La justicia italiana ha decidido suspender la sanción por irregularidades fiscales y la Juve asciende a la tercera plaza de la Serie A.
Jugadores de la Juventus.SERENA CAMPANINIEFE
La justicia deportiva italiana decidió este jueves que el caso de supuestas irregularidades fiscales que afecta a la Juventus debe reexaminarse y, por lo tanto, queda suspendida la sanción de 15 puntos infligida al equipo piamontés.
Tras esta decisión del Tribunal de Garantías del Comité Olímpico Italiano (CONI), la Juventus pasa de los 44 a los 59 puntos y remonta a la tercera plaza del campeonato italiano a la espera del nuevo juicio del Comité de Apelación de la Federación Italiana (FIGC), aunque el club no obtiene de momento la anulación pura y simple del castigo tal como había reclamado.
En su decisión, el Comité de Garantías, el más alto grado de la justicia deportiva en Italia, indicó haber admitido el recurso de la Juve contra esta sanción, a la vez que reenvía el caso a la Federación “para que revise sus evaluaciones”.
Esto provoca que la Juventus vuelva a puestos que dan acceso a la Champions League con seis puntos de ventaja sobre el Milan, semifinalista de la Copa de Europa y quinto en el Calcio, por lo que jugaría la Europa League. El Inter, ahora sexto, quedaría relegado a la Conference League.
El club más laureado del fútbol italiano fue sancionado el 20 de enero con una retirada de quince puntos por haber reducido artificialmente sus pérdidas realizando plusvalías juzgadas sobrevaloradas en la venta de algunos jugadores entre 2018 y 2021.
De forma paralela a este procedimiento ante la justicia deportiva, la Juve -club que cotiza en bolsa- es objeto asimismo de un procedimiento ante la justicia ordinaria por presuntos fraudes contables, ligados a la vez a esas plusvalías “ficticias” y a “maniobras” para diferir el pago de algunos salarios de jugadores.
Según la fiscalía de Turín, la Juve anunció oficialmente el impago de varios meses de salarios durante la pandemia de coronavirus, pero alcanzó acuerdos privados con los jugadores para pagar una gran parte en el ejercicio contable siguiente.
La audiencia preliminar del examen de la solicitud de juicio por el presunto fraude contable de la Juventus y 12 antiguos y actuales dirigentes, entre ellos el expresidente Andrea Agnelli, fue aplazada al 10 de mayo
En las montañas de Noruega, entre paredes hechas de piedras afiladas que exigen cuerda y valor para ser ascendidas, Oriol Cardona sufre. "Hacía tiempo que no lo pasaba mal", admite después. Es el mejor esquiador de montaña del mundo, el gran favorito al oro en el estreno de su deporte hoy en los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina (14.15 horas, en Teledeporte y Eurosport), pero lo suyo no es la escalada. Es verano, concretamente el verano de 2025, y su entrenador le ha llevado allí arriba para demostrarle de todo lo que es capaz.
La presión por conseguir una medalla da miedo, pero más miedo da despeñarse por un acantilado con vistas a un fiordo. Si llega arriba ya no tendrá nada de lo que temer: estará listo para ser campeón. Cuando lo consigue, su técnico le abraza, se ríe de sus temblores y le invita a bajar lo más rápido posible. Corre, corre. Cardona no tiene otro remedio que seguir a ese osado porque es su entrenador y porque se llama Kilian Jornet.
Menuda unión. Cardona, el hombre llamado a romper la sequía española de oros en invierno que dura desde Paquito Fernández Ochoa en 1972, y a su lado, Jornet.
La historia merece contexto. En 2021, el Comité Olímpico Internacional (COI) incluyó el esquí de montaña como nuevo deporte olímpico, pero lo hizo a su manera. En lugar de adaptar las largas carreras clásicas donde Jornet se hizo un mito -como la Pierra Menta-, creó una distancia al sprint para reducir toda la acción a apenas dos minutos. Hoy los esquiadores, divididos en pruebas de seis participantes, subirán 300 metros con obstáculos como unos rombos y unas escaleras -sí, sí, escaleras- y bajarán la misma distancia. Chimpún.
Esqui de montana
Los tres entrenadores de Cardona
En la clasificación habrá una salida masiva y pasarán los 12 mejores. En cada semifinal los tres mejores pasarán a la final. En la final, serán seis los que se jueguen las medallas. Al principio hubo críticas, pero luego fue una revolución. Un buen número de deportistas que combinaban el esquí de montaña en invierno con las carreras de montaña en verano -como siempre hacía Jornet- decidió centrarse en ganar una medalla olímpica y uno de ellos fue Cardona.
De 31 años, corría, esquía y lo compaginaba todo con algunos trabajos como guarda forestal o modelo, pero cuando llegó el anuncio del COI decidió centrarse únicamente en los esquís. Objetivo: el oro. Se fue a vivir a un humilde apartamento en Font Romeu, en los Pirineos franceses, y montó su equipo para prepararlo todo para hoy. Llamó a tres entrenadores, Andrés Arroyo, Víctor López y Jornet y los tres aceptaron la oferta. Jornet había sido compañero de selección de Nil Cardona, el hermano mayor de Oriol, así que no dudó al recibir su llamada. Desde hace varias temporadas, Arroyo se ocupa del día a día, López analiza los datos y Jornet es Jornet.
"Hubiera sido candidato a medalla"
"Kilian está muy involucrado. Somos un equipo de tres entrenadores. A él le gusta aportar su conocimiento en la planificación, en la nutrición, en la psicología, nos da ese plus de quien domina el deporte a la perfección", cuenta Arroyo a EL MUNDO sobre la aportación de Jornet y, según dice, incluso hoy, a sus 38 años, el campeón de todo podría estar en la línea de salida de los Juegos Olímpicos: "Kilian hubiera sido un perfecto candidato a medalla si hubiera querido. Imagino que nunca le interesó por su manera de entender el esquí de montaña o por la exigencia de una campaña olímpica a nivel de vida. Pero con su plasticidad metabólica estaría seguro entre los mejores".
Entre las labores de Jornet en el equipo de Cardona está la visualización de las carreras, donde es un experto, aunque nada como sus ‘training camps’ de cada verano. En los últimos años, Cardona ha visitado la casa de su compatriota en Romsdalen para entrenar a su lado, aprender a su lado y, sobre todo, sufrir a su lado. "Es un extraterrestre. Por donde yo paso él ya ha ido y ha vuelto tres veces. Es un gran apoyo psicológico", comenta el aspirante a campeón olímpico sobre su famoso ‘coach’ en el documental ‘Cardona, Camí als Jocs’ de TV3, aunque también añade: "Con él, entrenando, lo he pasado mal muchas veces".
54 años después del descenso de Paquito Fernández Ochoa, España puede celebrar otro oro olímpico en invierno. Sueña con ello Cardona con el método Kilian. Menuda unión.
Era el día del plebiscito. El último. El inmediato a la histórica y esperpéntica rueda de prensa de Florentino Pérez, en el que anunciaba las elecciones a la presidencia del Real Madrid, en marcha desde este mismo jueves. Previa de puente, la asistencia al duelo ante el descendido Oviedo fue la que fue. Ni 63.000 almas. Pero los pitos se oyeron, más para unos, Mbappé, que para otros. No ha gustado al público del Bernabéu este final de temporada tan aciago con un clásico lleno de impotencia blanca.
Ni la atronadora megafonía consiguió apagar el descontento de los asistentes, que se elevó cuando finalizó el himno de la Décima. Tronó en la cubierta cerrada, aunque la pitada no fuera unánime. Varios decibelios menor que ante el Levante. Cambió incluso el Madrid el paso del speaker para evitar males mayores.
El primer aviso fue en el calentamiento, pero los pocos asistentes que había en el interior del estadio provocó que los pitos que oyeron los jugadores blancos en su salida al calentamiento fueran pocos y no unánimes. Tuvieron suerte, además, de que los aplausos a los jugadores del Oviedo en su salida de vestuarios, al ser casi simultánea, apagaran también la crítica a la segunda temporada sin títulos importantes para la plantilla blanca.
Entre los titulares no estaba Kylian, dos duelos ausente el francés de la disciplina blanca por una lesión. Los goles, 41 este curso, no han sido suficientes para que la grada le aguantara sus desaires y se llevó el galo la mayor pitada de los jugadores del Real Madrid.Potente cuando le mencionó el speaker y atronadora cuando saltó al campo en lugar de Gonzalo. Vinicius, en cambio, tuvo división de opiniones.
Florentino Pérez, por su parte, saludaba a los aficionados desde el palco de honor como si nada hubiera ocurrido en estas últimas 48 horas. Con las elecciones ya en marcha, el máximo mandatario apareció con la confianza del que sabe que puede repetir tras 26 años en el cargo y hasta departía con los asientos cercanos, con algún gesto más airado que otro. Pese a que no recibió ningún cántico en su contra, la seguridad del Bernabéu retiró un par de pancartas que ponían "Florentino culpable" y "Florentino vete ya".
Florentino Pérez saluda al Bernabéu.OSCAR DEL POZOAFP
Antes, con 10 minutos para las 20.00 horas, había llegado el autobús del Madrid oculto bajo el sol. Circulando por Concha Espina menos escoltado que nunca. Los pocos asistentes que quisieron recibir al equipo mezclaron los silbidos con los aplausos. Pocos de lo uno y de lo otro. El del Oviedo lo había hecho cinco minutos por delante. Recorriendo una vacía y triste calle del Padre Damián. Ya les quedan pocos duelos en Primera a los asturianos y muchos se vieron en cambio por los alrededores del estadio blanco.
Pancartas ultras
Unos alrededores en los que destacaban dos pancartas en la tradicional zona de los ultras. La calle Marceliano Santamaría era de las que no votaría, precisamente a su presidente. Mezclados con los centenares de aficionados que bebían en las afueras de los bares, dos mensajes. "Disfruta de tu Barza fuerte", ponía el primero con una imagen de Florentino vestido con la camiseta blaugrana y levantando un trofeo. En el muro de al lado, otra lona mucho mayor que rezaba: "Club arruinado, club secuestrado, club robado, próximamente..." con la imagen del máximo mandatario blanco y su nuevo consejero Anas Laghrari.
El señalamiento que hizo el presidente de los ultras como uno de los enemigos del club y suyos propios en su última comparecencia ha agrandado una herida que supura desde su expulsión en 2013 del estadio blanco. Pocos votarían al mandatario en unas hipotéticas elecciones de haber más candidaturas válidas en los próximos diez días.
Apoyo al presidente
Sin embargo, no piensan igual algunos aficionados que, junto a sus hijos, se dirigían poco antes del inicio del choque, a sus puertas de acceso al coliseo blanco. Tanto Antonio Pérez, como Álex Acedos y Manuel Gómez votarían de nuevo a Florentino Pérez como presidente de la entidad que son socios. "Lo haría hasta que dejara de presentarse", apuntaba a EL MUNDO Manuel Gómez.
Tampoco comulgan con la crítica a través de pitos a su equipo pese a que su temporada fuera "una vergüenza". "Nunca pito a mi equipo", explicó Pérez con sus 45 años de edad y los mismos de socio a este periódico. "¿Pitar? No", respondía por su parte Álex Acedos, mientras que Manuel Gomez mantenía que "nunca había pitado a los jugadores" y que tampoco lo haría a su presidente.
Pero dentro del estadio muchos no pensaron como ellos. El resultado ante el Real Oviedo era lo de menos. Sin nada en juego, el Bernabéu era un juicio y los juzgados estaban en el césped y en el palco. Los jugadores, sin lugar a dudas, fueron declarados culpables y Mbappé, condenado sin paliativos. El partido, por cierto, lo ganó el Madrid.
Primero contra quinto durante la parte programada de la temporada, y doble victoria del primero durante esa fase: en la Final Four, el Real Madrid-Olympiacos de esta semana, segunda semifinal, parece sobre el papel muy favorable a los actuales campeones. Pero no se juega sobre el papel, sino sobre la cancha, y las cosas están menos claras, sin necesidad de recordar que el año pasado este mismo enfrentamiento, en la final, lo resolvieron los blanc
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