María Herranz, gimnasta de 17 años de Cabanillas del Campo (Guadalajara), ha fallecido en tan solo 24 horas a causa de una meningitis, según ha informado el Ayuntamiento de la localidad.
La atleta formaba parte del equipo de trampolín del club Ruditramp de Cabanillas del Campo y fue internacional con España durante el Mundial de Birmingham en el Reino Unido.
“María nos ha dejado de forma súbita a causa de una terrible meningitis que se la ha llevado en apenas 24 horas, dejando en una inconsolable tristeza a la localidad. El Ayuntamiento de Cabanillas del Campo quiere expresar su más profundo penar y dolor por tan trágica circunstancia, y envía sus más sentidas condolencias a todos los familiares y amigos de María, en especial a sus padres, Raquel y Alfonso, a su hermano pequeño, y a sus abuelos, tíos y primos, muchos de ellos vecinos del municipio”, ha expresado el consistorio en un comunicado.
“También hacemos extensivo el pésame a sus compañeros y compañeras de estudios, tanto de Guadalajara como los anteriores, del colegio San Blas de Cabanillas, y a toda la familia del Club Ruditramp”, finaliza el Ayuntamiento en su texto.
La victoria como rutina entre los grandes, que se desafían desde la distancia. Tadej Pogacar contra Jonas Vingegaard en un domingo de extraordinarias clausuras. A mediodía, el esloveno se adjudicó la última etapa del Tour de Emiratos Árabes Unidos, con final en la cima de de Jebel Hafeet, y la clasificación general de la ronda del desierto. Por la tarde, el danés volvió a reencontrarse con las mejores sensaciones y se impuso en la contrarreloj que cerraba la Vuelta al Algarve, victoria y general de la prueba lusa para el líder del Visma. Imposible mejorar el estreno de curso de dos adversarios que volverán a retarse en el Tour de Francia.
Pogacar (26 años), que ya se impuso en la prueba organizada por el país que patrocina a su equipo UAE en las ediciones de 2021 y 2022, firmó otra exhibición con un ataque desde lejos y sumó su triunfo 91, antes del final de la temporada espera alcanzar la centena. Él no se cansa y avisa a sus adversarios que hasta las vísperas del Tour de Francia se centrará en las clásicas de un día. «No disputaré ninguna carrera por etapas hasta el Dauphiné (del 8 al 15 de junio). Hasta entonces, estaré en modo clásicas. Participaré en la mayor parte de ellas», declaró a los micrófonos de la organización, dejando en el aire su posible salida en la París-Roubaix (13 de abril).
El campeón del mundo en ruta atacó a ochos kilómetros de la meta sin la oposición de sus rivales. El italiano Giulio Ciccone fue segundo y el vasco Pello Bilbao, tercero.
Vingegaard, que todavía recuerda la maldita caída del pasado año en el País Vasco, conquistó la Vuelta al Algarve tras vencer en una crono de 20 kilómetros, cuyos últimos 4.000 metros fueron en subida, con meta en el Alto de Malhão. En la etapa, el danés invirtió un tiempo de 28 minutos y 25 segundos, 11 segundos menos que su compañero Wout Van Aert y 15 menos que el italiano Antonio Tiberi. Primoz Roglic estuvo flojo y terminó decimosegundo, a 50 segundos de Vingegaard. En la general, el jefe de filas del Visma aventajó al portugués Joao Almeida y al belga Laurens De Plus.
"Ha sido un día muy bueno para mí y para el equipo. Estoy muy feliz y orgulloso de mi rendimiento. Mi hija me dijo esta mañana que tenía que ganar y esto me ha dado fuerza", apuntó Vingegaard tras el triunfo.
Por otra parte, el francés Pavel Sivakov, compañero de Pogacar en el UAE, ganó la Vuelta a Andalucía, cuya última etapa se anotó el vizcaíno Jon Barrenetxea (Movistar).
El Seis Naciones es celebración. Irlanda festeja a San Patricio tras revalidar el título con autoridad. Lo ha sellado este sábado al vencer a Escocia (17-13) en un encuentro que ha decidido en los últimos minutos. Y, sin embargo, su campeonato tiene un cierto aroma a oportunidad perdida. La derrota en Inglaterra, hace una semana, ha impedido a la selección de la isla completar su segundo torneo invicta y marcar un récord de doce victorias consecutivas.
El contratiempo se produjo en campo inglés, con el tiempo agotado y las expectativas por las nubes. Aun así, resulta innegable el mérito de Irlanda. Tras caer en cuartos de final en el Mundial, vuelve a donde estaba, a dominar el rugby del norte. Paliza a Francia (17-38), paliza a Italia (36-0), paliza a Gales (31-7) y triunfo ajustado ante una dura Escocia.
Ya sin el retirado Sexton, bien sustituido por Crowley, el XV del Trébol ha jugado con sus códigos al rugby que domina y que le hace dominar. Ha sido líder en puntos, en ensayos, en metros recorridos portando el balón, en pases, en rupturas de la línea defensiva rival. A menudo voraz en la 22 contraria, aunque este sábado haya perdido varias oportunidades claras de distanciarse en el marcador.
El irlandés Furlong trata de posar un ensayo contra EscociaPaul FaithAfp
El de 2024 será para Italia el Seis Naciones el de la consolidación. Dos victorias y un empate en cinco partidos. En la tercera jornada rozó la hazaña en Francia: estrelló en un palo el golpe de castigo que le hubiera dado la victoria (13-13). Su delantera ha reducido la desventaja respecto al resto. Y además el quince de Gonzalo Quesada ha sacado el máximo partido a la agresividad de su línea, con tres cuartos que portan el balón y atacan al defensor buscando el hueco o el pase tras contacto.
El fin de semana pasado, contra Escocia, el público de Roma disfrutó de una remontada y de la primera victoria como local desde 2013. Este sábado, en Gales, actuación convincente y victoria con nota (21-24). Italia se ha plantado muy bien en defensa, ha cerrado los espacios, ha recuperado balones y ha golpeado con la rapidez de sus tres cuartos. Por fin disfruta más que sufre.
Francia ha perdido fuelle. Tras caer igualmente en cuartos de final de su mundial, se ha desdibujado y sólo en las dos últimas jornadas, con la incorporación de jóvenes -es campeona del mundo sub20-, ha cobrado impulso. La selección gala había comenzado en modo ciclotímico. Jugaba a ráfagas, se desconectaba y tenía un grave problema con las expulsiones.
El XV del Gallo se veía en el diván. En paralelo, su anterior capitán, Dupont, participaba en la primera victoria francesa en un torneo de las Series Mundiales de seven y entraba en el equipo ideal. Francia se reencontró en la cuarta jornada, en Gales, donde apabulló con el paso de los minutos. El joven medio melé Le Garrec se zafó de la sombra de Dupont para reclamar con su actuación la entrada de savia nueva en una plantilla que había perdido la chispa.
Italia gana una touche frente a GalesGeoff CaddickAFP
Inglaterra no ha ratificado la mejoría que mostró en el mundial, donde fue tercera. Comenzó ganando a los dos equipos más fáciles, Italia y Gales. Pero el XV de la Rosa quedó en evidencia ante Escocia. Aunque tuvo más balón, sólo fue capaz de ensayar a la salida de dos melés propias. Buen trabajo táctico pero pocas ideas en el juego abierto. Hasta que en la cuarta jornada los ingleses se soltaron. Menos pie y más balón a la mano Ese día se mostraron inspirados, intensos, vertiginosos para imponerse a Irlanda con el tiempo cumplido. Porque el Seis Naciones también es drama y redención.
Otro año más, el Seis Naciones de Escocia ha estado marcado por la intermitencia. Minutos de dominio, destellos de brillantez y súbitos apagones. Ante Francia perdió de manera cruel, con un ensayo ganador probablemente posado que las tomas de cámara no pudieron validar. Revivió ante Inglaterra por el ardor fratricida que agita a ambas desde 1879. Ese día sacó el máximo rédito a su plan, basado en el pie de Russell, su Messi-pero-menos. Patada a campo contrario, presión defensiva y balones al ala Van der Merwe. Da la primera zancada y se escapa y/o atropella hasta el ensayo. La derrota en Roma, con el partido encarrilado, la bajó al suelo y este sábado ha plantado cara a Irlanda. Pero los números no mienten, sólo dos partidos ganados.
Gales se marcha con la cuchara de madera por haber perdido sus cinco encuentros, tres de ellos por tres puntos o menos. Ha mostrado la cara y la cruz de su juventud. A ratos desbordada; otros, los menos, desencadenada. El plan basado en la defensa y la utilización del maul no le da para más si el resto del ataque se atasca. Deposita su esperanza el futuro porque este Seis Naciones se cierra para ellos con un fracaso.
Rodrygo es un futbolista 'top' fuera del 'Top 8' de la Champions. Como el Madrid. Una situación anormal que penaliza las dudas y los errores en un arranque del torneo deficiente, aunque no catastrófico. Ancelotti está donde siempre, pero con la ceja más levantada. Es su forma de drenar la «mala leche», según dice su hija. Tendrá el Madrid una eliminatoria más que la aristocracia a la que pertenece, incluidos Atlético y Barça, y habrá que ver cuánta incidencia tiene en el desgaste de un curso interminable, con el Mundial de clubes en el horizonte. Puede no ser una eliminatoria cualquiera, porque la mala cabeza de Guardiola ha sido peor que los desvelos del Madrid y puede abocar a los blancos contra el City. Como una final en dieciseisavos. Empieza la cuenta atrás del sorteo.
Los dos goles de Rodrygo frente al Brest, más uno de Bellingham (0-3), no sirvieron al Madrid para un objetivo que parecía virtualmente descartado, pero al menos le permiten jugar los dieciseisavos con la vuelta en el Bernabéu y mejores sensaciones de las que tuvo en Lille, cuya victoria no fue una primavera, ya que está en el 'Top 8'.
Modric, titular
Ancelotti movió un centro del campo donde es difícil sentirse titular. Ceballos se quedó en el banco, pese a los buenos minutos acumulados, Tchouaméni volvió a aparecer en la defensa sin mucho tino, como siempre, y Modric regresó al once. La sensación es que el italiano encaraba el choque con el propósito de ganar, claro, pero no de una forma extremada. Las cábalas que hacían casi imposible llegar a estar entre los ocho primeros no dejaban claro que era más conveniente, dados los cruces. Imposible hacer cálculos.
El sorprendente Brest partía en una situación similar, pero con un punto más. En el caso de los franceses, sucede lo inverso al Madrid, al tratarse de un modesto cuyo objetivo en la Ligue 1 es mantener la categoría. Lo mismo le ocurría el año pasado y acabó tercero. Entrenado por Eric Roy, que llevaba más de una década alejado de los banquillos, y sin poder jugar en su estadio habitual por las condiciones exigidas por la UEFA, su cuento de la Cenicienta continuará, al menos, en dieciseisavos.
Intenciones grandes del Brest
Partió, pues, el Brest con sus intenciones de equipo grande: la defensa adelantada y la presión alta. Al Madrid le incomodó, pero sin llegar a comprometer de verdad a Courtois. Apenas una mano tuvo que mostrar el belga frente a un ataque fogoso pero no preciso durante el primer tiempo. Cuando Ajorque la encontró, en la segunda mitad, le sobró el hombro y su gol no pasó el corte del Brest.
La precisión la tienen los delanteros del Madrid, todos. Rodrygo la puso en práctica en dos remates de forma consecutiva. La primera la rechazó el portero Brizot, al cabecear un centro de Lucas Vázquez. En la segunda, progresó por la izquierda y cruzó para tocar el palo opuesto, que orientó el balón hacia la red. Como si fuera sobre un tapete de billar. Cerró el duelo con su segundo tanto, tercero del Madrid, tras un rechace del portero a tiro de Mbappé.
Rodrygo partía en la izquierda por la ausencia de Vinicius, e hizo realmente de Vini, tanto en su primer gol como en una conducción en la segunda mitad hasta la salita de estar del portero. Con Mbappé por el centro, pitado, Brahim se posicionó en ataque por la derecha, aunque quien exploró la banda de verdad fue Lucas Vázquez, de vuelta tras su lesión. Discutido en lo defensivo, el gallego volvió a demostrar valor en lo ofensivo. De su centro final se benefició Bellingham para marcar el segundo tanto, cerrar el partido y esperar las cábalas: Manchester City o Celtic.