Las evoluciones del calzado y la nutrición coronan a Kiptum y Assefa, desconocidos hace poco, como nuevos plusmarquistas en el maratón. “Nunca he sentido dolor corriendo”, dice el keniano, que entrena más de 300 kilómetros a la semana, lo nunca visto
Kiptum, al cruzar la meta en Chicago.KAMIL KRZACZYNSKIAFP
Para alcanzar los límites del deporte, batir récords y enganchar todavía más a la audiencia, hay que exprimir cada aspecto del mismo, desde el cuerpo de los atletas a las herramientas que utilizan en los partidos. Botas de fútbol, zapatillas de baloncesto, tecnología en camisetas... Y en Estados Unidos ahora las miradas están puestas en el béisbol y en el nuevo e innovador diseño de un bate llamado Torpedo que ha revolucionado la primera semana de la mayor competición del país y del mundo, la Major League Baseball.
La idea del béisbol es sencilla: un jugador, denominado pitcher, lanza una pelota al bateador del equipo rival y éste debe enviarla lo más lejos posible. En esa acción, más allá de la fuerza, elasticidad y talento de ambos deportistas, el bate y la pelota son los elementos extra. La pelota tiene poco en lo que evolucionar, pero los expertos, y en concreto uno que pertenecía a los New York Yankees, han descubierto que un cambio en el diseño del bate ha terminado transformando los números de varios bateadores, que acumulan récords de golpeo en los primeros encuentros del curso.
¿En qué consiste este cambio revolucionario? Normalmente, el bate de los jugadores va creciendo en diámetro desde el mango hasta el extremo, teniendo la mayor cantidad de masa al final. Durante los más de 100 años de vida del béisbol, y salvo alguna excepción, ha sido así. Han cambiado los colores o el tipo de mango, pero la idea de ir de menos a más en cuanto al peso y la masa del palo siempre ha estado ahí. Hasta ahora.
El creador
El año pasado, Aaron 'Lenny' Leanhardt, analista de los Yankees, licenciado en ingeniería eléctrica en la Universidad de Michigan y doctor en física por el Instituto Tecnológico de Massachusetts, se inventó el bate Torpedo. La idea nació hace tres años tras algunos comentarios de los jugadores. Estudió el tipo de golpeo de sus bateadores y vio que la mayoría impactaba la pelota desde la mitad del palo y no desde el extremo, así que decidió probar algo bastante simple: si golpean desde la mitad, ¿por qué no ponemos más masa en esa zona? Así nació el Torpedo, denominado así por su forma y porque a los americanos todo lo suene bélico les enamora.
El Torpedo es legal, confirmada su validez por la propia liga. Sigue siendo «una sola pieza de madera maciza, lisa y redonda», como manda a artículo 3.02 de las normas de la MLB (Major League Baseball). Pesa lo mismo que el modelo anterior, entre 900 gramos y un kilo, y no supera el límite máximo de 6,6 centímetros de diámetro y de 106 de longitud máxima (los bates que utilizan los profesionales miden entre 85 y 90 centímetros). Lo que cambia es la zona que pesa más y tiene más madera.
«Se trata simplemente de hacer el bate lo más pesado y gordo posible en la zona donde intentas golpear la pelota de béisbol en la mayoría de ocasiones», explicó recientemente Leanhardt, la persona más famosa de la liga ahora mismo. «Es un proyecto que ha tardado dos años en hacerse realidad», insistió,
Los datos
La idea de 'Lenny', que durante el cambio de temporada ha dejado los Yankees y se ha convertido en coordinador de campo de los Miami Marlins, ha situado a los Yankees como el equipo con más home runs de la primera semana. Acumulan 19 en sólo cinco partidos, llegando hasta nueve, récord histórico de la franquicia, en el duelo contra los Milwaukee Brewers, el cuarto de la temporada. Ese día batieron el récord de home runs en las primeras cuatro jornadas de competición. Tienen el mejor ratio de bases conseguidas por bateo y su promedio de home runs por encuentro es de 3,80. Para que se hagan una idea, los Dodgers, segundos en este apartado, acumulan 2,25 y los Cardinals, terceros, 1,83. Es decir, los Yankees consiguen el doble de home runs cada noche que la mayoría de franquicias de la liga.
Los récords van contagiando poco a poco al resto de la liga, donde ya se va probando el Torpedo. Algunos se niegan, contentos con sus números con el modelo anterior, pero para otros es una revolución. «Lo están empezando a usar en toda la liga», aseguró Cody Asche, el entrenador de golpeo de los Baltimore Orioles. «Es horrible, aunque veremos lo que dicen los datos. Nunca he visto algo así», aseguró Trevor Megill, pitcher de los Brewers.
De momento, las estadísticas van cargando de razón a Leanhardt. El Torpedo puede revolucionar el béisbol, y apenas parece cuestión de tiempo que el nuevo artilugio termine siendo moneda de uso común para todos los equipos.
Si el lunes estuvo viendo el Bélgica - Eslovaquia seguramente alucinó con los gráficos que aparecieron durante la revisión del gol de Lukaku, más propios de una consulta médica que de un partido de fútbol. Si no lo vio, se lo explicamos. En plena retransmisión televisiva pudimos observar una especie de monitor cardíaco que latía por momentos. ¿Qué es eso? Digamos, sencillamente, que el balón de la Eurocopa tiene vida propia.
La UEFA ha estrenado en este torneo el FUSSBALLLIEBE, que en alemán significa «amor por el fútbol». Una pelota que incorpora por primera vez la tecnología Connected Ball de adidas, que proporciona una visión sin precedentes de cada elemento que entra en contacto con el balón y de su propio movimiento. Es decir, envía datos del balón a los árbitros en tiempo real. De esta manera, contribuye al proceso de toma de decisiones del colegiado de campo y de la sala del VAR.
Vayamos por partes. Primero, el diseño. Según la marca y la organización, el uso de colores rojos, azules, verdes y naranjas celebra «la vitalidad de los países participantes» y en todos los balones se pueden ver los estadios y el nombre de las diez ciudades anfitrionas.
Segundo, y más importante, la tecnología. Entre este Connnected Ball y el fuera de juego semiautomático, la UEFA ha dejado en manos de la tecnología muchas de las decisiones del torneo. El gol anulado a Bélgica por mano de Openda ha sido lo más sonado. El monitor mostró si la mano del futbolista tocó el balón y, y esto es el gran avance de la herramienta, el grado de intensidad.
El interior del balón
Todo esto se consigue porque el balón lleva integrado en el centro de la esfera un chip, un sensor, conectado a la superficie de la pelota mediante unos sensores, capaz de registrar 500 datos por segundo. Mediante geolocalización, y con la ayuda de las diez cámaras especializadas que hay alrededor del estadio y que rastrean cada acción y cada contacto, determina qué parte del cuerpo y con qué fuerza ha tocado el futbolista la pelota.
Olvídense del balón de toda la vida. Esto es otra cosa. 20 piezas encajadas meticulosamente entre las que está controlado hasta el aire que entra y sale del esférico. De esta manera son cuatro árbitros en el césped, dos en la sala del VAR, tres operadores de vídeo y un balón con inteligencia artificial los que determinarán la justicia de este torneo, y veremos de los futuros, porque la tecnología ha llegado para quedarse. En Alemania tenemos el balón y el fuera de juego, pero también la tecnología de la línea de gol, que se usa en las competiciones internacionales desde hace años.
Todo se coordina desde el Football TechnologyHUB (FTECHhub) situado en Leipzig, Germany, con cuatro cabinas de videoarbitraje para monitorizar los errores y los aciertos de los colegiados. En el HUB se reciben y coleccionan todos los datos de todas las tecnologías y se distribuyen a las diferentes herramientas. Nada se escapa. Ya no habrá goles fantasma, manos que no se pitan ni tantos en fuera de juego. Es otro fútbol.