La carrera de motocross Mammoth Mountain MX, que se disputaba este fin de semana en California, ha terminado en tragedia tras la muerte de Aidan Zingg, un prometedor piloto estadounidense de tan solo 16 años. El joven sufrió un accidente durante la prueba y fue atropellado por varias motos, según el portal de noticias especializado ‘DirtbikeLover’ .
Zingg cayó de su moto en una curva y otros competidores lo arrollaron, quedando inconsciente en el suelo y sin recibir asistencia durante dos vueltas de la carrera. Tras ese angustioso tiempo, los jueces determinaron parar la competición, pero ya no se pudo hacer nada por el piloto accidentado, que participaba en la prueba tras haber recibido una invitación.
El estadounidense ganó en 2024 ganó el Campeonato Nacional Amateur de la AMA en la categoría Supermini 2. Este año había pasado a ser profesional y pilotaba para el Kawasaki Team Green. Su intención era ascender a la categoría de 250 cc. el año próximo.
Varios medios y periodistas especializados han expresado su profundo pesar por la muerte de Zingg. “Sufrió lesiones mortales. Mi corazón está con la familia Zingg. No puedo ni imaginar lo que están sintiendo. Descansa en paz, amigo”, ha escrito en redes sociales el reportero Donn Maeda.
“Con gran pesar informamos del fallecimiento de la joven promesa de Kawasaki, Aidan Zingg. Por favor, tengan a toda la familia Zingg en sus pensamientos y oraciones. ¡Que Dios los bendiga, Aidan Zingg 2009-2025”, ha compartido Racer X Illustrated’
El Barça de Hansi Flick tiene un aura especial cuando enfrente ve al Real Madrid. Puede tropezar en Liga o en Champions, incluso con algún estruendo, pero se convierte en una máquina letal en cada Clásico. Lo hizo en octubre en el Bernabéu con un 0-4 en la segunda mitad del duelo pero en Yeda ni siquiera tuvo que esperar. Arrancó el partido calentando a Courtois, que sacó dos manos magistrales, y se sobrepuso a la soberbia cabalgada de Mbappé para abrir el marcador en el minuto 5. Aún no habían hecho conexión los tres jugadores que electrifican a los azulgrana.
Lamine Yamal, Robert Lewandowski y el capitán Raphinha son un tridente que martiriza al Real Madrid. Los tres marcaron aquel sábado de octubre para desesperación de la parroquia de Chamartín y volvieron a hacerlo ante una grada menos apasionada que no pudo dejar de aplaudirles. En 17 minutos escoraron la final de la Supercopa, que empujó un poco más Balde antes del descanso de forma que ni la épica del Real Madrid para las remontadas parecía posible. Desde mayo de 2009 no recibían más de tres goles de los azulgrada en los primeros 45 minutos.
El tridente de ataque de Flick suma 52 goles en todas las competiciones y ocho al eterno rival en sólo dos partidos. Lamine Yamal abrió el marcador con un gol disfrazado de Leo Messi para empatar y desatacar el vendaval azulgrana. Era su segundo gol en el Clásico y el séptimo de la temporada. Mucho más habituado está Lewandowski, aunque anoche batiera a Courtois de penalti para sumar el tercero que le hace al belga este curso. Lleva 26 el polaco, que ya ha marcado en todas las competiciones.
A la fiesta se sumó Raphinha, elegido mejor jugador de la final. Para el brasileño el brazalete se ha convertido en una poción mágica que engorda sus estadísticas. Marcó el tercero cabeceando un balón cruzado de Koundé y volvió a desnudar a la defensa blanca nada más arrancar la segunda parte. 19 goles lleva en sólo media temporada, tres en los dos duelos contra el eterno rival. Los tres jugadores son veneno para el equipo de Ancelotti.
Mbappé y una expulsión
Endulzó el marcador Balde en el último minuto de los 10 que añadió Gil Manzano -muy necesitado de VAR en esta final- a la primera parte. El joven lateral se sacudió el pesar por haber salido en la foto del primer gol, quebrado por Mbappé.
Parecía que el francés iba a vivir su gran noche y olvidar aquellos ocho fueras de juego y los tres mano a mano con Iñaki Peña en el enfrentamiento de Liga. Lo logró con un gol que le convierte en anotador en todas las finales que han disputado los blancos, porque ya batió la portería del Atalanta en la Supercopa de Europa y la del Pachuca en la Intercontinental. Después llegó un pisotón de Koundé que le eclipsó y sólo apareció, de nuevo de manera decisiva, en el minuto 58 cuando se escapaba y Szczesny lo frenó en falta fuera del área. Expulsión del guardameta y gol de Rodrygo ante un frío Iñaki Peña.
Junto a él había saltado al campo Dani Olmo. Flick protegió al protagonista de la polémica en el arranque del año futbolístico y, cuando lo puso a jugar, ya nadie se acordó. Sólo él mandó un mensaje: el gesto del reloj, parado para él durante algunos días, y un beso al escudo demostrando que siempre estuvo dispuesto a esperar.
Este título, y de la manera que lo consiguió el conjunto azulgrana, es un espaldarazo para enchufarse de nuevo a la pelea por la Liga. "Es un plus de confianza. Estoy muy orgullo de lo que ha hecho el equipo porque hace tiempo nos costaba superar cuando nos hacían un gol. Incluso después de la expulsión dijimos que nos iba a tocar sufrir pese a la ventaja y lo hemos sabido hacer", aseguraba Koundé al final del encuentro, justo después de recibir un premio a la mejor asistencia de la final por su balón largo que Raphinha convirtió en el tercer gol.
Tenían muy claro los azulgranas cómo hacer daño a su rival: "Hemos aplicado el plan de partido, que era presionar porque si al Real Madrid le dejas espacios, se te complica. Luego hemos mantenido la calma y tenido paciencia para ganar el título, que siempre es especial y más en un Clásico".
Tan especial fue el partido que no recogieron el trofeo ni Raphinha, tras unas psicodélicas gafas de sol, ni Ronald Araújo. Fue Ter Stegen, lesionado, quien saltó al césped para recoge la medalla de manos del presidente de la RFEF, Rafael Louzán, y alzar el trofeo, que esperan que no sea el último de la temporada. Por si acaso, Joan Laporta no perdió la ocasión de festejar en el césped, Supercopa en mano, como si fuera un futbolista más.
Cuando el resto de equipos trabaja en procesos de recuperación de los futbolistas que no han acudido al parón internacional, el Atlético de Madrid viajó a Bengasi (Libia) para enfrentarse en un amistoso al Inter de Milan en lo que se conoce como Reconstruction Cup. Ese partido permite que los rojiblancos ingresen en torno a los 3 millones de euros en sus arcas en ese equilibrio entre lo financiero y lo deportivo con el que lleva jugando Miguel Ángel Gil desde su nombramiento como CEO del club rojiblanco en 1993.
"Hay que buscar un punto de equilibrio entre agradar a los aficionados y mejorar la cuenta de resultados y para ello hay que invertir", explicó el CEO rojiblanco en un reciente foro que mezclaba finanzas y deporte. El máximo mandatario siempre ha tenido claro que resulta obligada una especialización en todas las áreas de un club para maximizar ambas patas del sostén de la entidad. "El fútbol es más que 90 minutos", insiste.
La reciente llegada de Mateu Alemany es una incorporación para reforzar la parcela deportiva en la que, pese a la llegada de Carlos Bucero, faltaba una figura para suplir a Andrea Berta, hoy en el Arsenal. Se trata no sólo de mirar hacia la mejora deportiva, sino de hacerla sostenible pese a que el club se ha gastado casi 400 millones de euros en las dos últimas ventanas veraniegas, aunque ha vendido por casi 180.
Más allá de las labores que Alemany ejerció en el Mallorca y en el Valencia, destaca la que realizó hace un par de temporadas desde la dirección deportiva del FC Barcelona. El ejecutivo balear trajo mucho talento a precios de mercado: Raphinha, Lewandowski, Ferran o Koundé, por unos 200 millones entre los cuatro, pero también logró atraer otros jugadores a coste cero que ayudaron a la maltrecha economía blaugrana como Aubameyang o Eric García.
La estabilidad que proporciona Diego Simeone, clasificando al club durante once años consecutivos para Champions League, así como la cada vez mayor competitividad de su plantilla proporciona unos ingresos estables que han permitido crecer a la entidad desde la parte deportiva. El presupuesto y las ganancias del Atlético se han multiplicado en la última década: de los 187 millones de ingresos por 195 de presupuesto en la 2014/15 a los 409,5 y 459, respectivamente de la 2023/24.
Fútbol y negocio
A la parcela deportiva hay que sumar otras retribuciones provenientes del área comercial y merchandising, entre otros, que lidera Óscar Mayo, un fichaje quirúrgico como el de Alemany. Desde la llegada de Mayo, mano derecha de Tebas en LaLiga, a la dirección general, el club ha conseguido grandes contratos como los de Fanatics, Mahou, Red Bull o Riyadh Air que han aportado otra fuente de ingresos importantes para la cuenta de resultados.
Muchas están vinculadas no sólo a la entidad, también a la Ciudad del Deporte que el Atlético planea finalizar para finales de 2026 y principios del 27. Si Riyadh Air aporta casi 30 millones de euros anuales por el naming del estadio y la presencia principal de la camiseta, la marca de bebidas energéticas será, por 40 millones de euros anuales, patrocinador oficial no sólo de las instalaciones actuales sino de las futuras como la piscina de olas, la restauración o los otros espacios deportivos que configurarán ese singular espacio de 265.000 metros cuadrados.
Socios y no palancas
Pero este crecimiento del club no ha podido financiarse únicamente con el aumento de ingresos y el desempeño del equipo. Se han necesitado socios adicionales para que la entidad crezca. Wanda, Quantum, Ares y ahora Apollo han sido grupos inversores que han entrado o quieren entrar en el paquete accionarial del Atlético de Madrid. "Llevamos tiempo recurriendo a ampliaciones capital que nos parece mejor que las palancas", explicó Miguel Ángel Gil Marín.
Las más recientes fueron las de 2021, para hacer frente a los estragos de la pandemia valorada en 70 millones de euros, y la de 2024, de 120 millones de euros. En los próximos meses se prevé una tercera ampliación de capital, especialmente para poder financiar el proyecto que transformará el entorno del Metropolitano.
Obras en los alrededores del Metropolitano.MUNDO
A los 200 millones que aportan los socios actuales hacen falta otros 600 para finalizar la Ciudad del Deporte y se esperaba conseguirlo de inversores privados. Así comenzaron las conversaciones con Apollo, pero éstas podrían derivar en una toma de control por parte del Fondo de Inversión Estadounidense con una compra que supere el 50% de las acciones de una entidad valorada en 2.500 millones de euros.
Otra de las cuestiones que se deberá afrontar también de cara al futuro es el de una deuda que se mantiene como una sombra pegada a las cuentas del club. Aunque se ha ido reduciendo desde la pandemia, se eleva aún a casi 510 millones de euros, lo que obliga a la institución a mantener la tensión competitiva para seguir con su estabilidad financiera desde la parcela deportiva así como la mejora constante en el área que lidera Óscar Mayo para colaborar en su reducción.