Bergés 33, pero «la verdad es que tiene cuerpo de hombre y hace muy buenas marcas para su edad», explica la española ahora, año y medio después, a EL MUNDO, justo cuando Donald Trump acaba de firmar una polémica orden en Estados Unidos para, según él, «proteger al deporte femenino» impidiendo que las personas trans compitan en esa categoría en su país.
"Es una injusticia total"
Así que Bergés, maestra en Toledo, competidora paralímpica desde que ganara su primer Mundial a los 14 años, con 15 mundiales y europeos a sus espaldas, se convirtió en una de las primeras deportistas españolas «perjudicadas», según expresión propia, por la entrada en competición de atletas trans, «que en realidad biológicamente son hombres», dice ella, en la categoría femenina.
Manu ReinoAraba
«Se dijo entonces en todos los medios que Petrillo me quitó la plaza en los Juegos Paralímpicos y no fue así, es totalmente falso: lo que me quitó fue un puesto en la final del Mundial, y la posibilidad de una medalla», cuenta. «Ahora, la realidad es de una injusticia total que las mujeres tengamos que competir ahora con hombres biológicos cuando nos ha costado un siglo tener nuestras categorías, nuestro espacio para hacer deporte. Es injusto y si me ha tocado a mí tener que decirlo, representando al resto de compañeras, pues lo digo».
Bergés, que después de pasar por la residencia Blume se fue al Centro de Alto Rendimiento de Madrid cinco años, y siempre se ha buscado «la vida» con becas «para ir tirando en esto del deporte paralímpico», ahuyenta «muy fácilmente» la acusación, recibida desde diversos ámbitos, de transfobia: «En mi propia familia tengo a una persona trans: un primo hermano. Cada uno que haga con su vida lo que quiera, y menos mal que tenemos esa libertad. Pero no podemos invadir la de los demás, y eso está pasando en mi deporte. Se pretende borrar la categoría femenina. Si no se ponen límites, al final habrá una categoría masculina, y una trans, porque los hombres hormonados para ser mujeres van a tener siempre más capacidad física, musculas y pulmonar que cualquier mujer».
¿Por qué, a su juicio, no ha hecho nada el Comité Paralímpico Internacional? «No lo sé. Imagino que no se quieren mojar, que no es popular hacerlo, o que temen que les llamen tránsfobos. Es lo único que se me ocurre. Sencillamente, no se atreven».
El PP ha registrado en el Congreso de los Diputados una proposición de modificación de la denominada Ley Trans para «garantizar la igualdad en las competiciones deportivas femeninas». Para muchos llega tarde, porque la mayor parte de federaciones deportivas ya ha legislado limitando el acceso de personas transgénero, «pero no todas», matiza Bergés, «por ejemplo la mía no».
Manu ReinoAraba
La Relatora Especial sobre la Violencia contra las Mujeres y las Niñas, Valentina Petrillo, presentó el 8 de octubre pasado un informe ante la Asamblea General de Naciones Unidas sobre «violencia ejercida contra las mujeres y las niñas en el deporte», en que afirmaba que «hasta el 30 de marzo de 2024 más de 600 deportistas femeninas perdieron más de 890 medallas en más de 400 competiciones de 29 deportes distintos» por la participación de trans en esas pruebas.
La propuesta del PP
«Yo no quiero para nada que las eliminen de nuestras competiciones», dice Melani Bergés, «lo que quiero es que puedan competir, de la manera que sea, pero en igualdad de condiciones. Yo no puedo competir con alguien que no vea absolutamente nada, porque yo tengo un fondo del 10%, y tampoco contra nadie que vea perfecto. Pues esto es igual».
Le preocupa, también, tener que poner voz al problema: «He asumido hasta ahora que yo pongo la cara en este problema, porque es verdad que fui perjudicada por ello, pero quienes deberían solucionarlo, nuestros representantes, son los que deberían hablar, no lo hacen y si esto me empieza a pasar factura psicológica dejaré de hacerlo».
La propuesta del PP llega con la bancada del otro partido mayoritario, el socialista, dividida: en el último congreso del PSOE se impusieron las llamadas feministas clásicas, que propugnan medidas como la ahora impulsada por los populares, a la que por otro lado se opondrán frontalmente Sumar y Podemos, más partidarios de la doctrina queer y de la autodeterminación de género, que tacha de tránsfobo todo lo que se distancie de su postura.