Es la primera sentencia condenatoria por insultos racistas en el fútbol español. Ante una denuncia interpuesta por La Liga, y a la que se sumaron la Federación y el Real Madrid, el juzgado ha condenado a los tres autores de los insultos racistas a Vinicius Jr. a 8 meses de prisión por un delito contra la integridad moral tipificado en el artículo 173.1 del Código Penal.
Además, la resolución obliga a los acusados a hacerse cargo de las costas del procedimiento y les prohíbe la entrada a los campos de fútbol durante dos años. Ambas penas han sido reducidas en tres meses y un año respectivamente por causa de conformidad en la fase de instrucción.
Los hechos ocurrieron en el Estadio de Mestalla el pasado 21 de mayo de 2023, cuando el jugador brasileño señaló a unos aficionados de la grada por proferirle insultos de carácter racista y estuvo cerca de abandonar el terreno de juego. El Valencia colaboró desde el primer momento en la identificación de los socios que habían sido partícipes de los hechos y procedió a su expulsión inmediata.
Mensaje claro
El presidente de la Liga, Javier Tebas, ha valorado esta primera condena incidiendo en que esto lanza “un mensaje claro” para aquellas personas que acuden a un terreno de juego a insultar. “La Liga les detectará, denunciará y habrá consecuencias penales por ello“, asegura.
Respecto al tiempo que ha tardado en confirmarse esta sentencia, Tebas ha señalado que “entiende la frustración” que esto puede generar, pero que de esta manera, se demuestra que “España es un país garantista a nivel judicial“.
Por último, el presidente también ha querido señalar que respeta los tiempos de la justicia y que espera que la legislación española “evolucione para que La Liga tenga competencias sancionadoras que puedan acelerar los tiempos de la lucha contra el racismo”.
La guerra entre el LIV Golf y el PGA Tour ha alcanzado su apogeo máximo y, en el último capítulo, el PGA Tour ha anunciado el inminente regreso de Brooks Koepka al Circuito Americano. Fue el propio jugador en redes sociales el que confirmó que disputará el Farmers Insurance Open de finales de mes en Torrey Pines y el Phoenix Open de principios de febrero. El retorno del hijo pródigo ha sido posible gracias a la urgente aprobación del Programa de Reincorporación de Miembros, un plan hecho a medida para que Koepka pudiera volver a competir de forma inminente y, ya de paso, lanzar un guiño a otras tres estrellas de la liga saudí como Jon Rahm, Bryson DeChambeau y Cameron Smith. El Circuito Americano lanza un enorme órdago al fondo de inversión pública de Arabia Saudí.
Al nuevo programa solo podrían acogerse los jugadores que llevan dos años fuera del PGA Tour y que hayan ganado entre 2022 y 2025 el The Players Championship o alguno de los majors. Es decir, solo hay cuatro jugadores elegibles para acogerse a la amnistía: el propio Koepka, Bryson DeChambeau, que ya dejó caer un cierto descontento, el australiano Cam Smith y el español Jon Rahm. Esta fuga de talentos descapitalizaría al LIV Golf y probablemente sería su puntilla. Pero los tres jugadores tienen contrato en vigor y a estas horas no parece que haya una intención clara de resolverlo.
Al parecer, Koepka pudo en su momento aferrarse al cambio de 54 a 72 hoyos para suavizar las condiciones de su salida. Sus abogados defendieron que su contrato solo hacía referencia a tres rondas de golf por torneo y no a las cuatro que acaban de establecer.
Como requisito que tendrá que cumplir Koepka y los jugador que quiera adherirse antes del plazo marcado, que expira el 9 de febrero, tendrá que realizar una contribución de 5 millones de dólares a una entidad benéfica y renunciar durante los próximos cinco años al programa accionarial que poseen los jugadores del PGA Tour, uno de los mayores del deporte profesional, que en el caso de Koepka podría generar unos ingresos potenciales de más de 50 millones de dólares. La presencia de Koepka en los torneos del PGA Tour no restará oportunidades a sus compañeros y simplemente las participaciones en los torneos se ampliarán.
La duda es si Rahm, DeChambeau o Smith se están a estas horas planteando seguir el camino de Koepka. Desde sus entornos se filtra la sensación de tranquilidad y afirman que no habrá cambios.
García y sus Fireballs ya son españoles
Solo un par de horas antes del bombazo informativo, Sergio García presentaba una nueva temporada de su equipo, los Fireballs, acompañado por todos sus integrantes.
El combinado español competirá este año con David Puig, Josele Ballester y el último fichaje repescado, Luis Masaveu. Aunque García no llegó a confirmarlo, el equipo incluso está barajando un posible cambio de nombre que lo identifique más con la cultura española: «Es algo que ahora mismo estamos estudiando detenidamente y lo queremos hacer bien. Estamos evaluando diferentes posibilidades tanto para un cambio de nombre como de imagen, con el objetivo de identificarlo más con España, pero aún no lo tenemos decidido». Según se ha filtrado, el equipo podría cambiar e identificarse con un símbolo tan español como el toro.
Sergio García, además, desveló que regresará dentro de dos semanas al DP World Tour. Será su primer torneo después de perder su condición de miembro al no cumplir el mínimo exigido por el circuito en 2025. El golfista de Borriol ha confirmado que disputará el torneo de Baréin, que tendrá lugar del 29 de enero al 1 de febrero, gracias a una invitación, ya que ahora mismo no tiene categoría en el circuito europeo. Así lo explicó el propio golfista español durante la comparecencia telemática ante una selección de periodistas españoles.
Rafa Nadal podría haber borrado su nombre de los Juegos de París, podría haberse apartado, incluso podría haberse retirado. Desde que volvió a las pistas este año después de una grave lesión, su cuerpo no es el que era, su tenis no es el que era y además últimamente arrastraba nuevos dolores en el muslo derecho. Si antes de su debut el sábado en el cuadro individual hubiera anunciado que nada, que imposible, que era incapaz de jugar, ¿quién le hubiera reprochado nada? 22 Grand Slam, 14 de ellos aquí en Roland Garros, un sinfín más de éxitos y, entre ellos, dos oros para España, tanta gloria olímpica. Ya lo ha ganado todo, ya no queda nada por ganar. Y sin embargo Nadal quiso jugar en la Philippe Chatrier una vez más. Y sin embargo quiso pelear una vez más.
Antes de su debut el sábado ante Marton Fucsovics ya sabía que este lunes se encontraría con Novak Djokovic, el rival de su vida, el que le discute el título del mejor de la historia. En momentos muy distintos de su carrera, Djokovic aún en plenitud y Nadal en declive, existía el riesgo de sufrir una derrota como la que sufrió este lunes, 6-1 y 6-4 en una hora y 46 minutos. El español lo sabía. Y sin embargo quiso jugar. Y sin embargo quiso pelear.
¿Por qué? Por el mismo motivo por el que Nadal logró todo lo anterior: la ilusión, la ambición, la motivación. Alrededor de Nadal estos meses existe un análisis que se resume así: ¿por qué no lo deja ya? No es una falta de respeto, ni mucho menos una ofensa, es una conclusión lógica: el dolor ya no tiene sentido, no hay nada más arriba del cielo. Pero lo que no recuerdan quien lo sustentan es que, con esos mismos argumentos, Nadal ya tendría que haberse retirado antes, muchísimo antes.
Un homenaje a ambos
Por ejemplo, cuando a los 18 años le dijeron que sufría el síndrome de Müller-Weiss y que por eso le dolía el pie izquierdo como un demonio. O por ejemplo en 2012 cuando se rompió la rodilla izquierda y tuvo que estar recuperándose una temporada entera. La carrera de Nadal fue, es y será lo que fue por su resistencia -su valentía, su cabezonería, se mire como se mire- y por eso este lunes se enfrentó a Djokovic en desventaja.
Tenía que hacerlo y lo hizo. Con el simple hecho de saltar a la pista Nadal honró la leyenda de Nadal en la tierra batida de París y luego, en el segundo set amplió ese homenaje: siempre en pie, siempre, siempre. Su problema fue que Djokovic hizo lo mismo. Pese a la diferencia entre ambos, el serbio no concedió ni un centímetro a Nadal durante la primera hora de juego, implacable al resto, con una velocidad de bola vertiginosa, acertadísimo con sus golpes y se abalanzó sobre la victoria. En el primer set el español salvó la honra -nunca en su carrera ha recibido un 6-0 de Djokovic y sólo uno de Roger Federer- y en el segundo optaba al mismo botín humilde cuando algo ocurrió.
Djokovic festeja su pase a tercera ronda.AFP
Con 6-1 y 4-0 en el marcador, Djokovic olvidó que delante estaba Nadal u olvidó quien era Nadal. Y pagó el despiste. Con el serbio confiado, el 14 veces campeón sobre esta arcilla empezó a correr, a golpear, a acertar y, claro, empezó a remontar. En un partido en el que sufrió mucho con las dejadas, de repente llegaba a todas. En un partido en el que acumuló 19 errores no forzados, de repente no fallaba una. Nadal no había disfrutado de una sola bola de break hasta entonces y de manera consecutiva quebró dos veces el saque de su adversario. Del 4-0 al 4-4. Pero Djokovic, después de un descanso en el que respiró profundo, se serenó y retomó el control, recuperó su tenis para cerrar el partido y cerrar la rivalidad ante ambos.
Por todos los males que arrastra Nadal la lógica impone que no se volverán a encontrar y si lo hacen será en unos años en un partido de exhibición entre leyendas por el que alguna plataforma audiovisual o algún régimen dictatorial pagará una millonada. Pero si alguna cosa ha demostrado Nadal en los últimos es que llevará su ilusión, su ambición, su motivación mucho más allá de los límites.
Vitoria era una final para Xabi Alonso. Otra más después de la serie de resultados que han dejado al entrenador vasco en el umbral de salida del Real Madrid. Los cuatro puntos de diferencia con el Barça en Liga y las dos derrotas seguidas ante Celta y Manchester City ponían el encuentro ante el Alavés como vital en el destino del técnico. Y Xabi salvó la noche del domingo, aunque con sufrimiento y fútbol gris. Su abrazo con Vinicius en el cambio del brasileño, eso sí, reflejó el cambio de tono del vestuario después de la advertencia del club hace unos días. Con Xabi o sin él, la actitud debía cambiar.
"Estamos peleando en los momentos buenos y en los no tan buenos. La unión es fundamental. Es la única manera de conseguir la mejora que queremos", respondió el de Tolosa, cuestionado por su abrazo con Vinicius. Hace un par de meses, la sustitución del brasileño en el clásico contra el Barça desencadenó una crisis entre cuerpo técnico y vestuario en la que tuvo que intervenir la dirección del club y que alejó por completo al entrenador de la plantilla. Tiempo después, esa relación sigue con grietas, pero el propio club lanzó hace unos días un mensaje de aviso al vestuario para que cambiara la actitud y la intensidad en los encuentros. Y parece que ha surtido efecto.
Ante el Alavés, el Madrid jugó mal a partir del 0-1, pero tuvo actitud en un encuentro al que llegó plagado de bajas. "Hoy le doy mucho mérito a la victoria. Veníamos con muchas bajas y estamos todos juntos en esto. Un partido no es suficiente, ahora tenemos la Copa el miércoles y luego el Sevilla en casa. Queda mucho. Era un momento importante pero hay que darle continuidad a las cosas buenas que hemos hecho", declaró Alonso ante los medios.
Preguntado por sus sensaciones durante el encuentro, y consciente de que durante los diez minutos que duró el 1-1 su puesto estuvo tambaleándose, admitió que se centró en estar cerca de sus futbolistas. "Nosotros estamos enfocados en lo nuestro. Estamos juntos preparando cada partido. Lo he vivido intentando estar conectado al juego, intentando ayudar a los jugadores. Era difícil ganar aquí y lo más importante eran los tres puntos", aseguró.
Eso sí, el técnico pidió que lo positivo del encuentro "no quede en el olvido". "El día del Celta no fue un buen partido y nos faltaron muchas cosas. Pero hoy han habido cosas positivas, también otras que mejorar. Necesitamos constancia, así que si sirve para aprender, que no se quede en el olvido", insistió.
La acción polémica del encuentro fue el penalti no pitado sobre Vinicius en el tramo final del partido, ya con 1-2 en el marcador. El brasileño fue derribado dentro del área y García Verdura, colegiado del duelo, no señaló pena máxima. Tampoco desde el VAR se avisó al árbitro de que fuera a verlo a la pantalla, algo que provocó la ironía de Alonso. "Me parece un penalti claro porque hay contacto. Me sorprende mucho que no vaya ni al VAR. Bueno, no nos sorprende, hay que seguir", dijo.
Además, el vasco valoró el debut de Valdepeñas, defensa del Castilla que tuvo que ser titular en el lateral izquierdo ante las ausencias de Carreras, Fran García y Mendy. "Hemos concedido el gol en la única acción en la que Valdepeñas ha fallado. El resto del partido ha estado muy bien. Debutar con el Madrid es un día muy señalado y ha estado muy bien".