La juez que investiga el denominado Barçagate ha acordado expulsar del procedimiento el análisis de la policía autonómica catalana.
El ex presidente del Barcelona, Josep Maria Bartomeu.AP
El Juzgado de Instrucción número 13 de Barcelona ha rechazado el informe elaborado por los Mossos d’Esquadra en el que especulaba sobre la filtración del contrato de Messi, que fue desvelado por EL MUNDO hace dos años.
La juez que investiga el denominado Barçagate, la supuesta contratación de una empresa por parte del club azulgrana para atacar a los enemigos de la junta directiva de Josep Maria Bartomeu, ha acordado expulsar del procedimiento el análisis de la policía autonómica catalana.
Este cuerpo policial advirtió de un posible delito de revelación de secretos en la filtración del mayor contrato de la historia del deporte y señaló como posibles responsables a Bartomeu y a algunos de sus directivos. Se basó para ello en mensajes intervenidos en sus teléfonos móviles en los que comentaron que sería conveniente que algún día se supiera lo que cobraba el jugador argentino, con cuyo comportamiento estaban descontentos.
No obstante, los Mossos d’Esquadra no hallaron ninguna prueba de que Bartomeu o algunos de sus lugartenientes como el ex CEO Óscar Grau filtraran documento alguno.
Por ello el juzgado pide que este informe sea apartado y emplaza a los Mossos a que no vuelvan a elaborar ningún análisis más que no tenga relación directa con la causa en la que sigue investigándose la monitorización de perfiles en redes sociales.
Saalbach sonrió a Shiffrin, y ella le correspondió, acompañando la sonrisa con un inmenso suspiro de satisfacción y, sobre todo, alivio. Los Mundiales de Esquí que se celebran en la estación austríaca contemplaron y saludaron el triunfo, en la combinada femenina, del equipo USA 1, formado por Breezy Johnson en el descenso y Mikaela Shiffrin en el eslalon. La posibilidad de que Lindsey Vonn pudiera hacer el descenso era más una concesión nostálgica que una decisión pragmática. Lindsey se lo tomó regular al principio. Pero más tarde reconoció que Breezy, ya ganadora del descenso individual, era en buena lógica la carta adecuada.
La prueba, de nuevo y atractivo cuño, sustituía a la tradicional combinada mixta, constituida por un hombre y una mujer (los hombres también tienen ahora la suya). Johnson terminó cuarta, por detrás de su compatriota Lauren Macuga, del equipo USA 2, de la alemana Emma Aicher y de la austriaca Mirjam Puchner. En el eslalon, ni la estadounidense Paula Moltzan, ni la alemana Lena Duerr ni la austriaca Katharina Liennsberger pudieron mantener el pulso en el cómputo de tiempos. Por su parte, Wendy Holdener compensó con una bajada espléndida el flojo (para ella) desempeño de Lara Gut-Behrami en el descenso y llevó a Suiza 1 a la plata. Austria 2, con Stephanie Venier y Katharina Truppe, se alzó con el bronce.
Shiffrin, nimbada con 15 medallas en los Mundiales, ocho de ellas de oro, ha vuelto a la senda del triunfo después de su caída, el 30 de noviembre, en el gigante de Killington. Reapareció dos meses después, el 30 de enero, en el eslalon de Courchevel para ser décima. Killington le dejó heridas físicas que necesitaron de intervención quirúrgica y, aún mayores, psicológicas. Ha confesado que siente un "miedo desgarrador", una especie de estrés postraumático con relación al gigante. Hasta tal punto que renunció a disputarlo, el jueves, en estos Mundiales. Sí saldrá, y ahora con más razón todavía, en el eslalon del sábado.
La sensación de control es la más poderosa en la vida y en el fútbol. Sólo desde la convicción de que todo fluye como se planea se puede crecer y desatar el talento. Se suelta lastre y se vuela, que es justo lo que hizo el Barça ante el Young Boys. Se olvidaron los golpes en Europa, el vapuleo en Pamplona y la retahíla de bajas para disfrutar ante un rival que le sirvió la goleada en bandeja. [Narración y estadísticas (5-0)]
Hansi Flick ha hecho de psicólogo de un equipo que, pese al talento que acumula, se empequeñecía ante la adversidad. Su Barça aún no es perfecto porque ni siquiera está armado, pero se ha despojado de ataduras con dos líderes del descaro, Raphinha y Lamine Yamal que acaban contagiando al resto. Esta vez el técnico alemán dejó a un lado el excel de minutos y puso sobre el césped a sus mejores peloteros, buscando cómo hacerles hueco a todos.
Antes de que el Young Boys asimilara que estaba en Barcelona, ya se vio con un gol en contra en una jugada perfecta en la que intervinieron todos ellos. De primeras buscó Casadó a Ferran, que en un toque se apoyó en Lamine para, sutilmente, dejar a Raphinha en posición de trazar un centro al segundo palo donde apareció Lewandowski. La pelota fue de bota en bota hasta el fondo de la portería como si hubiera una máquina de pinball sobre el césped.
Defensa transparente
Se sacudieron la tensión los jugadores y fueron empujando a los suizos, alejándolos de Peña, escrutado por la mirada desde el palco de su rival Szczesny. El partido se jugó en 50 metros, con el Barça encontrando con facilidad los huecos que dejaba una defensa transparente que se sabía expuesta a un vendaval. Suelto Pedri, alimentaba a Lamine, que vive en un duelo permanente, y a Ferran, que probó sin fortuna con un disparo raso. Escaneando las debilidades suizas andaba siempre Raphinha, asumiendo con soltura su capitanía y un liderazgo de estreno que le sienta como un guante.
Entre tanto, el Young Boys no era capaz de superar la línea de medios. Su primera ocasión llegó a la media hora con un centro de Blum que Colley remató sin fe para que se paseara por el área. Ese aviso desató aún más al Barça y afiló el colmillo del brasileño del Barça, alejado de la banda pero igual de desequilibrante.
De un saque en corto con Lamine, buscó a Pedri para que armara su tiro, lo salvó de cabeza Itteri y aún lo cazó el capitán para marcar el segundo tanto. Tres minutos después, Iñigo Martínez apareció para cabecear un falta telegrafiada con la maestría de Pedri. Era imposible que los suizos salieran con vida de Montjuïc, y eso que su guardameta Keller evitó el cuarto de Ferran y le ganó un mano a mano a Lamine, algo forzado, para no irse al vestuario humillados. Sólo era cuestión de tiempo.
Con el viento a favor
En el arranque de la segunda mitad, Raphinha volvió a agitar su zurda para pone un córner al segundo palo que, si bien no remató Iñigo Martínez, lo empujó Lewandowski. El duelo, absolutamente inclinado, le daba a Flick la oportunidad de mirar al banquillo y rescatar a Ansu Fati, al que llevaba semanas buscándole hueco. Se lo hizo en el lugar que también ha inventado para Pedri: en el centro del campo junto a Casadó. Eso sí, ante un rival como los suizos, con libertad para asomarse al área.
Lewandowski anota el 4-0, el martes en el Lluis Companys.AP
No asomó de nuevo la gallardía del campeón de Suiza, hoy penúltimo en su liga, hasta el minuto 66, cuando Monteiro logró escaparse por banda y estrellar la pelota en el larguero y que Casadó salvara el rechazo casi bajo palos. No era un partido para perdonar las pocas ocasiones que le dejó crear un Barça que no alzaba el pie del acelerador.
Con el viento a favor, Flick empezó a gestionar descansos y encendió las luces largas. El duelo, cómodo, iba a tener un segundo propósito: acelerar la dinámica de juego de algunas piezas que serán claves. Primero fue Fati, después Frenkie De Jong. El neerlandés volvió a un terreno de juego después de cinco meses de lesión dando un respiro a un centro del campo magullado en este inicio de campaña. Fue la primera ocasión para encandilar a un entrenador que ha demostrado que es capaz de resucitar a jugadores con necesidad de encontrar su mejor versión, nunca vista como azulgranas.
Eso es lo que ha logrado Raphinha con una regularidad desconocida. Fue el brasileño quien sirvió el festín europeo al que puso la guinda el gol en propia puerta de Camara para culminar el despropósito de su equipo, que sólo marcó en el añadido y fuera de juego.
A Xavi Hernández no le consta que su situación en el Barça haya cambiado. A pesar de que este viernes corrió como la pólvora la información de que el presidente, Joan Laporta, tiene prácticamente decidido destituirlo por unas declaraciones en las que expresó las dificultades que podrían tener tanto para fichar refuerzos el próximo verano como para competir con rivales como el Real Madrid u otros grandes de Europa la temporada que viene, el técnico se mostró muy contundente a este respecto.
"Todo eso son historias que no me ha contado nadie", aseguró. Incluso, recalcó que tiene el respaldo total tanto del máximo dirigente barcelonista como del resto de la cúpula deportiva. "No lo sé y no me interesa de dónde viene todo esto. Me llegan informaciones, pero la confianza del presidente está intacta, que es lo que a mí me interesa tener, y la de Deco y la del vicepresidente deportivo, evidentemente. Lo que me transmiten es esto, que para mí no ha cambiado absolutamente nada", esgrimió.
No obstante, sí deslizó una serie de afirmaciones que parecían, como mínimo, destinadas a suavizar muchísimo el aparente derrotismo transmitido en la previa del Almería-Barça y que tan mal podría haberle sentado al presidente azulgrana. "Nos sentaremos a hablar con el presidente, seguro. Entiendo que preguntéis, pero estamos en permanente contacto. En principio, está todo como hace tres semanas, cuando nos sentamos aquí para anunciar mi continuidad. Hay una base extraordinaria en la plantilla para competir. Si hay algún cambio ya os lo dirán, pero, en principio, estoy tranquilo", insistió Xavi.
"Tengo cero dudas"
"Tengo cero dudas de que la cosa puede ir bien conmigo de entrenador, tengo una base extraordinaria en la plantilla, sobre todo con gente de casa. El año que viene podemos competir de mejor manera. Sigo con ganas, ilusión, ambición... Y con este tipo de noticias, aún más", agregó. Todo el ruido de fondo, según señaló, no le ha hecho perder ni un ápice de atención a su trabajo. "Me centro en el Rayo, no en si me merezco o no que se hable de todo esto. Esto es el Barça, y estas cosas pueden pasar", explicó.
Aunque siempre suele ser el primero en saltar al campo de entrenamiento, junto con su staff, esta vez lo hizo con sus futbolistas, a quienes les transmitió exactamente el mismo mensaje que a los medios. "Les he dicho exactamente lo que os estoy diciendo, las mismas palabras, no tengo por qué engañar a nadie. Sentiros afortunados", explicó el técnico. "Les he transmitido que hay mucho ruido fuera, pero es normal, porque esto es el Barça y estas cosas pasan. El futbolista está implicado y comprometido en ganar al Rayo", agregó un Xavi que asegura crecerse cuando le critican. "Estoy contento y feliz de venir cada día al, para mí, el mejor club del mundo. Las críticas me hacen mejorar, y ya recibí muchas cuando era futbolista", sentenció.