Pedri y Gavi, en la final de la Supercopa.GIUSEPPE CACACEAFP
Lo que demuestra este ridículo mundial del Real Madrid es que “ya no es el mejor”, los “campeones del mundo”, un equipo “que no necesita a ningún jugador”, “porque es invencible” . Es lo que predicaba su presidente que quizá esté más preocupado de ll
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Dos muertos, más de 550 detenidos, más de 700 incendios y más de 260 vehículos incendiados es el balance de las "celebraciones" de la victoria del Paris Saint-Germain en la Champions. El júbilo inicial dejó paso a disturbios y enfrentamientos con la policía en la capital y en varios puntos de Francia. Los sucesos han empañado la victoria y el desfile previsto inicialmente para el domingo por la tarde en los Campos Elíseos.
Los alrededores del Arco del Triunfo, acordonados por la policía, fueron uno de los "campos de batalla" a lo largo de la noche de sábado, junto a las inmediaciones del Parque de los Príncipes, donde 40.000 hinchas siguieron el partido en pantallas gigantes y tuvieron que ser dispersados por los antidisturbios con cañones de agua y gases lacrimógenos.
En Dax, en el País Vasco francés, un adolescente de 17 años murió apuñalado durante un tumulto. En París, el conductor de un patinete eléctrico falleció arrollado por un coche en las celebraciones callejeras. Más de 20 policías resultaron heridos en todo el país (uno de ellos estaba el domingo en coma inducido), entre acusaciones enfrentadas por la agresividad con la que las fuerzas del orden intentaron contener la avalancha.
Las drásticas medidas de seguridad incluyeron la prohibición de pantallas gigantes en el exterior y el "blindaje" de los Campos Elíseos. Los hinchas se estrellaron ocasionalmente contra las vallas de la policía y los muros de los antidisturbios. Ante la imposibilidad de una espacio "natural" para celebrar la victoria, la masa eufórica se trasladó durante la noche a puntos como la Bastilla y la plaza de la República.
El ministro de Interior, Bruno Retailleau, denunció "la presencia de bárbaros en las calles de París" incluso antes de que terminara el partido. Jordan Bardella, líder de la extrema derecha y presidente de Agrupación Nacional, arremetió contra la "gentuza" que aprovecha cada fiesta popular: "No solo crean un grave problema de inseguridad, sino que manchan la imagen de Francia en el mundo".
"Campeones, mi hermano", escribió en su cuenta de X el presidente Emmanuel Macron, que podría recibir a Luis Enrique y a su equipo en el Elíseo en las próximas horas. "Día de gloria para el PSG. Bravo, todos estamos orgullosos. París, capital de Europa esta noche".
"PSG, orgullo de nuestro país, alegría colectiva, inolvidable", escribió por su parte el primer ministro François Bayrou, que pidió inútilmente calma a la población: "Que la fiesta sea bella y que cada uno vele por la seguridad de todos. Pensad en las fuerzas del orden".
"¡Qué partido tan fantástico, qué mentalidad sobre el terreno de juego y qué felicidad para París!", se pronunció la alcaldesa Anne Hidalgo. "París está en el techo de Europa después de esta victoria magnífica", sentenció la ministra de Cultura Rachida Dati.
Desde lejos, Kylian Mbappé, que tantas veces se quedó a las puertas de Europa con su viejo club, extendió su enhorabuena a ex compañeros de equipo: "El gran día llegó por fin. Con la victoria y la manera de todo un club".
El presidente de la Liga de fútbol profesional, Vincent Labrune, celebró finalmente el triunfo como "una inmensa fiesta para el fútbol francés y una recompensa a la exigencia, el trabajo y la ambición de un club que durante más de un decenio ha rivalizado para estar entre las más grandes instituciones del fútbol europeo".
El Balonmano Ciudad Real ya no existía, pero igualmente Julio Fis se llevaba por las tardes a su hijo mayor Marcos a practicar a algún parque de la ciudad. Los días que el niño no tenía entrenamiento de equipo, el padre le enseñaba cómo hacer pases y lanzamientos hasta que caía la noche.
Pese a la crisis en el deporte, el histórico lateral hispano-cubano, máximo goleador de la Asobal entre 2003 y 2005, creía que su primogénito podría vivir de lo que hiciera en el 40x20 como hacía él. Y en ello está.
Con solo 18 años, Fis junior es el goleador del Granollers -que lidera Pablo Urdangarín- y la semana pasada fue la sensación de la selección española en el Torneo Internacional previo al Europeo que empieza este jueves. Futuro le sobra. No tardará en seguir los pasos de su padre y fichar por un equipo grande de Europa.
¿Tuvo la opción de elegir no jugar a balonmano?
Mi padre me insistía con el balonmano, no te lo voy a negar, pero también porque a mí siempre me gustó. De pequeño probé el fútbol y no duré nada, solo estuve un año. Me gustaba jugar, pero en el balonmano todo me salía más fácil, era mucho mejor jugador. Me centré en el balonmano y creo que hice bien.
La marcha al Granollers
A finales del siglo XX, Julio Fis, el padre, recibió permiso del Gobierno de Cuba para jugar en la liga de Hungría, una prebenda habitual en aquella época, y un par de temporadas más tarde decidió desertar.
Durante 15 años no pudo regresar a la isla para ver a su familia, pero después de nacionalizarse creó otra en España, en Ciudad Real. Era un cañonero, uno de los más potentes que ha tenido la selección española.
«Muchas veces en los pabellones me para gente mayor para decirme que vio a mi padre y que disfrutó mucho de cómo jugaba cuando el Ciudad Real era un club muy importante», cuenta Marcos Fis en conversación con EL MUNDO. «Me hubiera encantado vivirlo, me hubiera gustado mucho, tanto a mi padre en activo como al Ciudad Real en lo más alto. Así no tendría que haber salido de casa».
El joven no tuvo que abandonar Cuba -de hecho solo ha estado una vez en la isla, para conocer a su abuela-, pero debió alejarse de su hogar, Ciudad Real, para triunfar.
Se formó entre el Balonmano Alarcos y el Balonmano Caserío, los dos clubes que representan ahora a la ciudad manchega, y el verano pasado ya se marchó al Granollers. Allí debutó en Asobal: en su primer partido marcó 10 goles. De hecho esta temporada es el tercer máximo anotador de la Liga.
P. Su padre dice que usted es una versión mejorada de sí mismo.
R. (Ríe) Mi padre lo dice porque él era más lanzador y yo quizá tengo más uno contra uno. Pero su lanzamiento era buenísimo, muy potente, ojalá algún día pueda lanzar como hacía él. También el balonmano ha cambiado, antes era más físico, había más choque, y ahora se busca más la velocidad. Es distinto.
Internacional antes de saltar a Asobal
En el palmarés de Fis hay una peculiaridad que rara vez alguien igualará. Hace unos meses, cuando todavía jugaba en el Caserío en División de Honor Plata, la segunda categoría del balonmano español, ya fue convocado por la selección absoluta.
Tenía 17 años, aún no conocía la Asobal y, es más, todavía no había jugado con la España junior, y ya contaba con un puesto entre los mayores. Cuentan en la Federación que el seleccionador, Jordi Ribera, alucinó con su zurda en una de las muchas concentraciones con jóvenes que realiza anualmente en el Centro de Alto Rendimiento de Sierra Nevada.
No hay muchos jugadores como él y sobre él y otros como los hermanos Cikusa o Ian Barrufet se debe construir la selección rumbo a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028 o Brisbane 2032. De momento, eso sí, los líderes siguen siendo los hermanos Dujshebaev que casualmente también son hijos de ex jugadores, como los anteriormente citados. Casualmente, o no.
¿Por qué el balonmano se hereda con tanta facilidad?
Habrá algo genético, pero el balonmano es un deporte pequeño y a los que nos gusta, nos gusta mucho. De niños nuestros padres nos transmitieron la pasión y poco a poco fuimos aprendiendo. Me parece hasta normal que haya tantos hijos de ex jugadores.