David Barral y Juan Guarnizo han protagonizado un durísimo enfrentamiento durante el Mundial de la Kings League, que se está disputando en México. El primero, jugador del 1K, y el segundo, presidente de Aniquiladores, ya habían tenido alguna polémica en redes sociales, pero el nivel de tensión alcanzó su punto máximo el martes después del partido que el equipo de Barral disputó contra el Cuervos.
Cuando se disponía a abandonar al pista, desde el palco comenzaron los insultos del streamer. Guarnizo llamó en reiteradas ocasiones “hijo de puta” a Barral y éste le respondió “me voy a follar a tu madre, maricón”.
Posteriormente, Juan Guarnizo explicó el motivo de su ira: “David Barral le insistió a mi madre ponerse la camiseta de 1K y hasta la pidió una foto, seguramente para publicarlo si nos tocaba enfrentarnos el jueves”.
Mientras, Barral publicó un comunicado en su cuenta de Twitter en el que pedía disculpas por lo ocurrido y especificaba que se había hecho una foto con la madre de Guarnizo durante una cena, ya que los dos equipos coinciden en el hotel, sin ninguna mala intención.
El ex jugador del Sporting, entre otros equipos de Primera, relató que vio “al presidente de Aniquiladores insultándome sin ningún motivo, con insultos muy graves que no entendí [..] Cansado de tanto improperio, le respondí de la misma manera y me retiré al vestuario“.
Los dos han sido sancionados por la bronca. El jugador del 1k no podrá jugar los próximos cinco partidos de su equipo, mientras el equipo de Guarnizo jugará con uno menos durante tres minutos en su próximo partido.
Antes de Diego Pablo Simeone hubo un "Cholo" en el fútbol español: Hugo Alejandro Sotil recordado en el FC Barcelona por razones deportivas e incluso, en la interpretación azulgrana de la Historia, políticas. Sotil, que ha fallecido después de asistir a los actos del 125º aniversario de la fundación del Barça, llegó de rebote al club cuando Rinus Mitchell y Josep María Minguella viajaron a Perú para fichar a Teófilo Cubillas, la gran figura nacional. Vieron en el Municipal, un club limeño, a un futbolista aindiado, bajo, fornido tirando a regordete, hábil, astuto. Y se lo trajeron al Camp Nou.
Formó con Johan Cruyff una pareja disimilar, pero complementaria en el físico y el estilo: lo blanco y lo mestizo, la elegancia y la ratonería, lo vaporoso y lo pegado al terreno. Los dos representaron la máxima expresión de aquel 0-5 en el Bernabéu (Sotil marcó el quinto gol), el 17 de febrero de 1974, que contribuyó de modo estruendoso en la forma y el fondo a interrumpir un ciclo madridista y devolvió la Liga al Barça después de 14 años de travesía del desierto. La llamada de Sotil a su madre, "¡Mamita, campeonamos!", tras el encuentro en El Molinón que confirmaba el Campeonato, forma parte del extenso capítulo de frases legendarias del fútbol y, en especial, del mejor archivo sonoro "blaugrana".
No pocos sectores del barcelonismo y el catalanismo relacionaron el acontecimiento -fue, en la mitología interna y externa del club y la sociedad, mucho más que un partido de fútbol- con la agonía del franquismo. Y le atribuyeron una trascendencia simbólica, en la mejor tradición del victimismo y el revanchismo locales.
En tiempos de sólo dos extranjeros en las plantillas, el fichaje de Johan Neeskens, una fuerza de la naturaleza en el centro del campo, unida a una técnica nada desdeñable, marginó a Sotil, que esperó en vano, y el club con él, una rápida nacionalización para conformar un trío imponente. Todavía en la historia o la mitología de los agravios del centralismo, hay quienes siguen pensando que Madrid retrasó adrede la naturalización del peruano para evitar que el Barça conformase un equipo, en el que también estaban Rexach, Marcial Pina, Asensi, etc., poco menos que imbatible. Hoy ni Cruyff, ni Neeskens ni él siguen entre nosotros, en un recordatorio, en fechas especiales, de la invencible maldición del paso del tiempo. "El Cholo" ha fallecido a los 75 años.
Cuando a Sotil le llegó la nacionalización, en la temporada 75-76, el momento mágico había pasado. Abandonó el Barcelona en 1977 y regresó a Perú para, tras militar en algunos otros equipos, terminar su carrera en 1983 en el mismo Municipal de entonces. No estuvo en el Barça mucho tiempo, pero dejó un recuerdo imborrable, asociado para siempre a hitos inolvidables.
Lo mismo que en la Selección de su país. Contribuyó decisivamente al único título de Perú de la Copa América, en 1975. Fue 62 veces internacional, anotó 18 goles y jugó los Mundiales de 1970 y 1978. Con Teófilo Cubillas y Héctor Chumpitaz abanderó la gran generación peruana en los años 70.
Dos detalles de cómo es Unai Simón (Vitoria, 27 años).
Uno. Ayer, el día después de ganar a Francia, fue uno de los elegidos para hablar con la prensa. El departamento de comunicación dispuso tres 'corrillos': televisiones, radios y prensa escrita. Unai, Zubimendi y Fabián habían de hacer las tres postas del circuito. Después de hablar en las teles, Unai se iba al vestuario hasta que una empleada de la Federación le dijo: "No no, te quedan dos". "¡No jodas!", bromeó él, que respondió a todo lo que se le preguntó.
Dos. El sábado pasado, los jugadores de la selección, al terminar el entrenamiento, estaban obligados a firmar autógrafos y hacerse fotos con los aficionados. Los hubo que pasaron de puntillas por el asunto (Nico y Lamine) y los hubo que llegaron tarde a cenar. En este último grupo sólo había un jugador. Unai Simón (Vitoria, 27 años) salió pitando a las nueve menos dos minutos, azuzado por un miembro del departamento de comunicación, hacia la residencia, donde a las nueve en punto estaba prevista la cena. Aunque no hay imágenes que lo confirmen, llegó tarde seguro a la mesa. A la mesa y a la televisión, donde el PSG ya estaba pasando por encima del Inter de Milán.
El portero de España está de nuevo bajo el foco. En realidad nunca ha dejado de estarlo desde que Luis Enrique le hizo debutar, en plena pandemia, noviembre de 2020, ante Países Bajos. El asturiano le eligió, en parte, porque era (es) uno de los mejores porteros del mundo jugando con los pies, y eso en este fútbol moderno se valora mucho. Sin embargo, su tranquilidad, excesiva en ocasiones, ha motivado en estos casi cinco años cierta controversia en torno a su figura. No para los técnicos (tras Luis Enrique, Luis de la Fuente nunca dudó), pero sí entre la prensa y los aficionados.
Sin embargo, un vistazo a los números solventa el debate. De los 48 partidos que lleva en la selección, ha perdido cuatro, y dos más (Italia en semifinales de la Euro'20 y Marruecos en octavos del Mundial'22) por penaltis, empatando en el tiempo reglamentario. Al tiempo, fue decisivo en varias tandas de penaltis (cuartos de la Euro'20 ante Suiza, final de la Nations'23 ante Croacia y cuartos de la Nations'25 ante Países Bajos). El jueves ante Francia se vio en una situación curiosa: encajó cuatro goles y vio dos tiros a sus palos, pero salió como un héroe gracias a las seis paradas que hizo, alguna de ellas, como una a Mbappé en la primera parte, espectacular.
Unai intercepta un disparo de Mbappé.AFP
Quizá por eso Luis de la Fuente salió con los tacos por delante para reivindicarle, algo que probablemente a estas alturas de la película no hubiese hecho falta. "Me alegro especialmente por él, porque es un futbolista al que habéis maltratado", soltó el entrenador ante la cara de sorpresa de alguno. "Bueno, quizá tú no, pero sí sí, se le ha maltratado", insistió.
"Maltratar quizá no es la palabra. Se nos ha criticado, pero hay que convivir con esa crítica. Quizá el míster se refiera a una etapa después del Mundial de Qatar, que fue difícil en la selección, pero el tiempo todo lo cura", suavizó él mismo ayer, dejando también un detalle de su personalidad. "A todos los gusta que nos halaguen los oídos. Pero no hago demasiado caso ni de las críticas buenas ni de las malas si no vienen de mi entrenador, de mis compañeros o de mi madre"
En realidad, y más allá de que los futbolistas y entrenadores confundan, de manera consciente, a un puñado de agitadores con "la prensa", así en general, Unai nunca ha sido maltratado. Ha sido criticado por sus fallos sobre el campo, como cualquier otro, y probablemente quien mejor lo entiende es él mismo, al que no se le mueve un pelo de la barba porque tiene muchísima personalidad.
La tiene para decirle a un periodista que no le contesta a una pregunta porque le faltó al respeto y la tiene, por ejemplo, para defender a Vinicius, alto y claro, cuando ocurrieron los episodios más lamentables de racismo. "Entiendo que hay jugadores como Vinicius que estallen. No vemos lo que pasa en categorías inferiores, chavales de Basauri y de Santutxu que pasan por cosas parecidas. Es algo que deberíamos de cambiar todos. Es un problema de la sociedad. No entiendo por qué pasa. Nunca lo voy a entender ni compartir", expresó en 2023. Y eso en Bilbao, uno de los feudos más hostiles para el Madrid y sus futbolistas polémicas. Es Unai un tipo sin ataduras.
Desde esa calma, es hoy el líder del vestuario en ausencia de Laporte y de Rodri. De hecho, ante Francia era el capitán del equipo y lo volverá a ser mañana contra Portugal, donde podría levantar su tercer título consecutivo con una selección a la que lleva viniendo desde que tiene 15 años. El primer seleccionador que le llamó para viajar a Madrid fue Santi Denia, hoy al mando de la sub'21. "Su trayectoria es espectacular, y es un gran compañero. Siempre suma, desde el lugar que le toque. Espero que alguno ahora reconozca su trabajo", finalizó De la Fuente, pidiendo algo que ya existía.