La central del FC Barcelona Mapi León será baja durante los próximos meses por la rotura del menisco de su rodilla derecha en el entrenamiento del equipo previo al encuentro de este sábado ante el Eibar Femenino. Se trata de un serio contratiempo para el equipo de Jonatan Giráldez, que pierde de las jugadoras clave, pero también para la Selección Española.
El club ha hecho público un comunicado en el que confirma la lesión de la central aragonesa e indica que pasará por el quirófano “en los próximos días”, lo que le mantendrá apartada de la competición durante algunos meses.
León fue uno de los puntales sobre los que el Barça cimentó su victoria en la pasada Champions y, pese a no haberse proclamado campeona del Mundo por su desavenencias con la RFEF, está nominada junto a Aitana Bonmatí y Salma Paralluelo al premio The Best a la mejor jugadora del 2023, que se entregará en Londres el próximo 15 de enero.
Además de para el FC Barcelona, su baja puede ser sensible para España. La jugadora sigue declarándose no seleccionable para Montse Tomé pero existía el convencimiento en el entorno federativo de que la llegada a la dirección deportiva de Markel Zubizarreta podía ser un elemento clave para que tanto ella como Patri Guijarro reconsideraran su postura y pudieran ir apareciendo en convocatorias, bien para la fase final de la Nations League en febrero o, en caso de conseguir la clasificación, para los Juegos de París.
Ambas fueron convocadas por Tomé en su primera lista en lo que interpretaron como una encerrona. Por eso las dos, tras aquella larga noche de septiembre en la concentración de Oliva (Valencia) previa al inicio de la Nations League, decidieron abandonarla.
Desde entonces, las preguntas a la seleccionadora sobre la posibilidad de convocar a estas dos futbolistas han sido constantes y la respuesta siempre la misma: “Necesitamos jugadoras que estén comprometidas“.
Testar ese compromiso, y demostrar los cambios federativos y la profesionalización que las jugadoras exigían, es la tarea de Zubizarreta, que guarda una estrecha relación con Mapi León de su etapa en el Barça. De hecho, acompañó a las jugadoras del conjunto azulgrana a Oliva en aquella tensa primera citación de Tomé.
Han pasado 17 años desde que Javier Arizmendi, en el minuto 88 de un duelo empatado dos goles, batía a Casillas para que aquel Valencia de Koeman que también coqueteaba con el descenso ganara en el Bernabéu. Aquella victoria ha sido desbancada por una de mayor mérito, porque la diferencia entre los rivales es abismal y porque el testarazo de Hugo Duro en el 94 que batió al debutante Fran González permite al Valencia agarrarse a una salvación en la que ya se cree, empujado por la fe que despertado Corberán. Sólo el Barça (0-4) y el Atlético (1-1) se había llevado puntos del inexpugnable estadio madridista, lo que agranda la proeza.
El Valencia se sacudió mil demonios de un plumazo. Volvía a ganar en el Bernabéu, sumaba su primera victoria lejos de Mestalla por primera vez en un año y lo hacía sin tres de sus mejores futbolistas pero recuperando a otros tres que se antojan esenciales para el arreón final. Corberán no dudó en reconocer que su equipo rozó la perfección desde Mamardashvili, que volvió a ser un portero que da puntos con sus paradas a Mbappé y Valverde y el penalti de Vinicius, a Rafa Mir y Hugo Duro, que volvió a mostrar su olfato en el área por puro tesón.
«Había que tener personalidad y no dejarse intimidar por la atmósfera de este estadio y había que tener concentración, y solo en la jugada que han visto penalti la hemos perdido. Hemos hecho un ejercicio de resistencia y también de saber atacar. Y todo eso al máximo nivel. Ha sido un ejercicio de resistencia y fe. No lo hemos hecho todo perfecto, pero hemos encontrado a Giorgi Mamardashvili, que ha sido uno de los nombres de este partido», explicó el técnico que cogió al equipo con 12 puntos y le ha hecho sumar 22. «Detrás de eso hay mucho trabajo», puntualizó el entrenador revelación, que no abandonó su rictus serio al recordar que todavía queda camino.
Ahora bien, el equipo golpeado con los peores registros goleadores de las grandes ligas, acostumbrado a deshacerse en defensa al más mínimo golpe, se ha convertido en resiliente. «Ante el golpe como el que hemos recibido en la segunda parte [el gol de Vinicius] y en un escenario donde el Real Madrid se ha acostumbrado a remontadas heroicas, tener la fuerza para levantarnos era importantísimo. Porque si no, no se gana», resumió.
No lo vio de la misma manera Carlos Ancelotti, que no restó mérito al "gran trabajo" del Valencia ni evitó reconocer que la Liga se les complica. "Tenemos menos opciones al título. Hemos perdido la oportunidad de pelear con más contundencia", reconoció antes de poner matices a la derrota. "Las hemos tenido merecidas, pero esta no lo ha sido. No ha faltado la actitud. Hemos creado un montón de oportunidades y hemos estado cerca de marcar. Nos ha faltado un poco de efectividad y se podría hacer mejor en la recuperación del balón, a nivel defensivo. En este momento, para que nos hagan gol los equipos rivales no necesitan mucho. Uno ha sido a balón parado y luego hemos arriesgado porque el punto no servía para nada", se lamentó.
Se encontró el Real Madrid con la confianza que ha despertado la personalidad de jugadores del Valencia como Diakhaby, que marcó con un cabezazo impecable el primer gol para cerrar un círculo: hace uno año se hizo añicos la rodilla al caerle encima Tchouanémi en el partido en Mestalla. "Me lesioné contra ellos y ahora marco en el Bernabéu. Quiero disfrutar de eso", decía el central, al que no le hundió ni el gol en propia puerta que el VAR anuló.
¿Quién será el lanzador de penaltis?
Tampoco lo hizo Tárrega, convertido en uno de los cinco centrales más difíciles de driblar de las cinco grandes ligas, en la disputa con Mbappé que Cuadra Fernández vio como penalti. Ahí emergió Mamardashvili por primera vez ante Vinicius, que falló su segundo lanzamiento de la temporada. Lo hizo ante el Atlético en Champions y de nuevo ante el georgiano. Eso provocó pitos en la grada y quizá que Ancelotti designe otro lanzador. "Vamos a ver", se limitó a decir. "Ha sido una temporada complicada para los lanzadores. Falló Bellingham en Valencia, Mbappé contra Liverpool y el Atlético y Vinicius contra el Atlético y también hoy. Pero está muy focalizado en lo que hace. Le puede ir bien o mal, pero lo da todo", justificó el italiano.
Vinicius, en el lanzamiento de penalti que erró.chema moyaEFE
Mientras en el Real Madrid surgen las dudas, más aún a la espera del Arsenal, en el Valencia nadie se arruga. Empezando por el portero, que ha tenido fallos garrafales esta temporada que empieza a enmendar. "Todos tenemos días malos, pero tenía que demostrar quién soy como he hecho", advirtió el georgiano en un mensaje quizá para oídos en Anfield. Tuvo arrestos hasta para apostarse 50 euros con Vinicius. "Le pregunté si quería jugarse 50 euros y me dijo que sí. Se lo paré y gané. Me lo tenía que pagar después del partido, pero aún no me lo ha dado. No pasa nada", sonreía el guardameta.
A ese crecimiento se suman el argentino Enzo Barrenechea o André Almeida, con galones en el control del juego, no desentonaron un esforzado Jesús Vázquez y un cumplidor Max Aarons, con apenas titularidades, y emergió Javi Guerra fajado con Modric, Valverde o Brahim. «Hemos venido a crecer, a trabajar y nos hemos llevado los tres puntos cuando aquí no puntúa casi nadie. No hay mejor escenario», recordó el centrocampista. Dijo Ancelotti que el Real Madrid mereció ganar y los números dicen que remató a puerta nueve veces. Dos lo hizo el Valencia, pero fue el equipo que quiso ganar.
Mestalla silbó mucho a Isco cuando saltó al campo. Sabe esta parroquia mejor que nadie de lo que es capaz un futbolista con quien vivió idilio juvenil fugaz. El malagueño es talento, magia y por él pasa cualquier aspiración de Betis. Asociado con el letal Ayoze devolvieron a los andaluces a la pelea por Europa ante un Valencia respondón que nunca quiso rendirse pero al que le cuesta cara su falta de acierto. [Narración y estadísticas]
La ilusión que tiene el púber equipo de Baraja por pisar Europa hizo que saliera al campo respondón y, a empujones, metió al rival en su área buscando con más fe que criterio tomar ventaja en el marcador. Peinó un centro Mosquera y subió Cenk a inquietar sin que la forma de dañar a los verdiblancos estuviera muy clara. De hecho, se apagaron en cuanto Isco rompió a sudar. Se sostuvieron en el arreón siempre saliendo con más criterio y buscando la chispa del malagueño.
Isco se convirtió en una aparición ante la que los valencianistas temblaban. Lo encontró Guido escorado a la banda izquierda con un larguísimo pase que, de primeras y con el exterior, convirtió en un centro preciso que Ayoze, ante el resbalón de Mosquera, convirtió en un disparo orientado que no pudo evitar Mamardashvili.
El gol noqueó al equipo de Baraja, que empezó a temblar cada vez que el malagueño tocaba pelota. Aceleraba y veía hueco por donde nadie imaginaba. Es la brújula que dirige a los sevillanos y la bisoña defensa valencianista sintió el miedo, incapaz de anticiparse a un jugador que más asistencias, regates y acciones de gol crea para los andaluces. Su faro y su guía que, además, suma 5 goles con los que golpea con fuerza la puerta de Luis de la Fuente en vísperas de la Eurocopa.
La presión de Isco y la de Bakambu ahogaba el empeño del Valencia por jugar, condenado a perseguir sombras y enredado cada vez que intentaba correr hacia Rui Silva. Sólo en el último suspiro de la primera parte pudo sacar provecho de una embarullada jugada en el área que, tras los intentos de Almeida y Hugo Duro acabó franca para que Cenk la rebañara y no pudo.
Reacción y penalti
Buscó Baraja espabilar a su equipo con la pólvora de Sergi Canós, que no pareció suficiente cuando el Betis encadenó saques de esquina que hicieron lucirse a Mamardashvili, especialmente para desviar un testarazo de Pezzella. Sin embargo, por lograban despertar, Pellegrini miró al banquillo y decidió sacrificar a Isco, protegerlo para el derbir, y morder más con Fekir.
Lo que el ingeniero se temía, ocurrió. Después de que el poste escupiera un remate de Fornals, el Valencia se enrabietó, Buscó el área y después de forzar dos córners consecutivos, se encontró un penalti que le daba vida. Miranda golpeó con el codo a Hugo Duro, Busquets Ferrer no dudó y Pepelu no falló. Fue, en el minuto 65, la mecha que prendió la traca.
Tuvo Rui Silva que salvar el segundo rechazando un disparo de Peter Federico desde la orilla derecha del área que apunto estuvo de cazar Hugo Duro.
Pero el Betis se encontró rápido con la reacción. Asistió Guido a Ayoze para que cabalgara tranquilamente hacia el área, fuera esquivando a Pepelu, Mosquera y Cenk hasta que se vio con un disparo que rozó en el talón de Jesús Vázquez para descolocar a Mamardashvili. Otra vez tenían los puntos en el bolsillo porque al golpe, aunque quiso con un cabezazo de Alberto Marí y asediando a Rui Silva, el Valencia no pudo reaccionar.