La diáspora convierte el debut de Irán en un pulso político: “Este equipo no nos representa”

La diáspora convierte el debut de Irán en un pulso político: "Este equipo no nos representa"

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Jayhun Behestani era todo entusiasmo cuando se confirmó que Irán venía a jugar el Mundial a Los Ángeles, la ciudad en la que vive desde 2012. En cuanto se pusieron las entradas a la venta, se hizo con tres pese al precio, 890 dólares por cabeza. Pero el lunes, este cerrajero iraní no estará en las gradas del SoFi Stadium para ver al conjunto persa frente a Nueva Zelanda. La prohibición de la FIFA de entrar al estadio con la bandera prerrevolucionaria le ha llevado a tomar una drástica decisión: renunciar a las entradas y quedarse en casa.

Pensé que este era un país libre donde uno podía llevar a un estadio la bandera que le diera la gana, pero me equivoqué“, dice Behestani a EL MUNDO. “Nuestra intención, junto con otros 30 amigos, era disfrutar del partido y mostrarle al mundo nuestra bandera, la del país libre que queremos recuperar. No nos dejan. En cambio, sí estarán con sus banderas los que apoyan al régimen de los ayatolás, gente perversa que se dedica a lavar dinero y que se mueve a sus anchas por Estados Unidos”.

Para saber más

Behestani se refiere a la bandera del sha de Persia, que era la enseña oficial del país bajo la dinastía Pahlaví, depuesta en la Revolución Islámica de 1979. Sus elementos distintivos eran los colores verde, blanco y rojo en franjas horizontales, con el emblema central del león y el sol: un león con una espada y un sol naciente sobre su lomo, símbolo milenario de la monarquía persa. Tras la revolución, fue sustituida por la actual bandera de la República Islámica, que conserva los tres colores pero reemplaza el león y el Sol por el emblema de Alá estilizado.

El asunto ha desembocado en una demanda contra la FIFA presentada por el Instituto por las Voces de la Libertad de California, dándole un tinte aún más político al encuentro. La guerra en Irán iniciada por Estados Unidos e Israel a finales de febrero ha enrarecido por completo el ambiente alrededor del combinado asiático. Durante meses se ha especulado con su participación en el torneo al jugarse en territorio enemigo. Después, las autoridades estadounidenses tomaron la polémica decisión de mandar al equipo a México, cuando inicialmente estaba previsto que se instalaran en Tucson, Arizona.

Los de Amir Ghalenoei, el seleccionador iraní, se han tenido que adaptar al calor y al césped artificial de los campos de Tijuana en los que están preparando su debut ante Nueva Zelanda, rodeados de un estricto cordón de seguridad, con hombres armados patrullando los alrededores de las instalaciones y el hotel en el que se hospeda el equipo. A los neozelandeses, en cambio, sí se les ha permitido entrenar en Estados Unidos. No están muy lejos de su rival, en la Universidad de San Diego, al sur de California.

El domingo, cuando los iraníes se trasladen a Los Ángeles para la rueda de prensa previa de la FIFA, lo harán sin 15 miembros de su staff, incluyendo su equipo de prensa, según ha podido confirmar The Guardian. Al preguntarle sobre quién se encargará de coordinar la rueda de prensa, uno de los oficiales especuló con que sea el utillero el que dirija la sesión con los periodistas.

Un barrio persa en California

“Esto será más que un partido. Se ha vuelto muy político“, apunta Behestani, que está convencido de que muchos asientos estarán vacíos. “Hay mucha gente afectada por la prohibición de la FIFA, no solo nosotros”. Casado y con un hijo, forma parte de la mayor comunidad de iraníes en el extranjero. Se calcula que son entre 500.000 y 700.000 residiendo en la zona metropolitana de Los Ángeles. No es de extrañar que al barrio donde hay mayor concentración de persas, Westwood, lo hayan apodado Tehrangeles, una combinación de la capital iraní y la segunda ciudad de Estados Unidos.

Allí, el rechazo al combinado nacional es más que palpable. Roozbeh Farahanipour, que lideró las protestas estudiantiles en 1999 y que aboga por un gobierno secular en Irán, aseguraba a The Financial Times que no puede soportar ni la bandera de la República Islámica ni su himno nacional. “Mientras los jugadores lleven ese uniforme, no pienso apoyarlos”, indicaba.

Asghar Adibi, ex internacional iraní que tuvo la oportunidad de jugar contra el Brasil de Pelé, sostiene que el equipo no le representa. “Este no es el equipo nacional de Irán. Es el equipo del régimen”, afirmó durante una manifestación contra los ayatolás frente a la alcaldía de Los Angeles. Hussein Majdid, locutor de una estación de radio local, SoCalPersian.com, dice que es “triste y muy difícil no apoyar a tu equipo porque la gente muere por el fútbol y por su país”.

El lunes, Irán es favorita para imponerse a la débil selección de Nueva Zelanda. Otra cosa es el apoyo que les llegue desde las gradas del imponente SoFi Stadium. Behestani les desea la peor de las suertes. “Espero que pierdan 5-0 todos los partidos”, dice entre risas. “Este equipo no nos representa”.

kpd