No es fácil ver a Leo Messi ante los micrófonos pero después del partido que agrandó su leyenda, se paró varias veces en los 100 metros que le conducían de las entrañas del Arrowhead de Kansas al autobús. El presidente de la AFA, Chici Tapia, le custodiaba la pelota que se llevaba a casa tras haber marcado tres goles a Argelia. «Aún no se la hemos firmado, pero le pondré lo que es: extraterrestre», confesaba Dibu Martínez. Todos saben que lo que hizo su capitán es extraordinario. Como si no hubieran pasado cuatro años, Messi acabó en Lusail con la Copa del Mundo en las manos y comenzó en Kansas fulminando ocho récords en 90 minutos. «Es lo que viene haciendo desde hace 20 años, por eso la gente lo quiere ver, no solo los argentinos», reconocía Scaloni. Por eso, hace unos meses, renombraron una calle de New Jersey como «Leo Messi Way», algo al alcance de muy pocos.
Scaloni se emocionó cuando lo sacó del campo en el minuto 80 después de que hubiera hecho historia. Antes, al marcar el primero gol, fue a Messi a quien se le escaparon las lágrimas. «Fue una cuestión totalmente ajena a lo deportivo, pasé unos días difíciles, complicados», dijo sin querer desvelar más. Lo que nadie duda es del esfuerzo que tuvo que hacer para llegar al campeonato. «Si alguien pensó que este equipo es mejor sin Leo, se ha visto que no», decía Mac Allister tras la victoria.
La próxima semana, el día 24, Messi cumplirá 39 años que trata que no le pesen. «A mí me gusta jugar al fútbol, es mi pasión desde chiquito y cuando estoy bien doy el máximo. Estamos mirando la serie de Rafa Nadal y somos muy parecidos, me identifico mucho. Siempre quiero dar el máximo y me quiero sentir bien. Disfruto de esa manera», confesó. No es fácil y el listón de la exigencia se lo pone él mismo, tratando de exprimir algo que, inevitablemente, está cada día más cerca de acabarse. «Lo que estoy viviendo es de yapa [de regalo]. Tuve la ocasión de cumplir todos los sueños o más, a nivel individual, a nivel grupal y estoy disfrutando de eso, de este grupo hermoso», confesó del rosarino, que no quiere fallar a sus compañeros en un liderazgo indiscutible.
Ante Argelia, Messi se convirtió, junto a Klose, en el máximo goleador del Mundial, con 16 tantos. «Es un honor estar al lado de Klose y ahí está Ronaldo, Mbappé que hizo dos…, pero, aunque sea un orgullo competir con ellos, no significa nada. Es estadística. De lo que yo vi, Ronaldo fue uno de los más grandes y no está primero», puntualizó con humildad, aunque con, seguros, dos partido más por delante, lo superará.
Si ese récord es difícil, más lo es marcar su primer hat trick en un Mundial justo el mismo día que, 20 años antes, en Alemania 2006, había anotado su primer gol en un Mundial, a Serbia en Gelsenkirchen.
El argentino se convirtió, además, en el futbolista que ha marcado a más selecciones diferentes en el torneo. En total, son ya once, por las diez de Ronaldo Nazario, Klinsmann y el propio Miroslav Klose. Con goles que marcó desde fuera del área, el primero y el último, superó a Roberto Rivelino como en el futbolista con más goles desde fuera del área en los Mundiales, con seis tantos. El argentino le marcó a Bosnia, Irán y Nigeria en 2014, a México en 2022 y a Argelia en 2026 por partida doble. Con el segundo de sus goles en Kansas, consiguió ser el jugador más veterano, con 38 años 357 días, en conseguir un doblete en esta competición, superando al camerunés Roger Milla, que lo logró en Italia’90 con 38 años 34 días).
Los tantos de ante Argelia le llevaron a ser, de momento, el único jugador que ha marcado en cinco mundiales, algo que podrá igualar Cristiano Ronaldo, a quien le ha arrebatado la condición de jugador más veterano en marcar un hat-trick.
El final de Leo Messi nadie lo ve, porque se sigue jugando a lo que él dispone.. Será él mismo quien diga basta cuando lo considere, pero en el vestuario tiene una guardia pretoriana que le sostiene dentro y fuera del campo, y un seleccionador que ha entendido que, cuando uno tiene a un dios del fútbol en su equipo, solo debe tenerle una fe ciega, que él la devuelve.






