La apuesta estaba bien vista con Chus Mateo. Para su partido liguero tres días antes de jugárselo todo en Euroliga contra el Partizan, y encima frente a un rival potente como el Unicaja, campeón de Copa del Rey y con ocho victorias consecutivas a sus
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Francia necesita hacerse un favor a sí misma y, de paso, hacerle otro a Portugal. Galos y lusos no se quieren enfrentar tan pronto, así que muchas miradas de la concentración portuguesa estarán hoy en el Signal Iduna Park de Dortmund, donde el cuadro de Deschamps se mide a Polonia, ya eliminada, buscando el liderato del Grupo D.
Las cuentas son claras. Ahora mismo, Países Bajos lidera el grupo con cuatro puntos, los mismos que Francia, tras el empate de la segunda jornada. Los de Koeman, eso sí, son líderes. Las dos selecciones tienen la misma diferencia de goles, pero los neerlandeses han metido un tanto más en el torneo.
En resumen, Francia necesita ganar a Polonia y que Países Bajos no sume los tres puntos contra Austria. Si esto último sucede, los galos tendrían que ganar por un gol más de diferencia que los 'oranje'. En caso de empatar también en esa estadística, habría que ir a las tarjetas amarillas, que ahora mismo también son las mismas: dos.
Sin opciones de octavos
La última cifra que desempataría la situación serían los puntos en la fase de clasificación de la Eurocopa, donde Francia superó a Países Bajos por cuatro puntos, por lo que el primer puesto sería suyo.
Sobre el duelo ante los polacos, parece que Kylian Mbappé podrá disputar sus primeros minutos tras el golpe sufrido en la nariz, siempre jugando con una máscara, y que Deschamps repetirá el equipo de la segunda jornada. Será un encuentro especial para Robert Lewandowski. El delantero del Barcelona no pudo disputar la primera jornada y fue suplente en la segunda, donde su selección cayó ante Austria. Ya sin opciones de pasar a octavos, el capitán de Polonia intentará estrenarse en el torneo y despedirse con un buen sabor de boca.
En el otro encuentro del grupo, Austria, que ya se lo hizo pasar muy mal a Francia, quiere exprimir ante Países Bajos sus opciones de estar en octavos. Un empate le haría sumar cuatro puntos y le daría el pase, aunque el rival no es el mejor para la tarea. Los de Koeman son conscientes de que necesitan ganar para ser primeros de grupo.
Encontrar fútbol y tranquilidad
También llega Inglaterra al final de la fase de grupos con urgencias. No sólo necesita sumar ante Eslovenia para asegurarse la primera plaza del grupo y un cruce más placentero sino disipar la desconfianza que ha generado su juego y calmar las críticas a la propuesta de Gareth Southgate, en la diana de medios, aficionados y hasta de ex jugadores. Necesita la selección ganarse el respeto con el que pisó Alemania hace sólo una semana con la vitola de favorita al triunfo.
En el primer partido ante Serbia apareció Jude Bellingham para encarrilarlo pese al colapso del segundo tiempo. A los Three Lions les faltó fútbol para pisar el área y algunos de sus principales futbolistas, como Phil Foden, acabaron ahogados en el puzle que armó el seleccionador.
Nada extraño si en la medular como escudero de Declan Rice aparece el lateral derecho del Liverpool, Alexander-Arnold, un invento de Southgate que ha generado un aluvión de críticas y que él mismo ha enmendado durante los partidos. Para este duelo podría cambiar y alinear a Conor Gallagher o incluso retrasar a Bellingham.
El seleccionador inglés, Gareth Southgate.A. DENNISAFP
La marejada no acaba ahí. Y es que la convocatoria del técnico pross se considera por medios y hasta por ex jugadores Gary Lineker y Alan Shearer como desequilibrada, con muchos jugadores jóvenes como Adam Wharton (20 años) o Kobbie Mainoo (19 años) y la falta de algunos perfiles más concretos que puedan contribuir a que todo el talento que se acumula en las botas de los jugadores ingleses acabe por aflorar en un terreno juego.
El foco también está en puntales como el capitán Harry Kane, a quién Lineker le ha pedido más exigencia y más contribución al juego de ataque, algo que no ha gustado al goleador del Bayern. «Inglaterra no ha ganado nada desde hace mucho, mucho tiempo. Muchos de esos jugadores también formaron parte de eso y saben lo duro que es. Yo nunca faltaría al respeto a ningún ex jugador. Lo único que les diría es que recuerden lo que es vestir esta camiseta», respondió. Un aviso de que no hay calma sin victoria clara.
El Manchester City respiró en Leicester, reanimado por un triunfo sufrido ante un rival teóricamente inferior. Esa es la realidad del conjunto de Pep Guardiola, sumido en una extraordinaria crisis de resultados y sensaciones desde hace semanas. Este domingo bordeó el fiasco y sentenció el partido en una contra cuando más apretaban los locales. Venció 0-2, suma tres puntos y mantiene las dudas.
El partido 500 de Guardiola con el City llegó en el peor momento de su andadura en Manchester, donde ha ganado 18 títulos. Su equipo parece haber perdido la chispa y la vida, y sólo dos buenas acciones de Savinho le hicieron sortear la racha de cinco partidos consecutivos sin ganar. El brasileño anotó el 0-1 tras un mal despeje del portero ante un disparo de Foden y asistió a Haaland en la contra del 0-2. Poco más hizo el City en Leicester, asediado por un rival que buscó el empate durante toda la segunda mitad e incapaz de asumir el dominio del balón como tantas otras veces.
Es la segunda victoria del cuadro de Guardiola en los últimos dos meses tras el 2-0 ante el Nottingham a principios de diciembre. Un balance catastrófico para un equipo que se ha alejado de la pelea por el título de la Premier.
Hasta este domingo, llevaba una victoria en sus últimos trece partidos, un triunfo en las nueve jornadas más recientes de la Premier, cinco duelos seguidos sin ganar como visitante y cuatro encuentros consecutivos sin gol de Haaland, autor del 0-2.
En Manchester siguen echando de menos a Rodri, baja por una grave lesión de rodilla, y nadie parece capaz de echarse a sus hombros el juego del equipo. Guardiola sigue esperando la mejor versión de Foden, De Bruyne o Bernardo Silva, futbolistas llamados a llevar el peso del balón. Y en defensa, el City es un mar de dudas. Ante el Leicester perdió la posesión, santo y seña de la época dorada del equipo, y terminó pidiendo la hora ante el empuje local.
Los tres puntos actuarán como un pequeño bálsamo camino de 2025, donde tiene varios compromisos importantes antes de enfrentarse al PSG en la penúltima jornada de la liguilla de la Champions. El día 4 recibe al West Ham y luego visitará a Brentford e Ipswich, rivales ante los que debería sumar nueve puntos si quiere mantenerse en la pelea por los cuatro primeros puestos.
Ahora mismo el City es quinto a cuatro puntos del Chelsea, que juega este lunes, a cinco del Arsenal, que disputa su partido el día de Año Nuevo, y a seis del Nottingham Forest, la gran sorpresa positiva de la temporada en Inglaterra. El equipo de Nuno Espirito Santo, ganador de la Copa de Europa en 1979 y 1980, venció en el campo del Everton y ascendió a una inesperada segunda plaza. Así de loca está la Premier.