La jueza que investiga contratos presuntamente irregulares en la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) en la etapa de Luis Rubiales ha dejado en libertad sin medidas cautelares al ex asesor jurídico de la entidad, Tomás González Cueto, y a un empresario investigado en la causa, que se han negado a declarar. Ambos han abandonado los Juzgados de Majadahonda (Madrid) poco antes de las once y media de la mañana.
Cueto y Ángel González Segura, directivo de la empresa de construcción Gruconsa que realizó obras en el estadio de la Cartuja, en Sevilla, han pasado este viernes a disposición de la titular del Juzgado número 4 de Majadahonda tras ser detenidos en la causa, declarada secreta, en la que la magistrada y la Fiscalía Anticorrupción indagan en supuestas irregularidades en contratos de los últimos cinco años en la Federación.
Se investiga a Tomás González Cueto por la supuesta comisión de los delitos de tráfico de influencias, corrupción en los negocios y administración desleal, y a Ángel González Segura por la supuesta comisión de los delitos de corrupción en los negocios, falsedad documental y administración desleal.
Ambos detenidos se han acogido a su derecho a no declarar y han trasladado al juzgado su disposición a hacerlo cuando sus letrados tengan conocimiento del procedimiento, bajo secreto de sumario. Éste será levantado en breve y serán citado de nuevo para una nueva comparecencia ante la juez.
La Federación Española de Fútbol (RFEF) abrió ayer expediente sancionador y ha apartado de sus puestos de trabajo y funciones a los directivos relacionados con la causa judicial que instruye el juzgado número 4 de Majadahonda y ha rescindido el contrato externo con el despacho GC Legal.
Carlo Ancelotti aprovechó la rueda de prensa de este viernes, previa al encuentro que el Real Madrid disputará ante el Leganés este sábado a las 21 horas, para responder a los comentarios del presidente de LaLiga, Javier Tebas, que ayer criticó el entrenador del conjunto blanco por no aprovechar los cinco cambios permitidos desde hace meses y esperar hasta el minuto 85 para hacerlos, en referencia a la denuncia del italiano por lo apretado del calendario.
"Sabía la obsesión que tenía por el Madrid, pero no sabía la obsesión que tenía por su entrenador. Se tiene que centrar en sus cosas, porque está faltando al respeto al Madrid y a los entrenadores", declaró Ancelotti.
Ayer, en la presentación de ISDE Sports Convention 2025, Tebas le mandó un recado al técnico transalpino. "¿Para qué queremos los cinco cambios, para hacerlos en el minuto 85? Habrá que estudiar cuántos jugadores del Madrid han jugado más del 60% de los minutos de todas las competiciones, habrá que verlo, y más del 80. Si se hacen plantillas de 25 jugadores es para evitar lesiones y también para rotar. Si se aprobaron los cinco cambios fue también para esto. Ahora esto no sirve. Pues siete cambios pondremos. Lo que no puede ser es que todo sea culpa de la organización, de las ligas...", reflexionó el presidente de LaLiga.
Este viernes, y más allá de su respuesta a la "obsesión" de Tebas, Ancelotti se refirió a las famosas 72 horas entre partidos y a la amenaza del Madrid, que dijo que no se presentará a un partido en el que no se respete ese horario. "Tengo que añadir una cosa: siempre que sea sin razón justificada. A veces no se puede, pero comparando con el Villarreal se podía cambiar el horario. Vilarreal estaba de acuerdo y las televisiones también, pero LaLiga no. Si un partido se puede cambiar y no lo cambian, no jugamos. Si no se puede cambiar por otro motivo, nos presentamos", insistió, y compartió las quejas de Flick por la fecha del Barça-Osasuna, disputado ayer en Montjuic. "Es un poco raro jugar en este día tras el parón. También comparto que el Real Madrid no es el Barcelona", bromeó.
El segundo tema importante en la rueda de prensa era el presunto interés de la Federación Brasileña de Fútbol en contratar a Ancelotti, más todavía después de la sonrojante derrota de la 'canarinha' ante Argentina (4-1) en este último parón de selecciones. El italiano fue contundente: "Brasil no ha contactado conmigo. El contrato habla claro, no tengo nada que añadir a esto. Tengo mucho cariño a la afición de Brasil, a sus jugadores, pero tengo contrato con el Madrid", dijo, y negó cualquier contacto con Ronaldo Nazario sobre su posible papel en el banquillo sudamericano. "No recuerdo haber hablado con él sobre esto".
Sobre el estado de la plantilla, Ancelotti lamentó las molestias de Courtois, que será baja este fin de semana, y confirmó que están intentando recuperar a Ceballos y a Mendy para el partido de ida contra el Arsenal, el próximo martes 8 de abril.
Luka Modric es una leyenda, el fútbol un juego extraordinario y el destino caprichoso e impredecible. El veterano centrocampista, quién sabe si en su último gran torneo con Croacia, falló un penalti pero marcó en la siguiente jugada para mantener vivo a su país en la Eurocopa hasta el minuto 98, cuando Zaccagni, héroe italiano, anotó el empate que dio el pase a los transalpinos y eliminó a los balcánicos. Fue un duelo agónico, de pura supervivencia. [Narración y estadísticas (1-1)]
Dalic decidió jugarse la vida con su centro del campo de siempre, ese que ha llevado a su país a una final y un tercer puesto en dos Mundiales consecutivos: Brozovic, Kovacic y Modric. La generación dorada merecía protagonizar su último baile de la mano. Y lo hicieron.
Después de un arranque prometedor en el que dominaron la posesión y tuvieron algunos acercamientos en las botas de Sucic y Kramaric, los italianos vieron que no tenían por qué tener miedo, que el empate les podía valer pero que su fútbol daba para más. Barella y Jorginho, capos del Inter y el Arsenal, asumieron su papel y domaron la pelota y a su rival.
Los balcánicos, agónicos y precipitados, tuvieron el balón por momentos, pero estuvieron nerviosos y sin ideas. El conjunto de Spalletti, sin embargo, dejó muy en lo alto el valor del papel que ha hecho España en este grupo. Los italianos son un gran equipo al que sólo le falta un gran nueve, lo que históricamente siempre ha tenido.
Dominar, pero no correr
Retegui, atacante del Genoa, tuvo las mejores ocasiones del primer tiempo. No llegó a un par de centros de Di Lorenzo y en el 20 dirigió un cabezazo que rozó el palo izquierdo de Livakovic, avisando a una grada croata que no dejaba de cantar. Un minuto más tarde, Brozovic apareció milagroso para desviar su volea. Sufría mucho Croacia. En el 26, Livakovic sacó ante Bastoni la ocasión más clara del choque. Un cabezazo a un metro al que el guardameta respondió con agilidad.
Croacia superó el arreón y, consciente de sus limitaciones, volvió a bajar las pulsaciones del duelo. Con ese centro del campo no puede correr, necesita dominar. Y si no domina, puede caer.
La entrada de los jóvenes Sucic y Pasalic no le dio a Dalic lo que quería. Deseó sangre, pero tuvo apatía. No aparecieron entre líneas y Kramaric no tenía el cuerpo suficiente para pelear con los centrales transalpinos. El choque empezaba a pedir a Budimir o Petkovic, gigantes croatas. Todo mientras Livakovic volvía a evitar el primero, esta vez desde los pies de Pellegrini.
El disparo de Zaccagni que valió el 1-1 en Leipzig.EFE
El descanso confirmó los presagios de Dalic, que dio entrada a Budimir en lugar de Pasalic. El del Osasuna se situó como referente para dar una opción en largo y Kramaric volvió a la banda izquierda, su lugar natural. Ahí creció el cuadro balcánico y ahí nació el 1-0, fruto de un golpe del destino que sólo puede ofrecer el fútbol.
Gigante en cada pelea
En el 51, Kramaric, dentro del área, disparó a puerta y la mano de Frattesi desvió el balón. No lo vio Makkelie, pero sí el VAR. Un penalti clarísimo que Modric, en su batalla contra su propio final, quiso lanzar, asumiento la responsabilidad de toda su generación. Quién iba a ser. El croata buscó el lado izquierdo de Donnarumma, pero éste adivinó su idea y rechazó el lanzamiento. Locura italiana para seguir mirando a octavos de final. Pero el fútbol es increíble, imprevisible, y Modric, que podría estar hundido por la situación, se redimió para anotar el primer tanto del duelo en la siguiente jugada. Sucic puso un centro templado, Budimir remató, Donnarumma lo detuvo y el rechace lo envió a gol el centrocampista del Madrid.
El fútbol dio la vuelta en un segundo. De repente, Italia se quejaba y temblaba con balón y Croacia cantaba que seguía viva. Modric, MVP, se hizo grande, gigante en cada pelea por el balón, Brozovic ocupó espacios como si fuera 2018 y el equipo mordió, elevado por una afición que convirtió Leipzig en Zagreb.
Con el paso de los minutos, Italia se recompuso y fue consciente de su situación. Creció otra vez con el balón y asedió la portería de Livakovic en un tramo final catatónico. En Croacia, ya sin estrellas, sólo quedaron secundarios con oxígeno achicando balones. Parecían aguantar, pero una arrancada de un imperial Calafiori asistió a Zaccagni para que el de la Lazio anotara un golazo por la escuadra. Italia vivió, Croacia murió y depende ahora de una carambola milagrosa.