Kylian Mbappé ya conocía la ciudad deportiva de Valdebebas, cuyos pasillos visitó en diciembre de 2012, invitado por Zinedine Zidane y premiado por sus padres para celebrar su 14º cumpleaños. Ya había entrenado en los campos anexos de las instalaciones madridistas, también a las órdenes del técnico francés, su ídolo junto a Cristiano Ronaldo y enamorado de él desde adolescente. Ya dominaba el castellano, aprendido durante años con el objetivo de
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Sellada la temporada 2025-26, arranca el mercado de fichajes y las miradas de las direcciones deportivas comienzan a fijarse en los banquillos en la planificación del próximo curso. Cerca de la mitad de los clubes que ha estado esta temporada en Primera ya ha cambiado o cambiará de técnico. Las urgencias apremian a Real Madrid, Rayo, Osasuna, Girona, Oviedo y Elche, que a ocho días del inicio del Mundial no tienen entrenador.
Nuevas caras e intercambio de cromos para dirigir las plantillas. El último en hacer la mudanza ha sido Íñigo Pérez, que ha dejado al Rayo para unirse al Villarreal por tres temporadas. Maletas con ruedas en la puerta de salida. Sólo un puñado de técnicos repetirán experiencia en el comienzo de Liga en agosto. Hansi Flick seguirá en el Barcelona; Diego Pablo Simeone, en el Atlético; Manuel Pellegrini, en el Betis; Claudio Giráldez, en el Celta; Pellegrino Matarazzo, en la Real Sociedad, Manolo González, en el Espanyol, y Julián Calero, en el Levante. Sólo siete de los 20 técnicos tienen plaza fija.
El descendido Mallorca sostiene que mantendrá su confianza en Martín Demichelis, y el Valencia parece dispuesto a seguir con Carlos Corberán, que tiene contrato hasta 2027 con el conjunto de Mestalla, pero las críticas de la afición, que han provocado rumores de despido en algún momento del año, han sido fuertes. En Sevilla, Luis García Plaza apunta a que continuará tras haber salvado al equipo en un agónico final de campaña. Firmó con la entidad hispalense hasta 2027 y ya ha dicho: «Espero seguir, en mis equipos la segunda temporada es mejor que la primera». La venta del club podría condicionar su futuro. Quique Sánchez Flores, si no hay un cambio inesperado, permanecerá en el Alavés.
El Athletic se dio prisa y semanas antes de la clausura de la campaña, confirmó la marcha de Ernesto Valverde y la llegada del alemán Edin Terzic, ex preparador del Borussia Dortmund.
Las elecciones frenan al banquillo blanco
El Real Madrid, inmerso en un proceso electoral, no ha podido mover ficha. Se da por hecho que si Florentino Pérez renueva mandato apostará por José Mourinho, que retornaría al Bernabéu 13 años después. La próxima semana podría oficializarse su vuelta. Álvaro Arbeloa aún no tiene decidido el rumbo que tomará su singladura profesional.
Marcelino García Toral también se abona a la incertidumbre. A pesar de haber conseguido la tercera plaza y de meter otra vez al Villarreal en la Champions se ha marchado del club amarillo. Según el técnico, la directiva le ofrecía sólo un año de contrato y él quería dos. «Veo bastante difícil entrenar en España la próxima temporada, pero no tengo nada hablado», ha advertido.
El premio de Íñigo es la Champions
En su lugar, el submarino ha apostado por Íñigo Pérez, que ha rubricado un curso extraordinario con el Rayo Vallecano, finalista de la Conference League. Martín Presa ha intentado retener a uno de los entrenadores revelación del fútbol español, pero la oferta de competir en la Champions resultó irrechazable para Pérez. El técnico de la franja (38 años) recibirá el próximo 6 de junio el premio Banquillo de Oro por su labor al frente del equipo madrileño, galardón que otorga el Comité de Entrenadores de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF).
El adiós de Íñigo Pérez deja al Rayo huérfano, y en Vallecas están buscando alternativas. En las oficinas del club se barajó la opción de Davide Ancelotti tras dejar el Botafogo, pero finalmente el ex madridista se comprometió con el Lille. Vallecas es una fructífera cantera y plataforma de lanzamiento de entrenadores. Antes del triunfo de Íñigo Pérez, llegaron los éxitos de Míchel Sánchez y de Andoni Iraola. Este último fue fichado por el Bournemouth en 2023 y ahora está a punto de firmar por el Liverpool.
El Girona descendió y Míchel Sánchez finalizó su ciclo en Montilivi. El nuevo destino del técnico se encuentra en el Ajax, para ocupar el puesto del interino Óscar García Yunyent. Jordi Cruyff es el director técnico del histórico club de Ámsterdam.
Tras una mala racha en la recta final de la Liga, Osasuna prescindió del italiano Alessio Lisci, a pesar de lograr la permanencia. Imanol Alguacil es uno de los candidatos a ocupar el banquillo de El Sadar.
En Sevilla parecía próximo el final de Pellegrini, pero el chileno tiene contrato hasta 2027 y el Betis ha confirmado su presencia en Champions, 21 años después, así que parece difícil que el fin de ciclo de El Ingeniero llegue justo en un momento tan crucial de la historia verdiblanca.
Cambios en Elche y dudas en Getafe
Un caso atípico fue el de Eder Sarabia, que poco después de evitar el descenso del Elche presentó su renuncia por asuntos personales. Tenía contrato hasta 2027. García Pimienta parece el aspirante con más opciones para ocupar su puesto.
El Coliseum de Getafe es una de las plazas calientes, porque José Bordalás, fiel representante y entrenador del club durante los últimos años, parecer haber tomado la decisión de abandonar el barco. Un barco que si no fuera por él seguramente se hubiera hundido hace tiempo.
José Bordalás en un partido en el ColiseumCHEMA REY
El alicantino quiere demostrar su valía lejos del municipio madrileño y parece interesado en ligas extranjeras. Ángel Torres no tira la toalla. Paunovic y Celestini cuentan con buen cartel en Getafe.
El Oviedo perdió la categoría y Guillermo Almada pasó página en la escuadra asturiana.
En el Estadio Fadil Vokrri de Pristina caben 14.000 espectadores, pero este martes "entrarían 100.000 si se pudiera", admite el alemán Franco Foda, seleccionador de la República de Kosovo, país que se cita hoy a las 20:45 con la historia. El combinado kosovar, en la rueda de la UEFA desde hace poco más de una década, se enfrenta a Turquía por un billete para el próximo Mundial. Un acontecimiento único para una selección joven que nunca ha disputado una Copa del Mundo y para un país que trabaja, también a través del fútbol, para ser aceptado por unanimidad en los organismos internacionales.
Gran parte de la ONU y la OTAN reconoce la independencia de Kosovo, declarada en 2008 tras años de guerra, pero no lo hacen Serbia, Rusia, China y cinco miembros de la Unión Europea, entre ellos España, que mantiene su "no" junto a Grecia, Rumanía, Eslovaquia y Chipre.
"Estamos cerca de hacer historia. A un sólo partido, pero nos enfrentamos a un gran rival, con grandes talentos individuales. Y tenemos unos aficionados demasiado sentimentales, debemos tener cuidado y no dejar que eso nos lleve a cometer errores. El único camino hacia el éxito es mantener la calma", clama Foda para amansar los ánimos de una hinchada en constante delirio desde que vencieron a Eslovaquia en las semifinales, precisamente uno de los países que no reconoce a Kosovo.
Turquía sí lo hace, pero el ambiente en Pristina será de máxima emoción, una batalla con tintes bélicos alentada por los responsables del país. "Los Gladiadores Dardanianos demostraron que Kosovo nunca se rinde", aseguró Agim Ademi, presidente de la Federación de Fútbol de Kosovo. Los dárdanos eran una tribu que vivía en Dardania, un país que ocupaba el sur de Serbia, la actual Kosovo, el norte de Macedonia y parte de Albania.
Para Kosovo, el balón es una forma de mostrarse al mundo. "Estamos a un paso de la historia. Gracias a todos los aficionados que estuvieron presentes en el estadio, en Kosovo y en la diáspora", añadió Ademi.
No fue el único. El ministro de Economía, Hekuram Murati, anunció que el Gobierno, a petición del primer ministro Albin Kurti, destinará 500.000 euros a la selección tras su victoria, y anunció una cifra superior si consiguen vencer a Turquía.
"Nos queda un pequeño paso para llegar al Mundial y hacer historia. Así podremos llevar alegría a todo Kosovo", aseguró Vedat Muriqi, delantero del Mallorca y gran estrella de la selección kosovar.
De menos a más
El que gane la final entre Kosovo y Turquía volará al Grupo A del Mundial, junto a Australia, Paraguay y Estados Unidos. Todo eso suena lejano ahora en Pristina, donde hay ánimo de reivindicación nacional. La UEFA y la FIFA reconocieron su hueco en el fútbol continental e internacional en 2016 y cada partido en una fase de clasificación se ha convertido en una reclama histórica para el pueblo kosovar, con el fútbol como principal conexión con la diáspora.
Durante años, jóvenes de origen kosovar crecieron en academias europeas y acabaron representando a otras selecciones, como Suiza en el caso de Granit Xhaka o Xherdan Shaqiri, pero el reconocimiento internacional al país en 2008 y su entrada en la UEFA y la FIFA una década después ha permitido construir una selección de talento que ha ido de menos a más en los últimos años.
Muriqi, Milot Rashica, Edon Zhegrova o Florent Muslija son piezas clave de una generación que mezcla raíces locales y formación europea, y a la que la llegada de Franco Foda le cambió la cara y la ampliación del Mundial a 48 selecciones le ha permitido soñar con algo imposible.
Kosovo inició la fase de clasificación perdiendo 4-0 en Suiza y la Copa del Mundo ni siquiera aparecía en el horizonte. "Nuestro objetivo era clasificarnos para la Eurocopa 2028", admite Foda. Pero algo hizo 'clic'. Ganaron dos veces a Suecia, otra a Eslovenia y lograron varios empates para conseguir plaza en el playoff. Además, han conseguido el ascenso a la Liga B de la Nations League.
Un ejemplo de la reconstrucción futbolística de un país que todavía trata de hacerse un hueco en el panorama internacional.
El tiempo pasa. Eso es inevitable. Y en el fútbol se nota como en la vida. Las piernas pesan más y la cabeza no resuelve con la misma agilidad. Lo saben Sergio Busquets, Luis Suárez y Leo Messi, a los que la edad no perdona. Su Inter Miami, que crece sobre ellos, especialmente sobre el argentino, se llevó un golpe de realidad ante el Al Ahly en el inicio del Mundial de clubes. Un empate a cero que, a la espera de los encuentros contra Palmeiras y Porto, les pone la clasificación para octavos en terreno peligroso. Los egipcios fallaron un penalti y Ustari salvó a un Inter que reaccionó en el tramo final pero no pudo con El Shenawy, guardameta africano. Messi se estrelló tímidamente contra los palos en una falta lejana y un centro chut, pero a sus 37 años el balón no vive igual en él. Lógico.
El Hard Rock Stadium tardó en llenarse pero finalmente rozó casi el aforo completo (60.927 según la FIFA), una gran cifra teniendo en cuenta los rumores previos sobre el pánico en Miami ante la presencia de la policía fronteriza de Donald Trump en los aledaños del estadio. Los aficionados egipcios se acumularon en la grada y compitieron de tú a tú con los latinos, que apoyaban al Inter y, por encima de todo, a Messi.
El argentino fue el más ovacionado en la curiosa presentación de los onces iniciales. Los jugadores caminaron uno a uno por el lateral del campo hasta formar un pasillo sobre una alfombra negra que terminaba en el círculo central. "Messi, Messi", cantó la gente mientras el '10', último en saltar al césped, corría hacia el Mundial de clubes.
El partido, sin embargo, situó al Inter Miami en su verdadero nivel. Ya en la previa, Mascherano, técnico de los de Florida, había reconocido que no tenían nivel para llegar lejos en el torneo, y la hierba del Hard Rock lo confirmó.
El Al Ahly fue superior en físico, en técnica y en calidad colectiva durante el primer tiempo, y sólo Óscar Ustari, el exportero del Getafe que tiene ya 38 años, evitó la contundente victoria egipcia al descanso. Busquets sufrió en el centro del campo y Suárez y Messi no aparecieron hasta el segundo tiempo.
Los africanos, con el gallego José Riveiro en el banquillo, perdonaron. Abou Ali, delantero estrella, se chocó contra Ustari una y otra vez, el portero salvó un cabezazo de Ibrahim y Trezeguet, el mejor del equipo africano, falló un penalti en el 41 que evitó Ustari volando hacia el costado derecho.
El empate del descanso despertó al Inter, que salió con otra cara de los vestuarios. Después de que Kaká, Del Piero, Agüero, Djorkaeff y Pepe jugaran con el youtuber Speed a ver quién daba al larguero durante el intermedio, Messi lideró la reacción estadounidense.
Allende falló a bocajarro ante El Shenawy tras un rechace y Messi tuvo su primera ocasión clara en el 56, cuando probó su clásica rosca desde la frontal y obligó a estirarse al guardameta egipcio. Los de Mascherano crecían en el partido con el argentino asumiendo todo el balón posible.
Leo volvió a rozar el tanto en el 63, con una falta exquisita que hizo la rosca por el exterior de la barrera y tocó en el palo del Al Ahly para delirio momentáneo de la grada local, que se desesperó en los últimos minutos con las intervenciones de El Shenawy, evitando el gol de Picault, Falcon y de Messi tras un centro chut que terminó dando en el larguero.