Kylian Mbappé ya conocía la ciudad deportiva de Valdebebas, cuyos pasillos visitó en diciembre de 2012, invitado por Zinedine Zidane y premiado por sus padres para celebrar su 14º cumpleaños. Ya había entrenado en los campos anexos de las instalaciones madridistas, también a las órdenes del técnico francés, su ídolo junto a Cristiano Ronaldo y enamorado de él desde adolescente. Ya dominaba el castellano, aprendido durante años con el objetivo de
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El Madrid volvió a salir vivo del precipicio de la Copa de Europa. Con talento, con pegada, con agonía... Con todo lo que es la historia del conjunto blanco. Mbappé, Vinicius y Bellingham levantaron al cuadro de Chamartín para sacarlo del asedio de Bérgamo, donde se jugaba su futuro continental. De Ketelaere y Lookman les metieron el miedo en el cuerpo, pero aguantaron. [Narración y estadísticas (2-3)]
Ante lo "jodido" de la situación, como reconoció Valverde en la previa, Ancelotti no titubeó en su alineación. Dio entrada a Vinicius, que llevaba cuatro partidos de baja por lesión, y situó a Tchouaméni como central en lugar de Asencio. Nadie había ganado en Bérgamo, castigado todo el mundo por ese extenuante marcaje al hombre del cuadro de Gasperini, así que la tarea era de nota.
Y el Madrid no decepcionó en el inicio. La entrada de Vinicius y Brahim dotó al equipo de mordiente y regate, clave a la hora de superar la presión rival, y el plan de buscar la espalda de los centrales con Mbappé dio lugar a los mejores 15 primeros minutos del curso madridista.
El sufrimiento de Lucas
Tras una combinación entre Brahim y Lucas, el andaluz buscó a Mbappé la frontal del área, éste superó a De Roon con un solo control y batió a Carnesecchi con un disparo seco. El gol fue el premio al buen hacer madridista y metió el miedo el cuerpo a la grada durante unos instantes. Pero fueron eso, instantes.
Unas jugadas después del tanto, Rodrygo comenzó a calentar por la banda y levantó las sospechas. Mbappé dejó de buscar la espalda de los defensas italianos, al Madrid le duró poquísimo el balón en cada posesión y el Atalanta comenzó a asediar la portería de Courtois. Sufrió especialmente Lucas, impotente ante Lookman, MVP de la última final de la Europa League.
Los bergamascos acumularon oportunidades y sólo la aparición de Rüdiger y Tchouaméni para cortar disparos evitó el empate. Lookman en el 13, De Ketelaere en el 17 y el 19, Bellanova en el 20...
Rival incansable
En el banquillo, Ancelotti pedía calma a sus jugadores, insistentes en el plan del inicio pero incapaces de llevarlo a cabo por los problemas físicos de Mbappé, que terminó pidiendo el cambio en el 34. El Madrid, precipitado, perdía el balón demasiado rápido y Brahim y Bellingham ya no podían darse la vuelta con tanta facilidad. El Atalanta, sin embargo, no bajaba marchas, incansable.
Mbappé, tras su lesión en Bérgamo.EFE
Rüdiger tuvo una buena opción en el 39, tras un centro de Ceballos y una continuación de Bellingham, pero su disparo se marchó fuera. Y antes del descanso, los italianos encontraron oro en un error de Tchouaméni. El galo no fue contundente en una arrancada de Kolasinac hacia el área y rozó al defensa en la carrera. Una zancadilla que Marciniak castigó con penalti.
De Ketelaere envió la pena máxima a la escuadra de Courtois y los locales se llevaron un gol psicológico al bolsillo camino de vestuarios. El Madrid, 24º en la Champions, se enfrentaba a una segunda parte clave por su supervivencia continental. Y ya se sabe lo que suele suceder cuando el Madrid se enfrenta al precipicio de la Copa de Europa. Que sale victorioso. Sin Mbappé y con Rodrygo y Vinicius recién salidos de lesiones musculares, el conjunto blanco se hizo gigante en Bérgamo. Aguantó la batalla física y de ritmo que propuso el Atalanta y castigó el atrevimiento defensivo de los italianos.
A la espalda de los centrales
Vinicius cogió el testigo de Mbappé y comenzó a desafiar la espalda de los centrales, y en una de ellas apareció el gol. Brahim intentó un pase al hueco al brasileño, Hien lo desvió, pero el rechace dio en Ederson y volvió al delantero del Madrid, que cruzó de zurda ante Carnesecchi. El conjunto blanco siguió creciendo y en la siguiente jugada silenció Bérgamo. Vinicius bajó a recibir en el carril central, levantó la mirada y vio el desmarque de Bellingham a la espalda de De Roon. De nuevo, el mismo plan. El inglés recibió, sentó al neerlandés con una finta y batió al portero con la zurda.
Pero Gasperini vive y muere con su plan durante los 90 minutos, y el Atalanta no tiró la toalla. En el 65, Lookman retó a Lucas en el pico del área y sorprendió a Courtois con un disparo al palo derecho del belga.
El tanto y la fatiga madridista, donde sólo Rodrygo, reemplazo de Mbappé, saltó desde el banquillo, convirtieron los últimos minutos en un asedio italiano. En el 83, Ancelotti movió el árbol. Entraron Modric y Asencio por Ceballos y Brahim y el campo se inclinó hacia Courtois, pero nadie le venció. Ni siquiera Retegui, a portería vacía en el 94. El Madrid sale vivo de Bérgamo y sigue en pie en la Champions. Así es su historia.
Prima facie. Apréndanse esta expresión porque es la clave de la sanción de un partido a Gianluca Prestianni, jugador del Benfica, tras las acusaciones de racismo hacia Vinicius Júnior durante el partido de ida del playoff de la Champions League entre el conjunto lisboeta y el Real Madrid. «Me ha llamado mono», le repitió el delantero brasileño al árbitro del encuentro y a todo el mundo. «Le llamó mono cinco veces», aseguró Kylian Mbappé en la zona mixta del estadio Da Luz. Pero el futbolista argentino se tapó la boca con la camiseta y no hay pruebas de su insulto, por lo que la UEFA, ante el riesgo de vivir una nueva polémica y de mucho más ruido este miércoles en el partido de vuelta que se celebrará en el Santiago Bernabéu, ha tirado por el carril del medio.
Prima facie quiere decir «presunta» o «basado en una primera impresión». Es decir, la UEFA, y así lo anunció en el comunicado publicado en la tarde del lunes, deja sin jugar a Prestianni por «la presunta violación del artículo 14 del Reglamento Disciplinario de la UEFA relacionado con un comportamiento discriminatorio».
Después de la denuncia de Vinicius y de las declaraciones posteriores de varios compañeros, entre ellos Mbappé, la UEFA nombró a un inspector de su departamento de Ética y Disciplina para que investigara todas las acusaciones hacia el argentino y todo lo sucedido durante la segunda parte del encuentro del pasado martes. Y «a petición» de dicho inspector, la UEFA ha decidido «suspender provisionalmente» a Prestianni con un partido al futbolista del Benfica.
No se trata de una sanción definitiva, porque el organismo que rige el fútbol europeo todavía mantiene abierta la investigación de los hechos, pero la sanción provisional evita que la presunta víctima y el presunto agresor se crucen en el terreno de juego de Chamartín. «Esto se entiende sin perjuicio de cualquier decisión que los órganos disciplinarios de la UEFA puedan tomar posteriormente tras la conclusión de la investigación en curso», señala el comunicado de UEFA. Prestianni podría perderse el duelo y luego ser absuelto, sancionado o la causa archivada.
Una situación que el Benfica apelará pero que al llegar a 48 horas del partido deja sin tiempo a la dirección del equipo portugués para conseguir que Prestianni juegue. «El club apelará esta decisión de la UEFA, aunque los plazos en cuestión apenas tengan efecto práctico para la vuelta», anunció el conjunto de Da Luz, que aterrizará este martes a mediodía en Madrid con Jose Mourinho al mando de la expedición. El técnico, eso sí, no se sentará en la rueda de prensa previa, que se celebrará por la tarde en el Bernabéu. El luso fue expulsado en la ida y aunque eso no le impedía aparecer ante los medios, ha declinado la opción. Tampoco se le espera en Chamartín, donde no podría acercarse al banquillo y debería ver el duelo desde uno de los palcos. Su regreso al Bernabéu, por tanto, queda aplazado para otra ocasión menos polémica.
El precedente
Fuentes consultadas por este periódico en el conjunto portugués aseguran que la sanción provisional es un «precedente peligroso», pero no es la primera vez que la UEFA toma una decisión de este calado. En 2021, el jugador del Slavia Praga Ondrej Kudela fue sancionado con un partido por insultar de forma racista a Glen Kamara, del Rangers. Tampoco existían imágenes ni sonido sobre el momento, pero la UEFA aplicó la sanción tras la declaración de Bongani Zungu, compañero de Kamara, que aseguró haber escuchado el insulto. Algo similar a lo sucedido con las declaraciones de Mbappé en las que reconocía haber escuchado «cinco veces» el insulto de Prestianni a Vinicius.
Según el artículo 14 de la UEFA, si la investigación termina declarando culpable al argentino, éste se enfrenta a un mínimo de diez partidos de sanción, aunque ambas partes, tanto el Benfica como fuentes del Real Madrid, reconocen a EL MUNDO que todo va camino del archivo de la denuncia ante la falta de pruebas. Aún así, Prestianni se perderá el decisivo duelo de vuelta y la UEFA evitará más ruido en uno de sus encuentros.