La Fiscalía de la Audiencia Nacional ha pedido para el expresidente de la Real Federación Española de Fútbol, Luis Rubiales, en el caso del beso a la futbolista del combinado femenino, Jennifer Hermoso, dos años y medio de cárcel y una indemnización de 100.000 euros.
En el escrito, que corresponde a la fiscal de la Audiencia Nacional Marta Durántez, se solicita un año de prisión a Luis Rubiales por agresión sexual a Jenni Hermoso por el beso que le dio durante la entrega de medallas tras la consecución del Mundial por parte de la selección española.
Y, un año y medio por las coacciones que recibió la futbolista tras esa polémica acción y la repercusión mediática que tuvo en España. Este delito, tipificado en el artículo 172 del Código Penal, también se le ha impuesto al exseleccionador nacional, Jorge Vilda; al actual director deportivo de la selección, Albert Luque y al jefe de Marketing de la RFEF, Rubén Rivera.
Un cuarto centrocampista blanco pisó el domingo el césped del Santiago Bernabéu en el encuentro ante el Real Betis y no era un jugador cualquiera. Toni Kroos volvía a Chamartín en las botas de Fede Valverde. El Pajarito lucía el nombre y una bandera alemana en su recuerdo. No es el uruguayo el único que echa de menos al genial futbolista alemán.
La temporada pasada, el que fuera el ocho del Real Madrid, completó muchos más pases que cualquier miembro del equipo, 2291. Valverde, curiosamente, fue el segundo, pero con 1901 y menor porcentaje de acierto 91,5% frente a 89,8%. Así parecía lógico que la ausencia de Kroos iba a ser un gran problema en la construcción del juego blanco.
El verano previo a la temporada 2023/24, Carlo Ancelotti tuvo que 'inventarse' un cambio de sistema, el famoso rombo con Jude Bellingham en el pico, para suplir la ausencia de Karim Benzema, con una despedida exprés rumbo a Arabia. El italiano tenía claro que este año, con la llegada de Kylian Mbappé, se imponía un nuevo cambio de rumbo.
No hablamos sólo de volver al 4-3-3 que tanto rédito dio a la generación de la BBC (Bale, Benzema y Cristiano) con el alemán, Casemiro y Modric en la sala de máquinas sino de tratar de construir un cambio de estilo al haber perdido a dos de esas piezas y tener a una tercera con 38 años y con una presencia ya más honorífica que trascendental en las alineaciones del equipo blanco. Además, Luka Modric, no ha tenido el mejor de los inicios este año.
El croata, que sólo ha disputado 132 de los 450 minutos posibles esta temporada, ha mostrado ciertos signos de cansancio y de debilidad en los duelos propios de su edad y del intenso verano que ha tenido, Eurocopa mediante.
Ahora, Carlo Ancelotti se encuentra ante el reto de volver a cambiar de nuevo el paso del club más exigente del mundo. Si antes se podía hablar de un equipo a medias entre el control y el vértigo, las características de los jugadores actuales, más físicos y potentes, debía imponer un nuevo rumbo que el técnico italiano no ha terminado de encontrar.
"El juego es lento, no hay movilidad, el balón llega a los delanteros cuando el rival está cerrado, nos cuesta encontrar espacios entre líneas... El problema es bastante claro, hay que buscar la solución". Explicó en la rueda de prensa posterior al empate ante Las Palmas en el estadio de Gran Canaria. Se pudo ver un equipo algo más compacto ante el Betis en casa, pero el juego sigue sin fluir sin un metrónomo en la sala de máquinas como fue el alemán.
Sin verticalidad
No se puede decir que esta temporada sea un equipo más claramente vertical, no al menos estadísticamente hablando. El año pasado el Real Madrid daba 609 pases por partido de los que acertaba algo más del 90%. Este año, en los cinco encuentros que lleva, el equipo promedia 617 con medio punto menos de acierto.
Lo que parece evidente es que Tchouameni, el jugador blanco con más pases este año con 278, no maneja el fútbol como lo hacía el alemán y la construcción ofensiva se está resintiendo respecto al año pasado. El francés, además, ha dejado la concentración de Francia con una lesión en el pie.
Los rivales se encierran y, sin espacios, cuesta mucho a los delanteros conectar con los medios. Además, el equipo comienza partido desde el pitido inicial con delanteros con poco sacrificio ofensivo.
En los cinco partidos de esta temporada, el Real Madrid sólo ha repetido centro del campo en dos ocasiones. Tchouameni, Valverde y Bellingham debían de ser los dueños del centro del campo. Sin embargo, la lesión del inglés, ha obligado a Ancelotti a realizar pruebas en las que han entrado Modric, Güler y Brahim, este último ante Las Palmas en una especie de 4-2-3-1.
Ceballos golpea el balón ante Vinicius.Pablo GarciaAP
Ante el Betis fue Dani Ceballos el elegido para suplir al británico en ese 4-3-3, pero el utrerano, como Bellingham y Camavinga, ha pasado de celebrar su primera titularidad este año a la enfermería con un esguince de grado III en los ligamentos de su tobillo derecho que podrían costarle entre cuatro y seis semanas de recuperación.
A cuatro puntos del liderato que ostenta un intratable FC Barcelona, el Real Madrid necesita encontrar pronto una alternativa al juego que lleva desarrollando los últimos años. Tras el parón le espera una secuencia de seis partidos en 15 días entre los que hay un derbi en el Metropolitano y dos partidos de este nuevo formato de Champions (en casa ante el Stuttgart y fuera frente al Lille).
Visitar San Mamés suele ser sinónimo de visitar al dentista. Se retrasa, se sufre y deja un amargor desagradable al salir. El Atlético lo vivió desde la llegada, con un retraso inesperado y molesto por las medidas de seguridad y lo terminó a la salida, con un obús de Berenguer para el que Oblak sólo pudo posar para la foto. Los colchoneros son muy vulnerables lejos del Metropolitano. Su gran racha este otoño había llegado en casa, salvo el desplazamiento a Getafe. Y el Athletic renació ante uno de sus rivales fetiche. [Narración y estadísticas, 1-0]
Y eso que los vascos este año no respiraban bien en las cumbres. Sus bajas ofensivas son sangrantes y la defensa no termina de cerrar bien la portería de un Unai Simón, que vive en una montaña rusa de emociones. El Atlético también sufre visitas asiduas a la enfermería, pero el fondo de armario de unos y otros es diametralmente diferente. Almada y Pubill serían titulares en el conjunto de Valverde. Afortunadamente, en la visita colchonera, el txingurri tenía disponibles a Nico y a Sancet y se notaron todo el encuentro.
La pubalgia tiene al menor de los Williams en versión Guadiana, aparece y desaparece del equipo según le permitan sus molestias y, lo que es peor, no siempre en sus vueltas disfruta de la explosividad que ha mostrado en temporadas precedentes. Y Sancet, quizás el hombre más imaginativo de los leones, tiene la misma irregularidad que Nico. Pero cuando el Athletic recupera esa presión asfixiante sobre los rivales, no necesita inventar. Así lo mostró en el minuto 10 cuando, tras un mal pase de Gallagher, Guruzeta no acertó a embocar un buen centro de Areso.
El Athletic empujó a los colchoneros hacia su portería, pero como en el refrán de la manta, su espalda se encontró desprotegida en ciertas jugadas estilo británico: pase largo, peinada y segunda jugada. Así encontró Julián a Almada que remató franco ante Simón y este respondió con brillantez. Resultaba extraño ver al Atlético recurriendo únicamente a la contra en los compases iniciales, no por voluntad, quizás, sino por momentos de juego y el inicio de los leones les obligó a ello.
Heridos por la dolorosa derrota contra el vecino rojiblanco en la anterior jornada, el Athletic salió con otra actitud, más firme, mandón incluso, y con mayor presencia ofensiva. Nico y Sancet influyen, claro, porque los bilbaínos no pueden vivir sólo de Berenguer. Aunque se hable menos de él, el centrocampista navarro tiene mucho fútbol en sus botas. Y entre los tres siguieron hundiendo a un Atlético que, más allá de balones largos, no encontró continuidad en su juego.
Guruzeta se lamenta por una ocasión perdida.Javier ZorrillaEFE
La presencia de Gallagher pone músculo y despliegue, pero le falta visión de juego para sacar al equipo cuando se reducen los espacios y Barrios no fue capaz de encontrar el tempo, ahogado entre el pujante medio campo bilbaíno. El Cholo pedía calma desde el banco, pero el Athletic no la permitía. Vértigo. La primera parte fue un suspiro. Intensidad y electricidad, pero poca contundencia y así lo reflejó el marcador.
Pudo desnivelarlo Julián al borde del descanso, pero su disparo se fue desviado. No está la Araña fina en este tramo del curso. Demasiadas defensas tiene que hacer el Cholo en cada rueda de prensa y no marca el argentino fuera de casa desde el primer encuentro ante el Espanyol. Simeone le brindó 65 minutos hasta que le sustituyó por Griezmann.
Más control, menos filo
Se incorporó Koke para ayudar más a Barrios e intentar cambiar el dominio del encuentro. El control cambió, pero la primera amenaza la puso Williams con una preciosa bicicleta y un pase atrás a Guruzeta que el delantero marrró. El partido continuó con mucho duelo, intercambio de posesión y llegadas, pero poco remate. No se terminaban de conseguir ocasiones claras y daba la impresión de que el primero que lograra romper el muro rival, alcanzaría la gloria.
El Athletic se encomendó a Nico, muy ágil y desequilibrante, y los rojiblancos, con Julián fuera, buscaron a Sorloth, pero el noruego necesita muchas para hacer gol. Berenguer en cambio, no. La que tuvo, la embocó desde la lejanía. Oblak no pudo hacer nada y las dudas rojiblancas lejos del Metropolitano se acrecentaron a un par de días de visitar Eindhoven. Dos partidos consecutivos, dos derrotas.