Las críticas contra los escándalos del pasado se avivan tras las muertes de Vialli y Mihajlovic, mientras los expertos advierten de los peligros: “No hay voluntad de cambiar el sistema”.
Baggio y Vialli, durante un partido con la Juventus.GETTY
El 15 de enero de 1950, el fotógrafo Corrado Bianchi inmortalizó a Carlo Parola, defensa de la Juventus, en un despeje con su bota derecha por encima de la cabeza. Una acrobacia tan inusual para la época que hizo estallar en aplausos a los aficionado
Hazte Premium desde 1€ el primer mes
Aprovecha esta oferta por tiempo limitado y accede a todo el contenido web
La cuenta atrás terminó para Fernando Alonso, que continuará en Aston Martin hasta 2026. Después de varias semanas de reflexión, el asturiano ha decidido ampliar dos años más su aventura en la Fórmula 1. De este modo, el bicampeón mundial, de 42 años, amplía su vínculo con la escudería de Silverstone, con la que disputará el GP de Madrid en IFEMA.
"Durante los últimos meses hemos mantenido un diálogo constante y Fernando ha sido fiel a su palabra: cuando decidió que quería seguir compitiendo, primero habló con nosotros. Ha demostrado que cree en nosotros y nosotros creemos en él", aseguró Mike Krack, team principal de Aston Martin, a través de un comunicado. El equipo de Lawrence Stroll sólo distribuyó una frase de Alonso: "Estoy aquí para quedarme". Una evidente alusión al anuncio con el que Michael Jordan confirmó en 1995 su regreso a la NBA tras unos meses dedicados al béisbol.
Poco después, el asturiano sí atendió a los medios en una rueda de prensa donde admitió que le resulta "muy difícil" pensar en "una vida sin un volante entre las manos". "Tenía un 99% de confianza en que seguiría compitiendo, por lo que retirarme no era una opción", reveló antes de señalar al Rally Dakar o las 24 Horas de Le Mans como sus dos opciones para continuar en el motorsport a partir de 2027.
Pese al discreto inicio de Mundial, donde el AMR-24 ha rendido por debajo de las expectativas, Alonso opta por la continuidad en un proyecto que la pasada temporada le hizo subir ocho veces al podio. "Este acuerdo plurianual nos lleva hasta 2026", confirmó Krack, en relación al año en que Aston Martin iniciará su alianza con Honda.
Despedirse con 45 años
La llegada a Madrid, donde se espera una acogida apoteósica, supondrá sólo uno de los alicientes de lo que será el último baile de Alonso. Se espera que esta misma temporada, el doble ganador de las 24 Horas de Le Mans ya alcance la barrera de los 400 grandes premios, un hito en la historia del automovilismo. En 2026, durante su última temporada, contará con 45 años, una edad hasta ahora prohibitiva para la elite. De hecho, Michael Schumacher disputó su última carrera (GP de Brasil 2012) con 43 años y 10 meses. Cabe recordar que el último piloto que puntuó en la F1 con 45 años fue Graham Hill, durante el GP de Suecia de 1974.
"Fernando tiene hambre de éxito, conduce mejor que nunca, está más en forma que nunca y completamente volcado en hacer de Aston Martin una fuerza competitiva", zanjó Krack, que desde la primera carrera del año viene reiterando su compromiso de mejorar el rendimiento del coche. De momento, el AMR-24 sigue instalado como quinta fuerza de la parrilla, por detrás de Red Bull, Ferrari, McLaren y Mercedes.
Precisamente, el paso del motor Mercedes a Honda, supondrá un nuevo desafío para Alonso, que ya mantuvo una difícil relación con el fabricante nipón durante su segunda etapa en McLaren (2015-2017). El momento más tenso llegaría durante el GP de Japón 2015, cuando el ovetense pronunció unas palabras que aún escuecen en la fábrica de Hamamatsu: "GP2 engine!" "Si Aston Martin decide que sea otra vez nuestro piloto no pondremos ninguna objeción", aseguró el pasado agosto Koji Watanabe, presidente de Honda Racing Corporation.
La pieza que agita el mercado
En principio, su compañero en Aston Martin seguirá siendo Lance Stroll, hijo del propietario, cuya continuidad rara vez se ha puesto en duda, pese a su pésimo balance ante el español, tanto en clasificación (22-4) como en carrera (21-5). De hecho, durante las cuatro primeras citas de 2024, Stroll sólo pudo sumar nueve de los 33 puntos del equipo. El pasado domingo, sólo pudo acabar duodécimo en Suzuka, mientras Alonso cruzó quinto la meta, en lo que él mismo definió como "una de las cinco mejores carreras de mi vida".
Asimismo, esta decisión de Alonso podría despejar algo el intrincado mercado de fichajes, donde otros 11 pilotos de la parrilla finalizan contrato a final de curso. Los casos que más han comentarios han suscitado son los de Carlos Sainz y Sergio Pérez, aunque también se espera con máximo interés la decisión de Max Verstappen, cuyo futuro en Red Bull aún queda pendiente de una paz definitiva en el garaje austriaco. De momento, el asiento más atractivo es el que Lewis Hamilton, camino de Ferrari, deja vacante en Mercedes.
Alonso, tres años mayor que el heptacampeón, ya es actualmente el más veterano de la parrilla. Sin embargo, su nuevo contrato le permitirá culminar una trayectoria única, con 23 temporadas en la F1. Además de los títulos de 2005 y 2006, en su palmarés destacan 32 victorias, 106 podios y 22 poles. No obstante, hay que remotarse más de una década para su último triunfo (GP de España 2013).
Hace algo más de un año, poco antes de cerrar la mejor temporada en la historia de la F1, Max Verstappen explicó el enfoque mental con el que aborda cada carrera: "Disfruto de lo que hago, pero tampoco me vuelvo loco. No me planteo muchas preguntas. Simplemente me dejo llevar y eso me funciona". Aquellas palabras se entendían mejor a la luz de la facilidad con la que había logrado 19 victorias, pero no con los sufrimientos a los que ha hecho frente en 2024. Un Mundial, cerrado con un quinto puesto en Las Vegas, donde tuvo que superar indecibles dificultades dentro y fuera del coche. Así que, para alzar su cuarta corona, el holandés no sólo ha demostrado ser el piloto más rápido, sino el de mayor fortaleza psíquica.
Si hay una imagen que explica el cuarto título de Verstappen es la de su entrada triunfal en meta durante el GP de Brasil, donde había partido decimoséptimo. Y si hay un dato para cifrar el descalabro de Lando Norris son sus 90 puntos perdidos por el camino. Desde las poles desperdiciadas en Montmeló y Hungaroring, al error durante un pit-stop en Silverstone, la excursión por la grava en Spa, el enganchón en Austria o las cinco posiciones perdidas en Interlagos. La diferencia entre los dos aspirantes estribó en el modo con el que abordaron las dificultades.
"Los verdaderos campeones poseen un conjunto de herramientas mentales más completo que otros que simplemente pueden conducir rápido", arranca Kerry Spackman, uno de los hombres que, desde 2003, empezó a guiar los pasos de Lewis Hamilton. En conversación con EL MUNDO, el neurólogo neozelandés estima que "al menos el 95% de quienes alcanzaron la cima lo hicieron gracias a sus habilidades mentales" y ofrece un análisis que explica tanto el éxito de Mad Max como la frustración del líder de McLaren. "Los campeones siguen mejorando cada día, mientras que los de mayor talento natural se topan a veces con un muro y no logran mejorar debido a su falta de herramientas".
"Una caja completa de herramientas"
En todas las ramas de la competición se pueden enumerar ejemplos de quienes, con un talento natural innato, no pudieron paladear la gloria. Un capítulo, teñido por el malditismo, que el profesor Spackman denomina "el caso de los campeones desaparecidos". "Lo que la mayoría de la gente no aprecia es que un piloto de F1 necesita una amplia gama de recursos mentales para estar constantemente en la cima. Esto se debe a que la se trata de un deporte muy complejo, con miles de aspectos diferentes. Por lo tanto, no se trata solo de esta o aquella herramienta, sino de una caja completa de herramientas".
"Un aspecto interesante de nuestro cerebro es que cuenta con diversos módulos diferentes o unidades de procesamiento. Un poco como una computadora, con múltiples CPU y tarjetas gráficas. Sacar el máximo provecho de todos estos módulos mientras se compite es muy complicado. Los mejores pilotos aprenden a hacerlo, aunque lo que funciona para uno puede ser diferente para otro", desarrolla Spackman, cuya labor pionera encuentra hoy numerosos sucesores en el paddock.
Uno de ellos, Greg McColl, también ofrece sus conclusiones a este diario. "Cuando pienso en Max y sus cualidades, hay una palabra que me viene a la mente: implacable. Una cualidad que cualquiera puede incorporar a su vida", sostiene el británico, en cuya nómina figuran algún nombre de la actual parrilla. Verstappen mostró su carácter en el GP de Austria, superando una sanción de 10 segundos para acabar cuarto, mientras Norris, víctima de un pinchazo ocasionado por su duelo ante el líder del Mundial, no podía alcanzar la bandera a cuadros. También en Austin, cuando tras otra colisión con el McLaren, acabó por delante en la meta.
Verstappen, durante la carrera en Las Vegas.RED BULL CONTENT POOL
Para ilustrar la ferocidad de Verstappen, McColl recurre a dos figuras de la cultura popular. "Walt Disney dijo una vez: 'La diferencia entre ganar y perder reside, en la mayoría de los casos, en no rendirse'. Hay que saber lo que se quiere conseguir y adaptarse para ello. Hay que seguir adelante y levantarse. Se trata de la frase de Arnold Schwarzenegger en Terminator 2: 'Debo seguir funcionando hasta completar mi misión. Lo demás no importa". Tampoco lo que suceda en el garaje, ni en las ruedas de prensa, ni en lo relativo a su futuro.
"Sistemas con los que aislarse"
Nadie debería pasar por alto que el Mundial 2024 arrancó con el escándalo sexual en torno a la figura de Christian Horner, team principal de Red Bull. Un cataclismo que iba a poner en cuestión la propia continuidad de Verstappen, enfrentado después con la FIA a propósito de su lenguaje malsonante. Por no mencionar las sospechas en torno a su equipo, a quien obligaron a retirar un dispositivo aerodinámico con el que podía variar la altura del coche. "Estos asuntos pueden afectar realmente a un deportista de élite. Hay muchos ejemplos en otras disciplinas. Sin embargo, Max tiene la capacidad de apagarlo para que el ruido tenga poco efecto sobre él. Este es un ejemplo de una de sus habilidades mentales", relata el doctor Spackman.
"Además de ser capaz de 'entrar en la zona' y eliminar las distracciones, un campeón necesita ser un capitán e influir en el diseño y la configuración del coche. Necesita lidiar con la prensa, los patrocinadores, el jet-lag...", abunda quien también hubo de asesorar al tricampeón Jackie Stewart y los All Blacks. McColl, uno de sus discípulos, profundiza en esta idea. "El piloto debe reconocer y ser consciente de lo que le afecta y lo que no. Desarrollar, en definitiva, sistemas con los que aislarse de las distracciones y centrarse 100% en su trabajo".
"En algún momento, incluso a bordo del mejor coche y en su mejor momento físico, cualquier piloto va a sufrir un percance, sea por una respuesta emocional vinculada al enfado o la frustración o simplemente por pura distracción. La clave para mejorar tu rendimiento es tomar conciencia de lo que experimentas con tus emociones, dedicar el mismo tiempo a tu desarrollo psíquico y tomar el control, en lugar de convertirte en un simple pasajero. Todo gran campeón llega en algún momento a la conclusión de que el factor más importante en las carreras es su enfoque mental", concluye McColl.