Cuando decidieron que no acudirían a la gala del Balón de Oro en París, molestos por el trato del premio a Vinicius y Carvajal, los responsables del Real Madrid situaron a un nuevo protagonista al otro lado de su trinchera. «Balón de Oro-UEFA no respeta al Real Madrid y el Real Madrid no está donde no se le respeta», fue la frase que repitieron fuentes del conjunto blanco durante las horas más tensas del lunes. De nuevo, la dirección de Chamartín
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Era el fracaso de una vida, la derrota de otra generación inglesa camino de un eterno «Football is coming home (el fútbol está volviendo a casa)» que nunca llega. La presión por ganar y el miedo a perder mezclados en un vestuario incapaz de superar a la débil Eslovaquia, sin fútbol, sin corazón, encomendados a lo divino. Y el milagro fue Jude Bellingham con una chilena ya histórica para forzar la prórroga en el minuto 95, cuando el partido y su país morían en la Eurocopa. Lo inició Schranz en el 25, lo empató Bellingham y lo remató Harry Kane en el tiempo extra. Inglaterra está en cuartos. [Narración y estadísticas (2-1)]
Después de dos semanas de críticas, el seleccionador británico se mantuvo en su línea: la solución para los problemas de Inglaterra fue cambiar al acompañante de Declan Rice en el centro del campo. Empezó el torneo reconvirtiendo a Trent Alexander-Arnold, luego apostó por Conor Gallagher y finalmente, en el escenario de los octavos de final, le dio la oportunidad a Kobbie Mainoo, joven promesa del Manchester United. Como si cambiando una pieza el puzle se fuera a arreglar.
Inglaterra fue, otra vez, pura ansiedad. Fruto de casi 60 años de presión por ganar un gran torneo. El equipo no sabe a lo que juega, no tiene plan. Y sin plan, en el fútbol de 2024, no eres nadie. En la Euro todos lo tienen, incluso Francia y su megaplantilla, centrada más en la defensa que en el ataque pero centrada en algo. Ahí están sus éxitos.
Imprecisiones y amarillas
Ante Eslovaquia, el conjunto británico fue víctima de sus propios miedos y temblores. En cada pase, en cada acción dividida, en cada decisión. Y Eslovaquia lo aprovechó. En el 4, Hancko alcanzó el lateral del área en carrera y no acertó a tirar o pasar, paseándose la pelota por los dominios de Jordan Pickford. Primeros temblores. En el 11, y después de un disparo alto de Trippier tras un buen pase de Bellingham, Haraslin tardó demasiado en definir otra contra y el ex lateral del Atlético salvó el 0-1.
La defensa hacía aguas, con Walker, un muro contra Vinicius en los Madrid-City, incapaz de cuidar su espalda. El partido se llenó de imprecisiones y cuatro amarillas en los primeros 15 minutos. Las dudas resultaron en un 0-1 tan duro como esperado. Una concatenación de errores defensivos que terminaron en el gol de Schranz. Guehi perdió un salto con Kucka, Strelec la bajó delante de Stones, Schranz tiró un desmarque con Walker, fuera de posición, evitando el fuera de juego y batió a Pickford.
El gol hizo daño a Inglaterra, lógico. Ansiosa por todo, no supo reaccionar. Estuvo lenta con balón, para desesperación de la grada. Lo único que le solucionaba alguna acción eran las arrancadas individuales de sus centrocampistas, como Mainoo o Bellingham. Nada más. Pura ansiedad.
Kane festeja el gol de la victoria Gelsenkirchen.AFP
Tras el descanso, el equipo cambió un poco. Tuvo algo más de pausa y algo más de fútbol, ya es decir. El gol anulado a Phil Foden en el 49 por fuera de juego fue un mazazo, porque se veían remontando, y la desesperación fue a más.
Strelec, desde el mediocampo, casi sorprende a Pickford, y sólo Mainoo parecía tener la calma para crear jugadas. El resto quería ganar el partido a 40 metros de la portería. En el 63, Gareth Southgate ideó su primer cambio: entró Palmer, salió Trippier y Saka, extremo derecho, pasó a ser carrilero izquierdo. El seleccionador inglés moría con sus estrellas.
En busca del milagro
Inglaterra embotelló en su área a Eslovaquia, eso no se le puede negar, pero lo hizo la inercia del partido y la debilidad de su rival, no su fútbol. Southgate acumuló atacantes y situó a Foden en el centro del campo para calibrar balones e intentar sorprender a Dubravka.
Kane remató fuera un saque de falta de Foden y Rice, en el 80, estrelló en el palo un disparo desde fuera del área. Intentos menores para un equipo que buscaba un milagro. Un milagro llamado Bellingham. En el minuto 94, como si el Veltins Arena de Gelsenkirchen fuera el Santiago Bernabéu, Jude se inventó una chilena histórica para salvar a su país. Un saque de banda que peinó Guehi y que la estrella de Inglaterra envió a la red.
Inglaterra, empujada por el gol, aceleró en la prórroga y encontró premio en el 2-1 de Kane en el primer minuto. Otro centro, otro toque de cabeza y gol. Así es el fútbol, un estadio emocional. Los británicos aguantaron el asedio final y están en cuartos.
Ronald Koeman (Zaandam, 1963) es un hombre relajado. Recibe a EL MUNDO en la concentración de Países Bajos camino de la Eurocopa. En suelo alemán ganó la Orange su único título en 1988. Con presión, pero «diferente» a la que sufría «todos los días» en Barcelona, el técnico recuerda a su «mentor y vecino» Cruyff y se reivindica: «¿El legado? Me seguirán recordando por el gol de Wembley».
Hace tres años, cuando dejó el Barcelona, dijo que era "una liberación", y aquí estamos ahora. Es seleccionador de Países Bajos. ¿Qué siente al volver?
Lo primero y más importante es la gran diferencia entre ser un entrenador de un club y un entrenador de una selección nacional. Es fútbol, es lo mismo, pero no es todos los días. En ese sentido es totalmente diferente, tienes más tiempo libre, puedes hacer otras cosas... No estás todos los días bajo presión, que es la diferencia entre Barcelona y mi trabajo de ahora. Cuando me fui del Barça no dije "nunca más voy a entrenar". Cuando dejé de ser seleccionador para entrenar al Barça era por una buena razón, y después de Qatar he tenido la oportunidad de volver. A mi edad, con mi experiencia, es el mejor trabajo que puedo tener.
¿Más presión o menos que en Barcelona?
Es la misma presión. Jugar una Eurocopa es una presión muy grande en Países Bajos, como lo es en Alemania o en España. Para todos. Pero son cuatro semanas y después de eso la presión será para los entrenadores de los clubes, no para nosotros, esa es la gran diferencia. Y luego, ¡todo el mundo viene feliz a la selección! (risas). Cuando entrenas a un club tienes que ponerles energía... Aquí no. Allí no juegan un fin de semana y se enfadan... Aquí todo el mundo es feliz y vienen con una sonrisa en la cara. La presión estará ahí, es normal, es fútbol, nuestra gente está a unas horas en coche, llenará las gradas...
El único título de Países Bajos llegó en Alemania, en 1988.
Hace mucho tiempo... Mira, somos un país pequeño. Alemania o España son más grandes, es difícil tener éxito. Perdimos en el Mundial del 74, del 78 y del 2010, nos quedamos en semis en 2014... Siempre seremos uno de los equipos que puede ganar a cualquiera y que puede llegar lejos. Siempre producimos buenos futbolistas que juegan en grandes clubes y si no tuviéramos problemas físicos seríamos todavía más fuertes.
Se enfrenta en el grupo a la Polonia de Lewandowski. ¿Qué le ha parecido su temporada?
Todos los jugadores tienen momentos complicados, creo que todavía es un gran jugador, un líder del vestuario, según me dicen en Barcelona. Tiene 35 años, mucha experiencia, es el capitán de la selección... Es un goleador. Cuando no juegas bien te critican fácilmente, pero sigue siendo importante para el Barça y su selección.
En 2022 usted dijo que tenía dudas a la hora de pagar 50 millones, contando el salario, por un jugador de 34 años.
No era tanto sobre Robert sino sobre la filosofía del Barça. Si yo hubiera sido el entrenador del Barcelona en ese momento, me hubiera encantado tener a Lewandowski como nueve, pero creo que es mucho dinero y que si tienes problemas económicos tienes que analizar bien qué tipo de jugadores fichas. Quizás sea mejor firmar a futbolistas con más futuro. En mi opinión, es raro conseguir tu mejor salario con 35 años cuando el mejor periodo de un futbolista es entre 26 y 32. Es raro que un club gaste dinero en jugadores veteranos si no tiene dinero.
Le quería preguntar por el 'Cruyffismo'. Lo vivió tanto en Barcelona como en Países Bajos. ¿Cómo lo definiría usted y cómo ha lidiado y lidia con la presión de ese estilo en el club y en la selección?
'Cruyffismo' es una manera de atacar. Pero atacar no quiere decir un tipo de sistema concreto. En mi etapa como jugador en el Barça, con Cruyff como entrenador, a veces jugabamos sin nueve, Laudrup estaba de delantero pero bajaba al medio, teníamos dos extremos, a veces el extremo era un centrocampista como Eusebio... Es la forma de atacar. Mira al Real Madrid, ellos no se ponen nerviosos si no tienen el balón porque tienen la habilidad de castigar a sus oponentes cuando pueden. En Países Bajos hablamos demasiado sobre sistemas, quizás jugar con 5 atrás es más ofensivo que jugar con 4. Mira el Leverkusen, con 5 atrás y juegan muy ofensivo. ¿Cuál es el sistema? Hay muchas formas de llegar a Roma. A veces vamos demasiado al pasado y el fútbol ha cambiado.
¿Qué significó Cruyff para usted?
Fue la persona más importante de mi carrera futbolística. Le tuve como entrenador en el Ajax, me compró para el Barcelona, fue mi entrenador, mi mentor, mi vecino... Tuvimos tiempo como familia, pasamos juntos cumpleaños de nuestros hijos... Fue muy importante dentro y fuera del campo.
¿Qué aprendió de él?
Que iba siempre muy al detalle del juego porque tenía esa experiencia como futbolista. La manera en la que quería jugar, la confianza en lo que hacía y cómo la traía al equipo... Y luego cerraba la puerta del Camp Nou, se iba a casa y era un hombre de familia. No había fútbol nunca más.
¿Cuáles son los jugadores clave en la selección holandesa?
En mi primera época tuvimos una gran etapa. Mucha gente no tenía expectativas e hicimos las cosas bien. Teníamos a Van Dijk y De Ligt atrás, De Jong en el medio, Wijnaldum, Depay... Era una columna vertebral fuerte. Pero por diferentes razones hemos perdido esa fuerza, las lesiones, los estados de forma... Pero aún así tenemos una gran plantilla, jugadores jóvenes como Simons. Mucho talento.
Llevamos dos o tres años hablando de De Jong y su posible venta. ¿Cree que esto ha podido afectar a su nivel?
No creo que eso le afecte. He hablado regularmente con él sobre muchas cosas y creo que es feliz en el Barcelona y no quiere salir. Las lesiones han afectado a su nivel en los últimos meses, eso desde luego, creo que no estaba al 100% para jugar contra PSG y Real Madrid en los últimos partidos de la temporada, pero necesita tiempo para estar a su máximo nivel.
¿Usted vendería a Frenkie De Jong?
No, en mi opinión no, pero no soy el entrenador del Barcelona ni su presidente. Creo que todos los equipos necesitan mantener a sus mejores jugadores.
Hablando del Barcelona, ¿cree que tuvieron más paciencia con Xavi que con usted?
Sí, ya lo he dicho. No recibí el mismo apoyo por parte del presidente que el que recibió Xavi. En ese momento me despidieron y creo que estábamos a nueve puntos del Madrid. Y ahora quedaron a diez. Para tener éxito tienes que tener el apoyo del presidente.
Usted es una leyenda del Barça y de la selección neerlandesa. ¿Cómo casa eso con sus resultados deportivos como técnico de los dos equipos? ¿Cree que puede afectar a su leyenda?
Cuando paseo por Barcelona noto el cariño de la gente, no es que ahora sea menos cariño porque no han salido bien las cosas. Me recuerdan y me recordarán como el hombre que marcó el gol de la primera Copa de Europa del club. Simplemente es que no recibí el apoyo del presidente.
Mentalmente, ¿entrenar al Barça ha sido lo más duro de su carrera?
Creo que sí, pero porque el Barça es mi club. Tuve una gran etapa como futbolista ahí, tengo amigos en la ciudad, entrenar al equipo era uno de los sueños de mi vida... Eso hace todo más difícil y estresante.
¿Aquí, en Países Bajos, siente la presión del legado?
Si ganamos, mejor. Y si perdemos me criticarán, así es la vida. Pero no matará mi legado, me recordarán como un buen futbolista, entrenador del Barça, jugué para los tres grandes del país... Nadie más. Ese es mi legado.
De centrocampista a centrocampista. ¿Le ha sorprendido la vuelta de Toni Kroos con Alemania?
No, porque creo que es difícil dejar de jugar para tu país. Es un grandísimo jugador y su entrenador estará muy feliz. Alemania es muy fuerte, creo que han tenido algunas críticas pero cuando jugaron en Francia, con Kroos, mostraron un nivel extraordinario. Estoy muy impresionado con Musiala, lo que hizo en la Champions, con 20 años... Son una de las favoritas. Musiala y Bellingham, con lo que han hecho en la Champions, son los dos jóvenes que lideran esta generación.
¿Qué diferencias observa entre esta generación y la de hace años?
El fútbol es más físico, pero el fútbol sigue necesitando jugadores con talento técnico y táctico. Jugadores que han sido buenos en el pasado y siguen siendo buenos ahora, que tienen un gran primer toque, buen pase, buena visión, inteligencia... Eso es bueno, porque sino seleccionaríamos a los que corrieran los 100 metros en seis segundos y ya está, y eso no es fútbol. Jugadores como Kroos son necesarios.
Francia había encajado un gol en los 500 minutos que había disputado en esta Eurocopa, ninguno durante las eliminatorias de octavos y cuartos (prórroga incluida) contra Bélgica y Portugal, y España, entre Lamine Yamal y Dani Olmo (y el pie de Jules Koundé) le marcó dos en cinco. Una remonta tan contundente como inesperada para los galos, que se había erigido como la mejor defensa del torneo. Fue su gran hundimiento.
Decía Didier Deschamps en la previa de la semifinal que Kylian Mbappé iba a tener que «adaptarse durante meses a llevar la máscara durante los partidos». Así de claro. El delantero no pudo confirmar la afirmación porque no compareció en rueda de prensa, pero 24 horas después de las palabras de su entrenador se presentó sin ella en el Allianz Arena de Múnich. Durante los tres partidos que ha disputado tras sufrir el percance en su nariz, el delantero del Real Madrid había calentado sin la protección y luego, una vez saludado al equipo rival y al trío arbitral, se la había puesto. Contra España no fue así.
22 días después del golpe recibido ante Austria, y tras temer por su continuidad en el campeonato, Mbappé jugó sin la máscara. «Me impide tener una visión normal», había admitido durante estos días. Y sus estadísticas lo corroboraban. Sólo había anotado un gol, y de penalti, y apenas había participado en el ataque de su equipo, la peor ofensiva de un semifinalista de Eurocopa en todo el siglo XXI.
Quizás por eso la rabia con la que celebró el 0-1 fue mayor. El capitán galo puso un centro perfecto a Kolo Muani para que éste adelantara a Francia. Primer gol de jugada de los galos tras dos en propia puerta y uno de penalti, y primera asistencia de Mbappé.
Caos francés
A partir de ahí, el caos francés, el apagón de Mbappé y la caída del muro galo. Una concatenación de aciertos españoles y errores defensivos que hicieron encajar en cinco minutos más goles que en los 480 anteriores. Sumando los 20 que tardó España en anotar el primer tanto, sería 500 minutos de Francia recibiendo sólo un gol.
En la primera parte contra España, no detuvo ninguno de los dos, porque aunque Koundé se metió en propia puerta el disparo de Olmo, el balón ya había superado a Maignan y encaraba las redes galas. Deschamps estaba desesperado. Llamó a Tchouaméni a la banda aprovechando la pausa por una falta y le estuvo dando indicaciones con mucha intensidad durante unos segundos. Cuando volvió al césped, el centrocampista del Madrid estuvo hablando un minuto con Kanté. No sirvió de mucho porque siguieron sufriendo.
Sin reacción
De hecho, sorprendió a los periodistas franceses el paso atrás de su equipo una vez hechos los cambios. Griezmann se dedicó a bascular detrás de Mbappé en la presión y casi no tocó balón el día que cumplía un récord para su país. Se convirtió, con 36 partidos, en el que más veces ha jugado con Francia en una gran competición por delante de Lloris (35).
La entrada de Barcola fue lo único que levantó a su selección, provocando las mejores ocasiones. Pero Mbappé, y esta Francia, no estaban en su mejor nivel, con la estrella enviando alto un remate bastante cómodo. No ha sido su torneo, justo antes de presentarse ante el Bernabéu.
Francia sufrió su segunda derrota contra España en un gran torneo (Eurocopa o Mundial), después del triunfo ibérico en los cuartos de final de la Eurocopa de 2012. Los galos se llevaron la final de la Liga de Naciones de 2021, el duelo mundialista de 2006 y dos de los primeros enfrentamientos en una Eurocopa (1984 y 2000). En 1996, empate.
España, imperial, se va a Berlín y Francia de vuelta a Clairefontaine. "Necesito vacaciones", admitía Kylian Mbappé en zona mixta. "Es una decepción muy grande, es necesario reaccionar. Tenía la ambición de ser campeón de Europa, pero España merece ir a la final. Ahora necesito descansar, irme de vacaciones y recuperar para volver fresco", explicó.